Ya se ha contado en el blog en más de una ocasión que a los chinos les encanta comer partes de animales domésticos -garras de pollo, por ejemplo- que nosotros desdeñamos, y que muchas veces hasta tienen consideración de preciado aperitivo o incluso golosina para los niños y no tan niños. Quizá el aperitivo/golosina favorito de los chinos en este tipo de productos son los cuellos de pato, que suelen venderse troceados, ya cocinados para comerse fríos y sazonados de especias picantes (creo que son una ambrosía típica de Hubei, provincia del centro de China donde la comida suele picar lo suyo).
Los cuellos de pato son casi todo hueso, por lo que suelen ser un aperitivo entre comidas, más para entretenerse que para quitar el hambre, algo semejante a lo que en España sería comer pipas (en China también hay pipas, dicho sea de paso).
Estos cuellos son tan apreciados por los chinos que hay tiendas que se dedican principalmente a la preparación y venta de estas delicias cervicales. No es que sólo se dediquen a los cuellos de pato (también suelen tener cabezas, alas y garras de pato, por ejemplo) pero usan el cuello de pato como el principal reclamo en sus letreros, y algunas incluso se definen como "yabodian" (鸭脖店), lo que traducido literalmente podría ser una "cuellodepatería".
Sólo en la manzana donde está mi casa, que forma parte de una de las calles de restaurantes más populares de Pekín (Guijie, la "calle de los fantasmas"), hay tres cuellodepaterías, señal de que hay mucha demanda. Os pongo fotos de las tres:
La tercera de las tiendas es de una conocida marca llamada "Hahajing" (哈哈镜), es decir, "espejo de la risa", ésos de las casas de feria que te hacen más gordo o más delgado. No he conseguido averiguar si Hahajing es una cadena de tiendas o no, pero lo que sí sé es que los productos de la marca, con los cuellos de pato a la cabeza, se venden en muchas otras tiendas de Pekín, siempre con el mismo envoltorio verde y negro.
Si estáis en Pekín, olvidaos de consideraciones gastronómicas de vuestro país y pediros unos cuellos de pato. Hay dos modalidades, la la, "picante" y la weila, "poco picante": os recomiendo la segunda, que pese al nombre os dormirá la lengua durante media hora. Y yo ahora me voy a comer unos cuellecitos que he comprado para documentarme para el post de hoy.
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Olivicidio
30 de Agosto, 2011, 0:01
Las olivas son un alimento típicamente mediterráneo, pero ello no significa que en países como China no existan. Eso sí, la forma en que estos frutos son tratados allí -yo diría que maltratados- es totalmente diferente.
La forma más popular de usar las olivas en China es como chuchería dulce, por mucho que nos cueste creerlo. Sólo hay que ver una oliva que me regalaron recientemente para verlo... Más parece un envoltorio de caramelo o de piruleta que de aceituna.
Una vez abierto el envoltorio, vemos que la oliva no tiene color verde, marrón oscuro o negro, como es habitual en el Mediterráneo, sino más bien marrón claro. No sé si es el color natural de las olivas chinas, o el que se les pone al ser procesadas...
Ya sólo queda probarlas... si eres hombre. La oliva está completamente seca, si alguna vez en ella hubo aceite, no sé cómo pero se perdió. Ni rastro de ese frescor que uno suele sentir al comerse una olivita española... y añade a eso, por supuesto, la ingrata sorpresa de que la oliva ha sido azucarada, lo cual por lo menos en el Mare Nostrum sería considerado un sacrilegio.
Este tipo de olivas dulces son sobre todo populares en la costa sureste de China, en Fujian, Zhejiang, Cantón... Quizá las olivas que allí se cultivan no son lo suficientemente buenas para elaborar aceite -o no necesitan hacerlo- y las prefieren para endulzarse la vida. Cada uno es cada uno...
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Joroña que joroña
18 de Abril, 2011, 0:01
Se han puesto de moda en supermercados y tiendas de abastos chinas unos tipos de yogur con aspecto retro y que parecen buscar el sabor original de los yogures de toda la vida, como los caseros que se venden todavía en algunos kioskos chinos (aquellos que si devuelves el envase te dan un yuan).
Dos de las principales marcas lácteas de China, Yili y Sanyuan, parecen ser las que más fuerte están apostando por este tipo de yogures, hacia los que he desarrollado una fuerte adicción en las últimas semanas.
