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26. Asuntos personales


Se hace sabeeeeeer...

3 de Agosto, 2016, 0:01



(Si tu navegador no permite la visualización del vídeo que forma parte de este post, puedes verlo aquí).


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Día del Orgullo Grinch

24 de Diciembre, 2015, 0:01

Bienvenidos a las Navidades, esas fiestas tan inseguras de sí mismas que tuvieron que inventar el mito de que todo aquel que las contradiga es un amargado...





Pero en fin, el convencionalismo social me engulle como un monster, así que me pongo el gorrito de Papa Noel y con la mejor sonrisa artificial que he encontrado en casa os deseo una feliciiiiiiiiiisima Navidad (o no-Navidad).







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10 cosas que quizá no sabes
sobre los 10 años de Chinochano

24 de Noviembre, 2015, 0:01

El que avisa no es traidor: ya os advertí en el post anterior que el décimo aniversario de este blog no se iba a ventilar tranquilamente con sólo una entrada (por larga que fuera, y mira que lo fue).

En este nuevo post seguiré las celebraciones intentando desvelar algunos "secretos" de Chinochano. Lo voy a hacer con el formato "10 cosas que quizá no sabes" que tanto gustó en los posts de Tiananmen, Taiwán y Tapón, perdón, Japón, aunque esta vez he de admitir que si sois lectores de este blog desde hace largo tiempo seguramente sí que sabréis muchas de las cosas que voy a contar. Pero en fin, vamos allá, a ver qué pasa:


1- El blog se bautizó "Chinochano" en honor a mis orígenes aragoneses

En los territorios de la antaño Corona de Aragón (Aragón, Cataluña, Valencia, Baleares) no hace falta explicar qué significa el nombre de este blog, pero seguramente fuera de ellos sí. "Chinochano", que a veces se escribe en femenino ("chinachana"), separado ("chino chano", "china chana") o con X en catalán ("xinoxano") es una expresión muy usada del Moncayo hacia el este y que significa "poco a poco". No os creáis que pensé mucho a la hora de bautizar, pero pasado el tiempo me ha parecido un nombre muy bien traído por tener un poco de chino, un poco de aragonés y un poco de paciente (hacer las cosas poco a poco), algo muy necesario para intentar acercarse a la felina y escurridiza identidad china.


Respecto al logo,
solo decir que Carolina Herrera
no me lo patrocina



2- El post más complicado de publicar fue dictado por teléfono desde Pekín a Huesca

Un año después de que comenzara a escribir el blog, llegó una de sus más duras pruebas: en las Navidades de 2006 hubo un terremoto en aguas del Mar de China Oriental que en tierra no hizo afortunadamente nada pero en el mar rompió el principal cable submarino de fibra óptica por el que el internet de China se enlazaba con el resto del mundo. A consecuencia de ello, estuvimos varios días prácticamente sin internet y yo me mesaba los cabellos pensando en que iba a estar un tiempo sin poder contar nada (en aquella época me obligaba a mí mismo a hacer un post diario). Así que llamé como buenamente pude (el teléfono también iba fatal esos días) a mi familia en Huesca, se puso mi sobrino Lucas, le expliqué cómo entrar en la parte de edición del blog, y le dicté unas líneas (días después, con todo restablecido, le añadí la foto que ahora lo ilustra). Es una de las entradas más cortas de la historia del blog, pero también una de las que más sangre, sudor y lágrimas costó hacer.




3- Conozco personalmente a algunos de mis más indómitos trolls

Algunos veteranos lectores se acordarán de Melmoth, que allá por los años 2007 y 2008, más o menos, escribía corrosivos comentarios contra el blog, contra su autor o incluso contra los otros comentaristas. Pues bien, pasado este tiempo creo que ya no hace falta esconder que Melmoth -que dejó fans, todo sea dicho- se sentaba frente a mí en la oficina y de vez en cuando, en las horas muertas, me decía: "voy a animar tu blog" y escribía su trolleo, a veces incluso avisándome de lo que iba a poner por adelantado. También es digno de mencionar aquí al autor de Chinitis, un blog conocido por ser martillo de China y de los chinos: no es que él personalmente haya comentado duramente aquí en este blog, pero me dedicó una de sus ácidas críticas en el suyo, lo que motivó mi réplica, y algunos de sus seguidores -según él me prometía eran gente ajena a él- sí que me dieron alguna que otra paliza dialéctica en varios posts (por ejemplo, en éste, como veréis en su primer comentario). Al autor de Chinitis también lo conozco personalmente, pues quedé con él en Pekín para reducir esas polémicas, y he de decir que me cayó bastante bien en persona, pese a mi desacuerdo con muchas de las líneas que escribe. Irónicamente, en la quedada él dijo cosas positivas de China y yo negativas, para que veáis que en el fondo nos construimos personajes.


Tengo una foto de los autores de Chinochano y Chinitis de birras,
pero como estoy de viaje os pongo esta otra que la simboliza igual



4- La primera comentarista de este blog fue hnh, un personaje legendario


Mi primer post el 21 de noviembre de 2005, y muchos posteriores no tuvieron ningún comentario (ahora sí veréis alguno en ese post, pero se escribieron mucho después). Sin embargo, en el segundo post, el 22 de noviembre, publicó el primer comentario de este blog hnh, autora a su vez de la bitácora "Mi vida en Taiwán", que desgraciadamente ya no puede visitarse porque se cerró el servidor que lo alojaba. Hnh -el nombre no lo pongo por si acaso ella no quiere demasiada publicidad, aunque su historia está en algún que otro sitio de internet- es una mujer asturiana que a principios de los 80 se enamoró de un marinero taiwanés cuyo barco había atracado en Gijón, se "fugó" con él y vivió largo tiempo en Taiwán, sin conocer al principio el idioma, en una islita de pescadores y en una época sin internet o sin Starbucks por todas partes para cuando se tuviera morriña de Occidente. Su historia sería digna de una segunda parte de "El tiempo entre costuras"... y además ella también era modista en sus años mozos... Hnh -que seguramente hizo aquel primer comentario porque en los primeros días de Chinochano yo era muy pesado y publicitaba este blog en otros como el suyo- sigue comentando por aquí, lo hizo en el anterior post, y algún día sería fenómeno leer un libro con sus aventuras.




