chinochano
            El mundo chino al alcance de tu chano


Inicio


En toda la web
En Chinochano
Contacto

Rellena
este formulario
(o mándame un email)


¿Interesado en viajar a China?
Completa
este otro formulario


(promocionado por
The China Guide)


Chinochanadas
en Feisbuk
y en Twitter




Estos posts
te pueden servir
Estudiar mandarín en China 

Encontrar trabajo en China 

Hacer negocios en China 

Buscar piso
en China
 

Encontrar hispanos en China 

Tu nombre
en chino
 

Preparar el viaje
a China
 

Clima en China 

Llamar por teléfono desde China 

Ver TV china
en español
 

Libros sobre China 

Las mejores pelis chinas 

Chino mandarín
en tu ordenador
 

Hoteles en Pekín 

Restaurantes
en Pekín
 

Bares en Pekín 


Y si quieres ahondar
en un tema, aquí tienes posts sobre...
01. Música china
o sobre China


02. Cine y TV
en China


03. Arte y literatura de China

04. Historia
de China


05. Idioma chino

06. Comer y beber en China

07. Viajes por China y alrededores

08. Política y actualidad en China

09. Vida cotidiana en China

10. Nombres y apellidos chinos

11. Pekín,
esa ciudad


12. Shanghai,
esa ciudad


13. Hong Kong y Cantón, esas ciudades

14. Tíbet y Xinjiang

15. Taiwán

16. Fútbol chino

17. Otros deportes en China

18. Bellezas chinas

19. Amor y sexo
en China


20. Asuntos personales

21. China en mapas

22. Consultorio
para los lectores


23. Juegos
para los lectores


24. Cosas inclasificables

Archivos
Julio 2015 
Junio 2015 
Mayo 2015 
Abril 2015 
Marzo 2015 
Febrero 2015 
Enero 2015 
Diciembre 2014 
Noviembre 2014 
Octubre 2014 
Septiembre 2014 
Agosto 2014 
Julio 2014 
Junio 2014 
Mayo 2014 
Abril 2014 
Marzo 2014 
Febrero 2014 
Enero 2014 
Diciembre 2013 
Noviembre 2013 
Octubre 2013 
Septiembre 2013 
Agosto 2013 
Julio 2013 
Junio 2013 
Mayo 2013 
Abril 2013 
Marzo 2013 
Febrero 2013 
Enero 2013 
Diciembre 2012 
Noviembre 2012 
Octubre 2012 
Septiembre 2012 
Agosto 2012 
Julio 2012 
Junio 2012 
Mayo 2012 
Abril 2012 
Marzo 2012 
Febrero 2012 
Enero 2012 
Diciembre 2011 
Noviembre 2011 
Octubre 2011 
Septiembre 2011 
Agosto 2011 
Julio 2011 
Junio 2011 
Mayo 2011 
Abril 2011 
Marzo 2011 
Febrero 2011 
Enero 2011 
Diciembre 2010 
Noviembre 2010 
Octubre 2010 
Septiembre 2010 
Agosto 2010 
Julio 2010 
Junio 2010 
Mayo 2010 
Abril 2010 
Marzo 2010 
Febrero 2010 
Enero 2010 
Diciembre 2009 
Noviembre 2009 
Octubre 2009 
Septiembre 2009 
Agosto 2009 
Julio 2009 
Junio 2009 
Mayo 2009 
Abril 2009 
Marzo 2009 
Febrero 2009 
Enero 2009 
Diciembre 2008 
Noviembre 2008 
Octubre 2008 
Septiembre 2008 
Agosto 2008 
Julio 2008 
Junio 2008 
Mayo 2008 
Abril 2008 
Marzo 2008 
Febrero 2008 
Enero 2008 
Diciembre 2007 
Noviembre 2007 
Octubre 2007 
Septiembre 2007 
Agosto 2007 
Julio 2007 
Junio 2007 
Mayo 2007 
Abril 2007 
Marzo 2007 
Febrero 2007 
Enero 2007 
Diciembre 2006 
Noviembre 2006 
Octubre 2006 
Septiembre 2006 
Agosto 2006 
Julio 2006 
Junio 2006 
Mayo 2006 
Abril 2006 
Marzo 2006 
Febrero 2006 
Enero 2006 
Diciembre 2005 
Noviembre 2005 
Sicilia 1947 


Mis posts
favoritos
Principios fundacionales de Chinochano 

El birrograma 

China conquista
el mundo
 

China rebautizada 

Un país de 5 

Etnias de China 

¡¡Me llamo
Josep Lluis!!
 

Pongamos que hablo de Pekín 

Gracias a la China 

Gripe pekinar 

Alfabeto chino 

El post más polémico 

Agujeros 

Aprende a ligar
con Richar
 

Una vez
fui activista
 

¿Te quedas
o te vas?
 

Colección de objetos superfluos 

China élfica 

Las cabezas de YSL 

Der Untergang
aus Kochinnen
 

Triciclos de China 

Hasta el infinito
y más allá
 

Supermegaofensivo 

Sindicación (RSS)
Artículos
Comentarios



Publicidad

Photobucket - Video and Image Hosting

Photobucket - Video and Image Hosting

 


17. Otros deportes en China


Eternamente Liu

20 de Mayo, 2015, 0:01

Es curioso, pero el fin de semana pasado, cuando yo comenzaba mi carrera como atleta, fue también el momento elegido por otro compañero de gremio, el inmenso Liu Xiang, para poner fin a la suya. En realidad Liu Xiang, el saltador de vallas de Shanghai, el mejor atleta masculino de la historia de China, no corría desde los Juegos Olímpicos de Londres 2012, pero su adiós oficial no ha sido hasta ahora, dicen que por compromisos con compañías publicitarias que le obligaban a estar teóricamente en activo 10 años (desde su salto a la fama mundial en 2004 hasta ahora, más o menos). Su despedida, entre lágrimas, fue en la misma ciudad donde comenzó a correr, Shanghai, y aprovechando que ese día su patria chica acogía la Liga de Diamante.



A mí me da mucha pena, entre otras cosas porque con su retirada, la del baloncestista Yao Ming hace un tiempo y la de la tenista Li Na hace tan sólo unos meses, se pone fin a una gran generación de deportistas mediáticos de la China en la que yo he vivido, ésta de principios de siglo XXI. Me preguntáis deportistas famosos de la China actual, en activo, y así a bote pronto no se me ocurre ninguno.

La carrera de Liu Xiang es, además, la que más me apasiona de los tres deportistas mencionados. Hace poco se supo que se va a rodar una película de Li Na, pero yo no me explico cómo a nadie se le ha ocurrido hacer también una de Liu, una historia de grandes éxitos y enormes fracasos que quedaría perfecta en celuloide. Quizá es poque Liu Xiang siempre fue un hombre discreto, no hizo tantos anuncios como las otras estrellas deportivas chinas e incluso en los mejores y peores momentos de su carrera intentó evitar las cámaras.

Pese a esa timidez, Liu ha dado enormes momentos para la historia del deporte de China, momentos que a veces han inspirado posts en este blog. Recordemos algunos de ellos, primero los buenos y luego los malos, porque además así se sucedieron cronológicamente:



Atenas 2004: Liu Xiang, que no partía como favorito pero sí como posible revelación, gana el oro olímpico. Un enorme hito para un atleta asiático, en una prueba que como casi todas las de velocidad está desde hace décadas monopolizada por corredores de raza negra. El tiempo en el que corrió la final, además, sigue siendo el récord olímpico (12,91 segundos).





