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Yashowicidio

22 de Junio, 2016, 0:01

Durante bastantes meses, un año quizá, el Mercado de Yashow, uno de los centros comerciales más populares de Pekín, estuvo cerrado por reformas. Yashow era, como el Mercado de la Seda o el Mercado Ruso de Yabaolu, un lugar de tenderetes donde los turistas y los no tan turistas iban a comprar ropa o bolsos de marca (a veces falsificaciones), souvenirs chinos varios, o regalos. Antes de ir a España, solía visitarlo para hacer compras de última hora y llevarme algún regalillo para familiares y amigos españoles.





Yashow reabrió sus puertas recientemente (bueno, cosa de tres o cuatro meses, creo recordar) y sí, la fachada ahora es muy cool, pero por dentro el que fuera uno de los mercados más concurridos y animados de la ciudad da auténtica pena. Con un aspecto frío y deshumanizado, los chiringuitos de alegres tenderas gritonas han sido sustituidos por tiendas de marcas chinas desconocidas, más aburridas que un concierto de Bjork y con un tono como de vestíbulo de hospital, o de pasillo del metro. Nada más entrar ya te dan ganas de huir corriendo de allí. El lugar, no es de sorprender, está prácticamente vacío todo el día.





No sé a qué mente preclara del Ayuntamiento de Pekín, al que tantas veces he visto cagarla, se le ha ocurrido cargarse uno de los mejores sitios para ir de compras en Pekín, pero al que haya sido le digo que tiene la misma brillantez para los números que la troika de la UE. La gentrificación es una epidemia maligna que afecta a todas las ciudades del mundo, pero nunca la había visto actuar tan rápida y desastrosamente como en el Yashow.

El Mercado de la Seda también tuvo su proceso de gentrificación hace unos años, del que también salió bastante malparado, pero aguanta mal que bien, precisamente porque está regresando al original espíritu de mercadillo en algunas de sus plantas. Y dicen que al Mercado Ruso también le quedan los días contados... Es desquiciante, espero que el mercado popular vuelva a aflorar en otros lugares, que siempre va a hacer falta.

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Olvidado mirador

20 de Noviembre, 2015, 0:01

Los que viváis en Pekín habréis visto alguna vez, seguramente de lejos, esta extraña estructura que se alza al norte de la zona olímpica, normalmente envuelta en bruma porque está algo lejos:



La estructura en cuestión se llama Torre Olímpica (Aoyun Ta) y es un mirador que se construyó hace cosa de cinco años, mucho después de terminadas las Olimpiadas de Pekín. No sé muy bien por qué, quizá porque está un poco a desmano, pero este reclamo turístico está un poco olvidado.

Hace unos meses -el día en el que fui a recoger a la zona olímpica el dorsal para correr la maratón- hacía un día espléndido, tenía toda la tarde libre, y decidí ante ello acercarme a esa torre y subirla, eso sí, si se podía, porque ni siquiera sabía si estaba abierta. Allí que me acerqué, y aunque era fin de semana y, como digo, el día era fantástico, el monumento estaba tan vacío que dudé incluso de si estaba abierto al público. Pero sí, lo estaba, y subí. Tuve que pagar 200 yuanazos por ello, una de las razones que pueden explicar su escaso éxito, pero una vez arriba pude disfrutar de una gran vista de Pekín.


Su forma simboliza los cinco anillos olímpicos,
aunque como no la sobrevueles en helicóptero no lo verás bien.




Vestíbulo de la torre, en estilo dórico bestia.

Si estáis en Pekín y os apetece algún día subir a esta torre, la parada de metro más cercana es la que se llama "South of Olympic Park", en la línea 8. El precio es algo elevado, cierto, pero bueno, rascacielos y miradores suelen tener estos niveles en sus entradas. Me dio un poco de pena su escaso éxito por ahora, así que os animo a que vayáis, os aseguro que no tendréis que hacer esas colas que suelen sufrirse en los rascacielos de lugares como Shanghai o Nueva York.

POST DATA: Otro lugar muy bueno para vistas en Pekín, y más céntrico, es la última planta del rascacielos de Guomao donde está el Hotel Park Hyatt (y el famoso club Xiu). Allí se supone que no hay que pagar nada, pero al ser una cafetería queda bien tomar algo y sentarse en una mesa a disfrutar del paisaje (en esos sitios ya sabéis, 100 yuanes o así una birria de café). También me pasé por ahí en esos días de inicio de otoño, y volví a disfrutar de grandes vistas.


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Un nido multiusos

27 de Octubre, 2015, 0:01

El pasado sábado entré casi sin querer en el Estadio Olímpico de Pekín y me encontré con que en su interior había caballos triscando por el campo: ese día se celebraba en su interior una competición de hípica de la que no me había enterado hasta entonces.


Ello me hizo recordar las muchas veces que tuve que leer en la prensa extranjera noticias de lo mal que se había gestionado ese estadio, que después de los Juegos Olímpicos de 2008 apenas se había utilizado y que había sido un gran despilfarro. Unas noticias que siguen una de las máximas del periodismo: repite una y otra vez una mentira, que al final se acabará asumiendo como una verdad.

Para empezar, el Estadio del Nido da mucho dinero. No cómo sede de partidos de fútbol, sino como monumento turístico. Todos los días abre sus puertas a los turistas, a los que cobra entrada (creo que de 50 yuanes), y por lo menos en los días de buen tiempo, está lleno de viajeros chinos de fuera de Pekín que van a conocer el estadio. Algunos años ha llegado a superar a la Ciudad Prohibida como el lugar más visitado de Pekín por el turisteo.

En cuanto a que el estadio no se usa, bueno, es cierto que no funciona apenas como campo de fútbol, que hubiera sido su destino ideal, pero es que a la instalación le pasa lo que a muchos estadios olímpicos, que no gustan a los clubes balompédicos. Son demasiado grandes, y al tener una pista de atletismo alrededor del césped los espectadores quedan demasiado lejos del partido y no mola tanto ver allí encuentros como en un campo de fútbol propiamente dicho, donde el público con sus ánimos forma una "olla a presión". Entre eso y que no está muy céntrico, el equipo de la ciudad, el Beijing Guoan, decidió no jugar allí sus partidos y sigue teniendo su casa en el Estadio de los Trabajadores, al lado de mi curro, un campo donde sus hinchas son más y animan mejor.

Sin embargo, en verano el Estadio Olímpico de Pekín sí que ha acogido algún amistoso o encuentro internacional importante. Por ejemplo, la final de la Supercopa de hace unos pocos años, o todo un Superclásico Brasil-Argentina, partidos que tuve el placer de ver en persona pero que, os reconozco, hubieran molado más vistos desde el Estadio de los Trabajadores, desde un campo sin pista de atletismo.



Además, los gestores del Estadio Olímpico, más conocido como Nido de Pájaro, se han estrujado las meninges durante todos estos años desde 2008 para que la instalación siguiera viva, y me parece que han demostrado un espíritu bastante imaginativo. Decidme vosotros en qué otros grandes estadios del mundo habríais podido ver ópera, esquí, hípica o carreras de coches... Pues en el Nido de Pájaro ha habido todo eso y más. Para que luego digan que el estadio está siempre vacío.










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Regalos de cumple

4 de Agosto, 2015, 0:01

El lunes 3 de agosto, que era el día de mi -- cumpleaños, el cielo de Pekín me regaló una vista muy poco frecuente en la ciudad, la de un arco iris completo. Además fue al atardecer, por lo que sus colores eran algo diferentes a los habituales en estos casos. Éstas son algunas de las fotos que se publicaron en internet:





Yo no lo conseguí inmortalizar con la cámara, pero el año pasado vi y pude fotografiar uno en Huesca, mi ciudad natal, que además tenía halo doble. Hasta en el periódico local me lo publicaron y todo:


Otro "regalo" del lunes, aunque no me gustó tanto, fue el de una modelo china que sugirió que ese día, el tercero del octavo mes, sea designado el "Día del Hombre Trabajador", por similitud con el día de la mujer trabajadora (que como sabéis es el 8 de marzo, el octavo día del tercer mes). Para ello se hizo fotos desempeñando oficios reservados aún a los hombres en este país.




Muy mona salió en todas ellas, pero me niego rotundamente a que el día en qué nací sea especialmente relacionado con el trabajo (salvo, claro está, que lo hagan festivo).

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Viviendo bien en Pekín

11 de Julio, 2015, 0:01


Hace escasos minutos he escuchado en la SER (radio que casi nunca oigo, porque la publicidad en la radio me pone del hígado) a Ana Fuentes, periodista que hace unos años trabajó en Pekín, en una tertulia sobre ciudades y calidad de vida. En la tertulia dibujaba una lúgubre pintura sobre la vida en las ciudades chinas: la contaminación allí es terrible, a ella le salieron manchas en la piel que le desaparecieron cuando se fue a vivir a Nueva York, etc. Después hizo un comentario en broma sobre pequineses comiendo ratas que temo que alguno se haya tomado en serio (debido al contexto, se trataba de una tertulia seria), así que os dejo aquí bien clara una cosa: en Pekín no se come rata y no se ha comido nunca, como no fuera en tiempos de guerra.

La contaminación en Pekín es grave e innegable, pero también os diré una cosa: en este año 2015, los residentes en la ciudad notamos que la situación ha mejorado bastante con respecto al año anterior y sobre todo con respecto a 2013, que fue el peor año de todos los últimos tiempos, especialmente en aquel "airpocalypse" que vivimos en invierno. No sabemos si se debe a medidas medioambientales, a que ha hecho más viento (nuestro gran aliado en la ciudad) o a que simplemente ha habido suerte, pero lo cierto es que 2015 está siendo un poco mejor, a ver si la tendencia sigue en el futuro.

Pero a lo que iba:
en la tertulia se habló de Pekín como paradigma de ciudad sin calidad de vida frente a otras ciudades del mundo que sí la tienen, y se puso como ejemplo de lugares fantásticos a las urbes de Alemania. Yo no he estado en Alemania (ese país donde los jubilados se retiran en Mallorca), pero sí en Pekín, y precisamente estos días que estoy en España me acuerdo de cosas de la capital china que echo de menos, y que me parecen muestras de que, a su manera, esa Pekín con tan mala fama también tiene ejemplos de calidad de vida. Algunos de ellos:

- Los carriles bici: veo en España (o recientemente en Lisboa) intentos de llevar la bici a ciudades que no estan preparadas para ello: calles estrechas, carriles bici que van de calzada a acera como locas... por eso debe ser que los ciclistas de otros países van por la ciudad como locos, como huyendo, mientras que los de Pekín pedaleamos bastante tranquilos (en Pekín se nota perfectamente cuándo un ciclista guiri acaba de llegar a la ciudad, porque circula enloquecido). Pekín es, lo mires por donde lo mires, la ciudad mejor preparada para ir en biciclo que nunca he visto. Carriles anchísimos, sólo para bicis (aunque se cuele a veces en ellos algún coche), tráfico algo más lento que en Europa... La pena de ello es que el tráfico en dos ruedas está siendo poco a poco conquistado por las motos y los carriles de bici eléctrica, pero en fin, el mundo cambia. Y todavía sigue siendo impresionante pasear por la avenida Changan, la principal de la ciudad, en un carril para bicis en el que cabrían dos carriles de coches.

