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Noviembre del 2015


Demuestra tu chinochanía
y gana una Xiaomi

27 de Noviembre, 2015, 0:01


Para terminar los fastos por el décimo aniversario de este blog, nada mejor que hacerlo con uno de los clásicos concursos que convoco a veces. En esta ocasión, y ya que la bitácora está nostálgica y festiva, os invito a que me demostréis que sois fieles lectores de Chinochano respondiendo correctamente a un cuestionario sobre el blog en sí, que os voy a poner a continuación.

Como en anteriores ocasiones, el ganador será el primero que acierte correctamente todas las respuestas, y si nadie lo logra, el premiado será quien tenga más aciertos y los mande más rápido. Para evitar que las primeras respuestas den pistas a los que las manden después, los comentarios del blog van a estar moderados en los próximos días, hasta que aparezca un claro ganador.

Al ser el décimo aniversario del blog, esta vez tiro la casa por la ventana y el premio para el ganador va a ser alta tecnología china: nada más y nada menos que una pulsera inteligente de la marca Xiaomi.


Y del color que me diga el ganador (siempre que lo tengan en la tienda)


Vale, podría haberme estirado más y regalar un móvil, pero es que os lo tienen que configurar en la tienda y esas cosas... nada nada, mejor la pulsera.

El premio justifica ser un poco más estricto en este concurso que en los anteriores, así que esta vez es totalmente necesario que en este concurso enviéis las respuestas en forma de comentario a esta misma entrada del blog: no valdrán las que me mandéis a otras entradas, o por correo electrónico (os avisaría de ello si así lo hicierais, pero igual tardo un poco y perderéis un tiempo que podría dar ventaja a vuestros rivales).

Bueno, prepárense todos que aquí llega el


GRAN CUESTIONARIO CHINOCHÁNICO

1- ¿Cuál es el post con más comentarios del blog? (Con su título o su fecha de publicación me vale).

2- A día de hoy (29 de noviembre de 2015), ¿cuál es la categoría del blog con más posts? ¿Y cuál es la que menos? (Las categorías están en la columna izquierda, cada una tiene un número).

3- ¿Cuál es la ciudad más bella de China, según determinaron los lectores del blog mediante una democrática encuesta?

4- ¿Qué canción versioneé en la Gran Muralla china para agradeceros el voto en una competición de blogs?

5- Y siguiendo en lo musical, ¿Cuál fue la primera canción que versioneé en el blog, con música, letra y vídeo alternativos?

6- ¿Qué representa este mapa, publicado en un post de 2010? (los datos han podido variar en los siguientes años).


7- En muchos resúmenes del año he usado letras pertenecientes a famosas marcas. Dime a qué marcas pertenecían la letra C, la H, la I, la N y la O.

8- ¿En qué post publiqué esta imagen? (Una de mis favoritas, por cierto). (Con su título o su fecha de publicación me vale).



9- ¿Cómo se llama mi perra, protagonista de muchos posts en Chinochano? (Si nadie responde correctamente esta pregunta declaro desierto el premio, aviso).

10- Casi todas las entradas de este blog tienen puesta como hora de publicación (la que sale al lado de la fecha, debajo del título) las 0:01 horas. Hay sin embargo al menos dos excepciones, que yo recuerde. Encuéntrame al menos una de ellas (alguna pregunta anterior te puede dar pistas).

11- Cada Año Nuevo chino lo celebro con una entrada en la que aparecen animales famosos: dime al menos dos perros, dos dragones, dos caballos y dos serpientes que hayan aparecido en esos posts festivos.

12- Hace unos días publiqué un post en el que os mostré muchas cosas que tengo guardadas en una caja de recuerdos. No me di cuenta entonces, pero en ese post hay un objeto que ya os había mostrado antes, en otra entrada de hace más de ocho años en la que os mostré otro montón de souvenirs. ¿Cuál es ese objeto?

13- A los pocos días de empezar este blog, se topó con la censura (aunque no por Chinochano en sí, sino porque el servidor de blogs que usaba entonces fue bloqueado en China). ¿Qué servidor de blogs era aquel con el que empecé, pero que tuve que cambiar apenas una semana después?

14- En un post os conté que me quejé a una organización internacional por algo que ocurría en China (incluso os puse la carta). ¿Qué organización era ésta?

15- "El presidente Jinping pide en Chongqing, la ciudad más grande del mundo, situada junto a la Presa de las Tres Gargantas, también la mayor del mundo, que Vietnam deje de reclamar la soberanía sobre las islas Paracelso". Si un periodista en español publicara esto un día seguramente me provocaría un infarto fulminante, a la luz de lo que he comentado en varios posts. ¿Por qué?

16- Y la última y no por ello menos importante, ¿Por qué no podría un primo de Chinochano casarse con la hermana de la madre de la cuñada del abuelo de la hija del primo de su viuda?


ACTUALIZACIÓN (6/12/2015): El concurso se cierra con un justo ganador: Adrián Martínez Martínez, que en realidad ha sido el único participante. ¡Enhorabuena Adrián, y gracias por no permitir que este juego quedara desierto! Tu pulsera Xiaomi ya está en mi casa y te la enviaré en cuanto nos pongamos de acuerdo sobre cómo hacerlo.

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10 cosas que quizá no sabes
sobre los 10 años de Chinochano

24 de Noviembre, 2015, 0:01

El que avisa no es traidor: ya os advertí en el post anterior que el décimo aniversario de este blog no se iba a ventilar tranquilamente con sólo una entrada (por larga que fuera, y mira que lo fue).

En este nuevo post seguiré las celebraciones intentando desvelar algunos "secretos" de Chinochano. Lo voy a hacer con el formato "10 cosas que quizá no sabes" que tanto gustó en los posts de Tiananmen, Taiwán y Tapón, perdón, Japón, aunque esta vez he de admitir que si sois lectores de este blog desde hace largo tiempo seguramente sí que sabréis muchas de las cosas que voy a contar. Pero en fin, vamos allá, a ver qué pasa:


1- El blog se bautizó "Chinochano" en honor a mis orígenes aragoneses

En los territorios de la antaño Corona de Aragón (Aragón, Cataluña, Valencia, Baleares) no hace falta explicar qué significa el nombre de este blog, pero seguramente fuera de ellos sí. "Chinochano", que a veces se escribe en femenino ("chinachana"), separado ("chino chano", "china chana") o con X en catalán ("xinoxano") es una expresión muy usada del Moncayo hacia el este y que significa "poco a poco". No os creáis que pensé mucho a la hora de bautizar, pero pasado el tiempo me ha parecido un nombre muy bien traído por tener un poco de chino, un poco de aragonés y un poco de paciente (hacer las cosas poco a poco), algo muy necesario para intentar acercarse a la felina y escurridiza identidad china.


Respecto al logo,
solo decir que Carolina Herrera
no me lo patrocina



2- El post más complicado de publicar fue dictado por teléfono desde Pekín a Huesca

Un año después de que comenzara a escribir el blog, llegó una de sus más duras pruebas: en las Navidades de 2006 hubo un terremoto en aguas del Mar de China Oriental que en tierra no hizo afortunadamente nada pero en el mar rompió el principal cable submarino de fibra óptica por el que el internet de China se enlazaba con el resto del mundo. A consecuencia de ello, estuvimos varios días prácticamente sin internet y yo me mesaba los cabellos pensando en que iba a estar un tiempo sin poder contar nada (en aquella época me obligaba a mí mismo a hacer un post diario). Así que llamé como buenamente pude (el teléfono también iba fatal esos días) a mi familia en Huesca, se puso mi sobrino Lucas, le expliqué cómo entrar en la parte de edición del blog, y le dicté unas líneas (días después, con todo restablecido, le añadí la foto que ahora lo ilustra). Es una de las entradas más cortas de la historia del blog, pero también una de las que más sangre, sudor y lágrimas costó hacer.