Lausana 2006
: El vallista shanghainés bate el récord mundial, con un tiempo de 12,88, que aún a día de hoy es la tercera mejor marca de la historia. Liu ostentaría el récord hasta 2008, en que se lo quitó su gran rival psicológico, el gafotas cubano Dayron Robles (digo psicológico porque en realidad han disputado muy pocas finales juntos, como conté en uno de los posts antes linkeados).





Osaka 2007
: En Japón, un país siempre muy simbólico para los chinos, Liu sigue construyendo su leyenda y gana el Mundial. En una perfecta progresión, pues en los Mundiales de París 2003 había sido bronce, y en los de Helsinki 2005 logró la plata.





Pekín 2008
: Comienza a estropearse la hasta entonces perfecta historia de Liu. En los Juegos Olímpicos disputados en su "casa", y ante decenas de miles de espectadores que habían ido prácticamente a verle sólo a él, Liu no puede ni siquiera correr la primera de las series calificatorias, ya que se resiente de una vieja lesión que en realidad siempre le ha estado doliendo. Liu se va por la puerta de servicio, y toda China se la pasó llorando ese día (si buscáis en YouTube o YouKu podréis encontrar un montón de vídeos de aficionados chinos recordando ese día con poemas tristes y músicas fúnebres).





Daegu 2011
: Tres años han pasado ya desde el desastre de Pekín. Liu ha estado todo ese tiempo entre médicos, operaciones, y disputando carreras de segundo nivel para no forzarse mucho. Tras la travesía por el desierto, está otra vez en forma y listo para dar al menos su última gran carrera, su canto del cisne. Es la final del Mundial, y al lado está su eterno rival, Dayron Robles. La carrera es triste y a la vez legendaria: Liu corre como si tuviera 10 años menos, la borda, pero llega la última valla y... a Dayron se le cruza el cable, lo agarra, y arruina a ambos. Increíble, épico y poético, aunque fuera un final tan infame. Dayron fue descalificado y Liu al menos se llevó la plata, su último gran metal. Pese a todo, se abrazaron.





Londres 2012
: Un final de película, digno de esta historia. Liu sabe que ya no está para ganar, pero al menos va a intentarlo. Vuelve Liu a unos Juegos Olímpicos, esta vez no quiere irse cobardemente como en Pekín, y correrá como sea. Otra vez la primera carrera de calificación, salen los atletas y... se da el trompazo padre con la primerísima valla. Entonces Liu se levanta, se muerde el orgullo y yendo a la pata coja, llega como puede hasta la última de las vallas y le da un beso, como diciendo que nunca más correría (y así fue, realmente). Dios, ya estoy oyendo música de violín de fondo.







En fin, que se me ponen los pelos como escarpias. Lo de Liu a mi entender está al nivel de Maradona o George Best, es de esas historias deportivas que no sólo son grandes por lo alto que llegaron, sino también por lo bajo que cayeron. Liu al menos no cayó en las drogas o en el alcohol, sólo se cayó en algunas vallas. Adiós Liu Xiang, los que hemos vivido en China estos años nunca te olvidaremos.

Enlace Permanente

Por ahora hay 2 comentarios

Pincha aquí para comentar


El día que fui Abel Andong

17 de Mayo, 2015, 0:01


Ayer hice algo que jamás pensé que haría: disputar una media maratón. Y no una media maratón cualquiera, sino la que cada año se organiza en un tramo de la Gran Muralla china, la Great Wall Marathon (bueno, half marathon en mi caso). Ahora puedo decir que no sólo he cantado en ese monumento, no sólo he paseado en ella a mi perra, sino que también he participado en una carrera popular que discurre entre sus almenas.

Todo empezó cuando contacté con los organizadores de esta maratón, que se viene celebrando cada año desde 1999, para decirles si podría ir a ella en esta edición para cubrirla como periodista. Generosos ellos, me dijeron que no sólo podía ir como reportero, sino que me animaron a participar con dorsal y todo. Yo nunca jamás he corrido más allá de cuatro o cinco kilómetros en la cinta del gimnasio, y además tengo unos kilos de más, pero en fin, acepté la invitación pensando en que siempre podría retirarme de la carrera cuando me salieran los pulmones por la boca. Por si acaso, me apunté a la media maratón, no a la entera.

Llegó el día de la verdad... Los corredores estábamos citados en un hotel de Pekín, del que salimos a las 3 y media de la madrugada del sábado. Es decir, que no sólo hay que correr decenas de kilómetros, no sólo hay que hacerlo por los empinados escalones de la Gran Muralla, sino que además no se duerme en la noche anterior. En fin, la verdad es que luego, con la adrenalina que supuras, ni te acuerdas de la falta de sueño.

El lugar donde se celebra anualmente esta maratón no está en Pekín, sino en la vecina Tianjin, que también tiene Gran Muralla en su término municipal, aunque sea menos conocida. De hecho el tramo, que se llama Huangyaguan (Paso de las Rocas Amarillas) es tremendamente bonito, discurre por unas montañas más verdes que las pequinesas y de formas extrañas que recuerdan un poco, salvando las distancias, a los montes kársticos del sur de China (Guilin, Zhangjiajie y lugares así).

A Huangyaguan llegamos varios autobuses cargados de atletas, en su mayoría amateurs residentes en China como yo, aunque también había fans del atletismo venidos de otros países y algún que otro experto en maratones extremos. Eran las 6 y media de la mañana pero la gente estaba muy animada, como de fiesta (una vez más la adrenalina hace su buen trabajo). Había mucho estadounidense, pero también franceses, australianos, neozelandeses, italianos, brasileños, españoles... Muchos de ellos llevaban camisetas, gorras o banderas de su país. También había muchos con camisetas en las que decían correr para recaudar fondos para la lucha contra el cáncer, la investigación de las enfermedades raras que tan de moda se han puesto ahora en los medios de comunicación, o para muchas otras causas, como el veganismo o la defensa de la dignidad de los diabéticos. Yo sólo llevaba una camiseta Quechua azul que tengo desde hace años y que siempre me ha maravillado porque con ella no sudo nada, ni siquiera esta vez.

El clima, ya a esa hora, era animadísimo. Ayudó a ello una pareja de monitoras de gimnasio chinas que en la zona de la salida (la Plaza del Yin y el Yang) hacía ejercicios de aerobic para que nos fuéramos tonificando.


Llegó finalmente el momento de la salida, a las 7 y media, aunque fuimos saliendo en varias oleadas para no apelotonarnos demasiado (yo salí en la tercera de cinco). La mayoría empezamos a correr, aunque también hubo gente dispuesta a hacerse toda la maratón o la media maratón caminando.

Desde el principio adopté un trote cochinero estable pero lento. Algunos de los que iban andando, si tenían el paso rápido, me adelantaban. Pero en ningún momento me importó que me adelantara la gente, y de hecho casi todos los de la cuarta y la quinta oleada me fueron superando poco a poco. En realidad la competición es contra ti mismo.

