chinochano
            El mundo chino al alcance de tu chano


Inicio


En toda la web
En Chinochano
Contacto

Rellena
este formulario
(o mándame un email)


¿Interesado en viajar a China?
Completa
este otro formulario


(promocionado por
The China Guide)


Chinochanadas
en Feisbuk
y en Twitter




Estos posts
te pueden servir
Estudiar mandarín en China 

Encontrar trabajo en China 

Hacer negocios en China 

Buscar piso
en China
 

Encontrar hispanos en China 

Tu nombre
en chino
 

Preparar el viaje
a China
 

Clima en China 

Llamar por teléfono desde China 

Ver TV china
en español
 

Libros sobre China 

Las mejores pelis chinas 

Chino mandarín
en tu ordenador
 

Hoteles en Pekín 

Restaurantes
en Pekín
 

Bares en Pekín 


Y si quieres ahondar
en un tema, aquí tienes posts sobre...
01. Música china
o sobre China


02. Cine y TV
en China


03. Arte y literatura de China

04. Historia
de China


05. Idioma chino

06. Comer y beber en China

07. Viajes por China y alrededores

08. Política y actualidad en China

09. Vida cotidiana en China

10. Nombres y apellidos chinos

11. Pekín,
esa ciudad


12. Shanghai,
esa ciudad


13. Hong Kong y Cantón, esas ciudades

14. Tíbet y Xinjiang

15. Taiwán

16. Fútbol chino

17. Otros deportes en China

18. Bellezas chinas

19. Amor y sexo
en China


20. Asuntos personales

21. China en mapas

22. Consultorio
para los lectores


23. Juegos
para los lectores


24. Cosas inclasificables

Archivos
Julio 2015 
Junio 2015 
Mayo 2015 
Abril 2015 
Marzo 2015 
Febrero 2015 
Enero 2015 
Diciembre 2014 
Noviembre 2014 
Octubre 2014 
Septiembre 2014 
Agosto 2014 
Julio 2014 
Junio 2014 
Mayo 2014 
Abril 2014 
Marzo 2014 
Febrero 2014 
Enero 2014 
Diciembre 2013 
Noviembre 2013 
Octubre 2013 
Septiembre 2013 
Agosto 2013 
Julio 2013 
Junio 2013 
Mayo 2013 
Abril 2013 
Marzo 2013 
Febrero 2013 
Enero 2013 
Diciembre 2012 
Noviembre 2012 
Octubre 2012 
Septiembre 2012 
Agosto 2012 
Julio 2012 
Junio 2012 
Mayo 2012 
Abril 2012 
Marzo 2012 
Febrero 2012 
Enero 2012 
Diciembre 2011 
Noviembre 2011 
Octubre 2011 
Septiembre 2011 
Agosto 2011 
Julio 2011 
Junio 2011 
Mayo 2011 
Abril 2011 
Marzo 2011 
Febrero 2011 
Enero 2011 
Diciembre 2010 
Noviembre 2010 
Octubre 2010 
Septiembre 2010 
Agosto 2010 
Julio 2010 
Junio 2010 
Mayo 2010 
Abril 2010 
Marzo 2010 
Febrero 2010 
Enero 2010 
Diciembre 2009 
Noviembre 2009 
Octubre 2009 
Septiembre 2009 
Agosto 2009 
Julio 2009 
Junio 2009 
Mayo 2009 
Abril 2009 
Marzo 2009 
Febrero 2009 
Enero 2009 
Diciembre 2008 
Noviembre 2008 
Octubre 2008 
Septiembre 2008 
Agosto 2008 
Julio 2008 
Junio 2008 
Mayo 2008 
Abril 2008 
Marzo 2008 
Febrero 2008 
Enero 2008 
Diciembre 2007 
Noviembre 2007 
Octubre 2007 
Septiembre 2007 
Agosto 2007 
Julio 2007 
Junio 2007 
Mayo 2007 
Abril 2007 
Marzo 2007 
Febrero 2007 
Enero 2007 
Diciembre 2006 
Noviembre 2006 
Octubre 2006 
Septiembre 2006 
Agosto 2006 
Julio 2006 
Junio 2006 
Mayo 2006 
Abril 2006 
Marzo 2006 
Febrero 2006 
Enero 2006 
Diciembre 2005 
Noviembre 2005 
Sicilia 1947 


Mis posts
favoritos
Principios fundacionales de Chinochano 

El birrograma 

China conquista
el mundo
 

China rebautizada 

Un país de 5 

Etnias de China 

¡¡Me llamo
Josep Lluis!!
 

Pongamos que hablo de Pekín 

Gracias a la China 

Gripe pekinar 

Alfabeto chino 

El post más polémico 

Agujeros 

Aprende a ligar
con Richar
 

Una vez
fui activista
 

¿Te quedas
o te vas?
 

Colección de objetos superfluos 

China élfica 

Las cabezas de YSL 

Der Untergang
aus Kochinnen
 

Triciclos de China 

Hasta el infinito
y más allá
 

Supermegaofensivo 

Sindicación (RSS)
Artículos
Comentarios



Publicidad

Photobucket - Video and Image Hosting

Photobucket - Video and Image Hosting

 


17. Otros deportes en China


20 recuerdos del Mundial de Pekín

31 de Agosto, 2015, 0:01

Terminó ayer el Mundial de Atletismo de Pekín, con gran pena para aficionados al deporte como este servidor, que en el Estadio Olímpico ha pasado bastante olímpicamente de todas las noticias que la semana pasada auguraban -por millonésima vez, imagino que tras 20 años de intentos algún día acertarán- un apocalipsis económico en China.

No podemos decir que la ciudad vuelva ahora a la normalidad, porque para rematar la cosa el próximo jueves tenemos un desfile militar que va a paralizar la capital y que casi todo el mundo vamos a tener que ver por la tele, por lo que de acto popular tiene más bien poco.

En Pekín 2015 he pasado buena parte de los 9 días que ha durado en el estadio. No he estado en todas las sesiones, ni he visto todas las finales, pero casi casi. Y me llevaré de estos Mundiales, como de los JJOO de 2008, bastantes buenos recuerdos. He aquí dos decenas:

 
El oro de Superlópez:
Fue la única medalla española, pero al menos fue de oro, un metal que no veíamos desde Berlín 2009 (y aquel igual nos lo quitan, pues se lo llevó Marta Domínguez y los tribunales antidopaje están estudiando si lo ganó limpiamente o no). López además le arrebató la victoria en los últimos kilómetros a un marchador local, Wang Zhen, con lo que la cosa tuvo su morbo. En 50 kilómertos (López ganó en 20) vale la pena recordar la gesta de Jesús Ángel García Bragado, que a sus 45 años terminó la prueba noveno, fue el mejor español, y eso ¡en su duodécimo Mundial consecutivo! El madrileño, el atleta que más Mundiales ha disputado en la historia, ganó el oro en Stuttgart 93, hace ya más de 20 años, y desde entonces no ha faltado a ninguna cita, el tío. 
 
La zambullida de Rolanda:
En las carreras de Pekín hubo varias caídas, pero quizá la más espectacular fue la de la panameña Rolanda Bell, que en el 3.000 obstáculos se cayó de cabeza al foso con agua. Curiosamente, yo la entrevisté pocos minutos después, pues tenía la misión en el Mundial de recoger declaraciones de atletas latinoamericanos, pero yo no había podido ver la caída y no le pregunté de ello. Sí note que estaba totalmente empapada en la zona de declaraciones, pero pensé que se había tirado una botella de agua por la cabeza para refrescarse.



