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Agosto del 2015


20 recuerdos del Mundial de Pekín

31 de Agosto, 2015, 0:01

Terminó ayer el Mundial de Atletismo de Pekín, con gran pena para aficionados al deporte como este servidor, que en el Estadio Olímpico ha pasado bastante olímpicamente de todas las noticias que la semana pasada auguraban -por millonésima vez, imagino que tras 20 años de intentos algún día acertarán- un apocalipsis económico en China.

No podemos decir que la ciudad vuelva ahora a la normalidad, porque para rematar la cosa el próximo jueves tenemos un desfile militar que va a paralizar la capital y que casi todo el mundo vamos a tener que ver por la tele, por lo que de acto popular tiene más bien poco.

En Pekín 2015 he pasado buena parte de los 9 días que ha durado en el estadio. No he estado en todas las sesiones, ni he visto todas las finales, pero casi casi. Y me llevaré de estos Mundiales, como de los JJOO de 2008, bastantes buenos recuerdos. He aquí dos decenas:

 
El oro de Superlópez:
Fue la única medalla española, pero al menos fue de oro, un metal que no veíamos desde Berlín 2009 (y aquel igual nos lo quitan, pues se lo llevó Marta Domínguez y los tribunales antidopaje están estudiando si lo ganó limpiamente o no). López además le arrebató la victoria en los últimos kilómetros a un marchador local, Wang Zhen, con lo que la cosa tuvo su morbo. En 50 kilómertos (López ganó en 20) vale la pena recordar la gesta de Jesús Ángel García Bragado, que a sus 45 años terminó la prueba noveno, fue el mejor español, y eso ¡en su duodécimo Mundial consecutivo! El madrileño, el atleta que más Mundiales ha disputado en la historia, ganó el oro en Stuttgart 93, hace ya más de 20 años, y desde entonces no ha faltado a ninguna cita, el tío. 
 
La zambullida de Rolanda:
En las carreras de Pekín hubo varias caídas, pero quizá la más espectacular fue la de la panameña Rolanda Bell, que en el 3.000 obstáculos se cayó de cabeza al foso con agua. Curiosamente, yo la entrevisté pocos minutos después, pues tenía la misión en el Mundial de recoger declaraciones de atletas latinoamericanos, pero yo no había podido ver la caída y no le pregunté de ello. Sí note que estaba totalmente empapada en la zona de declaraciones, pero pensé que se había tirado una botella de agua por la cabeza para refrescarse.



La media perilla de Tamberi:
Los atletas a veces son excéntricos y llevan extraños peinados, como los de la campeona jamaicana de 100 metros Fraser-Pryce, pero el que se llevó la palma fue el saltador de altura italiano Gianmarco Tamberi, que en la clasificación y la final lució una peculiar media perilla que al parecer lleva desde hace mucho tiempo (quizá le da suerte o algo). Fue lo más llamativo de Italia en los Mundiales, porque por lo demás no rascaron ni una sola medalla.
 
Yego llegó más que nadie:
El oro de Julius Yego en jabalina fue una sopresa y mostró que Kenia ya no se conforma con ganar en pruebas de fondo y medio fondo, ahora hasta prueba suerte en los lanzamientos, que durante décadas han sido la salvación de los europeos. El resultado es que Kenia fue por primera vez líder en el medallero general. Algo parecido pasa con Jamaica, tradicional cantera de velocistas donde ya ha habido buenos resultados de lanzadores en Pekín.
 
El pelo naranja de Li Jinzhe:
De manera similar a lo dicho hace un momento con Kenia, la selección china, que durante mucho tiempo se había quedado encasillada en marcha, fondo y lanzamientos, ahora resulta que tiene buenos saltadores. En la final de longitud, los chinos quedaron en tercero, cuarto y quinto lugar: sólo una medalla, pero un gran resultado. El quinto, Li Jinzhe, deslumbró además con su pelo naranja, en un país donde los deportistas famosos no suelen llevar pelos extravagantes ni se tatúan como reos de un penal.
 
Tambores en el Nido:
Para dar un toque chinesco a los Mundiales, en la pista se colocaron bombos tradicionales chinos y con ellos se marcaba el ritmo a los corredores, o se añadía dramatismo a los momentos previos a una final importante. Otro toque oriental bonito en los Mundiales se hizo en las carreras de relevos, donde cada equipo salía por unas puertas del estadio que se habían decorado como si fueran la entrada a la Ciudad Prohibida.
 
