El blog Chinochano, como muchos otros, se ve mejor con
14. Asuntos personales
Dedicado al nuevo Blasillo (Blasilla)
18 de Marzo, 2008, 0:01
Mi año de blasillato finaliza hoy (bueno, quizá ayer). Melisa Tuya, periodista del diario 20 Minutos, ha obtenido el premio Blasillo de este año por su blog En busca de una segunda oportunidad, con el que ha salvado las vidas de muchos perros y mascotas abandonados.
Como miembro del jurado en esta edición, le doy mi más sincera enhorabuena a Melisa Tuya, cuyo blog, desde que conocí su existencia, me pareció una iniciativa encomiable.
He de decir que en China jamás he visto un perro vagabundo o abandonado. Eso no quiere decir, me temo, que no abandonen aquí los perros, seguro que también ocurre. La verdad es que ignoro completamente cómo es la situación aquí, si sacrifican a los perros, si hay perreras... Igual es cuestión de investigar.
En homenaje a la nueva Blasilla, dedico el post de hoy a las dos razas de perros chinos más conocidas de China: el pequinés y el chow chow.
El pequinés es el perro más abundante en Pekín. Obviamente, diréis algunos. Pues a mí antes de venir aquí no me parecía tan obvio: siempre pensé que los pequineses no eran realmente de Pekín, al igual que pensé que las hamburguesas no eran de Hamburgo. Bueno, que me estoy liando.
Una razón de su abundancia en Pekín es que el pequinés es un perro pequeño, y que en las grandes ciudades chinas sólo está permitido tener perros de esos tamaños. De hecho, muchos chinos apenas se cruzan en la vida con perros grandes, y les tienen bastante miedo. Los perros grandes suelen estar en el campo y son usados como guardianes, lo que aumenta la fama de perro grande=perro fiero.
Al pequinés en chino se le conoce también como "shizi gou", que se podría traducir como "perro león". De hecho, los leones que danzan en las fiestas de Año Nuevo chino tienen más aspecto de perro pequinés gigante que de león, o esa impresión me da a mí.
Según wiskipedia, el pequinés, la mascota favorita de los antiguos emperadores, es un perro cabezón y celoso, "del que no se debe esperar que acuda cuando le llaman". Un soberbio, vamos.
El chow chow, internacionalmente conocido por la canción de los Mojinos Escozios Déjame que te acaricie el chow chow, no es tan abundante en Pekín, pero alguno que otro se ve, por la misma razón de que es un perro pequeño.
Su nombre en chino también tiene algo que ver con los leones: "songshi quan", que podría convertirse al español en algo así como "perro león hinchado". Vamos, como un pequinés al que se le ha hinchado con una bomba de bicicleta (metafóricamente hablando, por favor que nadie lo intente).
Del chow chow la friskipedia dice que es una de las razas de perro más antiguas que existen, una de las primeras evoluciones del lobo. Y que se cree que llegó a China con las invasiones mongolas, pueblo nómada que ya lo tenía como animal de compañía.
Hay otro perro que podría destacar aquí, que es el mastín tibetano, aunque tal y como están las cosas con el Tíbet, igual me encuentro con 180 comentarios de pro-chinos y pro-tibetanos reclamando su soberanía por esta raza de can... Bueno, me arriesgaré.
Los mastines tibetanos son animalillos que suelen correr libres por los pueblos del Techo del Mundo, sobre todo cerca de los templos, ya que los budistas creen que ésta y otras razas perrunas son animales de buena fortuna (he oído incluso decir que son reencarnaciones de personas, pero no estoy seguro de ello). Pese a su supuesta bondad, a veces son semisalvajes, así que hay que tener cuidado con sus mordiscos.
Chow chows, pequineses y mastines tibetanos saludan desde aquí a Melisa Tuya, le felicitan y le agradecen el mucho bien que ella y su blog han hecho por toda la raza canina.
Una de las cosas que más me sorprenden de mi vida cotidiana en Pekín es lo difícil que resulta, para mí por lo menos, comprar algo tan normal y corriente como es el agua. Cada vez que se me acaba paso por los mismos quebraderos de cabeza, y sigo sin entender cómo se complica tanto un asunto que debería ser puramente rutinario.
Lo primero que hay que decir, para los que no lo sepan, es que el agua del grifo en China no es potable. Es algo que a los chinos no les molesta excesivamente, porque ellos hierven el agua antes de beberla y se la toman caliente, pero para los extranjeros es algo bastante fatigoso. De hecho, cada vez que aterrizo en Madrid, con su deliciosa agua del Canal de Isabel II, una de las primeras cosas que hago es ir a la cocina, ponerme boca arriba bajo el grifo y meterme entre pecho y espalda cinco litros de hachedoso sin vaso ni leches (bueno, estoy exagerando un poco pero es casi como lo cuento).