La media perilla de Tamberi:
Los atletas a veces son excéntricos y llevan extraños peinados, como los de la campeona jamaicana de 100 metros Fraser-Pryce, pero el que se llevó la palma fue el saltador de altura italiano Gianmarco Tamberi, que en la clasificación y la final lució una peculiar media perilla que al parecer lleva desde hace mucho tiempo (quizá le da suerte o algo). Fue lo más llamativo de Italia en los Mundiales, porque por lo demás no rascaron ni una sola medalla.
 
Yego llegó más que nadie:
El oro de Julius Yego en jabalina fue una sopresa y mostró que Kenia ya no se conforma con ganar en pruebas de fondo y medio fondo, ahora hasta prueba suerte en los lanzamientos, que durante décadas han sido la salvación de los europeos. El resultado es que Kenia fue por primera vez líder en el medallero general. Algo parecido pasa con Jamaica, tradicional cantera de velocistas donde ya ha habido buenos resultados de lanzadores en Pekín.
 
El pelo naranja de Li Jinzhe:
De manera similar a lo dicho hace un momento con Kenia, la selección china, que durante mucho tiempo se había quedado encasillada en marcha, fondo y lanzamientos, ahora resulta que tiene buenos saltadores. En la final de longitud, los chinos quedaron en tercero, cuarto y quinto lugar: sólo una medalla, pero un gran resultado. El quinto, Li Jinzhe, deslumbró además con su pelo naranja, en un país donde los deportistas famosos no suelen llevar pelos extravagantes ni se tatúan como reos de un penal.
 
Tambores en el Nido:
Para dar un toque chinesco a los Mundiales, en la pista se colocaron bombos tradicionales chinos y con ellos se marcaba el ritmo a los corredores, o se añadía dramatismo a los momentos previos a una final importante. Otro toque oriental bonito en los Mundiales se hizo en las carreras de relevos, donde cada equipo salía por unas puertas del estadio que se habían decorado como si fueran la entrada a la Ciudad Prohibida.
 
Schippers, la sorpresa holandesa:
Aunque Bolt se llevó toda la atención y dio mucha emoción en sus duelos con Gatlin, lo cierto es que sus oros (otra vez tres) no fueron una gran sorpresa. Quizá la gran revelación de Pekín 2015 fue en cambio esta alta y lozana ciudadana de los Países Bajos que ganó los 200 metros y quedó segunda en los 100, algo nada fácil en unas pruebas en las que las atletas de raza negra habían dominado durante décadas. Para muchos, Bolt fue el rey del Mundial y ella la reina.
 
El yemeni descalzo:
En una de las carreras de 5.000 metros, junto al gran Mo Farah, destacó un joven corredor del Yemen de 16 años que hizo toda la prueba descalzo, algo que nos recordó a aquel mítico maratón de Roma 1960 de Abebe Bikila, aunque el etiope quedó primero entonces y el yemení fue último. De lejos no me di cuenta, pero cuando bajé a la zona de declaraciones, los periodistas chinos estaban locos por encontrar a alguien que supiera árabe para ayudarles a hacer de intérprete. Nos preguntaron sobre todo a los reporteros españoles, quizá porque teníamos la pinta más parecida a los yemeníes. Nosotros lo vimos ir descalzo hacia los vestuarios, pero como en esa parte post-carrera hay muchos otros corredores que van sin zapatillas, no nos dimos cuenta de su excepcionalidad.
 
La faraona Beitia:
La final de salto de altura femenina fue de las cosas más emocionantes que recuerdo, quizá porque allí teníamos una de las grandes esperanzas de medalla, pero no pudo ser. Ruth Beitia estuvo a su altura (nunca mejor dicho) pero las rusas y la croata Vlasic estaban aún mejor. Me encantó la forma en que saltaba (antes de empezar la carrerilla siempre ponía una postura como de egipcia de las pirámides) y su simpatía -con un punto socarrón de atleta curtida con la prensa- en la zona de declaraciones. Fue muy gracioso que al despedirse de nosotros los reporteros decidió darnos un beso a cada uno, y al ser ella tan alta parecía una madre despidiendo a sus hijos antes de que fueran al colegio.
 
Medalla para el taxista:
La anécdota más increíble del Mundial (no está del todo comprobada, pero qué demonios, es una gran historia) la protagonizó el campeón de lanzamiento de martillo, un polaco llamado Fajdek. Este peculiar atleta un poco obeso y gigantón -como muchos lanzadores-, de barbas pelirrojas y gafotas, decidió celebrar su oro con una borrachera tal que al regresar al hotel decidió darle al taxista su medalla como pago por la carrera (al día siguiente la policía la recuperó). Ayer mismo me encontré una historia similar, contada por el locuelo cantante argentino Facundo Cabral, que un día le regaló a un conductor de taxi un disco de oro que le acababan de dar (en este caso se lo dio para siempre).
 
La mascota más patosa de la historia:
Para animar a los espectadores antes de que comenzaran las sesiones vespertinas, la organización sacaba a la pista a la mascota de los Mundiales, una golondrina que según me he enterado hoy se llamaba Yaner (algo así como "golondrinita"). Desde los tiempos de Cobi no he visto un bicho más petrificado: con esas alas cortas siempre hacia arriba, el pobre no podía caminar más de 10 metros en cada sesión.
 
Lamine Diack y sus peroratas:
En estos Mundiales se retiró Lamine Diack como presidente de la federación internacional de atletismo (IAAF) y asumió el cargo Sebastian Coe, en la foto tenéis a los dos. En su última rueda de prensa, Diack se enrolló como una persiana para defenderse de las acusaciones de manga ancha en el dopaje. Los periodistas, ya no sabíamos donde meternos, y sus compañeros de mesa le pasaron un papelito en el que le debían poner algo así como "termina ya, que va a comenzar la clausura". Y el dijo en voz alta: "pues si se retrasa la clausura, que se retrase", y siguió con su rollo.
 
La decepción francesa:
Francia, como Italia, fue uno de los grandes fracasos en este Mundial, con sólo dos bronces (no pongo a España en este grupo porque tampoco se esperaba mucho más de lo poco logrado). Quizá la mayor decepción del campeonato la protagonizó el pertiguista Lavilleine, el único que ha conseguido saltar más alto que Bubka, y que esta vez se tuvo que conformar con el bronce. No fue el campeonato de los pertiguistas famosos: Bubka, ya retirado hace años, quería esta vez presidir la IAAF, pero Coe le ganó en las votaciones.
 
Zhang y el golpe de la grulla:
La final masculina de altura fue tan emocionante como la femenina, en este caso porque para los chinos era una de las grandes esperanzas de oro. Zhang Guowei no pudo llevarse la victoria, tuvo que conformarse con la plata, pero al menos nos dejó una fantástica postura de la grulla cuando consiguió superar el listón en una de las mangas (los saltadores a veces son un poco payasetes).
 
Un ruso saltarín:
Si hace 10 años Liu Xiang (ya retirado, para tristeza de los chinos) hacía historia al ser el primer asiático en ganar oros en el 110 vallas, esta vez el hito lo ha conseguido el ruso Shubenkov, primer ganador blanco de esta prueba. Fue muy gracioso en la rueda de prensa, donde dijo que no recordaba absolutamente nada de la final, de flipao que estaba con su victoria.
 
Los chinos ya son veloces:
China se llevó un oro en estos Mundiales (en 20 kilómetros marcha femenino) pero seguro que para los chinos lo más valioso de Pekín 2015 fue la plata en el 4x100, una prueba de velocidad donde los asiáticos jamás habían destacado. Los cimientos del estadio temblaron cuando los chinos entraron en la meta en tercer lugar, y aún temblaron más cuando EEUU, que había entrado segunda, fue descalificada. Uno de los miembros de estos relevos, Su Bingtian, hizo aún más historia al convertirse en el primer asiático en llegar a la final de 100 metros, la carrera más mediática de todas, junto a Bolt y a Gatlin. Quedó último, pero para China, que asoma la cabeza en la velocidad, supo a medalla.
 