Los primeros cinco kilómetros discurrieron por una carreterilla. Descubrí (la gente que corra en estas cosas ya lo sabrá, pero yo soy novato) que los niños que están en la cuneta animando te ponen la mano para que les choques los cinco, y te saludan. Choqué manos y saludé como si fuera un político en elecciones, y es algo que ayuda bastante en la carrera, te distrae.
Un par de niños se pusieron a correr a mi lado y aguantaron varios kilómetros a toda velocidad, los tíos. Nota negativa del tramo por carretera es que no estaba cortado al tráfico, y aunque es una zona rural y no hay muchos coches, algunos de ellos eran los típicos conductores chinos que tocan el claxon sólo una vez pero continuada, desde que meten la llave de contacto hasta que se bajan del vehículo.

Pasados esos cinco primeros kilómetros, que eran un poco cuesta arriba, llegamos a la Gran Muralla. Allí la mayoría de los participantes dejamos de correr, porque los escalones de este monumento no son nada cómodos para carreras. Algunos son muy empinados, en algunos tramos son muy irregulares, hay partes resbaladizas... Éramos unos 3.500 corredores, así que había muchas zonas en las que formábamos tapones y colas, que por lo demás nos iban bien para recuperar el resuello. En una de las torres de vigías de la Muralla, una señora nos intentaba vender plátanos a 10 yuanes, con ese espíritu emprendedor chino que tan lejos les ha llevado. Las vistas de la muralla llena de atletas eran espectaculares, por cierto (lástima no haber tenido una cámara a mano, pero bueno, estoy esperando que los organizadores publiquen las que ellos hicieron).

Tras unos 4 kilómetros en la Gran Muralla, volvimos a la Plaza del Yin y el Yang, el lugar desde donde habíamos salido. Allí muchos corredores aficionados se salían de la carrera, y yo había considerado la posibilidad de hacerlo, pero como hasta ese momento no se me había hecho tan dura la cosa, decidí continuar la carrera e intentar hacer la media maratón completa. Volvimos a la carretera, reanudé mi trote cochinero, y vuelta a chocar manos y a saludar a los niños.

En ese momento comencé a sentir cierta euforia, una sensación como de que podía seguir corriendo todo el día, hasta para hacer una maratón entera. Supongo que son las endorfinas, o la falta de oxígeno en la cabeza, yo qué sé, pero fue una sensación de bienestar curiosa, que nunca pensé que pudiera ocurrir después de pasar tanto rato corriendo. Imagino que a los atletas profesionales también les pasará en algún momento, y formará parte de su pasión por correr.

Sin embargo, esa sensación se truncó en algo de desánimo y cierta depresión debido a dos factores: en primer lugar, que pensaba, calculando a ojo de buen cubero que llevaba ya 15 kilómetros completados, cuando resultó que sólo había recorrido 11, según pude ver en las señales indicadoras. En segundo lugar, el recorrido de la media maratón se desvió a una zona de carretera en obras, un poco fea y polvorienta. Con un poco de bajón, decidí abandonar el trote cochinero y caminar un ratillo, hasta que volviera a haber asfalto. El resto de la maratón lo renegocié conmigo mismo: correría en zonas llanas y de asfalto, caminaría en pistas de cabras o en cuestas arriba muy duras.

Allá por el kilómetro 14 o 15 la media maratón se metió en un típico pueblo chino, de éstos que no son ni bonitos ni feos pero que tienen cierto encanto, y fue una parte también muy entretenida. Se metía por callejones, la gente del pueblo te acompañaba un rato mientras cargaba leña, los niños te indicaban por dónde se iba... Tras unas cuantas vueltas al pueblo, volvíamos a la carretera, esta vez en sentido contrario. Bueno, y también la pista pedregosa, que volví a hacer andando. Cuando se acabó la pista estaba ya en el kilómetro 18, y decidí que de ahí a la meta, por dignidad, debería ir corriendo (con ese trote cochinero que nunca aceleré).

Así lo hice, aunque lo pasé muy mal en los últimos tramos, porque yo me había hecho la idea de que una media maratón eran 20 kilómetros, cuando en realidad no es así: si una maratón son 42,195 kilómetros, una media maratón, por lógica, son 21,0975. Cuando vi el cartelito de 20 kilómetros y descubrí que aún quedaba un kilómetro largo, me cabreé. Sin embargo, en los metros finales, hasta me corrió alguna lagrimilla de emoción. Lagrimillas que por poco no fueron de dolor, porque a apenas 10 metros de la línea de meta una corredora china que iba delante de mí tropezó, cayó y por poco me la como. En fin, ahí estaba la meta tan anhelada: llevaba un buen rato soñando con arrancar una bandera española de un espectador y llegar en plan campeón olímpico, pero no había ninguna y me quedé con las ganas. Al llegar, eso sí, me dieron una medalla por participar, me hicieron una foto, y fui tan inmensamente feliz como el ganador.


Once
, que no tiene buen recuerdo de la Gran Muralla,
mira la medalla con escepticismo.



Quedé el 464 de unos 520 participantes en la media maratón, pero bueno, no esta mal para un novato, y seguramente fui el mejor oscense (no estoy cien por cien seguro, porque me han dicho que alguna vez ha venido gente de mi provincia a correr este maratón tan particular). Durante todo el recorrido me había dicho que no iba a picarme con nadie, que la carrera era sólo conmigo mismo, e incluso me frenaba un poco cuando había gente pisándome los talones. Sí que he de decir que me pasé casi todos los 21 kilómetros adelantando y poco después siendo adelantado por una chica vestida de rosa y con unos kilillos de más, como yo, y que como yo hacía algunas partes andando y otras corriendo un poco. Cada vez que me adelantaba, además, me decía algo que no entendía, y me mosqueaba un poco, así que pensé en apurar al final para vencerla, pero no pudo ser. En cambio, fíjate qué tontería, me puse muy contento cuando en los últimos kilómetros adelanté a un señor negro y delgado, me autoengañé imaginando que estaba adelantando a Gebreselassie.
Ah, un toque local de esta maratón: al acabarla unas señoras del pueblo hacen masajes en las piernas por 80 yuanes, y otras venden souvenirs como los de Badaling.

Acabé con las piernas hechas puré, al día siguiente voy caminando como un anciano, pero ha sido una experiencia fantástica, una de las mejores que he vivido este año. Por cierto, se me ha olvidado decir que la gente que participa en estas cosas es encantadora, hay un clima de compañerismo y solidaridad excelente. Si estáis en China o vais a venir os recomiendo que probéis de correr en ella para otro año: aprovechad los próximos meses para entrenar, para que no haya disgustos, o para que no tengáis que ir como yo, un ratito al paso y otro al trote.

Enlace Permanente

Por ahora hay 9 comentarios

Pincha aquí para comentar


La triste historia de Rong,
el as del ping pong de Hong Kong

4 de Mayo, 2015, 0:01


Este domingo ha terminado el Mundial de Tenis de Mesa 2015, que se disputaba en la ciudad china de Suzhou, y ha acabado como se esperaba, con pleno y aburrido dominio de los anfitriones. De los cinco oros en juego (individuales femenino y masculino, dobles de ambos sexos y dobles mixtos) China se ha llevado cuatro y medio (lo de medio es porque en el dobles mixto ganó una pareja formada por un chino y una surcoreana).