Para paliar la falta de agua potable en China, una posibilidad es comprar agua embotellada, y otra, mucho más popular, es comprarse un surtidor como los de las oficinas americanas...
...y, en vez de comprar agua embotellada, comprarla embidonada.
Como los bidones de 10 litros son algo pesados de llevar en el cesto de la compra, en China hay vendedores de estos bidones que cuentan con repartidores a domicilio en triciclo. Sufridos trabajadores que, cual butaneros, son capaces de llevar dos garrafas al hombro y subir los pisos que haga falta, algo muy importante teniendo en cuenta que en este país hay bloques de hasta siete u ocho pisos sin ascensor (sin ir más lejos, el mío).
Hasta aquí parece que el problema del agua en casa está solucionado, pero no estaría yo tan seguro. Para mí, por lo menos, los problemas empiezan entonces, o como decía al principio del artículo, cuando se me acaba un bidón y tengo que pedir otro por teléfono.
El primer problema es que muchos de los vendedores de agua no te quieren vender un bidón aisladamente. Para asegurarse el negociete, te obligan a comprar un vale por 10 bidones, que según vas necesitando vas canjeando. Empiezan los regateos...
¿Y qué pasa entonces? Pues que a lo mejor vas a pedir agua y justo la que quieres -no la que quieres sino la que te obligan a querer, porque has comprado un bonoagua de 10- se les ha acabado. Problemón, al menos para ellos. Entonces te preguntan "¿qué marca de agua quiere?" Pero a ver quién es el listo que se sabe marcas de agua de bidón... "¿Font Vella no tienen?" "¿y agua de Solares?".
Entre los problemas de comunicación en chino que tenemos los extranjeros y lo difícil que te lo ponen los aguadores, las conversaciones telefónicas para pedir agua suelen ser las más farragosas del día.
Pero el problema aún no termina... Todavía es posible que el repartidor de bombonas de butano, perdón, de bidones de agua, llegue a tu casa y se niegue a darte el agua que te lleva, porque NO ES DE LA MISMA MARCA que la del bidón vacío (porque esto es como las cocacolas, hay que devolver los cascos). ¿Qué hacer? ¿Sacarse un abono de 10 de todas las marcas de agua embidonada existentes?
En fin, que en China está tan difícil eso de beber agua que dan ganas de pasarse integramente a la cerveza.
Pueba de que el cambio climático ha llegado para todos, y también en China, es que mientras en la isla tropical de Hainan (al sur de este país) están teniendo ahora mismo una ola de frío tremenda, aquí en el norte, en Pekín, hace un tiempo absolutamente primaveral y ya ha hecho acto de presencia uno de los personajes más estivales de esta nación: el ubicuo vendedor de sandías.
Ya puede la ciudad tener los rascacielos y los coches que quiera, que los carros tirados por burros con productos de la huerta siguen al pie del cañón. Ya no se ven tantos como antes, pero de vez en cuando te puedes encontrar uno como éste en la esquina de tu casa. Me decía un amigo que en los años 90 los puestos de sandías en Pekín eran cientos, casi uno en cada esquina. Hoy no se ven tantos, pero aún queda alguno que fotografiar.
APÉNDICE APROVECHANDO QUE EL PISUERGA PASA POR VALLADOLID: El fiel lector FJ Santos me escribió el otro día un email diciendo que sentía curiosidad por saber cuáles han sido hasta el momento los posts más comentados de este blog. Valdría la pena recordarlos esta semana, que ha sido parca en apostillas...
Satisfaciendo los deseos de Santos, ahí va la lista que he hecho después de dar un repaso al blog:
Y la pedrea del 58.594 viaja a... ¡Pekín!: Este post se convirtió involuntariamente en un foro de fans de telenovelas y encabeza la lista con 186 comentarios, casi triplicando al segundo.
Ponga una embajada china en su vida: Los posts de temas políticos son siempre muy comentados, y éste sobre las relaciones entre China, Costa Rica y Taiwán el que más, con 61 comentarios.
Segundo chinochaño: A la gente le encanta felicitar cumpleaños, y también los de un blog: éste recibió en su segundo cumple 53 comentarios.
Afrochina: Otro ejemplo de post político-polémico, que tuvo 52 comentarios.
Galardonau: Tras recibir el premio 20Minutos (QEPD esos galardones), los amables felicitadores dejaron 49 comentarios.
Gánate el arroz: El post sobre buscar trabajo en China es de los más visitados y tiene por ahora 47 comentarios.