Schippers, la sorpresa holandesa:
Aunque Bolt se llevó toda la atención y dio mucha emoción en sus duelos con Gatlin, lo cierto es que sus oros (otra vez tres) no fueron una gran sorpresa. Quizá la gran revelación de Pekín 2015 fue en cambio esta alta y lozana ciudadana de los Países Bajos que ganó los 200 metros y quedó segunda en los 100, algo nada fácil en unas pruebas en las que las atletas de raza negra habían dominado durante décadas. Para muchos, Bolt fue el rey del Mundial y ella la reina.
 
El yemeni descalzo:
En una de las carreras de 5.000 metros, junto al gran Mo Farah, destacó un joven corredor del Yemen de 16 años que hizo toda la prueba descalzo, algo que nos recordó a aquel mítico maratón de Roma 1960 de Abebe Bikila, aunque el etiope quedó primero entonces y el yemení fue último. De lejos no me di cuenta, pero cuando bajé a la zona de declaraciones, los periodistas chinos estaban locos por encontrar a alguien que supiera árabe para ayudarles a hacer de intérprete. Nos preguntaron sobre todo a los reporteros españoles, quizá porque teníamos la pinta más parecida a los yemeníes. Nosotros lo vimos ir descalzo hacia los vestuarios, pero como en esa parte post-carrera hay muchos otros corredores que van sin zapatillas, no nos dimos cuenta de su excepcionalidad.
 
La faraona Beitia:
La final de salto de altura femenina fue de las cosas más emocionantes que recuerdo, quizá porque allí teníamos una de las grandes esperanzas de medalla, pero no pudo ser. Ruth Beitia estuvo a su altura (nunca mejor dicho) pero las rusas y la croata Vlasic estaban aún mejor. Me encantó la forma en que saltaba (antes de empezar la carrerilla siempre ponía una postura como de egipcia de las pirámides) y su simpatía -con un punto socarrón de atleta curtida con la prensa- en la zona de declaraciones. Fue muy gracioso que al despedirse de nosotros los reporteros decidió darnos un beso a cada uno, y al ser ella tan alta parecía una madre despidiendo a sus hijos antes de que fueran al colegio.
 
Medalla para el taxista:
La anécdota más increíble del Mundial (no está del todo comprobada, pero qué demonios, es una gran historia) la protagonizó el campeón de lanzamiento de martillo, un polaco llamado Fajdek. Este peculiar atleta un poco obeso y gigantón -como muchos lanzadores-, de barbas pelirrojas y gafotas, decidió celebrar su oro con una borrachera tal que al regresar al hotel decidió darle al taxista su medalla como pago por la carrera (al día siguiente la policía la recuperó). Ayer mismo me encontré una historia similar, contada por el locuelo cantante argentino Facundo Cabral, que un día le regaló a un conductor de taxi un disco de oro que le acababan de dar (en este caso se lo dio para siempre).
 
La mascota más patosa de la historia:
Para animar a los espectadores antes de que comenzaran las sesiones vespertinas, la organización sacaba a la pista a la mascota de los Mundiales, una golondrina que según me he enterado hoy se llamaba Yaner (algo así como "golondrinita"). Desde los tiempos de Cobi no he visto un bicho más petrificado: con esas alas cortas siempre hacia arriba, el pobre no podía caminar más de 10 metros en cada sesión.
 
Lamine Diack y sus peroratas:
En estos Mundiales se retiró Lamine Diack como presidente de la federación internacional de atletismo (IAAF) y asumió el cargo Sebastian Coe, en la foto tenéis a los dos. En su última rueda de prensa, Diack se enrolló como una persiana para defenderse de las acusaciones de manga ancha en el dopaje. Los periodistas, ya no sabíamos donde meternos, y sus compañeros de mesa le pasaron un papelito en el que le debían poner algo así como "termina ya, que va a comenzar la clausura". Y el dijo en voz alta: "pues si se retrasa la clausura, que se retrase", y siguió con su rollo.
 
La decepción francesa:
Francia, como Italia, fue uno de los grandes fracasos en este Mundial, con sólo dos bronces (no pongo a España en este grupo porque tampoco se esperaba mucho más de lo poco logrado). Quizá la mayor decepción del campeonato la protagonizó el pertiguista Lavilleine, el único que ha conseguido saltar más alto que Bubka, y que esta vez se tuvo que conformar con el bronce. No fue el campeonato de los pertiguistas famosos: Bubka, ya retirado hace años, quería esta vez presidir la IAAF, pero Coe le ganó en las votaciones.
 
Zhang y el golpe de la grulla:
La final masculina de altura fue tan emocionante como la femenina, en este caso porque para los chinos era una de las grandes esperanzas de oro. Zhang Guowei no pudo llevarse la victoria, tuvo que conformarse con la plata, pero al menos nos dejó una fantástica postura de la grulla cuando consiguió superar el listón en una de las mangas (los saltadores a veces son un poco payasetes).
 
