Como este año me toca trabajar en julio y en agosto -vacaciono en septiembre- casi no me estoy dando cuenta de que muchos me estaréis leyendo con una piña colada en la mano, tumbados en una hamaca de una playa paradisíaca. O bueno, directamente muchos no me estaréis leyendo.
Por ello, y para intentar darle al blog un aire más veraniego, se me ha ocurrido buscar por la red posters de viajes turísticos a China, pero anuncios de hace medio siglo, de la época de los cruceros y los vuelos con aviones de hélice de la Pan Am o la TWA...
Como durante mucho tiempo China no fue precisamente un destino turístico popular -la República Idem de China no debía permitirlo- muchos de estos anuncios se refieren a Hong Kong, por aquel entonces parte del Reino Unido y el mejor lugar de aquellas épocas para sumergirse en la cultura tradicional china.
Y como muchas veces los anuncios eran de cruceros, pues qué mejor forma de promocionarse que mostrando lo primero que iban a ver los viajeros, los sampanes...
(Este último muy antiguo no será, pues ya salen rascacielos modernos, pero la estética es vintage).
Buscando estos anuncios he encontrado dos muy peculiares. Uno, éste que anuncia la ciudad de Harbin cuando estaba ocupada por los japoneses, en los años 30, esos tiempos en los que el noreste de China era llamado Manchukuo y lo gobernaba el Último Emperador...
Otro, un anuncio de promoción de Taiwán, en los años 50, donde su principal lema era que se trataba de una provincia de China. Vamos, lo que ahora repite la propaganda del régimen comunista día sí y día también...
En fin, anuncios de una época en la que sólo podían viajar los que tenían todo el tiempo y el dinero del mundo para pasarse meses en un barco, parando en todos los puertos que hiciera falta. Imitando a Phileas Fogg, o mejor, a Willy Fog (los dos pasaron por Hong Kong).
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Mi amor, eres mi flor, tu color es el de mi dolor, coliflor, alcanfor, Terminator
12 de Enero, 2011, 0:01
Intentemos acercarnos hoy aunque sea un poco a la poesía china de la dinastía Tang, aunque reconozco que así a bote pronto el tema da un poco de respeto. No tengáis miedo, que no muerde.
Dicen que la poesía china, como otras expresiones artísticas de esta cultura oriental (también la porcelana por ejemplo) alcanzó su periodo clásico, su cumbre formal, en esa época, hace más de mil años (la dinastía empezó en el siglo VII y acabó el X). Para los más puristas, por tanto, muchas artes chinas llevan un milenio de decadencia, ahí es nada.
Los poemas de esa dinastía son a veces bastante difíciles de entender, porque hablan de reinos y personas de esa época, pero no todos son así, algunos todavía nos pueden contar muchas cosas. De hecho, es sorprendente que poemas de hace mil años, escritos por gente que vivía en un lugar tan lejano al nuestro y con unas estructuras de pensamiento tan diferentes a la nuestra, escribieran cosas con las que ahora podemos conectar, a mí me parece algo asombroso.
Sorprende su simplicidad, son lineales pero bellos, como las acuarelas en tinta china, y al oírlos a uno le viene a la mente la manida "armonía" que los chinos pregonan tanto (ahora también los líderes comunistas). En todo caso, y huyendo de los usos propagandísticos, sí, inspiran esa armonía, además de calma y sosiego. Aunque algunos de sus autores, como el famoso Li Bai, fueran unos calaveras de cuidado, o por lo menos unos defensores del vinacho como inspirador del arte.
Dicho lo cual, os dejo con unos poemillas de aquella época. Son una breve selección de otra selección que he encontrado en esta web, aunque también tenéis muchos en esta otra.
Si me preguntasen por qué habito entre las verdes montañas, Reiría silenciosamente; mi alma está en la calma. El capullo del melocotonero sigue el movimiento del agua; Hay otro cielo y otra tierra más allá del mundo de los hombres.
Li Bai
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A lo largo del camino cubierto de musgo, En dirección a tu choza, descubro las huellas de tus pasos. Blancas nubes yacen ocultas sobre tu silenciosa isla; Fragantes hierbas crecen hasta la altura de tu inútil puerta. Un chubasco pasajero revela el color de los pinos. Vagando por los cerros hallé el nacimiento de un arroyo. Arroyo, flores, meditación: todo es uno y no sienten la necesidad de hablar.