3- Conozco personalmente a algunos de mis más indómitos trolls

Algunos veteranos lectores se acordarán de Melmoth, que allá por los años 2007 y 2008, más o menos, escribía corrosivos comentarios contra el blog, contra su autor o incluso contra los otros comentaristas. Pues bien, pasado este tiempo creo que ya no hace falta esconder que Melmoth -que dejó fans, todo sea dicho- se sentaba frente a mí en la oficina y de vez en cuando, en las horas muertas, me decía: "voy a animar tu blog" y escribía su trolleo, a veces incluso avisándome de lo que iba a poner por adelantado. También es digno de mencionar aquí al autor de Chinitis, un blog conocido por ser martillo de China y de los chinos: no es que él personalmente haya comentado duramente aquí en este blog, pero me dedicó una de sus ácidas críticas en el suyo, lo que motivó mi réplica, y algunos de sus seguidores -según él me prometía eran gente ajena a él- sí que me dieron alguna que otra paliza dialéctica en varios posts (por ejemplo, en éste, como veréis en su primer comentario). Al autor de Chinitis también lo conozco personalmente, pues quedé con él en Pekín para reducir esas polémicas, y he de decir que me cayó bastante bien en persona, pese a mi desacuerdo con muchas de las líneas que escribe. Irónicamente, en la quedada él dijo cosas positivas de China y yo negativas, para que veáis que en el fondo nos construimos personajes.


Tengo una foto de los autores de Chinochano y Chinitis de birras,
pero como estoy de viaje os pongo esta otra que la simboliza igual



4- La primera comentarista de este blog fue hnh, un personaje legendario


Mi primer post el 21 de noviembre de 2005, y muchos posteriores no tuvieron ningún comentario (ahora sí veréis alguno en ese post, pero se escribieron mucho después). Sin embargo, en el segundo post, el 22 de noviembre, publicó el primer comentario de este blog hnh, autora a su vez de la bitácora "Mi vida en Taiwán", que desgraciadamente ya no puede visitarse porque se cerró el servidor que lo alojaba. Hnh -el nombre no lo pongo por si acaso ella no quiere demasiada publicidad, aunque su historia está en algún que otro sitio de internet- es una mujer asturiana que a principios de los 80 se enamoró de un marinero taiwanés cuyo barco había atracado en Gijón, se "fugó" con él y vivió largo tiempo en Taiwán, sin conocer al principio el idioma, en una islita de pescadores y en una época sin internet o sin Starbucks por todas partes para cuando se tuviera morriña de Occidente. Su historia sería digna de una segunda parte de "El tiempo entre costuras"... y además ella también era modista en sus años mozos... Hnh -que seguramente hizo aquel primer comentario porque en los primeros días de Chinochano yo era muy pesado y publicitaba este blog en otros como el suyo- sigue comentando por aquí, lo hizo en el anterior post, y algún día sería fenómeno leer un libro con sus aventuras.




5- Sólo he servido de fuente a la prensa convencional una vez, en el "famoso" caso de la asesina de gatos


Fue en marzo de 2003, una época que todo el planeta recuerda muy convulsa porque una joven china decidió publicar vídeos en los que mataba gatos. Así de asqueroso, pero este blog decidió venderse al amarillismo y comentar el caso. El resultado: poco después, la web de diario El Mundo me enlazaba como si fuera yo un medio de información (aunque sin explicar mucho lo que era yo, para que no se viera que era un simple blog). Una aclaración: la noticia aparece firmada por la Agencia Efe, donde trabajo yo (seguramente la escribí yo, que soy dado a los temas rarunos) pero las líneas finales donde se enlaza a Chinochano, por supuesto, no son mías, sino un añadido de la web de El Mundo (añadido que agradezco, por qué no decirlo). Ya que estamos, recordaré que he sido portada de Menéame, el agregador de noticias y curiosidades más popular en español, en únicamente dos ocasiones: en un post sobre la III Guerra Mundial ganada por China y en otro muy reciente sobre la corrupción chino-española.



6- Marianico el Corto me boicoteó


Lo digo en broma, que conste, pero merece la pena recordar la historia: en febrero de 2007 recibí el premio Blasillo, que concede el Congreso de Periodismo Digital que se celebra en mi Huesca natal. Con tal motivo, se me entrevistó en varios medios de mi provincia y también alguno de todo Aragón, y en tal contexto se me ofreció aparecer en un magazine matinal de Aragón Televisión que se llama "Sin ir más lejos". A Zaragoza que me fui para hablar del blog a la Ana Rosa Quintana aragonesa -de cuyo nombre no quiero acordarme- y cuando estaba en el plató en directo, llegó Marianico el Corto vestido de chino, empezó a alborotar a los que había en las gradas y a la presentadora, y ya no me quedó mucho tiempo para que yo pudiera decir nada. Algunos matices conviene poner en esta historia: el primero, que Marianico me avisó de antemano que iba a hacer eso y yo le di mi permiso (aunque sin saber que con ello no me iba a dar mucho tiempo de hablar de nada), que yo estaba muy nervioso y Marianico seguramente me "salvó" de pasarlo mal, y que Aragón Televisión poco después compensó algo y me sacó en "Aragoneses por el Mundo", como me recuerdan con frecuencia muchos de los espectadores que han visto ese programa -los repiten mucho, sí- en mi tierra.




7- Por culpa de uno de mis posts tuve que mandar a España unos calzoncillos

En diciembre de 2006 escribí sobre un tema sobre el que sigue habiendo menos bibliografía de la que el tema merecería: los calzoncillos largos, ampliamente usados por todos los que viven en la parte fría de China (y yo el primero). Uno de los comentaristas comentó que a él en España le costaba muchísimo encontrar esta prenda, que a él también le parecía indispensable. Más tarde, la conversación siguió por correo electrónico, y tanta me debió parecer la necesidad del comentarista que accedí a enviarle completamente gratis -no me lo toméis como precedente- unos calzoncillos largos. Espero que fueran de su talla y que le ayudaran a pasar más de un invierno, que son una prenda de muy larga duración.




8- Hubo una época en la que hice posts en cadena, como de fábrica


En verano, cuando me voy de vacaciones (sobre todo en España) confieso que mis ganas de escribir aquí son entre cero y nada. Ese problema lo he solventado de varias formas: algunos veranos hice una especie de consultorio fácil de escribir que tuvo bastante éxito, otras veces puse sólo fotos como si fuera un Instagram... incluso ha habido veranos en los que puse sólo un post cada 15 días o así, vamos, que casi cerré por vacaciones. Sin embargo, en los primeros años, mi estrategia era la siguiente: un fin de semana previo a las vacaciones me ponía a escribir a toda máquina posts (unos 10 o 15 en escasas horas) y así los guardaba para las semanas de asueto. Curiosamente, los lectores os dabais cuenta de ello, y esos posts los comentabais muy poco y tenían menos visitas. Si es que el lector inteligente quiere calidad, y no que se la den con queso.




9- No me he comido una rosca con el blog... o bueno, igual sí, indirectamente

Creo que no os descubro América si os "revelo" que ser bloguero no tiene nada de glamouroso, es más, debe ser algo a esconder en los primeros momentos de una relación. Por tanto, ya os podéis imaginar que con Chinochano no he aumentado mi ya de por sí exigua lista de conquistas amorosas. Aunque bueno, una de las chicas con las que salí en años pasados -de forma muy inestable, no nos consideramos nunca novios- me la presentó un amigo que me conoció al leer este blog, así que, si nos ponemos filosóficos, sin blog posiblemente no hubiera conocido al amigo, y sin amigo no hubiera conocido a la chica. O eso creo... tenemos Diego Iván y yo en la sección de comentarios de otro post una agria discusión sobre realidades temporales alternativas que podría poner en duda estas teorías mías.



10- El post más caro que he escrito es... éste

Muchos de los posts que he publicado en el blog los he escrito en cibercafés de China y otros países, cuando estaba de viaje y no tenía el ordenador a mano. Con ello, he visitado algunos de los cibercafés más sórdidos que os podéis imaginar, con todo el mundo fumando, las teclas grises de la ceniza y una oscuridad tal que me tenía prácticamente que imaginar el teclado y casi también la pantalla. En los últimos tiempos, con el auge de la wifi, ya no ha hecho falta esto, porque ahora en los viajes me llevo un portátil y con él desde las habitaciones de hotel o en cafeterías os dejo mis versos. Sin embargo, en este viaje actual, que transcurre por Filipinas, no sé por qué razón he decidido dejarme el portátil, y ahora mismo estoy en un cibercafé como en los viejos tiempos. Pero claro, ahora con el auge de wifis y portátiles estos sitios compiten ofreciendo pantallas gigantes y velocidades ultrarrapidas... Eso se traduce en que son más caros que antes. ¿Resultado? Que lo que os he escrito ne va a costar 10 eurazos. Si esto no es vocación, que baje Buda y lo vea.

