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12. Shanghai,
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Chocolatitos tras un septenio

6 de Agosto, 2014, 0:01

En septiembre de 2007 visité Nueva York, escribí algunos posts en este blog sobre mis impresiones de aquel viaje, y una de las cosas que comenté entonces (aquí, concretamente) fue que la gigantesca tienda de M&Ms (o Emanems) que había en Times Square era perfecta para ser exportada a Pekín. En la capital china algo así tendría mucho éxito, decía yo entonces. Ese toque kitsch y el enorme exceso de montar una tienda de varios pisos sólo para vender píldoras de chocolate me parecían algo perfectamente trasladable a tierras pequinesas.


Una de las fotos que hice entonces a la tienda de Manhattan.

Siete años han tardado los chocolates que se derriten en tu boca y no en tu mano en escuchar mis plegarias, pero al fin lo han hecho, aunque no han respetado mi idea del todo: la primera tienda de M&Ms en Asia se abrió el pasado mes de julio en China, mas no en Pekín, sino en Shanghái. Pocas semanas después de su inauguración, visité la Perla de Oriente y me la encontré sin buscarla (no era difícil, porque está en la Calle Nanjing, que es un poco como el Times Square shanghainés). Tomé algunas fotos, rememorando mi viaje neoyorquino:




Todos esos tubos de colores están rellenos de Lacasitos yanquis.


La tienda de Shanghái es parecida a la de Nueva York, con varios pisos también donde los M&Ms sirven de multicolor decoración de las paredes. El principal cambio entre una y otra es que las mascotas que representan a estos dulces cambian los disfraces estadounidenses que llevaban en la Gran Manzana por otros más apropiados para China en el establecimiento shanghainés.


En Nueva York...


...y en Shanghái





En fin, que me llena de orgullo y satisfacción que mi deseo/propuesta/tontería de 2007 se haya cumplido, aunque haya tardado un septenio y se haya desviado unos cientos de kilómetros. Voy a pedir algo más, a ver si en 2021 lo tenemos: deseo un tren de alta velocidad Madrid-Pekín.

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Ya vuelvooooo

28 de Julio, 2014, 0:01

Hola a todos y todas después de dos semanas de parón en este blog, el paréntesis más largo en la historia de Chinochano. La semana pasada estuve de viaje y, por una vez, no me llevé ordenador ni visité cibercafés, por lo que he estado ausente tanto del blog como de las redes sociales, y la verdad es que me ha venido bien. La razón de todo ello: unos amigos de España vinieron a visitarme y me fui con ellos a Qingdao y Shanghái.

Shanghái, ciudad que llevaba casi dos años sin visitar (en 2013 no cumplí con mi tradición anual de ir a la ciudad enemiga) estaba realmente bonita el día que llegamos. Nunca había visto en ese lugar cielos tan azules, y encima con nubecitas aborregadas. Será que de tanto sufrir nieblas y smogs en Pekín, me impresiona más ver estas cosas...


La gran novedad de Shanghái desde que la visitara hace dos años es, como se ve en la foto anterior, que ya tiene casi terminado su nuevo megarrascacielos, que creo que se llama la Torre de Shanghái y será el segundo edificio más alto del mundo, con 120 pisos. Lo inaugurarán en 2015, y si necesitan propuestas para ponerle motes, a mí esa forma de cilindro un poco retorcido y ancho por abajo me recuerda a un percebe, por si les apetece bautizarlo así en la jerga popular...


El Percebe condena al Abrebotellas (la torre SWFC, el rascacielos del agujero trapezoidal), que hasta ahora era el techo de Shanghái, a un papel segundón, de la misma forma que ese edificio "empequeñeció" a la torre Jinmao cuando fue inaugurado. En este viaje subí al Abrebotellas, quizá por última vez, y comprobé que el Percebe no le tapa las vistas, así que aún podría atraer a los turistas.


Jinmao, Percebe y Abrebotellas vistos desde abajo.


Una cosa que hice esta vez en Shanghái y que no había hecho nunca antes es salir de noche por los edificios coloniales del Bund, donde yo no sabía (los de Shanghái se reirán de mí) que hay muchos clubes pijillos, algunos con terraza, a donde acude lo más granado de la ciudad. A muchos de ellos (el famoso Rouge, por ejemplo) no me dejaron entrar porque llevaba zapatillas deportivas o alguno de mis amigos iba en pantalón corto, por unos estrictos códigos de vestimenta que en Pekín veríamos intolerables. Al menos sí pudimos entrar a un local bastante curioso que se llama Cirque du Soir y que tiene una estética así como decadente, con gogos maquilladas de forma siniestra que bailan mientras se vierten cera caliente de velas, un enano, un gigante, camareros que hacen malabarismos con botellas ardiendo mientras la barra está en llamas y otras rarezas.


Por lo demás, regreso de Shanghái, como siempre, con los bolsillos muy pesados, porque en la perla del Yangtsé casi todo el cambio pequeño lo dan en monedas de un yuan, no en billetes. No sé muy bien por qué en Shanghái son más de moneda y en Pekín de billete, pero siempre ha sido así. Antes pensaba que era porque en Shanghái las máquinas automáticas de venta de billetes de metro iban sobre todo con monedas (y en Pekín no existían), pero ahora que también las hay en la capital china, no me vale esa explicación.

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Una escapada a la ciudad Sobre el Mar

12 de Septiembre, 2012, 0:01

El blog sigue algo aletargado porque yo continúo teniendo visita familiar y hemos hecho la casi obligada escapada de fin de semana (largo) a Shanghai, para que mis parientes puedan comparar un poco Pekín y la Perla de Oriente y ver que la primera es siempre mejor (es broma, en skyline y concepto "gran metrópoli" Shanghai no tiene nada que temer de nuestra capital).

Shanghái estaba algo gris y lluviosa, con ese tiempo siempre tan encantador que tiene, pero al menos los días estaban claros. Pocas novedades vi en el lugar con respecto a visitas anteriores, salvo que la Shanghai Tower, el rascacielos destinado a ser el más alto de la ciudad. ya está tomando forma junto a los que destronará (la Jinmao y el SWFC). Hice algunas fotos y seleccionaré y pondré aquí algunas para llenar el hueco de días sin postear:

Siestecita junto a los jardines Yuyuan


El SWFC, por las nubes


A casa de la abuelita


Un rascacielos-katiuska


El barco fantasma de Monkey Island, desde Pudong...


...y desde el Bund, al día siguiente


¿Se lee más en el metro que Shanghai que en el de Pekín?