- Los parques: Pekín, por mucho que digan, es una de las ciudades con espacios verdes más amplios, bonitos y animados. Parques como Ritan, Chaoyang, el del Bambú Púrpura, el del Templo del Cielo, el del Templo de la Tierra, o muchos otros están llenos de vida (los días que no hay contaminación) y en ellos se practican todo tipo de actividades. Con estanques, bambúes y sauces, los parques de Pekín recuerdan que otra capital china es posible, si uno busca un poco.

- La convivencia de gran y pequeño comercio: La ciudad china, como muchas otras, es un hervidero de consumo, en la que tiendas de todo tamaño conviven sin que unas se traguen a las otras. Pekín es una de esas ciudades en las que tienes tiendas de todo siempre cerca, no sólo en el centro de la ciudad. Modestos negocios, supermercados chinos y occidentales, grandes almacenes, mercados de vegetales, edificios con tiendas pequeñas al estilo Mercado de la Seda... Hay de todo, por todas partes, y en general más barato que en Europa, aunque eso está cambiando poco a poco.

- La ausencia de barrios "chungos": Pekín, como otras ciudades chinas, no tiene barrios que no puedas visitar porque de seguro te van a robar, zonas sin ley donde los taxis no quieran llevarte o la policía se niegue a entrar. Después de haber estado en EEUU, donde recibí órdenes de no poner el pie en el sur de Chicago, el este de San Luis o el Skid Row de Los Ángeles, es algo que aprecio mucho. Sobre este tema ya hablamos y debatimos largamente en un reciente post sobre la gente que vive bajo tierra en los bloques residenciales de Pekín, así que no me extiendo más.

En fin, que sí, Pekín es la capital de un país en desarrollo al que le queda mucho por desarrollar, eso está claro, pero no pensemos que todo lo que pasa en ella es terrible. Es más, habría cosas que importaría de ella para otras urbes aparentemente maravillosas del mundo occidental, que a veces se mira demasiado al ombligo. No me gusta que mi familia y amigos en España teman que vivo en el infierno, así que conviene de vez en cuando recordar este tipo de cosas.

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Remember, remember,
the red leaf November

2 de Diciembre, 2014, 0:01

A principios del pasado mes de noviembre hice lo que todo pequinés de pro tiene que hacer cuando llega el otoño, aunque yo no lo había hecho nunca, vergüenza la mía: ir a las Colinas Perfumadas, en las afueras al oeste de Pekín, para ver "hongye", es decir, hojas rojas. Los bosques que hay allí tienen fama de ser los más bonitos de la ciudad cuando llega la estación otoñal, y todo el mundo va a comprobarlo. Me cuidé de ir un día entre semana, porque en los findes de octubre y noviembre las aglomeraciones que hay allí te pueden agobiar bastante.

No vi demasiadas hojas rojas, más bien naranjas y amarillas. Quizá porque había ido demasiado pronto, o quizá por lo contrario, por ir tarde: quién sabe, una de las cosas de las que menos sé es de botánica. Pero eso sí, el parque estaba agradable, desde arriba del todo había unas vistas espléndidas de la ciudad (sí, eran los días del APEC blue) y todavía estaba lejos el frío que ya se ha adueñado, nada más llegar diciembre, de la capital china. Winter is coming, así que recordemos ya con nostalgia los mejores días del otoño.










(esta última foto es del Olympic Green, pero también es de esos días)

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El Blues del APEC Blue

19 de Noviembre, 2014, 0:01

Se ha demorado unos días tras los grandes fastos, pero finalmente el smog ha regresado a Pekín con fuerza.


Así se ve la ciudad hoy desde la oficina.

No ha habido sorpresas, las medidas para conseguir unos cielos azules durante la cumbre del APEC funcionaron pero sólo los días de la cumbre en sí. A buen seguro acabaremos echando de menos aquellos días de "APEC Blue", como se ha dado en llamar a ese tiempo sin contaminación (como algunos comentaristas explicaron aquí y en Facebook, la expresión "APEC Blue" ha empezado a ser usada por los chinos como sinónimo de falsedad).

Esperemos que no tengamos que esperar hasta 2016 (año en el que China será la sede de la cumbre del G20, según se ha sabido también estos días) para volver a ver un firmamento tan azulado.

El caso es que ya casi tenemos en Pekín nostalgia de los días del APEC, y por eso creo que la siguiente canción (que si entráis desde Facebook no vais a ver, mejor entrad directamente al blog) viene que ni pintada. Recordad que no es una copia de The Mamas and The Papas, sino un homenaje...



No hay que ser Shekspir para entender la letra, pero por si acaso la pongo, que con tanto gorgorito igual no se entiende.

All the leaves are brown and the sky is grey
I've been for a walk on a Beijing's day
I'd be safe and warm if I was in APEC
APEC summit dreaming on such a Beijing's day

Putin was in town, he was in Yanqi Lake
Well Obama was in town as well, he was in Yanqi Lake,
Xi Jinping and Abe were also in Yanqi Lake
APEC summit dreaming, on such a Yanqi Lake

All the leaves are brown and the sky is grey
I've been for a walk on a Beijing's day
I'd be safe and warm if I was in APEC
APEC summit dreaming on such a Beijing's day
APEC summit dreaming on such a Beijing's day


Los mencionados gorgoritos están hechos con una app para hacer karaokes con desconocidos -qué gran invento- que se llama Sing, pero también os pueden salir parecidos si al cantar os pasáis el dedo por los labios.

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APEC in pa qué,
pa qué a Pekín

7 de Noviembre, 2014, 0:01


En Pekín nos preparamos para recibir en los próximos días a grandes líderes de Asia-Pacífico. Obama, Putin, jefes de Estado o Gobierno de Australia, Canadá, Japón, Perú, México, Chile, el sureste asiático... La flor y nata del poder mundial, aunque excluyendo Europa, claro está. En fin, una cumbre de ésas que se repiten 10 o 12 veces al año entre G20s, Iberoamericanas, de la UE y demás, y que cada vez entiendo menos. ¿Qué mundos arreglan con tantas grandes citas "históricas", que cada vez se reúnen más y las cosas van peor? ¿Y no tienen Skype, email, telefono, móvil o Whatsapp para hablar entre ellos sin que le cueste tanto a sus contribuyentes?

La cumbre del APEC va a ser uno de los acontecimientos internacionales que más va a movilizar la capital desde los Juegos Olímpicos de 2008. Y por ello, en la ciudad hemos notado ciertos cambios, sobre todo una reducción considerable del tráfico en los últimos días. Ello se debe a que, para intentar reducir la contaminación, se ha prohibido a la mitad de los vehículos (los de matrícula par en días impares, los de matrícula impar en días pares) circular según el día que sea, de forma similar a lo que se hizo en los JJOO. A ello se añade que muchos funcionarios tienen vacaciones todos estos días.

También se han cerrado muchas fábricas contaminantes, lo que unido al menor tráfico y a algo de viento helado que estos días sopla por estas latitudes, ha conseguido en la ciudad lo nunca visto en los últimos tiempos: casi una semana seguida de cielos azules, sin smog.

Por una parte a los pequineses nos parece bien, el cielo azul siempre se aprecia en una ciudad como ésta, pero por otro lado nos da pena y un poco de rabia que se haga sólo para complacer a los visitantes, a Obama y a Putin. Da la impresión de que importa más el qué dirán de fuera que el qué decimos dentro (y además es un poco tonto, porque con la brasa que dan los medios extranjeros con el tema de la contaminación en Pekín, fuera de este país la idea sobre la polución pequinesa es incluso peor fuera que la que tenemos dentro).


Y total, los grandes líderes mundiales se reúnen en este hotel, situado como a dos horas de la ciudad,
no sea que los vaya a ver nadie cuando se pongan sus disfraces


Otro asunto que da un poco de rabia si se piensa bien es el hecho de que en la zona de la cumbre del APEC, donde acudirán periodistas de todo el mundo, la censura de internet se haya relajado del todo y se pueda acceder a todo lo que no se puede fuera de allí: Facebook, Twitter, la web de El País, la del New York Times... Paralelamente, en el resto de la ciudad sufrimos un internet más lento si cabe de lo habitual, porque siempre que hay reuniones políticas importantes, el internet es reducido a velocidades de los años 90. Pues eso, que da un poco de grima que Pekín por un lado quiera dar a los que vienen imagen de apertura informativa, y sin embargo al resto nos cierran más todavía el grifo del ADSL.

Es más importante gustar a los de aquí que a los de allá, queridos pequineses...

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Una verdadera perra

1 de Agosto, 2014, 0:01

Mao dijo que sólo los hombres que suben a la Gran Muralla son verdaderos hombres, pero no dijo nada de los perros, y mucho menos de las perras. En todo caso, el pasado 20 de julio, el nombre de mi perra Once quedaba inscrito con letras de oro en la Historia del magno monumento defensivo, ya que se convertía en el primer can que ha subido el largo muro chinesco (hasta que alguien demuestre lo contrario, que seguro que le sale algún competidor). Pensé que los guardias no la dejarían entrar, pero no fue así, no tuvo ningún problema. Tras acceder, sabedora de la importancia del lugar que pisaba, no hizo necesidades mayores ni menores en ningún momento de la excursión, algo bastante raro para ser ella. Fue la gran protagonista de la jornada, todos los turistas le hacían fotos.





Cabe matizar que en el curso de su hazaña Once casi muere por el calor y por el esfuerzo (en todas las fotos que le hicimos sale con un palmo de lengua fuera). Además, algunos escalones de la Muralla eran demasiado altos para ella, así que en algunos ratos la tuve que cargar en su bolsa, con lo que yo también pasé mis malos momentos.



Once descubrió que entre cacho y cacho de muro había torres de vigilancia que venían muy bien para encontrar sombra, espatarrarse y descansar de la paliza.



