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Noviembre del 2013


China, Japón, Kennedy y Bush

28 de Noviembre, 2013, 0:01


Imagino que os habréis enterado del nuevo mosqueo que China y Japón han protagonizado en los últimos días, esta vez porque los chinos han ampliado su zona de defensa aérea a aires que sobrevuelan las islas Senkaku/Diaoyu, ese Perejil/Malvinas asiático que Pekín reclama a Tokio desde hace varias décadas.

No creo yo que la cosa vaya a pasar de los habituales cruces de acusaciones y actos de pavoneo (en plan "mira cómo paseo mis fragatas por aquí" o "mira como suelto mis aviones por allá"), así que del asunto me quedo sobre todo con un interesante dato que la nueva escalada del conflicto ha ayudado a mostrar: la nueva embajadora de EEUU en Japón, que se enfrenta al reto de mediar en este espinoso y demasiado dilatado asunto, es Caroline Kennedy, la única hija viva de John Fitzgerald Kennedy, mandatario de cuyo asesinato se cumplieron la semana pasada 50 años, como los medios recordaron con pasión de martillo taladrador.


El dato es curioso porque Caroline, como su padre hace medio siglo, se encuentra en medio de un conflicto territorial entre gigantes asiáticos. En 1962, un año antes del asesinato de JFK, China y la India libraron una breve guerra (más bien una escaramuza) de la que hablé en este blog el pasado año, cuando se celebraba su cincuentenario, y en la que el padre de Caroline estuvo a punto de meterse hasta las botas, aliándose con los indios. Cinco décadas después (con el conflicto chino-indio aún no resuelto, que conste) las tensiones mayores parecen estar ahora entre China y Japón, y Caroline Kennedy, como es natural siendo diplomática en Tokio, se ha colocado hoy de parte de Japón en el asunto, mientras su país hacía lo mismo horas antes sobrevolando la zona reclamada por China con aviones B52.

El presidente Kennedy, ya lo dije en el post del pasado año, estuvo en un tris de apoyar militarmente a la India en la guerra que ese país libró (y perdió) con China. Cuando India y China iniciaron hostilidades, se ordenó a un portaaviones estadounidense que se dirigiera a aguas de la India, posiblemente en apoyo del Gobierno de Nehru. Incluso hay quien dice que la Casa Blanca consideró la opción de usar armas nucleares contra China. En todo caso, todo este hipotético apoyo americano a la India se quedó en agua de borrajas, porque en aquel entonces a Washington le surgió un problema más urgente y directo -la famosa crisis de los misiles de Cuba- y se olvidó de Asia.

La presencia de descendientes de mandatarios estadounidenses en la diplomacia de Asia Oriental podría aumentar en cuestión de meses, incluso semanas, ya que el embajador de EEUU en China, Gary Locke (muy apreciado por los chinos, por cierto) ha dimitido recientemente, y suena como posible candidato a sustituirle nada menos que Jeb Bush, hijo de George Bush (el presidente de los 90) y hermano de George Bush (el inútil de principios de este siglo). ¿Los viejos clanes políticos estadounidenses se mudan en masa a Asia? Lo sabremos en breve.

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Octavo chinochaño

21 de Noviembre, 2013, 0:01


Una fría noche del noviembre de 2005 en aquel cutrepiso de la calle Dongwangzhuang, mientras mi entonces novia veía series coreanas como en cada sobremesa de la cena y yo me aburría por ello, decidí abrir mi Toshiba portátil de 15 kilos y comenzar uno de esos blogs que entonces estaban de moda. Ocho años después he cambiado unas siete veces de piso, cuatro de ordenador y entre tres y cinco de novia. He perdido pelo, he ganado barriga y de veinteañero he pasado a casi cuarentón, pero una cosa ha permanecido inmutable, el viejo blog Chinochano. Aunque ya no estén de moda los blogs.



Anteriores celebraciones


La filosofía de Chinochano es la misma que en 2005, no me tengo que reinventar para captar audiencia ni nada por el estilo, porque no soy un programa de Telecinco: lo que quiero es entretenerme e intentar que también se entretengan los que lo leen, aunque he de reconocer que este año el blog ha tenido una dura competencia en las noches caseras con los jueguitos del iPhone de las narices, que me tienen embobao. Sea como fuere, desde el anterior cumpleblog ha habido mucho tiempo para decir y hacer cosas. Por citar algunas...

- Cumplir uno de mis sueños más largamente pospuestos en el blog: hacer un vídeo de Hitler Se Entera, aprovechando una de las noticias más bizarras del año en China (la misteriosa aparición de miles de cerdos muertos).