A mí en los Mundiales de cualquier deporte, y si son deportes raros mejor, me encanta escarbar en los palmareses de hace décadas, que en el caso del ping pong son especialmente largos (los primeros campeonatos del mundo se organizaron hace casi un siglo, y en los primeros tiempos se celebraban anualmente). Fijándose en ellos uno puede descubrir que los chinos empezaron a ganar oros a puñados en los años 50, y que el primero de esos oros se lo llevó un tal Rong Guotuan. ¿Quién sería? He pinchado en ese nombre en Wikipedia para conocer algo más de él, y así me he adentrado en una muy triste historia.

Rong Guotuan, nacido en 1937, fue de hecho el primer campeón mundial de la Historia de China en cualquier deporte. En los Mundiales de Dortmund 1959, Rong logró el oro y acabó así con varios años de dominio de Japón, que estaba llevándose muchos campeonatos porque habían sido pioneros en usar palas de ping pong con esponjilla. Ya sabeís, la tecnología nipona.


Rong con el trofeo de 1959, una de las pocas fotos que hay de él.


En realidad, Rong no era exactamente chino, sino de Hong Kong, entonces colonia británica (el tenis de mesa es un deporte nacido en Inglaterra y seguramente se jugaba mucho allí). En Hong Kong, alternaba su trabajo de bibliotecario con su gran pasión, el tenis de mesa, pero desde esa pequeña colonia no veía muchas posibilidades de desarrollar una carrera deportiva internacional, así que tomó la atrevida decisión de irse a China, ese gigante allá en el norte, para poder jugar unos Mundiales. Eso hizo, sin especial interés en el comunismo, y le fue bien varios años.

El jugador se convirtió en un héroe revolucionario para un país, China, que en aquel entonces estaba en uno de sus peores momentos de la Historia, en aquel "Gran Salto Adelante" que causó millones de muertos de hambre. En un régimen comunista joven, el nuevo campeón mundial, que encima había ganado a la enemiga Japón, fue venerado.



El primer ministro Zhou Enlai dijo que el año 1959 había sido de doble felicidad por la victoria de Rong y el décimo aniversario de la República Popular, y desde entonces las pelotas de ping pong chinas se llamaron así, Doble Felicidad (hoy en día siguen siendo la marca de pelotas de ping pong más conocidas mundialmente).

Rong se retiró poco después de su oro mundial para dedicarse a entrenar al equipo femenino chino, al que ayudó a conseguir también algunos oros ya comenzados los años 60. Pero todo se torció, como para muchos chinos, cuando llegó la Revolución Cultural, a mediados de los 60. Rong y varios jugadores y entrenadores de ping pong que habían llegado desde tierras hongkonesas fueron acusados de espías, usando como excusa su procedencia de esa colonia extranjera y otras bizarras razones (que si uno había sido sorprendido leyendo un diario, que si otro tenía una foto de niño en la que llevaba un uniforme con la bandera de Japón...). Humillados y sometidos a palizas, Rong y otros dos grandes jugadores chino-hongkoneses de la época se suicidaron. El 20 de junio de 1968, Rong se ahorcó con una cuerda en un árbol junto a un estanque. En su traje había una nota escrita en la que decía "No soy un espía, por favor, no sospechen de mí. Te he decepcionado. Valoro más mi reputación que mi propia vida". Así lo cuenta el libro "La década turbulenta", de Yan Jiaqi y Gao Gao.

La Revolución Cultural destruyó muchísmas cosas en China, entre ellas a su primer gran héroe deportivo, al padre del dominio nacional en el tenis de mensa, el deporte que más éxitos ha dado a China. Al menos, tras la Revolución Cultural su nombre fue públicamente rehabilitado, e incluso hay una estatua en su honor en Zhuhai, al lado de Macao, que es la tierra original de su familia.


Algo mejor, aunque no del todo bien, le fue al segundo gran campeón chino de tenis de mesa, que fue Zhuang Zedong. Zhuang recogió el testigo de Rong y ganó los Mundiales siguientes al ganado por el hongkonés (1959, 61 y 63). Sobrevivió a la Revolución Cultural, y en 1969, cuando ésta se moderó un poco, hasta participó en los históricos partidos entre jugadores chinos y estadounidenses en la llamada "diplomacia del ping pong" (que se podría decir que comenzó él, al hacerse amigo de un jugador estadounidense en los Mundiales de aquel año).


Zhuang y su amigo estadounidense, Glenn Cowan,
a quien el paso de las décadas no le ha hecho olvidar la amistad por su contincante chino
(ni tampoco su amor a su peinado).



Tras la Revolución Cultural, sin embargo, Zhuang fue acusado de ser protegido de Jiang Qing, viuda de Mao y componente de la famosa "Banda de los Cuatro", por lo que fue encarcelado e investigado, aunque finalmente se le dejó en libertad.


Más tarde, tuvo bastantes problemas al enamorarse de una japonesa, ya que tuvo que hacer un montón de trámites para que el régimen autorizara su boda con alguien del "eterno enemigo". De hecho, Zhuang escribió un libro sobre esta experiencia titulado "Deng Xiaoping aprobó nuestro matrimonio".

En 2008 se le diagnosticó un cáncer de colon ya avanzado. El exjugador sufrió mucho en sus últimos años de vida e incluso pidió que se le aplicara la eutanasia, lo cual le fue denegado, y falleció el 10 de febrero de 2013.

Un par de tristes historias, pero a la vez apasionantes. ¿A que no pensabais que las vidas de los jugadores de ping pong pudieran dar para tanto?


Enlace Permanente

Por ahora hay 3 comentarios

Pincha aquí para comentar


La otra Na

21 de Enero, 2015, 0:01


El año pasado se retiró la tenista china Li Na, probablemente la deportista de su país que más famosa ha sido en el panorama mundial. No por ser mejor que las otras deportistas chinas (es buena pero no tanto), sino por haber jugado un deporte más mediático que otras: China tiene a las mejores deportistas de la historia en bádminton, ping pong o saltos de trampolín, por ejemplo, pero lamentablemente son grandes desconocidas fuera de su país.

Li Na, quien esta semana ha vuelto a ser noticia al anunciar que está embarazada (probablemente ése fue el motivo de su retirada, que quería ser madre) fue la primera tenista china que ha sido realmente famosa en las pistas, gracias sobre todo a que ganó Roland Garros y el Open de Australia, dos grand slam. Pero hace 30 años otra tenista china tocaya suya dio mucho que hablar, en su caso por motivos extradeportivos. Fue Hu Na, una entonces casi adolescente que, como la Comaneci, desertó de su país en los 80 durante un viaje a Estados Unidos.


Hu Na, nacida en 1963, era a principios de los 80 una joven promesa china del tenis, un deporte casi desconocido en la China de entonces pero que en su familia ya había practicado hasta su abuelo en los años 20. Apenas cumplida la mayoría de edad, Hu Na ya era la número uno del tenis de su país, e incluso era considerada una de las mejores jugadoras de Asia, lo que le permitió ser escogida en el equipo nacional para la Copa Federación en 1981 (el primer año en que China disputó este torneo femenino de selecciones) y en 1982.


Hu Na con su abuelo


En julio de 1982, Hu Na viajó a EEUU para disputar con su selección esa Copa Federación, que en aquel entonces disputaba todos los partidos en el mismo lugar, en aquel caso las pistas de Santa Clara, en California. Na fue decisiva para que China ganara con facilidad la primera ronda ante Japón, pero en la segunda ronda, donde las chinas encaraban a Alemania, la joven se esfumó justo el día en el que debían disputarse los partidos. Con sólo 19 años, la tenista se escapó del hotel donde el equipo chino estaba alojado, se escondió en una casa de unos amigos y pocos días después solicitaba formalmente asilo político, asegurando que el Gobierno chino le quería obligar a alistarse al Partido Comunista contra su voluntad.