5- Sólo he servido de fuente a la prensa convencional una vez, en el "famoso" caso de la asesina de gatos


Fue en marzo de 2003, una época que todo el planeta recuerda muy convulsa porque una joven china decidió publicar vídeos en los que mataba gatos. Así de asqueroso, pero este blog decidió venderse al amarillismo y comentar el caso. El resultado: poco después, la web de diario El Mundo me enlazaba como si fuera yo un medio de información (aunque sin explicar mucho lo que era yo, para que no se viera que era un simple blog). Una aclaración: la noticia aparece firmada por la Agencia Efe, donde trabajo yo (seguramente la escribí yo, que soy dado a los temas rarunos) pero las líneas finales donde se enlaza a Chinochano, por supuesto, no son mías, sino un añadido de la web de El Mundo (añadido que agradezco, por qué no decirlo). Ya que estamos, recordaré que he sido portada de Menéame, el agregador de noticias y curiosidades más popular en español, en únicamente dos ocasiones: en un post sobre la III Guerra Mundial ganada por China y en otro muy reciente sobre la corrupción chino-española.



6- Marianico el Corto me boicoteó


Lo digo en broma, que conste, pero merece la pena recordar la historia: en febrero de 2007 recibí el premio Blasillo, que concede el Congreso de Periodismo Digital que se celebra en mi Huesca natal. Con tal motivo, se me entrevistó en varios medios de mi provincia y también alguno de todo Aragón, y en tal contexto se me ofreció aparecer en un magazine matinal de Aragón Televisión que se llama "Sin ir más lejos". A Zaragoza que me fui para hablar del blog a la Ana Rosa Quintana aragonesa -de cuyo nombre no quiero acordarme- y cuando estaba en el plató en directo, llegó Marianico el Corto vestido de chino, empezó a alborotar a los que había en las gradas y a la presentadora, y ya no me quedó mucho tiempo para que yo pudiera decir nada. Algunos matices conviene poner en esta historia: el primero, que Marianico me avisó de antemano que iba a hacer eso y yo le di mi permiso (aunque sin saber que con ello no me iba a dar mucho tiempo de hablar de nada), que yo estaba muy nervioso y Marianico seguramente me "salvó" de pasarlo mal, y que Aragón Televisión poco después compensó algo y me sacó en "Aragoneses por el Mundo", como me recuerdan con frecuencia muchos de los espectadores que han visto ese programa -los repiten mucho, sí- en mi tierra.




7- Por culpa de uno de mis posts tuve que mandar a España unos calzoncillos

En diciembre de 2006 escribí sobre un tema sobre el que sigue habiendo menos bibliografía de la que el tema merecería: los calzoncillos largos, ampliamente usados por todos los que viven en la parte fría de China (y yo el primero). Uno de los comentaristas comentó que a él en España le costaba muchísimo encontrar esta prenda, que a él también le parecía indispensable. Más tarde, la conversación siguió por correo electrónico, y tanta me debió parecer la necesidad del comentarista que accedí a enviarle completamente gratis -no me lo toméis como precedente- unos calzoncillos largos. Espero que fueran de su talla y que le ayudaran a pasar más de un invierno, que son una prenda de muy larga duración.




8- Hubo una época en la que hice posts en cadena, como de fábrica


En verano, cuando me voy de vacaciones (sobre todo en España) confieso que mis ganas de escribir aquí son entre cero y nada. Ese problema lo he solventado de varias formas: algunos veranos hice una especie de consultorio fácil de escribir que tuvo bastante éxito, otras veces puse sólo fotos como si fuera un Instagram... incluso ha habido veranos en los que puse sólo un post cada 15 días o así, vamos, que casi cerré por vacaciones. Sin embargo, en los primeros años, mi estrategia era la siguiente: un fin de semana previo a las vacaciones me ponía a escribir a toda máquina posts (unos 10 o 15 en escasas horas) y así los guardaba para las semanas de asueto. Curiosamente, los lectores os dabais cuenta de ello, y esos posts los comentabais muy poco y tenían menos visitas. Si es que el lector inteligente quiere calidad, y no que se la den con queso.




9- No me he comido una rosca con el blog... o bueno, igual sí, indirectamente

Creo que no os descubro América si os "revelo" que ser bloguero no tiene nada de glamouroso, es más, debe ser algo a esconder en los primeros momentos de una relación. Por tanto, ya os podéis imaginar que con Chinochano no he aumentado mi ya de por sí exigua lista de conquistas amorosas. Aunque bueno, una de las chicas con las que salí en años pasados -de forma muy inestable, no nos consideramos nunca novios- me la presentó un amigo que me conoció al leer este blog, así que, si nos ponemos filosóficos, sin blog posiblemente no hubiera conocido al amigo, y sin amigo no hubiera conocido a la chica. O eso creo... tenemos Diego Iván y yo en la sección de comentarios de otro post una agria discusión sobre realidades temporales alternativas que podría poner en duda estas teorías mías.



10- El post más caro que he escrito es... éste

Muchos de los posts que he publicado en el blog los he escrito en cibercafés de China y otros países, cuando estaba de viaje y no tenía el ordenador a mano. Con ello, he visitado algunos de los cibercafés más sórdidos que os podéis imaginar, con todo el mundo fumando, las teclas grises de la ceniza y una oscuridad tal que me tenía prácticamente que imaginar el teclado y casi también la pantalla. En los últimos tiempos, con el auge de la wifi, ya no ha hecho falta esto, porque ahora en los viajes me llevo un portátil y con él desde las habitaciones de hotel o en cafeterías os dejo mis versos. Sin embargo, en este viaje actual, que transcurre por Filipinas, no sé por qué razón he decidido dejarme el portátil, y ahora mismo estoy en un cibercafé como en los viejos tiempos. Pero claro, ahora con el auge de wifis y portátiles estos sitios compiten ofreciendo pantallas gigantes y velocidades ultrarrapidas... Eso se traduce en que son más caros que antes. ¿Resultado? Que lo que os he escrito ne va a costar 10 eurazos. Si esto no es vocación, que baje Buda y lo vea.

 
Esto voy a tener que pagar

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La década chinochanosa

21 de Noviembre, 2015, 0:01


¡Este blog cumple hoy 10 años! Un 21 de noviembre de 2005 me puse a escribirlo para pasar los ratos tontos, y una década después, que se dice pronto, sigo con él, en el mismo lugar, Pekín (aunque hoy estoy en Zhuhai, cerca de Macao, porque el gran aniversario me ha pillado de viaje).