Otra lista tonta: bebidas sin: A veces de forma inexplicable salen posts con mucha participación, como éste sobre refrescos chinos que tuvo 47 comentarios.
¿Quién es el Chino de la Historia?: Los concursos de Chinochano no suelen tener tantos comentarios como me gustaría, pero este llamamiento a la participación tuvo una buena respuesta, con 41 comentarios. Ayudó el hecho de que dentro se colara un troll.
Ellas, las más bellas: La primera lista sobre chinas bellas tuvo 40 comentarios (muchos de ellos proponiéndome nombres nuevos, lo que generó una segunda lista).
Fantasmas de los Años Lunares pasados, presentes y futuros
6 de Febrero, 2008, 0:01
Hoy es el último día del Año del Cerdo, y esta noche centenares de millones de chinos recibirán el Año de la Rata. Desgraciadamente, muchos de ellos lo harán muertos de frío, con velas y mantas, en ciudades que llevan sin electricidad y calefacción más de una semana. Algunos de ellos estarán a centenares de kilómetros de sus familias, durmiendo en los barracones donde trabajan todo el año, porque no lograron un billete de tren en medio del caos que se montó esos días.
No empezará muy bien el año ratonil para muchos chinos, pero bueno, esperemos que cada uno pase la mejor Nochevieja que pueda, con sus familiares cerca o recordándolos en la distancia. Reunirse con la familia por estas fechas es MUY IMPORTANTE para los chinos, y eso que no les ponen anuncios como éstos...
Para mí, ésta es la séptima Nochevieja de Año Nuevo chino que paso en Asia. Por primera vez, repito escenario, Pekín. Después de haber visto los anuncios del Almendro, estoy nostálgico, así que recordaré un poco cómo pasé las anteriores vísperas de año nuevo lunar:
11 de febrero de 2002: Viajaba solo por la famosa y turística Hangzhou (era mi primer viaje fuera de Pekín). Andaba más perdido que un gato en un garaje, y por la noche me dediqué a ver los fuegos artificiales desde la orilla del Lago del Oeste, el principal "monumento" de Hangzhou. Los fuegos decían adiós al Año de la Serpiente y saludaban al del Caballo. A mi lado se sentaron tres chavales chinos, emigrantes, que se lamentaban de no tener dinero para poder cenar en un restaurante (a lo mejor querían que les invitara a cenar, pero no caí en ello hasta más tarde).
31 de enero de 2003: También viajaba solo, pero más al sur, en la no menos turística Lijiang, y di la bienvenida al Año de la Cabra con una buena cena junto a otros turistas extranjeros que conocí en ese pueblo: una americana, una eslovaca... Luego fuimos a la plaza principal de Lijiang, donde hay una noria de madera, y nos vimos rodeados de una traca de petardos y otros artefactos pirotécnicos que volaban por todas partes, a los que sobrevivimos de milagro.
21 de enero de 2004: La llegada del Año del Mono me pilló en Hanoi, la capital vietnamita, donde no me libré de las festividades por el Año Nuevo, que allí denominan "Tet". Los dueños del hotel donde me alojaba, un edificio colonial tan bello como bello es todo Vietnam, me invitaron a mí y a otros turistas guiris a bebida, comida (mandarinas sobre todo), caramelos... Esta vez no hubo fuegos artificiales.
8 de febrero de 2005: Igualmente exótica fue la Nochevieja para recibir el Año del Gallo, pues yo estaba en Rangún, la capital de Birmania. Como esa ciudad tiene barrio chino, fui allí a pasar el fin de año, y vi por primera vez -sí, por primera vez- a chinos disfrazados de león bailarín, algo que sale mucho en las películas con chinatowns pero que en la misma China no es tan frecuente de ver. Los leones iban de tienda en tienda, bailando con espasmos, y luego pedían "aguinaldo".
28 de enero de 2006: Viajar en el Año Nuevo chino se había convertido ya en una costumbre institucionalizada, así que el comienzo del Año del Perro estaba yo en Baguio, un pueblo turístico de montaña en el centro de la isla filipina de Luzón. Baguio, lleno de hoteles y chalets alpinos, era una especie de Chamonix -o de Jaca- pero en Filipinas, una cosa que uno jamás pensaría que existe hasta que no lo ve. Recuerdo que me pasé toda la noche buscando una forma de llamar por teléfono a Pekín para que mi entonces novia, que me acompañaba, pudiera llamar a sus padres y felicitarles el Año Nuevo. No lo conseguimos.