El trascendental hecho para la Historia de la caninidad ocurrió en el tramo de Mutianyu, el que tras ser ascendido puede bajarse en tobogán, como ya comprobó el año pasado Michelle Obama. Fotos de Miss Obama bajando por la rampa se muestran en la taquilla de billetes, para que los visitantes se atrevan a imitar a la más importante Primera Dama de Occidente. Once y yo también bajamos por el tobogán, aunque no haya fotos para atestiguarlo.

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Arena de pelotas y baladas

2 de Enero, 2014, 0:01








¡Feliz 2014! El otro día fui por primera vez a un concierto al Estadio Wukesong, el pabellón que fue sede de los partidos de baloncesto en los JJOO de Pekín y hoy acoge los encuentros de los gloriosos Beijing Ducks. El lugar se ha convertido además en el mejor sitio para grandes recitales de la ciudad, y por ahí han pasado desde Beyoncé a Justin Bieber. Es posiblemente el recinto olímpico de Pekín 2008 al que mejor uso se le ha dado, sobre todo si comparamos con el Estadio del Nido, que el pobre sólo lo usan para uno o dos partidos al año.

Al pabellón Wukesong yo lo sigo llamando así, Wukesong, porque me gusta mucho ese nombre (y me recuerda que está en el quinto pino) pero no es su nombre oficial actual. Ya sabéis que ahora le ponen marcas a todo, desde la estación Sol Vodafone de Madrid (qué aberración) a la Liga BBVA (asco) o el Teatro HaagenDazs (por dios, ¿HaagenDazs realmente gana prestigio con eso?). Bueno, que me voy por las ramas, que el nombre oficial del pabellón pequinés ahora es MasterCard Center.

Había visto grandes partidos allí, entre ellos el partidazo que el pasado mes de octubre disputó el Real Madrid de baloncesto, primer equipo español -que yo sepa- que ha jugado un amistoso en China. Y también, por supuesto, la final olímpica España-EEUU, posiblemente uno de los mejores encuentros de baloncesto entre naciones de la historia. Pero ahora he descubierto que es también un muy buen recinto para conciertos. Con muy buen sonido y, sobre todo, una magnífica iluminación. Nada que ver con los conciertos que sufrí cuando vivía en Madrid e iba a escuchar recitales al Palacio de Deportes, muy famoso por su mala sonoridad (el de antes del incendio, no sé el de ahora cómo será).

Os pongo algunas fotos que hice durante el concierto para que comprobéis vosotros mismos el tema de las luces, aunque no pruebe lo del sonido. No había visto nunca un concierto con tan buena iluminación, pero tampoco es que yo sea Diego Manrique, voy a estas cosas de Pascuas a Ramos.


El señor de la izquierda escribía en el papel y lo que iba escribiendo iba saliendo de fondo.



"Senorita", una de las canciones se llamaba así y tenía aires latinos.


Podría parecer que con ese fondo estaba cantando En un bosque de la China,
pero lamento deciros que no fue así.


¿Peng Liyuan, la esposa del presidente? No, pero se le parecía...
Era una de las cantantes invitadas, y entonó notas tan agudas que algún vidrio estalló.


El protagonista del concierto.




Borrachera de luz y color (a la que contribuían las barras de lucecitas
que nos habían dado a cada espectador, muy típicas de los conciertos de Asia).


Ah, por cierto, el concierto era de Sha Baoliang, un cantante chino famoso por sus baladas de amor. A mí no me sonaba mucho, ni es que sea mi estilo, pero bueno, me invitaban así que a caballo regalado no le mires los piños. Como suele pasar en estos casos, al final resultó que conocía varias canciones suyas, sin saber de antemano que eran de él. Por ejemplo, ésta que habla de desamor, un tema mucho mejor que el amor a la hora de inspirar baladas.



(Las imágenes no son del concierto que yo vi, sino de otro día).

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De portada de telediario a deportado

18 de Diciembre, 2013, 0:01





Muy comentado en los últimos días en Pekín ha sido el caso de dos italianos, padre e hijo, que trabajaban en un conocido restaurante de la ciudad (no diré el nombre, aunque a la popular web The Beijinger se le escapó hace unos días) y que han sido deportados por no tener los papeles en regla para trabajar en China, donde llevaban viviendo seis años. El caso nos trae malos recuerdos del pasado año, en el que hubo una campaña policial de inspección en torno a las condiciones en las que trabajamos y residimos los extranjeros (si cumplimos con las normativas, si tenemos el visado correcto, etc). En aquel entonces la comunidad extranjera se puso un poco nerviosa, y es posible que ahora vuelva a ponerse. Los extranjeros en China sabemos que un pequeño delito o falta nos puede suponer la deportación, y la mayoría consideramos que es un riesgo lejano e improbable, como el coco con el que mamá nos asustaba, pero cuando conocemos casos como el que hoy nos trae (afortunadamente, no se ven todos los días) nos entra cierta intranquilidad.

La campaña del año pasado se inició pocos días después de que circularan por las redes chinas un par de vídeos en que dos laowais un poco imbéciles mostraban en China comportamientos bastante patéticos (para los que no los recuerden, uno de ellos se lanzó borracho contra una chica de la que aparentemente quería abusar y otro puso las pezuñas sobre el asiento de un tren, molestando a la señora que estaba sentada ante él). En esta ocasión, el detonante de las dos deportaciones también parece haber sido un vídeo, lo que muestra el increíble poder que tiene internet para determinar las acciones de la policía de Pekín. El vídeo en cuestión, que ha sido emitido en masa por todos los telediarios y late nights de China, ha sido el siguiente:



En él se ve cómo el joven, a la postre uno de los dos deportados (el hijo), aparece insultando a una señora a la que segundos antes había atropellado sin causarle heridas graves. La mujer se aferra a la moto del laowai, que ha sufrido un desgarrón en el abrigo, porque quiere que llegue la policía para que decida quién ha actuado mal. El extranjero le grita e impreca, y usa para insultarle la palabra en mandarín shabi (傻逼, tonto/a del coño), uno de los peores tacos en ese idioma. Un problema que tenemos los extranjeros en China es que manejamos pocos insultos en la lengua autóctona, en general sólo los más gordos, y los usamos en ocasiones en las que harían falta tacos más suaves y no convendría sacar artillería tan pesada. Tras los insultos, el italiano acusa a la mujer de querer chantajearle, pidiéndole dinero para atención médica.

En fin, a raíz del vídeo la policía empezó a investigar al chaval y descubrió que no sólo trabajaba en China junto a su padre sin el visado adecuado, sino que conducía la motocicleta sin licencia, algo muy habitual entre los laowais que viven en esta ciudad. (Ya sabéis, si queréis una de esas motos eléctricas que tanto se llevan en Pekín, sacaos los papeles, que cualquier día en una curva os podéis ganar un billete de vuelta a casa antes de lo esperado). Por otro lado, una de las muchas cámaras de seguridad que hay en las calles chinas (y que nos brindan cada semana uno o dos vídeos tremebundos de accidentes) mostró que el motorista iba todo loco.



Curioso del caso es que en un principio tanto prensa china como los foros de los extranjeros que viven en Pekín se pusieron de parte del guiri (como podéis ver aquí), pensaron que la señora era una chantajeadora, pero pocos días después, cuando se anunciaron los resultados de la investigación y la deportación, todos en masa se pasaron al otro bando y cargaron contra el italiano (como podéis ver en el mismo medio que antes, aquí). A mí esto me suena a forofismo poco reflexivo, la verdad, y creo que abunda demasiado en este mundo de redes sociales ruidosas en el que gana el bando que más insultos logra imprecar.

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Parece que va a llover

23 de Octubre, 2013, 0:01

Cuando veraneo en España es frecuente que me pregunten qué clima tenemos en China. Soy consciente de que muchas veces la pregunta sólo es para mostrar educadamente cierto interés en el sitio donde vivo, pero creo que puede ser interesante intentar contestar con este post, pues a lo mejor puede servirle a futuros viajeros o emigrantes a este lugar. Otro problema es que China es muy grande para contestar en pocas líneas (el país probablemente tiene todos los climas posibles, desde el trópical de Hainan al polar en el Himalaya o en la frontera con Siberia), así que me centraré en el tiempo que tenemos en Pekín, que es el que más conozco. Preparen abrigos y balones de playa:


En Invierno: la teoría meteorológica dice que dura, como el resto de estaciones, tres meses, pero en esta ciudad el invierno tal y como lo conocemos, frío y pelado, empieza a principios de noviembre y termina bien entrado marzo, así que aquí lo sufrimos casi cinco meses y es seguramente la estación más larga de todas, o como mínimo la que más larga se nos hace. En diciembre y enero podemos llegar a los 20 bajo cero, y podemos estar muchas semanas consecutivas sin que el termómetro suba por encima de cero. La buena noticia es que el invierno de Pekín es seco, no húmedo como el español, por lo que el frío no se mete tanto en el cuerpo, en la ropa o en las casas. Además, la calefacción pequinesa es bastante potente, alimentada por un material, el carbón, que contamina mucho pero también es muy caluroso (los peores días del invierno son los primeros de noviembre, porque aunque haga frío, la ley nacional, desde que Mao lo ordenó, estipula que no se pueden encender las calefacciones centrales hasta el 15 de ese mes). Tanto contaminan estas calefacciones térmicas que muchos días del invierno, más que en otras estaciones, nos rodea un smog o nierda marronaceo. Puede parecer niebla normal, pero para tener claro que es smog hay que mirar arriba y ver si hay un sol naranja al que podemos mirar sin cegarnos: si es así, estamos ennierdados. El invierno es tan duro y largo que los chinos, quizá con prisas porque acabe, celebran el Festival de Primavera en plenos meses invernales, en enero o febrero. Claves para superar el invierno pequinés: llevar calzoncillos largos y pensar que podría ser peor, podríamos vivir en Shanghái (donde el invierno sí es húmedo, y donde muchos hogares no tienen calefacción y se tienen que poner el aire acondicionado caliente, que hasta huele mal).
En primavera: al igual que el invierno, no dura lo que dicen los calendarios occidentales, pero en su caso porque siempre va a ser menos que tres meses. ¿Cuánto? Depende del año y la suerte que tenga uno: pueden ser desde dos semanas a dos meses. La primavera pequinesa es una estación convulsa, en la que a un día de tremendo calor le puede seguir otro de tiritona. Abril es el mes más traicionero: uno cree que ya es hora de que haga calor, se quita el abrigo, y de repente una ola de frío le congela las extremidades cual bocanada de nitrógeno líquido. Una peculiaridad de la primavera en Pekín es que en algunos días, sobre todo de marzo o abril, recibe la visita de tormentas de arena procedente del desierto de Gobi, que bajan las temperaturas de la ciudad 10 o 15 grados de golpe, tiñen el cielo de color amarillo o marrón, y provocan que huela a tierra hasta dentro de casa. Contra lo que se pueda esperar, no suelen ir acompañadas de las ventiscas ni la arena cegadora de ojos que se ven en las películas de exploradores perdidos en el Sáhara. Las tormentas de arena actualmente son menos habituales que hace una década (parece que la reforestación en las montañas del norte de Pekín las ha frenado un poco) pero aún te puede pillar alguna. Mayo suele verse libre de estas tormentas, y con suerte aún no hará un calor desquiciante ese mes, así que es el mes más primaveral. Algunos años afortunados, junio también se salva.
En verano: otra estación que no se sabe cuando empieza ni tampoco cuando acaba. En general, la sensación de calor agobiante y seco que en España solemos tener en verano los pequineses la tienen ya en mayo, y en cualquier caso a mediados de junio ya vas a decir que te mueres de caló. Después, en julio y agosto, las temperaturas no suben mucho (rara vez llegamos a los 35 grados), pero aumenta la humedad, por influencia del clima monzónico del sur de Asia. En consecuencia, la ciudad queda envuelta en una neblina pegajosa y agobiante, con la que sudas constantemente, desde mediados de julio a mediados de agosto, aproximadamente. En esa época el aire acondicionado, por mucho daño que haga al medio ambiente, es impepinablemente necesario, incluso de noche (intenta no ponerlo muy bajo, de todos modos). La niebla sólo puede quitarse esos días si por la tarde o por la noche cae un chaparrón tropical, con rayos de ésos que al día siguiente ves en las noticias que en otras partes de China han alcanzado a una decena de desafortunados paseantes y centenares de vacas. Los chaparrones, además, suelen anegar muchas calles de la ciudad, incluso grandes avenidas, porque los sistemas de alcantarillado dejan mucho que desear. No has vivido en Pekín si no has andado un verano por una calle con el agua hasta la rodilla. Estas tormentas, ojo, no siempre acaban con la sauna, a veces sólo la reducen un poco. El secreto para aguantar el verano pequinés (aparte de irse un mes de vacaciones) está, a juzgar por la actitud de los pequineses, en ir por la calle en camisa imperio y arremangada hasta las tetillas (sólo los varones, desafortunadamente). Una vez más, consolémonos pensando que no vivimos en Shanghái, donde en verano es imposible dar un paso por la calle sin quedar completamente deshidratado al instante.