Un ruso saltarín:
Si hace 10 años Liu Xiang (ya retirado, para tristeza de los chinos) hacía historia al ser el primer asiático en ganar oros en el 110 vallas, esta vez el hito lo ha conseguido el ruso Shubenkov, primer ganador blanco de esta prueba. Fue muy gracioso en la rueda de prensa, donde dijo que no recordaba absolutamente nada de la final, de flipao que estaba con su victoria.
 
Los chinos ya son veloces:
China se llevó un oro en estos Mundiales (en 20 kilómetros marcha femenino) pero seguro que para los chinos lo más valioso de Pekín 2015 fue la plata en el 4x100, una prueba de velocidad donde los asiáticos jamás habían destacado. Los cimientos del estadio temblaron cuando los chinos entraron en la meta en tercer lugar, y aún temblaron más cuando EEUU, que había entrado segunda, fue descalificada. Uno de los miembros de estos relevos, Su Bingtian, hizo aún más historia al convertirse en el primer asiático en llegar a la final de 100 metros, la carrera más mediática de todas, junto a Bolt y a Gatlin. Quedó último, pero para China, que asoma la cabeza en la velocidad, supo a medalla.
 
Dibaba se queda a medias:
La etiope Genzebe Dibaba (en mi modesta opinión, la atleta más bella de los Mundiales, aunque haya otras con cuerpos más espectaculares) era la principal candidata a ser la reina de los campeonatos, y aunque comenzó cumpliendo con un oro en 1.500, no pudo completar la faena y en el 5.000 se tuvo que conformar con el bronce. En todo caso, qué ojazos, qué pena que no hable inglés y que en la rueda de prensa se mostrara tan tímida.
 
Dos tercios de las Luik:
El último día, en la maratón, los periodistas nos sorpendimos al ver a dos atletas idénticas defendiendo la bandera de Estonia, aparantemente gemelas, y más nos sorprendimos al enterarnos de que en realidad son trillizas y tienen otra hermana igualita, e igualmente maratoniana, que no pudo ir a Pekín por lesión. Se apellidan Luik y tienen nombres confusos, para acabarla de liar: Liina, Lily y Leila (la que no corrió).
 
Atontado contra Bolt:
Una de las imágenes de Pekín 2015 fue el "atropello" sufrido por Usain Bolt en plena pista, cuando celebraba su victoria en los 200 y un patoso cámara montado en un Segway de ésos de dos ruedas perdió el control de ese vehículo diabólico y cayó derribando a Bolt por el camino. En la rueda de prensa Bolt bromeó diciendo que seguramente el cámara había sido sobornado por Gatlin (y Gatlin continuó la broma diciendo que estaba decepcionado con el cámara porque no había completado del todo el "trabajo").
 
Un oro a última hora:
En las carreras a veces se pierde el oro en el último suspiro, y aunque en los concursos (lanzamientos y saltos) no ocurre tan a menudo, también puede pasar. En jabalina femenina, el estadio celebraba ya el oro de su compatriota Lü Huihui cuando una alemana no precisamente favorita, Katharina Molitor, en el último lanzamiento de toda la final, hizo la machada y le sacó un metro de ventaja a la china. Fue posiblemente el mayor disgusto para los locales.


Fuera de las pruebas profesionales, he de mencionar, porque también es para mí un imborrable recuerdo, que participé en la carrera de periodistas (800 metros, corríamos chicos y chicas juntos, y estábamos de todas las edades). Quedé en un deshonroso 112º puesto (de unos 125 que acabaron la prueba), acabé más cansado que en la media maratón de la Gran Muralla, pero oye, siempre podré presumir de haber corrido sobre el mismo tartán que Bolt, Mo Farah, Dibaba, Gatlin o García Bragado.

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Vuelta al tartán

24 de Agosto, 2015, 0:01

Ya estamos en Pekín metiditos de lleno en los Mundiales de Atletismo. Qué gusto volver a pasarse la jornada en El Nido, como en los Juegos Olímpicos de 2008. Y qué días estamos teniendo, azules y sin contaminación, ¡por favor, que todos los meses haya un sarao internacional gordo en esta ciudad!







El sábado comenzaron las competiciones, y ya hemos tenido ocasión de ver a algunos de los mejores atletas del momento, como Bolt, que ayer dio en apenas 20 segundos más espectáculo que el de un largometraje, con ese morboso duelo con Gatlin. Pero otros atletas nos están entreteniendo mucho también...







A mí, particularmente, que me está tocando ver de cerca a los atletas en la zona mixta, lo que más me ha encandilado es la mirada de la campeona etiope Genzebe Dibaba, que es algo así como una Angelina Jolie del Cuerno de África. Qué ojazos, madre mía, y encima es la gran favorita a la victoria en los 1.500 metros de mañana.