La Shanghai Tower ya amenaza


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Picor en el cielo

17 de Mayo, 2011, 0:01

El viaje por China que os he estado contando en los últimos posts terminó con la ya tradicional visita anual a Shanghai, ciudad que está todavía de resaca por la Expo del pasado año. En la visita aproveché para visitar el pabellón chino de la Expo, que es el único todavía visitable (decidieron abrirlo seis meses más, ya que, con sus colas interminables del año pasado, mucha gente se quedó sin verlo). No me gustó demasiado, pero bueno, lo hice más que nada por quitarme la espina de no haberlo visitado en 2010, cuando me hice aquel maratón pabellonero. También estuve en la isla de Chongming, en la desembocadura del Yangtsé, un sitio muy tranquilo que los shanghaineses usan para olvidarse los fines de semana de las autopistas y los rascacielos...

Pero de lo que os quería yo hablar hoy es precisamente de rascacielos, porque hace tiempo, mucho tiempo, que quiero hacer una lista de los principales que tiene Shanghai. Me ha animado a hacerlo un souvenir que me compré en esta reciente visita, porque con él venía un folleto explicando brevemente algunas de las grandes torres más famosas de la ciudad:



El post me va a quedar algo largo, como aquéllos que hice en Pekín de la avenida Chang An y sus aledañas, pero es que hace años que quiero dejar constancia también de los edificios más populares de la ciudad rival. Así que vamos con ello, pacientemente:

Muchos de los rascacielos shanghaineses más famosos se encuentran en Pudong, el distrito que se encuentra al este del río Huangpu. Forman la skyline más conocida de la ciudad, que es tal que así:


Es así ahora, pero ojo que está en continuo cambio...


En esta escailain hay al menos tres edificios que conoce prácticamente todo el mundo que ha visitado Shanghai en los últimos años, pues destacan por su altura entre los demás -de momento- y tienen miradores turísticos en su interior. Son los siguientes:

  Shanghai World Financial Center: También conocido como SWFC, es el tercer edificio más alto del mundo, sólo detrás de la horrible Burj Khalifa de Dubai y la Taipei 101 taiwanesa. No obstante, su mirador, en el piso 101, es quizá el más alto del mundo, porque los turistas de la Taipei 101 sólo pueden subir al piso 90, y en la Burj creo que es algo similar. El rascacielos shanghainés es conocido, al menos en mi entorno, como "el abrebotellas". El agujero trapezoidal que ha contribuido a este nombre iba a ser originalmente un círculo, pero esto ya lo conte en su día.
  Torre Jinmao: Hasta que llegó la SWFC, era el edificio más alto de Shanghai, pero su reinado sólo duró diez años, entre 1998 y 2008. También fue en su día el tercer rascacielos del planeta, pero este mundillo cambia muy rápido y actualmente ocupa el puesto duodécimo. Ahora para los shanghaineses una de las gracias de subir al SWFC es, precisamente, ver desde arriba la Jinmao, el edificio que durante tantos años les pareció imbatible. La decadencia de la Jinmao se acentúa por el hecho de que su estructura se ve algo oxidadilla, y encima, por lo que vi en esta última visita, ya ni siquiera la iluminan por la noche, a diferencia del resto de rascacielos de la zona (a lo mejor sólo fue esos días, pero daba cosica verla tan apagada). En todo caso, tiene algo que no posee el SWFC, y es que dentro se puede ver su patio interior de 90 pisos, una pasada.
  Torre de la Perla de Oriente: Una de las primeras estructuras que se construyó en Pudong, y sigue siendo una de las más altas, aunque técnicamente no es un rascacielos. Es algo más alta que la Jinmao, pero su mirador está bastante más bajo (creo que en él hay un restaurante giratorio). Este repetidor gigante sigue siendo uno de los más altos del mundo en su categoría, y el año pasado dio un pequeño susto al incendiarse su antena. Para mi gusto es un poco fea, pero es uno de los símbolos de la ciudad, eso está claro.

A estos tres edificios más famosos hay que añadirles un trío de rascacielos de bancos, también conocido -por mí- como el "trío impossible" porque los tres edificios aparecen en la película "Mission: Impossible III". Se encuentran, mirando desde la clásica skyline al otro lado del río, a la derecha de la Torre Perla de Oriente.

  Torre del Banco de China: No tan espectacular como el edificio de este mismo banco en Hong Kong, pero también es bastante prominente en el horizonte de Shanghai. Leo en Wiskipedia que Tom Cruise saltó desde él hacia el vacío en la mencionada película. Como es cienciólogo, se obró el milagro y sobrevivió.
  Torre del Banco de Comunicaciones: Muy cerca del anterior, en realidad son dos torres conectadas, como las Petronas de Malasia. Parece ser que en la torre más baja hay una piscina en el ático, desde la que debe disfrutarse de la mejor vista de la ciudad en remojo.
  Bank of Shanghai: El trío de rascacielos bancarios se completa con este edificio, aunque está un poco escondido en las fotos de los turistas.

Siguiendo en Pudong, concretamente alrededor de la Jinmao y el SWFC, hay otros edificios también destacables:

  Shanghai International Financial Center: Otra pareja de torres, las más nuevas de la familia: en muchas postales y fotos de Shanghai en Google aún no las veréis. En la foto de arriba podéis apreciar que tapan un poco a la Jinmao según de donde mires... lo que le faltaba a la Jinmao, está claro que ha pasado de ser la niña bonita a ser la gran olvidada.

Hotel Shangri La: No podía faltar en el corazón del capitalismo chino un hotel de lujo, y su marca no podía ser otra que la Shangri La, omnipresente en todos los lugares privilegiados del país... Este es el único edificio de todos los que aquí estoy citando donde me puedo jactar de haber dormido (aclaro que no lo pagué yo y que no soy gigoló). Yo dormí en el edificio "clásico", el de delante, no en el de detrás, que debe ser la parte "para ejecutivos".

Torre Mirae Asset: Otro edificio también bastante nuevo en la ciudad, que da al conjunto pudonguiano un toque de verde que necesitaba.

Edificio Aurora: El más bajo de todos los edificios que estamos comentando en Pudong, pero quizá también uno de los más famosos. Sus grandes letras en rojo, su llamativo color amarillo, su posición en primera línea de la orilla del río y su pantalla gigante nocturna lo convierten en un rascacielos popular, hacia el que muchas miradas de los turistas se dirigen en los minutos que pasan admirando el conjunto rascacielesco. Además se llama igual que mi tía, así que no sé qué más se puede pedir...

Con todo lo anterior, podemos tener una idea más clara de lo que es el skiline shanghainés:


Pero amigos, la cosa no termina aquí... Ya saben bien los que viven en Shanghái, o los que la han visitado, que la ciudad tiene rascacielos por todos lados, surgen como setas (leí no sé donde que la urbe tiene ya 2.000 edificios de gran altura, lo cual quizá es un récord mundial). De este modo, hay por ejemplo muchos rascacielos, y algunos también muy populares entre visitantes y residentes, en la parte "antigua" de la ciudad, en Puxi (el lado occidental del río Huangpu, en contraposición a Pudong, que significa "al este del río Huangpu"). Por ejemplo, hay rascacielos muy famosos y muy fotografiados en los alrededores de la Plaza del Pueblo, el centro neurálgico de la ciudad y el sitio donde más pasean los vecinos.