- Obsesionarme con los huevos verticales en el equinoccio de primavera. Y después, con el pato gigante, cuyo post relativo es el que más he actualizado este año, porque sin duda alguna ha sido uno de los temas de la temporada.

- Hacer creer (al menos a un lector) que este blog era una gran patraña, en el Día de los Inocentes.

- Renovar los "posts útiles" sobre estudio de chino y rastreo de vivienda, que cada día está más achuchada la cosa.

- Discutir de cine chino con Diego Iván, que ha sido sin duda alguna el comentarista más activo (aunque a veces haya sido un poco troll no se le puede negar el mérito, en estos tiempos que corren donde ya pocos comentan en las bitácoras). El post de la peli de la hambruna ha sido el más comentado del año, aunque más bien fue un diálogo a dos...

- Volver a jugar con los mapas (algo que siempre me ha gustado hacer, pero que este año no he practicado todo lo que debería) e intentar con ello mediar en los cada vez más tensos problemas marítimos de China con sus vecinos.

- Cambiarme de casa con el cambio de año, sobrevivir a un sospechoso accidente en el que estaba involucrada la mafia de los mensajeros, y que mi perra y compañera infatigable también sobreviviera a su odisea particular.

- Viajar y contar lo viajado, especialmente con fotos (Chongqing, Tres Gargantas, Hainan, Corea del Sur y mi ciudad tocaya, Zhangjiajie...). Y tener un intercambio de opiniones (en el buen sentido de la palabra) con la UNESCO, después de lo visto en algunos de esos viajes.

- Ver y contar uno de los conciertos más divertidos y surrealistas que he visto jamás, el del incombustible Julito Iglesias, en su primera venida a la tierra de China.

- Tentar a la suerte viajando un 4 de abril a las 4:44 (lagarto, lagarto).

- Conmemorar los 40 años de relaciones chino-españolas de la única forma posible, con sesión de dibujo libre.

- Sacar petróleo del lapao, (chorradica que volvió a unir mi Aragón natal con mi China adoptiva), de la peor película china de la historia, de la casa en el tejado...

- Convocar, ¡por fin, tanto tiempo sin hacerlo! un concursete y otorgarle el premio a un lector de Aveiro (Portugal) que aún me debe una foto junto a los preciosos barcos de sus costas (¿será que el galardón se ha perdido por el camino?).

- Y ¡hey, muy importante y novedoso! TOMARME UNAS VACACIONES DEL BLOG, el pasado mes de septiembre, las primeras en ocho años (lo disimulé bastante bien, rescatando fotos del Grupo de Facebook).

Han sido, dentro y fuera del blog, 12 meses en los que he buscado la tranquilidad, después de dos o tres años anteriores un tanto tempestuosos en lo laboral y en lo sentimental, por lo que escribir aquí ha servido un poco para lograr una deseada estabilidad (quizá por ello he entrado aún menos que otras temporadas en temas políticos y polémicos, porque no tengo ganas de guerras).

En fin, otro año bien empleado, por lo menos en esta magna obra mía, que ya ha durado lo mismo que una EGB. ¡Vamos a por el BUP!

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Ley antibailedesalón

19 de Noviembre, 2013, 0:01


Mucho, pero mucho antes de que los modernillos inventaran los flashmobs, en todas las ciudades de China, todas las mañanas y noches, era y es habitual ver grandes grupos de gente bailando en calles y plazas. Los chinos los llaman guangchangwu (广场舞, que significa "baile de plaza"), y sus principales practicantes son mujeres de mediana edad, normalmente jubiladas (offtopic: en China las mujeres se jubilan a los 55, aunque es posible que con las superreformas de Xi Jinping esto cambie).











No son Michael Jackson, cierto, pero verlas suele ser una experiencia muy agradable. Primero, porque se las ve felices, disfrutando en grupo. Segundo, porque lo hacen sin ánimo de lucro, sólo por pasárselo bien y prevenir la artritis haciendo ejercicio (algún amigo o familiar que ha venido alguna vez a visitarme se ha quedado extrañado de que en un momento dado no pasaran el sombrero entre el público, como suele pasar con los espectáculos callejeros en Occidente). Tercero, porque le dan a la calle un aire festivo, que en la China del ajetreo y el trabajo a destajo no siempre es fácil de ver.

Pero ay, amigos, todo tiene su lado negativo: en los últimos meses ha habido varias noticias en la prensa china donde estos grupos de mujeres bailarinas son criticados por el ruido que hacen, y que, según estas informaciones, molesta mucho a los vecinos (definitivamente algo está cambiando en China, ¡ahora resulta que el ruido molesta a los chinos!). Estos conflictos, que a mí me recuerdan a los que en España se ven en zonas de bares, discotecas y botellones -aunque en China, obviamente, el grupo de edad "problemático" es diferente- no siempre se reducen a declaraciones a los diarios locales: hace poco, por ejemplo, unas señoras que bailaban en Wuhan se quejaron de que vecinos poco entusiastas de su arte les tiraban hasta cacas por la ventana.