Mientras en España andáis muy contentos con el oro de Miguel Ángel López en marcha, y a la espera de si Ruth Beitia consigue otro en salto de altura, los chinos con lo que están exultantes es con el hecho de que uno de sus compatriotas, Su Bingtian, se colara ayer en la finalísima de 100 metros, al lado de Bolt, Gatlin, Gay y compañía. Quedó el último, y tuvo que entrar un poco de chiripa (porque había tres atletas empatados en 9:99), pero es el primer asiático que lo logra (también el primero que baja de la barrera de los 10 segundos) y las teles chinas están ofreciendo hoy una y ota vez repeticiones de su carrera.



Pero bueno, aún queda una semana de competición, ¡a seguir disfrutando!

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Tianjin la ha liao parda

20 de Agosto, 2015, 0:01


Disculpad que en los últimos días no haya podido actualizar este blog, pero es que hemos tenido esa típica semana china en la que pasan mil noticias a la vez y no te queda tiempo casi ni para dormir. Con Pekín en plenos preparativos para el Mundial de Atletismo, que empieza el sábado, hemos tenido devaluación del yuan, follones bursátiles, y como ya os habréis más que enterado, el accidente de Tianjin, que ha hecho correr ríos de tinta. Yo estuve en Tianjin hace un par de días, y no os mentiré, no me dejaron acercarme mucho al lugar del accidente (con tanto cianuro como dicen que hay, se agradece), pero el jaleo de bomberos, soldados, policías y gente con mascarillas dignas de Chernóbil ya me permitió hacerme una idea del desastroso momento que vive Tianjin, el "puerto de Pekín", nuestra olvidada gran vecina, la ciudad donde se fabrica el Cola Cao.

Me preguntaba Pablo Hangzhou, un comentarista habitual de este blog, si no me parece que la cobertura de este desastre desde los medios extranjeros ha sido algo amarillista, si no se ha utilizado demasiado para meterse con China, como pasa en más de una ocasión. En fin, es una discusión que hemos tenido en este blog durante años, pero creo que, tras tantos tiempo dándole vueltas al mismo asunto, y en vista de que nunca nos pondremos todos de acuerdo, deberíamos de tomarnoslo todo con mayor filosofía. Pensar, por ejemplo...

- Que cuando a un país se le forra mediáticamente, suele ser porque es un país fuerte (EEUU, China, Rusia...) y que por tanto puede defenderse mejor que una nación pequeña.

- Que los chinos, en la mayoría de las ocasiones, no leen la prensa extranjera, así que no sufren ese presunto enfoque excesivamente negativo y siguen a lo suyo ajenos a polémicas, de la misma forma que yo no sufro por lo que puedan pensar ellos de mi España.

- Que dentro de unas semanas, desgraciadamente, pasará otra desgracia en otro rincón del mundo, y otro país u otro pueblo tendrá que apechugar, mientras que Tianjin será olvidado en la mayoría de las gentes.

- Que a menudo la gente que ve China con malos ojos no tiene absolutamente ninguna relación con ella (salvo excepciones) así que su opinión es bastante irrelevante.

- Que China tiene cuatro veces más población que EEUU o Europa, por lo que pueden pasar cuatro veces más cosas, y está expuesta a ser puesta a parir el cuadruple.

En el accidente de Tianjin, en todo caso, parece que ha habido errores humanos y negligencias que podrían evitarse. Por ejemplo, la acumulación de sustancias peligrosas cerca de áreas habitadas (algunas viviendas estaban a apenas 500 metros del lugar de la explosión), o la mala formación de los bomberos -muchos de ellos, pobres, fallecieron en acto de servicio- que utilizaron agua para apagar un incendio de sustancias químicas a las que el agua les hizo reaccionar aún peor, con más explosiones.

Por otro lado, si bien las desgracias pueden ocurrir en muchas partes del mundo, también se puede afirmar que China es posiblemente el lugar con más accidentes industriales del planeta (hace años daban el dato de que tenían un siniestro de este tipo cada dos días, no sé si la estadística se mantiene) y que a veces no parece aprender de estos errores. Recuerdo, por ejemplo, aquel accidente de 2013 en Qingdao, otro puerto de similar importancia a Tianjin, donde reventó un oleoducto que pasaba por debajo de una zona residencial, algo que sin ser yo muy experto me parece que no está demasiado correcto. En aquel suceso murieron más de 60 personas, y las imágenes fueron también dantescas.





Por cierto, que meses después (en agosto de 2014) pasó algo similar en Taiwán, concretamente en Kaohsiung, otro bullicioso puerto asiático, Las imágenes fueron igualmente catastróficas, casi como las que ha dejado el suceso de Tianjin.