Dibaba se queda a medias:
La etiope Genzebe Dibaba (en mi modesta opinión, la atleta más bella de los Mundiales, aunque haya otras con cuerpos más espectaculares) era la principal candidata a ser la reina de los campeonatos, y aunque comenzó cumpliendo con un oro en 1.500, no pudo completar la faena y en el 5.000 se tuvo que conformar con el bronce. En todo caso, qué ojazos, qué pena que no hable inglés y que en la rueda de prensa se mostrara tan tímida.
 
Dos tercios de las Luik:
El último día, en la maratón, los periodistas nos sorpendimos al ver a dos atletas idénticas defendiendo la bandera de Estonia, aparantemente gemelas, y más nos sorprendimos al enterarnos de que en realidad son trillizas y tienen otra hermana igualita, e igualmente maratoniana, que no pudo ir a Pekín por lesión. Se apellidan Luik y tienen nombres confusos, para acabarla de liar: Liina, Lily y Leila (la que no corrió).
 
Atontado contra Bolt:
Una de las imágenes de Pekín 2015 fue el "atropello" sufrido por Usain Bolt en plena pista, cuando celebraba su victoria en los 200 y un patoso cámara montado en un Segway de ésos de dos ruedas perdió el control de ese vehículo diabólico y cayó derribando a Bolt por el camino. En la rueda de prensa Bolt bromeó diciendo que seguramente el cámara había sido sobornado por Gatlin (y Gatlin continuó la broma diciendo que estaba decepcionado con el cámara porque no había completado del todo el "trabajo").
 
Un oro a última hora:
En las carreras a veces se pierde el oro en el último suspiro, y aunque en los concursos (lanzamientos y saltos) no ocurre tan a menudo, también puede pasar. En jabalina femenina, el estadio celebraba ya el oro de su compatriota Lü Huihui cuando una alemana no precisamente favorita, Katharina Molitor, en el último lanzamiento de toda la final, hizo la machada y le sacó un metro de ventaja a la china. Fue posiblemente el mayor disgusto para los locales.


Fuera de las pruebas profesionales, he de mencionar, porque también es para mí un imborrable recuerdo, que participé en la carrera de periodistas (800 metros, corríamos chicos y chicas juntos, y estábamos de todas las edades). Quedé en un deshonroso 112º puesto (de unos 125 que acabaron la prueba), acabé más cansado que en la media maratón de la Gran Muralla, pero oye, siempre podré presumir de haber corrido sobre el mismo tartán que Bolt, Mo Farah, Dibaba, Gatlin o García Bragado.

Enlace Permanente

Por ahora hay 4 comentarios

Pincha aquí para comentar


Vuelta al tartán

24 de Agosto, 2015, 0:01

Ya estamos en Pekín metiditos de lleno en los Mundiales de Atletismo. Qué gusto volver a pasarse la jornada en El Nido, como en los Juegos Olímpicos de 2008. Y qué días estamos teniendo, azules y sin contaminación, ¡por favor, que todos los meses haya un sarao internacional gordo en esta ciudad!







El sábado comenzaron las competiciones, y ya hemos tenido ocasión de ver a algunos de los mejores atletas del momento, como Bolt, que ayer dio en apenas 20 segundos más espectáculo que el de un largometraje, con ese morboso duelo con Gatlin. Pero otros atletas nos están entreteniendo mucho también...







A mí, particularmente, que me está tocando ver de cerca a los atletas en la zona mixta, lo que más me ha encandilado es la mirada de la campeona etiope Genzebe Dibaba, que es algo así como una Angelina Jolie del Cuerno de África. Qué ojazos, madre mía, y encima es la gran favorita a la victoria en los 1.500 metros de mañana.



Mientras en España andáis muy contentos con el oro de Miguel Ángel López en marcha, y a la espera de si Ruth Beitia consigue otro en salto de altura, los chinos con lo que están exultantes es con el hecho de que uno de sus compatriotas, Su Bingtian, se colara ayer en la finalísima de 100 metros, al lado de Bolt, Gatlin, Gay y compañía. Quedó el último, y tuvo que entrar un poco de chiripa (porque había tres atletas empatados en 9:99), pero es el primer asiático que lo logra (también el primero que baja de la barrera de los 10 segundos) y las teles chinas están ofreciendo hoy una y ota vez repeticiones de su carrera.



Pero bueno, aún queda una semana de competición, ¡a seguir disfrutando!

Enlace Permanente

Por ahora hay 7 comentarios

Pincha aquí para comentar


Tiembla, Mundial de Tute

7 de Agosto, 2015, 0:01

Vaya racha para los chinos: si hace justo una semana celebraban su elección como sede de los JJOO de Invierno de 2022, que serán en Pekín, hoy ya han conseguido otro gran evento deportivo, el Mundial de Baloncesto de 2019 (ya quisieron el de 2014, pero en aquella ocasión perdieron ante la candidatura de España). En lo poco que llevamos de siglo China ya ha tenido o va a tener Olimpiadas de Verano y de Invierno, Mundiales de baloncesto, de atletismo (los de este mes en Pekín), de natación (Shanghái 2011)... Ya sólo les va a faltar un Mundial de Fútbol, ¡y ahora que la FIFA está tan patas arriba, cualquiera sabe!


Yao y Pacquiao



Y ya que he mencionado los Mundiales de Natación, a China le está yendo bastante bien en los que actualmente se celebran en la ciudad rusa de Kazan (Rusia, otro país con muchos grandes eventos deportivos en los últimos años). Al habitual dominio chino en saltos de trampolín y las también habituales platas de natación sincronizada (el oro siempre se lo llevan las rusas) hay que sumar una por ahora muy aceptable cosecha de cuatro oros en las pruebas de natación. A los triunfos de Sun Yang, que ya es un habitual de los podios en los últimos años, se han unido otras jóvenes promesas como Ning Zetao, un chaval hasta ahora desconocido que triunfó ayer en los 100 metros libres.


Ning Zetao, de nombre bastante curioso, es además, como quizá habéis podido advertir en las fotos, un deportista bastante guaperas, y las chinas ya están loquitas por él. Ya les hacían falta ídolos así, porque las grandes leyendas del deporte masculino chino hasta el momento no habían destacado precisamente por su belleza...


Sun Yang, el mejor nadador chino de la historia,
necesita al mejor dentista chino de la historia.



Yao Ming, el mejor baloncestista chino de la historia
(lo sé, a Sun y a él les he pillado en malos momentos,
pero es que esta imagen es con diferencia la más famosa de Yao).



Liu Xiang, el mejor atleta chino de la historia
(quizá no tan callo como los anteriores,
pero el pelo Bruce Lee y su cuerpo larguirucho nunca le beneficiaron).

Enlace Permanente

Pincha aquí para comentar


Olímpicos otra vez

31 de Julio, 2015, 0:01


Quién lo hubiera dicho hace apenas dos o tres años, pero desde hoy Pekín vuelve a ser ciudad olímpica. Aún no se nos han borrado a muchos los recuerdos de Pekín 2008, aquellos Juegos que tanto tema de conversación dieron a este blog y a muchos otros, y mira, ahora la ciudad ya tiene otras Olimpiadas por delante. Hoy el Comité Olímpico Internacional le ha otorgado a esta ciudad los de 2022, que ojo, son de invierno, así que seguramente el impacto será algo menor. Sin embargo, ya le vienen bien a una ciudad que se había encerrado un poco en sí misma después de aquella fiesta olímpica, y en la que los únicos grandes fastos últimamente eran los desfiles militares.