17 de febrero de 2007: Por fin pasé un Año Nuevo en Pekín, y esta vez, ya que el año anterior no habíamos podido felicitar a los padres de la citada ex novia, pasamos la Nochevieja en su casa, esperando la llegada del Año del Cerdo. Fue la despedida de año más típica de todas, con banquete, la televisión encendida para ver la gala de fin de año, y una ensordecedora traca de petardos y fuegos artificiales en la calle, que se estaban encendiendo por toda la ciudad y duraron horas (que digo horas, días).
Este año, ya digo que repito Nochevieja, incluso en la misma casa que el año pasado, aunque ya no seamos "familia" propiamente hablando. Pero está bien que me sigan acogiendo en su casa, y que el inicio del Año de la Rata lo pase acompañado. Madre mía, con lo que detesto las Navidades, y sin embargo el Año Nuevo chino siempre lo celebro a lo grande...
Algunas veces recibo emails de gente que me pide consejos sobre blogs que quieren empezar o están escribiendo, con temática china.
Por ello, voy a recolectar las ideas de esos emails y apuntar 7 ideas sobre el hobby/oficio/vicio de bloguear en China, que se me ocurren después de más de dos años de práctica.
Abierto estoy, como de costumbre, a que otros blogueros aportéis ideas, ya sea en los comentarios o en vuestro propio blog.
1- China es un tema de moda... relativamente. El interés por lo chino siempre está ahí, por lo que un blog sobre el tema tiene garantizadas visitas, pero es muy difícil que sean muchas. Los temas estrella de la blogosfera siguen siendo otros: tecnología, divulgación científica, política... Y por países, el Japón friqui sigue interesando más a los internautas que la China censora.
2- El público de los blogs sobre China suele ser especializado, gente que tiene un interés especial -permanente o temporal- sobre China. Gente que ha vivido en China, estudiantes de mandarín, padres adoptantes de niños chinos... En general, gente que tiene una visión positiva sobre China.
3- China es uno de los países que mayor censura ejerce sobre Internet, pero ello no suele afectar a los blogueros que escribimos en otros idiomas diferentes al chino. Yo he criticado velada o directamente a China muchas veces -también es verdad que otras veces hablo bien de ella- y no he tenido problemas.
4- Opino que cuando un extranjero bloguea sobre China (en general, sobre otros países que no son el suyo) tiene que hacerlo como un huésped en una casa extraña: de vez en cuando, elogia la decoración y a los anfitriones, y si alguna vez se los critica, que sea con educación y a ser posible humor.
5- La censura afecta a los blogs en el hecho de que algunas de las plataformas para bitácoras más populares en el mundo (Blogspot, Wordsome, Wordpress...) están bloqueadas en China, algunas permanentemente, y otras según la época. Es recomendable no usarlas, por tanto, y optar por servidores alternativos, o aquellos desarrollados sólo en español (idioma al que los censores chinos prestan poca atención, afortunadamente). El que yo uso (Zoomblog) no está mal, tiene de todo.
6- De todas formas, en el caso de servidores como Blogspot, el bloqueo no impide que el bloguero pueda actualizar su blog, y mediante trucos, se puede entrar en él también desde China. Si se escribe un blog sólo para la familia que está en el país de origen, puede dar igual hacerlo en Blogspot.
7- Los trolls parecen poco interesados en los blogs sobre China, algo que, imagino, se deriva del punto número 1. Como mucho, aparece algún HOYGAN pidiendo que le traduzcan al chino el nombre de toda su parentela.
Uno de los mitos vivientes de la comunidad española en Pekín, el ínclito e inclasificable David Cabrera, acaba de publicar su primera novela, "Darío sin Dios".
Conozco a David desde aquel día de otoño de 2003 en el que llegó, repeinado y formal -es decir, intentando metérnosla bien doblá-, a la oficina, donde iba a sustituirme en el puesto de trabajo que entonces tenía. Todo lo que este hombre experimentó en China es ya historia de la ciudad, y seguramente algo de ello se ha rescatado en este libro.
Como la portada bien nos muestra, Pekín es uno de los grandes protagonistas de la novela, pero que nadie espere sosegadas casas de té, descripciones de los aburridos salones de la Ciudad Prohibida ni costumbrismos semejantes.
La novela, que acabo de empezar -discúlpenme por hablar de un libro sin haberlo leído- parece ser que trata del descenso a los infiernos de un hombre... esos infiernos pueden estar en muchas partes, pero en su caso se encuentran en la capital china, tan apropiada como cualquier otra -o incluso más- para entrar en el averno.
Los que ya la han leído dicen que en la novela salimos retratados muchos de los que hemos acompañado a David en sus aventuras y desventuras por Pekín. Aunque, como se trata de un Pekín infernal, David ha tomado lo peor de cada uno. Todavía no he llegado a la parte en la que salgo yo -pues dicen que salgo- pero ya estoy temblando... Leáis lo que leáis, ¡yo no lo hice, nadie me ha visto, no pueden probarlo!