Ante todo, gracias a vosotros, lectores, por seguir al otro lado, leyendo, comentando y debatiendo, para que Chinochano siga teniendo razón de ser. El blog, junto a otras muchas cosas pero también él, es una de las razones que siguen motivándome a vivir en un lugar lejano y a veces complicado como es China, principal tema de los 1.597 posts y 21.379 comentarios hasta ahora aparecidos. Como hoy no estoy en Pekín, no puedo mirar las visitas totales que llevo por ahora, pero la última vez que miré, hace unos meses, creo que rondaban los dos millones. No está mal para un chaval de Huesca perdido por los pequines desde que empezara este ya bastante avanzado siglo...

Diez años de blog creo que se merecen más que en cumpleaños anteriores, en los que aproveché simplemente la efeméride para hacer un balance de lo escrito en los anteriores 12 meses. En esta ocasión, creo que voy a dedicar varios posts a los 10 años de vida de Chinochano (aunque como voy a estar de viaje, no sé si podrán ser escritos en breve o tardaré un poco).

En esta entrada, voy a hacer como hacía Chicho Ibáñez Serrador cada vez que clausuraba "para siempre" el Un Dos Tres (al año siguiente volvía a emitirlo) y voy a sacar una caja de recuerdos que tengo llena de polvo en mi piso de Pekín. Vamos a ver qué tiene dentro: ello me ayudará a hacer memoria sobre cosas ocurridas en estos 10 últimos años, y bueno, de algún acontecimiento anterior, porque mi vida en China y mi década escribiendo sobre ella aquí se han convertido ya casi en dos cosas casi equivalentes. En fin, veamos que nos depara el baúl de los recuerdos:

Para empezar, mi carnet de estudiante de la Universidad de Lengua y Cultura de Pekín, a la que asistí entre 2004 y 2005. Fue en esa época cuando los blogs comenzaron a ponerse de moda, y cuando yo decidí empezar el mío, por probar a ver.


Una bandera de China, bien plegadita, que sólo he sacado a la calle en una ocasión: en 2004, cuando fui a ver el partido de inauguración de la Copa de Asia, entre China y Bahrein.


Un marcapáginas del Octavo Congreso de Periodismo Digital, donde este blog fue premiado con el Blasillo, un galardón que sin duda ayudó a que este blog se diera a conocer y yo disfrutara de unos años de algo parecido a la fama (menos intensamente que ser perseguido por paparazzis, afortunadamente, pero con entrevistas, gente que me paraba por la calle para felicitarme por el blog y cosas así que ya se pasaron bastante).


Cuatro postales de Ho Chi Minh, compradas en mi primer viaje por el sureste asiático, en 2004. Fue antes de empezar el blog, pero a veces esta bitácora ha sido precisamente eso, un cuaderno de viajes, y los países al sur de China (Tailandia, Filipinas, Indonesia, Vietnam, Malasia, etc) han sido importantes protagonistas de muchos posts.


Una hoja de plástico tirada desde el aire en la clausura de los Juegos Paralímpicos de Pekín 2008: simbolizó el fin de dos meses de gran intensidad en la ciudad pequinesa. Así sola la hoja no os dirá mucho, pero pensad que se lanzaron millares de ellas a la vez, en plan confetti, y el resultado era espectacular.


Resultados de una jornada del torneo de ping pong que disputábamos los periodistas españoles los fines de semana circa. 2010. No diré a quién pertenecía cada apodo porque no viene al caso y violaría varias leyes contra la intimidad y el honor. Sólo diré que jugábamos casi todos los domingos por la mañana, a veces resacosos, y que jamás gané, aunque quedé finalista en dos ocasiones, de las que guardo precisamente los resultados (el que quedaba finalista debía escribir la crónica de la jornada).


Mi colección de fotos de matrículas de coches chinos, ¡antes de que llegara la foto digital! Ya sabréis muchos que colecciono de todo, y una de las cosas que me ha dado por recolectar son fotos de matrículas de las distintas provincias chinas. La colección, con ayuda de algunos lectores, ya se completó hace tiempo y fue inmortalizada en un post.


Acreditación para asistir al desfile militar por el 60 aniversario de la fundación de China, en 2009: al de este año 2015 no pude asistir, porque Xi Jinping me tiene manía, pero su antecesor Hu Jintao, al que Xi ha hecho bueno, sí dejó ir a muchos más periodistas a este desfile, que por cierto, fue muchísimo más chulo que el de 2015 porque no sólo fue militar, también tuvo parte festiva y civil. Ese día, eso sí, no me dio un soponcio por el agotamiento de puro milagro.


Sellos con todos los medallistas olímpicos de China en Pekín 2008: Coleccionar sellos de pequeño me sirvió como aperitivo de los viajes que haría de mayor, y aunque eso de la filatelia está ya más pasado de moda que el Zipi y Zape, a veces me da por adquirir cosas como ésta, cuando acabaron las Olimpiadas.


Una tostada japonesa: sé que por fuera parece un sobre de cromos, pero dentro hay una tostada que, teniendo en cuenta que viajé al bello archipiélago nipón hace siete años, es mejor que no abra. Aquel viaje inspiró también mas de un post en este blog, a veces para defender la idea de que chinos y japoneses son más parecidos de lo que ellos creen.


Pasaporte de la Expo 2010: probablemente, la vez que más he agradecido en China ser periodista fue en mi visita a la Expo de Shanghai, donde gracias a tener acreditación pude entrar en prácticamente todos los pabellones saltándome hasta seis horas de cola que había en algunos y casi completar la "hazaña" de tener el pasaporte de la Expo estampado con todos los sellos de todos los pabellones del mundo. También debo tener por mi casa de Huesca, quién sabe dónde, el de la Expo 92, sería gracioso compararlos algún día.


Entrada del primer concierto de Bob Dylan en China, en 2011. No cantó ninguno de sus clásicos, cosa que según dicen es muy típica en él, pero bueno, ya puedo decir que he estado junto al escenario de una leyenda de la música, y eso es raro en alguien que como yo ha ido a tan pocos conciertos.


Un flyer del Buzhidao, el mítico bar de mi amigo Pepe: escondido en un casi desconocido hutong de Pekín, el Pepe abrió un bar. Mítico no sólo por grande, sino porque está casi envuelto en las brumas de la leyenda: ¿Cuándo abría, qué horario tenía, era un bar o no? ¿Existió Pepe? Nadie sabe con certeza las respuestas a estas preguntas, pero lo pasamos bien en las fiestas que acogió.


