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Marzo del 2014


China en el cine palomitero

30 de Marzo, 2014, 0:01

En el anterior post nombré a Wang Jianlin, el hombre más rico de China, quien además es desde el pasado año el dueño del mayor imperio mundial de salas de cine. No sé si él influye o no en un hecho que quien más quien menos habrá notado al ir a ver los grandes blockbusters del momento: cada vez hay en ellos más escenas que ocurren en China, o los chinos tienen un papel crucial en el argumento. Y no estoy hablando meramente de pelis de artes marciales, o con historias ambientadas en la dinastía Tang de Naranja: no, me refiero a filmes de palomitas y gafas en 3-D, de grandes producciones ultracomerciales, películas de poco guión, mucho FX y sonido THX.

Veamos unos cuántos ejemplos de películas muy taquilleras que se han rendido a esta moda (la lista contiene spoilers a tutiplén, así que saltaos aquéllas que no hayáis visto).


 
2012: En la mayor película de desastres de todos los tiempos (o por lo menos la que presenta un desastre mayor, el fin del mundo) China es, básicamete, el país que salva a la humanidad, el que construye los barcos gigantes en los que los mejores científicos, artistas, políticos y John Cusack se montan para que por lo menos las grandes mentes de nuestra especie -y John Cusack- no perezcan en el cataclismo maya. En la película se alude a que sólo los chinos son capaces de poder construir con rapidez barcos tan enormes en el poco tiempo que hay para ello, de ahí su papel primordial, aunque también influyen hechos geográficos, ya que el Tíbet, meseta a 4.000 metros, es el sitio ideal para la construcción, al ser uno de los últimos lugares del mundo en ser tragado por los océanos. La peli fue un éxito en China, y los chinos aplaudían en los cines hasta con las orejas.


 
Gravity: La película ocurre en el espacio, así que no es que China aparezca en escena alguna, pero lo que sí muestra la película es la estación espacial china Tiangong (que existe en realidad, aunque no está tan avanzada como la de la peli, que ocurre en un futuro próximo). Como en el anterior caso, China juega un papel clave en la salvación del protagonista, en este caso Sandra Bullock, quien desde la Tiangong consigue lanzarse en un módulo que la lleva de vuelta a la Tierra. Para dar un aire chino a la Tiangong, en el interior de ésta se puede ver, aparte de un panel de control con teclas chinas que casi vuelve loco a Sandra, una paleta de ping pong flotando en ausencia de gravity por el interior de la estación. La peli también ha sido un éxito en China, aunque quizá algo menor de lo esperado.



Iron Man 3
: No es exactamente un ejemplo de blockbuster con escenas en China, pero es un peculiar caso que merece ser mencionado aquí. Extraño destino el de esta película, una de las más taquilleras de 2013 y que se vendió el pasado año como la primera coproducción de la Historia entre Hollywood y China (una productora china participó en la financiación). Durante meses se barajó con que habría protagonistas chinos, que la peli tendría un especial sabor oriental, pero todo ello quedó en detalles ridículos. Por ejemplo: en la película el gran enemigo de Iron Man es el Mandarín, famoso villano del hombre-robot también en los tebeos Marvel originales. Pues bien, en la película el Mandarín no es chino, como dictan los cánones, sino una especie de versión caricaturizada de Bin Laden. Uno puede pensar con ello que los guionistas querían con ello agradar al público chino, pero tampoco se acaba de entender entonces por qué en una de las escenas más tremebundas del filme el Mandarín causa un sanguinario atentado en el famoso Teatro Chino de Los Ángeles (que en realidad tampoco es chino, pero quizá es lo más chino que sale en la historia). Pero estas dos cosas son una nadería comparado con la estúpida idea de los productores (imagino que los chinos) de añadir al filme unos minutos que sólo se enseñaban en los cines de China, una versión extendida para el país asiático. Esos minutos son pura basura: no aportan nada, parecen rodados por otro director, cortan totalmente la atmósfera de la historia, y para más inri en ellos hay un "product placement" escandaloso, un doctor chino bebiendo un vaso de leche Yili que parece más propio de teleserie española cutre que de una superproducción de Hollywood. En fin, un timo de la estampita para el público chino, que el año pasado puso a caldo esta peli, aunque también es verdad que fue muy taquillera (de todas las que se nombran en este post, la que más).


 
Karate Kid: Otro caso, como el anterior, de cierta incongruencia, porque este presunto remake de la famosa película del maestro Miyagi, pese a su título, no va en absoluto de kárate, sino de kung fu, el arte marcial por excelencia de China, el lugar donde está ambientada. De hecho, en China, donde la peli original de los ochenta no es tan icónica y no hacía falta explotarla como recuerdo, se evitó ese absurdo detalle, pues aquí el filme se llamó "Gongfu Meng" ("Sueños de Kung Fu"). Pese a todo, a mí el filme me gustó bastante y me pareció una de las mejores visiones de Pekín que se han hecho en Hollywood, como ya conté en el post que escribí después de verla.


 
Misión Imposible 3: En la tercera parte de la saga de espías protagonizada por Tomcrús, su personaje es secuestrado y llevado a un lugar que en un principio él no conoce, y que resulta ser Shanghái, donde participa en una de esas persecuciones locuelas que suelen trufar los filmes de agentes secretos. Tom recorre a la carrera tejados que primero son de rascacielos y luego de casas tradicionales de teja negra. Aunque en la historia todo ello ocurre en Shanghai, en la realidad la parte de los tejados tradicionales se filmó en un pueblo a decenas de kilómetros de Shanghái, llamado Xitang. Ya conté en otro post, después de visitar esa localidad, que los comerciantes y hosteleros de allí siguen explotando, años después, el recuerdo del día en que actuó allí el actor y cienciólogo.




Pacific Rim: Otra película de desastres para la lista, en esta ocasión ambientada casi todo el tiempo en Hong Kong, donde los seres humanos, Santiago Segura incluido, intentan frenar con robots la invasión de aliens igualmente gigantescos (igual de gigantes que los robots, no que Santiago Segura). La película es un claro homenaje a los filmes japoneses de Godzilla, y estoy casi seguro de que a Guillermo del Toro le hubiera encantado filmarla íntegramente en Tokio (la ciudad nipona sale, pero poco), aunque supongo que optó por Hong Kong considerando que tiene más rascacielos que destrozar y está al lado del mar, algo esencial para la historia (los monstruos llegan siempre del océano). En esta película toda la región Asia-Pacífico se ve amenazada por los monstruos alienígenas, por lo que hay robots gigantes de Japón, EEUU, Australia y, cómo no, China (de color rojo comunista), aunque los pilotos de los robots chinos mueren enseguida (lo cual no gustó mucho a parte del público chino, aunque ello no evitó que el filme fuera muy taquillero en el país).



