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17. Japón y Corea


Táchese el castillo que no proceda

16 de Diciembre, 2016, 0:01

En mi primer viaje a Japón, en 2008, me quedé con las ganas de visitar algún castillo de los muchos que tiene ese país, esos lugares donde uno se imagina a los ninjas y a los samuráis haciendo de las suyas. En el segundo viaje a tierras niponas, el mes pasado, mis deseos por fin se cumplieron y pude ver no uno ni dos, sino tres castillos, ya que los había tanto en mi primer destino (Osaka) como en el último (Hiroshima), y entre esas dos ciudades me detuve en Himeji, donde está el que tal vez sea el más famoso castillo de Japón.

El castillo de Osaka es quizá el menos llamativo de los tres, y es una reconstrucción, o más bien una re-reconstrucción, ya que el edificio original se quemó a mediados del siglo XVII, se restauró en el siglo XIX, y volvió a ser destruido en la Segunda Guerra Mundial, por los bombardeos estadounidenses. El castillo actual se terminó en 1997 y su aspecto es un poco cartonpedresco, pero al ser el primero que visité, no pude compararlo con otros y me quedé contento con la visita. En su interior tiene una detallada exposición dedicada a la vida del hombre que mandó construir el castillo, un tal Toyotomi Hideyoshi que por lo visto fue un personaje muy importante en la Historia de Japón, el que reunificó el país en el siglo XVI tras una era de reinos divididos que luchaban unos contra otros.



El castillo de Himeji es bastante más imponente, y es el edificio original, no una reconstrucción, algo de lo que muy pocos castillos japoneses pueden presumir, debido a los avatares que sufrieron en la historia, especialmente los bombardeos en la Segunda Guerra Mundial. Himeji es espectacular por fuera pero también por dentro, ya que su interior es todo de madera. El castillo es tan impresionante en sí mismo que apenas hay nada en su interior, ni exposiciones ni casi carteles explicativos, ya es suficiente con darse un paseo por dentro y fuera para ver su gran valor.



Finalmente, el castillo de Hiroshima, la ciudad de la que hablé en el anterior post, es también digno de visitarse. Está en el centro de la ciudad, muy cerca de los memoriales por la bomba atómica, así que, como os podéis imaginar, el castillo original estaba también en el área donde esa arma nuclear causó los mayores daños, y el edificio quedó destrozado. La réplica se construyó en 1958, en ella se muestran imágenes y objetos de la ciudad antes de 1945 -decididamente, una fecha tan señalada para su historia como lo puede ser para nosotros el nacimiento de Cristo- y desde su último piso hay una bonita vista de la ciudad.



Esta semana, en una de sus noches, soñé que estaba escribiendo este post -yo qué sé, los sueños van por libre- y mi yo del sueño se puso a escribir también, no sé por qué razón, sobre el castillo de Aínsa, que no está en Japón sino en Huesca, al lado del pueblo de mi padre. No sé si los sueños son premonitorios, pero éste desde luego lo va a ser por decisión mía, ya que voy a hablar brevemente de ese lugar aunque no venga a cuento en esta entrada. A menos que inventemos que Águila Roja estuvo en todos estos lugares...

El Castillo de Aínsa es un poco feíllo, la verdad, sobre todo al lado del resto del casco antiguo de pueblo, que por cierto, está en la lista de los Pueblos Más Bonitos de España, gracias sobre todo a su bella plaza medieval. No es, decía, el castillo lo más atractivo de Aínsa, pero al menos sirve para recordar que un día la zona fue fronteriza entre cristianos y musulmanes, en una época en la que esas tierras eran un "país" (bueno, en aquella época se hablaba de un "condado") llamado Sobrarbe, palabra que hoy día da nombre a la comarca donde está Aínsa,en el norte de la provincia de Huesca.

Hale, sueños cumplidos, tanto los que tenía acumulados de viajes anteriores, como los que mi cerebro pergeña mientras duermo.

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Hiroshima a flor de piel

11 de Diciembre, 2016, 0:01

Mi reciente viaje a Japón fue especialmente inolvidable porque, además de toda la belleza natural que pude disfrutar (como os mostré en recientes fotos), estuve en Hiroshima, una ciudad para siempre unida a la tragedia, en la que se sienten emociones muy fuertes cuando visitas los lugares que recuerdan que fue allí donde se probó la primera bomba atómica contra seres humanos. Hay quien dice que visitar lugares vinculados a grandes tragedias de este tipo (Hiroshima, Auschwitz...) es de morbosos: yo creo que todo el mundo debería hacerlo, para aprender los graves errores que nuestra especie ha cometido a lo largo de la Historia y, además, para ver que incluso tras las catástrofes la vida sigue para los supervivientes y las ciudades pueden resurgir de las cenizas. Hiroshima es hoy una de las ciudades más grandes de Japón, con más de dos millones de habitantes, jardines bellísimos, gran vida nocturna...


La vida siguió para los supervivientes de una bomba que mató a aproximadamente 350.000 personas el 6 de agosto de 1945, pero la ciudad de Hiroshima conserva aún muchos recuerdos de aquel aciago día. El más famoso es el A-Dome, un antiguo edificio del gobierno provincial que antes de la bomba ya era uno de los símbolos de la ciudad (por su "exótico" aspecto europeo, ya que lo había diseñado un arquitecto checo) y tenía una bonita cúpula de cobre con el mismo color verde que la Estatua de la Libertad neoyorquina. Esa cúpula se fundió con la bomba, pero el resto del edificio quedó bastante en pie, y se conserva más o menos como quedó:



La foto muestra cómo era el edificio antes del bombardeo.


Un anciano de los muchos que hay por la zona que recuerda el bombardeo
(algunos supongo que serán supervivientes, o familiares de víctimas)
explica a escolares japoneses la historia del edificio.




El A-Dome fue además el edificio que quedó en pie más cerca del hipocentro de la bomba, es decir, el punto exacto donde ésta estalló (no lo hizo en el suelo sino cuando estaba a 600 metros de altura, ya que de esta manera su poder de destrucción aún era mayor).