Liu Changqing
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Un centenar de colinas y ningún pájaro; Un millar de sendas sin una huella; Una barca solitaria; una cobertura de bambú. En el frío río nevado un viejecito pescando.
Liu Zhongyuan
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Sentado en un verde bosque, con la camisa abierta, Agito suavemente su abanico de blancas plumas. Me quieto el sombrero y lo suspendo de una roca que sobresale; Desde los pinos la brisa se desliza sobre mi cabeza desnuda.
Li Bai
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Durmiendo en primavera no se advierte el alba Hasta que por doquier resuena el reclamo de las aves. Pero anoche oí el estruendo del viento y la lluvia Y me pregunté: ¿cuántos capullos se habrán dañado?
Meng Huhan
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En el ocaso de la vida la tranquilidad es mi única alegría. Los diez mil asuntos cesan de turbar mi corazón. Reflexionando, creo que no existe mejor determinación Que despedirme del saber y regresar a los bosques de mi antiguo hogar, donde el viento suspira en los pinos y me despojo de la banda. Cuando la luna brilla en los cerros taño el laúd. Si me preguntas por qué no me ocupo de mi hacienda, Te invito a escuchar, mientras desde el estuario llega hasta mí, el canto del pescador.
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Un mono viajero que no se llama Amedio
13 de Septiembre, 2010, 0:01
Muchas civilizaciones han tenido sus epopeyas, relatos largos cual día sin pan en los que los protagonistas, héroes que encarnan el orgullo nacional, luchan contra todos los obstáculos que se cruzan en su camino y terminan victoriosos. Los griegos tuvieron su Odisea y su Iliada, los romanos la Eneida, los indios el Majabharata y el Ramayana, los españoles el Cantar del Mío Cid (o la antiepopeya del Quijote), los franceses el Cantar de Roldán, los alemanes la historia de los Nibelungos, los frikis el Señor de los Anillos...
Más cerca de China, los tibetanos tienen el Rey Gesar, muy curioso éste porque no sólo es todavía más largo que los anteriores (es el más antiguo y prolongado de todos, dicen que ocupa 120 tomos) y porque aún se transmite oralmente entre los pueblos del Himalaya. A veces salen en la prensa noticias de prodigiosos juglares tibetanos que pueden recitar toda o parte de esta gigantesca obra de memoria. A los que puedan ver YouTube, les enlazo un vídeo de un monje recitando este cantar (sólo un poco, tranquilos).
No sé si se puede afirmar que la civilización china tiene una gran epopeya nacional de este estilo, aunque quizá podría considerarse que tiene una historia que comparte ciertos aspectos con las anteriores: un largo viaje con muchas aventuras, héroes, villanos, algo de fantasía heroica y una misión. Se trata del Viaje al Oeste, una de las grandes obras literarias de la literatura clásica china.
Escrito en el siglo XVI, este largo relato cuenta el viaje de un monje budista, Xuanzang, por los caminos de la Ruta de la Seda para obtener unos sutras (libros sagrados del budismo) de la India y llevarlos a China, sorteando muchos peligros en una obra que es mitad relato de aventuras, mitad escrito religioso.
En su viaje le acompañan tres discípulos: un cerdo que habla, un humano llamado Sha Wujing, y el más famoso de todos, el Rey Mono (Sun Wukong), que probablemente es el personaje de ficción más popular de China y acaba robando protagonismo al resto de los personajes de la novela, incluido el monje Xuanzang.
El Rey Mono es muy querido por los chinos de cualquier generación: aparece en cuentos para niños, en óperas chinas para mayores, en caretas, juguetes, dibujos animados... Curioso que su popularidad sea tan grande, ya que es un personaje muy complejo.
Por ejemplo, no está claro que el Rey Mono sea bueno, de hecho en el principio de la novela es todo un Lucifer (se rebela contra los dioses del cielo y por ello es duramente castigado).
Después, cuando comienza el viaje junto al monje y sus otros peculiares discípulos, el Rey Mono parece decidido a ir por la senda del bien, pero en muchas ocasiones comete errores, es violento o desobedece a sus amigos. Es un personaje algo caótico y contradictorio... ¿Será por eso que gusta a los chinos, porque no es el típico héroe que siempre acierta y lo hace todo bien?
