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17. Japón y Corea


Táchese el castillo que no proceda

16 de Diciembre, 2016, 0:01

En mi primer viaje a Japón, en 2008, me quedé con las ganas de visitar algún castillo de los muchos que tiene ese país, esos lugares donde uno se imagina a los ninjas y a los samuráis haciendo de las suyas. En el segundo viaje a tierras niponas, el mes pasado, mis deseos por fin se cumplieron y pude ver no uno ni dos, sino tres castillos, ya que los había tanto en mi primer destino (Osaka) como en el último (Hiroshima), y entre esas dos ciudades me detuve en Himeji, donde está el que tal vez sea el más famoso castillo de Japón.

El castillo de Osaka es quizá el menos llamativo de los tres, y es una reconstrucción, o más bien una re-reconstrucción, ya que el edificio original se quemó a mediados del siglo XVII, se restauró en el siglo XIX, y volvió a ser destruido en la Segunda Guerra Mundial, por los bombardeos estadounidenses. El castillo actual se terminó en 1997 y su aspecto es un poco cartonpedresco, pero al ser el primero que visité, no pude compararlo con otros y me quedé contento con la visita. En su interior tiene una detallada exposición dedicada a la vida del hombre que mandó construir el castillo, un tal Toyotomi Hideyoshi que por lo visto fue un personaje muy importante en la Historia de Japón, el que reunificó el país en el siglo XVI tras una era de reinos divididos que luchaban unos contra otros.



El castillo de Himeji es bastante más imponente, y es el edificio original, no una reconstrucción, algo de lo que muy pocos castillos japoneses pueden presumir, debido a los avatares que sufrieron en la historia, especialmente los bombardeos en la Segunda Guerra Mundial. Himeji es espectacular por fuera pero también por dentro, ya que su interior es todo de madera. El castillo es tan impresionante en sí mismo que apenas hay nada en su interior, ni exposiciones ni casi carteles explicativos, ya es suficiente con darse un paseo por dentro y fuera para ver su gran valor.



Finalmente, el castillo de Hiroshima, la ciudad de la que hablé en el anterior post, es también digno de visitarse. Está en el centro de la ciudad, muy cerca de los memoriales por la bomba atómica, así que, como os podéis imaginar, el castillo original estaba también en el área donde esa arma nuclear causó los mayores daños, y el edificio quedó destrozado. La réplica se construyó en 1958, en ella se muestran imágenes y objetos de la ciudad antes de 1945 -decididamente, una fecha tan señalada para su historia como lo puede ser para nosotros el nacimiento de Cristo- y desde su último piso hay una bonita vista de la ciudad.



Esta semana, en una de sus noches, soñé que estaba escribiendo este post -yo qué sé, los sueños van por libre- y mi yo del sueño se puso a escribir también, no sé por qué razón, sobre el castillo de Aínsa, que no está en Japón sino en Huesca, al lado del pueblo de mi padre. No sé si los sueños son premonitorios, pero éste desde luego lo va a ser por decisión mía, ya que voy a hablar brevemente de ese lugar aunque no venga a cuento en esta entrada. A menos que inventemos que Águila Roja estuvo en todos estos lugares...

El Castillo de Aínsa es un poco feíllo, la verdad, sobre todo al lado del resto del casco antiguo de pueblo, que por cierto, está en la lista de los Pueblos Más Bonitos de España, gracias sobre todo a su bella plaza medieval. No es, decía, el castillo lo más atractivo de Aínsa, pero al menos sirve para recordar que un día la zona fue fronteriza entre cristianos y musulmanes, en una época en la que esas tierras eran un "país" (bueno, en aquella época se hablaba de un "condado") llamado Sobrarbe, palabra que hoy día da nombre a la comarca donde está Aínsa,en el norte de la provincia de Huesca.

Hale, sueños cumplidos, tanto los que tenía acumulados de viajes anteriores, como los que mi cerebro pergeña mientras duermo.

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Hiroshima a flor de piel

11 de Diciembre, 2016, 0:01

Mi reciente viaje a Japón fue especialmente inolvidable porque, además de toda la belleza natural que pude disfrutar (como os mostré en recientes fotos), estuve en Hiroshima, una ciudad para siempre unida a la tragedia, en la que se sienten emociones muy fuertes cuando visitas los lugares que recuerdan que fue allí donde se probó la primera bomba atómica contra seres humanos. Hay quien dice que visitar lugares vinculados a grandes tragedias de este tipo (Hiroshima, Auschwitz...) es de morbosos: yo creo que todo el mundo debería hacerlo, para aprender los graves errores que nuestra especie ha cometido a lo largo de la Historia y, además, para ver que incluso tras las catástrofes la vida sigue para los supervivientes y las ciudades pueden resurgir de las cenizas. Hiroshima es hoy una de las ciudades más grandes de Japón, con más de dos millones de habitantes, jardines bellísimos, gran vida nocturna...


La vida siguió para los supervivientes de una bomba que mató a aproximadamente 350.000 personas el 6 de agosto de 1945, pero la ciudad de Hiroshima conserva aún muchos recuerdos de aquel aciago día. El más famoso es el A-Dome, un antiguo edificio del gobierno provincial que antes de la bomba ya era uno de los símbolos de la ciudad (por su "exótico" aspecto europeo, ya que lo había diseñado un arquitecto checo) y tenía una bonita cúpula de cobre con el mismo color verde que la Estatua de la Libertad neoyorquina. Esa cúpula se fundió con la bomba, pero el resto del edificio quedó bastante en pie, y se conserva más o menos como quedó:



La foto muestra cómo era el edificio antes del bombardeo.


Un anciano de los muchos que hay por la zona que recuerda el bombardeo
(algunos supongo que serán supervivientes, o familiares de víctimas)
explica a escolares japoneses la historia del edificio.




El A-Dome fue además el edificio que quedó en pie más cerca del hipocentro de la bomba, es decir, el punto exacto donde ésta estalló (no lo hizo en el suelo sino cuando estaba a 600 metros de altura, ya que de esta manera su poder de destrucción aún era mayor).


Maqueta del Museo Memorial de la Paz, donde se muestra a escala dónde estalló la bomba. En la sombra que la bola roja hace en el suelo, a la izquierda, está el A-Dome.

El hipocentro exacto de la bomba de Hiroshima, el punto sobre el que la bomba estalló, está una calle situada unos 50 metros al este del A-Dome, en un lugar de lo más anodino que hoy ocupa un hospital, pero donde hay una placa que recuerda esto (en la ciudad hay muchísimos carteles que cuentan cosas del bombardeo y los efectos horrorosos que causó en cada lugar). A esta placa también acuden muchos niños en viajes del colegio, y me fijé que siempre había un escolar, quizá el delegado de la clase, que leía un texto en cada grupo. Quizá algo sobre la paz o contra las armas nucleares, pues la abolición de ñestas es una bandera que desde 1945 han tomado con fuerza tanto Hiroshima como Nagasaki.


La calle del hipocentro.


Hospital actual, con la placa conmemorativa al pie.



Cuando me fui de Hiroshima, el avión sobrevoló la ciudad y pude ver con claridad tanto el sitio donde está el A-Dome como la calle de al lado sobre la que la bomba estalló, y también el famoso puente en forma de T que era el principal objetivo del Enola Gay, el bombardero B-29 que lanzó la mortífera arma.


Silueta de Hiroshima, una ciudad surcada de canales y puentes,
vista desde el avión.



La bomba falló por unos 50 o 100 metros su objetivo exacto, pero vamos, con el potencial destructor que tenía, quemando y pulverizando prácticamente todo lo que había a varios kilómetros a la redonda, dio un poco igual.

El A-Dome es bastante famoso fuera de Japón, pero hay otros edificios que aguantaron en pie tras el bombardeo. Uno de ellos es una antigua sede de un banco que hoy también es un pequeño museo al que apenas va nadie, pero que es muy interesante: al entrar se ven mostradores de banco antiguo, y se cuenta cómo la entidad, de forma casi increíble, abrió y ofreció servicios bancarios, mal que bien, al día siguiente del bombardeo.




En las paredes del interior del banco -donde no hubo ningún superviviente, los que abrieron al día siguiente eran de otras sucursales del país- todavía pueden verse algunos de los efectos que causó la bomba. Por ejemplo, hay varias marcas en paredes de madera de los cristales que volaron y se clavaron en ellas (mucha gente murió así, cortada por los cristales y los escombros que al saltar por los aires se convertían en metralla).



También hay un colegio cerca en el que uno de los edificios aguantó en pie, y que se convirtió en una especie de hospital de campaña. En las paredes de ese hospital de emergencia muchos supervivientes escribieron mensajes para intentar comunicarse con sus familiares en caso de que hubieran sobrevivido, y esas pintadas aún se conservan. El lugar también es famoso porque en ese edificio sobrevivieron unos niños que en el momento del bombardeo estaban en su sótano, cambiándose de zapatos.


Interior del colegio, lleno de ofrendas de homenaje.

Las guirnaldas de colores que veis en la foto están hechas de grullas de papel, de origami, y son también un símbolo de la ciudad, ligado a la triste historia de Sadako, una niña que sobrevivió a la bomba atómica pero, como muchos otros supervivientes, desarrolló problemas físicos debido a la radiación. Diagnosticada con cáncer, Sadako pensó que para poder curarse tenía que hacer grullas de papel sin parar, puesto que una leyenda japonesa atribuía a esos animales el poder de la inmortalidad, así que en sus últimos meses de vida comenzó a doblar y doblar papelitos, y mucha gente de todo Japón junto a ella, como muestra de solidaridad. Sadako falleció para desolación de Hiroshima y del resto del país, pero su memoria sigue viva con miles de grullas de papel de colores en muchos monumentos de la ciudad, para recordarla a ella y a quienes sufrieron por la bomba atómica años, décadas después de que Japón firmara la paz.




Muchas de las cosas que os he escrito y bastantes más se cuentan en el Museo del Memorial de la Paz, que se encuentra cerca del A-Dome, en la zona que quedó más arrasada por la bomba atómica, hoy convertida en un parque con decenas de monumentos de homenaje a las víctimas. El museo, es de obligada visita -vuelvo a insistir, no para ser morboso, sino para no dar la espalda a la Historia- pero también es muy duro. Te va a dejar muy mal cuerpo: se cuentan las historias de las últimas horas de vida de muchos niños, se muestran sus pertenencias, hasta hay una lengua que se le cayó a un enfermo por la radiación. Se cuenta la historia de Sadako, y hasta hay una de esas supuestas "sombras de la bomba atómica", paredes en las que se ve lo que parece una silueta de una persona que probablemente quedó reducida a cenizas por la explosión, y sus cenizas se pegaron al cemento como una sombra. Todo contado con bastante neutralidad, sin demasiadas menciones a Estados Unidos, que fue el que tiró la bomba atómica, e incluso pidiendo perdón, a la salida del museo, por los crímenes que Japón cometió en aquella guerra, que no fueron pocos.


Monumento de una madre resguardando a un niño de la "lluvia negra",
una lluvia oscura y radiactiva que cayó en Hiroshima durante los días posteriores al bombardeo.


Como sabréis, este año Barack Obama se convirtió en el primer presidente de EEUU en visitar Hiroshima, un punto muy oscuro para la Historia norteamericana (ya hablamos de esto hace unos meses en este mismo blog). He de decir, un poco a mi pesar pero también algo enternecido, que en Hiroshima siguen recordando con cariño esa visita: en el museo, por ejemplo, se vende a los turistas el discurso que dio Obama, encuadernado, y se guardan las dos grullas de papel que el presidente americano hizo -qué mañoso, el tío- para recordar a Sadako, como hacen muchos visitantes de Hiroshima. Hasta hay tiendas que todavía tienen merchandising de esa visita (que por cierto, va a ser correspondida pronto por el primer ministro japonés, Shinzo Abe, ya que a finales de este mes va a Pearl Harbor).