Maqueta del Museo Memorial de la Paz, donde se muestra a escala dónde estalló la bomba. En la sombra que la bola roja hace en el suelo, a la izquierda, está el A-Dome.

El hipocentro exacto de la bomba de Hiroshima, el punto sobre el que la bomba estalló, está una calle situada unos 50 metros al este del A-Dome, en un lugar de lo más anodino que hoy ocupa un hospital, pero donde hay una placa que recuerda esto (en la ciudad hay muchísimos carteles que cuentan cosas del bombardeo y los efectos horrorosos que causó en cada lugar). A esta placa también acuden muchos niños en viajes del colegio, y me fijé que siempre había un escolar, quizá el delegado de la clase, que leía un texto en cada grupo. Quizá algo sobre la paz o contra las armas nucleares, pues la abolición de ñestas es una bandera que desde 1945 han tomado con fuerza tanto Hiroshima como Nagasaki.


La calle del hipocentro.


Hospital actual, con la placa conmemorativa al pie.



Cuando me fui de Hiroshima, el avión sobrevoló la ciudad y pude ver con claridad tanto el sitio donde está el A-Dome como la calle de al lado sobre la que la bomba estalló, y también el famoso puente en forma de T que era el principal objetivo del Enola Gay, el bombardero B-29 que lanzó la mortífera arma.


Silueta de Hiroshima, una ciudad surcada de canales y puentes,
vista desde el avión.



La bomba falló por unos 50 o 100 metros su objetivo exacto, pero vamos, con el potencial destructor que tenía, quemando y pulverizando prácticamente todo lo que había a varios kilómetros a la redonda, dio un poco igual.

El A-Dome es bastante famoso fuera de Japón, pero hay otros edificios que aguantaron en pie tras el bombardeo. Uno de ellos es una antigua sede de un banco que hoy también es un pequeño museo al que apenas va nadie, pero que es muy interesante: al entrar se ven mostradores de banco antiguo, y se cuenta cómo la entidad, de forma casi increíble, abrió y ofreció servicios bancarios, mal que bien, al día siguiente del bombardeo.




En las paredes del interior del banco -donde no hubo ningún superviviente, los que abrieron al día siguiente eran de otras sucursales del país- todavía pueden verse algunos de los efectos que causó la bomba. Por ejemplo, hay varias marcas en paredes de madera de los cristales que volaron y se clavaron en ellas (mucha gente murió así, cortada por los cristales y los escombros que al saltar por los aires se convertían en metralla).



También hay un colegio cerca en el que uno de los edificios aguantó en pie, y que se convirtió en una especie de hospital de campaña. En las paredes de ese hospital de emergencia muchos supervivientes escribieron mensajes para intentar comunicarse con sus familiares en caso de que hubieran sobrevivido, y esas pintadas aún se conservan. El lugar también es famoso porque en ese edificio sobrevivieron unos niños que en el momento del bombardeo estaban en su sótano, cambiándose de zapatos.


Interior del colegio, lleno de ofrendas de homenaje.

Las guirnaldas de colores que veis en la foto están hechas de grullas de papel, de origami, y son también un símbolo de la ciudad, ligado a la triste historia de Sadako, una niña que sobrevivió a la bomba atómica pero, como muchos otros supervivientes, desarrolló problemas físicos debido a la radiación. Diagnosticada con cáncer, Sadako pensó que para poder curarse tenía que hacer grullas de papel sin parar, puesto que una leyenda japonesa atribuía a esos animales el poder de la inmortalidad, así que en sus últimos meses de vida comenzó a doblar y doblar papelitos, y mucha gente de todo Japón junto a ella, como muestra de solidaridad. Sadako falleció para desolación de Hiroshima y del resto del país, pero su memoria sigue viva con miles de grullas de papel de colores en muchos monumentos de la ciudad, para recordarla a ella y a quienes sufrieron por la bomba atómica años, décadas después de que Japón firmara la paz.




Muchas de las cosas que os he escrito y bastantes más se cuentan en el Museo del Memorial de la Paz, que se encuentra cerca del A-Dome, en la zona que quedó más arrasada por la bomba atómica, hoy convertida en un parque con decenas de monumentos de homenaje a las víctimas. El museo, es de obligada visita -vuelvo a insistir, no para ser morboso, sino para no dar la espalda a la Historia- pero también es muy duro. Te va a dejar muy mal cuerpo: se cuentan las historias de las últimas horas de vida de muchos niños, se muestran sus pertenencias, hasta hay una lengua que se le cayó a un enfermo por la radiación. Se cuenta la historia de Sadako, y hasta hay una de esas supuestas "sombras de la bomba atómica", paredes en las que se ve lo que parece una silueta de una persona que probablemente quedó reducida a cenizas por la explosión, y sus cenizas se pegaron al cemento como una sombra. Todo contado con bastante neutralidad, sin demasiadas menciones a Estados Unidos, que fue el que tiró la bomba atómica, e incluso pidiendo perdón, a la salida del museo, por los crímenes que Japón cometió en aquella guerra, que no fueron pocos.


Monumento de una madre resguardando a un niño de la "lluvia negra",
una lluvia oscura y radiactiva que cayó en Hiroshima durante los días posteriores al bombardeo.


Como sabréis, este año Barack Obama se convirtió en el primer presidente de EEUU en visitar Hiroshima, un punto muy oscuro para la Historia norteamericana (ya hablamos de esto hace unos meses en este mismo blog). He de decir, un poco a mi pesar pero también algo enternecido, que en Hiroshima siguen recordando con cariño esa visita: en el museo, por ejemplo, se vende a los turistas el discurso que dio Obama, encuadernado, y se guardan las dos grullas de papel que el presidente americano hizo -qué mañoso, el tío- para recordar a Sadako, como hacen muchos visitantes de Hiroshima. Hasta hay tiendas que todavía tienen merchandising de esa visita (que por cierto, va a ser correspondida pronto por el primer ministro japonés, Shinzo Abe, ya que a finales de este mes va a Pearl Harbor).