Es posible que así fuera, aunque también hay que decir que Hu Na esyaba algo disgustada con las autoridades chinas porque le habían denegado un viaje anterior a EEUU para participar en entrenamientos y becas que allí le habían ofrecido, por lo que muchos apuntan que es probable que las razones de su defección, más que políticas, fueran profesionales: quería simplemente formarse libremente en un país con mejor nivel tenístico que el chino, y su pasión por el tenis era tal que estaba dispuesta a meterse en el morrocotudo lío de desertar, aunque le costara alejarse de su familia. Aquí tenéis un relato muy minucioso de la deserción de Hu Na, aunque está en chino, para qué os voy a engañar.

La deserción de Hu Na causó un agrio incidente diplomático entre EEUU y China, país este último que apenas estaba saliendo del aislamiento que había conllevado el maoísmo. Se dice que en una reunión entre Reagan y Deng Xiaoping, el entonces líder chino le recriminó a Ronald que le había "robado a su hija" Hu Na (lo de "hija" al parecer lo decía porque ella y él eran de la misma provincia, Sichuan, y que una paisana le hubiera "traicionado" le dolía especialmente).

Las negociaciones duraron meses y finalmente, en abril de 1983, Washington decidió conceder a la chica asilo político para disgusto de Pekín, aunque el incidente no pasó a mayores: las relaciones entre los gobiernos chino y estadounidense, mal que bien, se recompusieron, y de hecho Pekín acudió a los JJOO de Los Ángeles 84 sin problemas, pese a que otros regímenes comunistas sí los boicotearon, en venganza por la espatntada occidental de Moscú 80.

Hu Na jugó como profesional en EEUU pero su carrera fue discreta y corta, lo más a lo que llegó fue a una tercera ronda en Wimbledon, y se retiró en 1991.


Hu Na jugando ya como ciudadana estadounidense


Más tarde, en 1996, se trasladó a Taiwán, donde reside y llegó a montar una escuela de tenis que no sé si aún mantiene. Además ha sido comentarista de tenis para las teles de la isla.


Hu Na en la actualidad


Curiosidad a tener en cuenta es que Hu Na, pese al conflicto diplomático que se montó alrededor de ella, al final ha sido más o menos "perdonada" -o diría mejor "olvidada"- por el régimen comunista chino, lo que le ha permitido viajar a China con mucha frecuencia en los últimos años. La última vez que estuvo aquí, hace unos meses, hasta inauguró en Pekín una exposición de pinturas hechas por ella, parece ser que ahora le ha dado por el arte.


ChinaSmack, el popular blog en inglés sobre este país, mostró que algunos internautas chinos aún recuerdan su defección y le dedican duras palabras, pero bueno, el hecho de que pueda entrar y salir libremente de China muestra que las cosas se han normalizado un poco.

Enlace Permanente

Por ahora hay 2 comentarios

Pincha aquí para comentar


La "Li Na española"

31 de Agosto, 2014, 0:01

Así han definido hoy los locutores de la televisión china a Carolina Marín, la joven jugadora de bádminton española que ha roto hoy todos los pronósticos y se ha convertido en campeona del mundo. En la final, muy emocionante, ha vencido a la actual campeona olímpica, la china Li Xuerui. La victoria es una enorme sorpresa porque, aunque España destaca en muchos deportes, jamás lo había hecho en bádminton. De ahí que los periodistas chinos compararan lo que ha hecho esta chica de Huelva con lo que ha logrado en los últimos años la tenista china Li Na, en un deporte que durante mucho tiempo fue casi desconocido para los chinos.


Me ha gustado el tratamiento que los locutores chinos han dado a la victoria. Aunque ellos, obviamente, iban con Li Xuerui, se han pasado durante todo el partido hablando más de la española que de la china. Y cuando ha ganado no han mostrado enfado ni decepción, sino que se han desecho en elogios. Han destacado que Carolina no sólo es la primera española que gana un Mundial, sino además la primera europea en conseguirlo en 15 años. Y la tercera europea en toda la historia de un deporte que en los últimos años es un coto privado asiático. De hecho Carolina juega en una liga de la India.

Bueno, pues nada, si todo va bien ya tenemos una figura con serias aspiraciones a medalla olímpica, en un deporte casi inesperado. Enhorabuena Carolina, y ahora, ¡a ganarles a los chinos también en ping pong!

Enlace Permanente

Por ahora hay 9 comentarios

Pincha aquí para comentar


Del castell catalán de la calle Nanjing
al castell chino de Nanjing

17 de Agosto, 2014, 0:01


Hace cuatro años, no sé si os acordáis, una colla de castellers catalanes viajó a Shanghái para montar un castell en la calle Nanjing (la principal zona comercial de la ciudad), durante los meses en los que se celebraba en esa metropoli la Exposición Universal.

Os contaba en un post de aquel entonces que en China aquel castell (muy emitido por las teles nacionales) había causado verdadera sensación, hasta el punto de que ya habían comenzado a salir chinos intentando imitarlo, primero de forma amateur pero profesionalizándose poco a poco...

Pues bien: ayer, durante la inauguración de los II Juegos Olímpicos de la Juventud en Nanjing (también conocida como Nankín) los chinos demostraron su capacidad de copiar y mejorar. Mirad qué maravilla crearon, fue con gran diferencia lo mejor de la ceremonia:





Los Juegos Olímpicos de la Juventud, para aquellos a los que no les suene de nada el tema (son algo relativamente nuevo) son unas Olimpiadas casi iguales que las "normales" pero pensadas para jóvenes de entre 14 y 18 años. Comenzaron a celebrarse en 2010 (la sede entonces fue Singapur) y en 2018 viajarán a Buenos Aires. También los hay de invierno, y tienen la misma parafernalia que los JJOO "para mayores": mismos deportes, antorcha olímpica, villa para los atletas, etc.

Algunos dirán que son otro invento del COI para seguir ganando pasta, pero bueno, en China están encantados de que el espíritu olímpico, aunque sea en una versión menor, regrese al país seis años después de Pekín 2008. Y quién sabe si ocho años antes de Pekín 2022, pues os recuerdo que la capital china aspira a las Olimpiadas invernales de ese año.


PD: si tenéis problemas para ver el vídeo de arriba (parece ser que desde algunos países no está disponible, cosas de los derechos televisivos), intentadlo a través de este enlace. Aunque en teoría es un vídeo de dos horas (la ceremonia completa) se supone que está configurado para empezar a verse desde el momento concreto en que comienza el castell chino.

Enlace Permanente

Por ahora hay 19 comentarios

Pincha aquí para comentar


De repente, ¿otras Olimpiadas?

9 de Julio, 2014, 0:01


Como estos días la actualidad deportiva, y casi también la no deportiva, está dominada por el Mundial de Fútbol (sólo el Megamaracanazo de ayer ya lo justifica), ha pasado desapercibida incluso en China una noticia que en el futuro puede ser importante para Pekín. La noticia a la que me refiero es que Pekín ha pasado el primer corte del Comité Olímpico Internacional y se ha convertido en candidata oficial a los Juegos Olímpicos de Invierno de 2022, junto a Oslo y Almaty (que está en Kazajistán, pese a que el logotipo con forma de manzana os pueda sugerir que se encuentra en la Suiza de Guillermo Tell).