En otoño: he dejado para el final la mejor estación del año, o algunos dirían que la única en la que se puede sobrevivir en Pekín. A partir de septiembre, o a veces ya desde mediados de agosto, ésta ciudad da gusto de ver: los cielos son azules todo el día, hace calorcito pero se puede aguantar, las noches no son frescas pero tampoco de bochorno... En octubre, aún no hace un frío helador, y los alrededores de la ciudad (Gran Muralla, Badachu, Palacio de Verano, Miyun...) se ponen preciosos. Aunque no se os ocurra ir a las Colinas Perfumadas, porque los pequineses van en manada a ver sus bosques de espectaculares hojas rojas, y el atasco allí es monumental. Otoño es la época ideal para salir de copas (en verano, con tanto turista, la zona de marcha se masifica y aumentan las peleas) y para recibir visitas, que piensen así que Pekín es una ciudad ideal.



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Bienvenido míster Pato

16 de Octubre, 2013, 0:01

Hoy he tenido libre en el trabajo y, aprovechando que hacía buen día en Pekin, me he encaminado al Palacio de Verano para poder ver en persona, por fin, el pato de goma gigante que tanta pasión ha desatado en China este año. Para los que no hayan leído capítulos anteriores, este pato, obra de un artista holandés, estuvo en Hong Kong en primavera y tuvo tanto éxito que Pekín pidió que les visitara también a ellos. En el Palacio de Verano está, desde mediados de septiembre hasta el 26 de octubre, y la verdad es que es muy fotogénico. He aquí algunas fotos que le he tomado:



A la salida del Palacio de Verano,
algunas vendedoras intentaban hacer el agosto con el animal de moda...

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Recuperando fotos de Facebook (XX)

30 de Septiembre, 2013, 0:01

Durante el mes de septiembre estoy de vacaciones, circunstancia que aprovecharé para descansar y a la vez rescatar del Grupo de Facebook algunas imágenes que he publicado allí pero no en este blog.


Cartel para concienciar a los pequineses de la batalla contra la contaminación.
Lo curioso del asunto es que en el Pekín "limpio", por arte de magia, los monumentos de la ciudad se mueven de lugar.

(Publicada en el Grupo de Facebook el 18 de agosto de 2013, 11 "me gusta").


Pasándolo pipa en Houhai.
(Publicada en el Grupo de Facebook el 18 de agosto de 2013, 17 "me gusta").


Bo Bo, Bo Johnny Bo... Rockabilly pequinés en la víspera del juicio del siglo.
(Publicada en el Grupo de Facebook el 21 de agosto de 2013, 4 "me gusta").


En la noche de ayer (Luna Llena) un montón de chinos quemaron dinero falso en la calle, para sus seres queridos en el otro mundo.
Al día siguiente se veían centenares de restos de hoguerillas en las aceras.
¿Alguien sabe por qué el día de ayer era tan especial?

(Publicada en el Grupo de Facebook el 22 de agosto de 2013, 15 "me gusta").

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Recuperando fotos de Facebook (XIX)

29 de Septiembre, 2013, 0:01

Durante el mes de septiembre estoy de vacaciones, circunstancia que aprovecharé para descansar y a la vez rescatar del Grupo de Facebook algunas imágenes que he publicado allí pero no en este blog.


Al lado de mi oficina había un bar español con una muy española entrada.
El bar no funcionó, lo transformaron en libanés, pero la entrada ha quedado igual, sólo que con un cedro añadido.
Resultado, esta fachada tan ecléctica.

(Publicada en el Grupo de Facebook el 30 de julio de 2013, 21 "me gusta").


Este pastel lo venden en la pastelería "Black Swan", en Chaoyangmenwai.
Cuesta dos millones de yuanes de nada (bueno, estoy exagerando, cuesta 1.999.999 yuanes).

(Publicada en el Grupo de Facebook el 5 de agosto de 2013, 14 "me gusta").


Un encuentro para la Historia: Once y el animal más de moda en China esta temporada.
(Publicada en el Grupo de Facebook el 6 de agosto de 2013, 38 "me gusta").


El Estadio Olímpico, 5 años después de Pekín 2008.
(Publicada en el Grupo de Facebook el 11 de agosto de 2013, 29 "me gusta").

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Recuperando fotos de Facebook (IX)

18 de Septiembre, 2013, 0:01

Durante el mes de septiembre estoy de vacaciones, circunstancia que aprovecharé para descansar y a la vez rescatar del Grupo de Facebook algunas imágenes que he publicado allí pero no en este blog.


¡Menuda nevada en Pekín, en el último día de invierno!
(Publicada en el Grupo de Facebook el 20 de marzo de 2013, 93 "me gusta").


Un palmo de nieve en la mañana de hoy en Pekín... ¡y cielo azul!
(Publicada en el Grupo de Facebook el 20 de marzo de 2013, 83 "me gusta").


Once se camufla en la nevada.
(Publicada en el Grupo de Facebook el 20 de marzo de 2013, 36 "me gusta").


Hace unas semanas que estoy yendo a un gimnasio nuevo, el anterior me lo cerraron. Al lado de la máquina de agua puede verse este anuncio de no sé qué producto milagroso... Pasé días y días intrigado, intentando saber qué narices era la imagen (y temiendo que fuera un órgano humano cortado o algo así, por lo que me empezó a dar mucho asco). No dormí tranquilo hasta descubrir, tarde ya, que se trata de UNA PUÑETERA UVA CORTADA POR LA MITAD.
(Publicada en el Grupo de Facebook el 20 de marzo de 2013, 36 "me gusta").


Así me encontré mi bici esta mañana... Como si estuviera en la base noruega de la Antártida, vamos.
(Publicada en el Grupo de Facebook el 20 de marzo de 2013, 65 "me gusta").

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Recuperando fotos de Facebook (VI)

13 de Septiembre, 2013, 0:01

Durante el mes de septiembre estoy de vacaciones, circunstancia que aprovecharé para descansar y a la vez rescatar del Grupo de Facebook algunas imágenes que he publicado allí pero no en este blog.


El amanecer me sorprendió (aunque no tendido ni borracho en el Cadillac).
(Publicada en el Grupo de Facebook el 2 de febrero de 2013, 38 "me gusta").


Fantástico día de cielo azul hoy en Pekín... para celebrarlo, una foto de la mezquita de mi barrio.
(Publicada en el Grupo de Facebook el 6 de febrero de 2013, 45 "me gusta").


En un día soleado como hoy, desde mi bloque se pueden ver cosas como el pirulí pequinés,
la Colina de Carbón o la pagoda de Beihai. ¡Bravo!

(Publicada en el Grupo de Facebook el 6 de febrero de 2013, 40 "me gusta").


Entrada de un museo de mi barrio... El Louvre II, vaya.
(Publicada en el Grupo de Facebook el 8 de febrero de 2013, 38 "me gusta").

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Recuperando fotos de Facebook (I)

6 de Septiembre, 2013, 0:01

Durante el mes de septiembre estoy de vacaciones, circunstancia que aprovecharé para descansar y a la vez rescatar del Grupo de Facebook algunas imágenes que he publicado allí pero no en este blog.


Vista de Pekín, desde mi apartamento.
(Publicada en el Grupo de Facebook el 11 de enero de 2013, 92 "me gusta").



Y ahora mirando para el otro lado.
(Publicada el mismo día, 38 "me gusta").

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Ah, cómo hemos cambiado

8 de Agosto, 2013, 0:01







Hoy, ocho de agosto de 2013, se cumplen cinco años del comienzo de los Juegos Olímpicos de Pekín, un acontecimiento que colocó a la ciudad en el mapa (esto es metafórico, no vayáis a consultar vuestro atlas Sopena de 1987 porque Pekín la vais a tener igual) y contribuyó a la internacionalización de China, que hoy es clara y patente, aunque sea sobre todo en lo económico y en las columnas periodísticas de terror barato (¡uh, uh, que vienen los chinos!).

Si me hubieran dicho entonces que un lustro después seguiría aquí no sé si me lo hubiera creído, sobre todo porque entonces yo ya llevaba siete años en la capital china y cuando inicié mi andadura en ella mi plan era estar aquí ese septenio de preparativos para las Olimpiadas, no más. Pero la vida da muchas vueltas -o no las da-, sigo aquí, y la efeméride es una buena excusa para ponerme nostálgico (como en el post anterior, pero una nostalgia diferente, temporal y no geográfica).