Los de mi generación seguramente recordarán una célebre serie de dibujos animados que se inspira, aunque sólo en los primeros capítulos, en el Viaje al Oeste chino. Se trata de Bola de Dragón, en la que el protagonista, Son Goku, no es otro que Sun Wukong (Son Goku es una adaptación japonesa del nombre chino).
Son Goku sólo tiene de mono la cola (salvo en las noches de Luna llena), pero sigue manteniendo ese carácter travieso y alocado, y hereda de su original chino la nube con la que puede volar a todas partes.
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La arruga es bella
9 de Abril, 2010, 0:01
El Chainadeili mostraba hace unos días unas impresionantes fotos de ancianos chinos que de jóvenes lucharon en Birmania, allá por los años 30, cuando China apoyaba en la zona a EEUU y el Reino Unido en la lucha contra los japoneses.
Son unas fotos impresionantes, y como dicen más que mil palabras, os pongo algunas sin más. Tenéis más fotos y algo más de la historia de este regimiento en el Chainadeili.
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Bruce, lee
5 de Abril, 2010, 0:01
A veces a través del email me han pedido que recomiende algún libro sobre China. La pregunta me resulta un poco espinosa, ya que en los últimos años no leo demasiado libros sobre este país...
Mi trabajo me obliga a leer bastante (noticias, sobre todo), así que me temo que ello me ha vuelto un poco vago ocularmente hablando. Leo menos que hace años, y si leo (que suele ser en vacaciones, o cuando hago algún viaje) suelo escoger libros que me lleven a otros mundos, para relajarme y viajar con la imaginación, así que los libros sobre la cercana China no suelen ser los que más llaman mi atención hoy por hoy. Sí que leí bastantes en mis primeros años de estancia en el país, para empaparme un poco de su cultura, pero actualmente reconozco que soy un poco iletrado.
Por ello, se me ha ocurrido recurrir al mismo truco que monté para poder hacer una lista con los mejores hoteles de Pekín: pedir la participación del respetable a través del grupo de Facebook, una participación que ha sido todavía más entusiasta (a este paso el blog lo vais a escribir vosotros, y yo a vivir de las rentas).
No obstante, esta vez también quiero participar en la lista, y como soy el que parte y reparte, me llevo la mejor parte: primero nombro mis cuatro libros favoritos, y después coloco las sugerencias de los lectores del blog. Vamos con todo ello.
Chinochano's choice:
La Jugadora de Go, de Shan Sa. El libro escrito por un chino que más me ha gustado. Narra la triste, apasionada y bella historia de amor entre un soldado japonés del ejército que invade China en los años 30, y una china que juega al go, un milenario y muy complejo juego de mesa oriental. La partida de go se convierte en una especie de símbolo de lo que ocurre en la realidad (en ese sentido se parece a La Torre Herida por el Rayo de Fernando Arrabal, sólo que en este caso no es ajedrez sino go). Shan Sa es una niña prodigio que a los 8 años ya publicaba poemas, emigró de China a Francia cuando era aún menor de edad y escribe sus novelas en el idioma de Louis de Funes. Además, es pintora (una especie de versión femenina de Gao Xingjian).
La Montaña del Alma, de Gao Xingjian. Probablemente, la obra cumbre de la narrativa contemporánea china, y la más conocida del único premio Nobel de Literatura chino hasta la fecha. El libro, un canto de nostalgia por la China tradicional perdida, no es nada fácil: no hay argumento claro, los protagonistas no tienen nombre (de hecho, aún dudo si hay varios protagonistas o es sólo uno), la línea temporal da saltos, o a veces incluso deja de existir... Pero hay que reconocer que la obra tiene varios momentos impresionantes. Uno de ellos, cuando el narrador dice que la naturaleza se vengará del hombre por haber construído la Presa de las Tres Gargantas: lo dice en el mismo lugar de Sichuan donde, 20 años después de escrito el libro, hubo un terremoto que causó 90.000 muertos. La piel de pollo se te pone. Otro momento impresionante es cuando el escritor dedica uno de los capítulos a poner a parir el propio libro, diciendo que es un caos y que no cuenta nada.
Nacer mujer en China, de Xue Xinran. El libro es una terrible crónica de lo mal que lo han pasado las mujeres en China, víctimas primero de las creencias tradicionales y más tarde de las peores locuras del maoísmo. Dividido en cuentos que te ponen un nudo en la garganta de principio a fin, nunca olvidaré por ejemplo el de la chica que sobrevive al terremoto de Tangshan de 1976 sólo para caer en un infierno aún mayor.