Le he pedido a David que cuente en un par de líneas algo de su libro para los lectores de este blog:
Darío sin Dios es la gran novela sobre el Beijing oculto, la otra ciudad, la que se mueve por la noche y donde todo lo prohibido es lo único en verdad real y fascinante de la capital china.
Si os interesa este libro sobre el Pekín de los bajos fondos -que a los extranjeros nos atrae como un imán- lo podéis encontrar en el Cortinglés más próximo, o puede encargarse directamente a la editorial canaria que lo ha publicado.
Y creo que no sólo se debe a estar sentado en malas posturas, sino a que en China hay dos cosas que son demasiado bajas y requieren encorvarse demasiado...
-La fregadera. -La escoba, la fregona, el recogedor y otros artículos de limpieza.
Altura estándar de la escoba: más baja que una silla.
Altura estándar de la pila: lo suficiente para que te tengas que agachar al fregar.
¿Tenéis la misma sensación los que vivís en China? ¿No están la pila y la escoba demasiado bajas? ¿Es que sólo pueden limpiar los bajitos?
Para calmar un poco mi dolor de riñones voy a la piscina de un gimnasio. Me va bien para la espalda, aunque allí tengo que sufrir una de las costumbres chinas que menos me gustan: mira que siempre intento relativizar las cosas que veo en China lo más posible, pero eso de que los nadadores de este país escupan con flema en la orilla cada vez que acaban un largo, me pone bastante enfermo. ¿Cómo se puede escupir así en un sitio donde la gente va descalza y al lado hay agua en la que se baña todo el mundo?
De la misma forma que Pekín intenta erradicar lo de escupir en la calle, debería echarle un vistazo a lo que pasa dentro de las piscinas, porque si no el Cubo de Agua va a acabar siendo rebautizado "el Cubo de Saliva".
Y al que quiera leer sobre cómo se vive la Navidad (¿?) en China, le sugiero que se vaya a la web Toda China, donde cuentan una de las costumbres más marcianas.
Esto que voy a comentar hoy a lo mejor es una imaginación mía, pero quería comentarla aquí para ver si a alguien le pasa lo mismo o si, en cambio, estoy mal de la torre y me tienen que poner una de esas bonitas camisas con las mangas muy largas.
El caso es que desde hace AÑOS me he fijado que frecuentemente en las calles de Pekín -y quizá en otras ciudades chinas, pero ahora no lo recuerdo exactamente- es muy habitual ver tiradas en el suelo cartas de baraja francesa. A veces una baraja entera, o a veces sólo un naipe, o dos, o cinco...
La primera vez que lo vi pensé: "Vaya, había un grupillo jugando a las cartas en la calle, ha venido una ventolera y les ha destrozado la partida". La segunda vez pensé lo mismo, pero en las posteriores ya me empecé a mosquear. ¿Pero qué pasa?
¿Es que todo el mundo juega a las cartas en la calle y a todo el mundo se le avientan los naipes, o qué? ¿O es que es costumbre mandar a tomar por... viento las cartas después de una partida en China? ¿O se trata de algún artista chino en una rara y prolongada performance?
Hoy, después de ver por enésima vez cartas tiradas en la acera -en esta ocasión era probablemente una baraja completa- he decidido acudir a vosotros para ver si alguno me podéis resolver este misterio, que me tiene sin dormir ni comer.
Que uno se pone a recordar tristessucesos del pasado, y le entra la angustia...
PD: Podría aprovechar esta anotación para hablar de los juegos de naipes en China, pero mejor no, pues probablemente me repetiría. Si acaso, comentaré que pinchando en este enlace encontraréis una larga lista sobre juegos de naipes chinos y sus reglas. Por si alguien se cansa del tute.
Chinochano cumple hoy dos años con buena salud, que es lo importante, y dispuesto a dar mucha más guerra con cuartel general en Pekín, o desde donde sea. ¡Viva! ¡Bravo!
Aprovecharé el aniversario para hacer balance, mirarme al ombligo como hice el año pasado y comprobar que lo tengo lleno de pelusillas de pijama.
En 24 meses, este blog ha registrado unas 350.000 visitas (y juro que no todas son mías mirando a ver si alguien me ha dejado comentarios), unos 5.000 comentarios y un millar de emails, que han incluido actores porno que querían conocer cómo era la China más cochina, ex porteros de fútbol que deseaban entrenar en Oriente, jardineros interesados en que les mandara semillas de toronjas chinas o bellas locutoras de radio venezolanas, entre muchos otros.