Así que me temo que la lista va a seguir... Veamos algunos de estos otros rascacielos:


Hotel Radisson: Más conocido como "el Ovni" por razones obvias, este hotel preside la entrada de la parte peatonal de la calle Nanjing, arteria comercial de la ciudad y una de las calles más concurridas del mundo, con el permiso de la Calle del Parque de Huesca en las Fiestas de San Lorenzo.
  Shimao International Plaza: Gracias a sus emblemáticas antenas de marciano, o de caracol, este rascacielos es el tercero más alto de la ciudad, sólo detrás del SWFC y la Jinmao. También situado en los alrededores de la Plaza del Pueblo, sale en muchas fotos que los turistas se hacen en la Calle Nanjing, porque por su posición hace de rascacielos "de fondo".

Hotel Marriott: Otro inconfundible rascacielos, en la misma zona que los anteriores, con un curioso aspecto de "espada". Mis amigos de Shanghai me contaban que a los shanghaineses no les gusta mucho porque, diseñado por arquitectos japoneses (como muchos de los antes nombrados) el edificio asemejaba "una espada japonesa clavada en el corazón de Shanghái". Cosas del nacionalismo chino y el sentimiento antijaponés...
  Torre Light: En realidad es un rascacielos bastante insulso, pero con un bonito remate al que la iluminación nocturna convirte en uno de los edificios más famosos de la noche shanghainesa.

Bund Center: Otro ejemplo de rascacielos poco llamativo si no fuera por su remate, en forma de corona... Este edificio también es bastante visible desde la calle Nanjing, y por lo tanto le hacen tantas fotos que extraña que no lo hayan gastado ya con los flashes.

Wheelock Square: He dicho antes que el Shimao es el tercer edificio más alto de Shanghai, pero según como hagamos la clasificación, porque hay quien sólo considera el espacio habitable y no las antenas... Si usamos este baremo, éste es por ahora el tercero de la ciudad. En esto de los edificios altos, como en todo, hay muchos debates.

Plaza 66: Otro de los edificios más altos de la ciudad (sería el cuarto según el baremo anterior). Le falta otro 6 para ser un edificio con leyendas...
  Torre Hong Kong New World: La otra ciudad china con rascacielos por antonomasia (en cuanto a fama, porque ahora hay rascacielos en cualquier capital china de provincia) está presente en el nombre de otro de los rascacielos más altos de la ciudad.
  Tibet Building: No es un edificio tan alto como los vistos hasta ahora, pero bueno, sale en el abanico... Hortera, pero curioso, el intento de unir arquitectura tradicional tibetana con el estilo rascacielil.

Grand Gateway: Las "torres de KIO" de Shanghai las componen estos edificios, también en el top ten de la ciudad. Si en Madrid tienen puerta a Europa, ésta será la asiática, digo yo...

United Building: Otro rascacielos con remate raro para completar la lista.

Con todo lo anterior, creo que ya tenéis una buena colección de lo más alto que hay en la ciudad más grande de China. No obstante, tened en cuenta que la colección va cambiando año a año, y a lo mejor en un lustro este post está más anticuado que una máquina de escribir. Por ejemplo, para dentro de tres años está prevista la inauguración de un monstruo de más de 600 metros llamado Shanghai Tower, que estará al lado del SWFC y la Jinmao y empequeñecerá a ambas:



Y no podría despedirme, pese al rollo arquitectónico de hoy -parezco Ted Mosby- sin nombrar los tres edificios del corazón de Shanghai, tres estructuras que sin ser especialmente altas, son también marca personal de la gran urbe. Además, me ayudará a no CONFUNDIRLAS, porque siempre me equivoco cuando hago de "guía" y explico a amigos o familiares lo que son. Son edificios "cuadrados", un estilo más presente en el Pekín moderno que en Shanghái, pero que también quedan bien en la ciudad de las alturas. A saber:


El Gran Teatro de Shanghai


El Museo de Shanghai


El Centro de Exhibiciones de Planificación Urbana de Shanghai,
en el que tenéis una espectacular maqueta de la ciudad
y en ella podéis ver todos los edificios citados y miles más


Con este trío  me despido, recomendandoos de postre una magnífica web de rascacielos que he encontrado mientras hacía este post y me ha ayudado mucho en su elaboración, casi tanto como el abanico. No sólo tiene información completísima, sino que cada edificio está cuidadosamente dibujado y es colocado en gráficos para ser comparado con otros del mundo, de su misma ciudad... Hay hasta gráficos de edificios desaparecidos (Torres Gemelas y demás). Una auténtica joya cuyo autor o autores merecen un monumento (muy alto, por supuesto).

ACTUALIZACIÓN (14/9/2012): Tras una visita a Shanghai un año después, me gustaría incrementar la colección con dos especímenes más que he visto en esta ocasión.

Uno es la torre del gigante asegurador chino Ping An, que está cerca de la Perla de Oriente (en la foto de arriba del todo se asoma ligeramente, a la derecha de la bola de más abajo).


Lo llamativo de este edificio es lo hortera que es, ya que cada piso está bien ornamentado de columnas dóricas, como una especie de versión rascacielera del Partenón.


Otro edificio que quiero incluir, aunque no sé muy bien cómo se llama o a qué dedica el tiempo libre, es un rascacielos en forma de bota catiusca que vi en las afueras de Shanghái, yendo hacia Zhouzhuang. ¿Homenaje a Italia, a los charcos, a los clicks de Famóbil? Si alguien sabe más datos de él, que lo cuente...


(No sé si este post acabará siendo actualizado eternamente en plan colección de triciclos, lo iremos viendo con el tiempo).

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Pabellonitis en Shanghai (y III)
conclusiones, ruegos y preguntas

25 de Octubre, 2010, 0:01


Tras citar en la primera y segunda entregas algunos pabellones que me llamaron la atención en la Expo Universal de Shanghai, me gustaría terminar la serie con unas ideas generales de este magno evento, algunas positivas y otras no tanto. Son las siguientes:

- Una Expo Internacional (como la de Zaragoza) es mucho más agradable que una Expo Universal (como la de Sevilla o la de Shanghai). No tiene tanto atractivo arquitectónico (los países no diseñan sus propios pabellones) pero por dentro sus edificios te enseñan lo mismo o más, con menos colas y un tamaño mucho más manejable y menos agobiante. No creo que Zaragoza le tenga que envidiar en nada a Shanghai, al final es lo mismo pero sin tanta alharaca.