Balzac y la joven costurera china, de Dai Sijie: El libro es un poco menos angustioso que los anteriores, más aventuresco pese a relatar una época tan dura como la Revolución Cultural. Para relajarse un poco de las penas anteriores y creer que en China también es posible ser feliz, incluso leyendo a escondidas libros prohibidos de Honorato de Balzac.
Lamento que mi selección sea toda de libros escritos por chinos que ya son medio extranjeros: Gao Xingjian, Shan Sa y Dai Sijie residen en Francia y escriben en francés, y Xue Xinran hace algo similar en Reino Unido. Probablemente, llegan con mucha más facilidad a España los libros de estas personas, al escribir en idiomas más cercanos, que los de autores chinos que escriben originalmente en mandarín.
Prometo que cuando tenga algo más de tiempo, leeré algunas de las sugerencias que los amigos Facebookeros han enviado, que van a continuación, y en las que comprobaréis que ciertas aves migratorias se repiten en los gustos de muchos:
Xavi Muniesa: Yo voto por Historias de Pekín, de David Kidd (en España, publicado por Libros del Asteroide), uno de los libros más bonitos y recomendables que he leído en muucho tiempo. No es exactamente de un autor chino, pero sí de un americano que en el año 46 se fue a Beijing a estudiar chino, se casó con una aristócrata beijinesa y vivió el final de la vieja China en primera persona. Una pasada de ésas que te hacen llorar de pena cuando ves que se te acaban las páginas. Si no, me quedo con Dai Sijie (Balzac y la joven costurera china, aunque sea típico, me encanta) o con alguna de las aventurillas detectivescas del inspector Chen en las novelas del chino-exiliado-en-Meiguo Qu Xiaolong, que son uno de mis últimos vicios.
Charo López: Que difícil elegir uno sólo, hay muchos libros que me han gustado mucho. Voto por Cisnes Salvajes, de Jung Chang.
Fang Wu Ye: Voto por dos grandes clásicos que además están en español: Sueño en el Pabellón Rojo, de Cao Xueqin, y Cuentos de Liao Zhai, de Pu Songling
Patxi Suárez Fernández: Voto por La actualidad de China, de Poch.
Javier Sierra Andrés: Aquí van mis dos libros: uno muy clásico de Lin Yutang, La importancia de vivir, y otro más reciente de José Antonio Zorrilla, China, la primavera que llega.
Rafael Cotino: Yo voto por Cisnes Salvajes de Jung Chang y El abanico de Seda de Lisa See.
Mara Torres: Me gusta Qiu Xiaolong, he leído tres libros suyos: Muerte de una heroína roja; Visado para Shanghai, estos dos me han gustado mucho. Ahora estoy leyendo el tercero: El caso de las dos ciudades, me está gustando menos que los anteriores, se me hace algo farragoso. Es un policía-poeta en la China actual, Hace numerosas críticas al partido, narra como es la vida en China.
Elisabet R. Imbernn: el libro La ciudad china de la exposición que organizó el CCCB, muy interesante.
Carlos García Baquero: Me gustan especialmente tres libros. Uno es La Empresa de China, de la Armada Invencible al Galeón de Manila de Manel Ollé. Habla de la posición de España a finales del siglo XVI en el teatro asiático, su relación con las distintas potencias y los planes para invadir China. El segundo y tercero hablan de lo mismo: estrategia. Uno es El Arte de la Guerra de Sun Tzu, manual clásico de "teoría de guerra", explica las diferentes situaciones que se pueden dar en la guerra desde varios puntos de vista y las decisiones a tomar en cada caso. El tercero es Las 36 estrategias chinas. A diferencia del Sun Tzu, esto es un recopilatorio de casos en los que se ha dado una estrategia y situación distinta en cada uno de ellos.
Maka Pérez: Estoy leyendo el Sueño del Pabellón Rojo, de Cao Xueqin... ¡es fantástica! Los personajes son muy realistas, detalla la vida cotidiana de un modo exquisito, es divertida... en resumen: ¡me encanta! En literatura actual me gustó mucho Shanghai Baby de Wei Hui , ¡da una visión de la China de hoy tan distinta de la habitual! Es como una bofetada en el arquetipo.
Andrea Rodés: ¿Puede votarse uno a uno mismo? Por China con palillos, de una tal Andrea Rodés. Y si no se vale, propongo a Peter Hessler y su Oracle bones.