La sensación es que Pekín ha ganado por incomparecencia de los rivales, después de que la gran favorita, Oslo, se retirara el pasado año de la liza, debido a que tras elecciones en ese país hubo cambios de gobierno y nuevos partidos en el poder pidieron la cancelación de la candidatura, por considerarla un despilfarro.


Sólo quedaron Almaty y Pekín, y aunque la ciudad kazaja ha presentado un proyecto que a mí me gustó bastante, incluso más que el pequinés, poco tenía que hacer ante las promesas de millonarias inversiones del gigante chino. Almaty ofrecía mejor nieve, pistas de esquí más cercanas y seguramente unos Juegos más bonitos para una región del mundo algo olvidada, pero Kazajistán queda un poco apartado, el país aún no tiene solera olímpica, y su economía -muy dependiente del petróleo y cada vez más de la propia China- no parecía ofrecer las garantías necesarias para unos preparativos sin sobresaltos. Quizá la próxima vez, Almaty, ya digo que a mí vuestra presentación me llegó más al corazón que la de Pekín.

Los JJOO de Pekín 2022, en todo caso, también serán algo complicados. En Pekín sólo veremos las pruebas sobre hielo, porque aunque en la ciudad suele nevar en invierno, la ciudad es casi totalmente plana, así que mal van los esquiadores a descender por ella.


Cubo de Agua, quién te ha visto y quién te ve...
De sede de la glamourosa natación olímpica,
a estadio para un deporte tan friki como el curling.


Las estaciones de esquí estarán en Chongli (el lugar al que he ido a esquiar los pasados dos inviernos, y al que he cogido bastante cariño) y en Yanqing, al pie de la Gran Muralla, donde ni siquiera está montada la estación invernal. Entre Pekín y Chongli hay casi 300 kilómetros, casi nada, pero todo está pensado: un tren de ata velocidad los unirá en menos de media hora. Será cómodo, seguro, pero cuando lo acaben de construir ya me puedo olvidar de ir a esquiar allí (si aún sigo en China), porque las estaciones van a ultramasificarse.

Pero el gran problema no serán las distancias: será seguramente la nieve. En el norte de China apenas llueve -o nieva- en invierno, el clima es casi desértico, y de hecho no estamos lejos del Gobi. Habrá que usar cañones de nieve artificial, y aunque con ello se podrá esquiar, el resto del monte podría estar marrón y pelao, por lo que los Juegos podrían perder bastante belleza estética. Es el gran talón de aquiles del proyecto, más incluso que cuestiones de derechos humanos o de contaminación que tanto se citan en los medios (y que, aunque sean verdad, también podrían aplicarse a Almaty).

En fin, comienza nuevamente una historia que los que vivimos en Pekín desde hace tiempo nos sabemos casi de memoria (yo conseguí trabajo en China un día antes de que le otorgaran los JJOO de 2008, en julio de 2001). Elección de mascotas, de logotipo, canción oficial para los juegos, ceremonias de colocación de la primera piedra para nuevos estadios, visitas del COI para supervisar las obras...

Y desde fuera, también sabemos lo que llegará: críticas de grupos de derechos humanos al COI por darle los JJOO a China otra vez, los medios asegurando que van a ser un rotundo fracaso organizativo -como siempre, acabará yendo todo bien-, gente pidiendo el boicot... Esas discusiones me tuvieron muy entretenido entre 2001 y 2008, pero creo que comienzan a pillarme algo mayor, así que en esta ocasión, en que creo que la intensidad de estas pasiones va a ser algo menor por tratarse de Olimpiadas invernales, voy a intentar mantenerme al margen de las posiciones inamovibles de los dos bandos. Sólo diré una cosa muy simplona: a mí me gusta el deporte, me gusta el respeto a los derechos humanos, y una cosa no quita a la otra.

Enlace Permanente

Por ahora hay 7 comentarios

Pincha aquí para comentar


Eternamente Liu

20 de Mayo, 2015, 0:01

Es curioso, pero el fin de semana pasado, cuando yo comenzaba mi carrera como atleta, fue también el momento elegido por otro compañero de gremio, el inmenso Liu Xiang, para poner fin a la suya. En realidad Liu Xiang, el saltador de vallas de Shanghai, el mejor atleta masculino de la historia de China, no corría desde los Juegos Olímpicos de Londres 2012, pero su adiós oficial no ha sido hasta ahora, dicen que por compromisos con compañías publicitarias que le obligaban a estar teóricamente en activo 10 años (desde su salto a la fama mundial en 2004 hasta ahora, más o menos). Su despedida, entre lágrimas, fue en la misma ciudad donde comenzó a correr, Shanghai, y aprovechando que ese día su patria chica acogía la Liga de Diamante.



A mí me da mucha pena, entre otras cosas porque con su retirada, la del baloncestista Yao Ming hace un tiempo y la de la tenista Li Na hace tan sólo unos meses, se pone fin a una gran generación de deportistas mediáticos de la China en la que yo he vivido, ésta de principios de siglo XXI. Me preguntáis deportistas famosos de la China actual, en activo, y así a bote pronto no se me ocurre ninguno.

La carrera de Liu Xiang es, además, la que más me apasiona de los tres deportistas mencionados. Hace poco se supo que se va a rodar una película de Li Na, pero yo no me explico cómo a nadie se le ha ocurrido hacer también una de Liu, una historia de grandes éxitos y enormes fracasos que quedaría perfecta en celuloide. Quizá es poque Liu Xiang siempre fue un hombre discreto, no hizo tantos anuncios como las otras estrellas deportivas chinas e incluso en los mejores y peores momentos de su carrera intentó evitar las cámaras.

Pese a esa timidez, Liu ha dado enormes momentos para la historia del deporte de China, momentos que a veces han inspirado posts en este blog. Recordemos algunos de ellos, primero los buenos y luego los malos, porque además así se sucedieron cronológicamente:



Atenas 2004: Liu Xiang, que no partía como favorito pero sí como posible revelación, gana el oro olímpico. Un enorme hito para un atleta asiático, en una prueba que como casi todas las de velocidad está desde hace décadas monopolizada por corredores de raza negra. El tiempo en el que corrió la final, además, sigue siendo el récord olímpico (12,91 segundos).





Lausana 2006
: El vallista shanghainés bate el récord mundial, con un tiempo de 12,88, que aún a día de hoy es la tercera mejor marca de la historia. Liu ostentaría el récord hasta 2008, en que se lo quitó su gran rival psicológico, el gafotas cubano Dayron Robles (digo psicológico porque en realidad han disputado muy pocas finales juntos, como conté en uno de los posts antes linkeados).





Osaka 2007
: En Japón, un país siempre muy simbólico para los chinos, Liu sigue construyendo su leyenda y gana el Mundial. En una perfecta progresión, pues en los Mundiales de París 2003 había sido bronce, y en los de Helsinki 2005 logró la plata.





Pekín 2008
: Comienza a estropearse la hasta entonces perfecta historia de Liu. En los Juegos Olímpicos disputados en su "casa", y ante decenas de miles de espectadores que habían ido prácticamente a verle sólo a él, Liu no puede ni siquiera correr la primera de las series calificatorias, ya que se resiente de una vieja lesión que en realidad siempre le ha estado doliendo. Liu se va por la puerta de servicio, y toda China se la pasó llorando ese día (si buscáis en YouTube o YouKu podréis encontrar un montón de vídeos de aficionados chinos recordando ese día con poemas tristes y músicas fúnebres).