Volviendo a China, yo creo que la combinación de país en desarrollo (que lo sigue siendo, y lo será por mucho tiempo) y de segunda economía mundial que fabrica tantas cosas es un explosivo cóctel que, como vemos, a veces explota. El caso de Tianjin ha sido muy mediático (creo que ha ayudado el hecho de que haya ocurrido cerca de Pekín, por lo que muchos periodistas nos pudimos plantar allí en menos de una hora en tren bala) pero es sólo la punta del iceberg de miles de muertos cada año en minas, fábricas, almacenes u obras constructivas. Después de que ocurren cosas como éstas, el Gobierno chino siempre habla de "aprender la dura lección": a ver si alguna vez lo hacen de veras.

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Yuan, Yua, Yu, Y

13 de Agosto, 2015, 0:01

La gran noticia de China estos días (con el permiso de las explosiones de Tianjin, que aunque terribles no van a tener la misma onda expansiva) es la devaluación del yuan, la moneda nacional del régimen comunistoide. Una devaluación especialmente dramática -en el sentido de "teatral"- porque se ha hecho en tres actos: un poquito el martes, otro poco el miércoles, un poquito más el jueves... Y todos ya sufriendo que va a pasar en el capítulo siguiente, menudo cliffhanger.


La devaluación tendrá seguramente un efecto sísmico en el comercio mundial, dado que China es enorme socio comercial de muchos países, y las exportaciones e importaciones podrían cambiar dramáticamente (aqui sí, en sentido  de "angustiosamente").

Por de pronto, nos ha afectado a los extranjeros que vivimos en China: a los que cobran de empresas de sus países, en euros o dólares, la noticia les ha encantado porque les han subido el sueldo un 5 por cien (eso sí, algunos llevaban meses quejándose de haber perdido un 20 por ciento de su poder adquisitivo en cuestión de pocos meses, por la debilidad del euro).

A mí, que cobro en yuanes, la noticia me ha venido mal, aunque en principio sólo lo notaré cuando vaya de vacaciones y tenga que cambiar mis yuanes. La verdad es que la caída del euro en meses recientes estaba casi casi convirtiendo España en un país barato para mi bolsillo, así que admito que ahora puedo ceder un poco en el otro sentido, ¡pero no se pasen!

En todo caso, la noticia me ha pillado un poco a contrapié, porque estoy en una feria de Shenzhen, por cuestiones de trabajo, y he seguido todo desde el burladero. Lo mejor de esta feria shenzhenesa ha sido el cochinillo que nos han servido en el almuerzo, y que os muestro a continuación. Una pena que os mande foto en lugar de vídeo, porque los ojos del puerquito se encendían y apagaban como un intermitente.

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Alguien me lo contó

11 de Agosto, 2015, 0:01

Ha ocurrido algo extremadamente importante este verano en Pekín, al menos para mí: a las fruterías han llegado por fin los melocotones amarillos. Mirad estos que he agenciado esta semana, qué preciosos que son.



Os lo prometo, antes no había melocotones amarillos (o rojigualdos). Por lo que me ha dicho una amiga china, en el país este tipo de fruta se suele utilizar casi íntegramente para las latas en almíbar, por lo que era muy difícil, si no imposible, encontrarlos en los mercados.

También he leído googleando por allí que en el sur de China, que son algo más amigos de lo dulce, sí se pueden ver más, pero en la austera Pekín y otras zonas del norte, el melocotón mayoritario, el que he tenido que sufrir todos estos largos años, es uno blanco y rosa que, viniendo como vengo de una España de frutas sin igual, da pena, muchísima pena:



Ya lo comenté hace un tiempo, en un post en el que hablaba de las cosas que más echaba de menos de España estando en China: los melocotones eran uno de los puntos primordiales de aquella relación (de hecho, ocupó el primer lugar).

Los pobres chinos han tenido que sufrir estos melocotones tan insulsos creo que durante toda su historia, como se puede advertir en muchas pinturas tradicionales chinas, donde el melocotón (símbolo de buena fortuna) es muy usado en las acuarelas, pero nunca es como el español. Es un melocotón blancuzco, sonrosado e insaboro.



En fin, afortunadamente las cosas parece que están cambiando y ya van llegando los melocotones de verdad. Para un taoísta como yo (perdonen el chiste malo, pero melocotón en chino se dice "tao", y es mi fruta preferida con el permiso del durián) esto es de importancia primordial para poder alcanzar una calidad de vida mínimamente aceptable.

Aunque los melocotones amarillos han llegado, y espero que para quedarse, lo han hecho con unas extrañas cicatrices. Todos los de la frutería de mi barrio, sin excepción, tienen una abolladura, sólo una, en su centro.