- Esto de las Expos Universales es un poco kafkiano. Pongamos que te toca hacer 12 horas de cola en el pabellón de Arabia Saudí, como pasó la semana pasada, cuando Shanghai 2010 fue visitada por nada más y nada menos que un millón de personas. ¿Qué puede haber dentro que justifique 12 horas de cola? ¿Un barril de petróleo para cada visitante? Por muy bonita que sea la película saudí, no tiene ningún sentido. En general, si se piensa friamente, todo es un poco absurdo. Si el interior de un pabellón con mucha cola está lleno de cosas, llegas tan cansado tras la espera que no tienes energía para verlas. Si está vacío y sólo tiene un bebé gigante, como el de España, te sientes un poco estafado. Las Expos son un poco surrealistas, y además, tendríamos que empezar a pensar si sirven para algo en un mundo donde ya podemos conocer otros países a través de la tele o de Internet (bueno sí, sirven para hacer pasta, pero a los visitantes, ¿les aporta realmente algo?).

- El pueblo chino es invencible, o pasa de todo, o las dos cosas. Aguantan horas de colas, empujones, calor, timos pabelloníferos... ¿Creéis que vi algún chino enfadado por ello? Como si nada, todos sonrientes, tranquilos y felices de "disfrutar" una Expo que en muchos países la gente hubiera calificado de insoportable. ¿Cómo tienen los chinos tanto aguante? ¿Por qué no se quejan? Tras casi 10 años aquí, me siguen alucinando.

- Las Expos no están pensadas para países superpoblados. China estaba empeñada en tener la Expo más visitada de la historia, cosa que consiguió (más de 70 millones de personas la han visto hasta ahora) pero... ¿mermó tanta cantidad la calidad? Las hordas de visitantes han destrozado la mayoría de los juegos interactivos, han deteriorado visiblemente muchos pabellones (por ejemplo, el de España, llevándose cachos del mimbre que lo cubre) y han sobado todo tanto que los pabellones están sembrados de papeles improvisados en los que los voluntarios piden a la gente que por dios no toque nada (había pabellones en los que casi cada objeto tenía esos papeles pegados, con celo y de cualquier manera, dándole a todo un toque cutrongo).


En los pabellones en los que se optó por muestras clásicas tipo museo, no se veía nada, porque alrededor de cada objeto había tal cuadrilla de gente que no había quien se enterara de nada. ¿Valió la pena tanta promoción para que fuera todo el mundo? Para las estadísticas sí, para los visitantes, tengo mis dudas.

- No hay objeto, pared o baldosa de la Expo que no haya sido fotografiada por los visitantes. Persiste el tópico de que los japoneses lo fotografían todo... comparados con los chinos, los nipones odian la fotografía. Los visitantes chinos de la Expo de Shanghai hacían como media por persona y pabellón, tirando por lo bajo, unos 8 trillones de fotos. A estatuas bonitas, a estatuas feas, a pantallas en pasillos oscuros, a extranjeros, a cualquier chominada. No os lo podéis ni imaginar, porque incluso yo que lo vi creo que estaba soñando, ¿cómo pueden fotografiar absolutamente cualquier cosa, sin nada que se pueda calificar mínimamente de criterio?. Con las fotos que han hecho, imprimidas, se podría construir un mapa de la Expo a tamaño natural en el que no quedaría ni un sólo cachivache o rincón de los pabellones sin inmortalizar.

- La organización de la Expo estuvo a años luz de la de los Juegos Olímpicos. Y no lo digo porque me tire la "tierra" (vivo en la rival de Shanghai, Pekín), pero todo el mundo lo comenta. De Pekín 2008, casi todos (periodistas, atletas, público) se fueron encantados, diciendo que han sido probablemente los mejores juegos de la historia hasta la fecha. De la Expo, sólo llegan de los que están participando las siguientes palabras: "por dios, que se acabe ya", y nadie se atreve a decir que sea la mejor, ni mucho menos. Una cosa, eso sí, han tenido en común JJOO y Expo: en los dos casos, las autoridades chinas han pasado olímpicamente de organizar actos culturales paralelos a los grandes eventos (conciertos, conferencias, espectáculos callejeros, etc). Será por miedo a protestas, será porque les da lo mismo todo lo que no dé pasta: en los dos magnos acontecimientos que China ha tenido este lustro, se suprimió todo lo que se pudo el aire festivo.

En resumen, que pasé unos días gratos en la Expo, pero algunas cosas no me acabaron de cuadrar. Ahora Cantón quiere hacer también una Expo Universal (la de 2025, creo), así que igual para entonces China ha logrado solucionar algunas de estas dudas. Dejamos la cuarta entrega de la serie para dentro de quince años, por tanto (o para cinco, si por alguna pirueta del destino voy a Milan 2015).

Para terminar, unas fotillos más del evento que no me cupieron en los días anteriores:


Pabellón de Israel, pequeño pero resultón (y el primero que visité).



Primer pabellón de Corea del Norte en una Expo Universal
(fue el único en el que compré algo: agua mineral norcoreana).



Otro pabellón de país aislado, Turkmenistán.



Detalle del pabellón de Corea del Sur,
uno de los más grandes.



El multicolor pabellón de Estonia (con el puente Lupu al fondo).



Interior del pabellón de Noruega,
en el que no se mencionaba nada del Premio Nobel por si acaso
(el de Suecia, en cambio, sí lo hacía).



Pabellón de Francia, enorme por fuera, insulso por dentro.



Pabellón de Polonia, muy currado tanto exterior como interiormente.



La popular bola luminosa del pabellón de Alemania.



El pabellón de Holanda, hippy y genial.



Uruguay tenía un minipabellón en el edificio suramericano,
en el que lo mejor era esta estatua de una vaca con sus ubres y todo.



El pabellón húngaro era espectacular por dentro,
aunque sólo enseñaba una extraña estatua plateada.



Curiosa estatua cerca del pabellón de Madrid.



El pabellón de Barcelona no tenía apenas nada,
pero para paliarlo colocó una especie de capilla en honor a Samaranchi,
el catalán más querido por los chinos.



Chinglish en los baños de la Expo.



El pabellón más espectacular...
Bueno, en realidad es la estación de tren de Hongqiao,
uno de los edificios más grandes sin columnas que he visto en la vida.

Desde allí tomé el tren de vuelta a una sosegada Pekín sin pabellones (¡yupi!).

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Pabellonitis en Shanghai (II)

22 de Octubre, 2010, 0:01



(viene del capítulo anterior)

Voy a seguir concediendo premios a los pabellones que visité en la Expo de Sevilla, huy perdón, de Shanghai. Continuamos...