En realidad, no ha habido corte alguno, porque para los Juegos del 2022 finalmente sólo se han presentado estas tres ciudades. Otras tres, que a finales de 2013 habían mostrado interés, finalmente se han retirado de la carrera. Estocolmo y Cracovia (Polonia) lo han decidido al comprobar que sus vecinos no quieren unas Olimpiadas, sobre todo después de que las que este año se han celebrado en Sochi fueran las más caras de la historia (incluyendo JJOO de Verano y de Invierno). Otra ciudad interesada, la ucraniana Lviv, también se ha retirado, debido a la tumultuosa situación actual del país. En España recordaréis incluso que hubo un pique entre Zaragoza y Barcelona por aspirar a estos Juegos, aunque finalmente ni una ni otra, azotadas por la crisis, se decidieron a competir ante el COI.

En fin, que esto de las Olimpiadas es una carrera frenética entre ciudades, y ahora quedan tres. Y en Pekín, de la noche a la mañana, un proyecto que parecía una locura irrealizable está casi al alcance de la mano.

Aún juegan bastantes factores en contra de que la capital china se convierta en la primera ciudad de la Historia en acoger unos JJOO de Verano y unos de Invierno, pero ojo, que esos factores van disminuyendo y, a lo tonto, ahora Pekín es casi la gran favorita a ser sede de las Olimpiadas de 2022.

El gran obstáculo que parecía insalvable para Pekín era el hecho de que los Juegos anteriores, los que se celebrarán en 2018, serán en Asia (los acoge la ciudad surcoreana de Pyeongcheang, que en ningún caso debe confundirse con la capital norcoreana, Pyongyang). Tras ellos, lo normal sería que en la edición de 2022 se efectúe la tradicional rotación de continentes y la cita deportiva invernal viajara lejos de Asia. Sin embargo, la gran espantada de posibles candidatas europeas (asustadas, como os digo, por el dineral que costaron los Juegos de Sochi) ha hecho que dos de las candidatas vuelvan a ser asiáticas, y sólo una europea.

Entonces, diréis algunos, lo más lógico es que la ganadora sea Oslo, la capital noruega, que ya acogió unas Olimpiadas de Invierno, las de 1952. Pues sí... pero no, porque a Oslo, que es la ciudad con mejores instalaciones deportivas de las tres, eso nadie lo niega, tiene un pequeño gran problema: el apoyo popular al proyecto es muy escaso, de apenas el 40 por ciento según las encuestas locales.

La oposición a los JJOO (que Noruega ya celebró hace relativamente poco, en 1994) hace temer que Oslo también se retire antes de la elección definitiva de sede, que será en julio del año que viene. De ser así, Pekín y Almaty quedarían solas ante el peligro, y aquí creo que la capital china sí sería favorita de verdad, con mejores infraestructuras, instalaciones, experiencia y nivel deportivo que la ciudad kazaja...

Aunque la capital china pone el nombre oficial a la candidatura, en realidad la mayoría de las estaciones de esquí están a 200 kilómetros de la capital, cerca de otra ciudad llamada Zhangjiakou. De hecho, se suponía que el nombre oficial de la candidatura iba a ser Pekín-Zhangjiakou, pero parece ser que la capital, más famosa allende las fronteras chinas, ha decidido ir sola en la marca. No sé si le irá bien o mal, quizá el COI prefiera ciudades que antes no han tenido JJOO antes que otras que ya han tenido.

En febrero de este año, fui a esquiar a dos estaciones de la zona de Zhangjiakou, y pasé unos días muy agradables allí. La nieve era toda artificial, de hecho alrededor de las pistas el paisaje era seco y otoñal más que invernal, pero en fin, no soy Alberto Tomba y no necesito grandes infraestructuras para disfrutar bajando con tablas una ladera. Me sorprendió lo bien que esquían muchos chinos, sobre todo los niños, pensaba que vería a mucho novato rodando cuesta abajo pero no fue así.

Las instalaciones son modestas, pero no están mal, y me dieron ganas de volver cada invierno, para salir durante un fin de semana del Pekín invernal y smogueado. El mayor problema es la distancia (unas tres o cuatro horas en coche, y yo que fui en autobús de línea ni os cuento), pero dicen que en un par de años habrá tren bala hasta allá y se podrá llegar en media hora. Entonces el problema serán las colas kilométricas de los remontes y las telesillas, me temo...

Os pongo algunas fotos que entonces tomé de las estaciones de esquí que pueden, si sigue la suerte, acoger los JJOO de 2022. No son gran cosa (ni las fotos ni las pistas) pero hay años para mejorar, al menos las segundas.




Este es el nombre de un hotel que se está construyendo
de cara a las posibles Olimpiadas, me hizo gracia.


ACTUALIZACIÓN (8/10/2014): Pues nada, lo que decía hace unos meses, que Oslo se ha retirado de la carrera por los JJOO de 2022 y ya sólo quedan Pekín y Almaty. Los pequineses ya se frotan las manos, y no de frío...

Enlace Permanente

Por ahora hay 2 comentarios

Pincha aquí para comentar


El síndrome de la clase deportista

13 de Noviembre, 2013, 0:01














La semana pasada, un nuevo suceso desagradeibol golpeaba al mundo del deporte chino. Uno de los principales ídolos chinos actuales, el nadador Sun Yang (ganador de dos oros en los Mundiales de Shanghai 2011 y de otros dos en las Olimpiadas de Londres 2012) era pescado conduciendo sin licencia un Porsche, con el que tuvo un pequeño accidente. El caso recuerda a otros que hemos oído en meses pasados de famosos futbolistas españoles cazados in fraganti conduciendo a excesiva velocidad sus autos, que casi impepinablemente han de ser veloces deportivos de gama alta.


Conducción de estilo libre


A Sun no le ha salido barata la broma: no sólo ha sido denunciado y criticado en los diarios de toda China, sino que ha estado detenido siete días en un centro para delitos menores, y la federación nacional de natación le ha expulsado temporalmente de la selección (imagino que para que se asuste, aunque no creo que estén mucho tiempo sin el que es por ahora el mejor nadador chino de la historia).

Sun ha venido a agrandar cierta leyenda negra que se está formando en torno a los deportistas chinos, a los que algunos en este país acusan de arrogantes nuevos ricos. Otro caso muy conocido es el de la patinadora de velocidad china Wang Meng, que después de convertirse en el atleta chino con más éxitos en las Olimpiadas de Invierno (4 oros en total) protagonizó dos incidentes en los que, aparentemente borrachilla, montó un par de escándalos públicos. En uno de ellos hasta agredió a su entrenador y, junto a otros compañeros de equipo, destrozó un hotel en el que estaban concentrados.


Que te pego, leche


Sin llegar a tales niveles, otra deportista china con muchos éxitos pero también mala fama es la tenista Li Na, una de las mejores del mundo en la actualidad, que aunque no ha llegado nunca a broncas físicas o ilegalidades, ha tenido varios rifirrafes con periodistas chinos en ruedas de prensa, porque es de sangre caliente y enseguida se enfada cuando una pregunta no le agrada. Es especialmente desagradable, además, con los periodistas de su país.