 
Esto voy a tener que pagar

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La década chinochanosa

21 de Noviembre, 2015, 0:01


¡Este blog cumple hoy 10 años! Un 21 de noviembre de 2005 me puse a escribirlo para pasar los ratos tontos, y una década después, que se dice pronto, sigo con él, en el mismo lugar, Pekín (aunque hoy estoy en Zhuhai, cerca de Macao, porque el gran aniversario me ha pillado de viaje).

Ante todo, gracias a vosotros, lectores, por seguir al otro lado, leyendo, comentando y debatiendo, para que Chinochano siga teniendo razón de ser. El blog, junto a otras muchas cosas pero también él, es una de las razones que siguen motivándome a vivir en un lugar lejano y a veces complicado como es China, principal tema de los 1.597 posts y 21.379 comentarios hasta ahora aparecidos. Como hoy no estoy en Pekín, no puedo mirar las visitas totales que llevo por ahora, pero la última vez que miré, hace unos meses, creo que rondaban los dos millones. No está mal para un chaval de Huesca perdido por los pequines desde que empezara este ya bastante avanzado siglo...

Diez años de blog creo que se merecen más que en cumpleaños anteriores, en los que aproveché simplemente la efeméride para hacer un balance de lo escrito en los anteriores 12 meses. En esta ocasión, creo que voy a dedicar varios posts a los 10 años de vida de Chinochano (aunque como voy a estar de viaje, no sé si podrán ser escritos en breve o tardaré un poco).

En esta entrada, voy a hacer como hacía Chicho Ibáñez Serrador cada vez que clausuraba "para siempre" el Un Dos Tres (al año siguiente volvía a emitirlo) y voy a sacar una caja de recuerdos que tengo llena de polvo en mi piso de Pekín. Vamos a ver qué tiene dentro: ello me ayudará a hacer memoria sobre cosas ocurridas en estos 10 últimos años, y bueno, de algún acontecimiento anterior, porque mi vida en China y mi década escribiendo sobre ella aquí se han convertido ya casi en dos cosas casi equivalentes. En fin, veamos que nos depara el baúl de los recuerdos:

Para empezar, mi carnet de estudiante de la Universidad de Lengua y Cultura de Pekín, a la que asistí entre 2004 y 2005. Fue en esa época cuando los blogs comenzaron a ponerse de moda, y cuando yo decidí empezar el mío, por probar a ver.


Una bandera de China, bien plegadita, que sólo he sacado a la calle en una ocasión: en 2004, cuando fui a ver el partido de inauguración de la Copa de Asia, entre China y Bahrein.


Un marcapáginas del Octavo Congreso de Periodismo Digital, donde este blog fue premiado con el Blasillo, un galardón que sin duda ayudó a que este blog se diera a conocer y yo disfrutara de unos años de algo parecido a la fama (menos intensamente que ser perseguido por paparazzis, afortunadamente, pero con entrevistas, gente que me paraba por la calle para felicitarme por el blog y cosas así que ya se pasaron bastante).


Cuatro postales de Ho Chi Minh, compradas en mi primer viaje por el sureste asiático, en 2004. Fue antes de empezar el blog, pero a veces esta bitácora ha sido precisamente eso, un cuaderno de viajes, y los países al sur de China (Tailandia, Filipinas, Indonesia, Vietnam, Malasia, etc) han sido importantes protagonistas de muchos posts.


Una hoja de plástico tirada desde el aire en la clausura de los Juegos Paralímpicos de Pekín 2008: simbolizó el fin de dos meses de gran intensidad en la ciudad pequinesa. Así sola la hoja no os dirá mucho, pero pensad que se lanzaron millares de ellas a la vez, en plan confetti, y el resultado era espectacular.


Resultados de una jornada del torneo de ping pong que disputábamos los periodistas españoles los fines de semana circa. 2010. No diré a quién pertenecía cada apodo porque no viene al caso y violaría varias leyes contra la intimidad y el honor. Sólo diré que jugábamos casi todos los domingos por la mañana, a veces resacosos, y que jamás gané, aunque quedé finalista en dos ocasiones, de las que guardo precisamente los resultados (el que quedaba finalista debía escribir la crónica de la jornada).


Mi colección de fotos de matrículas de coches chinos, ¡antes de que llegara la foto digital! Ya sabréis muchos que colecciono de todo, y una de las cosas que me ha dado por recolectar son fotos de matrículas de las distintas provincias chinas. La colección, con ayuda de algunos lectores, ya se completó hace tiempo y fue inmortalizada en un post.


Acreditación para asistir al desfile militar por el 60 aniversario de la fundación de China, en 2009: al de este año 2015 no pude asistir, porque Xi Jinping me tiene manía, pero su antecesor Hu Jintao, al que Xi ha hecho bueno, sí dejó ir a muchos más periodistas a este desfile, que por cierto, fue muchísimo más chulo que el de 2015 porque no sólo fue militar, también tuvo parte festiva y civil. Ese día, eso sí, no me dio un soponcio por el agotamiento de puro milagro.


Sellos con todos los medallistas olímpicos de China en Pekín 2008: Coleccionar sellos de pequeño me sirvió como aperitivo de los viajes que haría de mayor, y aunque eso de la filatelia está ya más pasado de moda que el Zipi y Zape, a veces me da por adquirir cosas como ésta, cuando acabaron las Olimpiadas.


Una tostada japonesa: sé que por fuera parece un sobre de cromos, pero dentro hay una tostada que, teniendo en cuenta que viajé al bello archipiélago nipón hace siete años, es mejor que no abra. Aquel viaje inspiró también mas de un post en este blog, a veces para defender la idea de que chinos y japoneses son más parecidos de lo que ellos creen.


Pasaporte de la Expo 2010: probablemente, la vez que más he agradecido en China ser periodista fue en mi visita a la Expo de Shanghai, donde gracias a tener acreditación pude entrar en prácticamente todos los pabellones saltándome hasta seis horas de cola que había en algunos y casi completar la "hazaña" de tener el pasaporte de la Expo estampado con todos los sellos de todos los pabellones del mundo. También debo tener por mi casa de Huesca, quién sabe dónde, el de la Expo 92, sería gracioso compararlos algún día.


Entrada del primer concierto de Bob Dylan en China, en 2011. No cantó ninguno de sus clásicos, cosa que según dicen es muy típica en él, pero bueno, ya puedo decir que he estado junto al escenario de una leyenda de la música, y eso es raro en alguien que como yo ha ido a tan pocos conciertos.


Un flyer del Buzhidao, el mítico bar de mi amigo Pepe: escondido en un casi desconocido hutong de Pekín, el Pepe abrió un bar. Mítico no sólo por grande, sino porque está casi envuelto en las brumas de la leyenda: ¿Cuándo abría, qué horario tenía, era un bar o no? ¿Existió Pepe? Nadie sabe con certeza las respuestas a estas preguntas, pero lo pasamos bien en las fiestas que acogió.


Acreditación para unas conversaciones chino-estadounidenses, con Hillary Clinton encabezando la delegación china. Fue durante esas conversaciones cuando ocurrió el affaire Chen Guangcheng, el abogado ciego que se refugió en la embajada estadounidense. Quizá por ello homenajeé a Chen poniéndome esas gafas de sol (no penséis que es una broma de mal gusto, en aquellas semanas para mostrar solidaridad con Chen todo el mundo se ponía gafas de sol en las redes sociales).


Pulserilla de amor de una de mis exnovias. Las relaciones con pareja china han sido siempre complicadas para mí y para muchos extranjeros, pero conservo más de un buen recuerdo de ellas, y souvenirs como éste.


