chinochano
            El mundo chino al alcance de tu chano


Inicio


En toda la web
En Chinochano

Chinochanadas
en Feisbuk
y en Twitter




Estos posts
te pueden servir
Estudiar mandarín en China 

Encontrar trabajo en China 

Hacer negocios en China 

Buscar piso
en China
 

Encontrar hispanos en China 

Tu nombre
en chino
 

Preparar el viaje
a China
 

Clima en China 

Llamar por teléfono desde China 

Ver TV china
en español
 

Libros sobre China 

Las mejores pelis chinas 

Chino mandarín
en tu ordenador
 

Hoteles en Pekín 

Restaurantes
en Pekín
 

Bares en Pekín 


Y si quieres ahondar
en un tema, aquí tienes posts sobre...
01. Música china
o sobre China


02. Cine y TV
en China


03. Arte y literatura de China

04. Historia
de China


05. Idioma chino

06. Comer y beber en China

07. Viajes por China y alrededores

08. Política y actualidad en China

09. Vida cotidiana en China

10. Nombres y apellidos chinos

11. Pekín,
esa ciudad


12. Shanghai,
esa ciudad


13. Hong Kong y Cantón, esas ciudades

14. Tíbet y Xinjiang

15. Taiwán

16. India, el otro gigante asiático

17. Japón y Corea

18. Sureste asiático

19. Fútbol chino

20. Otros deportes en China

21. Bellezas chinas

22. Amor y sexo
en China


23. China en mapas

24. Juegos
para los lectores


25. Consultorio
para los lectores


26. Asuntos personales

27. Cosas inclasificables

Archivos
Diciembre 2016 
Noviembre 2016 
Octubre 2016 
Septiembre 2016 
Agosto 2016 
Julio 2016 
Junio 2016 
Mayo 2016 
Abril 2016 
Marzo 2016 
Febrero 2016 
Enero 2016 
Diciembre 2015 
Noviembre 2015 
Octubre 2015 
Septiembre 2015 
Agosto 2015 
Julio 2015 
Junio 2015 
Mayo 2015 
Abril 2015 
Marzo 2015 
Febrero 2015 
Enero 2015 
Diciembre 2014 
Noviembre 2014 
Octubre 2014 
Septiembre 2014 
Agosto 2014 
Julio 2014 
Junio 2014 
Mayo 2014 
Abril 2014 
Marzo 2014 
Febrero 2014 
Enero 2014 
Diciembre 2013 
Noviembre 2013 
Octubre 2013 
Septiembre 2013 
Agosto 2013 
Julio 2013 
Junio 2013 
Mayo 2013 
Abril 2013 
Marzo 2013 
Febrero 2013 
Enero 2013 
Diciembre 2012 
Noviembre 2012 
Octubre 2012 
Septiembre 2012 
Agosto 2012 
Julio 2012 
Junio 2012 
Mayo 2012 
Abril 2012 
Marzo 2012 
Febrero 2012 
Enero 2012 
Diciembre 2011 
Noviembre 2011 
Octubre 2011 
Septiembre 2011 
Agosto 2011 
Julio 2011 
Junio 2011 
Mayo 2011 
Abril 2011 
Marzo 2011 
Febrero 2011 
Enero 2011 
Diciembre 2010 
Noviembre 2010 
Octubre 2010 
Septiembre 2010 
Agosto 2010 
Julio 2010 
Junio 2010 
Mayo 2010 
Abril 2010 
Marzo 2010 
Febrero 2010 
Enero 2010 
Diciembre 2009 
Noviembre 2009 
Octubre 2009 
Septiembre 2009 
Agosto 2009 
Julio 2009 
Junio 2009 
Mayo 2009 
Abril 2009 
Marzo 2009 
Febrero 2009 
Enero 2009 
Diciembre 2008 
Noviembre 2008 
Octubre 2008 
Septiembre 2008 
Agosto 2008 
Julio 2008 
Junio 2008 
Mayo 2008 
Abril 2008 
Marzo 2008 
Febrero 2008 
Enero 2008 
Diciembre 2007 
Noviembre 2007 
Octubre 2007 
Septiembre 2007 
Agosto 2007 
Julio 2007 
Junio 2007 
Mayo 2007 
Abril 2007 
Marzo 2007 
Febrero 2007 
Enero 2007 
Diciembre 2006 
Noviembre 2006 
Octubre 2006 
Septiembre 2006 
Agosto 2006 
Julio 2006 
Junio 2006 
Mayo 2006 
Abril 2006 
Marzo 2006 
Febrero 2006 
Enero 2006 
Diciembre 2005 
Noviembre 2005 
Sicilia 1947 


Mis posts
favoritos
Principios fundacionales de Chinochano 

El birrograma 

China conquista
el mundo
 

China rebautizada 

Un país de 5 

Etnias de China 

¡¡Me llamo
Josep Lluis!!
 