¡Siempre negatifo, nunca positifo!


Para añadir sal a la herida, los jugadores de baloncesto de China en más de una ocasión han protagonizado duras peleas a sillazos, los futbolistas son muy criticados por ganar demasiado dinero para lo mal que juegan (una concepción que igual que cambia ahora que un club chino es campeón de Asia) y Liu Xiang, el que antaño fue el mejor atleta del país y la figura deportiva más famosa de la pasada década en el país (algo similar a lo que hoy por hoy es Sun Yang) ha aparecido disfrazado junto a sus compañeros de revolucionario maoísta, algo que muchos aficionados han visto como poco serio.


Agrupémonos todos en la ducha final


El único que se libra por ahora de las noticias negativas que a veces revolotean a los famosos deportistas chinos es el ex jugador de la NBA Yao Ming, quien sigue siendo para los aficionados locales un gran ídolo, el gigantón que mejoró la imagen de los chinos con sus grandes actuaciones en la mejor liga de baloncesto del mundo. Eso sí, a Yao, una vez retirado, le cuesta lo suyo mantener la buena fama: ahora se pasa el día con campañas ecologistas, de ayuda a niños con problemas y otras labores humanitarias.


Yao Ming pidiendo a los chinos que no coman sopa de aleta de tiburón



Yao Ming pidiendo a la gente, de sangre roja o azul, que no cace elefantes



Yao Ming pidiendo que dejen a los leopardos en paz



Yao Ming pidiendo que no se arranquen cuernos de rinoceronte



Yao Ming preguntando a los masai que qué masai que proteger

Enlace Permanente

Pincha aquí para comentar


Olimpiadas orientales,
un docenio después

9 de Septiembre, 2013, 0:01


Como estos días estoy en España de vacaciones, he vivido plenamente el estrepitoso fracaso de la candidatura de Madrid para los Juegos Olímpicos de 2020, al que, como la prensa le ha dado ya tantas vueltas, no creo que valga la pena que añada mucho más. Sólo, quizá, que entre las muchas razones que he oído para explicar las razones de la no elección (la crisis en España, la sombra de Eufemiano Fuentes, el inglés de Ana Botella, la conspiración para que París sea olímpica en 2024, etc) no he escuchado otra que a mí me parece también importante: España ya tuvo unos Juegos Olímpicos hace relativamente poco, en 1992, y el COI quiere llevarlos a otros países antes de que, en un momento dado, regresen a España (Japón, por ejemplo, ha tenido que esperar 56 años).

Por no repetir lo dicho en los medios, puedo aquí analizar las consecuencias de la elección de Tokio para China, tema siempre central de este blog. Éstas son algunas:

- A bote pronto, la elección no gustará a los chinos, pero en el fondo es buena para ellos también: Desde el pasado año, China y Japón -sus gobiernos y sus sociedades- han centrado casi exclusivamente su relación en los conflictos territoriales. El conflicto de las Diaoyu/Senkaku, una especie de Malvinas del Mar de China Oriental, se ha enquistado, y los chinos de la calle pegan en sus coches pegatinas pidiendo el retorno de esas islas a su país (curiosamente, los coches que más ponen esas pegatinas son los de marca japonesa, para que sus dueños dejen claro a sus vecinos que no son niponófilos). Por todo esto, los chinos no celebrarán la elección de Tokio. Sin embargo, en el fondo a los chinos les benefician unos Juegos nuevamente en la cada vez más importante región de Asia Oriental (a la que volverán tan sólo 12 años después de los de Pekín, cuando pasaron 24 años entre Tokio 64 y Seúl 88, y dos décadas entre Seúl 88 y Pekín 2008). Para empezar, beneficia a los espectadores chinos en los horarios televisivos, que serán ideales para ellos, cuando en otros JJOO y Mundiales tienen que sufrir con los trasnoches (Japón sólo tiene una hora más que China). Por otro lado, los atletas chinos se ahorrarán largos viajes y jugarán en un país con un clima similar (húmedo en verano), por lo que su rendimiento puede ser mejor que en Londres 2012 o en Río 2016. Por último, seguro que a los vecinos chinos les cae algún pellizquito del negocio que se mueve con estos eventos (quizá exportaciones de cemento o acero para las infraestructuras, o si no algún negocio indirecto similar). Finalmente, cuando Japón está contenta, China se ha de preocupar de un rival menos, y con esto pasamos al siguiente punto...

- Tokio 2020 distraerá y ayudará a relajar la tensa situación política de Extremo Oriente, o al menos eso espero: Si España necesitaba las Olimpiadas de 2020 para recuperar su maltrecha autoconfianza, Japón las necesitaba para quitarse complejos frente una China que ya le ha superado en PIB hace unos años y revolotea con buques de guerra en las islas que Japón le arrebató a finales del XIX, cuando era el archipiélago nipón el que despegaba económicamente. Los JJOO de Tokio, obviamente, no van a influir en el conflicto, pero posiblemente distraerán a los japoneses de las tensiones con China, que en los últimos años han sido un tema estrella en sus medios y quizá se han agrandado más de lo real (en China también, claro está). Tokio 2020 podría ayudar a la distensión, de la misma manera que en los siete años en que China estuvo preparando Pekín 2008 sus tensiones exteriores fueron algo menores que en la actualidad.

- ¿Surgirá el siempre temido fantasma del boicot, esta vez chino?: Nada más salir Tokio elegida para los JJOO de 2020, algunos internautas chinos ya bromearon con la posibilidad de que China no participe en ellos a menos que Japón le devuelva las islas Diaoyu, mencionadas en los epígrafes anteriores. Aunque es sólo una broma, y de aquí a siete años puede pasar de todo, lo cierto es que China y Japón están inmersas en un conflicto que ninguna de las dos quiere ni debe resolver por la clásica vía del campo de batalla, por lo que los desplantes diplomáticos pueden ser algo habitual en los años venideros, y quién sabe si la amenaza del boicot -un ejemplo de desplante diplomático a lo bestia- vuelve a aparecer. En el fondo es difícil que pase, porque Pekín 2008 se libró -por poco- de esa lacra para el deporte que son los boicots, y seguramente querrá responder de la misma manera, por muy tenso que esté todo.

- Shanghai tendrá que esperar muuucho: La mayor ciudad de China nunca ha sido candidata a unos JJOO, ni parece de momento interesada en ello, pero más tarde o temprano caerá en la fiebre de las candidaturas olímpicas, como le ha pasado a todas las grandes metrópolis del planeta (ya se ha entrenado en grandes eventos con la Expo Universal de 2010 y los Mundiales de Natación de 2011). En todo caso, con Asia Oriental acogiendo unas Olimpiadas nuevamente a siete años vista, no es fácil que Shanghai intente aspirar a ellos antes de mediados de siglo, o quizá más tarde aún. ¿Quizá cuatro años antes o después de que Madrid, finalmente, consiga esas ansiadas Olimpiadas? Nuestros nietos lo contarán.

Enlace Permanente

Pincha aquí para comentar


La venganza es un plato que se sirve chino

11 de Agosto, 2013, 0:01


Dice la leyenda que cuando Chiang Kai-shek -perdedor en la guerra civil contra Mao Zedong- viajaba en el barco que le llevaba por el Estrecho de Formosa hacia la isla de Taiwán, dijo a sus hombres consciente de que no volvería nunca a China: "No os preocupéis, dentro de seis décadas les ganaremos al baloncesto".