Hiroshima es hoy día una bonita ciudad japonesa, rodeada de montañas verdes, con la preciosa isla de Miyajima, tranvías vintage en sus calles y hasta un castillo. Nunca se podrá desligar del horror atómico y radiactivo, pero al menos ha intentado seguir adelante, mirando al futuro sin olvidar el pasado. Al menos, que sirva para recordar a la humanidad que una bomba que mata indiscriminadamente cientos de miles de personas en un segundo no tiene justificación ninguna. Ojalá el A-Dome hubiera podido conservar para siempre su brillante cúpula verde. Al menos, en la Avenida de la Paz de Hiroshima (sí, en esta ciudad todo tiene alusiones al pacifismo), hay una estatua que intenta revivir ese sueño con luces.




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La caza del noviembre rojo

4 de Diciembre, 2016, 0:01


Colinas perfumadas, en Pekín


Hace un par de años, por estas fechas, visité las Colinas Perfumadas (afueras de Pekín) para intentar ver el famoso fenómeno de las hojas rojas (hong ye, 红叶). En teoría, en esta época del año los arces y gingkos de la zona cambian a colores otoñales (rojos en el primer caso, amarillos en el segundo) y el lugar se convierte en el más admirado, fotografiado y visitado por los pequineses. Allá que me fui, y aunque vi bastantes hojas amarillas, apenas vi rojas, que son más preciadas, y me quedé un poco decepcionado con la visita. De todos modos, os escribí sobre ella en el blog.

Tras aquella excursión, me quedé con muchas ganas de ir a un sitio más potente para eso de las hojas rojas otoñales, y por supuesto, lo primero que te viene a la mente es Japón. Ir al país del Sol Naciente en la época de las hojas rojas, en noviembre, se convirtió en uno de mis grandes objetivos a partir de entonces. También pudo influir en ello que de pequeño me regalaran un puzzle casi imposible de un jardín de Kioto inundado de hojas rojas (prácticamente todas las mil piezas del rompecabezas eran de ese color), me costó semanas terminarlo, y de tanto mirar la imagen del puzzle formándose poco a poco, ese tipo de paisaje se quedó en mi retina para siempre.

Pues bien, acabo de regresar de Japón, y por fin pude ver allí lo que es un mar de hojas rojas de verdad. Me fui pertrechado con una reciente lista del blog Kirai sobre los mejores lugares de ese país para ver el kouyou, que es como los japoneses llaman a las hongye: hay muchas listas diferentes en internet, pero soy un viejo seguidor de Kirai, así que me fié de él. Lo cierto es que de los ocho sitios que citó, muchos quedaban lejos de mi itinerario (que empezó en Osaka y terminó en Hiroshima, sin pasar por Tokio), así que me tuve que "conformar" con ir a los dos lugares de Kioto -vecina a Osaka- que citaba: el templo de Kiyomizu-dera, en las afueras al este de la ciudad, y los parques de Arashiyama, también en las afueras pero en este caso al oeste (en Kioto casi todo lo bonito e interesante está fuera de su moderno centro).

Puedo estar influido por lo reciente del viaje, pero casi diría que nunca antes había visto tal belleza natural... o seminatural, porque los japoneses, exquisitos jardineros, tienen perfectamente organizados sus parques, bosques y jardines para que en otoño exploten de color rojo y en primavera lo hagan con tonos rosados (los del cerezo o sakura, y los del melocotonero). Sólo he estado en Japón dos veces, pero las dos en fechas muy bien elegidas, una en abril y otra en noviembre, así que he podido ver al bellísimo archipiélago japonés vestido de sus mejores galas. Creo que no hay ningún otro país que se esfuerce tanto por ser bonito, o por lo menos por tener zonas bonitas, porque bueno, también hay anodinos barrios de bloques de pisos y asfalto, como en cualquier otro sitio...

No sé si las siguientes fotos reflejarán fielmente lo que vi, pero al menos lo intentan. Casi todas son de Kioto: las seis primeras de Kiyomizu y alrededores, y las seis siguientes de Arashiyama. La penúltima es de Osaka, y la última de Miyajima, una famosa isla cerca de Hiroshima: en realidad, todo el país estaba esos días convertido en un esplendoroso vergel de hojas rojas, verdes y amarillas que con el azul del cielo (los días que no estaba nublado, que Japón puede ser muy lluvioso) creaban un fantástico parchís natural. Casi acaba dándome el síndrome de Stendhal ante tanta maravilla, pero bueno, aguanté.



El centro de Kioto se divisa al fondo












El foso del castillo de Osaka


Torii (puerta de santuario sintoista) en Miyajima,
famosa por otro torii que hay en sus playas.

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Lentejas radiactivas

27 de Mayo, 2016, 0:01



El 6 de agosto de 1945, una bomba estalló a 600 metros de altura sobre Hiroshima y generó con ello una reacción en cadena que destruyó más de dos tercios de esa ciudad, entonces de unos 250.000 habitantes. Primero, una bola de fuego de 5.000 grados arrasó todo lo que pudo: hubo gente cuyo cuerpo se desintegró y sus cenizas quedaron literalmente estampadas en la pared, como en la foto que abre este post. Décimas de segundo después, las ondas expansivas hicieron estallar los cristales y los convirtieron en unos remolinos cortantes que continuaron la matanza. Instantes después de la explosión, una lluvia negra de ceniza y humo cayó sobre la ciudad: más muertos, intoxicados y asfixiados. También murieron ahogados muchos habitantes que se arrojaron a los numerosos ríos y canales de la ciudad para escapar del fuego, el humo y la ceniza. Unas 80.000 personas fallecieron en el acto, pero muchas más en días, meses y años posteriores, por la radiación, los cánceres y las leucemias.