Sanyuan (una de las pocas marcas que quedó indemne del escándalo de las leches con melamina de hace tres años) ha lanzado unos yogures llamados "Laobeijing" ("Viejo Pekín") con un envase de lo más nostálgico, en plan taza de té de porcelana pero que en realidad es de plástico...
El yogur está de muerte, y me recuerda en su sabor no demasiado dulce al mítico Griego de Danone, aunque la textura es más de Cuajada sin azucar (el mundo de los yogures tiene tantos matices como estrellas hay en el cielo...).
En respuesta al Laobeijing, la marca Yili, de Mongolia Interior, ha lanzado los "Laosuannai" ("Viejo Yogur"), con un envase de similar aspecto, aunque mostrando en este caso a una china ordeñando una vaca de aspecto alpino...
Este yogur es algo más dulzón, pero también es muy recomendable, en un país que, dicho sea de paso, no hace malos yogures, pese a que hace apenas unas décadas casi nadie bebía leche ni tomaba sus derivados.
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Golochinas
10 de Marzo, 2011, 0:01
En un país donde la comida es tan importante culturalmente hablando como China, es curioso que se preste muy poca atención a las golosinas, esos antojos que de niños arruinan nuestros dientes y nos condenan a la obesidad adulta.
No significa ello que no haya golosinas en China, pero sí que es cierto que éstas son menos variadas y habituales en los comercios que en otros países. Se diría que los chinos no son mucho de dulce, salvo cuando se trata de unirlo con el sabor agrio en las salsas de la gastronomía del sur, la cantonesa.
Pese a la limitación, en China nos podemos encontrar con caramelos, chocolatinas, gominolas y otros dulces habituales en muchas otras latitudes. Además, tienen algunos dulces especialmente curiosos o exóticos a los ojos de un extranjero.
He aquí cuatro ejemplos, aunque hay muchos más (podeis contar vuestras experiencias en los comentarios). Y recordad: pastel chino sin relleno de judías, ni es pastel chino ni es nada.
- Láminas de carne de cerdo azucaradas: podrían venderse en las carnicerías, pero no, se expiden en las reposterías y tiendas de regalos. Son láminas cuadradas de carne picada de cerdo (o a veces de ternera) sazonadas con especias y azúcar. Al comprarlas, el tendero las corta en pequeñas tiras, las pone en una bolsa como de caramelos, y hala, a disfrutarlas... Están realmente buenas, y son un souvenir muy típico, por ejemplo, de Macao, aunque también se venden en muchos otros lugares (vi muchas, por ejemplo, en los Chinatowns de Malasia).
- Frutas desecadas: de manera similar a los orejones que comemos en Aragón (o comíamos en tiempos, no sé si aún lo seguimos haciendo) los chinos agarran cualquier fruta -tropical, subtropical o de zona templada- la secan, la espolvorean con azúcar (muchas veces glas) y la venden al mejor postor. De hecho, los chinos comen muchísimas cosas desecadas como golosina, también taquitos de carne o hasta pescado y marisco.
- Galletas peludas y apelmazadas: si los españoles tenemos el polvorón como summum del dulce incómodo de ventilarse, los chinos tienen un tipo de galletas de bonito aspecto exterior pero que en realidad son realmente difíciles primero de morder y después de tragar. Suelen ir en cajas transparenes y venderse en tiendas de recuerdos y aeropuertos para que algun pardillo caiga. No sólo decir "Pamplona" con ellas en la boca es imposible, prácticamente hasta respirar es imposible.
- Partes del pollo o del pato endulzadas: por fuera adquieren, quién sabe con qué métodos, una textura plástica similar a la de las gominolas, pero por dentro siguen siendo algo mas parecido a la carne de ave que fueron en su día. Son uno de los dulces favoritos de los chinos, niños y mayores, que se desviven especialmente por las partes en las que hay que mordisquear más: las alas, los cuellos y las garras. En ese orden, ahí van fotos que no son gore, sino de ambrosías chinas...
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¿El fin de la shark fin?
17 de Febrero, 2011, 0:01
Uno de los tópicos que más se repite cuando se habla de China y su ascenso económico es aquello de que cuando todos los chinos alcancen, si lo logran, la clase media, el mundo tendrá muchos problemas para sostener sus necesidades. Puede que sea un mito, puede que no, aunque lo cierto es que hay un recurso natural que se está resintiendo especialmente de esto. Un recurso que a bote pronto quizá no se le ocurre a uno, pero importante al fin y al cabo, y en bastante peligro: los tiburones.