Transformers 2: Película similar a la anterior, porque también aparecen robots gigantes, aunque esta vez luchan entre ellos, no contra aliens, y destrozan la ciudad de Shanghái, que con tantos rascacielos como tiene ya se ve que es cada vez más apetitosa para los filmes apocalípticos. Yo la vi y no me enteré de nada: toda ella fue una orgía de puñetazos metálicos, láseres y nada más, de lo peor que he visto jamás en una sala de cine. El filme fue el más visto en la Historia de los cines de China hasta que en 2009 llegaron Avatar (que sigue teniendo el récord de taquilla en China) y la moda del 3-D.



Looper: Este filme, que como todos los que hablan de viajes en el tiempo conviene verlo acompañado de Stephen Hawking para que te explique las paradojas temporales y si son plausibles o no, está ambientado (en la parte más futura de la historia) en el Shanghái de 2044, al que el protagonista se irá a vivir porque un viajero del futuro se lo aconseja (qué cosas: en España, cuando tienes una visita así, lo único que te dice es que uses su lejía). La idea es que en ese año China es el país más rico y donde mejor se vive, supongo, aunque el guión presenta el lugar como un sitio frío y algo inhumano (como se suele presentar el futuro en casi todos los filmes de ciencia ficción, vamos). Una vez más, el filme tuvo mucha tirada en China.



Her: La última película que pongo en la lista (aunque seguro que a vosotros se os ocurrirán más ejemplos) quizá no sigue la pauta de blockbuster comercial de las anteriores, pero como es de ciencia ficción y ha estado nominada a varios Oscar, creo que no desentona. Además, la acabo de ver en DVD, y es ella la que me ha animado a hacer este post, asi que aquí se queda. La peli, como en el caso anterior, también habla del futuro, pero seguramente un futuro más cercano (quizá de aquí a 10 o 15 años, no se especifica), en una ciudad de rascacielos que no se dice tampoco cuál es, pero está claro que las escenas se grabaron en, oh sorpresa, Shanghái. La película me gusta porque es una metáfora de nuestra actual pasión obsesiva por la tecnología y porque presenta un futuro no tan frío y bladerunneresco como el que suele verse en las pelis de ciencia ficción, aunque sí bastante solitario. Creo que la película no ha llegado aún a los cines chinos, y tampoco sé si lo hará, aunque seguro que aquí gustaría mucho.




Viendo todos estos ejemplos os habréis fijado en una cosa curiosa, y es que China en el cine, a diferencia de lo que pasa en la televisión o en los diarios, nunca o casi nunca se presenta como un enemigo a batir, a diferencia de cuando el gran rival de EEUU era la URSS y Rambo o Stallone en los 80 luchaban contra él. Ha habido hasta un sonado caso de un filme estadounidense, el remake de Red Dawn, en el que a última hora se cambió el argumento para que los chinos no fueran el enemigo, siendo sustituidos por los norcoreanos.

Todo esto, lo que se hace y lo que no se hace con las películas supercomerciales de Hollywood, muestra sin tapujos que las grandes productoras quieren llegar al público chino, que de ser un mercado totalmente ignorado (porque había pocas salas, porque la piratería de DVDs era enorme y porque supongo que antes China no dejaba a muchas productoras americanas rodar en el país) se ha convertido en el segundo más importante tras EEUU, con posibilidad de ser el primero en un futuro no muy lejano. Gracias, sobre todo, al auge de las 3D, unido a la occidentalización de la clase media urbana china, que ya tiene aficiones muy similares a las de un europeo o un americano y el fin de semana igual prefiere ver un filme en pantalla grande con los amigos en lugar de verlo como hacía antes, en la tele de su casa.

También hay que tener en cuenta que China limita mucho la entrada de películas extranjeras a sus cines (creo que sólo permite unas 20 o 30 al año), por lo que ello aumenta la competencia de los filmes de Hollywood por ser admitidas, y quizá por ello muchas de ellas, sobre todo las de gran presupuesto como muchas de las que se han citado arriba, se esfuerzan por añadir algún detallito o guiño chino en el argumento para intentar pasar la competidísima eliminatoria.

Y otro factor a tener en cuenta, viendo algunos de los ejemplos de la lista, es la gran atracción que dos de las ciudades con más rascacielos del mundo, Hong Kong y Shanghái, pueden ejercer para pelis de ciencia ficción o de desastres. Porque en definitiva, destruir Nueva York en las pelis mola, pero los villanos también quieren recorrer mundo.

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Xibanya Lou

27 de Marzo, 2014, 0:01


Mucho revuelo ha levantado en Madrid (o eso parece desde aquí, desde China) la compra del Edificio España, todo entero él, por parte del millonario chino Wang Jianlin. Y comprendo este revuelo, porque los ingredientes de la fábula son muy atractivos: el hecho de que Wang sea el hombre más rico de China, que el edificio comprado sea tan emblemático de Madrid y tenga un nombre tan simbólico, que llegue en un momento tan especial para Madrid (deprimida por los fracasos de los JJOO y de Eurovegas, aunque ya sé que muchos no están nada deprimidos)... Todo niquelado y medido para que en los bares de la Villa y Corte más de uno grite eso tan clásico de "¡estos chinos, nos van a invadir!"...

No diré que mi relación con el Edificio España sea intensa, porque creo que muy pocos pueden decir eso (el edificio, hemos corroborado estos días en las crónicas de prensa, lleva casi una década prácticamente vacío y sin uso), pero sí puedo afirmar que la única vez que entré a él, hace unos 13 años, fue por motivos relacionados con China. ¿La razón? Por aquel entonces, verano de 2001, en el Edificio España estaba la Oficina de Turismo de China. Yo acababa de saber que iba a irme a Pekín a trabajar, así que fui a esa oficina para recoger algo de información, algún mapa o lo que buenamente pudieran dame, en una época en la que todavía no lo mirábamos todo en internet. Ello me permitió entrar en un edificio que conocí por primera vez de pequeño, en los 80, cuando en el colegio de Huesca nos tocó hacer un mural sobre edificios de la Edad Contemporánea en España y yo pegué ése mismo en la cartulina, creo que robado de una colección de postales que tenían mis hermanas. Se me quedó desde entonces la silueta y los colores tan peculiares del edificio, y cuando fui a vivir a Madrid años después, en 1994, lo reconocí al instante.