Todo esto se repitió de forma similar el 9 de agosto en Nagasaki (inicialmente se iba a lanzar esa segunda bomba atómica sobre una ciudad llamada Kokura, pero ésta tuvo la suerte de que ese día amaneció nublado sobre ella y eso hizo que los bombarderos estadounidenses cambiaran su objetivo. En total, unos 250.000 o 300.000 muertos, en dos días, en su mayoría civiles y en dos ciudades que no eran grandes centros militares de Japón en la II Guerra Mundial. Estos dos hechos no figuran, aunque debieran, en las listas de grandes genocidios de la historia. Son, siguen siendo 70 años después, los únicos bombardeos nucleares sobre población que ha habido, e irónicamente EEUU suele ser el gendarme que dicta quién debe tener bombas atómicas y quién no (dicho sea de paso, NADIE debería tener bombas atómicas).



Hiroshima y Nagasaki, antes y después de las bombas

EEUU no avisó para que se resguardaran a los habitantes de estas ciudades arrojándoles papeletas desde los aviones, como había hecho anteriormente en bombardeos convencionales contra Tokio y otras ciudades japonesas. En estas ocasiones quería hacer el mayor daño posible y causar el mayor horror posible. En los días que transcurrieron entre un bombardeo y otro, el presidente estadounidense Harry S.Truman pronunció palabras que si no nos dijeran su autor, creeríamos salidas de Bin Laden o de un líder del ISIS: "Si no aceptan nuestros términos, pueden esperar una lluvia de ruina desde el aire, algo nunca visto hasta ahora sobre esta tierra".

Estados Unidos justificó los bombardeos diciendo que evitaron una larga prolongación de la guerra que podría haber costado aún más vidas, ya que los japoneses estaban dispuestos a morir matando hasta el final. Una justificación más que dudosa, teniendo en cuenta que los muertos de una guerra larga hubieran sido, en teoría, sobre todo militares y no sobre todo civiles inocentes como ocurrió en Hiroshima o Nagasaki (donde también murieron prisioneros de guerra aliados, o coreanos que habían sido llevados por los japoneses a sus fábricas para trabajar en condiciones de esclavitud). Además, Japón se había quedado sola en la guerra, y todos los aliados estaban ya con las manos libres una vez liberada Europa de nazis y fascistas, por lo que los frentes se podrían haber multiplicado, imposibilitando esa supuesta irreductibilidad de los kamikazes japoneses.

Lo de que Estados Unidos quería acabar pronto con la guerra es seguro, pero quizá la verdadera razón de ello es que justo en esos días de verano de 1945 la Unión Soviética le acababa de declarar la guerra a los japoneses, ahora que el frente europeo ya estaba cerrado con la rendición alemana en abril del 45. Washington no quería que ocurriera como en Alemania, que los soviéticos llegaran a Tokio y se repartieran un cacho del país para el comunismo, y decidieron acabar de una vez por todas con el frente del Pacífico. EEUU, de hecho, ocuparía militarmente Japón durante décadas tras la rendición.

Aunque no tuviéramos en cuenta lo anterior y creyéramos realmente en la necesidad de bombardear Hiroshima como un mal menor, ¿cómo justificar Nagasaki? Japón ya había visto lo que era capaz de hacer Estados Unidos, era cuestión de tiempo que se rindiera sin condiciones, pero Washington optó por un nuevo bombardeo. Nuevo horror y total ausencia de razonamiento ético o incluso práctico.

Por todo esto y por mucho más, lo único que siento ante el spot peliculero protagonizado hoy por Barack Obama en Hiroshima es rabia y repugnancia. Encima de que Estados Unidos cometió un crimen despreciable, ahora quiere sacarle tajada política y publicitaria. Todo para que Obama tenga una foto más con la que dejar un supuesto legado trascendental ahora que ya casi está retirándose... y para aumentar los lazos con Japón y mostrar fuerza conjunta ante China (no olvidemos que Obama acaba de estar en Vietnam, otro país donde la memoria histórica se ha sacrificado en favor de alianzas contra esos presuntos enemigos chinos que de momento "atacan" con pescadores).

Obama no pidió perdón a las víctimas hoy, y me parece bien, él no había nacido cuando se tiraron las bombas, pero debería haber dejado hoy mucho más claro que fue su país, o el Gobierno de su país, el que autorizó esta infamia. Y respecto al Gobierno de Japón... mira que vender su pasado por una alianza contra un hipotético enemigo que de momento sólo lo es en lo comercial... qué indigno para una civilización tan refinada, inteligente y admirable como la japonesa. Pero claro, qué importan la historia o la justicia ante una imagen hollywoodiense.

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Dos plácidos pueblos
y mi febril ciudad

11 de Junio, 2013, 0:01

Ya estoy de vuelta en China, con su mierdosa conexión de internet, que ya me debe haber hecho perder un tiempo acumulado de tres años de vida. En fin, antes de despedirme con un "hasta luego" de Corea del Sur, le dedicaré un último post. Hablaré hoy en concreto de dos de sus pueblos más famosos, Yangdong y Hahoe, y sobre todo pondré una buena colección de fotos que tomé en ellos.



Hahoe y Yangdong son Patrimonio de la Humanidad desde 2010, y para los coreanos son los dos pueblos que mejor conservan y resguardan la cultura tradicional del país. Formados por no más de un centenar de casas cada uno (unas con techo de paja, otras con cubiertas de teja muy parecidas a las de los templos de China), surcados por caminos de tierra, huertecillos y arrozales, dan una sensación de paz y tranquilidad rural muy alejada del bullicio y los Hyundais a toda pastilla que dominan Seúl o Busan. Y eso que los visité en un puente festivo coreano, así que se supone que tenían más turistas de lo normal.


Lo bueno de ambos lugares es que, y de esto deberían aprender los chinos, no se han convertido en disneylandias. Sí, tienen alguna tienda de souvenirs, pero no hay montado un negociete en cada casa. La gente de estos pueblos vive como lo ha hecho toda la vida, van en tractor por el camino y tratan al viajero con normalidad. Los pueblos siguen vivos, y no son museos ni parques temáticos. Está claro que hay cierto esfuerzo por no cambiar su aspecto y dejarlo bonito para el que lo visite, pero no se advierte excesiva falsedad o teatralidad en ello. De hecho, en los viajes en autobús por el sur de Corea vi que no sólo en esos pueblos hay casas rurales con arquitectura tradicional, es un tipo de construcción que se mantiene en otros lugares (quizá no tanto las viviendas de tejado de paja, pero sí las de aspecto más "chino").