Daegu 2011
: Tres años han pasado ya desde el desastre de Pekín. Liu ha estado todo ese tiempo entre médicos, operaciones, y disputando carreras de segundo nivel para no forzarse mucho. Tras la travesía por el desierto, está otra vez en forma y listo para dar al menos su última gran carrera, su canto del cisne. Es la final del Mundial, y al lado está su eterno rival, Dayron Robles. La carrera es triste y a la vez legendaria: Liu corre como si tuviera 10 años menos, la borda, pero llega la última valla y... a Dayron se le cruza el cable, lo agarra, y arruina a ambos. Increíble, épico y poético, aunque fuera un final tan infame. Dayron fue descalificado y Liu al menos se llevó la plata, su último gran metal. Pese a todo, se abrazaron.





Londres 2012
: Un final de película, digno de esta historia. Liu sabe que ya no está para ganar, pero al menos va a intentarlo. Vuelve Liu a unos Juegos Olímpicos, esta vez no quiere irse cobardemente como en Pekín, y correrá como sea. Otra vez la primera carrera de calificación, salen los atletas y... se da el trompazo padre con la primerísima valla. Entonces Liu se levanta, se muerde el orgullo y yendo a la pata coja, llega como puede hasta la última de las vallas y le da un beso, como diciendo que nunca más correría (y así fue, realmente). Dios, ya estoy oyendo música de violín de fondo.







En fin, que se me ponen los pelos como escarpias. Lo de Liu a mi entender está al nivel de Maradona o George Best, es de esas historias deportivas que no sólo son grandes por lo alto que llegaron, sino también por lo bajo que cayeron. Liu al menos no cayó en las drogas o en el alcohol, sólo se cayó en algunas vallas. Adiós Liu Xiang, los que hemos vivido en China estos años nunca te olvidaremos.

Enlace Permanente

Por ahora hay 2 comentarios

Pincha aquí para comentar


El día que fui Abel Andong

17 de Mayo, 2015, 0:01


Ayer hice algo que jamás pensé que haría: disputar una media maratón. Y no una media maratón cualquiera, sino la que cada año se organiza en un tramo de la Gran Muralla china, la Great Wall Marathon (bueno, half marathon en mi caso). Ahora puedo decir que no sólo he cantado en ese monumento, no sólo he paseado en ella a mi perra, sino que también he participado en una carrera popular que discurre entre sus almenas.

Todo empezó cuando contacté con los organizadores de esta maratón, que se viene celebrando cada año desde 1999, para decirles si podría ir a ella en esta edición para cubrirla como periodista. Generosos ellos, me dijeron que no sólo podía ir como reportero, sino que me animaron a participar con dorsal y todo. Yo nunca jamás he corrido más allá de cuatro o cinco kilómetros en la cinta del gimnasio, y además tengo unos kilos de más, pero en fin, acepté la invitación pensando en que siempre podría retirarme de la carrera cuando me salieran los pulmones por la boca. Por si acaso, me apunté a la media maratón, no a la entera.

Llegó el día de la verdad... Los corredores estábamos citados en un hotel de Pekín, del que salimos a las 3 y media de la madrugada del sábado. Es decir, que no sólo hay que correr decenas de kilómetros, no sólo hay que hacerlo por los empinados escalones de la Gran Muralla, sino que además no se duerme en la noche anterior. En fin, la verdad es que luego, con la adrenalina que supuras, ni te acuerdas de la falta de sueño.

El lugar donde se celebra anualmente esta maratón no está en Pekín, sino en la vecina Tianjin, que también tiene Gran Muralla en su término municipal, aunque sea menos conocida. De hecho el tramo, que se llama Huangyaguan (Paso de las Rocas Amarillas) es tremendamente bonito, discurre por unas montañas más verdes que las pequinesas y de formas extrañas que recuerdan un poco, salvando las distancias, a los montes kársticos del sur de China (Guilin, Zhangjiajie y lugares así).

A Huangyaguan llegamos varios autobuses cargados de atletas, en su mayoría amateurs residentes en China como yo, aunque también había fans del atletismo venidos de otros países y algún que otro experto en maratones extremos. Eran las 6 y media de la mañana pero la gente estaba muy animada, como de fiesta (una vez más la adrenalina hace su buen trabajo). Había mucho estadounidense, pero también franceses, australianos, neozelandeses, italianos, brasileños, españoles... Muchos de ellos llevaban camisetas, gorras o banderas de su país. También había muchos con camisetas en las que decían correr para recaudar fondos para la lucha contra el cáncer, la investigación de las enfermedades raras que tan de moda se han puesto ahora en los medios de comunicación, o para muchas otras causas, como el veganismo o la defensa de la dignidad de los diabéticos. Yo sólo llevaba una camiseta Quechua azul que tengo desde hace años y que siempre me ha maravillado porque con ella no sudo nada, ni siquiera esta vez.

El clima, ya a esa hora, era animadísimo. Ayudó a ello una pareja de monitoras de gimnasio chinas que en la zona de la salida (la Plaza del Yin y el Yang) hacía ejercicios de aerobic para que nos fuéramos tonificando.


Llegó finalmente el momento de la salida, a las 7 y media, aunque fuimos saliendo en varias oleadas para no apelotonarnos demasiado (yo salí en la tercera de cinco). La mayoría empezamos a correr, aunque también hubo gente dispuesta a hacerse toda la maratón o la media maratón caminando.

Desde el principio adopté un trote cochinero estable pero lento. Algunos de los que iban andando, si tenían el paso rápido, me adelantaban. Pero en ningún momento me importó que me adelantara la gente, y de hecho casi todos los de la cuarta y la quinta oleada me fueron superando poco a poco. En realidad la competición es contra ti mismo.

Los primeros cinco kilómetros discurrieron por una carreterilla. Descubrí (la gente que corra en estas cosas ya lo sabrá, pero yo soy novato) que los niños que están en la cuneta animando te ponen la mano para que les choques los cinco, y te saludan. Choqué manos y saludé como si fuera un político en elecciones, y es algo que ayuda bastante en la carrera, te distrae.
Un par de niños se pusieron a correr a mi lado y aguantaron varios kilómetros a toda velocidad, los tíos. Nota negativa del tramo por carretera es que no estaba cortado al tráfico, y aunque es una zona rural y no hay muchos coches, algunos de ellos eran los típicos conductores chinos que tocan el claxon sólo una vez pero continuada, desde que meten la llave de contacto hasta que se bajan del vehículo.

Pasados esos cinco primeros kilómetros, que eran un poco cuesta arriba, llegamos a la Gran Muralla. Allí la mayoría de los participantes dejamos de correr, porque los escalones de este monumento no son nada cómodos para carreras. Algunos son muy empinados, en algunos tramos son muy irregulares, hay partes resbaladizas... Éramos unos 3.500 corredores, así que había muchas zonas en las que formábamos tapones y colas, que por lo demás nos iban bien para recuperar el resuello. En una de las torres de vigías de la Muralla, una señora nos intentaba vender plátanos a 10 yuanes, con ese espíritu emprendedor chino que tan lejos les ha llevado. Las vistas de la muralla llena de atletas eran espectaculares, por cierto (lástima no haber tenido una cámara a mano, pero bueno, estoy esperando que los organizadores publiquen las que ellos hicieron).

Tras unos 4 kilómetros en la Gran Muralla, volvimos a la Plaza del Yin y el Yang, el lugar desde donde habíamos salido. Allí muchos corredores aficionados se salían de la carrera, y yo había considerado la posibilidad de hacerlo, pero como hasta ese momento no se me había hecho tan dura la cosa, decidí continuar la carrera e intentar hacer la media maratón completa. Volvimos a la carretera, reanudé mi trote cochinero, y vuelta a chocar manos y a saludar a los niños.