Pongamos que hablo de Pekín 

Gracias a la China 

Gripe pekinar 

Alfabeto chino 

El post más polémico 

Agujeros 

Aprende a ligar
con Richar
 

Una vez
fui activista
 

¿Te quedas
o te vas?
 

Colección de objetos superfluos 

China élfica 

Las cabezas de YSL 

Der Untergang
aus Kochinnen
 

Triciclos de China 

Hasta el infinito
y más allá
 

Supermegaofensivo 

 


18. Sureste asiático


Mohammed Alita

20 de Noviembre, 2016, 0:01

¿Qué tal estáis? Yo, como bien habréis notado, llevo unos días algo ociosos en el blog y también fuera de él, ya que disfruto de unas inusuales vacaciones novembrinas. O no tan inusuales, pues el año pasado también las tuve, y en las dos ocasiones mi destino han sido las Filipinas, con el objetivo claro de huir de los primeros fríos pequineses y buscar el solaz de las paradisíacas playas de la excolonia española (el año pasado estuve en Boracay, esta vez fui a El Nido).




Le he tomado cariño a las Filipinas, país que ya he visitado en tres ocasiones. Cierto es que su capital, Manila, es algo dura de soportar, con sus eternos y ruidosos atascos, pero ello se compensa con el hecho de que la gente del país es magnífica, sus playas son las mejores que he visto en mi vida, y ese poso de cultura hispana que tiene el archipiélago (como ya expliqué el año pasado) me hace a veces pensar que estoy en una segunda casa (o tercera, pues la primera sería España y la segunda China).

En aquel post del año pasado que os acabo de enlazar cité varios ejemplos que demuestran que Filipinas tiene todavía cosas que la vinculan aunque sea un poco con España, y también con Latinoamérica. Quizá podría haber añadido otro punto, aunque quizá no sería demasiado positivo para ninguno de los lugares comparados: el gusto de Filipinas, como en España, por los espectáculos en los que mueren animales. Sin embargo, en las islas bautizadas en honor del rey Felipe II no hay corridas de toros, que yo sepa, sino que el espectáculo por excelencia, casi su deporte nacional (con el permiso del baloncesto y del boxeo de Manny Pacquiao) son las peleas de gallos, que si no me equivoco también gustan en algunos países latinoamericanos.



Esta foto y las siguientes las tomé en la televisión de mi hotel, ya que en este viaje descubrí con gran sorpresa que las peleas de gallos se televisan, y es más, es posible que haya un canal dedicado íntegramente o casi íntegramente a ellas (al menos vi que en ese canal se podían ver estas peleas avícolas tanto por la mañana como por la noche, no sé si entre medias había más aún).


Los presentadores del canal, que entrelazaban con gran soltura frases en tagalo y en inglés,
como se suele hacer en muchos programas filipinos de radio y televisión.


Si me sorprendió no es porque sea especialmente antigallino (esta palabra la acabo de inventar tomando como modelo el término "antitaurino", tan de moda), sino porque las peleas de gallos no son precisamente un show que dé para mucho espectáculo en la pequeña pantalla.

Por lo que pude ver, las peleas duran como mucho 20 segundos: a los dos o tres picotazos, ya hay uno de los gallos que se rinde, quedándose agachado y paralizado, o peor aún, muerto, y con una competición tan fugaz, ni hay tiempo para analizar los lances de cada bicho, ni de sacar conclusiones sobre sus técnicas, ni nada de nada. Es un combate de lo más insulso, en el que seguramente el único interés está en apostar por uno de los dos gallos, cosa que hacen con gran pasión los espectadores de estas peleas.


La liga nacional de peleas de pollos tiene su propio logotipo y todo

Quizá otra cosa que hace atractivo esto de las peleas de gallos en Filipinas es que es un deporte bastante abierto a la población en general, en el sentido de que debe ser relativamente sencillo poner uno de tus animales a competir, aunque sea en ligas locales. Esto me lo imaginé porque entre pelea y pelea televisiva, en el canal éste ponían anuncios en los que ofertaban a los telespectadores medicinas especiales para convertir a un gallo en una máquina de matar.