De los dos pueblos me gustó más Yangdong, que se encuentra en las afueras de Gyeongju (la ciudad nombrada en el anterior post). Hahoe, que se jacta de haber sido visitado hace más de una década por la reina Isabel II cuando en su viaje oficial al país dijo que quería ir "al lugar más coreano de Corea", me pareció más secarral (pese a que la rodea el meandro de un río), menos verde y un poco más comercializado, aunque aún lejos de los niveles de los pueblos famosos de China.


Y eso que Hahoe tenía un as en la manga para ganarse mi afecto, y es que se encuentra en el término municipal cuyo centro es la ciudad de Andong (en caracteres coreanos es 안동, pero en Corea todos los topónimos conservan también su variante tradicional en chino, que en su caso es 安東). 安東, o 安东 en caracteres chinos simplificados, es mi nombre en chino, así que la ciudad y yo somos tocayos.

Viajé ilusionado por ello a Andong (incluso di mi tarjeta de visita china a varios coreanos de la zona para hacerles ver la casualidad e intentar que me nombrasen alcalde o algo). Pero la Andong coreana, mi Andong querida, me gastó una mala pasada, y es que estando allí me sentó mal la comida, el sol, el frío nocturno o qué se yo el qué, pero lo cierto que me pasé buena parte de la estancia en la cama del hotel, con fiebre y delirios. En fin, se ve que dos Andong en un mismo lugar son demasiado.


Así me quedé (la foto ha sido ligeramente retocada para mejorar mi enfermizo semblante)


Sobreviví, en todo caso, y con Andong y los pueblos tradicionales coreanos finalicé el viaje a Corea del Sur del Sur. Una escapada que os recomiendo para los que vivís en Pekín, por bajo precio de vuelos, cercanía geográfica, presencia de playa y posibilidad de desconectar (desconectar del intolerable servicio de internet chino para disfrutar del surcoreano, quiero decir). Ah, un atractivo adicional es que Japón está a dos o tres horas en barco desde Busan, así que se pueden ver dos países por el precio de uno. Pero en fin, eso lo haremos en otra ocasión.

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En sillín por el reino de Silla

6 de Junio, 2013, 0:01

Tras los paseos por Busan, ciudad de la que os hablé un poco en los dos anteriores posts, he viajado a la ciudad de Gyeongju, que está a una hora de autobús y cuyo nombre se me da bastante mal de recordar, probablemente en cuestión de semanas lo habré olvidado. En la estación de autobuses estuve a punto de comprarme billete equivocado y acabar en Jeonju, otra ciudad bastante más alejada.

Después de haber conocido las dos grandes ciudades surcoreanas, Seúl (hace cuatro años) y Busan, ha estado bien que me acercara a una localidad de tamaño más pequeño, con otro ritmo de vida. Eso sí, tiene el mismo caos de letreros que cualquier ciudad coreana o japonesa.


En el cartel chino pone "Wangfujing"



Gyeongju es una de las ciudades coreanas con más patrimonio cultural, porque en ella floreció el Reino de Silla, una de las antiguas civilizaciones que había en la península. Tanto en la ciudad como en las afueras hay numerosos restos de aquella época, o reconstrucciones (en Corea casi todo lo histórico está reconstruido, la guerra entre el norte y el sur les dejó arrasados, aparte de que muchas cosas se hicieron en madera y no perduraron, un problema muy típico de toda Asia).

La corona del rey de Silla, que se parece bastante a las coronas de los reyes medievales europeos, es el símbolo más o menos oficial de Gyeongju, y una mascota de aquel monarca te pide que ni se te ocurra cruzar la calle por donde no debes, o te dará un buen puñetazo con su fuerza sillera.



¿Qué asentamientos quedan de Silla? (Tenía que hacer el juego de palabras, lo siento, o mejor dicho, lo lamento). Pues bueno, tienen el que según ellos (seguro que los chinos no están de acuerdo) es el observatorio astronómico más antiguo de Asia, ésta especie de gigantesco y pétreo botellín de colonia hecho de sillares, cómo no podía ser de otra manera.



Los niños de la foto son algunos de los cientos que vi de excursión por la zona histórica. No lo sabía entonces, pero los coreanos disfrutan desde hoy y hasta el domingo de un gran puente por el día de los caídos en la guerra, o algo así, y como el lunes y el martes eran días medio festivos ya, muchos colegios e institutos se fueron de excursión por las ruinas de Gyeongju. Muchos niños iban vestidos con camisetas de un mismo color según la clase, pero su toque personal estaba en las gorras, a cuál más llamativa.



Seguí a los críos por los atractivos históricos de cerca de la ciudad, que en el mapa parecían muy cerca unos de otros, pero que en realidad te exigían una caminata bastante agotadora.



Al día siguiente decidí ir al lugar más famoso de las afueras de Gyeongju, el Templo de Bulguksa, también de la época de Silla, reconstruido en los 70 y visita obligada si andas por la zona. En el mapa parecía que estaba al lado, pero como al día anterior ya entendí que el que lo diseñó se pasaba las escalas por salva sea la parte, alquilé una bicicleta. Ni por ésas... igual me hice 30 kilómetros, muchos de ellos cuesta arriba, y mientras pedaleaba me cagaba en el cartógrafo.

En fin, por lo menos el viaje me sirvió para ver un poco de campo coreano, con mucho arrozal, como en otras partes de Asia Oriental, aunque aquí, a diferencia de Filipinas, Tailandia, Vietnam, etcétera, plantan y cosechan no a mano, sino con unos motocultores muy apañaos.



La garza zaragozana goza en el arrozal, frase palindrómica
(qué va, no lo es, ¿pero a que has leído del revés por si acaso?)