Dos premios, alguna que otra entrevista derivada de ellos -en las que sólo dije pendejadas- y, sobre todo, los ánimos y las ayudas de mucha gente han sido las cosas que me han estimulado a que este blog siga, se actualice siempre que pueda y sea algo más que un lugar para contar chorradas (aunque a veces parezca sólo eso).
He intentado hablar de la China que no sale en las noticias, ésas en las que este país es pintado como un lugar arrasado por las inundaciones y productor de juguetes asesinos para esclavizar África. Me gustaría dejar ver que China, pese a la falta de libertades políticas, la censura y muchos otros problemas -que a veces también se cuentan aquí- es un lugar vivible e interesante para conocer, aun sabiendo lo difícil que es entrar dentro de su cultura y su sociedad.
Y sí, alguna vez me he metido en camisas de once varas para hablar de cosas que ocurren en la lejana España u otros lugares remotos, aunque siempre he intentado en esas ocasiones darle un toque "chino" a esos artículos (por ejemplo, haciendo que Carod Rovira viajara a Pekín para llamarse Josep Lluis).
También he intentado fomentar la participación: a todo el que se encuentra conmigo le suplico que deje comentarios, además he organizado concursos y juegos, y seguiré haciéndo todo eso y más. Lamento que últimamente no se me hayan ocurrido actividades de este tipo, igual es que la inspiración está de vacaciones...
El blog ya se ha hecho muy grande y ya no me acuerdo de muchas de las cosas que en él he contado: temo repetirme, así que perdonad si alguna vez lo hago. El post con el mapa cervecero de China y la estrategia maoísta para ganar la III Guerra Mundial, los dos del primer año blogueril, siguen siendo mis posts más queridos, aunque este año también disfruté mucho contratando a Richard Gere para que nos enseñara a ligar chinas.
En cualquier caso, espero y deseo que sigáis visitando este lugar, dejando comentarios -ya lo he dicho otra vez- y, si queréis, ofreciendo generosos donativos para mi cuenta bancaria en las Islas Caimán. Os agradezco a todos vuestra atención, y os prometo muchos más posts. Lo más amenos que pueda, y siempre, siempre, con características chinas.
En el anterior post, algunos comentaristas pidieron que en este blog se hablara del shang huo, un concepto de la medicina tradicional china con el que yo alguna vez me he topado yendo a médicos chinos.
Atendiendo las peticiones -cosa que no siempre hago, y lo lamento- hoy hablaré del shang huo.
En mi primer invierno en Pekín, aparte de pasar un frío helador, comencé a sufrir horrorosos picores por todo el cuerpo, especialmente en la nuez, un sitio terrible para tener picores porque es muy difícil de rascar. Otros extranjeros que trabajaban conmigo también los sentían, y recuerdo que una creía que era alergia al agua de la ducha (bonita excusa para no ducharse). Yo también pensaba que sería alergia a alguna cosa, pero no necesariamente al agua, así que fui a un médico de mi barrio, acompañado por un amigo chino. El diagnóstico del médico es que tenía "shang huo", algo así como "fuego subido". Extraña enfermedad, vive dios.
Creo que esa enfermedad tiene algo que ver con el taoísmo, y su concepto de que las cosas son o de un tipo (yin) o de otro (yang). Por ello, los alimentos son o enfriantes, o calentadores del cuerpo, y si se comen muchos calentadores, se puede tener un exceso de fuego. Ojo: que un alimento esté frío (un helado, por ejemplo) no significa que vaya a disminuir el fuego corporal, a lo mejor ocurre lo contrario.
Creo que en el fondo el shang huo no es tan diferente de ideas occidentales del tipo "si comes chocolate te salen granos", "te puede dar una calentura" o incluso dichos como "me hierve la sangre".
Dependiendo de la persona, varían las formas en que se puede recalentar su organismo, pero creo que en general la comida picante, los dulces y cosas similares pueden aumentar tu fuego en el cuerpo y afectar no sólo a tu piel, sino también a tu estado de ánimo. Aquí tenéis un foro en el que se discute lo que da fuego corporal y lo que lo quita, pero creo que la gente no se acaba de aclarar mucho sobre ello.
En aquella ocasión en que fui al médico, y dado que tenía una enfermedad "china", se me recetó una medicina igualmente china: unas bolitas negras hechas con hierbas, del tamaño de perdigones, que me tenía que tragar tres veces al día, antes de las comidas. Lo curioso del asunto era que en cada toma debía meterme entre pecho y espalda nada más y nada menos que 56 píldoras. 168 al día, ahí es nada. Menos mal que las medicinas chinas son flojitas, porque si no podría haberme dado una sobredosis...