Los anuncios eran fascinantes, de puro cutres: los pollos a los que se les inyectan estas medicinas -que me temo que son doping puro- no son precisamente los actores más expresivos del mundo animal, así que para mostrar que con los fármacos anunciados habían logrado mejorar su rendimiento se les ponían capas de supermán, se trucaban brillos asesinos en los ojos o les mostraban peleando con onompatopeyas semejantes a los de la antigua serie televisiva de Batman.




En fin, que me pasé un buen rato viendo un show televisivo de lo más friki. Aunque después, mirando la versión filipina de CNN, vi algo todavía más raro: un líder corrupto de Filipinas (el máximo representante de la policía nacional, o algo así) que estaba acusado de corrupción y anunciaba públicamente que estaba dispuesto a ir a la cárcel. En esto sí que no se parecen los filipinos a su antigua metrópolis española.


Enlace Permanente


¿Qué nos queda en Filipinas?

11 de Diciembre, 2015, 0:01


Estatua en honor a Felipe II en Manila.


Filipinas es a veces la gran olvidada del sureste asiático, porque está un poco más para allá que Vietnam, Tailandia, Camboya y otros populares destinos, o también porque su carácter insular dificulta viajar a ella y por ella. Además, el país, católico como los de Europa Occidental y colonizado durante siglos, no tiene ese halo exótico de templos budistas, ruinas selváticas y cosas así que atraen a los viajeros de esta zona, sobre todo a la península Indochina.

De todos modos, para nosotros los españoles e hispanoamericanos, Filipinas tiene un atractivo muy importante e injustamente olvidado: Filipinas fue una colonia española durante más de 350 años, una de las últimas que perdimos, así que estamos unidos a ella por la historia, incluso aunque en ella hubiera capítulos tristes y crueles. Filipinas es lo más cercano a nosotros que podemos encontrar en Asia, con el permiso de los restaurantes de paella de Sanlitun, y por eso es casi un pecado que un turista español no incluya Filipinas en sus itinerarios por Asia Oriental (o que cuando lo haga sólo sea para bañarse en sus playitas, por muy paradisíacas que sean, y lo son).

Por otro lado, está bastante extendida la idea de que en Filipinas no quedó apenas nada de aquella época colonial hispánica, ya que Filipinas fue en el siglo XX colonia estadounidense, o a que el idioma español no se implantó como en Latinoamérica. Y es cierto, Filipinas no está tan culturalmente entrelazada con nosotros como lo están españoles e hispanoamericanos. Pero no por eso debemos pensar que no hay absolutamente nada hispano en las islas bautizadas en honor de Felipe II: con interés y los ojos abiertos, cualquier turista español verá nexos comunes. Vamos a ver algunos ejemplos de herencias que quedaron:

1- Los nombres de la gente: Aunque hay algún que otro Michael o Lewis de la época estadounidense, los filipinos han mantenido la costumbre de utilizar nombres claramente españoles para bautizar a sus hijos, y los apellidos también suelen proceder de tierras ibéricas. No hay más que recordar a famosos personajes recientes de la historia filipina, como Imelda Marcos, Corazón Aquino o su marido Benigno Aquino para confirmarlo, y no son excepciones, la mayoría de la gente tiene nombres españoles. Se mezclan a veces con apellidos que sí suenan oriundos de Filipinas (por ejemplo, la expresidenta Gloria Macapagal Arroyo). Notaréis los que viajéis a Filipinas que allí todavía se usan muchos nombres que en España quedaron algo pasados de moda, al estilo de "Aniceto", "Romualdo", "Fulgencia" y cosas así. Otra circunstancia que me llamó la atención es ver algún nombre con un género poco habitual en España, del tipo de "Susano" o "Sonio".


Cartel de propaganda electoral.



2- Muchas palabras sueltas: El idioma oficial de Filipinas es el tagalo, una lengua que -sin tener yo mucha idea de filologías del Pacífico- suena parecido al malayo o a las lenguas de Indonesia, pero tiene la gracia de que de vez en cuando salpimenta las frases con alguna que otra palabra española que heredaron de los colonizadores. Los números, los meses del año, los días de la semana y muchas otras cosas provienen de la lengua cervantina. Más curioso aún, los filipinos escriben muchas de estas palabras prestadas a su bola, como a ellos les sonaron y adoptadas a sus reglas ortográficas. Así, por ejemplo, al automóvil lo llaman "kotse", al carro "karwaje", al avión "eroplano", o al desayuno "almusal". "Siguro" significa "tal vez", y para decir "seguro" lo que usan es "nakasisiguro". El español está todavía repartido en pequeñas píldoras del habla filipina, aunque debe reconocerse que cuando oyes conversar a los filipinos, lo hacen tan rápido que es raro que pilles al vuelo alguna de esas expresiones de castellano antiguo.