Hiroshima es hoy día una bonita ciudad japonesa, rodeada de montañas verdes, con la preciosa isla de Miyajima, tranvías vintage en sus calles y hasta un castillo. Nunca se podrá desligar del horror atómico y radiactivo, pero al menos ha intentado seguir adelante, mirando al futuro sin olvidar el pasado. Al menos, que sirva para recordar a la humanidad que una bomba que mata indiscriminadamente cientos de miles de personas en un segundo no tiene justificación ninguna. Ojalá el A-Dome hubiera podido conservar para siempre su brillante cúpula verde. Al menos, en la Avenida de la Paz de Hiroshima (sí, en esta ciudad todo tiene alusiones al pacifismo), hay una estatua que intenta revivir ese sueño con luces.




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La caza del noviembre rojo

4 de Diciembre, 2016, 0:01


Colinas perfumadas, en Pekín


Hace un par de años, por estas fechas, visité las Colinas Perfumadas (afueras de Pekín) para intentar ver el famoso fenómeno de las hojas rojas (hong ye, 红叶). En teoría, en esta época del año los arces y gingkos de la zona cambian a colores otoñales (rojos en el primer caso, amarillos en el segundo) y el lugar se convierte en el más admirado, fotografiado y visitado por los pequineses. Allá que me fui, y aunque vi bastantes hojas amarillas, apenas vi rojas, que son más preciadas, y me quedé un poco decepcionado con la visita. De todos modos, os escribí sobre ella en el blog.

Tras aquella excursión, me quedé con muchas ganas de ir a un sitio más potente para eso de las hojas rojas otoñales, y por supuesto, lo primero que te viene a la mente es Japón. Ir al país del Sol Naciente en la época de las hojas rojas, en noviembre, se convirtió en uno de mis grandes objetivos a partir de entonces. También pudo influir en ello que de pequeño me regalaran un puzzle casi imposible de un jardín de Kioto inundado de hojas rojas (prácticamente todas las mil piezas del rompecabezas eran de ese color), me costó semanas terminarlo, y de tanto mirar la imagen del puzzle formándose poco a poco, ese tipo de paisaje se quedó en mi retina para siempre.

Pues bien, acabo de regresar de Japón, y por fin pude ver allí lo que es un mar de hojas rojas de verdad. Me fui pertrechado con una reciente lista del blog Kirai sobre los mejores lugares de ese país para ver el kouyou, que es como los japoneses llaman a las hongye: hay muchas listas diferentes en internet, pero soy un viejo seguidor de Kirai, así que me fié de él. Lo cierto es que de los ocho sitios que citó, muchos quedaban lejos de mi itinerario (que empezó en Osaka y terminó en Hiroshima, sin pasar por Tokio), así que me tuve que "conformar" con ir a los dos lugares de Kioto -vecina a Osaka- que citaba: el templo de Kiyomizu-dera, en las afueras al este de la ciudad, y los parques de Arashiyama, también en las afueras pero en este caso al oeste (en Kioto casi todo lo bonito e interesante está fuera de su moderno centro).

Puedo estar influido por lo reciente del viaje, pero casi diría que nunca antes había visto tal belleza natural... o seminatural, porque los japoneses, exquisitos jardineros, tienen perfectamente organizados sus parques, bosques y jardines para que en otoño exploten de color rojo y en primavera lo hagan con tonos rosados (los del cerezo o sakura, y los del melocotonero). Sólo he estado en Japón dos veces, pero las dos en fechas muy bien elegidas, una en abril y otra en noviembre, así que he podido ver al bellísimo archipiélago japonés vestido de sus mejores galas. Creo que no hay ningún otro país que se esfuerce tanto por ser bonito, o por lo menos por tener zonas bonitas, porque bueno, también hay anodinos barrios de bloques de pisos y asfalto, como en cualquier otro sitio...

No sé si las siguientes fotos reflejarán fielmente lo que vi, pero al menos lo intentan. Casi todas son de Kioto: las seis primeras de Kiyomizu y alrededores, y las seis siguientes de Arashiyama. La penúltima es de Osaka, y la última de Miyajima, una famosa isla cerca de Hiroshima: en realidad, todo el país estaba esos días convertido en un esplendoroso vergel de hojas rojas, verdes y amarillas que con el azul del cielo (los días que no estaba nublado, que Japón puede ser muy lluvioso) creaban un fantástico parchís natural. Casi acaba dándome el síndrome de Stendhal ante tanta maravilla, pero bueno, aguanté.



El centro de Kioto se divisa al fondo












El foso del castillo de Osaka


Torii (puerta de santuario sintoista) en Miyajima,
famosa por otro torii que hay en sus playas.

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Lentejas radiactivas

27 de Mayo, 2016, 0:01



El 6 de agosto de 1945, una bomba estalló a 600 metros de altura sobre Hiroshima y generó con ello una reacción en cadena que destruyó más de dos tercios de esa ciudad, entonces de unos 250.000 habitantes. Primero, una bola de fuego de 5.000 grados arrasó todo lo que pudo: hubo gente cuyo cuerpo se desintegró y sus cenizas quedaron literalmente estampadas en la pared, como en la foto que abre este post. Décimas de segundo después, las ondas expansivas hicieron estallar los cristales y los convirtieron en unos remolinos cortantes que continuaron la matanza. Instantes después de la explosión, una lluvia negra de ceniza y humo cayó sobre la ciudad: más muertos, intoxicados y asfixiados. También murieron ahogados muchos habitantes que se arrojaron a los numerosos ríos y canales de la ciudad para escapar del fuego, el humo y la ceniza. Unas 80.000 personas fallecieron en el acto, pero muchas más en días, meses y años posteriores, por la radiación, los cánceres y las leucemias.

Todo esto se repitió de forma similar el 9 de agosto en Nagasaki (inicialmente se iba a lanzar esa segunda bomba atómica sobre una ciudad llamada Kokura, pero ésta tuvo la suerte de que ese día amaneció nublado sobre ella y eso hizo que los bombarderos estadounidenses cambiaran su objetivo. En total, unos 250.000 o 300.000 muertos, en dos días, en su mayoría civiles y en dos ciudades que no eran grandes centros militares de Japón en la II Guerra Mundial. Estos dos hechos no figuran, aunque debieran, en las listas de grandes genocidios de la historia. Son, siguen siendo 70 años después, los únicos bombardeos nucleares sobre población que ha habido, e irónicamente EEUU suele ser el gendarme que dicta quién debe tener bombas atómicas y quién no (dicho sea de paso, NADIE debería tener bombas atómicas).



Hiroshima y Nagasaki, antes y después de las bombas

EEUU no avisó para que se resguardaran a los habitantes de estas ciudades arrojándoles papeletas desde los aviones, como había hecho anteriormente en bombardeos convencionales contra Tokio y otras ciudades japonesas. En estas ocasiones quería hacer el mayor daño posible y causar el mayor horror posible. En los días que transcurrieron entre un bombardeo y otro, el presidente estadounidense Harry S.Truman pronunció palabras que si no nos dijeran su autor, creeríamos salidas de Bin Laden o de un líder del ISIS: "Si no aceptan nuestros términos, pueden esperar una lluvia de ruina desde el aire, algo nunca visto hasta ahora sobre esta tierra".

Estados Unidos justificó los bombardeos diciendo que evitaron una larga prolongación de la guerra que podría haber costado aún más vidas, ya que los japoneses estaban dispuestos a morir matando hasta el final. Una justificación más que dudosa, teniendo en cuenta que los muertos de una guerra larga hubieran sido, en teoría, sobre todo militares y no sobre todo civiles inocentes como ocurrió en Hiroshima o Nagasaki (donde también murieron prisioneros de guerra aliados, o coreanos que habían sido llevados por los japoneses a sus fábricas para trabajar en condiciones de esclavitud). Además, Japón se había quedado sola en la guerra, y todos los aliados estaban ya con las manos libres una vez liberada Europa de nazis y fascistas, por lo que los frentes se podrían haber multiplicado, imposibilitando esa supuesta irreductibilidad de los kamikazes japoneses.

Lo de que Estados Unidos quería acabar pronto con la guerra es seguro, pero quizá la verdadera razón de ello es que justo en esos días de verano de 1945 la Unión Soviética le acababa de declarar la guerra a los japoneses, ahora que el frente europeo ya estaba cerrado con la rendición alemana en abril del 45. Washington no quería que ocurriera como en Alemania, que los soviéticos llegaran a Tokio y se repartieran un cacho del país para el comunismo, y decidieron acabar de una vez por todas con el frente del Pacífico. EEUU, de hecho, ocuparía militarmente Japón durante décadas tras la rendición.

Aunque no tuviéramos en cuenta lo anterior y creyéramos realmente en la necesidad de bombardear Hiroshima como un mal menor, ¿cómo justificar Nagasaki? Japón ya había visto lo que era capaz de hacer Estados Unidos, era cuestión de tiempo que se rindiera sin condiciones, pero Washington optó por un nuevo bombardeo. Nuevo horror y total ausencia de razonamiento ético o incluso práctico.

Por todo esto y por mucho más, lo único que siento ante el spot peliculero protagonizado hoy por Barack Obama en Hiroshima es rabia y repugnancia. Encima de que Estados Unidos cometió un crimen despreciable, ahora quiere sacarle tajada política y publicitaria. Todo para que Obama tenga una foto más con la que dejar un supuesto legado trascendental ahora que ya casi está retirándose... y para aumentar los lazos con Japón y mostrar fuerza conjunta ante China (no olvidemos que Obama acaba de estar en Vietnam, otro país donde la memoria histórica se ha sacrificado en favor de alianzas contra esos presuntos enemigos chinos que de momento "atacan" con pescadores).

Obama no pidió perdón a las víctimas hoy, y me parece bien, él no había nacido cuando se tiraron las bombas, pero debería haber dejado hoy mucho más claro que fue su país, o el Gobierno de su país, el que autorizó esta infamia. Y respecto al Gobierno de Japón... mira que vender su pasado por una alianza contra un hipotético enemigo que de momento sólo lo es en lo comercial... qué indigno para una civilización tan refinada, inteligente y admirable como la japonesa. Pero claro, qué importan la historia o la justicia ante una imagen hollywoodiense.

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Dos plácidos pueblos
y mi febril ciudad

11 de Junio, 2013, 0:01

Ya estoy de vuelta en China, con su mierdosa conexión de internet, que ya me debe haber hecho perder un tiempo acumulado de tres años de vida. En fin, antes de despedirme con un "hasta luego" de Corea del Sur, le dedicaré un último post. Hablaré hoy en concreto de dos de sus pueblos más famosos, Yangdong y Hahoe, y sobre todo pondré una buena colección de fotos que tomé en ellos.



Hahoe y Yangdong son Patrimonio de la Humanidad desde 2010, y para los coreanos son los dos pueblos que mejor conservan y resguardan la cultura tradicional del país. Formados por no más de un centenar de casas cada uno (unas con techo de paja, otras con cubiertas de teja muy parecidas a las de los templos de China), surcados por caminos de tierra, huertecillos y arrozales, dan una sensación de paz y tranquilidad rural muy alejada del bullicio y los Hyundais a toda pastilla que dominan Seúl o Busan. Y eso que los visité en un puente festivo coreano, así que se supone que tenían más turistas de lo normal.