El problema, que jamás imaginé hasta ahora, está alcanzando tales niveles de conflicto social que ya hay una gran ciudad china, Cantón, donde se ha anunciado la prohibición de estos bailes en la calle, o al menos cerca de hospitales, escuelas y zonas residenciales (lo cual limitará bastante el radio de acción de estas pobres señoras).

En fin, yo en este conflicto, como en el que hubo en España en su día (y que me imagino que se ha reducido bastante desde que yo me fui, con aquella famosa "ley antibotellón"), me pongo del lado de los que más ganas de fiesta tienen: las señoras chinas. Pero claro, me hago cargo de que mi opinión está distorsionada por el hecho de que nunca he vivido junto a una zona de marcha o una plaza utilizada por las reinas del guangchangwu. En ese caso, quizá pensaría lo contrario, pero no creo que expresara mi opinión arrojando cacas.

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En busca del tiempo perdido

16 de Noviembre, 2013, 0:01


Ayer, viernes, el Partido Comunista de China anunciaba una histórica retahíla de ambiciosas promesas de reforma política y social que la formación, y por tanto el régimen, asumen a raíz de la reunión a puerta cerrada que sus líderes han tenido desde el 9 hasta el 12 de noviembre. Entre las reformas prometidas se citaron la relajación de la política del hijo único, el final de los campos de reeducación, el retraso en la edad de jubilación, la liberalización de la banca, la relajación de algunos monopolios estatales, la reducción de las condenas a muerte, la progresiva liberalización de los límites a la inmigración rural a las ciudades (el famoso "hukou") y alguna cosa más que me dejo. Muchas de estas cosas se habían anunciado en instancias más bajas o en la prensa oficial china meses o incluso años atrás, aunque es verdad que el hecho de que la dirección del propio Partido las haga también suyas tiene bastante importancia.

Tiempo habrá para analizar el alcance de estas promesas, y de ver con los años si se cumplirán o no. Pero hoy, en este blog, un servidor no quiere ahondar en el qué se ha anunciado, sino en el cómo, porque, una vez más en China, se ha hecho mal, pillándonos a contrapie, y sobre todo, que es lo que más me duele como periodista que soy en mis ratos no libres, con nocturnidad y alevosía, es decir, soltando la información en el peor momento posible, para coger a los informadores despistados y quitarles horas de descanso y de sueño.

En este caso, por ejemplo, la información se dio tres días después de que concluyera la reunión del Partido Comunista, el pasado martes, día en el que la formación sacó un comunicado tan largo como vacío de contenido, o mejor dicho, lleno de retórica soporífera. Pese a ello, periodistas y observadores pasaron los siguientes dos días leyendo y releyendo ese comunicado para intentar sacarle algún sentido, escribiendo sesudos análisis que han sido como labrar en el desierto. Finalmente, cuando los medios habían sacado ya sus duramente pensados análisis y se habían relajado, ¡bum! el Partido Comunista soltó la liebre de verdad, con un anuncio de reformas, éste sí, importante. Un viernes por la noche, para así chingarle el fin de semana a muchos.

No es la primera vez que el régimen chino lleva a cabo una acción como ésta, la de anunciar grandes noticias en horas intempestivas (o después de haber soltado antes una información menor para jugar al despiste). Se diría que a sus responsables de propaganda les encanta juguetear con la comunidad de periodistas y observadores, en plan maquiavélico. Después de varios años trabajando aquí, recuerdo otros casos similares:

7 de agosto de 2008 - Un día antes de que comenzaran los Juegos Olímpicos de Pekín, a los periodistas se nos gastó una de las peores bromas que recuerdo. Se nos informó de que podíamos cubrir el paso de la antorcha olímpica por la Gran Muralla, pero que para ello teníamos que tomar un autobús que saldría ¡a las 4 de la mañana! Allí que fuimos, llegamos con una antelación a todas luces inútil e innecesaria, y todo para que encima nos colocaran a los periodistas tan lejos de donde realmente pasaba la antorcha, que casi ni la vimos. Al día siguiente, comienzo de las Olimpiadas, aún no me había recuperado del todo.