Recuerdo poco de aquella visita al interior del edificio, porque duró apenas unos minutos... En la planta baja y los pasillos, el lugar me pareció elegante y a la vez polvoriento, contenía un ambiente como de película de espías de los años 40 que sólo volví a respirar cuando años después fui a Shanghái y entré en el Peace Hotel del Bund, y más tarde, en Nueva York, cuando subí al Rockefeller Center (no en vano he leído estos días que el arquitecto que lo diseñó se inspiró bastante en el rascacielos neoyorquino). Respecto a la oficina china de turismo, en realidad no me atendieron demasiado en ella y se limitaron a indicarme un mostrador con folletos de las distintas provincias chinas para sugerirme a continuación que tomara todos aquellos que quisiera. No aprendí mucho de China en el Edificio España, pero al menos en esos folletos, que llevé a Pekín y rodaron por mis distintos domicilios pequineses varios años, leí por primera vez los nombres de provincias chinas como Hubei, Hunan, Hebei... También descubrí lo mal que salían algunas traducciones del chino al español, y eso que aún no habían inventado Google Translator.

Al lado del Edificio España, en su tocaya Plaza España, también hice la pasada década varias visitas relacionadas con China, éstas ya después de mi primer viaje a Pekín, cuando volvía a Madrid de vacaciones. En este caso, porque en los sótanos de la plaza, unos sótanos casi secretos, se encontraba un supermercado chino, el más chino de la ciudad (pensado sobre todo para inmigrantes de ese país) por el que a veces me gustaba pasar, como para no perder del todo de vista a Pekín durante mi mes español. Compré allí un par de diccionarios chino-españoles bastante buenos, los únicos que entonces encontré en toda la ciudad, aunque ahora me imagino que habrá otros sitios donde encontrarlos, dado que el chino es el idioma del futuro y todas esas monsergas. Ah, y cuando fui a España con novia china, la llevaba a ese super para que comprara algo que le permitiera quitarse un poco la morriña de dejar su país durante largas semanas.

Pero en fin, volvamos a la compra inmobiliaria, que estoy desvariando como si fuera nonagenario... Esta compra es una pequeña ironía del destino: Madrid no consiguió los Juegos Olímpicos porque el COI prefirió Asia (Tokio). Tampoco logró Eurovegas porque Sands prefirió también Asia (Singapur, Corea, Japón, lugares donde el gigante de los casinos ha decidido centrar su estrategia de inversiones). Ante estos plantones, es como si Madrid hubiera decidido que, si no puedes vencerles, mejor unirte a ellos, a la Asia emergente... Está claro que esto es una gran simplificación de mal literato (los JJOO eran sobre todo objetivo del Ayuntamiento, Eurovegas de la Comunidad, y el edificio lo ha vendido el Banco de Santander) pero sí parece haber cierta melodía en todo ello. Una música que dice: no nos hemos querido enterar de que Asia ahora es la que lo peta, la hemos desdeñado durante años, hemos sufrido por ello desdén, y ahora toca repensarlo todo un poco.

El comprador del edificio, Wang Jianlin, es un señor curioso. Soldado del ejército en los 70 y 80, como su padre, él nunca soñó con ser magnate, la pasión familiar era la disciplina castrense, pero lo tuvo que ser porque no le quedó más remedio: en los 80 el Gobierno chino empezó a recortar efectivos en el ejército, él fue uno de los enviados a la reserva, y ante esta tesitura se reconvirtió a los negocios, posiblemente ayudado por las fuertes influencias políticas y empresariales que el ejército tenía entonces y sigue teniendo ahora. En los 90, Wang medró en el Dalian del que era alcalde Bo Xilai, el reciente ángel caído del régimen comunista... Ya sabéis lo que es la hoguera de las vanidades, cuando un amigo cae en ella hay que mirar para otro lado. Por otro lado, Wang fue dueño en aquel entonces del Dalian Wanda, el mejor equipo chino de fútbol de los años 90 (lo cual tampoco es mucho decir) y equipo igualmente caído en desgracia desde hace unos años por haber sido epicentro de un feo escándalo de compras de partidos durante temporadas enteras. Nadie dice que Wang Jianlin tenga que ver en estas cosas, sólo lo comento por curioso, a ver si luego no me va a dejar entrar en lo que monte en el Edificio España...

Ahora parece que el millonario está más interesado en el cine que en el deporte: el pasado año inauguró en Qingdao unos grandes estudios de cine con una gran fiesta a la que acudieron desde Nicole Kidman hasta Leonardo Di Caprio, John Travolta o Ewan MacGregor (dicen que nunca alguien en China consiguió traer al país tantas estrellas de Hollywood). A ver si consigue similares fuegos artificiales en Madrid, porque bueno, traer miles de monjas con guitarra a la capital de España tiene su aquel friki, pero molan más las alfombras rojas.

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Cuando senderismo
no era ir al monte

24 de Marzo, 2014, 0:01









Estos días ha visitado Pekín el escritor peruano Santiago Roncagliolo, que en España alguno conocerá sobre todo porque desde hace unos meses es columnista en El País Semanal, al lado de veteranas plumas como el venerable gruñón Javier Marías o la ultraconcienciada Rosa Montero. Yo soy un ávido lector de la revista, pero leo números muy atrasados, así que todavía no me han tocado aquéllos en los que escribe Roncagliolo.

El autor peruano ha escrito de muchos temas (una de sus novelas está ambientada en Japón, por ejemplo), pero en dos de sus obras más conocidas está muy presente el movimiento maoísta Sendero Luminoso, que aterrorizó Perú en los años 80 y principios de los 90. Estos libros son la novela "Abril Rojo", Premio Alfaguara 2007 (ambientada en el año 2000 pero que muestra las secuelas del senderismo en Ayacucho, la ciudad donde este movimiento fue más potente) y el ensayo "La Cuarta Espada", sobre el líder histórico del grupo armado, el profesor de Filosofía Abimael Guzmán.

La visita de Roncagliolo, con el que tuve ocasión de charlar, me animó a informarme algo más sobre Sendero Luminoso, un grupo que cuando yo era pequeño sonaba mucho en las noticias españolas pero que tampoco seguíamos con demasiada atención en nuestro país (al menos yo, que era un infante). En realidad, en España nos sonaba un poco como a chiste... Un grupo armado con un nombre como de proverbio chino, y que se autoproclamaba maoísta ¡a decenas de miles de kilómetros de China! Quizá por la poca seriedad con la que nos lo tomábamos, el grupo Un Pingüino en mi Ascensor le dedicó una canción de título mortadeliano, El sendero luminoso me persigue sin reposo.