Desde esa vez, he tenido en alguna otra ocasión, sobre todo en invierno, síntomas claros de shang huo, especialmente esos terribles picores en la nuez, ante lo cual he intentado comer un poco más sano y descansar más. Y quizá enfadarse con alguien, porque, cuando se está fogoso, ¿no es mejor desfogarse?
Con gran dolor de mi corazón y de mis entrañas, he de anunciar que NO he sido elegido para ser portador de la antorcha olímpica. El honor ha recaído en una estadounidense, un filipino, un alemán, una india, un japonés, un colombiano (¡felicidades, Colombia), un ruso y una anglovenezolana (¡felicidades, Anglovenezuela!). La noticia ha sido portada de la página web del China Daily durante buena parte del día, así que por lo menos me he librado de que la peor foto que me he hecho en la vida saliera en la prensa china más tiempo de lo debido.
La marca china de ordenadores Lenovo, que era la encargada de elegir a los portadores, había dicho que un grupo de expertos se encargaría de estudiar las candidaturas y lanzar un sabio veredicto. Al final me da que no se han matado mucho: los elegidos han sido los más votados por los internautas en la primera fase, aunque cuidando de que no hubiera países repetidos. Así, por ejemplo, el tercero más votado (un estadounidense llamado Mark Atkeson) no ha salido elegido porque ya había una estadounidense en la lista (Jenny Bowen, que había sido la más votada con 14.000 votos más o menos).
Yo, que obtuve 300 y pico votos y había quedado en lugar 81º, lo tenía crudo si se seguían esos criterios, y ha sido así... A lo mejor si hubieran hecho entrevistas a los candidatos hubiera tenido alguna posibilidad más, pues les hubiera sobornado con jamón, que ya se sabe que en el ámbito olímpico los regalos gustan mucho. Pero no se me dio la oportunidad.
Llama la atención que justamente los elegidos (y los más votados) sean de países tan representativos para las relaciones de China: EEUU, Rusia, India, Alemania... Pero en fin, son países con muchos habitantes -e internautas-, así que tampoco es ilógico (además, cualquier viso de queja me mostrará como mal perdedor, así que mejor no decir nada).
También es de extrañar que en la lista no haya ningún africano, teniendo en cuenta que China y África son muy amiguitas en los últimos años. En las votaciones electrónicas, un sudanés (Omar Eisa Ahmed) estuvo a punto de entrar en la lista de elegidos, pero le faltó un poco más de apoyo popular.
Mi sueño olímpico se truncó, como se trunca el de Jaca cada cuatro años. En fin, lo intentaremos en Madrid 2072, si es que para entonces la artritis no me impide seguir corriendo.
Gracias por vuestro apoyo (aunque lo tengo más bien crudo)
16 de Octubre, 2007, 0:01
Muchas gracias de verdad a los que me votaron, por apoyarme en mi carrera electoral en pos de ser portador de la antorcha olímpica. La fase de votaciones ya ha terminado, he obtenido 383 votos y por lo que he visto estoy más o menos el 81º en número de sufragios, por lo que, según dictan las bases, debería entrar en la fase siguiente de la elección, en la que un comité de sabios escogerá a los ocho guiris portadores de la antorcha.
De todas formas, estoy poco esperanzado, porque ahora creo que lo que más va a contar es la pequeña carta de presentación que cada uno de los candidatos hemos mandado. La mía fue bastante parca:
I live and work in Beijing since 2001, the year the city was selected as host for 2008 Games. So I feel very attached to this city and the preparations, and I want to be a part of them...
Lo que quería decir es que justo al día siguiente de que me dijeran que iba a ir a Pekín a trabajar, eligieron a esta ciudad como sede olímpica, lo que me pareció algo así como una señal divina. Pero claro, yo en inglés es que no me explico bien...
Bueno, el caso es que los otros concursantes han mandado cartas en las que escriben un chino perfecto, aseguran que China es el mejor lugar del mundo, dicen que llevan 68 años viviendo en una minúscula aldea de Mongolia Interior o se hacen fotos vestidos de deportistas en la Gran Muralla. Vamos, que van de guais, pero imagino que el BOCOG (comité organizador) se va a sentir más atraído por este tipo de cosas que por mi parquedad de palabras, o la seriedad de carnet de identidad que muestro en mi foto de candidato.
De todos modos, quizá lo mejor es ser paciente y ver qué deciden los organizadores, que por cierto, se podrían haber estirado un poco y haber permitido ser "torchbearers" a los 100 más votados. Que sólo ocho de entre las decenas de millares de chinos que van a correr, me parece muy poco.