1 de octubre de 2009 - China celebraba con un desfile militar en Tiananmen los 60 años del régimen comunista. Los medios extranjeros que queríamos cubrir ese acontecimiento sólo supimos si nos iban a dar acreditación o no para estar en él a la 1 de la madrugada de ese mismo día. Además, se nos obligó a que estuviéramos en Tiananmen a las 7 de la mañana, con lo cual prácticamente esa noche nos dejaron sin dormir. Entre eso y las cuatro horas que estuvimos en la tribuna, bajo el sol, viendo el desfile, milagro fue que a ninguno le diera un vahído.

25 de diciembre de 2009 - El régimen chino aprovechó las vacaciones de Navidad para dictar una polémica condena aprisión, la de 11 años para el disidente Liu Xiaobo (que un año después sería galardonado con el Nobel de la Paz). Cuatro días después, para rematar, ejecutaba a un ciudadano británico por tráfico de drogas, en la que ha sido la única pena capital aplicada a un europeo en China en los últimos 60 años. Más de un periodista se quedó sin turrón.

28 de septiembre de 2012 - Otro viernes noche como el de ayer, que además antecedía a la semana de vacaciones chinas por el Día Nacional, la propaganda oficial informaba de que Bo Xilai era entregado a la Justicia, y además se anunciaba la fecha del XVIII Congreso del Partido Comunista, dos noticias largamente esperadas. Muchos tuvieron que cambiar los billetes de avión. El juicio a Bo, este año, se celebraría por supuesto en agosto, mes vacacional por excelencia. Otro juicio muy mediático, el de su esposa Gu Kailai, a la postre condenada por asesinato, también fue en agosto, aunque un año antes.

Y como éstas, muchas más, que hacen que muchas veces nos temamos lo peor en viernes noche, en Navidad o en otras vísperas de fiestas de guardar. Entiendo que la profesión periodística a veces es dura, y que no entiende de horarios, pero aquí yo veo cierto ensañamiento: al Gobierno chino no es que le importe un bledo que durmamos o no, sino que disfruta quitándonos horas de descanso. Mucho habla el presidente Xi Jinping de "el sueño chino", pero carajo, ¿cómo vamos a tener sueños sin dormir?

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El síndrome de la clase deportista

13 de Noviembre, 2013, 0:01














La semana pasada, un nuevo suceso desagradeibol golpeaba al mundo del deporte chino. Uno de los principales ídolos chinos actuales, el nadador Sun Yang (ganador de dos oros en los Mundiales de Shanghai 2011 y de otros dos en las Olimpiadas de Londres 2012) era pescado conduciendo sin licencia un Porsche, con el que tuvo un pequeño accidente. El caso recuerda a otros que hemos oído en meses pasados de famosos futbolistas españoles cazados in fraganti conduciendo a excesiva velocidad sus autos, que casi impepinablemente han de ser veloces deportivos de gama alta.


Conducción de estilo libre


A Sun no le ha salido barata la broma: no sólo ha sido denunciado y criticado en los diarios de toda China, sino que ha estado detenido siete días en un centro para delitos menores, y la federación nacional de natación le ha expulsado temporalmente de la selección (imagino que para que se asuste, aunque no creo que estén mucho tiempo sin el que es por ahora el mejor nadador chino de la historia).

Sun ha venido a agrandar cierta leyenda negra que se está formando en torno a los deportistas chinos, a los que algunos en este país acusan de arrogantes nuevos ricos. Otro caso muy conocido es el de la patinadora de velocidad china Wang Meng, que después de convertirse en el atleta chino con más éxitos en las Olimpiadas de Invierno (4 oros en total) protagonizó dos incidentes en los que, aparentemente borrachilla, montó un par de escándalos públicos. En uno de ellos hasta agredió a su entrenador y, junto a otros compañeros de equipo, destrozó un hotel en el que estaban concentrados.


Que te pego, leche


Sin llegar a tales niveles, otra deportista china con muchos éxitos pero también mala fama es la tenista Li Na, una de las mejores del mundo en la actualidad, que aunque no ha llegado nunca a broncas físicas o ilegalidades, ha tenido varios rifirrafes con periodistas chinos en ruedas de prensa, porque es de sangre caliente y enseguida se enfada cuando una pregunta no le agrada. Es especialmente desagradable, además, con los periodistas de su país.


¡Siempre negatifo, nunca positifo!


Para añadir sal a la herida, los jugadores de baloncesto de China en más de una ocasión han protagonizado duras peleas a sillazos, los futbolistas son muy criticados por ganar demasiado dinero para lo mal que juegan (una concepción que igual que cambia ahora que un club chino es campeón de Asia) y Liu Xiang, el que antaño fue el mejor atleta del país y la figura deportiva más famosa de la pasada década en el país (algo similar a lo que hoy por hoy es Sun Yang) ha aparecido disfrazado junto a sus compañeros de revolucionario maoísta, algo que muchos aficionados han visto como poco serio.