Lo bueno de ambos lugares es que, y de esto deberían aprender los chinos, no se han convertido en disneylandias. Sí, tienen alguna tienda de souvenirs, pero no hay montado un negociete en cada casa. La gente de estos pueblos vive como lo ha hecho toda la vida, van en tractor por el camino y tratan al viajero con normalidad. Los pueblos siguen vivos, y no son museos ni parques temáticos. Está claro que hay cierto esfuerzo por no cambiar su aspecto y dejarlo bonito para el que lo visite, pero no se advierte excesiva falsedad o teatralidad en ello. De hecho, en los viajes en autobús por el sur de Corea vi que no sólo en esos pueblos hay casas rurales con arquitectura tradicional, es un tipo de construcción que se mantiene en otros lugares (quizá no tanto las viviendas de tejado de paja, pero sí las de aspecto más "chino").


De los dos pueblos me gustó más Yangdong, que se encuentra en las afueras de Gyeongju (la ciudad nombrada en el anterior post). Hahoe, que se jacta de haber sido visitado hace más de una década por la reina Isabel II cuando en su viaje oficial al país dijo que quería ir "al lugar más coreano de Corea", me pareció más secarral (pese a que la rodea el meandro de un río), menos verde y un poco más comercializado, aunque aún lejos de los niveles de los pueblos famosos de China.


Y eso que Hahoe tenía un as en la manga para ganarse mi afecto, y es que se encuentra en el término municipal cuyo centro es la ciudad de Andong (en caracteres coreanos es 안동, pero en Corea todos los topónimos conservan también su variante tradicional en chino, que en su caso es 安東). 安東, o 安东 en caracteres chinos simplificados, es mi nombre en chino, así que la ciudad y yo somos tocayos.

Viajé ilusionado por ello a Andong (incluso di mi tarjeta de visita china a varios coreanos de la zona para hacerles ver la casualidad e intentar que me nombrasen alcalde o algo). Pero la Andong coreana, mi Andong querida, me gastó una mala pasada, y es que estando allí me sentó mal la comida, el sol, el frío nocturno o qué se yo el qué, pero lo cierto que me pasé buena parte de la estancia en la cama del hotel, con fiebre y delirios. En fin, se ve que dos Andong en un mismo lugar son demasiado.


Así me quedé (la foto ha sido ligeramente retocada para mejorar mi enfermizo semblante)


Sobreviví, en todo caso, y con Andong y los pueblos tradicionales coreanos finalicé el viaje a Corea del Sur del Sur. Una escapada que os recomiendo para los que vivís en Pekín, por bajo precio de vuelos, cercanía geográfica, presencia de playa y posibilidad de desconectar (desconectar del intolerable servicio de internet chino para disfrutar del surcoreano, quiero decir). Ah, un atractivo adicional es que Japón está a dos o tres horas en barco desde Busan, así que se pueden ver dos países por el precio de uno. Pero en fin, eso lo haremos en otra ocasión.

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En sillín por el reino de Silla

6 de Junio, 2013, 0:01

Tras los paseos por Busan, ciudad de la que os hablé un poco en los dos anteriores posts, he viajado a la ciudad de Gyeongju, que está a una hora de autobús y cuyo nombre se me da bastante mal de recordar, probablemente en cuestión de semanas lo habré olvidado. En la estación de autobuses estuve a punto de comprarme billete equivocado y acabar en Jeonju, otra ciudad bastante más alejada.

Después de haber conocido las dos grandes ciudades surcoreanas, Seúl (hace cuatro años) y Busan, ha estado bien que me acercara a una localidad de tamaño más pequeño, con otro ritmo de vida. Eso sí, tiene el mismo caos de letreros que cualquier ciudad coreana o japonesa.


En el cartel chino pone "Wangfujing"



Gyeongju es una de las ciudades coreanas con más patrimonio cultural, porque en ella floreció el Reino de Silla, una de las antiguas civilizaciones que había en la península. Tanto en la ciudad como en las afueras hay numerosos restos de aquella época, o reconstrucciones (en Corea casi todo lo histórico está reconstruido, la guerra entre el norte y el sur les dejó arrasados, aparte de que muchas cosas se hicieron en madera y no perduraron, un problema muy típico de toda Asia).

La corona del rey de Silla, que se parece bastante a las coronas de los reyes medievales europeos, es el símbolo más o menos oficial de Gyeongju, y una mascota de aquel monarca te pide que ni se te ocurra cruzar la calle por donde no debes, o te dará un buen puñetazo con su fuerza sillera.



¿Qué asentamientos quedan de Silla? (Tenía que hacer el juego de palabras, lo siento, o mejor dicho, lo lamento). Pues bueno, tienen el que según ellos (seguro que los chinos no están de acuerdo) es el observatorio astronómico más antiguo de Asia, ésta especie de gigantesco y pétreo botellín de colonia hecho de sillares, cómo no podía ser de otra manera.



Los niños de la foto son algunos de los cientos que vi de excursión por la zona histórica. No lo sabía entonces, pero los coreanos disfrutan desde hoy y hasta el domingo de un gran puente por el día de los caídos en la guerra, o algo así, y como el lunes y el martes eran días medio festivos ya, muchos colegios e institutos se fueron de excursión por las ruinas de Gyeongju. Muchos niños iban vestidos con camisetas de un mismo color según la clase, pero su toque personal estaba en las gorras, a cuál más llamativa.



Seguí a los críos por los atractivos históricos de cerca de la ciudad, que en el mapa parecían muy cerca unos de otros, pero que en realidad te exigían una caminata bastante agotadora.



Al día siguiente decidí ir al lugar más famoso de las afueras de Gyeongju, el Templo de Bulguksa, también de la época de Silla, reconstruido en los 70 y visita obligada si andas por la zona. En el mapa parecía que estaba al lado, pero como al día anterior ya entendí que el que lo diseñó se pasaba las escalas por salva sea la parte, alquilé una bicicleta. Ni por ésas... igual me hice 30 kilómetros, muchos de ellos cuesta arriba, y mientras pedaleaba me cagaba en el cartógrafo.

En fin, por lo menos el viaje me sirvió para ver un poco de campo coreano, con mucho arrozal, como en otras partes de Asia Oriental, aunque aquí, a diferencia de Filipinas, Tailandia, Vietnam, etcétera, plantan y cosechan no a mano, sino con unos motocultores muy apañaos.



La garza zaragozana goza en el arrozal, frase palindrómica
(qué va, no lo es, ¿pero a que has leído del revés por si acaso?)



También vi este espectacular minifundio, en la mediana de una de las carreteras principales de salida a Gyeongju... ¡Eso es pasión por el campo! (O necesidad, quién sabe).



Además vi iglesias, muchas iglesias, y de piedra, como si llevaran siglos allí. Corea del Sur es, con el permiso de Filipinas, uno de los lugares de Asia Oriental donde el cristianismo más ha triunfado, no sé si consecuencia directa de la Guerra de Corea -como el béisbol- o qué.



Bueno, bonito paseo en bici, pero llegué al Templo de Bulguksa totalmente derrengado, y al llegar lo primero que hice fue tomarme una sidra en la maquinita de bebidas de la entrada. Si los asturianos se enteran de que los coreanos y los japoneses le llaman sidra a algo que es poco más que una gaseosa, se cabrearían bastante. Pero bueno, que me voy por las ramas, Bulguksa es un templo muy chulo, reconstruido pero muy chulo, con ese estilo coreano que es como más rústico que los templos chinos y japoneses. Más piedra y madera natural y menos pintura y detallitos superfluos (a veces los coreanos me recuerdan en ésta y otras cosas a los vascos).



Como digo, poca decoración interior, pero bueno, no falta el típico Buda de miles de manos que a mí siempre me deja hipnotizado cuando lo veo.



Lo mejor de Gyeongju (en cuanto a sitios para turistas novatos como yo se refiere) lo he dejado para el final, sus parques "abollados" en el centro de la ciudad. En ellos hay cientos de tumbas tumulares en las que descansan, imagino, reyes y nobles de la época de Silla. Su visión, en medio de la ciudad, es espectacular, tanto de día como de noche.



Ya sabéis, si algún día tenéis la oportunidad de visitar Corea del Sur, no os olvidéis de pasar por Gyeongju, pero llevad el nombre escrito en una chuleta, que podéis acabar en la otra punta del país. Ah, no os olvidéis de comprar la especialidad local, el ppang (así llaman ellos al pan, parece ser que es un portuguesismo, aunque probablemente el "bao" chino también lo es).

Bueno, mejor dicho, sí, olvidadlo, que como buen dulce oriental está relleno de judías y no hay dios -occidental- que se lo coma.

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Un paseo por Busan

4 de Junio, 2013, 0:01

Paseo virtual, se entiende, con fotos y explicaciones innecesarias. Comenzaremos con estos impresionantes rascacielos que hay cerca de la playa de Haeundae, la más famosa de Busan.



La playa está bastante decente para ser de una gran ciudad, aunque el agua aún está un pelín fría para bañarse en ella. Los busaneses, en todo caso, la invaden el domingo, para jugar en la arena, tomar el sol (a los que les guste, que como buenos asiáticos son pocos) o remojarse la pierna.



Aunque vayan a la playa, muchos jóvenes llevan ropa como de domingo, como de ir a misa... a veces parecen bañistas en las Playas de Santander en el siglo XIX, o en los cuadros de Sorolla.



La playa contrasta con los rascacielos que la flanquean, es una imagen interesante. No, no es contaminación ese aire borroso de la foto, es que la imagen es de cara al sol. El día era de un azul espléndido.



Las grandes dunas de arena no eran sólo para que los niños suban a ellas cual hormigas en hormiguero, sino también para esculpir arenosos relieves en sus taludes. Algunos hasta con arena de color, como éste, que reproduce la portada del último disco de PSY (el locatis ese del Gangnam Style).



Los surcoreanos han asumido perfectamente la fama mundial que PSY ha obtenido con su frikismo. En el folleto turístico sobre el país que me dieron en el aeropuerto, se habla del vídeo de las narices en la página 3, antes de empezar a hablar de la historia del país o de los monumentos de Seúl. Sin embargo, en los cuatro días que llevo en el país no he oído ni una sola vez la cancioncilla. Los bares sólo ponen Gentleman, su nuevo vídeo musical (que lleva 200 millones de visitas en YouTube pero es harto improbable que alcance el mismo éxito que el Gangnam).

Dejemos la playa y metámonos en las calles de la ciudad, que por cierto, anda que no tienen lectura ni nada en el asfalto... los conductores deben ir entretenidísimos con las amenas historias que deben relatar esas calzadas.



Cerca de la playa está todo lleno de alojamientos de fachadas estrambóticas y nombres sugerentes: "Motel Amore", "Hotel Diablo", "Motel Dollar", "Motel Passion"... Imagino que son algo similar a los love hotels de Japón, lugares con habitaciones de color rosa, colchones en forma de corazón y temática erótico-romántica. Pero en Busan es impresionante, hay cientos de ellos... ¿A qué se deberá esta enorme oferta? ¿Los coreanos no tienen sitio en su casa para una noche de pasione? ¿Hay muchos líos extramatrimoniales? ¿Es la única forma que tienen los jóvenes de estar juntos, porque en sus casas son muy carcas? Muchas preguntas las que me surgen.



Busan también tiene su Chinatown particular, que está al lado del puerto y la estación de tren, en el lugar más de paso de extranjeros y marineros de luces, vamos. Es una pequeña calle con restaurantes, casas de masaje, karaokes y un aspecto un poco patibulario, pero bueno, tampoco puedo demostrar que haya nada ilegal allí. Cosa curiosa es que la Chinatown de Busan está siendo invadida por los rusos, y se está convirtiendo en Rusiatown. También hay varios garitos filipinos.