Pero mientras en España nos tomábamos el asunto a la ligera, para los peruanos el asunto era cualquier cosa menos ligero: si los españoles solemos recordar con dolor los más de mil muertos de ETA, en Perú los senderistas asesinaron a cerca de 40.000 personas, causando especiales estragos en el campo. Sendero Luminoso, que controló grandes áreas rurales andinas, llegó a masacrar aldeas completas. A las víctimas de los senderistas hay que sumar unas 30.000 de la "guerra sucia" del Gobierno peruano de aquel entonces contra el terrorismo: en realidad fue una guerra civil, en la que murieron muchos inocentes.


Atentado de Calle Tarata, Lima, en 1992 (25 muertos),
uno de los peores ataques senderistas.



Sendero Luminoso es casi una excepción única en el mundo: hubo organizaciones maoístas en muchos países en los años 60 y 70, pero muy pocas tuvieron importancia real, y menos aún fueron las que iniciaron una lucha armada (que yo recuerde eso sólo ha pasado en Perú, en Nepal y la India, pero estos dos últimos países al menos son vecinos de China). Por este carácter excepcional y por su relación con China, tema central del blog, es un asunto que me intriga, y por ello me apetece hoy dar un breve repaso a los lazos entre el senderismo y el mundo chino. Para ello, respondamos a tres preguntas:



1-¿Por qué era maoísta, y no comunista? La URSS fue el país más activo en internacionalizar la revolución en la Guerra Fría, pero China, tras romper lazos con Moscú, también lo intentó, aunque fuera de una forma más humilde, sobre todo invitando a estudiantes y simpatizantes a Pekín para conocer los avances de China bajo el timón del Gran Timonel. Según parece, Abimael Guzmán (más conocido entre los senderistas como el Camarada Gonzalo) fue uno de esos latinoamericanos que, hambrientos de revolución y desengañados del comunismo soviético, viajaron a China en los años 60, y le fascinó el radicalismo de la Revolución Cultural, cuya estética puede verse en algunos carteles senderistas de ayer y hoy:

 
 

Además, reflexionaba esta semana Roncagliolo en Pekín, el campo de China y el de Perú se debían parecer bastante, y pudieron ser similares caldos de cultivo para revoluciones que, a diferencia de la soviética, no nacieron en las fábricas, sino en las tierras de labranza: aldeas atrasadas, paupérrimas, olvidadas por la ciudad. Por otro lado, los cerros andinos, pelados y agrestes, eran poco indicados para el modelo de revolución que más triunfaba entonces en Latinoamérica, el cubano-soviético de luchas en la selva, el del Che Guevara (al que no le fue nada bien luchando en otro país de cerros pelados como es Bolivia). El Camarada Gonzalo impuso uno más bien dedicado a tomar pueblos, no a emboscar ejércitos.


2-¿Veía bien China a Sendero Luminoso? Pues no, nada bien, aunque sería mejor decir que Sendero Luminoso no veía nada bien a China, a la China de los ochenta. Roncagliolo recuerda en sus escritos que la primera vez que oyó hablar de Sendero Luminoso, en una de las primeras acciones públicas de la organización, fue cuando en 1980 los senderistas se dedicaron a ahorcar perros en Lima a los que colgaban carteles en los que se leía "Deng Xiaoping hijo de perra".


Para los senderistas, Deng, el líder de China en los 80, era un traidor que había asesinado el espíritu del maoísmo y de la Revolución Cultural (Mao y Deng fueron grandes enemigos, aunque nunca lo dijeran abiertamente y siga sin decirse). Sendero Luminoso llegó incluso a poner una bomba a las puertas de la Embajada de China en Lima, en octubre de 1989. Quizá por todo ello Abril Rojo, el libro de Santiago Roncagliolo sobre el postsenderismo, no ha tenido problemas para traducirse al mandarín y publicarse en China, donde, según el escritor, los lectores chinos lo leen sin darse por aludidos, como si fuera una novela policiaca más.


3-¿Por qué se llamaba Sendero Luminoso, viene de una traducción del chino? Yo siempre pensé que el nombre del grupo terrorista -que, pensándolo fríamente, es un nombre bonito, aunque detrás de él no hubiera belleza alguna- era una frase tomada de algún discurso de Mao, o de algún proverbio oriental... pero no, resulta que el nombre proviene de una frase escrita en el primer tercio del siglo XX por José Carlos Mariátegui, fundador del Partido Comunista Peruano en 1928. En la portada de una revista de su organización escribió esto:

"El marxismo-leninismo abrirá el sendero luminoso hacia la revolución".

En la época de Mariátegui el Partido Comunista de China también estaba recién fundado, y Mao no era aún su claro líder, así que parece que no hay ninguna relación entre el nombre del movimiento y el Gran Timonel, ni siquiera con China.


En fin, el senderismo hoy en día es Historia (aunque ha habido en este siglo también alguna acción aislada de supuestos herederos de la ideología). O mejor, el senderismo hoy en día ha cambiado de significado y ahora es un hobby practicado por gente de todas las edades, especialmente los amantes de la montaña. Por cierto, y perdón por el off-topic, pero en mi tierra hay un programa de televisión sobre senderismo que se llama igual que este blog. No se preocupen, el Camarada Gonzalo no tiene nada que ver con él.

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Durián Durián

20 de Marzo, 2014, 0:01

Estos días en los que Malasia aparece tanto en las noticias (debido a la angustiosa y enigmática desaparición del vuelo de Malaysian Airlines) creo que es un buen momento para hacer una pequeña referencia bloguera a una tienda que hay al lado de mi oficina, y que tiende, a su modesta manera, un puente comercial, y espero que también de amistad, entre China y Malasia. Se trata de esta pequeña tienda llamada "Enganchado al Durián".




La tienda está en el mismo lugar donde funcionó durante unos años una peluquería de ésas en las que las luces de dentro son todas rojas y donde jamás nadie se cortó el pelo, pero ésa es otra historia.

Primera pregunta que se harán muchos: ¿qué carallo es un durián? Pues un durián es una fruta tropical muy común en el sureste asiático. En una adivinanza sería marrón por fuera y amarilla por dentro. Su contenido es abundante, carnoso y muy dulce. Su tamaño es el de un melón, pero su dura piel está recubierta de pinchos tan afilados que es bastante complicado tomar una de estas frutas en la mano (se suele tansportar en cestas, o atada con una cuerdecilla). Si te cae un durián al pie, ten por seguro que te tocará ir a urgencias.





La tienda de al lado de mi curro, según el letrero de la puerta, importa los durianes que vende de Malasia, aunque ése no sea el único país del sureste asiático donde se cultivan y venden. (Malasia en chino se escribe 马来西亚, "malaixiya", o traduciendo sin necesidad de hacerlo, "el caballo que viene de Asia Occidental").