La selección china de baloncesto, único deporte de equipo masculino en el que China puede decir que es la gran dominadora de Asia (ha ganado 15 de los últimos 20 campeonatos disputados) perdió el pasado viernes, por primera vez en su historia (¡primera!), ante Taiwán, algo que podría compararse a que España perdiera con Gibraltar, ahora que el Peñón está de actualidad y ya tiene selección propia de fútbol.

El partido fue además muy dramático, porque en la primera mitad China parecía muy cómoda, llegando a ganar de 17 puntos... Al parecer los locutores de la tele china en esos momentos hasta bromeaban diciendo que el partido era como ver a un hermano mayor jugando con su hermano pequeño. Pues oye, tras el descanso el hermano pequeño se puso las pilas, empezó a remontar e incluso a apabullar a China, y acabó ganando de 18 puntos (96-78). Si España tiene su "angolazo" (el de Barcelona 1992) y su "chinazo" (cuando los chinos ganaron a los españoles en el Mundial de 1994), posiblemente los chinos recordarán este "taiwanazo" durante mucho tiempo.

La derrota dejó a China fuera de las semifinales del torneo (que hoy ganó Irán) y sin plaza de acceso directo al Mundial de España 2014, pues sólo lo conseguían las tres primeras clasificadas (Taiwán tampoco lo ha conseguido, porque al final ha sido cuarta). Queda la opción de que la FIBA invite a los chinos, pues la federación internacional se reserva cuatro plazas para elegir a dedo los que las ocuparán. Aunque no creo que escoja a más de un equipo asiático, y en caso de escoger uno de Asia, igual lo lógico sería invitar a los taiwaneses, que son los que se han quedado a las puertas de plaza directa.


La estrella de Taiwán es este señor, Quincy Davis,
nacido en EEUU y ciudadano de la isla desde el mes pasado
(una operación Juanito Muhlegg, vamos).




China además estrenaba en el campeonato asiático a un entrenador de relumbrón, el gran ex jugador griego Panagiotis Giannakis, pero da la impresión de que va a acabar siendo una versión baloncestística de Camacho para los chinos.

La victoria ha sido muy celebrada en Taiwán, donde los medios la han calificado de histórica. El baloncesto taiwanés no recordaba momentos tan gloriosos casi desde los años 50, en que llegó a jugar los primeros Mundiales del deporte, quedando quinto en el de 1954 y cuarto en el de 1959. Ese torneo lo debería haber ganado la Unión Soviética, que tuvo más puntos que nadie, pero como se negó a jugar con Taiwán porque apoyaba políticamente a China, quedó descalificada (y a Taiwán también le benefició, quedó en mejores puestos de lo que le correspondía por resultados).

En la isla la victoria del pasado viernes puede ayudar a mejorar el sentimiento de identidad deportiva, ante los temores de que los mejores deportistas taiwaneses emigren en el futuro a China, donde el deporte está más profesionalizado y mejor pagado. Estos temores han surgido especialmente este verano, a raíz de que una tenista china (Peng Shuai) y una taiwanesa (Hsieh Su-wei) hicieran también historia ganando el torneo de dobles de Wimbledon. Poco después de la victoria Hsieh anunciaba que iba a mudarse a China para entrenar allí, y muchos taiwaneses (especialmente los más independentistas) se han mesado los cabellos.

El fin de semana ha tenido en otro deporte también una revancha en la que China ha estado implicada, aunque esta vez para bien de este país: ha sido en bádminton, donde la pareja china que fue descalificada en Londres 2012 por dejarse ganar (Wang Xiaoli y Yu Yang) ha conseguido el oro en el dobles femenino.


Ha sido el triunfo más sentido del Mundial, las dos han llorado de alegría, aunque el torneo en realidad ha sido un poco agridulce para China, que en los dos pasados (y en los JJOO) logró todos los cinco oros en juego, mientras que en esta ocasión, y jugando en casa (en Cantón), se ha tenido que conformar con sólo dos, por culpa de Indonesia y Tailandia.

Enlace Permanente

Pincha aquí para comentar


Artículos anteriores en 17. Otros deportes en China




Este blog -sorpresas te da la vida- recibió el premio Blasillo de Huesca 2006 al ingenio español en Internet

Y como no hay uno sin dos, fue galardonado poco después con el Premio 20 Blogs 2006 al mejor blog expatriado

Y agárrate bien a la silla, porque más de un lustro después, llegó el Premio BOBs 2012 al mejor blog en español




  
Translate
this page
into English


Mis adorados
(en español)

A un clic de China
Acupuntura China
Aorijia
Aprende chino blog
Arroz con cristales
Asia es Fútbol
Asia, Buda y rollitos de primavera
Asociación Cultural Amigos de China
Asociación Familias Adoptantes
Bitácora Sino-Cubana
Búsqueda de orígenes
Casa de España en Shanghai
China actual
China en su tinta
China es un Planeta
China Files
China Viva
China, por descubrir
Chinaempleo
Chinalati
Chino Ahora
Chino-China
Chinoesfera
Comida china de verdad
Emigrante retornada
En Beijing
Escala Pekín
Experiencia en China
Farolillos chinos
Foro Chino
Fútbol en China
Gazpacho Agridulce (cómic)
Global Asia
Guangzhou, mi casa
Historias de China
Hong Qiao Liang
Humitas con Arroz
Importar productos de China
Infinity plus one
Instituto Cervantes en Pekín
La sabiduría del I-Ching
Latinoamericanos en China
Living in Pekín
Man Zai Er Gui
Mi vida y China
Ni Hao, Ni Daniel
Nordeste Asiático
Observatorio de la política china
Paella de Kimchi (desde Corea)
Pásame esa China
Pasión por China
Persiguiendo una ilusión
Quality Control Blog
Reflexiones Orientales
Revista de Oriente
Sapore di Cina
Sobre China
Sprachcaffe Chino
Tintas de China
Toro y dragón
Trabajo en China
Viamedius
Xibanya
Y un poquito del vecino Vietnam
Zai China


Mis enchufados
(en inglés)

China Car Times
China Daily
China Digital Times
China Herald
China Hush
China Radio International
China.org
ChinaCulture
ChinaSMACK
Chinat0wn
Chinesepod
Chinos durmientes
CRCC Asia
Danwei
ESWN
Frog in a Well
Global Times
Global Voice
Hanzi Smatter
Layabozi
Ministry of Tofu
New Dynasty
Offbeat China
Shanghaiist
Sinalunya
Sinosplice
South China Morning Post
The Beijinger
Tibetan Altar
Transpacifica
Weibo Trends
Xinhuanet


Mis favoritos
(en chino)

Acramelo (escrito por un español)
Blog de mi amigo el artista Huang Wen
Zeng Jinyan


Mis predilectos
(en portugués)

Associaçao dos Macaenses


Mis queridos
(en catalán, valenciano, balear, LAPAO)

Sergi Vicente (corresponsal de TV3 en China)

 

Blog alojado en ZoomBlog.com

Creative Commons License
Los textos de este blog están bajo una licencia de Creative Commons.

Si eres el autor de alguna de las fotos colocadas en el blog
y no deseas que sea usada aquí,
notifícamelo y la retiraré