En ese momento comencé a sentir cierta euforia, una sensación como de que podía seguir corriendo todo el día, hasta para hacer una maratón entera. Supongo que son las endorfinas, o la falta de oxígeno en la cabeza, yo qué sé, pero fue una sensación de bienestar curiosa, que nunca pensé que pudiera ocurrir después de pasar tanto rato corriendo. Imagino que a los atletas profesionales también les pasará en algún momento, y formará parte de su pasión por correr.

Sin embargo, esa sensación se truncó en algo de desánimo y cierta depresión debido a dos factores: en primer lugar, que pensaba, calculando a ojo de buen cubero que llevaba ya 15 kilómetros completados, cuando resultó que sólo había recorrido 11, según pude ver en las señales indicadoras. En segundo lugar, el recorrido de la media maratón se desvió a una zona de carretera en obras, un poco fea y polvorienta. Con un poco de bajón, decidí abandonar el trote cochinero y caminar un ratillo, hasta que volviera a haber asfalto. El resto de la maratón lo renegocié conmigo mismo: correría en zonas llanas y de asfalto, caminaría en pistas de cabras o en cuestas arriba muy duras.

Allá por el kilómetro 14 o 15 la media maratón se metió en un típico pueblo chino, de éstos que no son ni bonitos ni feos pero que tienen cierto encanto, y fue una parte también muy entretenida. Se metía por callejones, la gente del pueblo te acompañaba un rato mientras cargaba leña, los niños te indicaban por dónde se iba... Tras unas cuantas vueltas al pueblo, volvíamos a la carretera, esta vez en sentido contrario. Bueno, y también la pista pedregosa, que volví a hacer andando. Cuando se acabó la pista estaba ya en el kilómetro 18, y decidí que de ahí a la meta, por dignidad, debería ir corriendo (con ese trote cochinero que nunca aceleré).

Así lo hice, aunque lo pasé muy mal en los últimos tramos, porque yo me había hecho la idea de que una media maratón eran 20 kilómetros, cuando en realidad no es así: si una maratón son 42,195 kilómetros, una media maratón, por lógica, son 21,0975. Cuando vi el cartelito de 20 kilómetros y descubrí que aún quedaba un kilómetro largo, me cabreé. Sin embargo, en los metros finales, hasta me corrió alguna lagrimilla de emoción. Lagrimillas que por poco no fueron de dolor, porque a apenas 10 metros de la línea de meta una corredora china que iba delante de mí tropezó, cayó y por poco me la como. En fin, ahí estaba la meta tan anhelada: llevaba un buen rato soñando con arrancar una bandera española de un espectador y llegar en plan campeón olímpico, pero no había ninguna y me quedé con las ganas. Al llegar, eso sí, me dieron una medalla por participar, me hicieron una foto, y fui tan inmensamente feliz como el ganador.


Once
, que no tiene buen recuerdo de la Gran Muralla,
mira la medalla con escepticismo.



Quedé el 464 de unos 520 participantes en la media maratón, pero bueno, no esta mal para un novato, y seguramente fui el mejor oscense (no estoy cien por cien seguro, porque me han dicho que alguna vez ha venido gente de mi provincia a correr este maratón tan particular). Durante todo el recorrido me había dicho que no iba a picarme con nadie, que la carrera era sólo conmigo mismo, e incluso me frenaba un poco cuando había gente pisándome los talones. Sí que he de decir que me pasé casi todos los 21 kilómetros adelantando y poco después siendo adelantado por una chica vestida de rosa y con unos kilillos de más, como yo, y que como yo hacía algunas partes andando y otras corriendo un poco. Cada vez que me adelantaba, además, me decía algo que no entendía, y me mosqueaba un poco, así que pensé en apurar al final para vencerla, pero no pudo ser. En cambio, fíjate qué tontería, me puse muy contento cuando en los últimos kilómetros adelanté a un señor negro y delgado, me autoengañé imaginando que estaba adelantando a Gebreselassie.
Ah, un toque local de esta maratón: al acabarla unas señoras del pueblo hacen masajes en las piernas por 80 yuanes, y otras venden souvenirs como los de Badaling.

Acabé con las piernas hechas puré, al día siguiente voy caminando como un anciano, pero ha sido una experiencia fantástica, una de las mejores que he vivido este año. Por cierto, se me ha olvidado decir que la gente que participa en estas cosas es encantadora, hay un clima de compañerismo y solidaridad excelente. Si estáis en China o vais a venir os recomiendo que probéis de correr en ella para otro año: aprovechad los próximos meses para entrenar, para que no haya disgustos, o para que no tengáis que ir como yo, un ratito al paso y otro al trote.

Enlace Permanente

Por ahora hay 9 comentarios

Pincha aquí para comentar


La triste historia de Rong,
el as del ping pong de Hong Kong

4 de Mayo, 2015, 0:01


Este domingo ha terminado el Mundial de Tenis de Mesa 2015, que se disputaba en la ciudad china de Suzhou, y ha acabado como se esperaba, con pleno y aburrido dominio de los anfitriones. De los cinco oros en juego (individuales femenino y masculino, dobles de ambos sexos y dobles mixtos) China se ha llevado cuatro y medio (lo de medio es porque en el dobles mixto ganó una pareja formada por un chino y una surcoreana).

A mí en los Mundiales de cualquier deporte, y si son deportes raros mejor, me encanta escarbar en los palmareses de hace décadas, que en el caso del ping pong son especialmente largos (los primeros campeonatos del mundo se organizaron hace casi un siglo, y en los primeros tiempos se celebraban anualmente). Fijándose en ellos uno puede descubrir que los chinos empezaron a ganar oros a puñados en los años 50, y que el primero de esos oros se lo llevó un tal Rong Guotuan. ¿Quién sería? He pinchado en ese nombre en Wikipedia para conocer algo más de él, y así me he adentrado en una muy triste historia.

Rong Guotuan, nacido en 1937, fue de hecho el primer campeón mundial de la Historia de China en cualquier deporte. En los Mundiales de Dortmund 1959, Rong logró el oro y acabó así con varios años de dominio de Japón, que estaba llevándose muchos campeonatos porque habían sido pioneros en usar palas de ping pong con esponjilla. Ya sabeís, la tecnología nipona.


Rong con el trofeo de 1959, una de las pocas fotos que hay de él.


En realidad, Rong no era exactamente chino, sino de Hong Kong, entonces colonia británica (el tenis de mesa es un deporte nacido en Inglaterra y seguramente se jugaba mucho allí). En Hong Kong, alternaba su trabajo de bibliotecario con su gran pasión, el tenis de mesa, pero desde esa pequeña colonia no veía muchas posibilidades de desarrollar una carrera deportiva internacional, así que tomó la atrevida decisión de irse a China, ese gigante allá en el norte, para poder jugar unos Mundiales. Eso hizo, sin especial interés en el comunismo, y le fue bien varios años.

El jugador se convirtió en un héroe revolucionario para un país, China, que en aquel entonces estaba en uno de sus peores momentos de la Historia, en aquel "Gran Salto Adelante" que causó millones de muertos de hambre. En un régimen comunista joven, el nuevo campeón mundial, que encima había ganado a la enemiga Japón, fue venerado.



El primer ministro Zhou Enlai dijo que el año 1959 había sido de doble felicidad por la victoria de Rong y el décimo aniversario de la República Popular, y desde entonces las pelotas de ping pong chinas se llamaron así, Doble Felicidad (hoy en día siguen siendo la marca de pelotas de ping pong más conocidas mundialmente).