Agrupémonos todos en la ducha final


El único que se libra por ahora de las noticias negativas que a veces revolotean a los famosos deportistas chinos es el ex jugador de la NBA Yao Ming, quien sigue siendo para los aficionados locales un gran ídolo, el gigantón que mejoró la imagen de los chinos con sus grandes actuaciones en la mejor liga de baloncesto del mundo. Eso sí, a Yao, una vez retirado, le cuesta lo suyo mantener la buena fama: ahora se pasa el día con campañas ecologistas, de ayuda a niños con problemas y otras labores humanitarias.


Yao Ming pidiendo a los chinos que no coman sopa de aleta de tiburón



Yao Ming pidiendo a la gente, de sangre roja o azul, que no cace elefantes



Yao Ming pidiendo que dejen a los leopardos en paz



Yao Ming pidiendo que no se arranquen cuernos de rinoceronte



Yao Ming preguntando a los masai que qué masai que proteger

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¿Y el Liaoning qué,
otra vez campeón de Asia?

9 de Noviembre, 2013, 0:01


Dentro de unas horas se disputa la final de la Champions League... de Asia, un acontecimiento especial para China porque por primera vez en 15 años la disputa un equipo chino (el Guangzhou Evergrande, dirigido por Marcello Lippi) y, si la gana, será la primera vez en 23 años que un club de este país se lleve el preciado trofeo. Para ello tiene que doblegar al FC Seoul, de la capital surcoreana. Este año, a diferencia de los anteriores, la final se está jugando a doble partido, y en la ida -en Seúl- los del Evergrande se llevaron un valioso empate a dos, lo que pone las cosas más fáciles en la vuelta.

En todo caso, hasta el rabo todo es toro, aún quedan 90 minutos, no hay enemigo pequeño, el fútbol es así y lo que diga el míster, de modo que en este post no venderemos victorias de antemano y lo que voy a hacer es recordar aquella ocasión, hace casi un cuarto de siglo, en que el fútbol chino, siempre tan acomplejado, se quitó esos complejos y logró ganar el máximo trofeo continental, que entonces no se llamaba Champions League sino Copa de Campeones de Asia.

Fue un mes de abril de 1990, y el autor de la hazaña fue el Liaoning FC, un equipo de la ciudad de Shenyang (en el noreste de China y capital de la provincia de la que el club toma el nombre) que en aquellos años dominaba la liga china de forma incontestable (siete ligas entre 1985 y 1993). En una liga aún amateur, el equipo fue el primero que logró un patrocinador, la marca de medicamentos Dong Yao, y era el único de China que tenía por tanto publicidad en las camisetas, en letras tan grandes que casi se salían de la sudadera.


"Pequeños Tigres" es su apodo.


No fue casualidad que Liaoning fuera la cuna de ese primer triunfo. La provincia fue durante muchas décadas, hasta la llegada de grandes inyecciones de pasta a los clubes chinos, el centro nacional del balompié (otro equipo de la zona, el Dalian Shide, tomó después el relevo del Liaoning en el dominio liguero). Los equipos de la provincia tenían una buena cantera natural, pues los chinos del noreste son los "chicarrones del norte" del país, en general más aguerridos que los del sur, y por muchos de ellos corre la sangre de los antiguos guerreros manchúes. Shenyang, por cierto, fue durante muchas décadas la sede "de facto" de todos los partidos de la selección china, aunque esto ha cambiado en los últimos años.
Es una pena que en los últimos años haya sido allí precisamente donde hayan estallado los principales escándalos de corrupción futbolística en China.

En 1990, el Liaoning FC volvía a jugar la Copa de Asia después de haberlo hecho en 1986 y 1987. En su primera participación en el torneo (que se comenzó a jugar a finales de los 60, aunque no se disputó entre 1972 y 1985 por problemas organizativos) no ganó ningún partido, pero en la segunda consiguió un meritorio tercer puesto.

Como suele pasar en los inicios de todo torneo, el sistema de competición era un poco caótico y cambiaba de edición a edición. En 1990, se disputaba primero una fase de grupos a partido único y con una sede por grupo (una especie de torneos cuadrangulares, vamos). Shenyang acogió en agosto de 1989 el grupo de Extremo Oriente, en el que el Liaoning FC aprovechó el factor campo y quedó primero. La segunda fase también era de grupos, y nuevamente los de Liaoning acabaron líderes del suyo, jugando en esa ocasión en Yakarta, la capital de Indonesia. En la final le aguardaba el Nissan FC, equipo japonés de Yokohama al que ya había ganado en la primera fase, y que pocos años después conoceríamos mejor en España, porque, con su nombre cambiado por el de Yokohama Marinos y siendo entrenado por Xabier Azkargorta, llegó a fichar a Julio Salinas y a Andoni Goicoextea allá por 1997 y 1998.