Estos días de angustia tanto en Malasia como en China, a modo de modesto homenaje a los malasios que tan denodadamente están coordinando las labores de búsqueda del avión (entre las críticas de sabelotodos que creen que encontrarlo es fácil) estoy pasando todos los días por esa tienda para comprar algo y, a mi rara manera, mostrar con ello mi afecto a los malasios (a los que me encantaría llamar malayos, pero por lo visto no es lo correcto).

La verdad es que el durián que venden, ya pelado y empaquetado en bandejas, es bastante caro, cosas de los artículos importados, así que cuando voy adquiero otros productos algo más baratos que también venden allí, siempre con el durian como ingrediente: yogures, pasteles, helados, galletas...





El sabor del durián es -al menos para mi gusto- espectacular, va bien con cualquier cosa dulce y nada más paladearlo te sientes transportado al trópico asiático. Sin embargo, a mucha gente le parece que el durián tiene un olor apestoso. A mí no me parece que sea para tanto, más bien me trae buenos recuerdos de los animados mercados del sureste asiático, pero a mucha gente le repele hasta tal punto que en no pocos lugares de Asia Oriental, especialmente en la pulcra Singapur (como nos enseñó Paco Vázquez en uno de sus posts recientes) está prohibido llevar durianes a ciertos lugares, sobre todo sitios cerrados (taxis, centros comerciales, hoteles, el metro...). Muchas aerolíneas no lo admiten en los vuelos.

     

   
     

Lo amas o lo odias, el durián no admite medias tintas, pero yo, en todo caso, me cuento entre sus más acérrimos partidarios, así que estos días, antes de ir al trabajo, me pasaré diariamente por la tienda "Enganchado al Durián". En solidaridad con Malasia, y con mi estómago.

ACTUALIZACIÓN (23/3/2014): En la sección de comentarios Álvaro recuerda con muy buen tino que si bien en Singapur el durián está bastante mal visto en la calle, irónicamente, el teatro principal de la ciudad tiene forma de durián gigante.

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Informe Ruo Binsong

16 de Marzo, 2014, 0:01

La larga y cada vez más incomprensible desaparición del avión MH370 sigue siendo la noticia que nos sigue intrigando aquí en China, como en casi todo el resto del mundo (este fin de semana muchos nos hemos quedado boquiabiertos al ver que la tesis del secuestro, la más peliculera y optimista, cobraba mayor fuerza). Sin embargo, creo que nos vendría bien a todos distraernos con alguna otra cosa hasta que el enigma se resuelva un poco (si es que algún día se resuelve), así que hoy voy a hablar de la liga china de fútbol, que es de lo que hubiera hablado hace una semana si no hubiera pasado lo del avión (el día en que se desvaneció fue el día en el que comenzaba la temporada). La Super Liga china (nombre oficial, porque de super no tiene demasiado) sigue el modelo ruso o escandinavo y se juega entre primavera y otoño, pues en invierno algunos campos del país están más congelados que Winterfell.


Equipos que juegan este año en Primera (imagen tomada de aquí).


La temporada anterior de la Super Liga China dejó un ganador indiscutible, el Guangzhou Evergrande de Marcello Lippi, que sacó 18 puntos de ventaja al segundo clasificado (el Shandong Luneng de Radomir Antic) y ganó la Liga de Campeones de Asia por primera vez en su historia (segunda para toda China en general).


Además el club cantonés llegó a la final de la Copa de China, donde el Guizhou Renhe le quitó el sueño del triplete. Y como guinda en el pastel evergrandiano, el club representó a Asia en el Mundialito de Clubes de diciembre pasado, donde consiguió un honroso cuarto puesto y tuvo el mejor premio posible (ganar no lo era): le tocó jugar tanto contra el mejor equipo europeo de 2013 (Bayern Múnich) como contra el mejor latinoamericano (Atlético Mineiro). Perdió ambos encuentros con claridad, pero seguro que los jugadores del equipo chino fueron felices en el campo.

La temporada 2014 comienza, en fin, con un gran enemigo a batir, el Evergrande, que el año pasado se dio un paseo triunfal por los campos del país y el resto de Asia y ahora tiene como gran rival sobre todo a sí mismo, al aburguesamiento y a la autocomplacencia. Lippi, que parecía que se iba a marchar a final de esta temporada, ha cambiado repentinamente de opinión y renovó recientemente por tres años, parece ser que tras recibir un portazo de un grupo inglés al que quería emigrar.

(La ciudad de Cantón no podrá quejarse de entrenadores eminentes, pues otro equipo local que está en primera división, el Guangzhou R&F, lo dirige desde el pasado año nada menos que Sven Goran Eriksson).


Volviendo al Guangzhou Evergrande, el club cantonés ha perdido a uno de sus principales jugadores, el argentino Darío Conca, pero lo intentará sustituir con un jugador de corte similar y encima bastante más famoso, el internacional italiano Alessandro Diamanti, hasta estas Navidades capitán del Bolonia y que casi sin avisar se ha marchado a China. Se ignoran las razones de Diamanti para dejar su puesto de capitán boloñés, aunque es de suponer que Lippi tendrá que ver algo en el fichaje. Igual también ha podido influir el hecho de que la esposa de Diamanti es una bella presentadora italiana de origen oriental, Sylvia Hsieh. Hsieh ha vivido durante toda su vida en Italia, pero nació en Taipei (Taiwán), y en Italia ha llegado ha presentar algún programa de temática china.







Equipos cantoneses aparte, la liga china ha perdido en la pretemporada algunos personajes familiares para el fútbol europeo y se ha vuelto en 2014 un poco más "localista". A mitad del año pasado ya se marchó Anelka del Shanghai Shenhua (desde este año Shanghai Greenland), un equipo ambicioso pero que nunca llegó a funcionar ni deportiva ni finacieramente en los últimos años (y para colmo le quitaron una liga ganada hace 10 años, por amañar partidos). A finales de temporada, Antic fue destituido del Luneng, pese a la digna segunda posición en la tabla. Dejaron otro club de la parte alta de la tabla, el Dalian Aerbin, dos exjugadores del Barcelona, Keita y Rochemback, y aquí en Pekín anunciaba su retirada Kanouté, muy querido por la verdosa afición local. Para más inri, los dos españoles que jugaban en el Guizhou Renhe, Nano y Rafa Jordà (ambos exfutbolistas del Levante) finalizaron contrato y se marcharon, después de haber contribuido a que su club, recién creado, se convirtiera en uno de los mejores de las últimas temporadas. Si a todo eso le añadimos la más sonada marcha del pasado año, la de José Antonio Camacho como seleccionador de China, podríamos concluir que China ha perdido este año la mayoría de los referentes que podrían hacer que un seguidor de la liga española de vez en cuando tuviera curiosidad de saber cómo van las cosas en una competición tan lejana.