Detalles tontos que he visto al callejear... en las tiendas de moda, cosméticos y cosas así, a vaces tienen a chicas con un micrófono ofreciendo a los clientes que entren y compren. Además de ser muy guapas, otro rasgo casi obligatorio en todas ellas es que deben de vestir polainas. Por ahora, los únicos seres que conozco que llevan polainas son las coreanas de esas tiendas y el Tío Gilito.

Otro detalle de las calles de Busan, y por lo que veo también de otras ciudades coreanas, es que algunos semáforos tienen un infrarrojo que, si la luz está roja y te acercas mucho al bordillo, te dice en coreano y en inglés algo así como: "no cruces, es muy peligroso". No puedo confirmar que digan eso porque el acento inglés de la grabación es bastante pobre, mientras que en coreano sólo sé decir "pan", que por lo visto es una palabra que les prestaron los portugueses (ellos le dicen 빵, que en coreano romanizado sería "ppang" pero al pronunciarse suena similar al "pao" luso).

Por otra parte he visto una cafetería -¡mira que hay cafeterías en este pais!- con zona para fumadores, separados por una especie de escaparate de cristal, cual seres de otra especie. Esto sólo lo he visto una vez y no sé si es general, pero me sirve de excusa para colocar este simpático cartel de prohibido fumar en la playa de Haeundae.



Una de las cosas buenas que tiene Busan es que está rodeada de montañas, y si uno se cansa del estrés de sus calles, de sus chicas con polainas y de sus semáforos alarmantes, se puede ir con una bici cinco kilómetros montaña arriba y se olvida completamente de que está en una metrópoli de tres o cuatro millones de habitantes. Eso hice yo: me fui al monasterio de Beomeosa, en el monte Geumjeong (todos estos nombres los cosulto en Google porque soy incapaz de retener los topónimos coreanos), donde hay una espectacular vista con unas ruinas de una fortaleza que recuerdan a la Gran Muralla china. Una Gran Muralla coreana con rascacielos y el mar a lo lejos.





ACTUALIZACIÓN (al día siguiente): Ahora que lo pienso, en chino al pan se le llama "bao", que también debe de proceder del portugués "pao"... Aprendiendo en Corea cosas sobre China, sí señor.

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Desde Corea del Sur del Sur

1 de Junio, 2013, 0:01

Me he agenciado unos días de fiesta y me he ido de escapada -nunca mejor dicho- unos días, con destino a la ciudad de Busan, en el extremo sur de la península Coreana. Lo de la escapada lo digo porque he "huido" al país que se supone tiene el internet más rápido del mundo precisamente en una semana en la que se espera que en China internet vaya todavía peor de lo habitual, por el aumento de la censura que suele acompañar al aniversario de la matanza de Tiananmen (4 de junio de 1989). No es que viaje sólo por eso, pero bueno, mi portátil lo va a agradecer.


En fin, que estoy en Busan como digo, y sólo me ha dado tiempo de pasear la primera tarde por el centro de la ciudad. Busan es el puerto más grande de Corea del Sur y la segunda ciudad del país, así que es una especie de Barcelona coreana. Y tiene cierto parecido a Barcelona, de hecho, es muy montañosa y las casas de los barrios populares descienden por las laderas mientras en el puerto trabajan los pescadores y los mercantes.




Por lo demás, como es habitual en Corea, y más un sábado, todas las busanesas iban muy guapas y a la última moda, aunque la de éste anuncio o bien nos está haciendo una butifarra o maneja un código semiótico coreano muy distinto al que tenemos en España.



Sólo me ha dado tiempo en la primera tarde a caminar por la zona más comercial del centro, una calle sinuosa en la que había un rinoceronte enano que me ha encantado, no sé muy bien por qué.



Paseando por esa calle he visto un pirulí enorme en una colina colindante y me he acercado a ella para ver si se podía subir y ver desde arriba toda la ciudad, que es algo muy de turistas pero algo que me gusta hacer a todos los sitios a los que voy. La vista era magnífica, en efecto... (nótese lo que canta el edificio amarillo).



Pero lo mejor ha llegado poco después. Al atardecer, nubes y sol se han aliado para tener una puesta de sol espectacular.


Al bajar de la torre, he reparado en un poster que tienen en el que aparecen los países con mayor población del mundo, ordenados de mayor o menor. He visto que Corea del Norte (que por habitantes debería estar en la tercera columna) es "olvidada", pero Corea del Sur, en la segunda columna y que figura como "Corea" a secas (ninguna de las dos Coreas se alude a sí misma como la del norte o la del sur) tampoco se suma a sí misma a los coreanos que hay encima del paralelo 38. En fin, que la complicada situación coreana tiene consecuencias hasta en detalles tontos como éste.



Otra cosa que me ha llamado la atención de la Torre de Busan han sido sus baños (curiosamente, hace cuatro años también me hicieron gracia los WCs de la Torre de Seúl). En los retretes de la torre busaniana, fíjate tú en qué cochinadas me fijo, no hay dos tapas como en los retretes normales, sino tres, y así sirve también para orinal de niños pequeños. Como la idea se copie en algunas casas, más de una esposa va a enloquecer... Si ya es complicado que muchos maridos bajen dos tapas de la taza, imaginaos lo que pasaría con tres.


Otro detallito chorras que observé en la Torre de Busan es que los niños, para entretenerse mientras suben escaleras para llegar a ella, juegan a piedra-papel-tijera en los escalones. Cada vez que uno gana un lance asciende un escalón, repiten el juego una y otra vez subiendo poco a poco según lo que ganen, y el que llegue arriba del todo se proclama gran vencedor (si uno es muy bueno y su rival penoso, los competidores acabarán jugando muy alejados, uno arriba y otro abajo).



En resumen, que la Torre de Busan ha dado para muchas tontás, a ver qué veo en los próximos días que me llame la atención y a ver si lo mando desde Corea, que ahora que tengo internet digno de civilizaciones no prehistóricas hay que aprovechar.

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Parodiando a Arirang Navarro

3 de Enero, 2012, 0:01

Atención, el post de hoy tiene vídeos de YouTube, por lo que si estás en China igual te pierdes la mitad del contenido. En tal caso instala en tu ordenador lo antes que puedas un servidor VPN -googlea "VPN server" para informarte- y poder entrar así en webs bloqueadas.


Comenzado el año 2012, aquí en Asia se sigue hablando de lo mismo que a finales de 2011, es decir, de Corea del Norte tras la muerte de Kim Jong-il y del futuro que le espera con una versión norcoreana de Paquirrín al frente del régimen.


La muerte de Kim padre, por otra parte, ha llevado indirectamente a la fama internacional a Ri Chun-hee, la presentadora de las noticias en Corea del Norte. Esta señora, apenas unos días de que algunos medios japoneses la dieran por desaparecida, anunció al mundo la muerte de Kim Jong-il, con una voz marcial y emocionada que daba miedo y risa a partes iguales, por lo menos para el no versado en coreano con acento norteño. Ya puse el vídeo de ese anuncio en el primer post en este blog sobre el tema, pero hoy enlazo éste en el que ella misma sale por duplicado: dando la muerte de Kim Jong-il y a la vez la de su padre Kim Il-sung, 17 años antes, con la misma emoción castrense pero algunos años menos.



El extraño estilo interpretativo de Ri Chun-hee, que este año cumplirá 69 años (la edad que tenía Kim Jong-il), ha sido objeto, cómo no, de muchas parodias, y una de ellas ha traído cola. Fue en una televisión taiwanesa, donde una presentadora de telediario decidió vestirse como Ri y adoptar su tono de profeta loco -aunque no le salió ni la mitad de acongojante- en un telediario en el que hablaba de la campaña electoral para las presidenciales taiwanesas del 14 de enero.



La parodia se hizo el mismo día en que la Ri de verdad anunciaba la muerte de su amado líder, y por lo visto fue muy criticada, no sólo por el día elegido sino también por colarse en un telediario "serio", mezclando información con parodia (aunque creo que la presentadora, que se llama Liang Fang-yu, ya había usado disfraces e imitaciones en anteriores apariciones en el programa). Total, que al final el canal televisivo acabó pidiendo disculpas públicas, sacando además del programa a la presentadora y al productor.

Ésta no ha sido, sin embargo, la primera vez que Ri Chun-hee ha sido parodiada. Otra tele taiwanesa también la usó en 2010, en aquella ocasión aprovechando que Corea del Norte participaba por primera vez en 44 años en unos Mundiales de fútbol. Aquí tenéis una de aquellas imitaciones...



Viendo este vídeo y el anterior, os habréis fijado que los chinos, para imitar a los coreanos, se dedican a terminar cada frase con "mida", que al parecer es un palabro o sufijo muy usado en el idioma de los vecinos (si alguien sabe lo que significa, que nos ilustre un poco).

Ri Chun-hee también "participó" en algunos vídeos que durante el Mundial de Sudáfrica se hicieron en los que se jugaba con la idea de que la propaganda de Corea del Norte había manipulado las imágenes de los partidos de su selección para hacer creer a los ciudadanos de su país que Norcorea había sido la ganadora del torneo, y no España. Especialmente bueno fue el que informaba de la victoria de los norcoreanos contra Brasil por 1 a 0 (lo retorcido de la cosa es que hubo gente que realmente pensó que este vídeo de YouTube se había emitido en Corea del Norte, y que los del país vivían pensando realmente que eran campeones del mundo).


Ahora que lo pienso, ¿y si estuvieran haciendo lo mismo con la selección española,
para distraernos de la crisis? Mamá...


Otra variación sobre el mismo tema...



En fin, que hay dramáticos presentadores televisivos que a veces dan mucho juego. Bien lo supo Arias Navarro, quien, a 15.000 kilómetros de Pyongyang, y 30 años antes, también fue infinitamente "homenajeado".




ACTUALIZACIÓN (19/12/2012): Un año después, a Arirang se la veía mucho más contenta dando la noticia del lanzamiento de un satélite/cohete/misil/nosesabequé norcoreano... pero la señora sigue sin ser consciente del miedo que da.


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Norcoreanos, Kim Jong-il... ha muerto...

20 de Diciembre, 2011, 0:01




A lo Arias Navarro, la presentadora de la televisión norcoreana Ri Chun-hee (cuyo tono marcial la hizo famosa en su día en China) ha dado hoy entre lágrimas y emoción una de las principales noticias del año, la muerte del dictador norcoreano Kim Jong-il. Se sabía que estaba enfermo, pero la verdad es que a todos nos ha pillado por sorpresa... Curioso que haya muerto a bordo de un tren, él que siempre abominó de los aviones (mira, en eso nos parecemos).

La tele china nos ha puesto el sentido y a la vez acongojante comunicado de la presentadora lo menos 20 veces, y después imágenes de norcoreanos llorando desesperados, una imagen que me recuerda a las que se ofrecieron en 1976 de China tras la muerte de Mao Zedong.

En China siempre le recordaremos, sobre todo los periodistas, por lo complicado que era cubrir sus últimamente cada vez más frecuentes visitas a este país, siempre en secreto... Cada vez que pasaba la frontera con su tren blindado, le mentábamos al padre, por muy "eterno líder" que fuera.

La noticia disparará los análisis y las tertulias. ¿Qué va a pasar en Corea del Norte? ¿Podrá el hijo de Kim Jong-il, un chaval de 28 años llamado Kim Jong-un, tomar las riendas del país más aislado del mundo? ¿Todo seguirá igual? ¿Qué papel jugará China? ¿Y Corea del Sur, EEUU, Japón? Menudo polvorín...

Yo creo que a China le interesa que Corea del Norte siga más o menos igual, pero a ser posible con un líder menos radical que Kim Jong-il, un poco más abierto al menos económicamente, en la línea del comunismo chino. Y que no soliviante dos o tres veces al año a Japón y Corea del Sur con misiles y pruebas nucleares, claro.