Acreditación para unas conversaciones chino-estadounidenses, con Hillary Clinton encabezando la delegación china. Fue durante esas conversaciones cuando ocurrió el affaire Chen Guangcheng, el abogado ciego que se refugió en la embajada estadounidense. Quizá por ello homenajeé a Chen poniéndome esas gafas de sol (no penséis que es una broma de mal gusto, en aquellas semanas para mostrar solidaridad con Chen todo el mundo se ponía gafas de sol en las redes sociales).


Pulserilla de amor de una de mis exnovias. Las relaciones con pareja china han sido siempre complicadas para mí y para muchos extranjeros, pero conservo más de un buen recuerdo de ellas, y souvenirs como éste.


Esto es un gráfico que me hizo una chica que acampaba el año pasado en Hong Kong para pedir democracia. Ella me explicaba con dibujitos que ellos eran los lazos amarillos, "peaceful", y que llegaban los antiprotestas, que llevaban un lazo azul, para intentar echarlos. Abajo sale un policía haciendo la vista gorda, con los ojos cerrados.


Catálogo de fotos en China de nuestro excompañero en Efe Juan Serrano, que murió asesinado en su Ecuador natal. La exposición de esas fotos en el Museo del Milenio de Pekín fue uno de los acontecimientos más cargados de emoción que recuerdo.


Otro recuerdo del viaje de 2004 por el sureste asiático, quizá el mejor viaje que he hecho: un pase de tres días para visitar los templos camboyanos de Angkor.

Tarjetas de visita de negocios del pueblo donde nació Mao Zedong, Shaoshan. Casualidad o no, casi todos los propietarios de esos negocios se apellidaban Mao, como su fallecido "primo", el Gran Timonel.


Otro pase de prensa, esta vez el del primer Open de China de tenis que cubrí, en 2004. En aquel entonces jugaban Moyà, Juan Carlos Ferrero o hasta Arantxa Sánchez Vicario, a los que entrevisté. No lo cubro todos los años, pero sí me tocó otra vez este año, y esta vez tocó entrevistar a David Ferrer o a Garbiñe Muguruza.


Ticket para el tren más rápido del mundo, el maglev de Shanghai, en el que viajé poco después de su inauguración.

Acreditación para asistir a un congreso de Estomatología: ésta la guardo porque me hace gracia, ya que en realidad lo que yo fui a cubrir era un congreso de dibujantes de cómic que se celebraba en el mismo hotel, al que asistía el gran Mordillo. Pero vi que el congreso de estomatólogos tenía mejor comida, así que me hice el pase de prensa de esas conferencias de al lado, con todo mi morro.


Mascarilla que nos dieron los soldados durante la cobertura del terremoto de 2008. Fue uno de los momentos más duros de cubrir de mis años en China, y de él guardo tristes recuerdos, pero también alguno bueno. En los posts de aquellos días puse un crespón negro.


Entrada para cubrir la ceremonia de Miss Mundo en Mongolia Interior, en 2012. Aquella edición se celebró en Mongolia Interior, en una de esas ciudades fantasma similares a Seseña, y de aquella cobertura recuerdo que me colé sin querer -sin querer, lo juro- en el vestuario de las misses, viendo a varias de ellas en pelota picada. No tengo fotos para probarlo, ni las publicaría.


El pecho de mi camiseta preferida. Me la compré en Bangkok, creo que en el viaje que hice allí en 2005, y desde entonces la llevé durante años y años. Aunque llegó un momento en que sólo servía para trapos, me quedé este trozo para recordarla.


Un shuriken de mi viaje a Japón. No sé cómo superó la aduana china, pero aquí lo tengo.


Tarjeta de viajero en el crucero por las Tres Gargantas. Lo hice en el invierno de 2013, y os escribí algún post que otro sobre él.


Noticia sobre una rueda de prensa del Banco Mundial en la que salió un espontáneo a gritar contra la institución financiera. Yo salgo al fondo en la foto, con cara de sorpresa, y también me hicieron alguna foto o vídeo en la que intento que el espontáneo me dé uno de los folletos críticos que estaba intentando repartir (en las fotos parece que se los esté quitando, pero prometo que no fue así, estoy a muerte con los antisistema financiero).


Otra entrada de otro concierto mítico, el primero que dio Julio Iglesias en China, hace dos años. Desafinó como nunca, pero fue el gran Julio de toda la vida, intentando ligar con todas las coristas, divertidísmo.


Medalla de la media maratón de la Gran Muralla, obtenida en este año en el que tanto me ha dado por el running.


La única entrevista que guardo de todas las que he hecho, y para colmo en casette, es la que hice al gran hispanista chino Dong Yansheng, traductor del Quijote. Su tono cervantino fue, es y será fascinante, recuerdo esa entrevista como la mejor (no la mejor hecha por mí, sino escuchada por mí).


Una apuesta que hice con mi colega Jorge, en una noche de borracheras y discusiones, en la que creo entender en el papel escrito por él que si China llega a los niveles de renta per cápita de España en una década recibiré 20.000 dólares. A ver si hay suerte.


Posavasos del Gran Palacio del Pueblo y de la Casa Blanca. El de la Casa Blanca no sé dónde lo conseguí, porque no he estado en ella, aunque a lo mejor es un flyer, quién sabe.


Otro recuerdo de exnovia china, esta vez una postal que me mandaba desde España mientras yo estaba en China y en la que me dice "qué pasa Neng", que era la moda de entonces. Que se adaptó muy bien a España, vamos.


Una "tarjeta de visita" que me dio un joven monje budista en Luang Prabang, Laos.


Entrada para la Taipei 101, durante un tiempo el rascacielos más alto del mundo, aunque ya no.

Lo que me predijo un monje en un templo de Kioto.


Aunque muchos de mis viajes fueron por Asia, también he estado en algunos otros sitios en los últimos años, por ejemplo en Egipto, donde me hice con esta colección de entradas a museos y pirámides en 2009, antes de las revueltas. No sé si tendré tantas como Bisbal, pero ahí las guardo.


Una hoja del Quijote que tiene la particularidad de ser comestible, como prueba el mordisco de la esquina. La elaboró, junto al resto del libro, un cocinero español muy gracioso que nos repartió luego las hojas para que las catáramos. Años después regresó a Pekín, le dije que guardaba la hoja y me dijo que no se me ocurriera comérmela, que me podría dar algo pasado tanto tiempo.


Acreditación de los recientes Mundiales de Atletismo.


Caramelos comprados en Albuquerque, la tierra de Breaking Bad. Os recordarán a las drogas que se hacían en la serie, y de hecho los productores de ésta encargaban a esa tienda que se los fabricaran y dejaran para usarlos de atrezzo.