Esto es un gráfico que me hizo una chica que acampaba el año pasado en Hong Kong para pedir democracia. Ella me explicaba con dibujitos que ellos eran los lazos amarillos, "peaceful", y que llegaban los antiprotestas, que llevaban un lazo azul, para intentar echarlos. Abajo sale un policía haciendo la vista gorda, con los ojos cerrados.


Catálogo de fotos en China de nuestro excompañero en Efe Juan Serrano, que murió asesinado en su Ecuador natal. La exposición de esas fotos en el Museo del Milenio de Pekín fue uno de los acontecimientos más cargados de emoción que recuerdo.


Otro recuerdo del viaje de 2004 por el sureste asiático, quizá el mejor viaje que he hecho: un pase de tres días para visitar los templos camboyanos de Angkor.

Tarjetas de visita de negocios del pueblo donde nació Mao Zedong, Shaoshan. Casualidad o no, casi todos los propietarios de esos negocios se apellidaban Mao, como su fallecido "primo", el Gran Timonel.


Otro pase de prensa, esta vez el del primer Open de China de tenis que cubrí, en 2004. En aquel entonces jugaban Moyà, Juan Carlos Ferrero o hasta Arantxa Sánchez Vicario, a los que entrevisté. No lo cubro todos los años, pero sí me tocó otra vez este año, y esta vez tocó entrevistar a David Ferrer o a Garbiñe Muguruza.


Ticket para el tren más rápido del mundo, el maglev de Shanghai, en el que viajé poco después de su inauguración.

Acreditación para asistir a un congreso de Estomatología: ésta la guardo porque me hace gracia, ya que en realidad lo que yo fui a cubrir era un congreso de dibujantes de cómic que se celebraba en el mismo hotel, al que asistía el gran Mordillo. Pero vi que el congreso de estomatólogos tenía mejor comida, así que me hice el pase de prensa de esas conferencias de al lado, con todo mi morro.


Mascarilla que nos dieron los soldados durante la cobertura del terremoto de 2008. Fue uno de los momentos más duros de cubrir de mis años en China, y de él guardo tristes recuerdos, pero también alguno bueno. En los posts de aquellos días puse un crespón negro.


Entrada para cubrir la ceremonia de Miss Mundo en Mongolia Interior, en 2012. Aquella edición se celebró en Mongolia Interior, en una de esas ciudades fantasma similares a Seseña, y de aquella cobertura recuerdo que me colé sin querer -sin querer, lo juro- en el vestuario de las misses, viendo a varias de ellas en pelota picada. No tengo fotos para probarlo, ni las publicaría.


El pecho de mi camiseta preferida. Me la compré en Bangkok, creo que en el viaje que hice allí en 2005, y desde entonces la llevé durante años y años. Aunque llegó un momento en que sólo servía para trapos, me quedé este trozo para recordarla.


Un shuriken de mi viaje a Japón. No sé cómo superó la aduana china, pero aquí lo tengo.


Tarjeta de viajero en el crucero por las Tres Gargantas. Lo hice en el invierno de 2013, y os escribí algún post que otro sobre él.


Noticia sobre una rueda de prensa del Banco Mundial en la que salió un espontáneo a gritar contra la institución financiera. Yo salgo al fondo en la foto, con cara de sorpresa, y también me hicieron alguna foto o vídeo en la que intento que el espontáneo me dé uno de los folletos críticos que estaba intentando repartir (en las fotos parece que se los esté quitando, pero prometo que no fue así, estoy a muerte con los antisistema financiero).


Otra entrada de otro concierto mítico, el primero que dio Julio Iglesias en China, hace dos años. Desafinó como nunca, pero fue el gran Julio de toda la vida, intentando ligar con todas las coristas, divertidísmo.


Medalla de la media maratón de la Gran Muralla, obtenida en este año en el que tanto me ha dado por el running.


La única entrevista que guardo de todas las que he hecho, y para colmo en casette, es la que hice al gran hispanista chino Dong Yansheng, traductor del Quijote. Su tono cervantino fue, es y será fascinante, recuerdo esa entrevista como la mejor (no la mejor hecha por mí, sino escuchada por mí).


Una apuesta que hice con mi colega Jorge, en una noche de borracheras y discusiones, en la que creo entender en el papel escrito por él que si China llega a los niveles de renta per cápita de España en una década recibiré 20.000 dólares. A ver si hay suerte.


Posavasos del Gran Palacio del Pueblo y de la Casa Blanca. El de la Casa Blanca no sé dónde lo conseguí, porque no he estado en ella, aunque a lo mejor es un flyer, quién sabe.


Otro recuerdo de exnovia china, esta vez una postal que me mandaba desde España mientras yo estaba en China y en la que me dice "qué pasa Neng", que era la moda de entonces. Que se adaptó muy bien a España, vamos.


Una "tarjeta de visita" que me dio un joven monje budista en Luang Prabang, Laos.


Entrada para la Taipei 101, durante un tiempo el rascacielos más alto del mundo, aunque ya no.

Lo que me predijo un monje en un templo de Kioto.


Aunque muchos de mis viajes fueron por Asia, también he estado en algunos otros sitios en los últimos años, por ejemplo en Egipto, donde me hice con esta colección de entradas a museos y pirámides en 2009, antes de las revueltas. No sé si tendré tantas como Bisbal, pero ahí las guardo.


Una hoja del Quijote que tiene la particularidad de ser comestible, como prueba el mordisco de la esquina. La elaboró, junto al resto del libro, un cocinero español muy gracioso que nos repartió luego las hojas para que las catáramos. Años después regresó a Pekín, le dije que guardaba la hoja y me dijo que no se me ocurriera comérmela, que me podría dar algo pasado tanto tiempo.


Acreditación de los recientes Mundiales de Atletismo.


Caramelos comprados en Albuquerque, la tierra de Breaking Bad. Os recordarán a las drogas que se hacían en la serie, y de hecho los productores de ésta encargaban a esa tienda que se los fabricaran y dejaran para usarlos de atrezzo.


Denuncia ante la policía de Bangkok por un dinerillo que me robaron en uno de los viajes, para recordar que el sureste asiático no es siempre un paraíso.


Entrada a la Gran Muralla, tópica pero necesaria.


Chaleco de fotógrafo para cubrir algo, no recuerdo el qué, y que me quedé sin querer, pues normalmente se devuelven.


Auriculares del vuelo de Air Europa directo entre Pekín y Madrid, los guardo como recuerdos de aquella época lejana en la que se podía volar entre China y España sin escalas. En realidad ahora también se puede, con Air China, pero para pagar este billete hay que vender tu riñon y el esófago, así que de momento no he podido probarlo.


Uno de mis primeros "souvenirs" en China, del año 2001. En aquel tiempo entré en una peluquería y la chica que estaba allí, no tengo ni idea de por qué, se había cortado las venas (estaba con un chico, llorando). Con el mismo nivel de chino que tendrá actualmente Sergio Ramos, conseguí buscar ayuda en la calle, encontrar un hospital cercano y decirles que llevaran una ambulancia a esa peluquería. Este papel lo llevé días después, preguntando en él si la chica estaba bien, aunque las respuestas fueron algo parcas y siempre me quedé con la duda.


Tarjeta de "experto", que tuve en los años 2001 y 2002, los primeros que pasé en China, cuando era corrector en la agencia Xinhua. En China se llama "experto extranjero" a cualquiera que trabaje para sus empresas estatales. Aunque mi nivel de experiencia entonces fuera nulo, vamos.


Esta tarjeta me la hizo parte de la familia poco antes de partir por primera vez hacia China, en 2001, y aún la guardo, claro que sí. El dibujo es de mi sobrino, que al final ha estado también por estos lares.


Prospecto de una de las primeras medicinas tradicionales chinas que tomé, y que me dejó muy impresionado porque en él se decía -y no era una errata- que tenía que tomarme 56 píldoras de la caja dos veces al día. Lo hice, y me curé sin sufrir secuelas.


Por último, esta carta de la única vez en la que la Embajada de España, que yo recuerde, nos ha convocado a todos los ciudadanos españoles en Pekín: fue en 2003, cuando el pánico por el SARS.  Un pánico que nos aumentó al asistir a la convocatoria, porque nos habló en ella un médico español que en lugar de tranquilizarnos nos alarmó mucho más.