EL PABELLÓN CON LA MEJOR PELÍCULA:

EX AEQUO AUSTRALIA Y EMIRATOS ÁRABES UNIDOS

Los que hayáis ido a una Expo (tal vez la de Sevilla o la de Zaragoza) ya sabréis que una de las bases para que un pabellón sea exitoso es exhibir en su interior una película que impresione al espectador, ya sea por su contenido, ya sea por la forma (que la pantalla sea cuanto más rara mejor: una esfera, un icosaedro, un plátano de Canarias, una ubre de camella...). La película de Arabia Saudí comentada antes era espectacular en forma, pero contenido tenía más bien poco. La australiana y la emiratí aunaban un muy buen argumento, que llegaba al espectador, con excelente calidad de realización y gran despliegue de tecnologías pantalliles. Pero como estaba muy oscuro por dentro, pongo sólo fotos de los pabellones por fuera:



El de los UAE tenía forma de dunas arenosas



EL PABELLÓN CON EMPLEADOS MÁS CACHONDOS:
TAILANDIA

Muy importante la labor de los empleados y voluntarios de los pabellones, la mayoría chinos o extranjeros que hablaban un poco de chino, aunque muchos de ellos, tras seis meses aplacando hordas de turistas, estaban más bien hechos fosfatina. No así la encargada de manejar a los turistas en el pabellón de Tailandia. En realidad era una voz en off que decía a los visitantes por donde ir, pero con un chino graciosísimo (y muy básico, así que lo entendía yo también) y haciendo que el público estallara en carcajadas diciendo cosas como "por favor señores, en el pabellón no hay lavabo, no hay baño, no hay nada de nada".

EL PABELLÓN MÁS JETA:
MARRUECOS

Marruecos, señoras y señores, decidió llevar a Shanghai 2010 exactamente el mismo patio marroquí que ya había construido en Zaragoza 2008. Supongo que pensarían que muy poca gente de Shanghai iría a la Expo de Zaragoza y muy poca de Zaragoza iría a la de Shanghai, con lo cual podrían venderles la moto a los shanghaineses nuevamente... No contaban con este chinoaragonés aquí presente, y no puedo sino quejarme. ¡Qué morro, repe no vale! Un patio muy bonito, también hay que decirlo, pero yo creo que no es jugar limpio en la noble competición expositiva.


Conviene decir también que Kazajistán también trajo a Shanghai alguna cosa que ya mostró en Zaragoza -una habitación fría con nieve y yurtas- pero también tenía alguna cosa nueva, como una bellísima cantante kazaja haciendo karaoke.

EL PABELLÓN MÁS SURREALISTA:
CROACIA

Entrada al pabellón: se ven imágenes de Croacia a ambos lados, en un pasillo de cinco metros. Acabado el pasillo, una tienda de corbatas, explicando que las corbatas son un invento croata (la semejanza entre ambas palabras ya nos lo hacía sospechar). Fin del pabellón, circulen, circulen.


Curiosamente, los vecinos y a veces rivales de los croatas, los serbios, también dispusieron un pabellón bastante surrealista. El pabellón, frente al español, giraba en torno a la idea de que un famoso científico serbio inventó hace tiempo un calendario que es más exacto que el que usamos hoy en día, y recomendando por tanto que usemos este calendario serbio. Y punto. 


Por lo menos, serbios y croatas dejan recuerdo con su graciosa estrategia, hubo decenas de otros pabellones de gran insulsez, en los que apenas recuerdo qué había dentro. Incluido el del supuesto rey de las exposiciones (Francia), o los de países que gastan mucho en estos eventos, tales como Italia, Alemania o Suecia.

EL PABELLÓN MÁS PELOTA:
PAKISTÁN

La mayoría de los pabellones, sabiendo que estaban en China, tuvieron numerosos guiños hacia el pueblo chino (como el Flan Chino el Mandarín antes mencionado). Pero lo de Pakistán, uno de los pabellones con menos cola, era de traca: todo, absolutamente todo el pabellón estaba dedicado a las maravillosas relaciones entre China y Pakistán. Visitas de estado mutuas, anécdotas bilaterales como la del famoso maongo pakistaní (ya os la conté hace tiempo
aquí) y una copia a escala del K2, monte que está en  la frontera de ambas naciones superamigas. Sólo faltaba la firma de un tratado de anexión del país pakistaní a la gran China, la verdad.



EL PABELLÓN MÁS RELAJADO:
CUBA

Sin cola ninguna, uno entra al pequeño pabellón y ¿qué hay? Dos bares de mojitos, nada más. Viva el pueblo cubano, ¡viva Cuba Libre!


EL PABELLÓN QUE MÁS PASTA HA SACADO:
NEPAL

Yo no sé si los nepalíes lo calcularon o no, pero les salió redondo... El caso es que el país del Himalaya montó un muy bonito pabellón, mezclando arquitecturas civiles y religiosas de su país, pero, y ahí está la clave, lo llenó de imágenes de Buda, convirtiendo el edificio en el templo budista oficioso de la Expo.


Los chinos, que cada vez que ven un Buda a lo lejos le tiran una moneda, empezaron a arrojar yuanes sobre todas las imágenes de Sidharta que hay en el pabellón (y son muchas), como harían en otros templos, siguiendo la creencia tradicional de que si la moneda cae en un lugar al que es difícil llegar, tendrán más suerte, o más dinero, o las dos cosas. Como resultado, el pabellón estaba INUNDADO de monedas, aquello parecía la casa del Tío Gilito.


Había carteles diciendo que los responsables del pabellón "habían notado que los visitantes se habían puesto a tirar monedas" -como para no notarlo- y avisando que, en consecuencia, habían decidido que el cuantioso dinero recolectado iba a ser usado para construir una escuela para los niños pobres de Lumbini (ciudad de Nepal donde se dice que nació Buda). Yo creo que con lo recolectado, los niños lumbinianos van a poder dar clases de equitación y sesiones de informática con un iPad tamaño sábana para cada uno.

EL PABELLÓN QUE HA TRAÍDO EL OBJETO MÁS PRECIADO:
DINAMARCA

La estrella de los millones de cachivaches que hay en los pabellones (algunos, porque otros estaban prácticamente vacíos) era sin duda alguna la Sirenita, traída de Copenhague y colocada en el centro del espiraloide pabellón danés. Se la veía un poco triste allí abajo, pero bueno... Genial el vídeo en el que se contaba su viaje de Dinamarca a China, con aires nostálgicos, como dejando con pena su tierra querida (pronto volverás, ¡no sufras!).


LA IDEA MÁS BRILLANTE:
CHICHICHILELELE

Chile, un país que siempre ha cuidado mucho sus participaciones en las Expos (recuerdo que en Sevilla 92 su pabellón fue uno de los más exitosos, porque llevó nada más y nada menos que un iceberg) tuvo una muy original idea: como Chile y China son países antípodas, en el pabellón colocó un pozo que conectaba indirectamente (a través de vídeocámaras) con el exacto otro lado geográfico del planeta, donde, por lo que se veía, hay una oficina. La gente de allí te ve a ti, tu les ves a ellos, y puedes hacerles señas o dialogar con papelitos. Bella idea.