La final se disputó a doble partido, y la ida fue en Yokohama, donde los jugadores chinos se quejaron de que fueron muy mal tratados. Relataban los futbolistas que no les dejaron entrenar en campo de fútbol en los días previos al encuentro, por lo que tuvieron que hacerlo en un parque, y cuando les echaron de éste también, no les quedó más remedio que simplemente ejercitar sus músculos en un gimnasio. También aseguraron que los japoneses habían echado arena en una de las porterías, para que el guardameta chino resbalara (aunque no me queda claro cómo hicieron para que esto no afectara también al cancerbero local tras el preceptivo cambio de campo que llega tras el descanso). En fin, ya sabéis, el típico pique entre chinos y japoneses: es posible que en el partido de vuelta a los nipones también les jorobaran de alguna forma, pero eso no lo cuentan, claro.

Sea como sea, en la ida los chinos lograron la gran proeza de ganar a los japoneses a domicilio (1-2), algo bastante sorprendente teniendo en cuenta que el fútbol chino era bastante amateur y los japoneses ya empezaban a invertir bastante en su liga (el Nissan ya tenía fichajes extranjeros, por ejemplo). Normal, se habían pasado los años 80 viendo leyendo mangas del Capitan Tsubasa (Oliver y Benji) y querían ponerlos en práctica.

En el partido de vuelta, los japoneses no tenían más remedio que atacar, y vaya si lo hicieron, según cuentan las crónicas de la época. Pero los chinos se encerraron en su campo en plan italiano, y consiguieron un empate (1-1) que les daba el primer torneo internacional de su historia (y único a la hora de escribir estas líneas, aunque veremos dentro de unas horas si esto ya no hace falta decirlo).






Una curiosidad de aquel día es que, por lo que se ve, hubo un gran apagón en China cuando se retransmitía la segunda parte del encuentro, así que muchos aficionados del país se quedaron sin ver uno de los pocos momentos de gloria futbolística que el país ha tenido. Les pasó como a mí en la final de la final de fútbol de Barcelona 92, porque ese día en Huesca hubo una gran tromba de agua, la ciudad se quedó sin luz y no pude ver el gol que Kiko metió en el último minuto para darnos el oro.

La victoria del Liaoning FC en la Copa de Asia del 90 se produjo en la era preinternetera, así que no es fácil encontrar datos sobre ella, ni siquiera en la Wikipedia que todo lo sabe. No he conseguido, por ejemplo, encontrar la alineación del Liaoning FC campeón. Sí sé, al menos, que uno de los goleadores en las finales fue Fu Bo (qué majo, suena como "fútbol"), un señor que probablemente a nadie os diga nada pero que es actualmente el sustituto de Camacho al frente del banquillo de la selección china (y no le está yendo mal).


Otro héroe de esa final fue Ma Lin (otro nombre cachondo si lo piensas en castellano), quien, mira por dónde, es el actual entrenador del Liaoning, equipo que en las últimas temporadas ha tenido el no menos gracioso nombre de Liaoning Whowin ("Liaoning Quiengana").



El entrenador de aquel equipo, Li Yingfa, sigue en el mundo del fútbol, pero en otro club, el de la ciudad de Qingdao, y no se ha cambiado el peinado desde entonces.


Sun Wei, Huang Chong, Huang Guoliang y Li Zheng también estaban en aquel once para la Historia, que aún jugó otra final continental, la de 1991, aunque ésa la perdió con el Esteghlal iraní. Todos los nombrados en este post, ahora cincuentones, estarán muy atentos a la televisión esta noche para ver si otros paisanos les ayudan en la pesada carga de ser los únicos chinos con una Copa de Asia.

ACTUALIZACIÓN (Horas después): Bueno, pues se cumplieron los pronósticos y, con más apuros que otra cosa, el Guangzhou Evergrande finalmente se coronó campeón.


El fútbol chino se olvida de 23 añ
os de fracasos, y su mejor equipo actual estará en diciembre en el Mundial de Clubes, donde, si gana los cuartos contra el mejor equipo de África (que aún no se sabe si será el Al Ahly egipcio o el Orlando Pirates sudafricano) jugaría la semifinal contra el Bayern Munich de Pep Guardiola.