Denuncia ante la policía de Bangkok por un dinerillo que me robaron en uno de los viajes, para recordar que el sureste asiático no es siempre un paraíso.


Entrada a la Gran Muralla, tópica pero necesaria.


Chaleco de fotógrafo para cubrir algo, no recuerdo el qué, y que me quedé sin querer, pues normalmente se devuelven.


Auriculares del vuelo de Air Europa directo entre Pekín y Madrid, los guardo como recuerdos de aquella época lejana en la que se podía volar entre China y España sin escalas. En realidad ahora también se puede, con Air China, pero para pagar este billete hay que vender tu riñon y el esófago, así que de momento no he podido probarlo.


Uno de mis primeros "souvenirs" en China, del año 2001. En aquel tiempo entré en una peluquería y la chica que estaba allí, no tengo ni idea de por qué, se había cortado las venas (estaba con un chico, llorando). Con el mismo nivel de chino que tendrá actualmente Sergio Ramos, conseguí buscar ayuda en la calle, encontrar un hospital cercano y decirles que llevaran una ambulancia a esa peluquería. Este papel lo llevé días después, preguntando en él si la chica estaba bien, aunque las respuestas fueron algo parcas y siempre me quedé con la duda.


Tarjeta de "experto", que tuve en los años 2001 y 2002, los primeros que pasé en China, cuando era corrector en la agencia Xinhua. En China se llama "experto extranjero" a cualquiera que trabaje para sus empresas estatales. Aunque mi nivel de experiencia entonces fuera nulo, vamos.


Esta tarjeta me la hizo parte de la familia poco antes de partir por primera vez hacia China, en 2001, y aún la guardo, claro que sí. El dibujo es de mi sobrino, que al final ha estado también por estos lares.


Prospecto de una de las primeras medicinas tradicionales chinas que tomé, y que me dejó muy impresionado porque en él se decía -y no era una errata- que tenía que tomarme 56 píldoras de la caja dos veces al día. Lo hice, y me curé sin sufrir secuelas.


Por último, esta carta de la única vez en la que la Embajada de España, que yo recuerde, nos ha convocado a todos los ciudadanos españoles en Pekín: fue en 2003, cuando el pánico por el SARS.  Un pánico que nos aumentó al asistir a la convocatoria, porque nos habló en ella un médico español que en lugar de tranquilizarnos nos alarmó mucho más.





Tantos recuerdos... Algunos están en una caja, que espero seguir llenando de cosas en los próximos años y décadas, y otros en este blog, que escribiré hasta que mis dedos sangren, como decían los Tahúres Zurdos. ¡Gracias a todos de nuevo!


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En los brazos de Suburbia

4 de Noviembre, 2015, 0:01

Vivimos días de grandes cambios en China. Hace apenas una semana se anunciaba que todas las parejas del país podrían tener dos hijos, hoy se anunció la primera reunión de la historia entre los presidentes chino y taiwanés, ayer una empresa china compraba el Espanyol de Barcelona... En fin, unos días de gran ebullición en los que yo también he tenido mi dosis de cambio. Cambio de casa, concretamente, que además ha sido un cambio de barrio y además un cambio de tipo de vida: de vivir en el centro de Pekín he pasado a hacerlo en las afueras, más allá del cuarto anillo. Al este, allí donde nace el sol, que dirían los Animals.

Durante siete años he vivido dentro del segundo anillo de la ciudad, lo que se considera generalmente como "centro". Estuvo muy bien, sobre todo por tener cerca el trabajo, pero por el precio que estoy dispuesto a pagar por un alquiler (menos de 6.000 yuanes, un precio que hasta en muchas ciudades de España se vería caro) la oferta comenzaba a ser mala. O te daban casas viejas y cada vez más achacosas (sextos pisos sin ascensor, pisos llenos de polvo, puertas de los muebles de la cocina cayéndose a cachos), o te tenías que ir  a zulos cada vez más pequeños. Ante esta situación, he decidido probar suerte en las afueras, por lo menos un añito, a ver qué tal.

Y aquí estoy, en Qingnianlu, un lugar donde jamás había puesto los pies hasta ahora. Se ven pocos extranjeros por aquí, aunque alguno me encuentro de vez en cuando sobre todo en el centro comercial Joy City, el de la foto, que es un mamotreto de 12 pisos dedicado al dios consumismo.


El ambiente es muy diferente al que he visto en mis siete años dentro del segundo anillo. Si en mis casas anteriores, de renta antigua, la mayoría de mis vecinos eran jubilados, ahora casi todo el mundo es joven. Se ven niños en los dos sitios, pero en mis casas de antes estaban con sus abuelos, y aquí con sus padres. Y hay un gran contraste: por una parte vecindarios como el mío de ahora son como parques, tranquilos y sosegados, pero al salir de ellos uno aparece en calles por las que pasa muchísimo tráfico, el que va desde las afueras a la ciudad o en sentido contrario.




Dentro de mi xiaoqu, de mi complejo residencial, hay muchas tiendecitas, peluquerías,
hasta clínicas de medicina tradicional, todo un mundo sólo para los vecinos del lugar
(se supone que para entrar aquí hace falta tener llave de la verja exterior).



Por el mismo precio que pagaba antes, tengo una casa más grande, nueva y limpia. Me siento más a gusto en ella y aunque mi perra todavía no se acaba de acostumbrar, creo que ella también gana con el cambio, al tener más jardín fuera de casa. El gran trauma de mi nueva situación, y que todavía no acabo de asimilar, es el desplazamiento al trabajo: antes me costaba 10 o 15 minutos, y ahora un poco más. No es que sea un viaje terrible (30 o 40 minutos, que para una gran ciudad tampoco es grave), pero estaba demasiado malacostumbrado a lo anterior. Encima, no acabo todavía de aclararme sobre cómo hacer este nuevo trayecto diario que me toca. Tengo una parada de metro cerca, pero en hora punta es una lata de sardinas. Andando o en bici es demasiado trecho. En autobús para volver de noche no está mal, pero por las mañanas el atasco puede ser mortal. En taxi, aparte de ser caro, no parece que a los impresentables taxistas pequineses les guste mucho ir a las afueras orientales (ya ha habido varios que se han negado a llevarme). Ante estas tesituras, me he comprado una bici eléctrica, que parece que es la opción más rápida, aunque ahora que llega el frío me temo que me va a dar un poco de pereza usarla.