También vi este espectacular minifundio, en la mediana de una de las carreteras principales de salida a Gyeongju... ¡Eso es pasión por el campo! (O necesidad, quién sabe).



Además vi iglesias, muchas iglesias, y de piedra, como si llevaran siglos allí. Corea del Sur es, con el permiso de Filipinas, uno de los lugares de Asia Oriental donde el cristianismo más ha triunfado, no sé si consecuencia directa de la Guerra de Corea -como el béisbol- o qué.



Bueno, bonito paseo en bici, pero llegué al Templo de Bulguksa totalmente derrengado, y al llegar lo primero que hice fue tomarme una sidra en la maquinita de bebidas de la entrada. Si los asturianos se enteran de que los coreanos y los japoneses le llaman sidra a algo que es poco más que una gaseosa, se cabrearían bastante. Pero bueno, que me voy por las ramas, Bulguksa es un templo muy chulo, reconstruido pero muy chulo, con ese estilo coreano que es como más rústico que los templos chinos y japoneses. Más piedra y madera natural y menos pintura y detallitos superfluos (a veces los coreanos me recuerdan en ésta y otras cosas a los vascos).



Como digo, poca decoración interior, pero bueno, no falta el típico Buda de miles de manos que a mí siempre me deja hipnotizado cuando lo veo.



Lo mejor de Gyeongju (en cuanto a sitios para turistas novatos como yo se refiere) lo he dejado para el final, sus parques "abollados" en el centro de la ciudad. En ellos hay cientos de tumbas tumulares en las que descansan, imagino, reyes y nobles de la época de Silla. Su visión, en medio de la ciudad, es espectacular, tanto de día como de noche.



Ya sabéis, si algún día tenéis la oportunidad de visitar Corea del Sur, no os olvidéis de pasar por Gyeongju, pero llevad el nombre escrito en una chuleta, que podéis acabar en la otra punta del país. Ah, no os olvidéis de comprar la especialidad local, el ppang (así llaman ellos al pan, parece ser que es un portuguesismo, aunque probablemente el "bao" chino también lo es).

Bueno, mejor dicho, sí, olvidadlo, que como buen dulce oriental está relleno de judías y no hay dios -occidental- que se lo coma.

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Un paseo por Busan

4 de Junio, 2013, 0:01

Paseo virtual, se entiende, con fotos y explicaciones innecesarias. Comenzaremos con estos impresionantes rascacielos que hay cerca de la playa de Haeundae, la más famosa de Busan.



La playa está bastante decente para ser de una gran ciudad, aunque el agua aún está un pelín fría para bañarse en ella. Los busaneses, en todo caso, la invaden el domingo, para jugar en la arena, tomar el sol (a los que les guste, que como buenos asiáticos son pocos) o remojarse la pierna.



Aunque vayan a la playa, muchos jóvenes llevan ropa como de domingo, como de ir a misa... a veces parecen bañistas en las Playas de Santander en el siglo XIX, o en los cuadros de Sorolla.



La playa contrasta con los rascacielos que la flanquean, es una imagen interesante. No, no es contaminación ese aire borroso de la foto, es que la imagen es de cara al sol. El día era de un azul espléndido.



Las grandes dunas de arena no eran sólo para que los niños suban a ellas cual hormigas en hormiguero, sino también para esculpir arenosos relieves en sus taludes. Algunos hasta con arena de color, como éste, que reproduce la portada del último disco de PSY (el locatis ese del Gangnam Style).



Los surcoreanos han asumido perfectamente la fama mundial que PSY ha obtenido con su frikismo. En el folleto turístico sobre el país que me dieron en el aeropuerto, se habla del vídeo de las narices en la página 3, antes de empezar a hablar de la historia del país o de los monumentos de Seúl. Sin embargo, en los cuatro días que llevo en el país no he oído ni una sola vez la cancioncilla. Los bares sólo ponen Gentleman, su nuevo vídeo musical (que lleva 200 millones de visitas en YouTube pero es harto improbable que alcance el mismo éxito que el Gangnam).

Dejemos la playa y metámonos en las calles de la ciudad, que por cierto, anda que no tienen lectura ni nada en el asfalto... los conductores deben ir entretenidísimos con las amenas historias que deben relatar esas calzadas.



Cerca de la playa está todo lleno de alojamientos de fachadas estrambóticas y nombres sugerentes: "Motel Amore", "Hotel Diablo", "Motel Dollar", "Motel Passion"... Imagino que son algo similar a los love hotels de Japón, lugares con habitaciones de color rosa, colchones en forma de corazón y temática erótico-romántica. Pero en Busan es impresionante, hay cientos de ellos... ¿A qué se deberá esta enorme oferta? ¿Los coreanos no tienen sitio en su casa para una noche de pasione? ¿Hay muchos líos extramatrimoniales? ¿Es la única forma que tienen los jóvenes de estar juntos, porque en sus casas son muy carcas? Muchas preguntas las que me surgen.



Busan también tiene su Chinatown particular, que está al lado del puerto y la estación de tren, en el lugar más de paso de extranjeros y marineros de luces, vamos. Es una pequeña calle con restaurantes, casas de masaje, karaokes y un aspecto un poco patibulario, pero bueno, tampoco puedo demostrar que haya nada ilegal allí. Cosa curiosa es que la Chinatown de Busan está siendo invadida por los rusos, y se está convirtiendo en Rusiatown. También hay varios garitos filipinos.


Detalles tontos que he visto al callejear... en las tiendas de moda, cosméticos y cosas así, a vaces tienen a chicas con un micrófono ofreciendo a los clientes que entren y compren. Además de ser muy guapas, otro rasgo casi obligatorio en todas ellas es que deben de vestir polainas. Por ahora, los únicos seres que conozco que llevan polainas son las coreanas de esas tiendas y el Tío Gilito.