¿Qué significará? ¿Los recogen a golpes de taco de billar? ¿Quieren que no sean perfectos para que sus primos los melocotones blancos y rosados sigan manteniendo su injusta dictadura? Esperemos que no influya en una segura popularización, y que dentro de poco los taos amarillos sean tan apreciados que les pueda enseñar a los chinos el postre aragonés por antonomasia, que es el melocotón con vino.

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Tiembla, Mundial de Tute

7 de Agosto, 2015, 0:01

Vaya racha para los chinos: si hace justo una semana celebraban su elección como sede de los JJOO de Invierno de 2022, que serán en Pekín, hoy ya han conseguido otro gran evento deportivo, el Mundial de Baloncesto de 2019 (ya quisieron el de 2014, pero en aquella ocasión perdieron ante la candidatura de España). En lo poco que llevamos de siglo China ya ha tenido o va a tener Olimpiadas de Verano y de Invierno, Mundiales de baloncesto, de atletismo (los de este mes en Pekín), de natación (Shanghái 2011)... Ya sólo les va a faltar un Mundial de Fútbol, ¡y ahora que la FIFA está tan patas arriba, cualquiera sabe!


Yao y Pacquiao



Y ya que he mencionado los Mundiales de Natación, a China le está yendo bastante bien en los que actualmente se celebran en la ciudad rusa de Kazan (Rusia, otro país con muchos grandes eventos deportivos en los últimos años). Al habitual dominio chino en saltos de trampolín y las también habituales platas de natación sincronizada (el oro siempre se lo llevan las rusas) hay que sumar una por ahora muy aceptable cosecha de cuatro oros en las pruebas de natación. A los triunfos de Sun Yang, que ya es un habitual de los podios en los últimos años, se han unido otras jóvenes promesas como Ning Zetao, un chaval hasta ahora desconocido que triunfó ayer en los 100 metros libres.


Ning Zetao, de nombre bastante curioso, es además, como quizá habéis podido advertir en las fotos, un deportista bastante guaperas, y las chinas ya están loquitas por él. Ya les hacían falta ídolos así, porque las grandes leyendas del deporte masculino chino hasta el momento no habían destacado precisamente por su belleza...


Sun Yang, el mejor nadador chino de la historia,
necesita al mejor dentista chino de la historia.



Yao Ming, el mejor baloncestista chino de la historia
(lo sé, a Sun y a él les he pillado en malos momentos,
pero es que esta imagen es con diferencia la más famosa de Yao).



Liu Xiang, el mejor atleta chino de la historia
(quizá no tan callo como los anteriores,
pero el pelo Bruce Lee y su cuerpo larguirucho nunca le beneficiaron).

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La música de nuestras vidas

6 de Agosto, 2015, 0:01





Esta semana he sentido el inexplicable pero a la vez implacable deseo de hacer una lista de mis canciones favoritas de todos los tiempos. No aquellas de mejor calidad, sino las que me han acompañado en la vida, y por ello están relacionadas conmigo de una manera o de otra. Algunas podrán ser algo horteras, otras demasiado comerciales, alguna será demasiado manida, pero son las que son, y de momento la lista (que creo que aumentará en los próximos meses) es una playlist de YouTube que podré reproducir desde aquí. Podréis ver que hay toda clase de géneros, épocas e idiomas, es que soy muy ecléctico yo.

En la lista, en efecto, hay canciones en español, inglés, italiano, francés, y también alguna en chino, porque aunque en general prefiero la música en mi lengua materna, con alguna que otra incursión en otros idiomas europeos, también hay temas chinos que me traen recuerdos, me tocan la fibra sensible, me alegran o me deprimen (que a veces una canción que te deprime te gusta mucho, las cosas son así). Éstas son, por el momento las canciones en chino que he metido en la lista, aunque en el futuro seguramente habrá más, y este post tendrá que aumentar su tamaño:




- 橄榄树 (El Olivo), de Chyi Yu: Sin duda, mi canción favorita en el idioma de Yao Ming. Esta melodía está basada en los poemas de San Mao, la escritora taiwanesa que se casó con un joven canario llamado José y enviudó muy pronto, cuando éste se perdió en el mar. El poema habla de alguien que está lejos de casa, vagando por el mundo, y que sueña con un olivo, símbolo nada escondido de José. Más hermoso y relacionado con nosotros los españoles por el mundo, imposible.