Voy por ello a intentar recordar hoy qué cosas difieren entre el Pekín preolímpico y el postolímpico. Para ser más exactos, y adaptándolo a mi singladura, voy a contar qué cosas había en la capital en 2001 que ya no existen -o escasean- en el Pekín de 2013, el de una ciudad que ahora se prepara para los Mundiales de Atletismo de 2015.



Los extranjeros teníamos restringido el domicilio a ciertas áreas: El Gobierno chino, temeroso de nuestras actividades probablemente conspiratorias, o quizá preocupado porque no nos parecieran suficientemente buenas las casas del ciudadano pequinés medio, prohibía que los laowais habitáramos fuera de ciertas zonas residenciales especialmente pensadas para nosotros, como complejos diplomáticos, apartamentos de más comodidad que la media, o el mítico Hotel de la Amistad, donde viví mis primeros años en la ciudad. Ese "apartheid", sin embargo, se abolió a los pocos meses de llegar yo. Gente más veterana que yo recuerda que en los 90 incluso había una moneda diferente del yuan, sólo para ser usada por extranjeros, pero eso yo ya no lo vi (afortunadamente, porque vaya lío).

Había billetes de dos yuanes: Puede que los "recién llegados" todavía hayáis visto alguno, porque siguen siendo de curso legal (aunque los bancos los han ido retirando), pero al menos yo ya llevo bastantes años sin ver ninguno. Los billetes pertenecían a una edición de los 80 y 90 que a mediados de la pasada década (2005, 2006...) se fueron progresivamente sustituyendo por los actuales, ésos en los que Mao sale todo el rato. Los billetes antiguos sólo tenían a Mao en el billete gordo, el de 100 yuanes, y además en él estaba acompañado por otros tres comunistas históricos (Zhou Enlai, Liu Shaoqi y Zhu De). También había monedas de céntimo, los "fen", aunque ya entonces lo único que se podía hacer con ellas era calzar sillas cojas.



  No veías apenas españoles, si acaso grupos de padres que venían a adoptar: Ahora las calles de Pekín, tanto las zonas turísticas como las de bares y restaurantes, son lugares donde oír a gente hablar español ha dejado de ser algo exótico. Hace 12 años, China no era para los españoles ni destino turístico ni comercial (salvo contadas excepciones), pero sí el principal origen de los niños que se adoptaban en el país, por lo que los españoles que más a menudo venían eran grupos de 10 o 12 parejas en busca de niños que se les había asignado. Después, China redujo mucho estas adopciones, y aunque siguen existiendo, las esperas son largas (¡hasta seis o siete años!) y los españoles interesados en adoptar han diversificado a otros destinos. Al mismo tiempo, la crisis, la globalización y los pérfidos cantos de sirena del blog Chinochano han animado a muchos españoles a venir a Pekín, así como a otras ciudades chinas, para trabajar, estudiar, o pasar una temporada lejos de la España barcenil.

Se podía comer por 20 yuanes y se podía alquilar un piso por 2.000: Cuando mis parientes de más edad me venían en los 90 a relatarme lo mucho que se podía hacer en los 60 con un maravedí, yo pensaba "nunca daré imagen de abuelete diciendo cosas así en el futuro", pero mira, aquí me veis. Pekín hace 12 años era la mar de barato, y más que lo fue cuando España, a los pocos meses de estar yo aquí, cambió al euro que tanto mal nos ha hecho. Después llegó la típica revalorización de alquileres con los Juegos, la reconversión de tiendas cutrillas en tiendas elegantes que vendían lo mismo pero más caro... en fin, ya sabéis, la triste senda del progreso.  




Ser extranjero daba caché: A principios de la pasada década, todavía no había muchos extranjeros en Pekín (aunque todo depende de la perspectiva, alguien que lleve aquí desde los 80 dirá que en 2000 ya había muchos). En consecuencia, los pequineses todavía trataban al visitante de ultramar como un raro especimen al que había que cuidar, o por lo menos observar para ver qué hacía: se le sonreía más en las tiendas, se le paraba en la calle para practicar el inglés, se le hacía fotos, las chicas le paraban en el metro para trabar amistad y quién sabe si algo más... Actualmente, con la oferta de laowais totalmente cubierta, los pequineses ven al occidental con bastante indiferencia, y a veces parece que con algo de hartazgo (sobre todo en épocas en las que sale alguna noticia de algún guiri borracho haciendo el cafre en la calle, aunque son cosas que suelen durar poco tiempo, por fortuna).

Dedicabas jornadas enteras a hacer excursiones a tiendas donde vendían productos occidentales: Hoy en día, Pekín tiene un Starbucks en cada esquina, el segundo Ikea más grande del mundo, cuatro o cinco Carrefours, más restaurantes españoles que Madrid (bueno, exagero aquí un poco), aceite de oliva en cada supermercado... pero hace apenas 10 años la cosa no era tan fácil. No digo que hubiera escasez en plan posguerra, pero ciertos productos occidentales costaba encontrarlos, y a veces tenías que indagar en el gueto occidental -ver punto uno- si alguien sabía cómo conseguirlos, u organizar "expediciones" de un día para ir a un supermercado en el quinto pepino donde alguien había creído ver pepinillos en vinagre. Hoy en día, en cambio, es más fácil hallar comida gourmet europea en Pekín que en mi Huesca natal. Prueba de ello es que uno de los primeros posts que escribí en el blog, uno sobre cosas que no había o era difícil encontrar en Pekín, ha quedado bastante desfasado.
 

  Los cibercafés eran el local de moda entre la juventud: Todavía existen, sí, pero con la llegada del wifi y los smartphones se han convertido en antros lumpen llenos de humo y gente que parece salida de la versión china de "Yo, el Vaquilla". Hace 12 años, cuando internet empezaba a explotar en China pero aún había mucha gente que no tenía ordenador (yo incluido) eran el local más frecuentado por los jóvenes. Aunque hay que decir que durante dos años o más estuvieron todos prohibidos en la ciudad, después de que un incendio provocado por un jugador al que no dejaban entrar en uno causó la muerte de 40 personas. Yo los he usado hasta hace relativamente poco, en casos de emergencia o en viajes, pero otra cosa que me ha ido alejando de ellos son las muchas pegas que ponen para usarlos si eres extranjero (siempre hay que llevar pasaporte, y a veces ni con él te dejan).


Las fiestas de Año Nuevo eran silenciosas: Venga ya, me diréis los novatos, pero así era, durante cosa de seis o siete años Pekín prohibió los petardos y fuegos artificiales todo el año, incluyendo en la principal fiesta china, por lo que los pequineses vivían estas celebraciones algo apesadumbrados, como si les faltara algo, como si en España nos prohibieran el caganer en los belenes. Finalmente el ayuntamiento decidió que no se podían poner puertas al campo, volvió a autorizar su uso, y hala, desde entonces todos los años se quema algún rascacielos o monumento histórico, como tasa a pagar con tal de mantener la milenaria tradición pirotécnica oriental.




Sólo había tres líneas de metro: la 1, la 2 ¡y la 13!: Cuando yo llegué sólo estaban la 2 (la circular, que equivale al segundo anillo) y la 1, que va de este a oeste pasando por Tiananmen en su centro (además de una especie de ramal llamado la Línea Batong). Como un año o dos después se inauguró la 13, que no es subterránea y va a las afueras del norte de la ciudad. El extraño número es porque las nuevas líneas no siguen un orden cronológico, sino que están todas, presentes y futuras, en un mapa del ayuntamiento, y éste las va construyendo sobre la marcha. En los años previos a los Juegos, los políticos locales empezaron a inaugurar líneas cual poseídos por alcaldes madrileños, y así hasta hoy, en que hay un metro bastante decente, muy barato (dos yuanes, uno menos que cuando llegué) y muy fresquito en verano, aunque las muchedumbres que lo llenan en horas punta quitan un poco las ganas de usarlo.

 Había más contaminación, se escupía mucho más, y se empujaba más en el metro: Cuando ahora los novatos se quejan de la polución, de las maneras de algunos pequineses y cosas así, les suelo decir algo semejante a lo que los abuelos nos decían de "una guerra tendríais que haber vivido". Antes estaba la cosa peor, ¡hemos mejorado! En 2001 Pekín olía a carbón puro, en invierno escupía con flema un muy importante porcentaje de peatones y ciclistas, y para salir o entrar en los vagones de metro había unas melés dignas de Torneo Cinco Naciones. Cierto es que actualmente la polución por el tráfico (hay como el doble de autos que cuando yo llegué) ha aumentado el smog, pero ese olor de Pekín de 2001 yo no lo percibo. Lo de los escupitajos, que en esa época eran un tema de conversación casi rutinario entre guiris, ya casi ni lo nombran los extranjeros recién llegados, los han visto y oído pero no son el pan nuestro de cada día. Gracias a las campañas de civismo preolímpicas, tal vez (y a las multas).



  Los taxis eran rojos, y de tres precios para elegir: Estaban los Xiali, un cochecillo semejante a un Renault 8, que cobraba 1,2 yuanes por kilómetro. Luego tenías los que eran un poco más grandes, marca Citroen o Volkswagen, que cobraban 1,6 yuanes. Finalmente, los más grandes, no recuerdo de qué marca pero con aspecto más lujoso, de color negro y muy escasos, que cobraban 2 yuanes por kilometrada. Más tarde toda esa flota se sustituyó por Hyundais (hay una fábrica en Pekín) de dos colores, uno siempre amarillo, el otro variable según la compañía. Los nuevos taxis fueron echando de la calzada poco a poco a los rojos, y adoptaron la más cara de aquellas tres tasas. Hace unas semanas, como sabréis los residentes, la han subido a 2,3 yuanes/km , con lo que ir en taxi ya se está convirtiendo, como en España, en un pequeño lujo que no todos los días te puedes permitir. Antes, por otro lado, los taxis abundaban tanto que apenas te parabas en la acera ya llegaban dos o tres a rogarte que subieras, ahora hay veces que es imposible encontrar uno (aunque con la última subida de precios la cosa ha mejorado).

Los autobuses urbanos eran como de los 70, y muchos tenían suelo de madera: Los cambiaron poco antes de los Juegos, pero eran un auténtico espectáculo, con ese aspecto cochambroso. Aunque no debería yo hablar muy mal de ellos, porque en mi Huesca natal también teníamos unos buses públicos que daba penica verlos, creo que eran de segunda o tercera mano, procedentes de líneas de ciudades mayores.