Otro detalle de las calles de Busan, y por lo que veo también de otras ciudades coreanas, es que algunos semáforos tienen un infrarrojo que, si la luz está roja y te acercas mucho al bordillo, te dice en coreano y en inglés algo así como: "no cruces, es muy peligroso". No puedo confirmar que digan eso porque el acento inglés de la grabación es bastante pobre, mientras que en coreano sólo sé decir "pan", que por lo visto es una palabra que les prestaron los portugueses (ellos le dicen 빵, que en coreano romanizado sería "ppang" pero al pronunciarse suena similar al "pao" luso).

Por otra parte he visto una cafetería -¡mira que hay cafeterías en este pais!- con zona para fumadores, separados por una especie de escaparate de cristal, cual seres de otra especie. Esto sólo lo he visto una vez y no sé si es general, pero me sirve de excusa para colocar este simpático cartel de prohibido fumar en la playa de Haeundae.



Una de las cosas buenas que tiene Busan es que está rodeada de montañas, y si uno se cansa del estrés de sus calles, de sus chicas con polainas y de sus semáforos alarmantes, se puede ir con una bici cinco kilómetros montaña arriba y se olvida completamente de que está en una metrópoli de tres o cuatro millones de habitantes. Eso hice yo: me fui al monasterio de Beomeosa, en el monte Geumjeong (todos estos nombres los cosulto en Google porque soy incapaz de retener los topónimos coreanos), donde hay una espectacular vista con unas ruinas de una fortaleza que recuerdan a la Gran Muralla china. Una Gran Muralla coreana con rascacielos y el mar a lo lejos.





ACTUALIZACIÓN (al día siguiente): Ahora que lo pienso, en chino al pan se le llama "bao", que también debe de proceder del portugués "pao"... Aprendiendo en Corea cosas sobre China, sí señor.

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Desde Corea del Sur del Sur

1 de Junio, 2013, 0:01

Me he agenciado unos días de fiesta y me he ido de escapada -nunca mejor dicho- unos días, con destino a la ciudad de Busan, en el extremo sur de la península Coreana. Lo de la escapada lo digo porque he "huido" al país que se supone tiene el internet más rápido del mundo precisamente en una semana en la que se espera que en China internet vaya todavía peor de lo habitual, por el aumento de la censura que suele acompañar al aniversario de la matanza de Tiananmen (4 de junio de 1989). No es que viaje sólo por eso, pero bueno, mi portátil lo va a agradecer.


En fin, que estoy en Busan como digo, y sólo me ha dado tiempo de pasear la primera tarde por el centro de la ciudad. Busan es el puerto más grande de Corea del Sur y la segunda ciudad del país, así que es una especie de Barcelona coreana. Y tiene cierto parecido a Barcelona, de hecho, es muy montañosa y las casas de los barrios populares descienden por las laderas mientras en el puerto trabajan los pescadores y los mercantes.




Por lo demás, como es habitual en Corea, y más un sábado, todas las busanesas iban muy guapas y a la última moda, aunque la de éste anuncio o bien nos está haciendo una butifarra o maneja un código semiótico coreano muy distinto al que tenemos en España.



Sólo me ha dado tiempo en la primera tarde a caminar por la zona más comercial del centro, una calle sinuosa en la que había un rinoceronte enano que me ha encantado, no sé muy bien por qué.



Paseando por esa calle he visto un pirulí enorme en una colina colindante y me he acercado a ella para ver si se podía subir y ver desde arriba toda la ciudad, que es algo muy de turistas pero algo que me gusta hacer a todos los sitios a los que voy. La vista era magnífica, en efecto... (nótese lo que canta el edificio amarillo).



Pero lo mejor ha llegado poco después. Al atardecer, nubes y sol se han aliado para tener una puesta de sol espectacular.


Al bajar de la torre, he reparado en un poster que tienen en el que aparecen los países con mayor población del mundo, ordenados de mayor o menor. He visto que Corea del Norte (que por habitantes debería estar en la tercera columna) es "olvidada", pero Corea del Sur, en la segunda columna y que figura como "Corea" a secas (ninguna de las dos Coreas se alude a sí misma como la del norte o la del sur) tampoco se suma a sí misma a los coreanos que hay encima del paralelo 38. En fin, que la complicada situación coreana tiene consecuencias hasta en detalles tontos como éste.



Otra cosa que me ha llamado la atención de la Torre de Busan han sido sus baños (curiosamente, hace cuatro años también me hicieron gracia los WCs de la Torre de Seúl). En los retretes de la torre busaniana, fíjate tú en qué cochinadas me fijo, no hay dos tapas como en los retretes normales, sino tres, y así sirve también para orinal de niños pequeños. Como la idea se copie en algunas casas, más de una esposa va a enloquecer... Si ya es complicado que muchos maridos bajen dos tapas de la taza, imaginaos lo que pasaría con tres.


Otro detallito chorras que observé en la Torre de Busan es que los niños, para entretenerse mientras suben escaleras para llegar a ella, juegan a piedra-papel-tijera en los escalones. Cada vez que uno gana un lance asciende un escalón, repiten el juego una y otra vez subiendo poco a poco según lo que ganen, y el que llegue arriba del todo se proclama gran vencedor (si uno es muy bueno y su rival penoso, los competidores acabarán jugando muy alejados, uno arriba y otro abajo).



En resumen, que la Torre de Busan ha dado para muchas tontás, a ver qué veo en los próximos días que me llame la atención y a ver si lo mando desde Corea, que ahora que tengo internet digno de civilizaciones no prehistóricas hay que aprovechar.

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Parodiando a Arirang Navarro

3 de Enero, 2012, 0:01

Atención, el post de hoy tiene vídeos de YouTube, por lo que si estás en China igual te pierdes la mitad del contenido. En tal caso instala en tu ordenador lo antes que puedas un servidor VPN -googlea "VPN server" para informarte- y poder entrar así en webs bloqueadas.


Comenzado el año 2012, aquí en Asia se sigue hablando de lo mismo que a finales de 2011, es decir, de Corea del Norte tras la muerte de Kim Jong-il y del futuro que le espera con una versión norcoreana de Paquirrín al frente del régimen.