EL PABELLÓN MÁS ALEJADO DE LA CIVILIZACIÓN:
MADRID

La principal innovación de la Expo de Shanghai respecto a citas expositivas anteriores era, en teoría, que habría también pabellones dedicados a las ciudades, no sólo a países (siendo como es una expo dedicada precisamente a las urbes). Pero lo que no dijeron es que iban a colocar los pabellones de ciudades aproximadamente en las afueras de la ciudad de Tombuctú... El de Madrid, concretamente (y también el de Londres) estaba tan lejos que podrían haber expuesto en él tranquilamente el gorro perdido de Napoleón. Llegar a él desde el núcleo de la Expo (la zona de países) suponía un largo viaje en el que se requería cantimplora, bocadillos y una o dos noches de acampada. Pobres ciudades en la Expo de las ciudades.


LOS PABELLONES FORTALEZA INEXPUGNABLE DE LA EXPO:
EX AEQUO CHINA, EEUU Y JAPÓN

Los tres países más ricos del mundo se pusieron de acuerdo en una cosa: ponerme las cosas difíciles para no entrar en ellos, pidiéndome reservas con semanas de antelación, citas a horas intempestivas o diciéndome simplemente que me pirara. Son prácticamente los únicos tres pabellones nacionales que no vi, porque para entrar en ellos tenías que ser ministro o acertar la lotería de las reservas.

Una pena, pero dicen que ninguno de los tres era gran cosa por dentro. Por fuera, el de Japón y el de China eran grandiosamente insulsos, y el de EEUU podría haber sido confundido con una central lechera. Más dinero no siempre implica mejores ideas.

China, ande o no ande caballo grande
(e inaccesible)


Japón
(el color del pabellón no se ve muy bien en la foto,
pero era rosa pastel, repito, ROSA PASTEL)


EEUU, o pa qué matarse...

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Pabellonitis en Shanghai (I)

20 de Octubre, 2010, 0:01


Desde hace unos días, cada vez que veo por la calle un edificio de aspecto raro, pienso que es un pabellón de un país y me entran ganas de visitarlo, aunque en realidad sea una granja de pollos. Sufro de pabellonitis, enfermedad desarrollada después de cuatro días de intenso pateo en la Expo Universal de Shanghai, que he visitado cuando queda ya poco para que acabe (se clausura el 1 de noviembre).

Con mi bendito pase de prensa pude entrar en casi todos los pabellones nacionales, aunque a algunos, lo reconozco, sólo entré 10 segundos para que me sellaran el
pasaporte de la Expo. Lo hace todo el mundo así que no me miréis mal... Por otro lado, y también como el resto de visitantes, estuve en un tris de fenecer de agotamiento al recorrer los kilómetros y kilómetros que tenía el lugar. En fin, creo que valió la pena, me llevé una idea bastante general del magno evento chino del año y pese a los muchos empujones y alguna que otra cosa que no me gustó, en general me alegro de haber ido.

Esto de las Expos supongo que tiene dos tipos de público: uno, los frikis de las Expos, que recuerdan el halo histórico de éstas en tiempos pasados (la Torre Eiffel para París 1889, el Crystal Palace para Londres 1851, el Guernica para París 1937, Sevilla 92, el retrato de las Expos barcelonesas en "La Ciudad de los Prodigios"...) y los que van porque hay que ir, dado que en el país que se celebra no dejan de dar la tabarra los medios con ella. Yo creo que tengo algo de ambos grupos.

Imagino que sabréis que esto de las Expos es una especie de competición clandestina entre países. No hay medallas ni torneo oficial, pero las naciones, sobre todo las que más pasta tienen, buscan hacer el pabellón mas espectacular, el que más colas genere, del que más se hable en la prensa.

Es por ello que yo aquí voy a dar mi particular serie de premios a los pabellones que visité y de paso cuento un poco lo que se pudo ver en Shanghai 2010. Como eran tantos, lo voy a hacer en dos tandas: una hoy y otra el viernes. Començons:

EL PABELLÓN MÁS IMPRESIONANTE POR FUERA:
EX AEQUO PARA REINO UNIDO Y ESPAÑA (Y NO ES CHAUVINISMO, PALABRA)

Fantásticos ambos, y a años luz del resto en originalidad e innovación arquitectónica. El de Reino Unido, una especie de bola con miles de delgadas varillas de plástico transparente, era tan impresionante por fuera como por dentro, generando en ambos casos ilusiones ópticas alucinantes.





En la punta de cada varilla había semillas, imagino que expresando que las grandes obras (como el pabellón, o como las ciudades, pues el tema de la Expo es el mundo urbano) empiezan por lo más pequeño. Me pareció una idea genial. No sé si a los que hicieron tres horas de cola para entrar en un pabellón pequeño que se ve en cinco minutos les pareció igual que yo, pero bueno, sigo pensando que los británicos lo bordaron.


En cuanto a España, un país casi diría yo que obsesionado por las Expos -siempre gasta bastante dinero en ellas, pues interpreta que son un buen anuncio publicitario- creo que también dio en el clavo al usar un material tan español y humilde como el mimbre para hacer una especie de mezcla entre el Guggenheim y la cesta de Caperucita.



Supongo que habrá costado un congo, pero creo que la idea era mostrar que se puede lograr belleza con un material humilde. O eso me inspiró a mí, que estaba muy inspirado esos días. Caminar tanto provoca alucinaciones, y uno se hace unas pajas mentales hermosísimas.

Bastante bueno también el interior del recinto hispano, sobrio para no aburrir a los chinos hartos de colas pero alegre y con un bonito guiño: hablando de la España de hace décadas, sale un anuncio de Flan Chino el Mandarín.


Y no se olvidará uno fácilmente del famoso Miguelín de Isabel Coixet, claro está.



EL PABELLÓN MÁS IMPRESIONANTE POR DENTRO:
RUSIA

Los rusos tiraron de lo que siempre han hecho mejor, las cosas para niños (son los grandes maestros de la animación infantil) y le dieron una total vuelta de tuerca al tema de la Expo (la ciudad, por si se os ha olvidado). Pensaron ellos: "¿Cómo haría un niño una ciudad?". Y convirtieron el interior de su pabellón en una especie de maravilloso mundo de Belfy y Lilibit, con flores gigantes, naves espaciales en el espacio y niños inventando artefactos milagrosos. Digno del mejor decorado hollywoodiense de fantasía épica, oiga.


Al principio me pareció hortera, pero en cuanto le pillé el tranquilo, y ayudado, una vez más, por los efectos alucinatorios del cansancio, me enamoré de la idea rusky.

El pabellón ruso, por fuera, también tenía su gracia, aunque no tanta como el español o el británico.