Adolfo Huerta: Poco o nada he leido de autores chinos, aunque sí sobre China. Actualmente estoy leyendo un libro de Diane Wei Liang que encontré por casualidad El Ojo de Jade y la verdad es que me está gustando bastante, todavía estoy con él, es rápido y cómodo de leer y veo que explica situaciones y formas de vida de esa cultura que tanto nos atrae. Sobre todo cuando nada más empezar nombra a Kunming, la ciudad de mi hija, ciudad que tanto amamos.
Juan Manuel Grijalvo: El que tengo más a mano es la guía Lonely Planet.
Olga Nuñez: Un mito para mí es el periodista italiano Tiziano Terzani, que vivió en Pekín como corresponsal de un periódico alemán y escribió La puerta prohibida. Yo lo he leído en italiano, y seguramente estará traducido en inglés, no sé si en español, pero es un libro que hay que leer porque ilustra su experiencia en China y la de sus hijos, a los que se llevó durante unos años, hasta que lo echaron del país. Como él mismo dice en el prólogo del libro: No he escrito este libro porque me han echado del país, me han echado del país porque he escrito este libro. De literatura de viajes he leído La Cina in Vespa de Giorgio Bettinelli. De autores chinos, un libro que leí hace unos años y que me gustó mucho fue Cisnes Salvajes de Jung Chang. Tuvo mucho éxito y narra su vida, la historia de tres generaciones, durante la Revolución Cultural. Recientemente he leído otros pero de menor relevancia, si mal no recuerdo el título de uno era La puerta de la paz celestial. No recuerdo ahora el nombre de la escritora (creo que se refiere a Shan Sa), pero no me pareció un gran libro.
Cristian Segura Arasa: Le pensée en Chine aujourd'hui. Dirigido por Anne Cheng. Por China con Palillos, Andrea Rodés.
Ana Fuentes: ¿Tiene que ser novela? A mí me gustó mucho Wild Grass: China's Revolution From Below, de Ian Johnson, corresponsal del Wall Street Journal. Ganó un Pulitzer por la parte dedicada a F*l*n G*ng. Sé que no es chino, pero aprendí mucho.
Lego Pulgón García: Como siempre, voy a resultar un fiasco. Porque me gusta Amy Tan, que ni siquiera es china de nacimiento. Pero escribe sobre los chinos en el extranjero, y sobre su vida pasada en China. Y me fascina. El choque entre la generación que emigró y la generación que nació en Occidente. El intento de los emigrantes de entender las nuevas costumbres, de adaptarse sin hacerlo en absoluto. Mis favoritos, La Esposa del Dios del Fuego, y Los Cien Sentidos Secretos. No me gustó El Club de la Buena Estrella.
Mar Insúa: China, retrato de un país (Liu Heung Shing). El río Amarillo (Aldo Pavan).
Luis Lorenzo Salgado Urbano: Aquí van los míos: Luna de primavera, de Bette Bao Lord. No sé si es muy conocido pero me encantó. El libro cuenta la historia de una mujer desde su infancia hasta su vejez, lo que te permite ver todos los cambios que hubo en el país desde los ojos de la protagonista. Otro que también me gustó mucho aunque lo ha escrito un español es un libro de viajes que se llama China para hipocondríacos, de José Ovejero. Por cierto, yo ando detrás de uno titulado Pekín en coma, a ver si alguien comenta algo sobre éste.
Hunbei: Red dust de Ma Jian; aunque reconozco que es un poco espesito es sin duda mi favorito. Como primera toma de contacto con el mundo chino recomendaria Todo bajo el cielo de Matilde Asensi, a pesar de que literariamente me parezca un best seller del montón...
Vanessa Ojeda: Cisnes Salvajes, me encantó y ahora que me acuerdo voy a empezar a leerlo otra vez... También me gustó El Diario de Ma Yan.