Tantos recuerdos... Algunos están en una caja, que espero seguir llenando de cosas en los próximos años y décadas, y otros en este blog, que escribiré hasta que mis dedos sangren, como decían los Tahúres Zurdos. ¡Gracias a todos de nuevo!


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Olvidado mirador

20 de Noviembre, 2015, 0:01

Los que viváis en Pekín habréis visto alguna vez, seguramente de lejos, esta extraña estructura que se alza al norte de la zona olímpica, normalmente envuelta en bruma porque está algo lejos:



La estructura en cuestión se llama Torre Olímpica (Aoyun Ta) y es un mirador que se construyó hace cosa de cinco años, mucho después de terminadas las Olimpiadas de Pekín. No sé muy bien por qué, quizá porque está un poco a desmano, pero este reclamo turístico está un poco olvidado.

Hace unos meses -el día en el que fui a recoger a la zona olímpica el dorsal para correr la maratón- hacía un día espléndido, tenía toda la tarde libre, y decidí ante ello acercarme a esa torre y subirla, eso sí, si se podía, porque ni siquiera sabía si estaba abierta. Allí que me acerqué, y aunque era fin de semana y, como digo, el día era fantástico, el monumento estaba tan vacío que dudé incluso de si estaba abierto al público. Pero sí, lo estaba, y subí. Tuve que pagar 200 yuanazos por ello, una de las razones que pueden explicar su escaso éxito, pero una vez arriba pude disfrutar de una gran vista de Pekín.


Su forma simboliza los cinco anillos olímpicos,
aunque como no la sobrevueles en helicóptero no lo verás bien.




Vestíbulo de la torre, en estilo dórico bestia.

Si estáis en Pekín y os apetece algún día subir a esta torre, la parada de metro más cercana es la que se llama "South of Olympic Park", en la línea 8. El precio es algo elevado, cierto, pero bueno, rascacielos y miradores suelen tener estos niveles en sus entradas. Me dio un poco de pena su escaso éxito por ahora, así que os animo a que vayáis, os aseguro que no tendréis que hacer esas colas que suelen sufrirse en los rascacielos de lugares como Shanghai o Nueva York.

POST DATA: Otro lugar muy bueno para vistas en Pekín, y más céntrico, es la última planta del rascacielos de Guomao donde está el Hotel Park Hyatt (y el famoso club Xiu). Allí se supone que no hay que pagar nada, pero al ser una cafetería queda bien tomar algo y sentarse en una mesa a disfrutar del paisaje (en esos sitios ya sabéis, 100 yuanes o así una birria de café). También me pasé por ahí en esos días de inicio de otoño, y volví a disfrutar de grandes vistas.


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Firmes contra TODO el terrorismo

16 de Noviembre, 2015, 0:01


Shanghai también homenajeó a Francia este fin de semana


Es difícil hablar hoy de otra cosa que no sean los ataques de París. La actualidad está desde el fatídico viernes 13 dominada por la condena mundial a este acto cometido por salvajes, la caza de las ratas ponzoñosas que lo cometieron y las muestras de solidaridad internacional. Aunque ojalá esta ola de condenas y solidaridad se hubiera producido también, por poner un ejemplo, el año pasado, cuando 145 personas, en su mayoría niños y adolescentes, fueron masacrados en Pakistán por yihadistas. O hace unos días, cuando más de 200 rusos fallecieron en un atentado contra un avión. No diré nada de los ataques terroristas que ocurren en China, porque aquí el primer culpable de que se informe poco de ellos y que causen escaso impacto es la censura del régimen. Aunque os puedo decir que sentí la misma pena por la pobre gente que murió mientras compraba billetes de tren en Kunming el año pasado que por los que el viernes fueron a un concierto en París y fallecieron.

En realidad, puedo entender la distinta reacción. Lo que más cerca tenemos en el tiempo y en el espacio nos afecta más, es parte de nuestra humana imperfección. Seguramente a mí los ataques de Kunming tampoco me hubieran llegado al alma si no conociera esa ciudad, o su estación de tren. Sin embargo, estaría bien que por cierto decoro, al menos en el poder (y en él incluyo a la prensa) hubiera un tratamiento similar de todos los ataques terroristas, ya que, se produzcan donde se produzcan, son actos de barbarie y no tienen ninguna justificación nunca. Y no, tampoco en dictaduras: una víctima inocente lo es también si vive en un país que no es democrático.

Por cierto, una curiosidad para terminar, aunque no estemos de mucho humor para curiosidades: la Sala Bataclan, donde se produjo el mayor número de víctimas en los ataques del viernes, nació con el nombre de Grand Cafe Chinois, y su diseño original era muy achinado, aunque tras un incendio en 1933 fue remodelado, sobre todo en su parte superior, y adquirió el aspecto que tiene ahora.



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Una reina de cuento

11 de Noviembre, 2015, 0:01

China es junto a Rusia el país con más vecinos del mundo (14), pero sólo uno de ellos es una monarquía: el casi desconocido estado de Bután, del que circulan toda clase de leyendas que no sé si son ciertas o no: que está prohibido fumar en cualquier lugar del país, que no hay teles, que todo el mundo debe vestir trajes tradicionales en la calle... De este aislado y difícil de visitar reino en el Himalaya hoy nos ha llegado la noticia de que su reina, Jetsun Pema, de 25 años, espera su primer hijo, tras cuatro años de matrimonio con el rey Wangchuck, 10 años mayor que ella.



Poco me hubiera interesado esa noticia si no hubiera descubierto, al consultarla, lo impresionantemente bella que es esa mujer. Por Tutatis, ¿en qué remoto valle himaláyico nació, para ver si hay más como ella? Que hoy en China celebramos el Día del Soltero, pero no me importaría cambiar mi estado civil por una belleza como Jetsun...


Jetsun tiene el tan bello como ella título oficial de Reina Dragón (Druk Gyaltsuen), y también tiene Facebook, por si queréis seguir sus andanzas. Se dice que su marido podría por derecho real tener varias esposas, pero que ha asegurado que con Jetsun ya tiene suficiente.


El día de la boda

Si hubiera hecho este post hace unos pocos años no podría haber empezado como lo he hecho, ya que hasta hace bien poco otro país vecino de China en los Himalayas, Nepal, también era un reino, aunque allí la monarquía acabó en 2008 de muy mala manera (con asesinatos de reyes, reinas y príncipes que no se veían desde la época de Hamlet). Se ve que en los Himalayas unas monarquías pueden ser de ensueño, y otras de pesadilla: ante la duda, optemos por una república.

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10 cosas que quizá no sabes
sobre el conflicto China-Taiwán

6 de Noviembre, 2015, 0:01


Mañana sábado se va a producir un histórico encuentro entre los presidentes de China y Taiwán, algo que jamás había pasado y que es especialmente curioso por el hecho de que China en teoría no reconoce que Taiwán tenga un presidente propio (sus medios de comunicación nunca lo llaman así, hablan del "líder taiwanés"). Con ocasión de tan magno acontecimiento, que nos tiene muy expectantes tanto desde China como en Taiwán, voy a contar aquí algunas cosas sobre las relaciones entre China y Taiwán a lo largo de la historia. Unas relaciones que, como suele pasar en estas latitudes, están llenas de circunstancias excepcionales, contradictorias y que a veces no son concebibles desde nuestro Occidente. Voy a usar para ello el formato en 10 puntos que tan buena aceptación tuvo hace unas semanas en el post sobre la guerra chino-japonesa y el año pasado con la entrada sobre la historia de la Matanza de Tiananmen.