A ver que pasa, creo que es pronto para predecir nada. Yo creo que lo mejor es despedir a Kim Jong-il con un ramo de
kimjongilias, la flor a él dedicada, y cerrar sus esporádicas apariciones en este blog con una canción especialmente compuesta para él:



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El Síndrome de China... en Japón

16 de Marzo, 2011, 0:01





Qué se puede decir ante esta marea informativa, cuando se leen y escuchan tantas cosas y en las tertulias del curro y los amigos no hay otro tema... Terremoto + tsunami + accidente nuclear, el horror perfecto, una máquina para vender diarios con titulares de miedo y que ojalá, cuando pase todo, resulte que fueron exagerados en lo que a la alarma nuclear se refiere... Sin embargo, por ahora, no podemos estar tan confiados, y hay, por lo menos, que estar atentos a lo que pase. Una de las cosas que más me alucina es que la alarma nuclear es tan grande que las horribles imágenes de la devastación del terremoto y el tsunami y los miles de muertos han pasado a un segundo plano...

Desde China, el país que dio nombre a la peli sobre pánico nuclear más famosa de la historia, permanecemos alerta ante la catastrófica situación. Sin llegar al pánico, pero conscientes de que, en una hipotética explosión o fusión nuclear en Fukushima, y si el viento soplara desde Japón para acá, la radiación podría llegar. No estamos asustados, confiamos en el buen hacer nipón, pero desde luego permanecemos pegados a los medios, sobre todo a sus twiteos actualizados minuto a minuto. Por cierto, creo que es la primera vez en la que realmente estoy siguiendo los "twiteos" de los medios, en lugar de las noticias convencionales: es tan importante ver la evolución inmediata que se va teniendo, que están resultando bastante más útiles.

Aquí en China, de forma similar a como ocurrió con la epidemia de SARS, hace 8 años (uno de los momentos de mayor mal rollo que he vivido por aquí), están circulando rumores y bulos en los que se dice que la radiación ha llegado ya, que pongamos betadine en las puertas y que no salgamos de casa. O que el sábado que viene, en el que la Luna será la más grande en 20 años (por estar más cerca de la Tierra que otras veces), va a haber nuevos desastres naturales. Todo son chorradas a las que hay que hacer poco caso, pero es curioso ver cómo ciertas crisis son caldo de cultivo para la aparición de epidemias de chismes con el fin de desatar el pánico. Y lo que queda hasta que pase 2012...

China, por lo que dicen, puede estar relativamente tranquila, incluso en el peor escenario posible -una explosión nuclear-, porque los tres días próximos las predicciones meteorológicas no contemplan vientos del este, así que la radiación seguramente iría hacia el Océano Pacífico, en la otra dirección (por contra, y debido a ese viento, algunos estadounidenses sí se asustan y ya han comprado pastillas de yodo, que dicen que previenen las radiaciones).

En un malísimo suponer, el de que cambiara diametralmente el viento y soplara de Japón para acá, la radiación llegaría aquí en aproximadamente un día. En esa tesitura -muy, muy lejana por ahora, insisto- habría que comenzar a pensar en quedarse en casa hasta que la nube radiactiva se disipara, con las ventanas cerradas, y preparando esas pastillas que compran los americanos.

Esperemos que nada pase -aparte de lo mucho que ya ha pasado, que no ha sido poco- y que los muchos compañeros míos que están trabajando en Japón estén bien. A veces hay más nervios desde fuera que desde dentro, así que a lo mejor ellos nos ven a los de fuera como unos histéricos.

Políticamente hablando, el Gobierno chino ha aprovechado la situación para mostrarse "gentil" con un rival histórico como es Japón, después de que hace unos meses ambos se pelearan por las islas Senkaku/Diaoyu, las tierras raras y otros conflictos que siempre les tienen entretenidos. Se han mandado condolencias por partida triple (el presidente chino se la mando al emperador japonés, el primer ministro chino las lanzó en directo en la tele, y la portavoz de AAEE fue la primera en publicar las suyas, en un comunicado a la prensa). Normalmente en estos casos con un mensaje ya vale, por lo que estas condolencias por triplicado dicen mucho de la importancia que para los chinos va a tener "quedar bien" con Japón. Los chinos han ofrecido incluso mandar a su ejército a ayudar, algo que podría interpretarse como ún gesto reconciliatorio después de que las fuerzas armadas japonesas ocuparan China hace 70 años (si Japón las aceptara sería la primera vez que soldados chinos actuaran en suelo japonés).

Aún no sabemos cuánto le queda por sufrir a Japón, pero lo que yo creo que es seguro es que esto traerá, de un modo o de otro, cambios en las relaciones de China con su histórico rival. Veremos cuáles, y si son positivos o negativos, pero es seguro que para Japón este duro golpe le va a costar una larga recuperación -aparte de que algunas cosas son irrecuperables- y dificultades no sólo para ella, sino para una región como ésta, siempre tan turbulenta (el trauma que va a sufrir Japón se viene a sumar a la inestabilidad social china, el conflicto coreano, la cuestión de Taiwán, etc).

En cuanto al debate que la catástrofe ha creado en torno al futuro de la energía nuclear, China al principio se ha mostrado tozuda, asegurando que nada iba a cambiar en sus planes de construir decenas de reactores en los próximos años (a medio y largo plazo se planeaban casi 200, frente a los 13 que tiene ahora, por lo que el proyecto atómico chino es el más ambicioso del planeta). Sin embargo, la decisión de los chinos comienza a flaquear, y en las últimas horas ya han empezado a decir que van a detener algunos de estos planes (algunos de ellos incluso en provincias con fuerte actividad sismológica en el interior del país).

Cosa curiosa es que China considera a la atómica una "energía limpia", por lo que sus planes de lucha contra el cambio climático y desarrollo de las energías renovables descansaban, en muchas ocasiones, en estos planes nucleares.


En fin, cuánto nos está dando que hablar, debatir y sufrir todo este tema que durante años apenas nos preocupó, quedando recluido a tema de recurrente chanza en los Simpson. Qué pase pronto, y que no tengamos peces de tres ojos.

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Y el mar se tragó el sol (naciente)

12 de Marzo, 2011, 0:01


Un corto post de fin de semana para mostrar mi pesar y horror -parezco un comunicado de ayuntamiento tras un atentado, pero son las palabras que aquí mejor caben- ante el terremoto y posterior tsunami que han sufrido nuestros vecinos japoneses.

Nipones y españoles compartiremos durante décadas un recuerdo triste al recordar una fecha, el 11-M (las circunstancias son completamente diferentes entre uno y otro, claro está, pero ambos acontecimientos nos dejarán a todos mal recuerdo y tristeza).

Es increíble, totalmente inesperado y descorazonador que hasta el país más preparado por los terremotos, Japón, esté sufriendo de forma tan terrible la crueldad con la que a veces nos trata aquélla con la que a veces somos crueles, la naturaleza. Las imágenes en directo de la ola arrastrando todo a su paso se nos quedarán siempre en la memoria (aunque a mí me pillaron paseando a Once, así que las vi después).

El actual pánico a que las centrales nucleares de Fukushima estallen y lleve sus isótopos a miles de kilómetros (¿llegarán a China?) debe hacer reflexionar si la energía de este tipo es tan recomendable como algunos políticos defienden, y si deberíamos considerar la posibilidad de mantenerla.

En China, aparte de seguir muy de cerca el devenir de las centrales atómicas, no vaya a ser que tengamos que ponernos
mascarillas de aquellas de la Guerra Fría, no faltan peculiares reacciones y análisis. El colega Guillem, por Facebook, contaba que una de las noticias de la prensa oficial china era que los osos pandas chinos del zoo de Japón estaban a salvo: no es que no me gusten los pandas, pero quizá ese despacho puede ser un poco inoportuno ahora mismo, aparte de ser una no-noticia como un piano...

También hay algunos
trolls nacionalistas chinos que afirman alegrarse de que Japón esté sufriendo el terremoto (imbéciles los hay en cualquier país, también alguno se alegró del seísmo que China sufrío en 2008 o dijo que los chinos lo merecían). Afortunadamente, los trolls de hoy son minoría y otros internautas chinos les están diciendo que dejen de dedir barbaridades.

Otras reflexiones que me llegan por las redes sociales ésas que hoy día mueven el mundo comentan que un tsunami así, en China, habría sido aún más devastador y podría haber causado aún más pánicos nucleares, ya que muchas centrales de este tipo de energía en este país están, precisamente, en la cosata. No digo yo que no, pero creo que China aún no es comparable con Japón (aunque este año le haya superado en PIB, tiene una población 10 veces mayor y una renta per cápita mucho menor).

En todo caso, China es comparable con ella misma: la respuesta de este país al seísmo de Sichuan en 2008 fue indudablemente mejor a la que hubo en el terremoto de Tansghan en 1976, así que es de esperar y desear que si en China hay otro gran terremoto en el futuro -me temo que lo habrá, viendo lo movida que está la tierra en todo el planeta- se mejorará también en aspectos como resistencia de los edificios, tareas de rescate e información. Y que si en 2012 la profecía maya se cumple -con tanta catástrofe uno empieza a preguntarse ¿y si sí?- los chinos, como en la peli, nos salven las castañas.

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Apendicitis coreana para Pekín

28 de Mayo, 2010, 0:01


La Península Coreana, esa protuberancia que China tiene a su noreste, está más tensa que Marco en el Día de la Madre, desde que en marzo un barco surcoreano de guerra se hundiera en aguas fronterizas con Corea del Norte, causando la muerte de 46 personas.

Seúl ha tardado su tiempo en investigar el suceso, pero al final ha determinado que la culpa de la tragedia la tuvo un torpedor de Corea del Norte, por lo que pidió a sus eternos antagonistas que se disculparan. Corea del Norte, gallito como siempre, no sólo no se ha disculpado sino que ha elevado el tono de sus soflamas

La crisis ya casi bélica pinta muy fea, no parece que vaya a ser fácil de resolver, e incluso podría acabar en una segunda guerra entre las dos Coreas, una guerra en la que en la opinión de muchos Corea del Norte no duraría demasiado, pese a tener el doble de soldados que Corea del Sur (es el cuarto ejército más numeroso del mundo, sólo detrás de China, EEUU y la India). Estados Unidos ha prometido apoyar a Corea del Sur en lo que haga falta, igual que hizo en 1950, y no creo que Corea del Norte tenga una tecnología militar lo suficientemente avanzada para hacer frente a eso (ni siquiera creo que los soldados norcoreanos coman tres veces al día).

Lo único que podría nivelar la balanza para Corea del Norte sería que sus aliados ideológicos de toda la vida, los chinos, les apoyaran (de hecho son los que consiguieron que la guerra de 1950-53 acabara en tablas, mandando un millón de soldados a su vecino). No podemos saber qué piensa el Gobierno norcoreano -si es que piensa algo-, pero tal vez los años de continua provocación a Corea del Sur, a Japón y a EEUU se basan simplemente en su secreta esperanza en que China les apoye al final, por los buenos viejos tiempos.

Y China, en efecto, se está mostrando muy comedida en la crisis, neutral pero con una neutralidad que al lado de las condenas internacionales casi parece apoyo a Pyongyang. Sigue calificando a día de hoy el hundimiento del barco surcoreano como "trágico accidente", sin atreverse a llamarlo "ataque" o "agresión". No acepta las conclusiones de la investigación surcoreana, asegura que quiere oír a las dos partes -aunque Corea del Norte lo más que emite son bravatas e insultos al estilo Team America- y recomienda a ambas partes "diálogo y negociación" con la misma pasión, ajena al concepto "palabras gastadas", con la que lo lleva diciendo desde hace 10 años.