Sa Ve Al (lectora empedernida de literatura sobre China): En primer lugar, aunque no sea china, tengo que hablar de los libros de Pearl S.Buck, porque con ellos empezó a atraerme la cultura china en mi adolescencia y los he releído un montón de veces y continuamente estoy deseando volverlos a leer. Por destacar alguno de esta autora diría Viento del Este, viento del Oeste y Mujeres sin cielo. Me gusta la visión femenina que nos da de acontecimientos, situaciones y sentimientos. Otro libro que me gustó desde jovencita, y que también he releído varias veces, es Una hoja en la tormenta de Lin Yutang. Tiene más trasfondo del que parece inicialmente, explica unos acontecimientos históricos y siempre me conmueve su denuncia de los terribles delitos que el ejército japonés cometió sobre el pueblo chino. Otro autor chino que he leído recientemente es Mo Yan. Las baladas del ajo me ayudó a entender la cultura y revolución campesina. En una línea totalmente distinta, también pongo a Wei Hui Casada con Buda, más moderna, urbanita y fácil de leer (es un libro de pocas páginas). Me gustó muchísimo el libro de Anchee Min La ciudad prohibida porque me encantan los papeles femeninos para entender cultura, sentimientos, actitudes, todo. También destacaría dos libros sobre el lenguaje secreto de las mujeres chinas : El abanico de seda de Lisa See y El lenguaje secreto del jin-she" de Alma Alexander. De Lisa See también me gustó El pabellón de las peonías, te introduce en un impactante mundo de fantasmas y supersticiones chinas. Como novela facilísima de leer, sobre China y de autora española: Todo bajo el cielo de Matilde Asensi. Parece que estás viendo una peli, más que leyendo un libro. A Amy Tan vamos a nombrarla, ¿no? Me gustó Un lugar llamado nada, aunque no es en China. Sobre historia china, me regalaron El primer emperador de China de Jonathan Clements, y se me hizo corto, aún hubiera querido saber más. El amante de Shangai de Michele Kahn, también muy interesante sobre el exilio judío en Shangai con los nazis. Estoy volviendo a leer el libro El perfume de Mei, de Liu Hong. De él lo que más recordaba era que hablaba de comida china, pero me quedé corta, porque además de eso, habla de otros sentidos, de olores y perfumes, y de otras cosas, de flores y jardines, hasta de fantasmas. Acabo de leer La historia de un espejo, que es una historia familiar preciosa. Y estoy leyendo ahora Cuentos chinos del río Amarillo de Imelda Huang Wang y Enrique P.Gatón. Al principio me costaba meterme, pero ahora me encanta el mundo de los inmortales y del Señor de las Aguas terrestres (que es un dragón convertido en río).
Lector anónimo: Yo os recomiendo La Ciudad Prohibida y La Última Emperatriz, ambos libros de Anchee Min. No puedes parar de leer.
Na Chin: Os recomiendo Los Mares de Wang, de Gabi Martinez. Es un paseo por las ciudades del Mar Amarillo con capítulos cortos y lenguaje periodistico muy agil, a mi me gustó mucho.
Iván: Dai Sijie es un auténtico genio, sus libros me encantan. Especialmente El complejo de Di.
Paco Pere: Yo recomiendo El siglo de China de Ramon Tamames y Made in China de Manel Ollé, imprescindible retrato actual del país del medio
Yang Dapeng: L'empire des bas fonds, de Liao Yiwu, es una colección de entrevistas
a personajes de los rangos mas bajos de la sociedad china. Desde
limpiadores de baños publicos, a adulteros/as, pasando incluso por un
caníbal comeplacentas... Es extremadamente mordaz. ¡Una pena que no esté
traducido al español!
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Si Warhol levantara la cabeza...
15 de Marzo, 2010, 0:01
No sé si seguirá en cartel, porque yo la fui a visitar en enero, pero en una galería del barrio artístico pequinés de Dashanzi vi entonces una exposición de jóvenes artistas chinos que me gustó bastante.
No me quedé mucho con sus nombres, pero sí con alguna obra, y por ejemplo me llamó la atención una especie de escultura en movimiento que creaba aros de humo gigantes para luego cargárselos con una escoba (buena técnica para matar al monstruo de LOST). Como explicado con palabras no queda muy claro, os lo enseño en vídeo:
También me gustó una serie de fotos de superhéroes y personajes de manga involucrados en la dura realidad china. Os pongo algunas:
No es que sea muy experto en arte, pero parece que en China, no sé muy bien por qué, los extranjeros acabamos con frecuencia metidos en el mundillo artístico, con amigos artistas, galeristas...
Nunca me lo imaginé cuando vivía en España, porque no es que tuviera especial sensibilidad artística (iba de vez en cuando al Prado o al Reina Sofía, pero poco más). De todas maneras, tampoco me imaginé que acabaría en China... Quién sabe dónde andaremos en 10 años, y en qué círculos nos meteremos, ¿no? (Espero que no sea nada satánico).