1- Taiwán tuvo asentamientos holandeses y españoles antes de que llegaran a ella los chinos

El conflicto chino-taiwanés ha provocado que en China se piense que la chinidad de Taiwán se imagine como algo eterno, indiscutible y absoluto, aunque lo cierto es que la presencia de China en esa isla es relativamente joven, algo más de 300 años. Los primeros habitantes de la isla, llegados en la prehistoria, no estaban emparentados con los chinos, sino más bien con pueblos del Pacífico como los actuales filipinos, malayos o e indonesios. El primer nombre de la isla que prosperó en los mapas no lo dieron los chinos, sino los portugueses, allá por el siglo XVI: Formosa, que significa lo que nos parece que puede significar: "hermosa" (se ve que a los navegantes lusos les enamoró su aspecto tropical). A principios del siglo XVII, llegaron los primeros asentamientos colonizadores, que fueron holandeses, en el oeste (en la zona de la actual Tainan) y españoles en el norte, cerca de la actual capital Taipei, aunque los holandeses les expulsaron a los pocos años. Los chinos, aunque pescaban por esas aguas desde la antigüedad y vivían en islas cercanas (como las Penghu, las también conocidas como Islas de los Pescadores), pasaron siglos sin interesarse por Taiwán, o no atreviéndose a desembarcar mucho tiempo en ella porque los aborígenes al parecer eran bastante belicosos.


Antiguo mapa holandés de Taiwán


2- Taiwán ha sido una "isla rebelde" desde el comienzo de su historia junto a China, no sólo con la llegada de los comunistas

La prensa occidental, queriendo o sin querer, suele transmitir una imagen de China en la que pareciera que antes de la llegada de los comunistas no había problemas y todo el mundo se llevaba bien, pero es algo completamente falso y cegato. Chinos y tibetanos ya tenían muchos conflictos antes de la llegada de Mao Zedong al poder, como también chinos y uigures, y el caso de Taiwán tampoco es una excepción. De hecho, la Taiwán china nació ya como una tierra "disidente" del resto del país, como condenándola a un destino rebelde que la isla ha heredado durante siglos posteriores. Y es que el ejército chino que en 1662 llegó a Taiwán y expulsó de ella a los holandeses lo comandaba un general, Zheng Chengggong (más conocido en la isla como "Koxinga") que no obedecía a Pekín. Era un comandante que todavía se sentía fiel a los emperadores chinos de la dinastía Ming, que 20 años antes habían sido derrocados en China por los manchúes, la dinastía Qing. Taiwán, por tanto, iba entonces a ser china, pero su líder, Koxinga, no reconocía al imperio de la parte continental. Una situación que recuerda a la de los últimos 65 años, en los que Taiwán teóricamente es la "República de China" heredera del régimen anterior al actual comunista que rige en la parte continental. Taiwán no sólo ha sido rebelde en estas dos ocasiones: muchos taiwaneses también se rebelaron contra la llegada de los japoneses, cuando Japón arrebató a China la isla tras ganarle en la guerra chino-japonesa de 1895. Medio siglo después, cuando Japón perdió la Segunda Guerra Mundial y devolvió Taiwán a China, los taiwaneses se levantaron de nuevo, esta vez contra el Kuomintang (KMT, Partido Nacionalista) que teóricamente gobernaba el resto de China. Vamos, que los taiwaneses, como buen pueblo insular que son, son muy suyos, y no les gustan demasiado las visitas.


Estatua de Koxinga en Tainan, la ciudad por la que entró a la isla


3- Los comunistas de Mao Zedong llegaron a apoyar el independentismo taiwanés

Resulta difícil imaginarlo ahora, pero hubo un tiempo en el que Mao, después tan agresivo y ansioso por recuperar Taiwán, estuvo de parte de los independentistas taiwaneses. Pero las guerras son así, a veces te llevan a tener de compañero de trinchera a alguien que nunca hubieras pensado. Como decía en el epígrafe anterior, los taiwaneses, o muchos de ellos por lo menos, no querían el gobierno del KMT, del resto de China, cuando éste intentó retomar el control de Taiwán después de 50 años de dominio japonés. Mao, que entonces también estaba luchando contra el KMT (era la guerra civil china, entre los años 1945-49) aprovechó la tesitura y apoyó a los independentistas taiwaneses -muchos de ellos también afines al comunismo- en esa lucha contra los nacionalistas. La alianza fue efímera, porque el independentismo taiwanés pasó después muchas décadas reprimido, pero queda una pequeña herencia de ello: uno de los partidos minoritarios que existe en China (distintos al comunista, y que sólo son una decoración para intentar dar una imagen de multipartidismo en un régimen que en realidad es de partido único) es la Liga del Autogobierno Democrático de Taiwán, heredera de esos taiwaneses que hace unos 70 años lucharon contra el KMT.


Xie Xuehong, fundadora de la liga taiwanesa


4- Taiwán y China se han bombardeado mutuamente

En abril de 1949, después de cuatro años de guerra civil contra los comunistas de Mao, el KMT de Chiang Kai-shek vio que tenía perdida la contienda y decidió salir de la China continental, huyendo y refugiándose en Taiwán. Como los artículos periodísticos suelen saltar desde ese hecho histórico a la actualidad sin paracaídas ni red, queda en blanco un periodo de más de medio siglo en el que pensamos que chinos y taiwaneses estuvieron enfadados entre sí y ya está, pero la cosa fue mucho más intensa que eso, especialmente en los 10 primeros años posteriores a la escisión. En los años 50 hubo muchas trifulcas bélicas entre ambos bandos. Especiales víctimas de esta "postguerra" que aún tenía mucho de guerra fueron las islitas del estrecho de Formosa, que chinos y taiwaneses se intentaban conquistar mutuamente y en muchos casos estaban habitadas por civiles, como Amoy (la actual Xiamen, controlada por China) o Quemoy (Kinmen, controlada por Taiwán pese a que está cerquísima de la costa china). Ambas sufrieron terribles bombardeos. Además, el KMT desde Taiwán llegó a lanzar bombas contra Shanghái (ciudad que, por cierto, también bombardeó el KMT durante la Segunda Guerra Mundial, para intentar echar de ella a los japoneses). Hubo incidentes graves como el de 1955, cuando los comunistas tomaron la isla de Yijiangshan y mataron a todos los soldados del KMT que había acantonados allí, 720. En fin, que de guerra fría nada, era totalmente caliente, aunque el periodo tuvo momentos casi graciosos, como un decreto anunciado por los comunistas según el cual decretaba tregua los días pares y sólo podía bombardear territorio enemigo en los días impares (parece un chiste de Gila, pero al parecer es cierto). Con los años, en todo caso, el campo de batalla fue pasando a las embajadas del resto del mundo y las bombas se sustituyeron en los aviones por folletos de propaganda procomunista o anticomunista, según quien los tirara.


Quemoy bombardeada en 1958


5- Taiwán también sufrió años de terrible dictadura

Otra cosa que se suele pensar es que Taiwán ha sido siempre un régimen democrático, por oposición a la dictadura comunista de China, pero tampoco es así. Recordemos que en la Guerra Fría, muchas veces, para combatir el comunismo EEUU apuntaló en muchos países regímenes autoritarios tan nocivos o peores que los comunistas, y algo parecido pasó en Taiwán, sobre todo bajo el dominio de Chiang Kai-shek, que gobernó la isla desde 1949 hasta su muerte en 1975. No olvidemos que Chiang, como Franco y Mussolini, se antepuso el título de "Generalissimo". O que tras su muerte tomó las riendas del país, como si de una monarquía se tratara, su hijo Chiang Ching-kuo, que también dejó el cargo sólo al morir (aunque hay que decir que él introdujo las primeras reformas que llevaron a la isla a su democratización). En Taiwán hubo décadas de mucha represión, y los taiwaneses hasta tienen una "matanza de Tiananmen" particular: el 28 de febrero de 1947, en las revueltas de la población de la isla contra el KMT, murieron entre 10.000 y 20.000 personas. Taiwán estuvo en ley marcial 38 años, hasta 1987, y en ese periodo se calcula que 140.000 personas fueron encarceladas y entre 3.000 y 4.000 fueron ejecutadas por su afinidad al comunismo o su oposición al gobernante Kuomintang, cuyo régimen de partido único era comparable al que los comunistas tenían al otro lado del estrecho. Actualmente, sí se puede decir que hay democracia en Taiwán, todo hay que decirlo, y la prueba de ello es que entre 2000 y 2008 el KMT estuvo en la oposición y los que gobernaron fueron los independentistas del Partido Demócrata Progresista (PDP), cuyos dirigentes, de jóvenes, fueron en muchos casos disidentes encarcelados.