Rong se retiró poco después de su oro mundial para dedicarse a entrenar al equipo femenino chino, al que ayudó a conseguir también algunos oros ya comenzados los años 60. Pero todo se torció, como para muchos chinos, cuando llegó la Revolución Cultural, a mediados de los 60. Rong y varios jugadores y entrenadores de ping pong que habían llegado desde tierras hongkonesas fueron acusados de espías, usando como excusa su procedencia de esa colonia extranjera y otras bizarras razones (que si uno había sido sorprendido leyendo un diario, que si otro tenía una foto de niño en la que llevaba un uniforme con la bandera de Japón...). Humillados y sometidos a palizas, Rong y otros dos grandes jugadores chino-hongkoneses de la época se suicidaron. El 20 de junio de 1968, Rong se ahorcó con una cuerda en un árbol junto a un estanque. En su traje había una nota escrita en la que decía "No soy un espía, por favor, no sospechen de mí. Te he decepcionado. Valoro más mi reputación que mi propia vida". Así lo cuenta el libro "La década turbulenta", de Yan Jiaqi y Gao Gao.

La Revolución Cultural destruyó muchísmas cosas en China, entre ellas a su primer gran héroe deportivo, al padre del dominio nacional en el tenis de mensa, el deporte que más éxitos ha dado a China. Al menos, tras la Revolución Cultural su nombre fue públicamente rehabilitado, e incluso hay una estatua en su honor en Zhuhai, al lado de Macao, que es la tierra original de su familia.


Algo mejor, aunque no del todo bien, le fue al segundo gran campeón chino de tenis de mesa, que fue Zhuang Zedong. Zhuang recogió el testigo de Rong y ganó los Mundiales siguientes al ganado por el hongkonés (1959, 61 y 63). Sobrevivió a la Revolución Cultural, y en 1969, cuando ésta se moderó un poco, hasta participó en los históricos partidos entre jugadores chinos y estadounidenses en la llamada "diplomacia del ping pong" (que se podría decir que comenzó él, al hacerse amigo de un jugador estadounidense en los Mundiales de aquel año).


Zhuang y su amigo estadounidense, Glenn Cowan,
a quien el paso de las décadas no le ha hecho olvidar la amistad por su contincante chino
(ni tampoco su amor a su peinado).



Tras la Revolución Cultural, sin embargo, Zhuang fue acusado de ser protegido de Jiang Qing, viuda de Mao y componente de la famosa "Banda de los Cuatro", por lo que fue encarcelado e investigado, aunque finalmente se le dejó en libertad.


Más tarde, tuvo bastantes problemas al enamorarse de una japonesa, ya que tuvo que hacer un montón de trámites para que el régimen autorizara su boda con alguien del "eterno enemigo". De hecho, Zhuang escribió un libro sobre esta experiencia titulado "Deng Xiaoping aprobó nuestro matrimonio".

En 2008 se le diagnosticó un cáncer de colon ya avanzado. El exjugador sufrió mucho en sus últimos años de vida e incluso pidió que se le aplicara la eutanasia, lo cual le fue denegado, y falleció el 10 de febrero de 2013.

Un par de tristes historias, pero a la vez apasionantes. ¿A que no pensabais que las vidas de los jugadores de ping pong pudieran dar para tanto?


Enlace Permanente

Por ahora hay 3 comentarios

Pincha aquí para comentar


La otra Na

21 de Enero, 2015, 0:01


El año pasado se retiró la tenista china Li Na, probablemente la deportista de su país que más famosa ha sido en el panorama mundial. No por ser mejor que las otras deportistas chinas (es buena pero no tanto), sino por haber jugado un deporte más mediático que otras: China tiene a las mejores deportistas de la historia en bádminton, ping pong o saltos de trampolín, por ejemplo, pero lamentablemente son grandes desconocidas fuera de su país.

Li Na, quien esta semana ha vuelto a ser noticia al anunciar que está embarazada (probablemente ése fue el motivo de su retirada, que quería ser madre) fue la primera tenista china que ha sido realmente famosa en las pistas, gracias sobre todo a que ganó Roland Garros y el Open de Australia, dos grand slam. Pero hace 30 años otra tenista china tocaya suya dio mucho que hablar, en su caso por motivos extradeportivos. Fue Hu Na, una entonces casi adolescente que, como la Comaneci, desertó de su país en los 80 durante un viaje a Estados Unidos.


Hu Na, nacida en 1963, era a principios de los 80 una joven promesa china del tenis, un deporte casi desconocido en la China de entonces pero que en su familia ya había practicado hasta su abuelo en los años 20. Apenas cumplida la mayoría de edad, Hu Na ya era la número uno del tenis de su país, e incluso era considerada una de las mejores jugadoras de Asia, lo que le permitió ser escogida en el equipo nacional para la Copa Federación en 1981 (el primer año en que China disputó este torneo femenino de selecciones) y en 1982.


Hu Na con su abuelo


En julio de 1982, Hu Na viajó a EEUU para disputar con su selección esa Copa Federación, que en aquel entonces disputaba todos los partidos en el mismo lugar, en aquel caso las pistas de Santa Clara, en California. Na fue decisiva para que China ganara con facilidad la primera ronda ante Japón, pero en la segunda ronda, donde las chinas encaraban a Alemania, la joven se esfumó justo el día en el que debían disputarse los partidos. Con sólo 19 años, la tenista se escapó del hotel donde el equipo chino estaba alojado, se escondió en una casa de unos amigos y pocos días después solicitaba formalmente asilo político, asegurando que el Gobierno chino le quería obligar a alistarse al Partido Comunista contra su voluntad.

Es posible que así fuera, aunque también hay que decir que Hu Na esyaba algo disgustada con las autoridades chinas porque le habían denegado un viaje anterior a EEUU para participar en entrenamientos y becas que allí le habían ofrecido, por lo que muchos apuntan que es probable que las razones de su defección, más que políticas, fueran profesionales: quería simplemente formarse libremente en un país con mejor nivel tenístico que el chino, y su pasión por el tenis era tal que estaba dispuesta a meterse en el morrocotudo lío de desertar, aunque le costara alejarse de su familia. Aquí tenéis un relato muy minucioso de la deserción de Hu Na, aunque está en chino, para qué os voy a engañar.

La deserción de Hu Na causó un agrio incidente diplomático entre EEUU y China, país este último que apenas estaba saliendo del aislamiento que había conllevado el maoísmo. Se dice que en una reunión entre Reagan y Deng Xiaoping, el entonces líder chino le recriminó a Ronald que le había "robado a su hija" Hu Na (lo de "hija" al parecer lo decía porque ella y él eran de la misma provincia, Sichuan, y que una paisana le hubiera "traicionado" le dolía especialmente).

Las negociaciones duraron meses y finalmente, en abril de 1983, Washington decidió conceder a la chica asilo político para disgusto de Pekín, aunque el incidente no pasó a mayores: las relaciones entre los gobiernos chino y estadounidense, mal que bien, se recompusieron, y de hecho Pekín acudió a los JJOO de Los Ángeles 84 sin problemas, pese a que otros regímenes comunistas sí los boicotearon, en venganza por la espatntada occidental de Moscú 80.

Hu Na jugó como profesional en EEUU pero su carrera fue discreta y corta, lo más a lo que llegó fue a una tercera ronda en Wimbledon, y se retiró en 1991.


Hu Na jugando ya como ciudadana estadounidense


Más tarde, en 1996, se trasladó a Taiwán, donde reside y llegó a montar una escuela de tenis que no sé si aún mantiene. Además ha sido comentarista de tenis para las teles de la isla.