Sin embargo, esto se corregirá en parte con un muy llamativo fichaje, el de Gregorio Manzano como entrenador del Beijing Guoan, anunciado apenas dos semanas antes del comienzo de temporada.


Manzano, que comparte con Camacho el hecho de que China es su primera y exótica aventura internacional, dirige ahora un equipo que por plantilla y tradición debe ser uno de los principales aspirantes a acabar con la tiranía del Guangzhou Evergrande. De hecho, tras dos jornadas el conjunto pequinés es colíder junto al equipo de Lippi, y ambos son los únicos que han contado por ahora sus partidos ligueros por victorias, aunque las del Guoan han sido por la mínima y las del Evergrande goleadas. Vamos a ver qué tal se adapta el psicólogo Manzano a Pekín y a un trabajo más intenso y seguramente más exigente que el que Camacho tuvo como seleccionador (el Beijing Guoan, no debe olvidarse, también juega Liga de Campeones asiática).


PD: Otro conocido de la Liga española que está en la liga china, aunque proveniente más de los campos de Segunda que de los de Primera, es el futbolista español Ibán Cuadrado, que a mediados de la temporada pasada llegó a uno de los tres equipos que la ciudad de Shanghai tiene en primera división, el Shanghai East Asia.

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Sin noticias

14 de Marzo, 2014, 0:01


Vamos camino de cumplir una semana desde que el avión MH370, con 239 personas a bordo, de las que 154 eran chinas (estos tres números en China ya nos los sabemos todos de memoria) desapareciera sin dejar rastro, o al menos un rastro que sea fácil de encontrar. Barcos y aviones de una docena de países de la región rastrean de momento las aguas donde se supone que pudo caer el avión (ójala no haya caído). El misterio comienza a convertirse, si esto se prolonga mucho más, en uno de los más inexplicables de la Historia reciente. Carne de programas de Íker Jiménez y de teorías sobre un triángulo de las Bermudas en el sureste asiático, región donde el único polígono de tres lados que conocemos hasta ahora es el Triángulo de Oro (el lugar donde se cruzan las fronteras de Birmania, Tailandia y Laos).

Las informaciones cada día son más desesperadas y desesperantes. Forzadísimos intentos de culpar a un piloto de lo que aún no se sabe con pruebas añejas (que recuerdan en precariedad a aquellas búsquedas en la página de Facebook del maquinista del tren accidentado el año pasado en Santiago). Presuntos pedazos de avión que descubre cada día un barco, un avión o un satélite de alguno de los países que buscan, pero que luego acaban indefectiblemente por ser una falsa alarma. Espiritistas malayos que van al aeropuerto de Kuala Lumpur a ver si pillan tajada. Falsas reivindicaciones de atentados por parte de supuestos grupos terroristas con nombres que parece que se acabe de inventar un niño de primaria. Ante la incertidumbre, la información comienza a caer en esta espiral de rumores y habladurías tan habitual de los fenómenos mediáticos en los que hay menos noticias de las que la gente quiere. Y los redactores jefes lo van a comprar todo.

En China, donde debe haber ocurrido el extremo contrario y es probable que la censura china haya prohibido publicar en exceso este tipo de informaciones con poca base, los periodistas nos hemos topado con una de las semanas más extrañas en décadas, informativamente hablando. Se podría decir que en China no ha pasado NADA, o que no se ha contado NADA, y no ya del avión, sino del resto de lo que haya podido acontecer en el país. Ha sido una semana prácticamente en blanco. En Pekín se reunían estos días los legisladores chinos, como cada año, para decidir las políticas de los próximos 12 meses, pero ni los medios oficiales chinos han prestado demasiada atención a un hecho que para ellos en otras ocasiones suele suponer dos semanas de artículos larguísimos sobre las bondades de la reforma y apertura. Ni siquiera se ha recordado apenas estos días otro triste y reciente suceso, la matanza de la estación de ferrocarriles de Kunming, el 1 de marzo.

O eso, o todos estamos tan aturdidos por el avión desaparecido, que el resto nos ha pasado por la espalda como si fuera un sueño. Pocas veces un tema ha dominado tanto nuestras conversaciones, casi me remontaría a los tiempos de la epidemia del SARS (2003) para poder recordar un momento en el que sólo habláramos de un tema día tras día.

Muchas veces he escrito posts en este blog que han quedado obsoletos casi a la hora de publicarse... ojalá que esta vez también ocurra, más que nada por el bien de los familiares de los pasajeros, que deben estar pasando los peores días de su vida, y ya han empezado a salir en las televisiones perdiendo los nervios y llorando en reuniones con los responsables de Malaysian Airlines. Puestos a pedir, que se cumplan las hipótesis más "optimistas" que manejan los investigadores (el secuestro, o un accidente con supervivientes).

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Dos sábados de dolor

9 de Marzo, 2014, 0:01

El sábado suele ser para muchos el día más relajante de la semana, pero en China los dos últimos han sido más bien de enorme tristeza. El de la semana pasada, 1 de marzo, nos dejaba horribles y ensangrentadas imágenes de viajeros acuchillados en la estación de tren de Kunming. Una ciudad hasta entonces famosa sobre todo por su buen clima y por ser capital de una de las provincias más bellas de China, pero que ahora, al menos durante unos meses o quizá incluso unos años, estará asociada a una tragedia.


De la cobertura de la noticia me ha dolido especialmente una cosa: lo poco que se ha hablado de las víctimas, en los medios chinos también pero sobre todo en los grandes medios internacionales. Quiénes eran (seguramente inmigrantes rurales pobres que viajaban a sus casas), cómo han sufrido sus familiares, cómo van los más de un centenar de heridos que también hubo... Me duele especialmente al ver que, por ejemplo, estos días la prensa española está recordando intensamente el 11-M en su décimo aniversario (otra tragedia que tuvo a estaciones de tren como escenario) y se está volcando en el recuerdo de las víctimas. Entiendo hasta cierto punto lo de que la lejanía geográfica disminuye el interés, o que en China el tema de la muerte es aún más tabú que en Occidente y pocos quieren hablar aquí de los difuntos, pero el anonimato casi total de las víctimas en tragedias como las que ocurren en este lugar es a veces un tanto descorazonador.