Una cosa graciosa que me pasó, al hilo de esto, es que cuando monté por primera vez en los jeepneys, los improvisados autobuses en Filipinas, no sabía como había que hacer para decirle al conductor que se detuviera con el fin de apearme, y tímido yo, me salté mi lugar de parada varios kilómetros. Cuando más apurado estaba, otro viajero gritó simplemente: "¡Para!", así, como suena.

Ah, y en el sur de Filipinas, en la zona musulmana de Zamboanga, hablan un dialecto llamado "chavacano" que también mezcla español con palabras filipinas, pero frente al tagalo conserva mucho más vocabulario castellano, hasta el punto de que los españoles podemos entender mucho si lo oímos.



No debe olvidarse, por último, que en 1898, cuando EEUU nos quitó las Filipinas, el español era hablado por las elites de esas islas, y así por ejemplo el héroe de la independencia filipina, José Rizal (fusilado por los españoles) era un escritor en español, el idioma en el que compuso su famoso poema "Mi último adiós", escrito poco antes de ser ejecutado.



3- La arquitectura: Filipinas es un país que ha sufrido centenares de terremotos, tifones y otros muchos desastres naturales que han dejado en pie muy pocos edificios antiguos, y encima ciudades como Manila fueron salvajemente bombardeadas en la Segunda Guerra Mundial por japoneses y estadounidenses. Sin embargo, aún quedan en pie por todo el país sobre todo muchas iglesias construidas por los españoles, que recuerdan más a los templos católicos de Latinoamérica que a los de España, pero en todo caso nos van a sonar familiares a los turistas hispanos. En Manila, el barrio de Intramuros, aunque está casi todo reconstruido, va a recordarnos a España más que ningún otro rincón de todo Oriente (es más, a mí me recordaba al País Vasco o a Navarra, ¿será porque las Filipinas las conquistó el guipuzcoano López de Legazpi?






4- La música y el baile: A ver, la música que más vais a oír si viajáis a Filipinas es el pop norteamericano más mainstream, muchas veces interpretado por excelentes bandas locales. Casi se podría decir que no hay música tradicional filipina, pero algo queda, y lo que hay suena tan español que os vais a quedar alucinados. Así me quedé yo, por lo menos, cuando en este viaje fui a cenar al restaurante Zamboanga, en el centro de Manila, donde te ofrecen una actuación de música tradicional, y tras una primera parte de música prehispánica (que sonaba muy parecida a la música javanesa o incluso a la balinesa) empezaron a cantar habaneras o hasta a bailar jotas acompañadas de repiques con castañuelas de bambú y acabando cada baile con un sonoro "¡Olé!". Todo ello con sonido de bandurrias.







5- La comida: La comida filipina tiene notables parecidos con la de otros países de la región: gusto por los sabores dulces y picantes, mucha carne a la brasa, fideos, arroz... Pero al mismo tiempo tiene claras herencias hispánicas. Que los principales guisos de carne se llamen, por ejemplo, "adobo" o "kaldereta", por ejemplo, no nos deja ninguna duda. O que les guste desayunar un embutido llamado "longganisa", regalar cajas de "ensaymadas", comer polvorones en Navidad o acompañar todo con un pan que ellos llaman "pandesal".


Restaurante de la cadena filipina "Kusina".

Uno de los postres que más me gustan de los filipinos es el "leche flan", dicho así, en ese orden, aunque también es bárbaro su "mais con yelo". Los calamares los llaman de la misma forma que nosostros, y los fríen a la romana, algo que en el resto de Asia raramente verás.

Ojo, que algunos dirán aquí: "Además los filipinos beben cerveza San Miguel", y es cierto, pero esa cerveza no fue desde España a las Filipinas, sino al revés: la crearon empresarios españoles en Filipinas.