LOS PABELLONES QUE HICIERON MÁS CON MENOS:
EX AEQUO LETONIA, VIETNAM Y SUIZA

Muy intersantes los tres, por distintas razones. Letonia, porque ofrecía en su interior, pese a lo pequeño del lugar, uno de los espectáculos más alucinantes de la Expo: dos tíos con casco volando, creo que con un sistema de corrientes ultrafuertes de aire. Quién iba a decir que Supermán fuera letón...


Vietnam, el país más bello que conozco por ahora, tampoco me decepcionó con su pabellón. Por fuera era una simple nave alquilada a los chinos, como tantos otros, pero por dentro los vietnamitas hicieron una iglesia occidental construida con juncos orientales. Qué tontería y qué maravilla a la vez. Siempre me ha parecido que los vietnamitas, además de un gran sentido de la guerrilla, tienen un excepcional sentido para la estética.


En cuanto a Suiza -pabellón vecino a España- me encantó su propuesta: hacerte olvidar la Expo en su interior, llevándote a su país. ¿Cómo? Muy simple, con un telesilla que, a modo de atracción de feria, te subía al techo del pabellón, donde habían recreado la montaña alpina, con sus cencerros de vacas y su hierba. Desde allí, uno se sentía en la misma Suiza (es el único país que creo que logra hacerte sentir en él con su pabellón) y olvidarse de las colas, los empujones y los malos rollos de ahí abajo. Olé esos suizos, con esto os perdono el 1-0 del Mundial.



Huyendo de la Expo a la cabaña de Heidi



EL PABELLÓN MÁS VISITADO:
ARABIA SAUDÍ

El gran ganador de las Expos, al final, es el pabellón que más mala leche haya generado entre sus visitantes, por largas colas y discusiones en ellas. Esta vez lo ha conseguido Arabia Saudí, que requería a los visitantes esperar hasta SEIS HORAS para entrar en él, en los días de más visitantes (es decir, el 95 por ciento de los días). ¿Cuál era el secreto? Una espectacular proyección de una película en su interior, con una pantalla ovoidal rodeando a todos los visitantes.



También era bastante bonito su exterior, con forma de bol de cereales (aunque otros pabellones eran parecidos, como el de Finlandia) y su espiral interior para llegar al cine y salir de él.


EL PABELLÓN DONDE MEJOR SE COME:
INDIA

Bueno, no comí en casi ningún otro pabellón, pero me impresionó mucho el bajo precio de la comida en el pabellón indio (20 yuanes, cuando en otros te podían pedir hasta 10 veces más), la excelente calidad de sus lassi (batidos) y su pollo al curry, la rapidez de sus cocineros y la extrema limpieza de su comedor (había otros que daban asco, y no quiero dar nombres). El pabellón en sí no era muy espectacular, pero sí su cuidado al estómago de los sufridos visitantes.



(continuará en el próximo número)

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Rascaciells y Muralleiros

4 de Junio, 2010, 0:01

Este año, con la excusa de la Expo Universal de Shanghai, se celebran en China muchas actividades culturales de otros países, de tipo popular, escénico y callejero, que se salen de la tradicional rutina de traer conciertos o exposiciones (una rutina que a veces aburre un poco, la verdad). Es una buena idea, y seguramente ayudará a que los chinos conozcan mejor otras culturas, aunque bien es verdad que muchos de estos eventos se concentran en Shanghai, debido a la Expo, y pocos subirán a Pekín, donde hay que reconocer que las autoridades tienen mucho miedo a cualquier celebración callejera.

Entre estas actividades culturales, ha destacado en semanas pasadas la llegada a Shanghai de unos castellers catalanes -yo de toda la vida les llamé "castellets", pero resulta que es incorrecto-, que construyeron uno de sus castells humanos nada más y nada menos que en la Calle Nanjing, que es probablemente la calle más concurrida de China, el centro del comercio en Shanghai. Aquí tenéis imágenes de cómo la tele local de esa ciudad informó de este acontecimiento, y podréis ver el gran revuelo que se formó:



La irrupción de los castells en China ha traído sus consecuencias. La más divertida -podría no haberlo sido, pero afortunadamente todo quedó en una anécdota- fue que unos niños de las afueras de Shanghai, tras ver probablemente las imágenes televisivas que os acabo de mostrar, decidieron que eso de los castells era muy sencillo y que podían intentarlo ellos mismos. Así que eso hicieron en la calle, y si no les para la policía casi consiguen una torre de tres niveles, que para empezar no está tan mal, oye. Es de destacar el hecho de que los niños aprendieron en seguida que ha de ser el más pequeño de ellos, el enano de la panda, el que deber estar en lo alto del todo (ellos contaban con la participación de uno de cinco años).

Los medios chinos, por otro lado, todavía no se acaban de poner de acuerdo en cómo denominar los castells que han despertado expectación e imitadores en el país. Algunos los denominan "torres humanas" y otros "pirámides humanas". Me extraña no haber leído también "rascacielos humanos", siendo que fue en la ciudad china donde tanto abundan éstos donde debutaron... En fin, seguro que, con la imaginación que el idioma chino demuestra, acaban creando un neologismo interesante.

Otra muestra de la cultura española que estos días ha aterrizado en China con motivo de la Expo son los gaiteros gallegos, concretamente los de la Real Banda de la Diputación de Orense, que soplaron sus peculiares instrumentos en Shanghái pero también, éstos sí, subieron a Pekín, donde actuaron nada más y nada menos que en la Gran Muralla.

En este enlace tenéis alguna foto más de esta singular actuación, que debió ser bastante espectacular.


Como veis se trata de muestras culurales de tipo regional, o autonómico si lo preferís. Esto se debe a que el Pabellón Español de la Expo tiene semanas dedicadas a cada autonomía en las que se aprovecha para traer grupos culturales oriundos de ellas. Como imaginaréis, se han celebrado ya la Semana de Cataluña y la de Galicia, y quedan las del resto de comunidades que vertebran nuestra querida Piel de Vaca.

No sé muy bien qué traerán las otras autonomías -¿encierros navarros, jotas aragonesas, paellas valencianas gigantes, silbos canarios entre los rascacielos de Shanghai?- pero, visto lo visto, la cosa promete y posiblemente ayudará a que los chinos conozcan un poco más de la desconocida España. Eso sí, si luego nos imitan, no nos extrañemos...

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Expo-lío

29 de Abril, 2010, 0:01



Mañana por la noche, Shanghai inaugura la primera Exposición Universal organizada por China, un acontecimiento que se interpreta como el segundo gran "escaparate internacional" para el país asiático después de los Juegos Olímpicos de hace dos años. Y un embrollo todavía mayor para los chinos, porque unos Juegos duran apenas tres semanas, mientras que la Expo son seis meses...