No obstante, en cierto modo se entiende la prudencia, casi el miedo, que China tiene ante esta crisis, en la que tiene mucho que perder y poco por ganar. El peligro que encierra este conflicto para China se nota, por ejemplo, en el hecho de que los medios estadounidenses estos días están casi más enfocados en analizar lo que está haciendo China en la crisis que en las maniobras de las dos Coreas. Porque intuyen que todo paso que dé Pekín le va a perjudicar...

En realidad, el Gobierno chino está igual de harto de Corea del Norte que el resto de la comunidad internacional. Es un régimen, el norcoreano, que vive en estado de guerra desde hace 60 años, y que, encerrado en sí mismo y con escasos contactos con la diplomacia exterior, piensa que el mundo todavía está en la Guerra Fría. No entiende de diplomacia, de realpolitik o de pragmatismo, ella avanza sin mirar atrás y sin considerar las consecuencias. A veces es de admirar sus huevazos -mientras el infame Bush bombardeaba Irak para buscar armas de destrucción masiva, Corea del Norte decía públicamente que las tenía, cual torero citando al toro-, pero lo cierto es que este actor internacional tan errático y anarca da cada día más miedo.

Es el miedo creo yo, y no la presunta amistad de hermano comunista, el que tiene paralizado actualmente a China. No debe olvidarse que mientras EEUU está a miles de kilómetros de distancia geográfica de Pyongyang, China es vecino físico de los norcoreanos, es decir, está a tiro de sus misiles y sus supuestas bombas atómicas (aunque creo yo que las bombas atómicas norcoreanas son un farol de Kim). La comunidad internacional se imagina que Corea del Norte tiene una tecnología rudimentaria, lo que implica, es un suponer, que a lo mejor un misil norcoreano supuestamente dirigido a sus enemigos de Corea del Sur se puede desviar a China. A China no le hace demasiada gracia la posibilidad de que una de sus ciudades quede reducida a
kimchi.



Esta vecindad también hace que China se piense mucho la posibilidad de apoyar a la comunidad internacional en sanciones o incluso acciones militares contra Corea del Norte. Por supuesto, pesa el tema ideológico -si aprueba la legitimidad de un ataque a un régimen comunista, tira piedras contra su propio tejado- pero también el hecho de que si Corea del Norte se comienza a defender como un jabalí herido contra la "santa alianza internacional", puede empezar a tirar petardos contra todo lo que entre en el radio de sus misiles, no sólo Seúl sino quizá Tokio, o Pekín (espera... ¡¡¡yo estoy en Pekín!!!). China no está tan bien resguardada como EEUU, que casi no tiene vecinos, de hecho China es uno de los países con más vecinos del mundo, de ahí su mayor cuidado en muchos asuntos internacionales.

Dejando a China aparte, es interesante -de hecho más interesante, pero en los grandes problemas mundiales últimamente la prensa se obsesiona demasiado con la posición de China y EEUU- ver si a Corea del Sur le interesa iniciar una guerra que, básicamente, tiene ganada antes de empezar. Apoyada por los bombarderos matabodas estadounidenses, hasta podría conseguir una victoria rápida y sin víctimas civiles. La soñada reunificación, familias que se vuelven a ver tras 60 años de separación... Pero, ¿le conviene?

Las dos Coreas deben ser los países fronterizos del mundo con una mayor diferencia de riqueza (el PIB surcoreano es el decimoquinto del mundo, de Corea del Norte se sabe muy poco pero algunos lo colocan en el puesto 88). La reunificación y atender a una Corea del Norte destrozada y paupérrima supondría un esfuerzo económico para Seúl bastante mayor que el que a la República Federal Alemana le supuso recuperar la República Democrática Alemana, y esto en el pragmático mundo oriental cuenta más que los sentimientos fraternales. Corea del Sur es uno de los países asiáticos más afectados por la crisis mundial, y el won, como el euro, está por los suelos. Muchos estarán pensando -en China, en Corea del Sur, en Corea del Norte- "madrecita, que me quede como estoy"
.

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Publicidad estalinista

25 de Agosto, 2009, 0:01

Vemos a Corea del Norte como un país hermético, al que es imposible entrar, pero lo cierto es que desde Pekín un extranjero puede contratar un viaje turístico a Pyongyang, su capital. Aunque aviso, barato no es.

Los viajes se puden contratar sólo a través de una compañía, que debe tener muy buena relación con el Gobierno de Kim Jong-Il porque si no no se explica: Koryo Tours. Por cierto, que esa agencia organiza un viaje desde Pekín a Pyongyang el próximo mes de septiembre por 840 euros (transporte aérero y acomodamiento "de lujo" incluidos).

El viaje, como muchos que organiza la agencia, se hace con la excusa de ver los Arirang Mass Games, unos juegos deportivos que Corea del Norte organiza de vez en cuando -la periodicidad de esta competición es tan volátil como los designios del supremo líder- y que en esta ocasión van a ser del 24 al 26 de septiembre en el estadio más grande del mundo. Lo que más destaca de los juegos es esas coreografías de miles de coreanos formando dibujos gigantes con paneles de colores, entrenados hasta la casi perfección (aunque a veces puede haber fallos).



El viaje sólo es de tres días, pero puede ser uno de los más bizarros que uno haga en su vida. Los turistas no pueden visitar todo lo que quieran, y me imagino que deben ir acompañados por un guía-policía cuando salgan a la calle, como pasaba en China hace décadas (de hecho, viajar a la Corea del Norte de hoy en día debe ser un poco como visitar la China del pasado).

Si alguno os animáis, contadnos vuestra experiencia, seguro que es curiosa. Yo, por mi parte, no puedo hacerlo por ahora, al tener visado de periodista (gente peligrosa para Kim). Creo que nuestro colectivo, junto a los estadounidenses, es el que más vetada por ahora tiene la entrada a Norcorea.


ACTUALIZACIÓN (27/8/2009): Me escriben desde la agencia North Korea Travel, diciendo que Koryo Tours no es la única que ofrece viajes a Corea del Norte para extranjeros, que ellos también. Además parece que atienden en español. Si os interesa, os dejo aquí el enlace.


ACTUALIZACIÓN (29/8/2009): Y otra agencia que viaja a Corea del Norte, la española Viajes Pujol. Al final no va a haber agencia sin su pack al reino prohibido... Aquí va su enlace.

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Altura mayor para el agua menor

16 de Abril, 2009, 0:01

Continuando la semana coreana de este blog, destacaré mi breve visita a la Torre de Seúl, un mirador y antena de telecomunicaciones que hay en la capital surcoreana, en lo alto de la colina donde vi la mayor concentración de la historia de novios llevándole el bolso a sus novias.



La torre es uno de los más importantes reclamos turísticos de la ciudad, más por las vistas que por su aspecto, que es más bien insulso. Y como lugar de buenas vistas, bueno, es un poco chocante, porque al estar en lo alto de una colina, la verdad es que no hace falta tener que subir a la torre para ver Seúl a vista de pájaro. Es más, las vistas de Seúl bajo la torre son mejores que las que hay en la torre, porque no hay un plástico agrisando la visión...


Vista de Seúl desde lo alto de la colina,
sin necesidad de subir a la torre.


Eso sí, una cosa puede decirse de la Torre de Seúl, y es que en ella se encuentran los urinarios con mejores vistas del mundo. Están en el penúltimo piso de la torre, junto al ascensor, y desde ellos puedes fantasear mientras tarareas "mi agüita amarilla, dónde irá, donde irá, donde irá a parar". Creo que en esta ocasión, las vistas sólo las disfrutan los hombres, aunque no entré al lavabo de mujeres para comprobarlo.



No acaba aquí la singularidad de estos urinarios, porque en el desagüe de cada uno de ellos hay una mosca dibujada. Creo que es una especie de diana para afinar la puntería, no sea que la fascinante vista de Seúl nos distraiga demasiado de la labor.

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Ciudades ardientes

15 de Abril, 2009, 0:01

Seúl y Pekín guardan ciertas similitudes, y no sólo la de que han sido sedes de Juegos Olímpicos terminados en 8. Ambas ciudades, por ejemplo, han sufrido espectaculares incendios últimamente.

Si Pekín sufrió hace un par de meses el tremebundo incendio del Mandarin Oriental Hotel, del que he hablado ya no una, ni dos, sino tres veces, Seúl vio el año pasado cómo se le quemaba uno de sus monumentos más famosos, la Nandaemun (Gran Puerta del Sur), que me imagino era una de las antiguas entradas de la muralla que protegía a la ciudad de bandidos, ejércitos invasores y tigres siberianos.


Así era...


Así se quemó...


Y así se quedó.



Es curioso que los dos incendios, el pequinés y el de Seúl, se produjeron en tiempos similares, aunque con un año de diferencia: el del rascacielos de Pekín fue el 9 de febrero de 2009, a las 8 y media de la noche, y el de la puerta coreana fue el 10 de febrero de 2008, a las 8 y 50 de la noche también. Sin embargo, las circunstancias de ambos fuegos fueron distintas, ya que en el caso del Mandarin Oriental el desastre fue un accidente con fuegos artificiales incontrolados, mientras que la Nandaemun la socarró deliberadamente un señor que se quería quejar de un injusto trato de venta de tierras (en China también hay muchas protestas por cosas así).

Durante mi estancia en Seúl, yo ya ni me acordaba del incendio que se había producido un año antes, así que cuando vi esto


pensé simplemente que estaban restaurando la puerta y que continuaba mi mala suerte de ver todos los monumentos cubiertos de andamios, como me ocurrió en enero en el
viaje por Europa.

Sin embargo, en las paredes de cartón que protegen la puerta se explica lo del incendio, y que esperan tenerla reconstruida en unos tres años.


Los que en ese tiempo quieran ver puertas antiguas en Seúl se tendrán que conformar con Dongdaemun, la Gran Puerta del Este, que no es tan espectacular pero por lo menos no está churruscada.


Una pena que Seúl perdiera una de las pocas estructuras antiguas que conservaba, está visto que la capital surcoreana nunca ha tenido suerte a la hora de conservar su patrimonio histórico.

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El idioma coreano,
su relación con el chino
y otros temas para que os entre el sueño

14 de Abril, 2009, 0:01

En cuatro días de estancia en Corea, comprenderéis que no he tenido tiempo de aprender coreano, una lengua que al menos así, de buenas a primeras, suena, como el chino, bastante rara para un español. Lo único que puedo decir es que para saludar dicen algo que suena similar a "año aseó".

No obstante, en sólo cuatro días he podido comprobar que la escritura coreana es más fácil de leer de lo que pueda parecer a primera vista:


Los carácteres coreanos, al principio, se ven similares a los chinos: tras un vistazo rápido, puede parecer que hay cientos diferenetes, y que hay que tener una memoria de elefante para aprenderlos.

Sin embargo, los caracteres coreanos, aunque guardan cierta similitud gráfica con el chino y comparten con él su estrictura silábica (un carácter = una sílaba) son en realidad combinaciones de 30 cosas que podríamos llamar letras, cada una con un sonido: es decir, algo muy similar a nuestro querido alfabeto occidental.


La originalidad del alfabeto coreano es que cada sílaba se construye combinando dos, tres, cuatro de estos trazos, de izquierda a derecha y de arriba abajo. Para que os hagáis una idea, es como si para escribir mi nombre me diera por hacer así:


Podéis verlo, por ejemplo, a la hora de escribir "Seúl":



No obstante, aún hay alguna cosilla más que pulir para aprender a escribir en el idioma de Kim Jong-Il... Por ejemplo, veis en la última  imagen que en la "ul" de Seúl hay un circulo arriba que no se corresponde con la tabla alfabética de antes... Sin saber mucho más de coreano, creo que si los círculos aparecen al principio del caracter no significan sonido alguno, son una especie de haches mudas, o mejor, de "ceros a la izquierda" quizá para armonizar el caracter y que éste quede bonito.