Había cuatro rascacielos: Las dos torres negras de Guomao, el edificio Jing Guang (cerca de allí, un poco más al norte en el tercer anillo), el Capital Mansion (que sigue teniendo una de las mejores vistas de la ciudad) y pare usted de contar. Después llegaron las torres del Soho, la tercera torre de Guomao (actualmente el edificio más alto de la ciudad, y desde hace unos días sede de la más alta maratón vertical del mundo), el edificio de CCTV y mucho más. Todavía no es esto Shanghái o Nueva York, pero el skyline pequinés ya se está animando.

Se viajaba a otras ciudades en tren cama: Con la rápida expansión del tren de alta velocidad en China (hace cinco años no tenía ninguna línea, ahora es el país que más tiene del mundo, triplicando al segundo, que es España) se está perdiendo, aunque todavía no del todo, la costumbre de viajar en cama dura. Ah, esos viajes amenizados por los sonidos de uno de los pueblos más roncadores del mundo... 




No había controles de seguridad en el metro, ni un día en el que los coches no podían circular según su número de matrícula: Estas cosas se introdujeron en las semanas previas a los Juegos Olímpicos, creíamos que con carácter temporal, pero acabaron quedándose. (Tampoco estaba tan limitado ni hipervigilado el acceso a la siempre sénsibol Plaza de Tiananmen).

Había un extranjero en la tele llamado Dashan que salía a todas horas: Los jóvenes creo que ya no lo conocen, dejó de ser un especimen único, pero en aquellos tiempos pasados Dashan era de los pocos exranjeros que hablaba chino con perfecto acento pequinés y tenía arrestos para presentar programas, ser actor en teleseries... Era omnipresente y un poco pesado, pero luego le salió mucha competencia. Hoy creo que todavía sale en el canal en inglés de CCTV, pero su fama -y la animadversión un poco envidiosa que le teníamos muchos laowais- han descendido en picado.



No había motos ni bicicletas eléctricas: Estaban prohibidas, según el gobierno central porque eran peligrosas y contaminantes. Recuerdo haber escrito hasta artículos quejándome de aquella prohibición y defendiendo su regreso a las calles de Pekín. Se volvieron a autorizar hace cosa de un lustro, y ahora que están de vuelta y extendidísimas entre los pequineses, me arrepiento completamente: tenía razón el ayuntamiento, ahora me parecen un peligro total, sobre todo porque no hacen nada de ruido y no las ves venir a toda velocidad. Nos están echando a nosotros los pobres y desamparados ciclistas, del carril bici (aunque los extranjeros que pedalean como si estuvieran en el Tour también son un ran riesgo).
Una de las zonas de más marcha era el sur del Parque Chaoyang: Allí había locales míticos como el Latinos (precursor del Salsa Caribe actual) o, al lado, el Big Easy, con forma de barco de vapor surcando el Mississippi y en cuyo interior vi una vez a una bailarina china voluptuosa que bailaba con una boa de bufanda, en plan Salma Hayek. Nada queda de todo ello.


Pues así era la China de 2001... no había ya mujeres de pies enanos ni eunucos en la corte, pero en fin, han cambiado algunas cosillas y seguramente a alguien que visitara Pekín en 2001 y no lo volviera a hacer hasta ahora le sorprenderían algunas diferencias. Probablemente me habré olvidado algún cambio importante (cuando estás en un lugar permanentemente a veces es más difícil percibir los cambios), así que podéis recordármelo en la sección de comentarios, comenzando con un clásico "te has dejado...".

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Servicios mínimos desde... ¡Pekín!

14 de Enero, 2013, 0:01








Como todos los años por estas fechas, tras trabajar a destajo las pasadas Navidades, tengo unas merecidas vacaciones invernales. Normalmente las utilizo para irme de viaje al sureste asiático, huyendo del frío pequinés y en busca de nuevos lugares (los lectores con mejor memoria recordaréis los posts de 2010 en Laos, los de 2011 en Malasia, Singapur e Indonesia, los de 2012 en Tailandia...).

Este año, sin embargo, mis vacaciones invernales las voy a pasar, por lo menos en su primer tramo, en Pekín, en casa. ¿Razones? Varias, pero por resumir, después de 12 años viajando por todos los rincones de Asia Oriental, he pensado que toca, por una vez, tener unas vacaciones de verdadero descanso, no unas en las que cambie el estrés del trabajo por el estrés de conocer lo más que pueda de otro lugar. Viajar es mi pasión, pero a veces hay que descansar de las pasiones. Otras razones, personales y económicas, se interpolan también en la decisión, pero la principal es la que me apetece dar un descanso a "Chinochanos por el Mundo".

Al estar de vacaciones, es posible que me relaje un poco con el blog y las actualizaciones de Facebook y Twitter (sobre todo estas dos últimas), aunque quién sabe, igual hasta posteo más que en épocas de trabajo. En todo caso, por si las mojcas, aviso de que el blog esta en "servicios mínimos", como siempre que vacacioneo.

Que me quede estos días de asueto en Pekín no significa que no vaya a cruzar la puerta de casa... Ni siquiera esas "nubes tóxicas" con las que nos alarman los periódicos estos días -y cada vez que hay nierda- me van a impedir salir un poco a tomar el aire.

Hoy, por ejemplo, me di una vuelta por un lugar que tengo al lado de mi nueva casa, que al parecer ha sido recientemente terminado tras años de obras: el Galaxy Soho, una nueva zona de oficinas y comercios ideada por la prestigiosa arquitecta iraquí Zaha Hadid (la misma que hizo el Pabellón Puente de la Expo de Zaragoza 2008).


El espectacular edificio, con esas formas curvas tan características de la arquitecta iraquí (similares a las de la Ópera de Cantón, que también es obra suya) está ahora mismo vacío, con excepción de algunos fotógrafos que hacen estos días por allí anuncios de coches y otros lujos, aprovechando precisamente que aún no hay muchos viandantes.





El edificio, aunque está vacío, está completamente iluminado por la noche, creo que precisamente para atraer clientela. De hecho, mientras paseaba por allí me ha abordado un señor de una inmobiliaria preguntándome si me interesaba abrir una tienda allí. Me ha dicho que el precio son 8 yuanes por metro cuadrado y día (dicho así suena barato, pero por lo que he calculado serían como 24.000 yuanes mensuales por un local de 100 metros cuadrados).

Os dejo con algunas fotos más del lugar, por cuyas obras he pasado muchas veces estos años, ya tenía ganas de conocerlo de cerca. Imagino que dentro de unos meses estará lleno de restaurantes, tiendas de moda y demás (eso espero, porque si no, vaya ruina).






En la siguiente foto, lo que podría parecer una estatua artística
son los setos tapados con tela, una imagen muy habitual del invierno pequinés.
























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Año nuevo, casa nueva

3 de Enero, 2013, 0:01

Comienzo el año con muchos cambios, algunos buenos y otros malos, el más palpable es que me he mudado de casa, tras cuatro años viviendo en Dongzhimennei (la Calle de los Fantasmas). Echaré mucho, muchísimo de menos esa zona, pero los alquileres allí se estaban poniendo imposibles, lo que unido a otras circunstancias me ha animado a probar suerte en otro paraje de la capital, tampoco muy lejano. Mi nueva casa es bastante más pequeña que la anterior (las medidas de austeridad nos van llegando a todos), pero al menos es más luminosa y con mejores vistas.

La mudanza también ha afectado a mi perra Once, quien de repente ha tenido que decir adiós a sus dominios, ese lugar lleno de retretes abandonados al que también tomé cierto cariño, no sé muy bien por qué. Ahora le va a tocar hacer sus necesidades en un parquecillo de temática olímpica, más elegante pero con menos perros con los que jugar, al menos en estos días tan fríos en Pekín (15 bajo cero de mínima).



El miniparque olímpico tiene una estatua dedicada a Juan Antonio Samaranch, el español más apreciado por los chinos. Once, perra china ella, debe tenerle mucho respeto, porque todavía no se ha atrevido a aliviarse en sus cercanías, ni tampoco en las estatuas de Pierre de Coubertain o Jacques Rogge, que también campean por allí.





En el parque suelen juntarse los clásicos grupos de jubiladas chinas para bailar, hacer gimnasia o practicar tai chi, aunque estos días de frío siberiano muchas se están quedando en casa. El otro día tome una instantánea de una, que al parecer se había comprado una espada pero todavía no la controlaba del todo, así que tenía que leer las instrucciones para ver cómo se daban mandobles.



Al lado del parquecillo y de mi casa hay una pequeña mezquita, muy cuca ella, cuya presencia me sorprendió mucho, pues antes de mudarme a la zona había pasado por ella alguna vez y nunca reparé en tal edificio. Es una mezquita que además de ser lugar de oración hace las funciones de restaurante y de carnicería halal, dependiendo de la puerta por la que uno entre. Entre 2007 y 2008 ya viví al lado de un templo budista (el Templo Lama, en Yonghegong), ahora me toca cambiar de credo...





Espero que la nueva casa y sus alrededores -mi décimo domicilio en mis 11 años en China- me resulten un lugar tan confortable como durante los pasados cuatro años lo fue Dongzhimennei... ¡cuánto lo añoraré! Por cierto, que cuando recogía las cosas de aquella casa, me encontré bajo un cajón un dibujo a carboncillo de una bella china que estuvo escondido todos los años en los que viví allí. ¿Quién es ella y a qué dedica el tiempo libre? ¿Qué será de ella? ¿Lo dejó allí queriendo, o me lo legó a propósito?



Ya sabéis que en las mudanzas toca tirar muchos trastos, y más si como a mí me ha pasado toca irse a otra casa más pequeña. Una de las cosas de las que me he deshecho, y también con gran pena, es del ordenador con el que escribí durante un lustro la mayoría de los posts de los primeros años de este blog, que debía de ser de tercera o cuarta mano y me lo regalaron los padres de mi entonces novia. Ahora tengo dos portátiles, el mamotreto era muy ruidoso y llevaba ya un año en un armario, así que dicté sentencia, pero por lo menos le hice una foto para que quede en el recuerdo.



Tampoco es que lo haya desguazado, en realidad se lo he dado a mi ayi, que me ha ayudado mucho en la mudanza... A ver si a ella también le inspira para un blog, o una novela sobre lo bien que le trato.

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Caos en Guomao

23 de Octubre, 2012, 0:01

Una de las cosas que más ha cambiado en Pekín en los 11 años que llevo aquí es la red de transporte público, y en concreto su metro, que además en más económico ahora que en 2001 (un yuan más barato, en concreto). Cuando llegué a esta ciudad, el mapa de la red suburbana era tal que así de tristón:


Las dos líneas que había entonces se han extendido hasta ser ya 15, y cada año se inauguran una o dos más, desde hace cosa de un lustro. En 2015, si los planes se cumplen, el aspecto de la red de metro pequinesa será el siguiente (paradójicamente, yo lo usaba mucho más cuando sólo eran dos líneas, pero bueno, creo que no soy el caso más normal).