Aparte de la importancia para China del título de hoy, es muy de destacar que Lippi se convierte en el único entrenador del mundo en haber ganado la Liga de Campeones de Europa y la de Asia. Además, ha conseguido grandes victorias internacionales en tres décadas distintas:

-1996 Liga de Campeones europea (con la Juventus)
-2006 Mundial de Fútbol (con Italia)
-2013 Liga de Campeones asiática (con el Evergrande)

¿Será el próximo seleccionador de China, país que a partir de ahora lo va a santificar?

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Todo lo que tengas en la cartera

4 de Noviembre, 2013, 0:01

¿Qué lleva un chino en su billetera? Pues lo normal: un poco de dinero, una tarjeta de identificación, otra de transporte, alguna de banco... Y en China, creo que más que en España, es muy frecuente que las tiendas te den una tarjeta de socio (lo que aquí se llama 会员卡, huiyuan ka) para conseguir descuentos o beneficiarse de alguna promoción, por lo que es fácil que tenga una docena de ellas al menos en la cartera.

Como muestra de todo ello, os enseño lo que yo llevo en mi cartera todos los días, aparte de algun juan qué otro y tarjetas de visita (que en China se usan mucho más que en España, por cierto).


Tarjeta de transporte: Esta tarjeta no te da descuento alguno, simplemente te ahorra el tener que hacer cola cada vez que tomas el metro, o el estar buscando en los autobuses a la cobradora, que en hora punta puede estar separada de ti por 458 pasajeros apretujados. Hay que pasarla por un lector tanto al entrar como al salir de los dos medios de transporte. Los lectores normalmente están tan ciegos como Rompetechos, y muchas veces no te dejan entrar o salir por más que les pases la tarjeta por las narices.



Tarjeta de socio de la cadena de hoteles "low cost" 7 Days: Ya os conté hace unos meses que me he aficionado, cuando voy de viaje por China, a los hoteles de esta franquicia, que ofrecen una muy buena relación calidad-precio. Durante un par de años, sin darme cuenta, usé una tarjeta que no estaba a mi nombre, sino al de mi pariente holandés (sí, tengo un pariente holandés, en mi casa somos muy internacionales), que se la había hecho cuando me visitó hace dos años.



Tarjeta de pastelería: Ésta me parece que no la he usado en la vida, pero bueno, unos pingüinos e el bolsillo siempre dan alegría. Holiland es una exitosa cadena de pastelerías china, fundada por un artista (principalmente fotógrafo) llamado Luo Hong.



Tarjeta del hospital: Si me pongo malo y tengo que ir al hospital en China, no tendré apenas lista de espera, pero eso sí, habré de pagar por adelantado (si no tienen que hacerte muchas pruebas, puede ser poco, igual 10 o 15 yuanes). Al pagar, muestras esta tarjeta, que, por cierto, también me costó unos yuanejos (en la sanidad china, te cobran hasta por querer pagar).



Tarjeta de supermercado pijo: En Pekín hay dos tipos de super, uno más humilde, centrado en productos chinos y baratos, y otro de un poco más de calidad, con bastantes productos importados. Hay días en que te sientes nostálgico de la comida occidental, o te quieres dar un gustazo, y te vas al pijo, que en España sería como irte a comprar al super de El Corte Inglés. Con la tarjeta tlogras descuentos y puntos que acumulados te dan opción a regalos (notaréis que en esta imagen no he tapado los números, porque el único riesgo que corro enseñándooslos es que al comprar en este establecimiento me añadáis puntos a mi cuenta).



Tarjeta de supermercado normal: Pues eso, que hay días para derrochar y otros para ahorrar. Me fascina lo de "rebate".



Tarjeta de una tienda llamada Hola: Es una tienda de decoración carísima, pero bueno, por tener nombre español le perdono. Estaba al lado de mi antigua casa, pero ahora me queda un poco a desmano, así que la guardo sólo como recuerdo. Lo único que compré allí fue un edredón que me costó 10 veces más de lo que uno normal cuesta en las tiendas populares, y un té inglés en bolsitas que bebí durante una temporada (qué vergüenza, beber té inglés en China) sólo porque me gustaban mucho las cajas en las que iba envasado y las coleccioné.



Tarjeta de un club de póker: La he usado dos veces, las dos en que fui a jugar, y como vi que los que allí jugaban eran infinitamente mejores que yo, decidí no volver (las cartas nunca serán lo mío, como ya vi de más joven con el guiñote, el juego que reina en Aragón). Los clubs de poker que han aflorado en los últimos meses en Pekín son un poco raros, porque en China, en teoría, no pudes apostar, es ilegal. En consecuencia, en los clubs de poker no puedes enseñar nada de dinero en las mesas, sólo fichas (que previamente has comprado, eso sí). Al final de la partida, esas fichas no las puedes canjear por dinero como en los casinos normales, sino por "premios", que en general suelen ser iPhones, iPads... En fin, un movidón, pero yo creo que muchos de los chinos que van a estas cosas en realidad son amiguetes de los dueños y al final sí que les van a devolver pasta.