En Occidente, los tiburones protagonizan pelis de Spielberg con música enervante, sirvieron de modelo a míticos helados, y pare usted de contar, pero en China son el ingrediente de uno de los platos más lujosos de su gastronomía, la sopa de aleta de tiburón.
Esta sopa empezó, como tantos otros platos de la actual gastronomía china de alto standing, siendo una ambrosía sólo permitida a los emperadores. Con la caída del imperio, hace 100 años, el plato siguió siendo estando muy restringido, pero ya no por razones de sangre azul, sino porque debido a su elevado precio sólo los más ricos se lo podían permitir.
Sin embargo, en la China actual cada año son más los que se pueden y quieren permitir un plato que antes era de ricos, no sólo porque esté más o menos bueno, sino por mostrar estatus ante otros, en un mundo donde aparentar, tristemente, cuenta mucho. Como resultado, la población de tiburones mundial se está resintiendo (¡dicen que sólo para esta sopa se pescan hasta 70 millones de estos animales al año!), algo muy peligroso además para todo el ecosistema marino, dado que estos animales son muchas veces el mayor depredador, por lo que su desaparición puede causar la superpoblación del resto de animales, con desastrosas consecuencias.
A esto hay que añadirle la "peculiar" forma de obtener el ingrediente que da nombre a la sopa: a los tiburones que son pescados para tal fin, simplemente se les corta la principal aleta, en su parte superior, y despuésel tiburón es lanzado al agua, sangrando y sin una extremidad vital para que nade y siga vivo. Para los ecologistas, esto es una muestra de crueldad con los animales que no debe ser tolerada. Y para muchos otros, se trata de un derroche absurdo, pescar un enorme animal para aprovechar sólo de él una mínima parte de su anatomía.
No sé si será verdad, pero bueno, lo comento: una guía turística de una famosa mansión de inmigrantes chinos en Penang (Malasia) nos contaba a los visitantes hace unos días que durante siglos las aletas de tiburón eran una comida de pobres, ya que eran la parte que tiraban los ricos después de comerse el resto del tiburón, así que a los pobres lo único que les quedaba era hacer sopa con ese "despojo". Con el tiempo, cambiaron las tornas totalmente. No sé si será verdad esto, teniendo en cuenta que ya hace siglos la sopa de aleta de tiburón era manjar de emperadores, pero bueno, lo digo por si acaso, ya que aquel comentario me ha inspirado a hacer este post.
Volviendo a los problemas del consumo de esta sopa, éstos han llevado a algunos grupos ecologistas y otros sectores de la sociedad china a buscar formas de reducir o incluso eliminar este plato de lujo de los menús. Algunos restaurantes ya sólo hacen esta sopa con sucedáneos. La ONG WildAid ha contratado a famosos chinos, como el jugador de baloncesto Yao Ming o la saltadora de trampolín, Guo Jingjing, para que hagan campaña contra el consumo de este plato. Hay que decir, no obstante, que Yao no es del todo sincero en sus intenciones, porque en el banquete de su boda, había sopa de aleta de tiburón.
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Pues sí que da, sí
23 de Marzo, 2010, 0:01
En el Seven Eleven de al lado de mi oficina, venden en la sección de snacks uno muy popular entre los chinos, las garras de pollo. Pero fijaos en el nombre de la marca:
Creo que "yuyu" es una palabra africana que tiene relación con el vudú. Hay cosas que "dan yuyu", que tienen cierta magia en su interior, y otras que no lo dan. El vudú suele usar pollos en sus rituales (al menos eso nos enseñaba Monkey Island), así que los chinos, con su ambrosía, han dado en el clavo.
Con las garras de pollo marca Yuyu, elevo a tres la colección de productos chinos con nombre gracioso si se piensa en español, colección de la que también forman parte la tienda Cara que mostré recientemente y la bebida Kaka. Aún estamos lejos de los nipones, pero al menos avanzamos...
Por cierto, hablando de Kaka, he encontrado un anuncio que usa al jugador del Real Madrid para vender pastillas para la garganta:
Estas Ricolas chinas son de la conocida marca Jinsangzi ("Garganta de Oro"), y hace unos años ya usaron a otro jugador entonces del Real Madrid, Ronaldo (Cristiano no, el ateo). Por cierto, que aquella vez el regordete jugador brasileño se quejó de que habían usado su imagen sin permiso. ¿Estará ocurriendo otra vez lo mismo, o Florentino ha aprobado esta joint venture entre su club y la industria caramelífera china?