PD: Los que estéis en el Grupo de Facebook del blog ya lo sabréis, pero para el que no se haya enterado, uno de los más fieles lectores y comentaristas de este paraje, FJ, ha confeccionado una encuesta para saber cuál es el mejor post de 2009 en esta bitácora. Sobre todo por el trabajo que se ha pegado en buscar los 200 posts, sus 200 enlaces y 200 fotografías para acompañarlas, hay que agradecérselo votando. ¡Todos a las urnas!
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Vírgenes chinas
18 de Febrero, 2010, 0:01
Tras este título, que puede atraer a este blog a visitantes de bien distinto pelaje, voy a poneros dos estampitas de la virgen María que me dio el otro día una amiga devota:
No es que sea yo demasiado religioso, pero no me importa de vez en cuando apreciar el arte de este tipo y visitar una catedral (o una mezquita, o un templo budista). En este caso, me llamaron la atención de estas dos estampitas los trajes con los que posan los protagonistas.
En la primera, la virgen viste con el típico traje amarillo de los emperadores, algo bastante curioso, teniendo en cuenta que sólo los monarcas chinos -hombres- podían llevar esa vestimenta, incluso ese color, y cualquier otro podía ser condenado a muerte si se atrevía a vestir a lo Pepe Gáfez.
En la segunda imagen, sin embargo, la virgen lleva un traje rojo, más adecuado éste ya que era el reservado a la emperatriz (aunque creo que vestir de rojo no era tan prohibido como ir de amarillo).
En ambos casos, el Niño Jesús va de amarillo, color imperial, como se ha mencionado anteriormente.
Se deduce de todo esto que los artistas que pintaron estos cuadros (¿los jesuitas italianos que llevaron el catolicismo a China, quizá?) buscaron el mismo recurso en Oriente que en Occidente, el de enlazar la deidad celestial con el poder temporal y presentarlos como "reyes".
Ignoro si esto les trajo problemas con los emperadores, dado que las relaciones nunca fueron perfectas entre los misioneros y el poder chino. Si vosotros sabéis algo más de este tema, iluminad cual luces divinas. Si además sabéis los autores de estas imágenes y dónde se encuentran, seréis dignos de matrícula de honor.
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China en marfil
8 de Febrero, 2010, 0:01
Sé que es un poco decadente y antiecologista, pero hace unos días vi un colmillo de elefante tallado y convertido en una especie de "Minichina" con miles de detalles y una perfección formal que me dejó boquiabierto. Como dicen que una imagen vale más que mil palabras (y ahorra teclado que es un placer), os pongo un vídeo que tomé de esa espectacular obra de arte, hortera pero fascinante.
Aunque no hay muchos elefantes en China (alguno queda en Xishuangbanna, cerca de Birmania y Laos) los artesanos chinos han dado buena cuenta de él, aunque no sea un material tan popular como, digamos, el jade (del que hay obras tan enormes y detallistas como el colmillo mostrado).
Supongo que el mundillo de este material está rodeado de oscuras redes de contrabando, pero también hay que decir que China tiene permiso por el Convenio de la ONU Sobre el Tráfico de Especies en Peligro (CITES) para importar limitadas cantidades de marfil africano.
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Fotos de famiglia
9 de Diciembre, 2009, 0:01
Una lectora soriana llamada Victoria me escribió un email en el que me mencionó una preciosa colección de fotos sobre las etnias chinas que se ha hecho para un libro de este país. Un equipo de fotógrafos liderado por un tal Chen Haiwen ha recorrido toda China para hacer estas fotos, un trabajo en el que se ha tardado un año y en el que se tomaron 57.000 imágenes, escogiéndose después las 56 mejores (una por cada etnia china).
Las fotos tienen un indiscutible aire pictórico, con composiciones que recuerdan a Las Meninas y otros cuadros grupales clásicos. En muchas de ellas no hay fondo (o han puesto en él una pancarta oscura) para dar más fuerza a los personajes.
Tenéis la colección entera aquí, yo os pongo a continuación algunos ejemplos y aprovecho para recordar otro post muy visual que sobre el tema de las etnias hice hace un tiempo.
Uzbecos, que habitan en el norte de Xinjiang.
Los Qiang, una de las etnias más afectadas por el terremoto del año pasado en Sichuan.