El sistema de escritura coreano, que tiene 500 años de historia, se llama Hangul, está en la lista de bienes de la UNESCO por su originalidad y por seguir ciertos principios filosóficos -que yo no entiendo porque soy neófito- y a los coreanos les enorgullece mucho, a veces casi hasta demasiado.

En cuanto a la relación del coreano y el chino, ésta es mucha. Corea, como Japón, es una cultura que durante siglos ha estado influida por China, pese a que -corríjanme alguno si me equivoco-  Corea siempre fue independiente de las dinastías chinas.

Consecuencia de esa influencia, el coreano tiene palabras muy parecidas al chino, pese a que no son idiomas de la misma familia: la relación es similar a la que el inglés tiene con el latín.

Por otro lado, la religión budista y la filosofía confuciana llegaron a Corea a través del idioma chino, así que éste ha estado siempre muy presente en la cultura coreana. Muchos letreros en los templos o los palacios, o las inscripciones en ciertos lugares, están en caracteres chinos. Me pareció ver que los coreanos ven la escritura china como artísticamente bella, ideal para un diploma o el letrero de entrada de sus casas, por ejemplo. Yo diría que los coreanos ven el chino, en cierto modo, como en España vemos al latín.

Por lo demás, muchos coreanos van a China a estudiar mandarín, de ahí que en Pekín el barrio de las universidades sea una especie de "pequeña Corea" llena de tiendas y restaurantes pensados para ellos. Los coreanos suelen aprender rápido la escritura, por eso de que está presente con frecuencia en su país, pero la pronunciación les cuesta bastante (como nos pasa a los españoles, son algo "sordos" para los idiomas extranjeros).

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Servicios mínimos desde el Perpetuo Socorro

10 de Abril, 2009, 0:01

Hola a todos, aprovechando que la Semana Santa nos brinda a los más afortunados cuatro días de fiesta he decidido hacer una escapada a Seúl, y aquí estoy, en la capital surcoreana. Lo del título es un chiste muy local, así que debo explicarlo: en Huesca, mi ciudad natal, al Barrio del Perpetuo Socorro lo llamaban antes "el Barrio Corea", porque era el más alejado (y el más oriental) de la ciudad. Hoy en día no sé si lo siguen llamando así...


Corea del Sur para los coreanos es "República de Corea" o "Corea" a secas, en ningún folleto o cartel he visto que se refieran al país con nombre sureño. Imagino que todos aquí esperan algún día reunificarse con el norte, que tampoco se llama a sí mismo "Corea del Norte", sino "República Popular Democrática de Corea".

Ya que este blog, tengo entendido, habla de China, echaré mano de la bandera nacional surcoreana para poder tener la excusa de tratar Corea aquí...


Y es que la bandera surcoreana tiene una fuerte influencia china, ya que contiene dos elementos del taoísmo, religión nacida en China: el Yin y el Yang (ese circulito de dos colores) y los cuatro trigramas que lo rodean, que simbolizan los cuatro elementos (tierra, cerveza, aire y fuego).

El circulito rojo y azul es llamado por los coreanos taegeuk
(cito a la Wikipedia, si no de qué lo iba a saber) , y es lo que los chinos llaman taiji (que a nuestro idioma ha llegado con el nombre de tai-chi). Simboliza que el mundo está formado por dos fuerzas que se interrelacionan: el bien y el mal, el hombre y la mujer, lo dulce y lo amargo, el Madrid y el Barcelona.


Curiosamente, la bandera coreana pone la tierra (simbolizada por el color rojo) arriba y el cielo (azul) abajo, no sé si por rebeldía o por qué razón...

Si habéis estado en Corea, habréis visto seguramente que los coreanos usan mucho otro taegeuk o circulito que en vez de dos tiene tres colores, pues añade el amarillo representando al hombre:


Este círculo de tres colores está por muchas partes, hasta en mapas del metro representando las estaciones con transbordo. Además, sirvió de base para el logotipo de los Juegos Olímpicos de Seúl 88, en los que España tuvo una participación olvidable.


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¡Extra, extra!
¡El monte Fuji en erupción!

17 de Abril, 2008, 0:01

Lo del título es de bromas, pero es que cuando le hice la foto al monte Fuji, en el tren que iba desde Tokio a Kioto, lo pillé justo con una nube encima que hacía parecer lo que no era:


No debe olvidarse que el Fuji, la montaña más famosa de Japón, es un volcán, y además un volcán activo, aunque por lo visto hay pocas posibilidades de que erupcione, o erupte, o como se diga.

El Fuji, nevado y descomunal, lo vi sentado en el "tren bala", el Shinkansen. Entre el montecito y el tren, la estampa no podía ser más japonesa. Pero justo entonces tuve uno de esos momentos reveladores del gran parecido entre China y Japón, de los que hablé en un
reciente post.

El caso es que iba yo montado en el Shinkansen, uno de los trenes más modernos y rápidos del mundo, cuando de repente...

"¡Café, leche, galletas, magdalenas!"

Una revisora, con un carrito, pasó por el pasillo del vagón ofreciéndonos desayuno, bebidas... ¡exactamente igual que en los trenes chinos! Bueno, igual igual no, porque la revisora japonesa no ofrecía garras de pollo guisadas, como hacen a veces en los trenes chinos.

Pero en fin, una vez más, se confirma la frase con rima: China y Japón se parecen un montón.

Y con esto, doy por terminada la serie de posts sobre tierras japonesas. Digo adiós, o hasta pronto, a Japón -aunque la verdad es que ya llevo en Pekín tres días- y me pongo a lo mío, que es hablar de la República Popular -bueno, últimamente impopular- China.





ACTUALIZACIÓN (Al día siguiente): Jope, qué casualidad, Kirai en su blog habla también de nubes sobre el monte Fuji (poniendo una foto que, desde luego, es mucho más espectacular que la mía).

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La noche me con-funde

16 de Abril, 2008, 0:01

Estoy de vuelta en Pekín, pero dejadme que haga un par de posts más sobre Japón y sus parecidos o diferencias con China. Más que nada para mostrar alguna foto más del viaje, y para intentar distraerme un poco de la actualidad china, porque estoy de antorchas, boicots y tibetanos hasta las santas narices.



La foto anterior está tomada, creo recordar, en Shinjuku, uno de los barrios más famosos de Tokio, precisamente por la gran concentración de carteles iluminados que hay en sus calles. El paisaje nocturno de la capital japonesa es fascinante.

Con tanto cartel multicolor, Tokio se parece bastante a algunas calles de Hong Kong, aunque el aspecto nocturno de ambas es bien distinto. He aquí una foto de la noche hongkonesa:



Aunque pueda parecer similar, es fácil de ver que en Hong Kong hay más preferencia por las luces de neón que en Tokio, donde se llevan más los carteles iluminados por dentro.

Los neones también se llevan mucho en Shanghai, y un poco menos, pero también bastante, en Pekín, donde por ejemplo es muy típico colocar hilillos de neón en las aristas de las paredes y tejados para que de noche hagan un efecto tal que así:


A mí personalmente me parece un tipo de decoración "moderna" algo anticuado, pero monumentos como la Plaza de Tiananmen no serían lo mismo sin sus hilillos fosforescentes.

Otra diferencia entre el paisaje nocturno hongkonés y el tokiota es que los japoneses optan más por los carteles verticales, pegados a los edificios, y los hongkoneses por los horizontales, a veces muy separados del edificio.

Esto, aparte de deberse -quizá- a la mayor obsesión de los japoneses por ahorrar espacio, también puede tener su origen en la forma de escribir japonesa. Aunque los nipones también escriben de izquierda a derecha, como los chinos, también en muchas ocasiones (por ejemplo, en muchos libros) escriben de arriba abajo.



Japonesparlantes: no sé lo que pone en el texto,
si es algo obsceno u obscuro decidmelo para que lo quite.

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No es lo mismo pero es igual

15 de Abril, 2008, 0:01


Estudiantes chinas y japonesas posan juntas


Pregunta You en un comentario al post anterior si japoneses y chinos son iguales o no. Imagino que se refiere a si son iguales físicamente, así que el post de hoy ahondará en esa duda existencial que tenemos los occidentales.

En la mayor parte de los casos, es muy difícil encontrar diferencias entre un chino y un japonés. En los dos países hay gente más y menos morena, con los ojos más o menos almendrados, con la cara redonda o alargada... Hay chinos y japoneses de todos los colores, pese a que los occidentales a veces digamos que todos son iguales, lo cual es sólo un tópico derivado del desconocimiento. Aunque no creáis, también hay chinos que dicen que todos los "blancos" les parecen iguales...


Los japoneses, de hecho, podrían ser descendientes de chinos que emigraron a Japón hace miles de años, aunque la verdad es que el origen de los nipones no está muy claro, y también podrían descender de pueblos nómadas que vivían más al norte de Asia que los chinos.

Para demostrar la igualdad entre chinos y nipones (y también entre coreanos) existe una genial web llamada Alllooksame que invita a los internautas a que hagan un test para intentar adivinar si las fotos que se muestran son de chinos, japoneses o coreanos. Acertarlos todos requiere una suerte similar o mayor que la de conseguir una quiniela de catorce. Haced el test y contadnos lo que os sale (hay que registrarse, pero vale la pena). Por cierto, que en los últimos meses esa web ha puesto tests nuevos muy interesantes, como uno en el que hay que descubrir si ciertas especialidades gastronómicas, pagodas, templos, etc, son de Corea, China o Japón. El de las pagodas no es tan difícil, pero el de los fideos se las trae.

En fin, que chinos, japoneses y ya de paso, coreanos, son extremadamente difíciles de distinguir entre sí, sobre todo si no abren la boca. Sin embargo, hay que decir una cosa: muchos chinos dicen que son muy diferentes de los japoneses, y que pueden distinguir a un nipón a la legua. A mí no me han sabido explicar muy bien cómo lo hacen, pero es lo que afirman.

Por otro lado, convendría aclarar que, de cara, son todos muy parecidos, pero cuando se trata de peinados y forma de vestir, eso es otro cantar. Aunque hay también de todo, sí es cierto que chinos y japoneses visten de forma bastante diferente.

Con frecuencia, aunque no quiero generalizar demasiado para que nadie se ofenda, los japoneses son más pijillos que los chinos, sobre todo las mujeres, aunque lo cierto es que ya hay muchas jóvenes chinas que van muy peripuestas.

En Japón, además, el uso de uniforme está mucho más extendido que en China, tanto en los estudiantes (los colegiales parecen soldaditos, y las colegialas, Candys Candys sin rizos rubios) como en los trabajadores, que en muchos casos han de ir de traje y corbata.

Quizá uno de los signos más diferenciadores entre chinas y japonesas es el uso de la falda y las medias. Las chinas no suelen ponerse ninguna de las dos cosas, mientras que en tierras niponas, se ven por todas partes. Este comentario me viene de perlas para acabar poniendo una foto que hice de un bonito cartel de sex-shop en Kabuki-cho, el barrio rojo de Tokio:



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Punto de encuentro
de chinos, nipones y vascos

14 de Abril, 2008, 0:01

Apurando mis últimos días de estancia en Japón, he decidido visitar la ciudad de Yokohama, que aunque no sale demasiado en las guías es una ciudad que hay que venerar porque tiene un equipo de fútbol que entrenó Xabier Azkargorta y en el que jugaron Julio Salinas y Andoni Goicoetxea (los Yokohama Marinos).