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Y la costumbre hainanesa era...
18 de Diciembre, 2009, 0:01
Mi sucia estrategia para lograr comentarios funcionó, conseguí los 20 que exigía en el post anterior a cambio de hablar hoy de una costumbre hainanesa. Visto el éxito de la extorsión, hablaré de tal tradición, que no es otra que la de mascarareca y betel (la avezada Marta, una de las comentaristas, ya lo adivinó).
En el sur y sureste de Asia, es muy extendido mascar hojas de betel, una planta estimulante, mezcladas con nueces de areca, igualmente estimulantes. Son la coca asiática (entendiendo por coca la hoja que mascan los indígenas andinos, no la sustancia que Amy Winehouse se pone en los sandwiches). A los que consumen esto se les localiza enseguida porque la sustancia tiñe la saliva de rojo y deja a los consumidores con unos dientes que da penica verlos.
Una consumidora de Betel en Tailandia (o quizá Laos).
Yo había visto esta costumbre antes en países como Birmania, Vietnam o Filipinas, pero no sabía que en China también se daba en algunos lugares (aquí a este producto lo llaman binlang). Hainan en realidad está a un tiro de piedra de Vietnam, y tiene muchas cosas similares (uso extendido de motos, gorros cónicos de los campesinos, lenguaje muy sincopado y nasal...) así que de todas formas no me extrañó descubrir la presencia de betel, que descubrí nada más salir del aeropuerto al ver que la acera de la calle estaba llena de manchas rojizas (los consumidores de betel lo van escupiendo, una cosa no demasiado agradable a la vista). Por lo visto, también hay betel en otras provincias chinas como Guangxi o Yunnan, fronterizas con el sureste asiático.
Mapa wikipédico de los países donde se consume betel, aunque no incluye las zonas de China mencionadas.
En Hainan el betel se vende en pequeños puestos callejeros, frecuentemente regentados por mujeres, que preparan la mezcla a la vista de todos. No sé en otros lugares, pero en Hainan a la hoja de betel la rebozan con una sustancia blanca que según me dijo un amigo chino era yeso (no sé si creérmelo, pero ahí queda). Grabé un pequeño vídeo de uno de esos puestos de preparación de betel, os lo muestro a aquellos que podáis entrar en YouTube:
Las hojas son el betel, y esa especie de fruta verde es la areca. Te compras la mezcla, la mascas, y a funcionar, destroy destroy destroy. Yo lo probé hace unos años en Birmania, y ya no lo haré más (me empezó a dar un terrible hipo, no sé por qué, y tuve que escupir la mezcla a la tercera mascada).
Aunque no sea Hainan, es interesante comentar que en Taiwán, otra zona de la órbita cultural china donde se consume betel, es por lo visto bastante popular que este producto sea vendido por chicas vestidas con ropa muy erótica, a veces incluso en lencería, a las que llaman "bellezas del betel" (binlang xishi). Por lo visto, esto ha causado algún equívoco entre foráneos, pues alguno ha pensado que eran prostitutas y les ha preguntado precios por servicios que ellas nunca ofrecen, con resultados algo bochornosos. En cualquier caso, el tema merece que ponga varias fotos explicativas de estas chicas (tomadas de aquí) y que lamente profundamente no haberlas visto -o no haberme fijado en ellas- cuando el pasado año visité tierras taiwanesas.
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Pera limooooommmmera
17 de Septiembre, 2009, 0:01
No se le ha ocurrido a un agricultor chino otra cosa que desarrollar unas peras con forma de Buda, mediante moldes de plástico y mucha paciencia. El resultado es una cosecha de lo más bizarro:
No sé qué sensación tendrán los clientes budistas a la hora de morder una fruta con la forma de Buda, la verdad. En los países católicos, dudo que tuviera salida una sandía con la forma del niño Jesús o un plátano representando la crucifixión. Pero si alguien se anima que se lo encargue a los agricultores chinos, que para ellos todo es posible. No se sabe muy bien por qué, pero siempre hay alguno de ellos en la prensa inventando algo, o consiguiendo lo imposible (bueno, también hay que tener en cuenta la ventaja de que son 600 millones).