-北京欢迎你 (Pekín te da la bienvenida), de decenas de cantantes chinos: La canción oficial de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, por mucho que nos la repitieran en todas partes aquel año, me causa cierto nudo en la garganta cuando la oigo, sobre todo si veo el vídeoclip y añado con ello imágenes a la música. En esta canción veo el esfuerzo de la gente de Pekín por gustar a los visitantes que llegaron ese año, pero me da cierta tristeza entender que a veces es difícil que ese esfuerzo logre sus frutos, por las diferencias entre dentro y fuera de China. En todo caso, para mí es como el Barcelona de la Caballé y Mercury, sólo que cantado en honor a una ciudad en la que viví en primera persona las Olimpiadas, mientras que las barcelonesas las seguí con pasión, pero desde la tele.





-一无所有 (Nada en mi nombre), de Cui Jian: Para compensar el ataque de oficialidad de la anterior canción, y para demostrar mi heterodoxia, esta canción, que para muchos es el himno de los estudiantes de Tiananmen en 1989, también me encanta. La voz rota de Cui Jian, ese tono ochentero similar al del rock urbano español de aquella época... No se oye mucho ya en China, pero muchos no la olvidamos.





-甜蜜蜜 (Dulce miel), de Teresa Teng: Otra canción taiwanesa, como la primera de la lista, y probablemente el himno pop generacional de todos los chinos que ahora tienen 50, 60 años. Una melodía sencilla, una letra simplona, pero Teresa Teng -de cuya muerte se cumplen en 2015 veinte años- la supo convertir con su tono de cabaretera del Shanghái de 1930 en un clásico.




-天黑黑 (Cielo negro), de Stephanie Sun: También en Singapur se canta muy bien en chino, y Stephanie Sun es un gran ejemplo (a muchos chinos de China la música que más les gusta es la taiwanesa o la singapuresa, para qué ocultarlo). No me he parado a traducir la letra, pero por su principio me la imagino como la historia de una chica que siente gran nostalgia por su infancia. Como casi todos, vamos.





-光辉岁月 (Años gloriosos), de Beyond: No me gusta como suena el idioma cantonés, siempre lo he dicho, pero hago una excepción con esta canción, la más famosa del legendario grupo de rock hongkonés Beyond. El cantante del grupo, Wong Ka Kui, murió en un escenario mientras actuaba, lo cual no hizo sino agrandar la leyenda de esta banda.





-天路 (Camino celestial), de Han Hong, aunque el vídeo karaokero que coloco después es una versión de otra artista: Esta canción de aires tibetanos me estremeció desde la primera vez que la oí. Más tarde descubrí que estaba dedicada al tren del Tíbet, obra del Gobierno chino, por lo que tiene ciertas connotaciones propagandísticas no del todo recomendables. Sin embargo, para entonces la canción ya me impresionaba y no puedo volver atrás.





-敖包相会 (Cita en la yurta), canción tradicional mongol: Ya que nos hemos puesto con músicas de minorías étnicas, ésta es obligada en mi lista de favoritas, porque además es quizá la única de la que me sé la letra (bueno, media letra, la estrofa que se supone que canta el hombre) y me atrevo a cantar en bodas y eventos. Será que tiene algo de jota (ya dicen las leyendas que los aragoneses tenemos muchos genes mongoles, de los que repartió Gengis Khan acostándose a la fuerza o no con miles de mujeres de los pueblos que conquistó).




-情人 (Amante), de Dao Lang: Después de tibetanos y mongoles, había que traer algo de aires uigures, y para ello nada mejor que Dao Lang, cantante de Xinjiang que aunque es chino de la mayoritaria etnia han, y por tanto no es uigur, intentó llevar a sus canciones los aires de los pueblos de Asia Central. Quizá no es su mejor canción, pero sí la que más se ha quedado en mi memoria.





-Radio in my Head, de Pu Shu: Esta tonadilla de aire brit ha quedado un poco olvidada en China, pero en su día pegó muy fuerte gracias a que sirvió de banda sonora a un anuncio de Motorola. Y ya se sabe, las canciones de los anuncios a veces se te quedan en la mente para toda la vida.





-Super Star, de SHE: A mí el pop comercial me puede llegar a gustar mucho, para qué negarlo, y quizá como gran epítome del mandopop figura en mi imaginario estante musical este exitazo del trío taiwanés SHE.





-不怕不怕 (No tengo miedo), de Jocie Kok: Otro género habitualmente no considerado "bueno" por los puristas pero que a mí a veces me llega al corazón es el de las canciones de risa (tipo las de Los Nikis o las de Un Pingüino en Ascensor). Y creo que en chino un buen ejemplo es esta canción, que en realidad es una versión en chino de aquella famosa canción rumana (¿o era moldava?) llamada Dragostea din Tei, aunque todos la conocemos como el Numa Numa. La pizpireta cantante es singapuresa.