6- Las barajas: Bueno, esto no es verdad del todo, los filipinos juegan a las cartas con barajas de póker, pero en mi primer viaje a Manila en 2006 descubrí en algunos puestos callejeros que vendían como una antigüedad barajas muy parecidas a las nuestras de Heraclio Fournier, con sus oros, copas, espadas y bastos. Esta vez intenté encontrarlas nuevamente para hacerme con una, y pregunté por ellas en varios sitios, pero lo cierto es que no las he vuelto a ver, así que no estoy seguro de que este punto sea muy destacable, aunque sí tiene su curiosidad.


Y eso es todo lo que he podido encontrar en los pocos días que estuve, que seguro que algo me dejo... En resumen, que alguna cosa dejamos de nuestra cultura en esas islas de playas tan pluscuamperfectas. A cambio ellos nos exportaron a Luis Eduardo Aute y a Isabel Preysler, pero en fin, esa es otra historia.

Enlace Permanente


El otro barrio de Manila

8 de Diciembre, 2015, 0:01







Manila, como os mencionaba en el post anterior, no es una ciudad reposada que digamos. Es, con diferencia, la urbe más densamente poblada del mundo, y eso lo puedes notar por ejemplo intentando viajar en su metro, donde estás tan entrelazado con los cuerpos de los demás viajeros que hay unos vagones para hombres y otros para mujeres. Del mismo modo, en la hora punta de la tarde, a eso de las 5 o las 6, se desencadena en las calles una tremenda locura de jeepneys y automóviles con gente saliendo del trabajo.

En esa estresante ciudad, el único "barrio" donde pude respirar paz, y quizá la zona donde vi mejores viviendas, fue, irónicamente, el cementerio chino de Manila. Ese cementerio es una de esas cosas que salen en todas las guías de viaje sobre Filipinas, y que en mi primera visita a la ciudad hace 10 años deseché, porque me pareció un poco chorras, pero en esta ocasión, por ver algo nuevo y relacionado con China, decidí visitar, llevándome una enorme sorpresa.

Me imaginaba antes de ir que sería un lugar de pequeñas y vistosas tumbas de mármol con flores y jardines, como algunos que he visto en China o en Japón, pero no, el cementerio chino de Manila es bastante más especial que eso, porque sus difuntos inquilinos descansan en verdaderos chalets que se hicieron con la creencia de que serían su confortable hogar en el otro mundo. La mayoría de esas casas, de un nivel superior a la media de las que se suelen ver en el resto de la ciudad, tienen baño, y alguna que otra tiene aire acondicionado, balcón o terraza. El cementerio, en consecuencia, parece una zona residencial de clase media alta, que más aspecto de barrio pijo que de camposanto. Las calles más tranquilas de la capital, las casas de mejores materiales, los mejores diseños arquitectónicos...




(El humo del fondo es de uno de los tres grandes incendios
que hubo en la ciudad en los tres días que la visité).








En este cementerio yacen muchas familias de manileños de ascendencia china, gente en general con bastante dinero, pero cuyas casas cuando están en el mundo de los vivos no son ni mucho menos tan ostentosas como éstas (parece que ahorran casi toda su pasta para tener una buena casa en la otra vida, que para eso es más larga). El cementerio chino, de hecho, contrasta enormemente con el barrio chino de Manila, que a mí me pareció precisamente de los más feos de la ciudad.

No hice fotos del interior de estas "casas", porque me da un poco de yuyu perturbar a los que descansan eternamente, pero os contaré que en casi todos esos mausoleos yacen matrimonios, y que al parecer el cementerio prohíbe, quizá para hacer mejor negocio, que diferentes generaciones de una misma familia estén en el mismo mausoleo. Hay alguna excepción ilustre, pero casi todas las tumbas son de parejas, salvo algún mausoleo de mujeres solteras (no vi ninguno de hombres solteros). Eso sí, en algunos casos hay tumbas de un marido flanqueado por dos tumbas: la de su esposa oficial, y la de su amante, muchas veces conocida y aceptada por la esposa. Hay tumbas budistas, cristianas, alguna taoísta, pero casi todas siguen la regla de que el marido está a la izquierda, la esposa a la derecha, y tras ellos hay una puertecita que da a un baño para uso exclusivo de ellos.

Casi todas las familias con parientes en este cementerio contratan a cuidadores de las tumbas, para que los difuntos tengan su vivienda limpia y bonita. No se trata de que haya flores frescas, como en los camposantos occidentales (de hecho casi no vi flores), sino de que, por ejemplo, no haya una baldosa suelta, una puerta que chirríe al cerrar, o unas paredes despintadas. En una de las casas, por ejemplo, vi a dos de estos cuidadores subidos al tejado y repintando: me contó alguien que hacían ese trabajo todas las semanas.