Tenéis más fotos de las peras "sagradas" en una web que he encontrado hoy llamada Imagine China, que en su sección "bizarre and unusual" ofrece fotos de lo más insólito: pies con 12 dedos, una mandioca con forma de ser humano (¡!) o un señor que se clava 2008 agujas de colores en la cara. Ojo, que algunas veces los contenidos de esa sección son algo duros (malformaciones en personas y animales, por ejemplo), pero las que os he enlazado no son especialmente complicadas de ver (el de las agujas da cosica pero es soportable).
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Alianza de Consumiciones
15 de Julio, 2009, 0:01
Ahora que los tristes devenires de los últimos días en Urumqi han puesto un pocofeas las cosas entre China y el mundo musulmán, creo que es el mejor momento para recomendar a todos los pequineses que se lleven bien con los muchos musulmanes que hay en la ciudad de la forma más suculenta posible: visitando el mejor restaurante de bocadillos de la ciudad, que es propiedad de un libio y sirve comida Halal (nada de cerdo y carne sacrificada con los rituales islámicos preceptivos).
El restaurante se llama "Simbad", por tópico que suene, y se encuentra en una pequeña callejuela que surge de la calle Yabaolu, cerca de la parada de metro de Jianguomen, en la zona donde los rusos van a comprar y todos los letreros están en cirílico.
Fachada del Simbad
Tanto la calle como el restaurante son pequeños, no sé si será fácil que lo encontréis: es un callejón que va hacia el norte desde Yabaolu, y al lado del restaurante se encuentra una pequeña mezquita de deslumbrante color verde:
Fachada de la mezquita
El restaurante no es bonito por su decoración, ni porque los platos sean cuadrados, ni porque los camareros vistan de negro, es en realidad una tasca de lo más anodino. Pero tiene varias características que lo convierten, sin ninguna discusión, en la mejor bocadillería a este lado de los Urales:
- El pan de los bocadillos es pan pan, no son rebanadas de Bimbo ni mariconadas otros sucedáneos poco agradables al tacto y el paladar.
- Además de bocadillos, hay una sopa con tomate, verduras y pasta que te caes de espaldas de lo buena que está.
- Para beber, tienen zumos naturales de piña, mango, manzana y alguna otra fruta más. Recién hechos en la licuadora de la barra.
- El bar tiene una tele en la que, aparte de ofrecer los canales por satélite de cualquier país musulmán (Sudán TV, Qatar TV, Omán TV...) tiene la Televisión Española Internacional (el mando a distancia de la tele está en las mesas, disponible para cualquier cliente). Debido a la diferencia horaria, ayer mientras comía allí vi en directo (2 de la tarde en China, 8 de la mañana en España) el último encierro de los Sanfermines de este año, encierro que los chinos y musulmanes que comían allí también siguieron con gran atención.
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Vainas vellosas
29 de Junio, 2009, 0:01
Con la llegada del verano, tambien llegan a China las terrazas, quizá no tantas ni tan sofisticadas como en España pero igual de socorridas para descansar de los sofocos que da andar en estos días de calor. En ellas se bebe más o menos lo mismo que en España (una cerveza o un refresco), pero a la hora de picar algo, no se acuden a las olivas o a las almendritas, como solemos hacer los hispanos.
No significa eso que los chinos no tengan aperitivos: en los meses de verano, se estila mucho tomarse un cangrejo de río en estas terrazas, o unos caracoles, o unos cacahuetes hervidos. Aunque yo creo que el aperitivo rey de las terrazas es la judía peluda (maodou).
Los maodou (毛豆, con el mismo caracter "mao" que el de Mao Zedong) son en realidad un tipo de soja, pero su aspecto es similar al de las judías verdes españolas, por eso me he permitido la licencia poetica de denominarlas "judías peludas". Por dentro, estas legumbres son verdes, y la verdad es que son un aperitivo fantastico y entretenidísimo de comer.
La vaina, que como veis está cubierta de una especie de vello ("mao") que le da nombre, no se come, pero no es demasiado problema deshacerse de ella. Con una sola mano presionando las vainas, que han sido hervidas antes de servirse, se abren con facilidad soltando su tesoro.
Este aperitivo te mantiene entretenido toda una tarde, es muy sano (tiene más proteínas y vitaminas que la nevera de José Coronado) y es muy barato. ¿Qué més se puede pedir? Camarero, tráigame una jarra de cerveza del tamaño de una piscina y un platito de maodou para acompañar, que así adelgazo.
PD: más usos curiosos de las leguminosas en China aquí, por si no lo visteis en su día.