¿Tiananmen 1989, o Taiwán 1947?


6- Hubo fugitivos que saltaron el "Telón de Jade"

Aunque China y Taiwán estuvieron décadas sin apenas hablarse ni relacionarse, hubo quien intentó y logró pasarse de uno de esos territorios al otro, de manera similar a aquellos que en la Alemania Democrática saltaron el Muro de Berlín para escapar a Occidente. Sólo que en el caso chino no había muro, sino 150 kilómetros de aguas muy poco calmas y propensas a sufrir tifones. En Occidente son famosos varios casos de personas que huyeron de regímenes comunistas para ir a los capitalistas, como la gimnasta rumana Nadia Comaneci, pero en el conflicto chino-taiwanés, curiosamente, el más famoso "fugitivo" fue alguien que de Taiwán, desde la parte "occidental", se escapó a la China comunista. Fue Justin Yifu Lin, entonces un capitán del ejército de la República de China (es decir, de Taiwán), que consiguió escapar a China, dejando en la isla a una esposa y un hijo (con los que pudo reunirse sólo años después). Por si no os suena el nombre de Justin Yifu Lin, actualmente es el vicepresidente del Banco Mundial y el economista jefe de la institución. Uno de los jefes de este mundo, vamos.




7- A los Estados Unidos, al principio, Taiwán les daba un poco igual

No es un secreto que Taiwán ha aguantado separada de China durante 66 años porque ha tenido el apoyo militar y armamentístico de Estados Unidos. Una isla de 20 millones de habitantes seguramente no tenía nada que hacer contra un país de ahora 1.400 millones de almas, por mucho que su renta per cápita fuera mayor. Sin embargo, Estados Unidos al principio no tenía demasiado interés en proteger a Taiwán de China, allá por 1949, cuando el KMT se refugió en la isla huyendo de los maoístas. Incluso antes, en la Segunda Guerra Mundial, los norteamericanos habían sentido cierta antipatía por Chiang Kai-shek, al que veían autoritario, corrupto e incapaz de poner orden en China. Pero en 1950 algo cambió su opinión: cuando los comunistas chinos comenzaron a ayudar a todo trapo a los comunistas coreanos en la Guerra de Corea (1950-53), en el primer gran enfrentamiento de la Guerra Fría. Como "castigo" de EEUU al apoyo de China a lo que a la postre sería Corea del Norte, Washington comenzó a proteger con armas y navíos de guerra a los taiwaneses. Así empezó una larga historia de alianza entre Taipei y la Casa Blanca, que dura hasta nuestros días.


Una de las muchas portadas dedicadas al dictador Chiang en la revista estadounidense Time


8- China y Taiwán comenzaron a acercarse por "culpa" de un secuestro aéreo

Las negociaciones entre chinos y taiwaneses en pos de una futura solución del conflicto (que para Pekín pasa por una reunificación, y para Taipei quizá por un cambio de régimen en China) comenzaron a principios de los años 90, con primeros encuentros a veces secretos en Hong Kong y en Singapur (ciudad esta última que, de forma muy simbólica, también será mañana escenario de la histórica cumbre de presidentes). Sin embargo, el comienzo del "deshielo" entre dos territorios que hasta entonces ni se hablaban podría situarse en 1987, cuando un piloto de la aerolínea taiwanesa China Airlines desertó y llevó su avión, con tripulación dentro, a la ciudad china de Cantón. El incidente llevó al entonces presidente taiwanés, el antes mencionado Chiang Ching-kuo, a llevar una delegación a Hong Kong para negociar con delegados chinos un retorno de ese avión. Con esta excusa, chinos y taiwaneses comenzaron a hablar tras décadas de silencio.


Brindis de chinos y taiwaneses tras el histórico acuerdo de 1993 en Singapur


9- A China no le ha ido tan mal con gobiernos independentistas en Taiwán

Se suele decir que en las últimas décadas China y Taiwán se han llevado mejor cuando en la isla han gobernado los del KMT (que aunque son enemigos históricos de los comunistas, son descendientes de la China continental a fin de cuentas) y peor cuando entre 2000 y 2008 gobernó el partido independentista PDP, formado por políticos de raíces mucho más insulares, menos ligados a China y más partidarios de que a largo plazo, cuando se pueda, China y Taiwán vuelen por separado para siempre. Sin embargo, esto no es del todo cierto: con el PDP en el poder, China y Taiwán vivieron un avance histórico, que fue el inicio tras más de medio siglo sin comunicaciones mutuas de los primeros vuelos directos y los primeros enlaces por barco entre ambas partes. Os lo dice una persona que cuando visitó Taiwán, en 2008, aún tuvo que hacerlo como en la Guerra Fría: con dos líneas aéreas difrentes y una escala obligada en la "neutral" Hong Kong. Tampoco es cierto que en las últimas décadas siempre que ha gobernado el KMT las cosas han ido bien con los comunistas: a mediados de los años 90 China y Taiwán volvieron a estar a punto de declararse la guerra, cuando el entonces presidente Lee Teng-hui (odiadísimo por los chinos, mucho más que Chiang Kai-shek o el independentista del PDP Chen Shui-bian) visitó EEUU.


Chen Shui-bian, actualmente en la cárcel por corrupción


10- Sólo dos países son neutrales en este largo conflicto

El conflicto chino-taiwanés tiene una característica que lo diferencia de muchos otros: el resto de países del mundo, aun sin quererlo, tienen que ponerse de un lado o del otro a la fuerza. La razón es que China obliga a todos los Estados que quieran tener relaciones diplomáticas con ella que las corten con Taiwán. Si un país quiere abrir embajada en China, ha de cerrarla en la isla (Taiwán, en cambio, no obliga a ningún país a romper lazos con China si quiere tenerlos con ella). En consecuencia de la exigencia china, cualquier país del mundo que tiene embajada en Pekín es en teoría aliado de los chinos en su reclamación de Taiwán, aunque en la práctica tenga relaciones comerciales o culturales con los taiwaneses (o incluso militares, como EEUU, que paradójicamente no reconoce a Taiwán como Estado pero le vende armas contra China). En 1949, cuando el régimen comunista chino se fundó, los primeros que rompieron lazos con la República de China refugiada en Taiwán fueron, lógicamente, los del bloque comunista: URSS, Polonia, Checoslovaquia, RDA, Hungría, etc. En 1962 lo hicieron los franceses, el primer país occidental importante en hacerlo. En 1971 la ONU quitó a Taiwán el asiento que tenía en la organización como gobierno en el exilio de la República de China, y se lo dio a los comunistas. En 1973 España se pasó de bando. En 1979 EEUU... Y así hasta nuestros días, en que sólo una veintena de países siguen teniendo embajada en Taipei y no en Pekín (entre ellos el Vaticano, Paraguay o muchos de Centroamérica). Sin embargo, hay dos países en el mundo que pasan de estos rollos, al menos por ahora. Uno de ellos es Bután, el pequeño estado del Himalaya, que para no complicarse la vida no tiene relaciones o embajadas ni con los chinos ni con los taiwaneses. El otro es Gambia, ahí es nada, que en 2013 rompió relaciones con Taiwán, en teoría para iniciarlas con China, pero se les debe haber extraviado la agenda y se han quedado en tierra de nadie, ni enlazados con los chinos ni con los taiwaneses.


Bandera taiwanesa en la zona de los palacios vaticanos donde tiene su embajada

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En los brazos de Suburbia

4 de Noviembre, 2015, 0:01

Vivimos días de grandes cambios en China. Hace apenas una semana se anunciaba que todas las parejas del país podrían tener dos hijos, hoy se anunció la primera reunión de la historia entre los presidentes chino y taiwanés, ayer una empresa china compraba el Espanyol de Barcelona... En fin, unos días de gran ebullición en los que yo también he tenido mi dosis de cambio. Cambio de casa, concretamente, que además ha sido un cambio de barrio y además un cambio de tipo de vida: de vivir en el centro de Pekín he pasado a hacerlo en las afueras, más allá del cuarto anillo. Al este, allí donde nace el sol, que dirían los Animals.