Si no me eligieran, me presento voluntario para llevar antorchas en Juegos del Mediterráneo, Universiadas y acontecimientos similares. ¡Qué estamos que lo tiramos, oiga!
ACTUALIZACIÓN (25/10/2007): Ha salido la lista de los 100 preseleccionados, y salgo yo, qué emoción... Además, soy el único "Spaniard".
En los meses previos a los Juegos Olímpicos de Pekín, la antorcha olímpica será paseada por todas las provincias de China, desde grandes ciudades hasta lugares turísticos o sitios de especial significado histórico.Podéis ver el recorrido completo aquí.
Si eres un extranjero viviendo en China, un laowai, un expat, puedes aspirar a ser uno de los portadores de la antorcha. Para eso sólo tienes que rellenar tus datos personales en esta web del diario China Daily (perdonad el tono de anuncio que tiene este post, me sale sin querer). Los 100 más votados, creo, tendrán el honor de participar en esta actividad olímpica.
Si no te apetece participar en el relevo antorchil, o te parece ridículo correr con un palo ardiendo, todavía puedes hacer algo muy útil: puedes votar mi candidatura, que ya está colgada en esa página web. No soy muy deportista que digamos, pero siempre me ha gustado esto del olimpismo, así que me he presentado candidato a ver qué pasa. Por si acaso, voy a ir entrenando en la cinta del gimnasio.
Cuidado al votar, aparece un asqueroso captcha de esos con letras y números que hay que copiar, hay que tener en cuenta que lo que sale en mayúsculas debe ir con mayúscula y lo que sale en minúsculas, obviamente, debe ponerse en minúscula.
A aquellos que me voten les prometo que, si salgo elegido, les dejaré calentarse con el fuego de la antorcha gratis, e incluso encender cigarrillos con él.
ACTUALIZACIÓN (15/10/2007): Ya ha terminado la fase de votación. Muchas gracias a los que me habéis dado vuestro apoyo, y ahora, a esperar la decisión del Comité Organizador.
Ya estoy de vuelta en Pekín, tras más de un mes de vacaciones en España que tuvo escapadas a Nueva York y Londres. Este año creo que no tengo tanta depresión postespañal como el pasado, quizá porque tengo la esperanza de estar allí de vuelta pronto y no dentro de un año, como en otras ocasiones.
El viaje en avión, con paseos interminables por la T-4 y escala de tres horas en Moscú, ha sido plácido y somnoliento. De Madrid y Moscú, el avión iba casi vacío, aunque en él había interesantes pasajeros, entre ellos varios hombres de negocios españoles que iban a Uzbekistán y Kirguizistán, donde no debe haber muchos otros paisanos. Yo iba en asiento de ventanilla, pero no he visto demasiado paisaje, porque, como de costumbre, me ha tocado justo la ventana que está encima del ala. La ley de probabilidades dice que es imposible que siempre me pueda tocar el ala, pero supongo que el destino cenizo le da mil vueltas a las matemáticas.
Pekín está igual que lo dejé: cielo gris y polvoriento, grúas y sitios en construcción por todas partes, y la misma belleza paisajística que en un cementerio de automóviles, al menos en el camino del aeropuerto a mi casa. Creo que el Ayuntamiento pequinés, o alguien, debería pensar en embellecer algo los alrededores del aeropuerto, pues ya se sabe que la primera impresión -de los turistas, en este caso- es importante.
El año pasado, para quitarme un poco la depresión postespañal, coloque en este blog una foto de las primeras camareras del restaurante Hooters que se abrió en China, concretamente en Shanghai. Para los que no lo sepan, Hooters es una cadena estadounidense cuyas camareras suelen ser tetonas, aunque creo que en China este requisito no es llevado a rajatabla. Casualidades de la vida, hoy, al regresar a China y mirar un poco la Internet, me entero de que han abierto el primer restaurante de Hooters en Pekín, y además cerca de mi oficina. Hooters me da la bienvenida a China por segundo año consecutivo...
La imagen anterior nos muestra que Hooters ha decidido traducirse al chino como "El Búho Americano", usando la mascota de la marca. En chino, "búho" se dice "maotouying", que se pude traducir literalmente como "águila con cabeza de gato". Ay, ese mandarín literal que tanto nos gusta...
Perdonad la abundancia de escotes en este post, pero es que realmente la necesito para animarme.
Con la vuelta a la rutina, le concederé algo más de atención a este blog, lo que significará, imagino, algo más de rapidez en contestar emails, y posts más pensados (aunque ello dependerá no sólo de un mayor tiempo disponible, sino también de la inspiración). De todas formas, el blog no ha estado tan abandonado en mis vacaciones -hasta ha habido agrias