En cambio, se ha hablado mucho estos días de Xinjiang (región de la que son originarios los sospechosos del ataque), de la brecha étnica o religiosa allí, del temor de sus habitantes uigures a que les miren peor tras el suceso. Correcto, pero... ¿y los protagonistas de la desgracia, los inocentes que nada tienen que ver con todo eso? Es como si en el 11-M o en el 11-S sólo hubiéramos leído noticias sobre la nacionalidad de los autores de los atentados, para después escuchar un análisis sobre la mala situación que se vivía y vive en sus países... Vale, pero, ¿y la gente inocente que ha muerto? Tampoco es que quiera que sólo se hable de ellos, eso podría significar caer en el amarillismo, pero por lo menos unas palabras de recuerdo deberían merecer...


No siempre es el momento para ciertos tipos de periodismo.



El siguiente sábado, es decir, ayer, dejó una noticia igual de triste y además llena de interrogantes que vaya usted a saber cuánto durarán, la desaparición de un vuelo entre Kuala Lumpur y Pekín con 239 pasajeros y tripulantes a bordo, (unos 150 chinos, entre ellos una veintena de artistas que viajaron a una exposición en Malasia). Ya lo habréis visto todos en las noticias, así que no creo que tenga que explayarme mucho en el suceso.

La angustia se multiplica por el hecho de que el avión, dos días después de su desaparición, no ha sido aún encontrado. La posibilidad más probable, desgraciadamente, es que se haya estrellado en el mar, pero no está confirmado porque los restos de momento no aparecen, y la búsqueda puede ser muy larga (el avión de Air France que cayó al mar en 2009, después de despegar de Brasil, tardó dos años en ser encontrado).

Para colmo, se sabe que algunos de los viajeros en el avión utilizaron pasaportes falsos al embarcar, lo que hace temer que el aparato haya sido víctima de un ataque terrorista, pero, una vez más, esto es sólo una probabilidad aún no confirmada. Esperemos que pronto haya más información para poder pensar, hablar y obrar en consecuencia.


De momento, lo único que relaciona ambas noticias es lo terribles que son y los dos fines de semana tan tristes que han dejado, especialmente en China. La de Kunming, por lo que hemos visto en las fotos. La del avión que partió de Kuala Lumpur, por lo que no podemos ver ni saber todavía, aunque en nuestras mentes bulllan muy negros pensamientos.

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China muy movida

6 de Marzo, 2014, 0:01

Ayer se publicó una noticia que me causó gran sorpresa y podría motivar mi próxima visita a Shanghái, pese a ser la ciudad enemiga de mi querida Pekín: Los Secretos, el mítico grupo ochentero, actuarán allí en una Semana de España que al parecer se va a organizar a finales de mayo y principios de junio. Otro grupo ligado a la edad de oro del pop español, Mamá, también va a estar allí (les bastaría con cambiar sólo una consonante para cambiar su tema más famoso a "Chinas de colegio").



La visita va a traer a China un pequeño trocito y un recuerdo de la movida madrileña, ese fenómeno cultural que en España hemos mitificado hasta el extremo, especialmente aquellos a los que pilló de jóvenes y adolescentes (yo era aún muy niño, pero como todos mis coetáneos recibí algunas dosis vía La Bola de Cristal). Por cierto, los más veteranos de la comunidad expatriada en Pekín aseguran que en los 80 en esta capital hubo cierta movida pequinesa, traída por las primeras olas de estudiantes occidentales que iban a las universidades de la ciudad, aunque parece ser que aquí primó el rock sobre el pop (rollo Cui Jian y sus amigos).

En todo caso, la movida madrileña ya ha tenido alguna que otra relación, aunque fuera tangencial, con China. Por ejemplo, uno de los componentes de Aviador Dro, uno de los grupos más rarunos de aquella época, ha vivido muchos años (y supongo que aún vive, aunque le he perdido la pista) en Pekín. Arturo Lanz, que es el componente en cuestión, ha compaginado en la ciudad actividades empresariales con la que sigue siendo su pasión, la composición de música electrónica, ya no con Aviador Dro sino con el grupo Esplendor Geométrico (que, por lo que él decía, ha tenido mucho éxito en Japón).



Otro hombre que vivió la movida y ha creado arte en Pekín ha sido el que para muchos fue el retratista oficial de aquella época, Alberto García-Álix, quien se vino por la época de los Juegos de 2008 a esta ciudad, imagino que para hacer alguna muestra de sus fotografías, y ya que estaba por aquí retrató a los pequineses, mostrando, como hizo muchas veces en España, quizá a la sociedad más canalla de esta ciudad, la de los barrios polvorientos de las afueras (o malolientes, como Heiqiao, que siempre que voy tengo que taparme la nariz).




Ouka Leele, otra fotógrafa de referencia para los años del Madrid posfranquista y loco, también ha expuesto en más de una ocasión en Pekín, aunque no sé si vino ella en persona.

Si García-Álix fue el fotógrafo de cámara de los movidos, el que creo los carteles de cine y los posters de esa época por antonomasia fue Ceesepé, quien también estuvo por aquí en el Pekín preolímpico (en el que bullía algo más el arte que ahora) para una muestra de su obra. Igual pasar por aquí le ha inspirado alguna obra posterior...


Empecé con música y termino con ella también, porque mientras me documentaba brevemente para este post he descubierto que en los primeros años de la Movida un grupo sólo de chicas que se llamó Las Chinas. No parecen muy relacionadas con Oriente (en el Madrid de finales de los 70 y principios de los 80 seguramente "china" sonaba más a hachís que a un país lejano, igual que "chino" estaba asociado a la heroína) pero, en todo caso, suenan muy bien y despedir con ellas me viene que ni pintado.




PD: Javier García Erviti nos recuerda en el Grupo de Facebook dos famosos temas de los primeros 80 con temática china. Aquí los ponemos.




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Diplomacia de fondo

2 de Marzo, 2014, 0:01

De lunes a viernes, el Ministerio de Asuntos Exteriores de China organiza una rueda de prensa a la hora de la siesta (3 de la tarde). En mi empresa (con "mi" no denoto posesión, sino pertenencia) nos turnamos para ir a ella. Esto es lo que uno se encuentra al asistir:



Como gran aficionado a los mapas que soy, ya lo he demostrado más que sobradamente en este blog, este mapa me fascina, por la de cosas que encierra, o que a mí, en días de ruedas de prensa algo aburridas, de repente se me ocurre que puede encerrar.

Lo primero que llamará la atención al no iniciado en la idiosincrasia china es ver a Europa en un extremo, en vez de en el centro, como suele estar en la mayoría de los mapas. Esto es habitual en casi todos los mapas que hay en China, e incluso en los impresos en otros países asiáticos: lo importante, lo "suyo", aparece en el centro, de la misma forma que los europeos decidieron colocarse en el centro de sus mapas. Pero bueno, de esto ya hablé cuando este blog iba en pañales, así que no elaboraré mucho más ese asunto.