Tratándose de China, se espera que la Expo sea un acontecimiento bien a lo grande (ande o no ande), pese a que las exposiciones universales, con tanta Intenné y tanta televisión, estén un poco pasadas de moda (ya no hace falta ir a ellas para "viajar" a países lejanos). De hecho, se confía en que China devuelva cierto prestigio al movimiento de las Expos, porque las de los últimos años han pasado sin pena ni gloria internacionalmente. Sí fueron grandes acontecimientos en las ciudades donde se celebraron, pero muy poca gente a nivel mundial recuerda, por ejemplo, que la anterior se celebró en Aichi (Japón) en 2005, o que hubo una en Hannover (Alemania) en 2000. O incluso, por qué negarlo, la Exposición Internacional que mi querida Zaragoza tuvo en 2008.

Shanghai confía, por ejemplo, en lograr el récord de visitantes a una Expo, una marca que ahora ostenta la Exposición Universal de Montreal 67, que tuvo 50 millones de visitas (algo muy meritorio para un país como Canadá, que no tiene ni mucho menos 50 millones de habitantes). Shanghai 2010 aspira a tener 70 millones de personitas recorriendo sus pabellones, lo cual, en su caso, es bastante sencillo de conseguir: poniendo un restaurante de hotpot gratis en la entrada, todo Shanghai y las provincias vecinas (que deben sumar más de 100 millones de habitantes) ya habrá pasado por allí.

Otro récord de esta Expo será el número de países participantes, más de 190, con una novedad muy destacada, la de Corea del Norte, que por primera vez en su historia participa en este movimiento universal y tendrá hasta su propio pabellón. Podéis ver imágenes e información del pabellón norcoreano y otros de Shanghai en este útil mapa interactivo.

Con el tiempo, las exposiciones universales se han convertido en eventos en los que el continente se ha vuelto más importante que el contenido. Los pabellones de los distintos países, diseñados por grandes arquitectos, se han vuelto más llamativos y mediáticos que lo que se expone dentro de ellos, que a veces resulta un poco repetitivo (además, en expos tan grandes, al final uno se cansa y no asimila nada de lo que le van enseñando). Son ya casi Expos de arquitectura, y en el caso de Shanghai no va a ser excepción.

Por ello, desde hace unos días, los periódicos y televisiones chinas están ofreciendo ya imágenes de los pabellones que los visitantes podrán ver cuando se inaugure la Expo. Hay que decir, y que conste que no le digo por chauvinismo, que casi todos han coincidido en que el pabellón de España, cubierto de mimbre -madre mía, que nadie se acerque con cerillas- es uno de los más espectaculares que va a haber, y que probablemente será uno de los más visitados. La verdad es que coincido con ellos, las fotos que han aparecido del edificio son a-lu-ci-nan-tes.


Lo curioso es que el pabellón español ha resultado ser muchísimo más espectacular que la maqueta inicial que nos habían enseñado en los años previos a su construcción. A veces ves una maqueta, te emocionas, y luego al ver el edificio construido te decepcionas un poco, pero aquí parece que ha sido todo lo contrario. Ésta es la maqueta, que ya os mostré en un post de hace un año donde colgué también imágenes de otros proyectos de pabellones que hoy ya son realidad:


Otro pabellón que todos los medios están destacando y que según las previsiones competirá con el español por ser el más visitado y fotografiado es el del Reino Unido, que con su cubierta de largos tubos de plástico se asemeja a un erizo gigante y ofrece unos juegos visuales muy curiosos:


No obstante, es posible que, como suele pasar en estos casos, sea el pabellón anfitrión, el de China, el que acumule más visitas. Es el más grande de todos, y su imagen también está destinada a llamar la atención visual del visitante, aunque en mi humilde opinión de abogado de secano su diseño no es tan especial:


Siendo malvado, diré que algunos han asegurado que el pabellón chino es bien poco original, ya que hace más de 40 años Canadá hizo uno bastante similar -por la forma de pirámide invertida- precisamente en la Expo 67 de la que se habló antes en esta entrada. ¿Será un símbolo masónico para atraer millones de visitantes? Veremos si funciona.


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Carolain, ¡enséñanos la luz! (de Campanilla)

1 de Febrero, 2010, 0:01

Es lo malo que tiene que en China esté prohibido emitir películas de terror en los cines: la gente no aprende las lecciones de la vida que nos impartieron películas como Poltergeist, y luego pasa lo que pasa. Me refiero a lo de construir casas sobre cementerios, luego las ánimas te mueven las sillas de la cocina y te complican la vida.

Esto viene a colación porque hace poco se conoció que el nuevo parque que Disney planea construir en Shanghai va a erigirse en un terreno donde hay 1.200 tumbas. Vaya yuyu... No obstante, puede que los promotores de las obras no desconozcan del todo la historia de Carolain, porque han decidido pedir a los familiares de los finados que trasladen las tumbas a otro lugar. A cambio les dan una indemnización, pero no es mucho la verdad: el equivalente a unos 30 eurillos, y en China, como en España, los precios de las pompas fúnebres también están por las nubes.

En defensa de Disney -aunque no creo que necesiten mucho defenderse con las millonadas que van a ganar en Shanghai- hay que decir que en China el tema de los enterramientos, sobre todo en las zonas rurales, no está del todo regularizado, en el sentido de que muchas veces no hay cementerios sino enterramientos dispersos en campos de aquí y de allá. Ello, unido a la enorme población del país, hace que las probabilidades de que el lugar donde se construya algo sea antiguo amplazamiento de una tumba sean bastante altas.

Con la construcción del parque de Shanghai, China será junto a EEUU el único país con dos Disneilandias (los estadounidenses tienen una en Florida y otra en California, los chinos por ahora una en Hong Kong). Asia será además el continente con más parques de la factoría de los sueños (tres, los dos chinos y el de Japón). Disney planea, pero me parece que aún no ha confirmado, futuros parques en Brasil y en Dubai (Emiratos Árabes), así que si se confirman la diferencia seguirá siendo favorable a Asia (cuatro frente a tres).

Es sorprendente el hecho de que Disney sea tan popular entre los chinos, teniendo en cuenta que la tele del país nunca o casi nunca emite dibujos de la factoría. Sin embargo, las pelis de Disney sí suelen ser emitidas en los cines (la censura china ama el género "para todos los públicos") y la poderosa industria de los DVDs pirata ayuda a rellenar el hueco televisivo. Me da la impresión de que para los chinos Disney no es una cosa "infantil", porque a muchos adolescentes y jóvenes (la gente que en otros lares más suele renegar de que les gustara el ratón Mickey en la infancia) les sigue encantando, e incluso se compran ropa con marca Disney.

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Artículos anteriores en 12. Shanghai,
esa ciudad







Este blog -sorpresas te da la vida- recibió el premio Blasillo de Huesca 2006 al ingenio español en Internet

Y como no hay uno sin dos, fue galardonado poco después con el Premio 20 Blogs 2006 al mejor blog expatriado

Y agárrate bien a la silla, porque más de un lustro después, llegó el Premio BOBs 2012 al mejor blog en español




  
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