Quien me contó eso y otras cosas fue uno de los guías del cementerio, llamado Jun Salvador, un señor mayor muy entetenido y que me cayó en gracia porque me lo explicaba todo empezando las frases con "Sir Antonio". Al terminar la visita -pagada, tenéis que regatear precios si vais- me pidió que le recomendara a él ante mis amigos, así que cumplo lo prometido y os animo a que si vais a ese cementerio os dejéis guiar por el señor Jun, que os contará muchas cosas que no se ven a simple vista. Su teléfono es el 0918 365 2748, pero no le llaméis todos ahora, a ver si se va a asustar.

PD: En el cementerio además se rinde homenaje a algunas figuras de la comunidad china de Filipinas, cosa que quizá es bueno recordar en este momento en el que chinos y filipinos andan un poco enfadados mutuamente por los conflictos marítimos en torno a las islas Spratly. El propio Jun me contó, cuando le dije que yo vivía en Pekín, que los chinos les habían quitado muchas islas últimamente (aunque admito que al resto de filipinos, cuando les mencioné China, no comentaron nada malo de ella).

Enlace Permanente


Artículos anteriores en 18. Sureste asiático




Este blog -sorpresas te da la vida- recibió el premio Blasillo de Huesca 2006 al ingenio español en Internet

Y como no hay uno sin dos, fue galardonado poco después con el Premio 20 Blogs 2006 al mejor blog expatriado

Y agárrate bien a la silla, porque más de un lustro después, llegó el Premio BOBs 2012 al mejor blog en español





Mis adorados
(en español)

A un clic de China
Acupuntura China
Aorijia
Aprende chino blog
Arroz con cristales
Asia es Fútbol
Asia, Buda y rollitos de primavera
Asociación Cultural Amigos de China
Asociación Familias Adoptantes
Bitácora Sino-Cubana
Búsqueda de orígenes
Casa de España en Shanghai
China actual
China en su tinta
China es un Planeta
China Files
China por descubrir
China por descubrir II
China Viva
Chinaempleo
Chinalati
Chino Ahora
Chino-China
Chinoesfera
Comida china de verdad
Emigrante retornada
En Beijing
Escala Pekín
Experiencia en China
Farolillos chinos
Foro Chino
Fútbol en China
Gazpacho Agridulce (cómic)
Global Asia
Guangzhou, mi casa
Historias de China
Hong Qiao Liang
Humitas con Arroz
Importar productos de China
Infinity plus one
Instituto Cervantes en Pekín
La sabiduría del I-Ching
Latinoamericanos en China
Living in Pekín
Man Zai Er Gui
Mi vida y China
Ni Hao, Ni Daniel
Nordeste Asiático
Observatorio de la política china
Paella de Kimchi (desde Corea)
Pásame esa China
Pasión por China
Persiguiendo una ilusión
Quality Control Blog
Reflexiones Orientales
Revista de Oriente
Sapore di Cina
Sobre China
Sprachcaffe Chino
Tintas de China
Toro y dragón
Trabajo en China
Viamedius
Xibanya
Y un poquito del vecino Vietnam
Zai China


Mis enchufados
(en inglés)

China Car Times
China Daily
China Digital Times
China Herald
China Hush
China Radio International
China.org
ChinaCulture
ChinaSMACK
Chinat0wn
Chinesepod
Chinos durmientes
CRCC Asia
Danwei
ESWN
Frog in a Well
Global Times
Global Voice
Hanzi Smatter
Layabozi
Ministry of Tofu
New Dynasty
Offbeat China
Shanghaiist
Sinalunya
Sinosplice
South China Morning Post
The Beijinger
Tibetan Altar
Transpacifica
Weibo Trends
Xinhuanet


Mis favoritos
(en chino)

Acramelo (escrito por un español)
Blog de mi amigo el artista Huang Wen
Zeng Jinyan


Mis predilectos
(en portugués)

Associaçao dos Macaenses


Mis queridos
(en catalán, valenciano, balear, LAPAO)

Sergi Vicente (corresponsal de TV3 en China)

 

Blog alojado en ZoomBlog.com

Creative Commons License
Los textos de este blog están bajo una licencia de Creative Commons.

Si eres el autor de alguna de las fotos colocadas en el blog
y no deseas que sea usada aquí,
notifícamelo y la retiraré