En fin, que todo tiene sus ventajas y sus inconvenientes, y estoy contento con mi nuevo pisito de soltero pero también echaré de menos el antiguo, pequeño pero que logré hacer confortable. Sin embargo, me alegro de haberlo dejado porque en los últimos tiempos una plaga de cucarachas se había adueñado de él. No soy muy aprensivo con esos bichos (y menos aún con la variante china, más pequeña que la española), pero la situación se había vuelto desesperante. Me salían en los cajones del escritorio, viendo la tele o usando este ordenador un atrevido insecto tenía la desfachatez de corretear por la pantalla, ¡abría una puerta y me caía en la mano una que estaba en el dintel! En verano, cuando fui a España, al abrir la maleta me encontré dos o tres entre la ropa, ¡tenía tantas que ya podía hasta exportarlas! Alucinante.

Otra cuestión por la que me alegra haber dejado la casa antigua es la impresentable actitud de la inmobiliaria que la alquilaba. Soy consciente de que en China es inevitable acabar mal con tu casero o con la inmobiliaria que lo representa, y casi siempre he acabado mal en mis más de 10 domicilios aquí, pero lo de ésta última que tuve ya clamaba al cielo, era para denunciarles. Estaban empeñados, con las excusas más absurdas, en que cada año les pagara la tasa que te suelen cobrar al principio del contrato por haberte encontrado casa (y que suele equivaler a un mes de alquiler). Nunca me arreglaban nada, me tuve que convertir en un bricomaníaco capaz de usar hasta una pistola de silicona (pero eso sí, cuando me fui de la casa, empezaron a descubrir un montón de cosas que había que reparar tras mi paso por ella, descontándolo de mi fianza). Con su actitud mafiosa, me sorprendió que me devolvieran casi toda la fianza, aunque me costó un buen rato de negociaciones y estar muy atento a sus números, pues casi me tangan 1.000 yuanes del contador del gas. En fin, un horror.


Esta es la empresa, y os sugiero que si veis ese logotipo huyáis corriendo.


Para encontrar mi nueva casa, use una empresa de búsqueda de pisos por internet que se supone es de un poco mejor calidad que la media pequinesa, llamada Ziroom, que forma parte de la inmobiliaria Lianjia (si vivís en Pekín habréis visto por todas partes sus establecimientos de color verde). Aparte de la comodidad de buscar por internet, no te cobran tanto por encontrarte piso, te ofrecen internet gratis, sus casas suelen estar todas recién pintadas y amuebladas, y parecen menos mafiosos, aunque os reconozco que también lo he pasado muy mal con ellos a la hora de firmar el contrato y pagar. Al ser todo con ellos por internet, el pago también debe hacerse por esa vía, lo cual me costó una semana de visitas al banco para activar la banca online, decenas de intentos de pago fallidos, la rabia de perder una de las casas que ya había escogido porque con tanto pago fallido otro se me había adelantado... Mucha desesperación y muchos nervios, esos sentimientos que siempre te acompañan en una mudanza, por más que te prepares contra ellas. En fin, al menos hoy no estoy durmiendo en la calle, y aunque sea en el Pekín suburbano, me siento cómodo, confío en que la sensación dure.

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Shhhh, vivo en China...

26 de Julio, 2015, 0:01






Os podrá sorprender a muchos (no a los que me conozcan en persona), pero cuando estoy en España no hablo mucho sobre China. En parte se debe a que hablar de este país a veces me recuerda al trabajo del que quiero desconectar en fechas vacacionales, aunque también hay que decir que es difícil introducir en las conversaciones españolas cosas de la vida cotidiana en tierras orientales. Son culturas, tierras diferentes, y lo que dios no ha unido, para qué lo vamos a unir nosotros...

Ejemplo de una conversación donde China no pega ni con cola:

-AMIGO 1: ¿Qué tal tus niños? Deben estar ya muy grandes, ¿no?
-AMIGO 2: Pues sí, la cría tiene tres años y el mayor va a hacer cinco en septiembre...
-EL AMIGO RARITO QUE VIVE EN CHINA: Buf, en China no paran de salir noticias de niños que se quedan atrapados en sitios raros y los bomberos tienen que ir a salvarlos...
(Silencio incómodo, toses, un matojo rodante arrastrado por el viento pasa junto a la mesa de la terracita...).

Sí, en parte es mi culpa. Qué poco vendo mi vasta y basta experiencia en un lugar tan exótico... Pero bueno, teniendo en cuenta que la mayor parte de mis días en China son oficinescos y similares a los que tendría un oficinista de Zamora, tampoco es que esté ocultando a mis amigos y parientes españoles ningún gran secreto, creo yo. El que quiera que le cuente cosas de este país, aquí en el blog cada día como un clavo, ¿no?

Pero también una cosa os voy a decir, aunque seguro que ya la he dicho en alguna otra ocasión en este blog: madre mía, qué poco sabe entrevistar la gente española de a pie a una persona que vive en el Extremo Oriente. Tanto programa de Chester, ¿y no se le ocurre a la gente alguna pregunta bonita de contestar? Porque es que te preguntan siempre lo mismo...

¿Cuántos habitantes tiene China/Pekín? (buf, eso me da para una conversación de por lo menos dos palabras...).

¿Cuánto se tarda en ir? (otras dos... y luego decimos que los chinos están obsesionados por los números).

¿Cómo es el vuelo, dónde haces escala, qué dan de comer en el avión, hay pelis en el asiento, está la moqueta blanda? (miles de preguntas sobre la "rica" experiencia del viaje en avión, igual de agotador y monótono cada año y que ocupa el 0.00001 por ciento de mi año en China... ni que fueran jefes de márketing de Ryanair, leches).

¿Hasta cuándo estás? (la pregunta se puede referir tanto a España, si el que me pregunta tiene ganas de que me vaya, o a China, si el entrevistador cree que estoy fatal de la cabeza por llevar tanto tiempo fuera).

¿Hay jamón en China? (esto me lo pregunta siempre una queridísima amiga a la que se lo perdono porque siempre me invita a jamón, por si acaso le estoy mintiendo al decir que sí hay).

O la pregunta más temible y temida,

¿Qué tal por China? (Así, en general. Hala, resúmete un año, o dos, o tres, los que lleves sin ver al que te cuestiona).

En fin, que la vida es así, uno está sobre todo pendiente de lo que ocurre en su ciudad y como mucho en la capital de su país (o en Bruselas, ahora también conocida como Mordor). Cuando llega alguien de un sitio tan lejano como China, lo que hay que hacer es que se sienta como en casa, no que nos lleve con la imaginación a la suya (y más teniendo en cuenta que China, para el no iniciado, no es en principio un destino muy apetecible).