Hu Na en la actualidad


Curiosidad a tener en cuenta es que Hu Na, pese al conflicto diplomático que se montó alrededor de ella, al final ha sido más o menos "perdonada" -o diría mejor "olvidada"- por el régimen comunista chino, lo que le ha permitido viajar a China con mucha frecuencia en los últimos años. La última vez que estuvo aquí, hace unos meses, hasta inauguró en Pekín una exposición de pinturas hechas por ella, parece ser que ahora le ha dado por el arte.


ChinaSmack, el popular blog en inglés sobre este país, mostró que algunos internautas chinos aún recuerdan su defección y le dedican duras palabras, pero bueno, el hecho de que pueda entrar y salir libremente de China muestra que las cosas se han normalizado un poco.

Enlace Permanente

Por ahora hay 2 comentarios

Pincha aquí para comentar


La "Li Na española"

31 de Agosto, 2014, 0:01

Así han definido hoy los locutores de la televisión china a Carolina Marín, la joven jugadora de bádminton española que ha roto hoy todos los pronósticos y se ha convertido en campeona del mundo. En la final, muy emocionante, ha vencido a la actual campeona olímpica, la china Li Xuerui. La victoria es una enorme sorpresa porque, aunque España destaca en muchos deportes, jamás lo había hecho en bádminton. De ahí que los periodistas chinos compararan lo que ha hecho esta chica de Huelva con lo que ha logrado en los últimos años la tenista china Li Na, en un deporte que durante mucho tiempo fue casi desconocido para los chinos.


Me ha gustado el tratamiento que los locutores chinos han dado a la victoria. Aunque ellos, obviamente, iban con Li Xuerui, se han pasado durante todo el partido hablando más de la española que de la china. Y cuando ha ganado no han mostrado enfado ni decepción, sino que se han desecho en elogios. Han destacado que Carolina no sólo es la primera española que gana un Mundial, sino además la primera europea en conseguirlo en 15 años. Y la tercera europea en toda la historia de un deporte que en los últimos años es un coto privado asiático. De hecho Carolina juega en una liga de la India.

Bueno, pues nada, si todo va bien ya tenemos una figura con serias aspiraciones a medalla olímpica, en un deporte casi inesperado. Enhorabuena Carolina, y ahora, ¡a ganarles a los chinos también en ping pong!

Enlace Permanente

Por ahora hay 9 comentarios

Pincha aquí para comentar


Del castell catalán de la calle Nanjing
al castell chino de Nanjing

17 de Agosto, 2014, 0:01


Hace cuatro años, no sé si os acordáis, una colla de castellers catalanes viajó a Shanghái para montar un castell en la calle Nanjing (la principal zona comercial de la ciudad), durante los meses en los que se celebraba en esa metropoli la Exposición Universal.

Os contaba en un post de aquel entonces que en China aquel castell (muy emitido por las teles nacionales) había causado verdadera sensación, hasta el punto de que ya habían comenzado a salir chinos intentando imitarlo, primero de forma amateur pero profesionalizándose poco a poco...

Pues bien: ayer, durante la inauguración de los II Juegos Olímpicos de la Juventud en Nanjing (también conocida como Nankín) los chinos demostraron su capacidad de copiar y mejorar. Mirad qué maravilla crearon, fue con gran diferencia lo mejor de la ceremonia:





Los Juegos Olímpicos de la Juventud, para aquellos a los que no les suene de nada el tema (son algo relativamente nuevo) son unas Olimpiadas casi iguales que las "normales" pero pensadas para jóvenes de entre 14 y 18 años. Comenzaron a celebrarse en 2010 (la sede entonces fue Singapur) y en 2018 viajarán a Buenos Aires. También los hay de invierno, y tienen la misma parafernalia que los JJOO "para mayores": mismos deportes, antorcha olímpica, villa para los atletas, etc.

Algunos dirán que son otro invento del COI para seguir ganando pasta, pero bueno, en China están encantados de que el espíritu olímpico, aunque sea en una versión menor, regrese al país seis años después de Pekín 2008. Y quién sabe si ocho años antes de Pekín 2022, pues os recuerdo que la capital china aspira a las Olimpiadas invernales de ese año.


PD: si tenéis problemas para ver el vídeo de arriba (parece ser que desde algunos países no está disponible, cosas de los derechos televisivos), intentadlo a través de este enlace. Aunque en teoría es un vídeo de dos horas (la ceremonia completa) se supone que está configurado para empezar a verse desde el momento concreto en que comienza el castell chino.

Enlace Permanente

Por ahora hay 19 comentarios

Pincha aquí para comentar


Artículos anteriores en 17. Otros deportes en China




Este blog -sorpresas te da la vida- recibió el premio Blasillo de Huesca 2006 al ingenio español en Internet

Y como no hay uno sin dos, fue galardonado poco después con el Premio 20 Blogs 2006 al mejor blog expatriado

Y agárrate bien a la silla, porque más de un lustro después, llegó el Premio BOBs 2012 al mejor blog en español




  
Translate
this page
into English


Mis adorados
(en español)

A un clic de China
Acupuntura China
Aorijia
Aprende chino blog
Arroz con cristales
Asia es Fútbol
Asia, Buda y rollitos de primavera
Asociación Cultural Amigos de China
Asociación Familias Adoptantes
Bitácora Sino-Cubana
Búsqueda de orígenes
Casa de España en Shanghai
China actual
China en su tinta
China es un Planeta
China Files
China Viva
China, por descubrir
Chinaempleo
Chinalati
Chino Ahora
Chino-China
Chinoesfera
Comida china de verdad
Emigrante retornada
En Beijing
Escala Pekín
Experiencia en China
Farolillos chinos
Foro Chino
Fútbol en China
Gazpacho Agridulce (cómic)
Global Asia
Guangzhou, mi casa
Historias de China
Hong Qiao Liang
Humitas con Arroz
Importar productos de China
Infinity plus one
Instituto Cervantes en Pekín
La sabiduría del I-Ching
Latinoamericanos en China
Living in Pekín
Man Zai Er Gui
Mi vida y China
Ni Hao, Ni Daniel
Nordeste Asiático
Observatorio de la política china
Paella de Kimchi (desde Corea)
Pásame esa China
Pasión por China
Persiguiendo una ilusión
Quality Control Blog
Reflexiones Orientales
Revista de Oriente
Sapore di Cina
Sobre China
Sprachcaffe Chino
Tintas de China
Toro y dragón
Trabajo en China
Viamedius
Xibanya
Y un poquito del vecino Vietnam
Zai China


Mis enchufados
(en inglés)

China Car Times
China Daily
China Digital Times
China Herald
China Hush
China Radio International
China.org
ChinaCulture
ChinaSMACK
Chinat0wn
Chinesepod
Chinos durmientes
CRCC Asia
Danwei
ESWN
Frog in a Well
Global Times
Global Voice
Hanzi Smatter
Layabozi
Ministry of Tofu
New Dynasty
Offbeat China
Shanghaiist
Sinalunya
Sinosplice
South China Morning Post
The Beijinger
Tibetan Altar
Transpacifica
Weibo Trends
Xinhuanet


Mis favoritos
(en chino)

Acramelo (escrito por un español)
Blog de mi amigo el artista Huang Wen
Zeng Jinyan


Mis predilectos
(en portugués)

Associaçao dos Macaenses


Mis queridos
(en catalán, valenciano, balear, LAPAO)

Sergi Vicente (corresponsal de TV3 en China)

 

Blog alojado en ZoomBlog.com

Creative Commons License
Los textos de este blog están bajo una licencia de Creative Commons.

Si eres el autor de alguna de las fotos colocadas en el blog
y no deseas que sea usada aquí,
notifícamelo y la retiraré