-姐姐妹妹站起來 (Hermanas, levantaos), de Tao Jingying: Otro ejemplo de canción de coña. Me encanta el estribillo de aires alegres, y lo que dice, que más o menos es: "de cada 10 hombres nueve son tontos, ocho estúpidos y siete malos, pero queda uno amoroso, así que hermanas, saltad, agarradlo y no lo dejéis escapar".





-蝴蝶飞来又飞去 (La mariposa vuela de aquí para allá), tradicional: Dios me libre de internarme demasiado en el proceloso mar de la música tradicional china, pero esta canción, que descubrí en mis primeros meses en China, me pareció una hermosa joya.





-十年 (Diez años), de Eason Chan: Me emocionan mucho las canciones sobre viejos amores, desde el Pénelope de Joan Manuel Serrat al Muelle de San Blas de Maná. Esta canción de Eason Chan (al que vi en un concierto en directo) me recuerda a esas historias.





-吉祥三宝 (Tres tesoros afortunados), de Buren Bayaer: En general no aguanto a los niños cantantes, que Joselito y Marisol me perdonen, pero esta canción en la que una niña mongol le pregunta a sus padres por el sol y la luna, como Heidi cuando le preguntaba a su abuelo, me resulta encantadora (en general, la música tradicional de Mongolia nos suena muy bien a los occidentales, me parece a mí). La canción, que se hizo famosa en una gala televisiva de Año Nuevo en 2006, es mitad en mandarín, mitad en mongol.





- 无尽的爱 (Amor sin final), de Jackie Chan y Kim Hee-sun: Jamás pensé que me gustaría una canción interpretada por el astro de las artes marciales, del cine de hostiejas, pero así es. Esta canción sirvió de banda sonora a la película "El Mito", protagonizada por Jackie, y en ella canta a dúo con la surcoreana Kim Hee-sun, en una preciosa unión de mandarín y coreano. La canción me aborrega, y eso que no he visto la peli, al parecer sobre viajes en el tiempo.





-煙雨濛濛 (En la lluvia), de Leo Ku: Probablemente si oyera esta canción por primera vez hoy no me diría nada, pero esta melindrosa melodía se encontraba escondida en el primer CD de música china que me compré, hace más de 10 años, y el hecho de ser de las primeras canciones en mandarín que escuché y me gustó le aseguró un lugar en mi corazón melómano. Era la banda sonora de una serie de televisión taiwanesa protagonizada por Zhao Wei y Leo Ku (o quizá no, quién sabe) y había en el mismo CD tres versiones de esta misma canción: una cantada por la Zhao (la chica), otra por Leo (el chico) y otra instrumental. De las tres, la que más me gustó fue la de voz masculina.





-稻草上的火鸡 (El pavo sobre la paja), de The Flowers: El punk pequinés es un fenómeno muy interesante, y dentro de él quizá los mejores son este trío de jovenzuelos que lo petaban a principios de este siglo con canciones que recuerdan a Off Spring y suenan pero que muy bien. Es uno de los pocos grupos chinos del que puedo decir que me gustan todas las canciones del disco que tengo. La del vídeo no es la que más me gusta, pero es que no hay vídeos de YouTube de todas las que quisiera.






¿Y vosotros? ¿Cuál es vuestra canción china favorita?


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Regalos de cumple

4 de Agosto, 2015, 0:01

El lunes 3 de agosto, que era el día de mi -- cumpleaños, el cielo de Pekín me regaló una vista muy poco frecuente en la ciudad, la de un arco iris completo. Además fue al atardecer, por lo que sus colores eran algo diferentes a los habituales en estos casos. Éstas son algunas de las fotos que se publicaron en internet:





Yo no lo conseguí inmortalizar con la cámara, pero el año pasado vi y pude fotografiar uno en Huesca, mi ciudad natal, que además tenía halo doble. Hasta en el periódico local me lo publicaron y todo:


Otro "regalo" del lunes, aunque no me gustó tanto, fue el de una modelo china que sugirió que ese día, el tercero del octavo mes, sea designado el "Día del Hombre Trabajador", por similitud con el día de la mujer trabajadora (que como sabéis es el 8 de marzo, el octavo día del tercer mes). Para ello se hizo fotos desempeñando oficios reservados aún a los hombres en este país.




Muy mona salió en todas ellas, pero me niego rotundamente a que el día en qué nací sea especialmente relacionado con el trabajo (salvo, claro está, que lo hagan festivo).

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Este blog -sorpresas te da la vida- recibió el premio Blasillo de Huesca 2006 al ingenio español en Internet

Y como no hay uno sin dos, fue galardonado poco después con el Premio 20 Blogs 2006 al mejor blog expatriado

Y agárrate bien a la silla, porque más de un lustro después, llegó el Premio BOBs 2012 al mejor blog en español




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