La muerte de Kim padre, por otra parte, ha llevado indirectamente a la fama internacional a Ri Chun-hee, la presentadora de las noticias en Corea del Norte. Esta señora, apenas unos días de que algunos medios japoneses la dieran por desaparecida, anunció al mundo la muerte de Kim Jong-il, con una voz marcial y emocionada que daba miedo y risa a partes iguales, por lo menos para el no versado en coreano con acento norteño. Ya puse el vídeo de ese anuncio en el primer post en este blog sobre el tema, pero hoy enlazo éste en el que ella misma sale por duplicado: dando la muerte de Kim Jong-il y a la vez la de su padre Kim Il-sung, 17 años antes, con la misma emoción castrense pero algunos años menos.



El extraño estilo interpretativo de Ri Chun-hee, que este año cumplirá 69 años (la edad que tenía Kim Jong-il), ha sido objeto, cómo no, de muchas parodias, y una de ellas ha traído cola. Fue en una televisión taiwanesa, donde una presentadora de telediario decidió vestirse como Ri y adoptar su tono de profeta loco -aunque no le salió ni la mitad de acongojante- en un telediario en el que hablaba de la campaña electoral para las presidenciales taiwanesas del 14 de enero.



La parodia se hizo el mismo día en que la Ri de verdad anunciaba la muerte de su amado líder, y por lo visto fue muy criticada, no sólo por el día elegido sino también por colarse en un telediario "serio", mezclando información con parodia (aunque creo que la presentadora, que se llama Liang Fang-yu, ya había usado disfraces e imitaciones en anteriores apariciones en el programa). Total, que al final el canal televisivo acabó pidiendo disculpas públicas, sacando además del programa a la presentadora y al productor.

Ésta no ha sido, sin embargo, la primera vez que Ri Chun-hee ha sido parodiada. Otra tele taiwanesa también la usó en 2010, en aquella ocasión aprovechando que Corea del Norte participaba por primera vez en 44 años en unos Mundiales de fútbol. Aquí tenéis una de aquellas imitaciones...



Viendo este vídeo y el anterior, os habréis fijado que los chinos, para imitar a los coreanos, se dedican a terminar cada frase con "mida", que al parecer es un palabro o sufijo muy usado en el idioma de los vecinos (si alguien sabe lo que significa, que nos ilustre un poco).

Ri Chun-hee también "participó" en algunos vídeos que durante el Mundial de Sudáfrica se hicieron en los que se jugaba con la idea de que la propaganda de Corea del Norte había manipulado las imágenes de los partidos de su selección para hacer creer a los ciudadanos de su país que Norcorea había sido la ganadora del torneo, y no España. Especialmente bueno fue el que informaba de la victoria de los norcoreanos contra Brasil por 1 a 0 (lo retorcido de la cosa es que hubo gente que realmente pensó que este vídeo de YouTube se había emitido en Corea del Norte, y que los del país vivían pensando realmente que eran campeones del mundo).


Ahora que lo pienso, ¿y si estuvieran haciendo lo mismo con la selección española,
para distraernos de la crisis? Mamá...


Otra variación sobre el mismo tema...



En fin, que hay dramáticos presentadores televisivos que a veces dan mucho juego. Bien lo supo Arias Navarro, quien, a 15.000 kilómetros de Pyongyang, y 30 años antes, también fue infinitamente "homenajeado".




ACTUALIZACIÓN (19/12/2012): Un año después, a Arirang se la veía mucho más contenta dando la noticia del lanzamiento de un satélite/cohete/misil/nosesabequé norcoreano... pero la señora sigue sin ser consciente del miedo que da.


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Norcoreanos, Kim Jong-il... ha muerto...

20 de Diciembre, 2011, 0:01




A lo Arias Navarro, la presentadora de la televisión norcoreana Ri Chun-hee (cuyo tono marcial la hizo famosa en su día en China) ha dado hoy entre lágrimas y emoción una de las principales noticias del año, la muerte del dictador norcoreano Kim Jong-il. Se sabía que estaba enfermo, pero la verdad es que a todos nos ha pillado por sorpresa... Curioso que haya muerto a bordo de un tren, él que siempre abominó de los aviones (mira, en eso nos parecemos).

La tele china nos ha puesto el sentido y a la vez acongojante comunicado de la presentadora lo menos 20 veces, y después imágenes de norcoreanos llorando desesperados, una imagen que me recuerda a las que se ofrecieron en 1976 de China tras la muerte de Mao Zedong.

En China siempre le recordaremos, sobre todo los periodistas, por lo complicado que era cubrir sus últimamente cada vez más frecuentes visitas a este país, siempre en secreto... Cada vez que pasaba la frontera con su tren blindado, le mentábamos al padre, por muy "eterno líder" que fuera.

La noticia disparará los análisis y las tertulias. ¿Qué va a pasar en Corea del Norte? ¿Podrá el hijo de Kim Jong-il, un chaval de 28 años llamado Kim Jong-un, tomar las riendas del país más aislado del mundo? ¿Todo seguirá igual? ¿Qué papel jugará China? ¿Y Corea del Sur, EEUU, Japón? Menudo polvorín...

Yo creo que a China le interesa que Corea del Norte siga más o menos igual, pero a ser posible con un líder menos radical que Kim Jong-il, un poco más abierto al menos económicamente, en la línea del comunismo chino. Y que no soliviante dos o tres veces al año a Japón y Corea del Sur con misiles y pruebas nucleares, claro.

A ver que pasa, creo que es pronto para predecir nada. Yo creo que lo mejor es despedir a Kim Jong-il con un ramo de
kimjongilias, la flor a él dedicada, y cerrar sus esporádicas apariciones en este blog con una canción especialmente compuesta para él:



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Artículos anteriores en 17. Japón y Corea




Este blog -sorpresas te da la vida- recibió el premio Blasillo de Huesca 2006 al ingenio español en Internet

Y como no hay uno sin dos, fue galardonado poco después con el Premio 20 Blogs 2006 al mejor blog expatriado

Y agárrate bien a la silla, porque más de un lustro después, llegó el Premio BOBs 2012 al mejor blog en español





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