Tenéis una versión más grande del mapa aquí.


A los mandamases del lugar les costó bastante darse cuenta de que ampliar el metro era un asunto de supervivencia para una ciudad que cuando llegué tenía 15 millones de habitantes y ahora tiene 20 (contando suburbios). Querían frenar el desarrollo de transporte público para estimular el consumo de automóviles, y lo consiguieron: el parqué de la ciudad pasó en estos años de uno a cuatro millones de coches. Pero bueno, al final reconocieron lo obvio, que la ciudad necesitaba un metro de verdad, y más si acogía unos Juegos Olímpicos. Aquí os paso un interesante gráfico animado de la historia del metro pequinés, que he sacado de la Wikipedia:


Aunque el metro ha ayudado a evitar el colapso del transporte, lo cierto es que el problema no ha quedado ni mucho menos resuelto, y el mismo metro a veces se colapsa. Basta con tomar el metro a horas punta (sobre todo a las 6 de la tarde, cuando mucha gente sale de trabajar) para ver la que se arma.

Especial caso es el de Guomao, una de las principales zonas de rascacielos y oficinas, y uno de los grandes cruces de caminos de la ciudad...


En la zona trabajan decenas de miles de personas, por lo que cada tarde entre semana la situación en el metro es terrorífica. El otro día me tocó viajar en el suburbano por esa zona y a esa hora, y en el andén tuve que esperar cuatro metros en el transbordo de Jianguomen y otros cuatro en Sihui hasta poder entrar en un vagón (y el vagón iba tan lleno que no se podía respirar). En este lugar los trabajadores del metro ejercen de empujadores en las puertas de los vagones, como los de Tokio...


Daba un poco de miedo ver a toda la gente apiñada en el andén, algunos en el mismo borde junto a la vía, en una línea que no tiene muros de cristal protectores (las más modernas sí tienen, pero Guomao está en la línea 1, la más antigua). Cualquier día habrá una desgracia...

Cada vez que haya una avería del metro o cualquier otra incidencia a esas horas, no quiero imaginar lo que debe ocurrir, y más de una vez ha pasado... En la misma zona, a principios del año pasado, hubo tal colapso en los autobuses de Guomao (donde también hay dantescas hordas de viajeros en las tardes) que la gente subía a los autobuses por las ventanas.


Por cierto, que leyendo sobre aquel suceso, he visto que la ley municipal prohíbe circular a los buses que tengan más de 8 viajeros por metro cuadrado de su área. ¿Os imagináis a ocho personas en un mismo metro cuadrado?

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Ojalá que llueva machiato en el campo

26 de Septiembre, 2012, 0:01

Aunque en China el café sigue siendo escaso, caro y de minorías, ya tiene su público el café de marcas multinacionales, como los Starbucks o los Costa Café, que en Pekín están surgiendo como setas otoñales. El otro día apareció una nueva polémica de Starbucks en China (revival de otra más antigua) que seguramente no va a hacer sino dar publicidad a la marca.

Otros que están intentando entrar en el mercado chino son los de Nespresso, la marca que anuncia George Clooney. Han abierto una tienda en Pekín que, si estás despistado al pasar junto a ella, vas a pensar que es de ropa de lujo o de relojes Rolex. Está en la zona de Sanlitun, y el otro día le hice unas fotillos al establecimiento, que es muy cuco:







El colorido de los mostradores me recuerda a la macrotienda de Emanems que visité hace cinco años ya en Nueva York, otra gran tienda.

A ver qué éxito tiene esta tienda de café en el imperio del té... de momento se la ve algo vacía, pero bueno, con que alguien de vez en cuando les compre una cafetera ya harán negocio, porque, dios santo, qué caras son las condenadas.

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Reflexiones mientras manejo mi barca por Sanlitun

27 de Julio, 2012, 0:01






Las inundaciones que
comentábamos al principio de la semana, sufridas por Pekín el sábado pasado, han continuado siendo todo este tiempo el tema más candente de la actualidad china, e incluso han saltado a la prensa internacional, sobre todo por las críticas que el Ayuntamiento se ha llevado por la mala respuesta dada al desastre natural. La cifra de fallecidos, 77 de momento, también ha motivado preocupación. Por todo ello, hago hoy unas reflexiones más sobre ellas, para añadir a las que ya escribí el lunes:

- Si esto llega a pasar hace cuatro años, se habría montado la de dios: imaginaos esta crisis de credibilidad que atraviesa el gobierno pequinés en el mismo verano en el que organizaba unos Juegos Olímpicos: ¿Habría cundido el pánico entre algunos equipos y se hubieran negado a venir? ¿Habrían aplazado los Juegos? ¿Habrían fracasado? Es curioso que todo haya ocurrido en las vísperas del inicio de los JJOO de Londres, un poco como para hacernos reflexionar a todos sobre si Pekín realmente se modernizó con sus propias Olimpiadas... Conviene recordar que en los Juegos de Pekín también llovió bastante, sobre todo en los primeros días, pero no se anegó tanto la cosa. Y recuerdo muy bien que exactamente un año antes de que comenzaran los Juegos cubrí un acto de Reporteros Sin Fronteras contra las Olimpiadas, en el que estaba el máximo jefazo de RSF, y allí sí que cayó un chaparrón descomunal, en el que me vi con agua hasta más arriba de la rodilla, sin exagerar. Llegamos a pensar que las autoridades chinas habían provocado la lluvia, como bien saben hacer, para perjudicar a la protesta.

- En la cuenca del Yangtsé deben estar alucinando pepinos: a ellos cada verano, y varias veces, les caen temporales que convierten en ríos calles de ciudades como Wuhan, Nanjing, Changsha, etc. Decenas, y a veces cientos de personas, mueren en estos desastres naturales cada temporada estival. Ahora va Pekín, sufre unas inundaciones, ¡y se arma una enorme! Ellos deberán estar pensando "pues a nosotros bien que nos pasa cada mes, y no nos hacéis ni caso los juntaletras". Está claro que el hecho de que Pekín albergue a buena parte de la prensa extranjera acreditada en China ha contribuido a que las inundaciones pequinesas hayan tenido mucho más eco que otras peores que ha habido en el sur del país cada año, que fueron mucho más destructivas y mortíferas. Así de cruel es la información: si no hay periodistas allí, es como si no pasara nada.

- Qué tranquilo se ha quedado Pekín: no voy a decir que esté vacío, como se asegura en algunos diarios y microblogs, pero la verdad es que el ligero miedo que en la población ha producido este suceso ha hecho que la ciudad disminuyera mucho su tráfico rodado y peatonal en esta semana. Muchas empresas han reducido la jornada de sus empleados para que volvieran pronto a sus casas, por si volvía a haber temporal. Curiosamente, el que se anunciaba para estos días esquivó Pekín y se fue a la ciudad vecina, Tianjin, a la que también sumió en el caos, aunque allí no murió gente. A los tianjineses se les anunció por móvil de que tuvieran cuidado con la que iba a caer, a los pequineses no. Con un Pekín medio vacío, mucha gente dice que la situación recuerda a la epidemia de SARS, que tanto nos acongojó, pero yo personalmente os digo que sufrí más pánico entonces que ahora. El agua al menos la ves venir, los virus microscópicos no.

- Los microblogs han sido una fenomenal herramienta: los ciudadanos los han usado para colgar mapas en los que avisaban de los puntos de la ciudad con más peligro de anegarse. También para denunciar que las alcantarillas de la Ciudad Prohibida, con siglos de historia, funcionan mejor que las de modernas calles donde se construyeron los desagües hace pocos años. Sina Weibo ha servido para hacer odiosas comparaciones entre los sistemas de alcantarillado de otras ciudades olímpicas con los de Pekín. O para intentar actualizar la lista de víctimas al ver que el Gobierno de Pekín dejaba pasar los días sin cambiar la suya, para gran descontento de los pequineses, que han vuelto a desconfiar mucho de su alcalde.

- Saber escapar de un coche hundido se ha convertido en el típico truco de bricolage que toda persona debe saber: Han circulado vídeos explicativos de cómo hacerlo por toda la red internetera china (al parecer, el mejor método es usar el reposacabezas como martillo). No gastes energías en intentar abrir la puerta o la ventana, porque la presión te lo impedirá. Y el parabrisas es más duro de lo que parece, tu puño o tu cabeza (algún conductor fallecido el sábado pasado lo intentó así) no serán suficientes. Esta semana incluso ha habido una reportera china que, con gran afán investigativo, se metió en un coche que con una grúa fue llevado a una piscina de varios metros de profundidad, para probar todos los métodos posibles de escape. El "reportaje" fue televisado y muy seguido por los preocupados ciudadanos de Pekín y otras urbes chinas.

- Hay cierta confusión con el alcalde: muchos medios dicen que el hasta la semana pasada jefe del consistorio pequinés, Guo Jinglong, ha dimitido por las inundaciones, pero no parece que sea exactamente así. A Guo lo nombraron hace unas semanas, bastante antes del desastre, secretario general del Partido Comunista en el Comité de Pekín, un cargo que en realidad está por encima del de alcalde. Al conseguir ese puesto, deja la alcaldía que tenía hasta ahora: en realidad le han ascendido. Es verdad que a lo mejor podrían haber esperado unos días o semanas más con Guo teniendo los dos cargos, pero, con inundaciones o sin ellas, iba a haber cambio de siñoalcalde de forma inminente.

- Algún medio americano ha dicho que esto ha sido el "Katrina chino", y yo alucino: no me parece que todavía podamos establecer esos paralelismos, teniendo en cuenta que en Pekín han muerto, según las cifras provisionales, 77 personas, y con el huracán fallecieron 1.800. En los dos casos hubo incompetencia de las autoridades, es cierto, pero creo que por ahora, como mucho, se podría considerar lo de Pekín el "Biescas chino".

- En estas crisis chinas siempre se repite el mismo esquema de relaciones prensa-gobierno-ciudadanos: en China, cuando pasa una gorda, siempre es igual, yo la verdad es que me estoy cansando un poco del juego...
- Ocurre el suceso.
- Es publicado por la prensa oficial.
- La gente desconfía de la información oficial y comienzan a divulgarse rumores por internet.
- Las autoridades reculan y sueltan algo más de información, pero también comienzan a censurar lo que la gente publica.
- La prensa internacional se empieza a interesar especialmente desde que el tema se censura, y se hace eco de los rumores, incluidos algunos exagerados.
- Ai Weiwei comenta del tema, siguiendo la línea de lo publicado en la prensa internacional.
- Gobierno, ciudadanos y prensa se van olvidando del tema cuando sale otro en el país o a nivel internacional.