Sí me gustaría extenderme, en cambio, en otras cosas que me inspira ese mapa, y que me lleva a pensar, sin pruebas pero sí con intuiciones, que el Ministerio de Asuntos Exteriores de la República Popular de China hace política de exteriores hasta con el mapa de su sala de prensa, un mapa que sale cada día en los telediarios chinos y, si hay algo muy gordo, también en los de otros países del planeta.


Como decía Jack el Destripador, vayamos por partes:



1 - EEUU, el mayor rival de China, aparece vilmente dividido:
El mapa, como se puede ver,no ha sido situado en una pared lisa, sino en una estructura con un saliente central que, no se sabe si con aviesas intenciones o no, produce varias particiones en el mapamundi. China, como no podía ser menos, resulta ilesa de este cataclismo cartográfico, pero no así, oh, casualidad, Norteamérica, en especial EEUU, gran contendiente económico y político de China en la actualidad (con el permiso de Rusia, que estos días también está muy crecida). Canadá y México son daños colaterales: pasaban por allí, y partidos quedaron también.



2 - Europa también queda partida, y la peor parada es Noruega:
La actual sala de conferencias del Ministerio chino de Asuntos Exteriores es relativamente nueva, al igual que el edificio donde se aloja. Más o menos data, si mal no recuerdo, de 2011, pocos meses después de la concesión, para disgusto del régimen comunista, del Premio Nobel de la Paz al escritor chino encarcelado Liu Xiaobo. Una vez más quiso la casualidad -o no- que uno de los mapas más vistos de China segara en dos a Noruega, el país que concede los nobeles pacíficos.

Cortar EEUU y Europa en el mapa tiene cierto toque antiimperialista, aunque de esta acción resulta también dividida una región tan delicada como es Oriente Medio, a la que quizá China quiere lanzar con ello alguna advertencia que de momento se me escapa de la imaginación. Quién sabe si son sutiles exigencias de que no suban demasiado el precio del crudo o se los comerán idem.





3 - África se ve enorme:
El continente africano, en el mapa, parece como si se apartara hacia la derecha para poder librarse, por milímetros, de la gran zanja planetaria generada por el saliente de la pared. Además, se la ve inmensa, más grande que en muchos mapamundis occidentales (quizá siguiendo las teorías que, con probable razón, dicen que nuestros mapas están hechos de forma algo colonial, de forma que agrandan el hemisferio norte y empequeñecen el del sur). Es como si China quisiera darle a África, un continente que le interesa mucho comercialmente, un nuevo papel protagonista en sus pensamientos. Algo similar le pasa en el mapa a Suramérica, que también se libra "por los pelos" de la división de Norteamérica y aparece bastante grande.

Una apostilla: no toda África se libra de la partición, porque Madagascar, a un ladito, sí cae en la línea de división, pero el Ministerio de Asuntos Exteriores chino responde a ello de diferente forma que con Noruega o EEUU: la parte en dos, sí, pero le "regala" territorio, así que acaba habiendo un Madagascar y medio.





4 - Japón pierde islas:
Cierto es que el mapa es esquemático, y miles de islas del mundo no aparecen en él, pero Japón tiene algunas de las islas más grandes del mundo, y el Ministerio de Asuntos Exteriores chino decide simplificarlas en dos: Hokkaido, al norte, y al sur una especie de suma entre Honshu, Kyushu y Shikoku (lo que podríamos denominar Honkyushi, que sigue sonando a japonés). El mensaje es tan claro que ni siquiera cabe calificarlo de subliminal: China le dice todos los días a Japón con ese mapa que va a quitarle islas (muchos ya sabréis que China y Japón están enzarzadas desde hace tiempo por un conflicto territorial sobre el archipiélago Senkaku/Diaoyu, una especie de versión oriental de las Malvinas).



5 - La India da pena:
En el mapa, uno de los países que peor "fotografiado" queda, y eso que no está partido, es la India, uno de los más viejos rivales de China. Una vez más, con la excusa de la simplificación, la India queda excesivamente delgada, casi se diría que escuálida, esmirriada, escuchimizada y cualquier otro adjetivo que empiece por es y señale delgadez. Se diría que China está expresando que la India pasa hambre y gran tristeza (Sri Lanka, con forma de lágrima, sería indicio de que la India está llorando). ¿Alguien recuerda qué es lo que le dicen los nacionalistas chinos a los indios cuando éstos presumen de ser la mayor democracia del mundo? Suelen decir, con algo de demagogia: "Bueno, en China no tendremos democracia, pero al menos no pasamos hambre". Este mapa, de forma sibilina, parece repetir ese discurso procomunista.



6 - Mi pueblo tiene mar:
Éste es, sin duda alguna, mi detalle favorito del curioso mapa ministerial chino: España, además de aparecer un tanto distorsionada -algo perdonable teniendo en cuenta que es un país pequeño y que está en el extremo del mapa- casi está separada del resto de Europa, porque los Pirineos se estiran y empequeñecen como si fueran una masa de pasta para hacer fideos chinos. Fruto de esta gran innovación geológica, estoy casi en condiciones de asegurar que en el mapa chino la provincia de Huesca, en el sur de los Pirineos, tiene acceso al mar, con sus playas y chiringuitos. ¡Viva la Cancillería china!


7 - Nueva Zelanda también pierde islas:
En las lejanas tierras neozelandesas, el Ministerio de Exteriores chino aplica el "método japonés" antes visto, y une sus dos islas más reconocibles en una sola. ¿Por qué los chinos tratan a Nueva Zelanda como a Japón, si no existe la misma rivalidad? La respuesta, a nada que uno lo piense un poco, está en el fútbol: los futboleros chinos recuerdan como si fuera ayer que China estuvo a punto de participar en los Mundiales de España 82, pero perdió esa oportunidad de oro por los pelos en una igualadísima eliminatoria contra la selección de Nueva Zelanda, que a la postre si estaría en España. Ahí está claramente la razón.


En fin, ya veis en qué cosas se entretiene uno cuando los portavoces empiezan a soltar declaraciones repetitivas o hablan de temas ya muy vistos... Quizá el mundo pintado por este mapa no es tan divertido como el que en el gran blog Fronteras nos presentaba una bola del mundo hinchable (probablemente también fabricada en China), pero, en todo caso, no me negaréis que las connotaciones políticas y estratégicas que pueden extraerse de aquí tienen cierta miga.

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Este blog -sorpresas te da la vida- recibió el premio Blasillo de Huesca 2006 al ingenio español en Internet

Y como no hay uno sin dos, fue galardonado poco después con el Premio 20 Blogs 2006 al mejor blog expatriado

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