Yokohama es una ciudad que tiene un skyline modesto comparado con el de Shanghai o el de Hong Kong, pero que es mejor que el de Tokio, donde los rascacielos son pocos y están bastante desparramados en diversas partes de la ciudad. Ademas, Yokohama tiene el edificio más alto de Japón, el de la izquierda en la foto adjunta.


El puerto de Yokohama va al pelo para este blog porque en él se encuentra el barrio chino más famoso de Japón. El Chinatown de Yokohama (conocido como Chukagai) son una decena de calles cerca del puerto, algunas de ellas culminadas con una gran puerta de colorines como las que hay en China.

De todos los Chinatown que he estado (los otros son los de Nueva York, Londres, Rangún, Bangkok y Saigón, aunque no s
é si contar también Lavapiés) el de Yokohama es definitivamente el más limpio de todos. La estupenda higiene y la urbanidad niponas se han impuesto en esas calles. Y eso pese a que están llenas de puestos de comida callejeros y no hay apenas papeleras, como suele ser habitual en todo Japón. Lo asombroso de este país no es que sea limpio, sino que sea limpio sin que haya papeleras. Para mí que los japoneses se comen los envoltorios de las cosas: si no, no me lo explico.


Si los japoneses han impuesto al Chinatown su limpieza, los chinos de Yokohama han impuesto a los japoneses algo muy suyo: en ese barrio esta permitido, o es casi obligatorio, comer y beber en la calle, mientras se pasea y se conversa con los amigos. Algo que es muy difícil de ver en el resto de Japón, o al menos yo no lo he visto: los japoneses parece ser que no comen nunca en la calle, ni siquiera beben latas de refresco (y mira que hay máquinas expendedoras...).

En el Chinatown de Yokohama la protagonista es pues la comida. Se pueden comer bollos rellenos (lo que en China se conoce como baozi), aunque en Yokohama los hacen cinco veces más grandes que en Pekín y 30 veces más caros. También se pueden comer jiaozi (raviolis, que los japoneses llaman gyoza), pero este año esta comida china ha tenido muy mala fama en Japón debido a ciertos casos de intoxicación que aún no tengo claro si fueron culpa de descuidados fabricantes chinos o de gamberros japoneses (obviamente, China dice lo segundo y Japón lo primero, mientras que la prensa, como de costumbre, se decantó contra los chinos).

Yokohama además tiene el aliciente de que en su puerto tiene un velero amarrado, el Nippon Maru, un clásico de aquella baraja de veleros a la que jugábamos de pequeños. Retirado de los mares, el bergantín nipón ahora es un fantástico museo.


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"¿Vives en China?
¿y qué tal el sushi?"

11 de Abril, 2008, 0:01


Frases como la que he puesto en el título las he oído en alguna ocasión saliendo de la boca de amigos y cercanos. Son una prueba de que China y Japón, en España y otros lugares de Occidente, se siguen confundiendo, y mucha gente todavía no se aclara mucho de lo que hay en un sitio y en el otro.

Cuando yo las oigo, a veces me sobresalto, aunque seguramente a mí me pasaba algo similar antes de viajar a China, en septiembre de 2001.

Lo curioso es que, después de siete años defendiendo que China y Japón son sitios completamente diferentes y que no tienen mucho que ver, después de tanto tiempo "luchando" por que la gente las diferencie, he viajado a Japón, me paseo por aquí unos días y llego a una preocupante conclusión que además rima:


China y Japón se parecen un montón.


Mucha gente se escandalizará, como yo me escandalizaba antes. Lo comprendo. Pero mientras paseo por las calles japonesas -hoy ando por las de Kioto- me topo, una y otra vez, con pequeños detalles que me dan la razón.

No se trata, por supuesto, de las cosas "grandes", las que se ven en un primer vistazo: los templos sintoístas, el sumo, los cerezos en flor y cosas así son indudablemente muy japonesas y poco chinas, y diferencian mucho a ambos países. También hay cosas del folclore chino que no se ven mucho en Japón, como las cometas, la ópera de Pekín, los fuegos artificiales y toda la pesca.

Pero son los pequeños detalles del día a día los que vinculan mucho a China y a Japón. Lo que no fotografían los turistas, lo que sólo cuando se ha vivido cierto tiempo en uno de los dos países se nota. Son cosas que yo pensaba que eran eminentemente chinas y ahora descubro, con algo de decepción, que los chinos las podrían haber copiado a los japoneses (o al revés, porque el intercambio cultural ha sido en ambos sentidos durante siglos).

Os pongo unos ejemplos de cosas que tienen en común chinos y japoneses, sin que yo lo supiera antes:

- La costumbre de vender boniatos dulces en las calles (aunque en China se venden en bidones oxidados, mientras que en Japón lo hacen en puestos divinos de la muerte).

- Las aceras con un carril para ciegos, con los mosaicos de diferente dibujo.

- El poner un sobrecito con desecante en los paquetes de galletas, magdalenas y alimentos similares.

- Los ancianos con boina (si sorprende verlos en China, imagínate en el "ultramoderno" Japón).

- La desafortunada costumbre -para mi gusto- de usar judías como ingrediente para los bollos rellenos.

- La también desafortunada costumbre de cobrarte por entrar en los templos (claro que en Japón te cobran el triple que en China).

- La existencia de bares llamados Propaganda (¡uno en Wudaokou, Pekín, y el otro en Roppongi, Tokio!).

- El caos de cables en las callejuelas, y muchas tuberías por fuera de las paredes.

- El uso de dioramas (grandes estatuas de plastiquillo de reyes, soldados, monjes, etc) en los museos, templos y monumentos. Después de ver miles de ellos en China, ¡no me esperaba para nada lo mismo de Japón!

- Los dulces "de la tierra" en las estaciones de tren y autobús, para que los compren los turistas -más los nacionales que los extranjeros- y los lleven a sus compañeros de trabajo.

Cada día me voy apuntando estos pequeños detalles "chinonipones" y lo cierto es que mi lista aumenta día a día. Vale, a simple vista son países muy diferentes, pero rascas un poco y... ¡China es Japón! ¡Japón es China!

Os dejo para terminar con una foto (pirateada de Internet) de sakuras, las flores de cerezo que estos días abundan por todas partes. Yo las tengo mejores, pero ¡los cibercafés son mu caros y no me da tiempo de bajar las mías!


Japón, definitivamente el país menos ideal para viajar
si se es alérgico al polen
(pero sí ideal si se es el Padre Mundina).

ACTUALIZACIÓN (15/4/2008): Para que no se diga, ahora que ya estoy de vuelta en Pekín os pongo fotos de sakuras que sí hice yo:




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Que no se enteren los chinos
de dónde estuve el domingo

9 de Abril, 2008, 0:01

Viviendo en China, he oído mil veces hablar -mal- del templo Yasukuni de Tokio, así que, una vez en la capital japonesa, decidí visitarlo para ver a qué venía tanto revuelo.


El templo Yasukuni, muy cerca de donde vive el emperador, es un santuario creo que shintoísta -aunque lo de la religión en Japón no lo acabo de dominar- dedicado a los japoneses que murieron en guerra. El problema es que también está dedicado a los nipones que invadieron China, así que a los chinos nombrarles ese lugar es como nombrar a la bicha. Durante años, se formaron unos jaleos monumentales porque el primer ministro japonés lo visitaba, pero la cosa parece haber pasado a un segundo plano porque ya no se hacen esas visitas (imagino que por las protestas de chinos, coreanos y otras naciones que invadió Japón).

El santuario en sí es muy interesante, yo como era el primero shintoísta que visitaba en mi vida me lo pasé bien. Me gustó que no sólo estuviera dedicado a japoneses humanos caídos en guerra, sino también a caballos, perros y pájaros nipones, que también ayudaron al ejército del Sol Naciente y también murieron con las botas, o pezuñas, o cascos, o garras, puestas.

Hay que decir que el museo que se encuentra junto al templo, en el que se cuenta la historia del Japón moderno, es cuando menos... polémico. En él se cuentan cosas que si los chinos las leyeran, se pondrían furiosos. Por ejemplo, cuando toca hablar de la matanza de Nankín (1937, cientos de miles de civiles chinos muertos en la conquista japonesa de la entonces capital de China) los carteles del museo no sólo no dicen nada del número de muertos, sino que dicen nada más y nada menos que "los soldados japoneses tuvieron que combatir a soldados chinos que se estaban disfrazando de civiles". Menos mal que los carteles sólo están en japonés e inglés, porque si además los pusieran en chino, la que se armaría...

Bueno, comparando lo que se cuenta en ese museo con los museos "antijaponeses" de China, se podría decir que estamos ante dos versiones muy distintas de la Historia. Algo así como la que cuentan hoy día los tibetanos y los chinos. Yo ante esas cosas, me creo la mitad de lo de unos, la mitad de los otros, y me cabreo con los bárbaros que intentan apagar antorchas olímpicas con extintores.

En fin, no voy a hablar hoy de Tíbet porque es un tema que me solivianta. Estaba hablando del Yasukuni... Bueno, pues decir que el templo a veces es frecuentado por ultranacionalistas japoneses (creo que como los de la foto de abajo, pero si alguno de ellos se siente ofendido que me lo diga y le retiro la instantánea):


Por lo demás, es un templo muy animado, con cerezos en flor estos días, e interesante para ver cómo piensan algunos en "el otro lado". En la entrada, como en tantos templos japoneses, hay puestos de comida, pinchitos y dulces. Una gran idea que los chinos ya están tardando en copiar.

De postre, al lado del santuario está el Budokan, estadio de artes marciales que se construyó para el judo en los JJOO de Tokio 64.


Dice Wikipedia -lo que sabe la tía- que el primer concierto de los Beatles en Japón se dio allí, entre grandes protestas de muchos que pensaban que el Obladí Obladá le iba a quitar la atmósfera sagrada que se requiere a un lugar dedicado a las artes marciales.

A mí, sobre todo, el Budokán me trajo recuerdos de aquel juego homónimo y mítico, que tanto recuerdo estos días paseando por Japón (ése y el Shinobi, por supuesto).


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Servicios minimos desde Nintendo Country

7 de Abril, 2008, 0:01





Esta semana me vais a perdonar pero mi frecuencia de posteo va a disminuir bastante, porque estoy de vacaciones en
Japón. Era un país que tenía muchas ganas de conocer, y aquí estoy, en el mismo Tokio.

Adem
ás de que estoy de vacaciones, encontrar un cibercafé parece, por lo que he visto hasta ahora, bastante complicado. Como en Japón los ciudadanos probablemente deben tener Internet ya instalado en su cerebro al nacer, apenas hay sitios de este tipo. Con deciros que os estoy escribiendo ahora mismo desde un sex-shop... Nunca imaginé que algun día iba a postear desde un sitio tan cochino.

En fin, de momento no os voy a decir apenas nada de Jap
ón, llevo sólo dos días aquí y todo lo que os dijera serían topicazos: mucha gente con mascarilla, todo muy limpio, trenes elevados dispuestos a que llegue Godzilla y los destruya...

Una cosa que me ha sorprendido es ver que Tokio, si uno lo ve con frialdad, tampoco es tan diferente de Shanghai o Hong Kong, por ejemplo. Con Pek
ín sí que es más distinto, pero creo que japoneses y chinos son primos hermanos y en el fondo tienen muchas cosas similares.

Lo dicho, que esta semana a lo mejor no os puedo escribir tanto, pero prometo compensarlo a la vuelta de mi viaje. Saludos desde territorio Kirai.


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Este blog -sorpresas te da la vida- recibió el premio Blasillo de Huesca 2006 al ingenio español en Internet

Y como no hay uno sin dos, fue galardonado poco después con el Premio 20 Blogs 2006 al mejor blog expatriado

Y agárrate bien a la silla, porque más de un lustro después, llegó el Premio BOBs 2012 al mejor blog en español




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