Tarjeta de la tienda de animales: Kudi es la cadena de tiendas de animales más famosa de Pekín, aunque recientemente, como os conté en un reciente post, ha visto menguar su fama debido a la tragedia ocurrida en el parque perruno donde dejo a mi perra Once cuando me voy de vacaciones. En mi anterior casa tenía una tienda Kudi al lado de mi portal y la usaba mucho. Ahora ya no voy tanto, pero la sigo conservando.



Tarjeta de la peluquería: Las peluquerías son uno de los negocios más abundantes en las ciudades de China, por lo que sus dueños siempre intentan camelarte para que les seas fieles. A mí me liaron con esta tarjeta VIP, porque es de una peluquería de al lado de donde vivía antes, por lo que cada vez que me quiero cortar el pelo tengo que ir allí, con la pereza que me da. En mi casa actual tengo nada más cruzar la calle dos peluquerías, pero en realidad me alegro de no darles un duro, porque son dos de los establecimientos más guarros que he visto en toda China: cada noche dejan las dos unas montañas de basura asquerosas frente a su puerta, en las que no faltan pelos humanos, claro está. Peluquerías de Douban Hutong: ni se os ocurra usarlas.



Tarjeta del cine: Posiblemente una de las tarjetas más convenientes de todas las que os estoy enseñando, porque con ella tienes el cine a mitad de precio, y en Pekín las entradas de cine son bastante caras (y ya lo eran antes de la llegada del timo del 3D). Lo malo es que cada año te obligan a pagar una cuota, y hay años que voy tan poco al cine que al final casi no la amortizo.



Tarjeta para llamadas lejanas: Normalmente, con tu teléfono fijo o móvil no puedes hacer llamadas al extranjero (y a veces tampoco a otras provincias de China), por lo que necesitas estas tarjetas que, como las que hay en los locutorios españoles, te dan saldo para hacer este tipo de llamadas. No hay nada que me dé más pereza que usarlas, con todos esos números que hay que pulsar antes de establecer conexión (si es que te da conexión), pero en fin, hay que tenerlas por si acaso tienes una emergencia de jamón y necesitas llamar a la patria para que te lo envíen por SEUR.



Tarjeta del gimnasio: Ya que la pongo, a ver si me acuerdo de usarla un poco más a menudo, que estoy muy fondón.



Tarjeta del Starbucks: Últimamente la uso poco, porque me compré una cafetera para casa, pero por si acaso la conservo. Cada cierto número de cafés, con esta tarjeta, te dan uno gratis, y son bastante generosos: a mí igual me han dado 20 o 30 gratis, los muy generosos.



Tarjeta de piriodista: Ésta la tenemos sólo los juntaletras extranjeros de este país, y para mí es como el DNI. Aunque en teoría deberíamos llevar el pasaporte si las autoridades nos pidieran la identificación, con esta tarjeta suele ser suficiente. Además, en algunos lugares turísticos de China, te dejan entrar con ella gratis (no digo cuáles porque más que de la ley depende del humor del que está en la puerta ese día). El de la foto soy yo pero hace una o dos eras geológicas.



Tarjeta de banco: La que más he perdido de todas, igual ya llevo una decena extraviadas (afortunadamente, la pérdida no supuso merma de mi cuenta bancaria). Hacerse una nueva es probablemente el trámite qué más odio hacer en China: es lento (tardan 15 días), kafkiano (durante ese tiempo te bloquean la cuenta, no puedes sacar dinero), farragoso (el día que te la dan tienes que firmar 80 papeles, introducir tu clave secreta 160, etc) y, en definitiva, insoportable. Pero nada, mi subconsciente debe disfrutar con mi sufrimiento, porque cada ciertos meses, hala, a tomar por saco tarjeta.



Y eso es lo que tengo en la billetera, además de una foto de mi churri (bueno, últimamente no, que ahora no tengo churri). Por cierto, todas las tarjetas son exactamente del mismo tamaño, así que quedan niqueladas dentro de la cartera.

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Este blog -sorpresas te da la vida- recibió el premio Blasillo de Huesca 2006 al ingenio español en Internet

Y como no hay uno sin dos, fue galardonado poco después con el Premio 20 Blogs 2006 al mejor blog expatriado

Y agárrate bien a la silla, porque más de un lustro después, llegó el Premio BOBs 2012 al mejor blog en español




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