Con los años lo he entendido, he abrazado la idea, y cuando estoy en España casi oculto mi pequinesidad. Pero bueno, ya estoy de vuelta por Pekín, así que me libero de esas ataduras que yo mismo me anudo.

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De aquí al Nóbel (o al Ducados) sólo hay un paso

28 de Diciembre, 2014, 0:01

Me llena de orgullo y satisfacción, y aún diría más, me alegra un huevo, anunciaros que por esas felices casualidades de la vida se ha descubierto un elemento químico que homenajea, creo que inintencionadamente, a este sufrido blog. Ha sido bautizado como "chinochanium" (chinochanio en español, supongo). El elemento ha sido encontrado por científicos de una universidad de Florida a raíz de la investigación de minerales en la localidad tunecina de Chinoch, y de ahí su bonito nombre.







Como es domingo y yo los fines de semana suelo descansar de la escritura, seré breve en este post, pero sí me gustaría declarar que me encantaría que el nuevo elemento se muestre en la tabla periódica como dios manda, es decir, en letras amarillas y sobre fondo rojo. Si pusieran las siglas "Ch" dos veces sería ya lo más, pero ya me imagino que Mendeleiev saldría de la tumba indignado ante tamaña profanación de la representación gráfica que inventó. En todo caso, viva la química, viva el chinochanio, y viva la madre que parió a los que lo descubrieron.




ACTUALIZADO (horas después): Bueno, que todo lo anterior ES BROMA, una inocentada típica de 28 de diciembre. Todo el mundo sabe que el elemento de símbolo Ch es el Chuknorrium...


Para los que no me lean desde España, en tal día como hoy los españoles solemos hacer bromas, una costumbre que para mí es la mejor de la Navidad pero, tristemente, es la que más se está perdiendo. ¡Sigan tomando el pelo en los Inocentes!

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Noveno chinochaño

21 de Noviembre, 2014, 0:01


Hoy el blog cumple nueve años... Al llegar este aniversario, en esta ocasión, me vienen ideas algo tristonas, del tipo "los blogs ya no están de moda", "tengo menos visitas y comentarios", "he escrito menos que otros años", "empieza a pesar la edad, tanto del que escribe como de lo escrito"...

Así que mira, mejor no voy a reflexionar demasiado sobre todo ello, que además el próximo año será una fecha más redonda y tiempo habrá entonces para echar la vista atrás, más y mejor.

Esta vez, en lugar de pensar que si el blog está o no en buen momento, voy a empapelar la sede de la tele china, un icono del moderno Pekín, con otro icono, el de este blog. Y que salga el Sol por Antequera...



Suelo aprovechar los cumpleaños del blog para repasar algunos momentos memorables de esta bitácora en los 12 meses pasados, así que vale la pena mencionar que en ese tiempo uno de sus posts fue portada de Menéame, cosa que no había pasado antes más que una vez. Debo agradecer especialmente por ello a Javier, el autor de Historias de China, blog que entre los meneantes se ha convertido sin duda en el más popular, va a portada día sí y día también.

También mencionaré que este año despiecé el mapa que tantas veces he visto en las ruedas de prensa de Asuntos Exteriores, elaboré otro mapa para intentar mostrar así mi cabreo por que a las islas Paracel haya quien les llame islas Paracelso (algo que seguro que seguirá pasando) y canté dos veces, una para explicar las maneras en que uno puede fenecer en Pekín y otra, hace nada, para decirle adiós a los cielos azules que nos trajo la cumbre del APEC.

Además, usé a Once, con poco éxito, para hacer de Pulpo Paul en el Mundial de Brasil (¿Mundial? ¿Qué Mundial?).

El post más largo de estos últimos 12 meses, aunque no fuera por letras, fue el que recopiló Hombres del Tanque, para conmemorar los 25 años de Tiananmen. Y el más comentado, en un año de pocas discusiones en este blog, fue aquel en el que hablamos del Informe PISA y sus resultados, que siempre dan que hablar en España y últimamente también en China.

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Octavo chinochaño

21 de Noviembre, 2013, 0:01


Una fría noche del noviembre de 2005 en aquel cutrepiso de la calle Dongwangzhuang, mientras mi entonces novia veía series coreanas como en cada sobremesa de la cena y yo me aburría por ello, decidí abrir mi Toshiba portátil de 15 kilos y comenzar uno de esos blogs que entonces estaban de moda. Ocho años después he cambiado unas siete veces de piso, cuatro de ordenador y entre tres y cinco de novia. He perdido pelo, he ganado barriga y de veinteañero he pasado a casi cuarentón, pero una cosa ha permanecido inmutable, el viejo blog Chinochano. Aunque ya no estén de moda los blogs.



Anteriores celebraciones


La filosofía de Chinochano es la misma que en 2005, no me tengo que reinventar para captar audiencia ni nada por el estilo, porque no soy un programa de Telecinco: lo que quiero es entretenerme e intentar que también se entretengan los que lo leen, aunque he de reconocer que este año el blog ha tenido una dura competencia en las noches caseras con los jueguitos del iPhone de las narices, que me tienen embobao. Sea como fuere, desde el anterior cumpleblog ha habido mucho tiempo para decir y hacer cosas. Por citar algunas...

- Cumplir uno de mis sueños más largamente pospuestos en el blog: hacer un vídeo de Hitler Se Entera, aprovechando una de las noticias más bizarras del año en China (la misteriosa aparición de miles de cerdos muertos).

- Obsesionarme con los huevos verticales en el equinoccio de primavera. Y después, con el pato gigante, cuyo post relativo es el que más he actualizado este año, porque sin duda alguna ha sido uno de los temas de la temporada.

- Hacer creer (al menos a un lector) que este blog era una gran patraña, en el Día de los Inocentes.

- Renovar los "posts útiles" sobre estudio de chino y rastreo de vivienda, que cada día está más achuchada la cosa.

- Discutir de cine chino con Diego Iván, que ha sido sin duda alguna el comentarista más activo (aunque a veces haya sido un poco troll no se le puede negar el mérito, en estos tiempos que corren donde ya pocos comentan en las bitácoras). El post de la peli de la hambruna ha sido el más comentado del año, aunque más bien fue un diálogo a dos...

- Volver a jugar con los mapas (algo que siempre me ha gustado hacer, pero que este año no he practicado todo lo que debería) e intentar con ello mediar en los cada vez más tensos problemas marítimos de China con sus vecinos.