Los Oroqen, pueblo del noreste de China, habitantes de los bosques emparentados con los manchúes y otros antiguos pueblos de las Siberia oriental.
Los Lhoba, pueblo que habita en el Tíbet y en el norte de la India. Curiosamente, algunas de las quejas que los tibetanos tienen de los chinos (asimilación cultural, ocupación de su territorio) las tienen los Lhoba con respecto a los propios tibetanos.
Éstos con traje que parece diseñado por Agatha Ruiz de la Prada son los Derung, que viven en las orillas del río Nu, en la provincia de Yunnan.
Daures, otro pueblo del noreste de China, famoso por su afición a jugar al hockey (como veis, hay palos de este deporte en su colección de utensilios).
Los Yugures, pueblo que, como ya se dijo con anterioridad en este su seguro servidor blog, no ha de ser confundido con los uigures. Viven en el noroeste de China y son budistas, a diferencia de sus primos uigures, que son musulmanes.
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Don Dong
31 de Agosto, 2009, 0:01
Esta semana que comienza va a haber en Pekín bastantes actos culturales relacionados con España, coincidiendo con el hecho de que nuestro país es el principal invitado en la Feria del Libro que la ciudad acoge cada año.
Uno de los actos más destacados de esta semana cultural española será la concesión de la Orden de las Artes y las Letras por parte del Gobienno español al profesor chino Dong Yansheng, probablemente el chino que más sabe de cultura española en el país asiático.
Dong fue el primero que tradujo el Quijote directamente del español al mandarín (las que hubo antes venían de traducciones inglesas o francesas, no del original cervantino) y también se ha atrevido a hacer traducciones de libros en mandarín al español. También es el autor de muchos de los manuales con los que los estudiantes chinos aprenden el idioma de Belén Esteban (es que ya estoy harto de poner el tópico ése de "el idioma de Cervantes").
Entrevisté al profesor Dong hace cuatro años, en 2005, con ocasión del cuarto centenario del Quijote (sólo os puedo enlazar, irónicamente, a una versión de aquella entrevista en portugués), y puedo decir sin lugar a dudas que es el chino que mejor español habla de todos los que he conocido. Un español claro y sencillo, pero que a veces adorna con figuras literarias o vocabulario propio de la gente con mucha cultura. Cuando habla uno casi se siente teletransportado al Siglo de Oro español.
Además se le nota que disfruta usando el castellano, que durante su hablar pausado busca en el diccionario mental de su memoria palabras bonitas para soltarlas, como jugando con ellas. Es fantástico ver como un extranjero disfruta tanto con nuestro idioma, que para nosotros suele ser un vehículo de comunicación cuya belleza sonora o riqueza de vovabulario apenas apreciamos o usamos, de tan normal y diario que es su uso. Y eso que el señor Dong me contó en aquella entrevista que lo que él quería de joven era estudiar ruso...
No sólo es cómo habla, sino lo que cuenta: es un auténtico placer escucharle contar anécdotas de su vida, o el entusiasmo con el que describe los mil y un detalles de su minuciosa traducción del Quijote, o sus lúcidas e ingeniosas opiniones sobre mil y un temas, desde la política china a la sociedad española. El profesor Dong es una muestra de una clase intelectual china brillantísima, que los extranjeros apenas conocemos, en la que se adivinan las huellas del budismo -quizá por la serenidad y la modestia que les falta a tantos intelectuales occidentales- y el confucianismo -quizá por la erudición-. Una clase intelectual que, además, se vio perseguida muchos años por el mero hecho de haber estudiado...
Dong Yansheng también fue entrevistado, en 2007, por el dúo español de cómicos Gomaespuma, en la histórica retransmisión que hicieron de su programa desde China, hace un par de años. Aquella entrevista fue mítica, para enmarcarla: al final, Dong casi hizo reír más a la concurrencia que los geniales humoristas, volvió a dar constancia de su extraordinario don de palabras -en español, en chino no sé cómo será- y conquistó a los de Gomaespuma en los escasos minutos en que habló con ellos. Al escucharles, me llevé la impresión de que en la entrevista se lo habían pasado tan bien como yo dos años antes.
La entrevista gomaespumil estuvo en aquel entonces colgada en la web del dúo, aunque me parece que ya la quitaron. A lo mejor podéis contactar con ellos por esa misma página para pedirles que os envíen la grabación de aquel día. Vale la pena escucharla, en verdad.