Durante siete años he vivido dentro del segundo anillo de la ciudad, lo que se considera generalmente como "centro". Estuvo muy bien, sobre todo por tener cerca el trabajo, pero por el precio que estoy dispuesto a pagar por un alquiler (menos de 6.000 yuanes, un precio que hasta en muchas ciudades de España se vería caro) la oferta comenzaba a ser mala. O te daban casas viejas y cada vez más achacosas (sextos pisos sin ascensor, pisos llenos de polvo, puertas de los muebles de la cocina cayéndose a cachos), o te tenías que ir  a zulos cada vez más pequeños. Ante esta situación, he decidido probar suerte en las afueras, por lo menos un añito, a ver qué tal.

Y aquí estoy, en Qingnianlu, un lugar donde jamás había puesto los pies hasta ahora. Se ven pocos extranjeros por aquí, aunque alguno me encuentro de vez en cuando sobre todo en el centro comercial Joy City, el de la foto, que es un mamotreto de 12 pisos dedicado al dios consumismo.


El ambiente es muy diferente al que he visto en mis siete años dentro del segundo anillo. Si en mis casas anteriores, de renta antigua, la mayoría de mis vecinos eran jubilados, ahora casi todo el mundo es joven. Se ven niños en los dos sitios, pero en mis casas de antes estaban con sus abuelos, y aquí con sus padres. Y hay un gran contraste: por una parte vecindarios como el mío de ahora son como parques, tranquilos y sosegados, pero al salir de ellos uno aparece en calles por las que pasa muchísimo tráfico, el que va desde las afueras a la ciudad o en sentido contrario.




Dentro de mi xiaoqu, de mi complejo residencial, hay muchas tiendecitas, peluquerías,
hasta clínicas de medicina tradicional, todo un mundo sólo para los vecinos del lugar
(se supone que para entrar aquí hace falta tener llave de la verja exterior).



Por el mismo precio que pagaba antes, tengo una casa más grande, nueva y limpia. Me siento más a gusto en ella y aunque mi perra todavía no se acaba de acostumbrar, creo que ella también gana con el cambio, al tener más jardín fuera de casa. El gran trauma de mi nueva situación, y que todavía no acabo de asimilar, es el desplazamiento al trabajo: antes me costaba 10 o 15 minutos, y ahora un poco más. No es que sea un viaje terrible (30 o 40 minutos, que para una gran ciudad tampoco es grave), pero estaba demasiado malacostumbrado a lo anterior. Encima, no acabo todavía de aclararme sobre cómo hacer este nuevo trayecto diario que me toca. Tengo una parada de metro cerca, pero en hora punta es una lata de sardinas. Andando o en bici es demasiado trecho. En autobús para volver de noche no está mal, pero por las mañanas el atasco puede ser mortal. En taxi, aparte de ser caro, no parece que a los impresentables taxistas pequineses les guste mucho ir a las afueras orientales (ya ha habido varios que se han negado a llevarme). Ante estas tesituras, me he comprado una bici eléctrica, que parece que es la opción más rápida, aunque ahora que llega el frío me temo que me va a dar un poco de pereza usarla.

En fin, que todo tiene sus ventajas y sus inconvenientes, y estoy contento con mi nuevo pisito de soltero pero también echaré de menos el antiguo, pequeño pero que logré hacer confortable. Sin embargo, me alegro de haberlo dejado porque en los últimos tiempos una plaga de cucarachas se había adueñado de él. No soy muy aprensivo con esos bichos (y menos aún con la variante china, más pequeña que la española), pero la situación se había vuelto desesperante. Me salían en los cajones del escritorio, viendo la tele o usando este ordenador un atrevido insecto tenía la desfachatez de corretear por la pantalla, ¡abría una puerta y me caía en la mano una que estaba en el dintel! En verano, cuando fui a España, al abrir la maleta me encontré dos o tres entre la ropa, ¡tenía tantas que ya podía hasta exportarlas! Alucinante.

Otra cuestión por la que me alegra haber dejado la casa antigua es la impresentable actitud de la inmobiliaria que la alquilaba. Soy consciente de que en China es inevitable acabar mal con tu casero o con la inmobiliaria que lo representa, y casi siempre he acabado mal en mis más de 10 domicilios aquí, pero lo de ésta última que tuve ya clamaba al cielo, era para denunciarles. Estaban empeñados, con las excusas más absurdas, en que cada año les pagara la tasa que te suelen cobrar al principio del contrato por haberte encontrado casa (y que suele equivaler a un mes de alquiler). Nunca me arreglaban nada, me tuve que convertir en un bricomaníaco capaz de usar hasta una pistola de silicona (pero eso sí, cuando me fui de la casa, empezaron a descubrir un montón de cosas que había que reparar tras mi paso por ella, descontándolo de mi fianza). Con su actitud mafiosa, me sorprendió que me devolvieran casi toda la fianza, aunque me costó un buen rato de negociaciones y estar muy atento a sus números, pues casi me tangan 1.000 yuanes del contador del gas. En fin, un horror.


Esta es la empresa, y os sugiero que si veis ese logotipo huyáis corriendo.


Para encontrar mi nueva casa, use una empresa de búsqueda de pisos por internet que se supone es de un poco mejor calidad que la media pequinesa, llamada Ziroom, que forma parte de la inmobiliaria Lianjia (si vivís en Pekín habréis visto por todas partes sus establecimientos de color verde). Aparte de la comodidad de buscar por internet, no te cobran tanto por encontrarte piso, te ofrecen internet gratis, sus casas suelen estar todas recién pintadas y amuebladas, y parecen menos mafiosos, aunque os reconozco que también lo he pasado muy mal con ellos a la hora de firmar el contrato y pagar. Al ser todo con ellos por internet, el pago también debe hacerse por esa vía, lo cual me costó una semana de visitas al banco para activar la banca online, decenas de intentos de pago fallidos, la rabia de perder una de las casas que ya había escogido porque con tanto pago fallido otro se me había adelantado... Mucha desesperación y muchos nervios, esos sentimientos que siempre te acompañan en una mudanza, por más que te prepares contra ellas. En fin, al menos hoy no estoy durmiendo en la calle, y aunque sea en el Pekín suburbano, me siento cómodo, confío en que la sensación dure.

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Mandarín por el mundo

2 de Noviembre, 2015, 0:01

Hoy he podido escuchar en directo hablar en chino mandarín a Kevin Rudd, un ex primer ministro de Australia. Rudd debe ser uno de los políticos no chinos que mejor habla este idioma, que estudió en la universidad (es especialista en mandarin e Historia de China).



No creo que haya muchos casos más de políticos occidentales que hablen con tanta perfección el chino (en España ni me molesto en mirar, que aún falta por ver un presidente que sepa inglés). Se dice que un presidente estadounidense en los años 30, el no demasiado popular Herbert Hoover (el del crash del 29) sabía también perfectamente mandarín, ya que de joven trabajó como directivo de minas en China. Sin embargo, no he encontrado grabaciones que lo prueben.



Fuera del ámbito político, quizá la mayor celebridad que se sabe que habla chino mandarín es el dueño de Facebook, Mark Zuckerberg, cuya esposa es china. Zuckerberg (cuya creación, ironías de la vida, no puede usarse en China si no es con servidores VPN) está mejornado bastante su nivel de mandarín, como se puede comprobar comparando intervenciones públicas de hace un año (primer vídeo) y del pasado septiembre (segundo vídeo). Sin embargo, aún tiene un fuerte acento extranjero.





Otra celebridad que también dicen que habla bastante decentemente el chino es la actriz Mira Sorvino, que al parecer es un cerebrito (estudió en Harvard), está licenciada en estudios del este asiático e incluso vivió un tiempo en China para completar tales estudios. Tampoco en su caso he podido encontrar YouTubes que lo demuestren.

Para decorar este post, y aunque no se trate de alguien que haya estudiado el idioma ni en realidad lo hable, merece la pena recordar la versión en mandarín que Avril Lavigne, una de las diosas del pop adolescente, hizo de su famosa canción "Girlfriend". Seguramente la cantante -muy popular en China, por cierto- no sabía lo que estaba diciendo, pero no le quedó mal la traducción.



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