- Cambiarme de casa con el cambio de año, sobrevivir a un sospechoso accidente en el que estaba involucrada la mafia de los mensajeros, y que mi perra y compañera infatigable también sobreviviera a su odisea particular.

- Viajar y contar lo viajado, especialmente con fotos (Chongqing, Tres Gargantas, Hainan, Corea del Sur y mi ciudad tocaya, Zhangjiajie...). Y tener un intercambio de opiniones (en el buen sentido de la palabra) con la UNESCO, después de lo visto en algunos de esos viajes.

- Ver y contar uno de los conciertos más divertidos y surrealistas que he visto jamás, el del incombustible Julito Iglesias, en su primera venida a la tierra de China.

- Tentar a la suerte viajando un 4 de abril a las 4:44 (lagarto, lagarto).

- Conmemorar los 40 años de relaciones chino-españolas de la única forma posible, con sesión de dibujo libre.

- Sacar petróleo del lapao, (chorradica que volvió a unir mi Aragón natal con mi China adoptiva), de la peor película china de la historia, de la casa en el tejado...

- Convocar, ¡por fin, tanto tiempo sin hacerlo! un concursete y otorgarle el premio a un lector de Aveiro (Portugal) que aún me debe una foto junto a los preciosos barcos de sus costas (¿será que el galardón se ha perdido por el camino?).

- Y ¡hey, muy importante y novedoso! TOMARME UNAS VACACIONES DEL BLOG, el pasado mes de septiembre, las primeras en ocho años (lo disimulé bastante bien, rescatando fotos del Grupo de Facebook).

Han sido, dentro y fuera del blog, 12 meses en los que he buscado la tranquilidad, después de dos o tres años anteriores un tanto tempestuosos en lo laboral y en lo sentimental, por lo que escribir aquí ha servido un poco para lograr una deseada estabilidad (quizá por ello he entrado aún menos que otras temporadas en temas políticos y polémicos, porque no tengo ganas de guerras).

En fin, otro año bien empleado, por lo menos en esta magna obra mía, que ya ha durado lo mismo que una EGB. ¡Vamos a por el BUP!

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La Oncisea

10 de Octubre, 2013, 0:01


Como he prometido a más de uno, voy a contar aquí no cómo fueron mis vacaciones, sino las de mi perra Once, que aunque ella seguramente no lo sabe, me han tenido en vilo durante todo el mes de septiembre, mientras miles de kilómetros nos separaban.

Cuando me voy de Pekín, o bien dejo a la perra en casa de algún amigo (cosa que no me gusta hacer mucho, porque en venganza por irme yo Once suele hacer sus cosas en sofás y otros lugares prohibidos) o bien en una guardería para perros (algunos la llamarán perrera, y no les culparé) que se encuentra junto al Parque Chaoyang, y que es regentada por una conocida marca china de tiendas y productos para perros que se llama Kudi, de la que soy socio poco menos que honorario.

Semanas antes de irme a España, una tragedia golpeó ese parque: en una piscina para perros que hay en el lugar, un cable suelto o alguna cosa similar creó una corriente en el agua que mató a dos perros (un caniche y un golden retriever) y a su dueño, que se tiró al agua para intentar salvarlos. La noticia salió en los medios locales y me dejó anonadado.


Pese a la preocupante situación, y haciendo algo que quizá no todos habrían hecho, decidí semanas después, en la víspera del viaje a España, dejar a Once en ese lugar marcado por la tragedia. ¿Por qué razón? Primero, porque Once nunca se ha bañado en esa piscina, ella sólo ha estado en la zona de jaulas y parquecillos en la que se alojan los canes que pernoctan allí, a decenas de metros del sitio donde ocurrió el accidente. Segundo, porque pensé que tras el disgusto los de Kudi aumentarían las medidas de seguridad y los cuidados a los perros, por lo que igual hasta era el mejor sitio para que la perra se quedara.

Total, que allí dejé a Once (quien al irme lloró desconsolada, y diría que más que otras veces) y me fui a España, donde conforme iba contando la historia a familiares y amigos, cada vez me convencía más de que quizá no había hecho bien del todo.

Mi preocupación aumentó aún más cuando, en mitad de vacaciones, recibí por Wechat (la versión china de Whatsapp) un mensaje en chino que me informaba de que el parque de Kudi en Chaoyang iba a ser cerrado, por lo que Once sería trasladado a otro lugar, de una empresa diferente pero que colaboraba con ellos. No explicaban las razones de la mudanza, o no las entendí al estar en mandarín, pero por lo que me he enterado después el parque de Chaoyang ha quedado casi en bancarrota. Y es que l
a compañía ha tenido que pagar a la familia de la víctima (que encima era un trabajador de la influyente televisión estatal china CCTV) una fuerte indemnización de dos millones de yuanes, equivalentes a 250.000 euros. Para que os hagáis una idea, las víctimas del mediático accidente del tren bala chino, en 2011, recibieron la mitad de ese dinero.

Si estaba preocupado antes por Once, imaginaos a raíz de enterarme de su traslado... Tal era mi desazón que el pasado lunes, nada más aterrizar en Pekín, decidí ir en el mismo taxi que tomé en el aeropuerto, antes de pasarme por casa, a la misteriosa perrera donde Once había sido trasladada sin mi permiso.


El viaje en taxi fue largo, muy largo... Entre ida y vuelta me gasté 350 yuanes (unos 45 euros) para llegar a un sitio tan alejado de Pekín que ni siquiera estaba en Pekín, sino en la provincia vecina, Hebei. Una zona rural, donde la carretera que llevaba a la perrera donde estaba Once estaba cubierta de trigo recién cosechado, para que los coches, al pasar y levantar aire, separaran el trigo de la paja.

En fin, el caso es que allí estaba Once, sana y salva, oliendo a perrera pero superviviente de tantas desventuras. Ahora está nuevamente en casa (mientras escribo esto gruñe por detrás, como si supiera que estoy hablando de ella) y ya me estoy estrujando las meninges para pensar qué hacer con ella en las próximas vacaciones, porque esto de las perreras-guardería es un sinvivir.

La foto del principio es de Once poco después de salir de la perrera,
ésta del final es de un día después. bañada y con el pelo cortado.

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Este blog -sorpresas te da la vida- recibió el premio Blasillo de Huesca 2006 al ingenio español en Internet

Y como no hay uno sin dos, fue galardonado poco después con el Premio 20 Blogs 2006 al mejor blog expatriado

Y agárrate bien a la silla, porque más de un lustro después, llegó el Premio BOBs 2012 al mejor blog en español




  
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