Cualquier crisis ha seguido esta hoja e ruta: el terremoto de Sichuan, el accidente del tren de alta velocidad del pasado año, el escándalo de la leche de 2008, el mencionado SARS... la historia no avanza sino que gira en círculos.

PD: La foto del principio no es de China, sino de Vietnam, pero bueno, espero que no os moleste... Esas sillas-zueco, en todo caso, son omnipresentes en China, sobre todo como asientos supletorios en los autobuses de provincias.

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Qué lugares tan gratos para conversar (II)

17 de Octubre, 2011, 0:01











Prosigo el paseo por los bares más míticos del Pekín actual, que comenzó con el
post anterior en el centro neurálgico de la marcha pequinesa, la calle de Sanlitun.

Ahora seguiremos por la misma calle, pero en una zona claramente diferenciada de la anterior, al otro lado de la avenida del Estadio de los Trabajadores. Me refiero, cómo no, a

SANLITUN SUR


Esta zona es algo menos concurrida que la anterior, quizá porque está un poco más escondida y no la encuentran algunos turistas y gentes de paso. Pero también tiene mucha animación, y algunos de los bares, pubs y discotecas más alabados de la ciudad.

Sin embargo, el paseo por allí comienza por un lugar de ambiente más bien tranquilo e intelectualoide: el Bookworm, una cafetería-biblioteca-librería-bar-sala de conciertos-sala de conferencias que pasa por ser el punto de encuentro de muchos periodistas angloparlantes de la ciudad. El sitio es realmente agradable, pero una vez llevé a unos amigos para que lo conocieran y me di cuenta de que no es buen lugar para quedadas, ya que todo el mundo está allí silencioso (leyendo o con sus superMacs) y casi da apuro hablar. Es más para dejarse ver entre el mundillo cultural expatriado, o para estar de tranqui.


No obstante, muy cerca de allí ya nos encontramos con muchos lugares de verdadero desfase. Por ejemplo, el Nanjie, otro clásico de la ciudad que, como el Kai del post anterior, se hizo famoso vendiendo casi regalados cubatas de calidad infame. Este lugar también ha cambiado de emplazamiento al menos en una ocasión: antes estaba enfrente del Estadio de los Trabajadores, escondido en una callejuela. Es un lugar muy frecuentado por estudiantes universitarios de chino.


Justo enfrente, volvemos a encontrarnos con sabor hispano en la noche de Pekín, y vamos a parar al Salsa Caribe, una discoteca de ritmos caribeños en la que suelen actuar grupos de Venezuela y alrededores. Mucho merengue que a veces se hace cansón, y aunque no puede negarse que muchos latinos van allí, los colectivos que más frecuentan el sitio son (a) africanos que quieren arrimar cebolleta con rusas y (b) rusas que quieren que los africanos les arrimen la cebolleta. Un ambiente de lo más surrealista, oigan. Mi bar de salsa favorito, sin embargo, desapareció hace tiempo: era el Latinos, que se encontraba en el sur del Parque Chaoyang.


Por si todavía no os habéis convencido de que la noche de Pekín tiene más acento español que una peli de Manolo Escobar, al lado del Salsa Caribe se encuentra el Olé, un bar-restaurante de dueño español (un interesante individuo que viajó de España a Mongolia en un Renault Clío) y donde puedes oír Mecano, Los Secretos, Radio Futura y cualquier clásico de ayer y hoy del pop español. Hay sangría, cómo no.

¿Es Manzanita el que nos recibe, o quién es ese?

Por allí cerca hay un sitio llamado The Kro's Nest, al parecer una pizzería: jamás he entrado, pero al pasar por allí por primera vez de día me di cuenta de que tiene una bonita fachada.


Y siguiendo por la misma zona, tenemos el Rock & Roll, una discoteca cutre y habitualmente sólo de público chino, pero que para mí tiene gran valor sentimental, pues fue una de las que pisé en años mozos, protagonizando alguna que otra desventura de la que no quiero acordarme. Se llegaba a la pista de baile en ascensor, y una vez allí veías a los chinos bailando de formas extrañas... Sigue allí, pero he entrado últimamente y desde luego no es para nada lo que llegó a ser.


Junto a ella nos encontramos otro lugar que, a diferencia del anterior, se encuentra en su momento de pleno apogeo: el Tun, típico sitio donde te dicen que "se liga mucho" porque los jueves organiza Ladies Night y las mujeres se cuecen crudas. Los hombres tenemos que pagar entrada en esa noche, pero a la entrada te dan una cervecilla para compensar la discriminación. Muchas chicas guapas, pero también una de las peores músicas de Pekín: ¿os acordáis de las canciones que nos ponían hasta el vómito en los bares de España en los 90, como las de Grease a los Blues Brothers? Pues allí las siguen poniendo...


Hay algún bar más por la zona, como uno super fashion enfrente del Rock & Roll del que no recuerdo su nombre pero que tiene bovedas de ladrillo visto y en el que te sientes como al llegar a la fiesta de Eyes Wide Shut. Pero yo creo que Sanlitun Sur está más que bien representado en este post, así que nos cambiamos de zona y nos vamos al

ESTADIO DE LOS TRABAJADORES


O a sus alrededores, mejor dicho, donde nos encontramos con numerosos locales, sobre todo discotecas, distribuidos principalmente al norte y el oeste del recinto deportivo. Al ser zona de discos, es probablemente la que más jóvenes reúne los fines de semana, mucho más que Sanlitun y Sanlitun Sur, aunque como unas discotecas están relativamente lejos de otras, no está todo el mundo aglomerado en el mismo lugar. Es un lugar más frecuentado por la juventud china que los anteriores, aunque en todos hay de todo, sólo que en distintas proporciones.

Sin embargo, el repaso a la zona estadiera comienza en un clásico de los extranjeros, el Den. Arrodillémonos ante el patriarca, el abuelo, el origen, el decano, el Recreativo de Huelva de la noche de Pekín. Éste fue el primer bar-disco en el que entré en Pekín, y en el primero que descubrí que la gente que sale por la noche en esta ciudad está majara. Tiene un primer piso de mesas para conversar, y un segundo con una pequeña pista de baile. Antes, hace cosa de seis o siete años, había muchos baretos pequeños al lado del Den, pero ya no existen. Este bar, como muchos de los que pondré a continuación, está muy en la órbita de las prostitutas mongolas, peculiares personajes de la jungla pequinesa.


Al lado del Den se encuentra la franquicia pequinesa del Hooters, una cadena de restaurantes-bar estadounidense famosa porque sus camareras suelen tener talla A de pecho, visten shorts naranjas y cada cierto tiempo bailan en medio del restaurante. Ya he hablado de los Hooters chinos en alguna ocasión (curiosamente, siempre cuando estaba con depresión postvacacional), y tampoco hay mucho más que contar.


Pero tanto el Den como el Hooters están un poco en la periferia de la zona: acerquémonos más al centro neurálgico de ésta, que es la puerta norte del Estadio de los Trabajadores. Allí tenemos a dos instituciones de Pekín, de nombre similar. Por una parte el Mix, una discoteca señera y famosísima entre chinos, extranjeros, turistas y residentes:


Frente a ella, se encuentra otra igual de famosa, popular y reverenciada discoteca, el Vics, que tiene varias pistas y ambientes y en la que alguna vez casi me he perdido.


El Mix y el Vics son historia de la ciudad, casi más que Tiananmen, pero a su lado surgen de vez en cuando discos más jóvenes que acaban popularizándose. Cerca del Mix, por ejemplo, tenemos el Latte, un sitio que a mí me parece uno de los mejor decorados de toda la ciudad: por dentro es cómo un reloj gigante, con engranajes, espirales, manecillas... Pero el lugar tiene mala fama, se rumorea que en él los extranjeros no son bien recibidos por la población local y que alguno ha sido atacado por intentar ligar a una china que iba con grupos de chinos. Estos rumores incluso dicen que la Embajada de EEUU ha colocado el Latte en una lista negra de sitios a evitar por la comunidad norteamericana, pero no sé si es cierto.


También cerca del Mix se encontraba el House, una discoteca que este año ha sido una de las más populares de la ciudad, aunque al parecer la han cerrado ya (dicen las malas lenguas que por asuntos de drojas). En homenaje a ella pongo una foto de sus restos cuando pasé por allí en verano...


Virando el timón y acercando nuestros cuerpos a la puerta oeste del estadio, nos encontramos con todavía más discotecas, aunque muchas de ellas son clones unas de otras, así que no sé si cada una de ellas merece realmente párrafo propio. Mejor os las presento con imágenes, sin nada más. Son el famoso Babyface...


El Cargo (vamos allá, que yo me encargo)...


El Tango, otro local  que como muchos del post anterior tiene un doble en la ciudad (junto al que viví varios años, en la zona del Templo Lama)...


El Club Tang, un desconocido para mí...


El Coco Banana, popularísimo entre los jóvenes chinos...


Y el LA, que en verano suele tener arenilla como de playa en la entrada.


Todos estos lugares tienen el denominador común de que son muy frecuentados por los hijos de papá de la ciudad, descendientes de millonarios, políticos influyentes y demás gente con pasta y guanxis. Y fíjate tú que casualidad, son lugares bastante peligrosos: por menos de nada estos pijillos que llegan en sus Prsches inician peleas con "forasteros" que no sean de su grupo. Tengo un amigo que cuenta como él y su padre (¡su padre!) protagonizaron allí una pelea contra una marea de pijos en la que hubo sillas y botellas, armas tristemente frecuentes en las reyertas de Pekín.

En fin, para tranquilizar un poco el percal, acabo el paseo por la zona del estadio con dos locales mucho más pausados, situados enfrente de las discotecas anteriores (las de la puerta oeste del estadio) y muy cerca de mi oficina. Uno es el Pavillion, una cervecería con pantallas gigantes ideal para ver los partidos del Mundial (aunque cobraban una entrada carísima en esas ocasiones).


Y el Destination, en la entrada de mi calle y del Hotel G. Un bar famoso por ser uno de los pocos locales abiertamente gays de la ciudad, aunque por dentro no tiene nada especial y si a uno no le dicen que es un sitio de ambiente ni se entera.


Por último, el post viaja un poco más al sur y se va al entorno del

PARQUE RITAN

Aquí hay muchos bares "de rusos", porque es una zona donde desde tiempos inmemoriales vienen los vecinos de Rusia a comprar al por mayor todo tipo de productos, muchas veces para venderlos en su país. Los bares rusos suelen ser en plan cabaret, es decir, mesas y sillas y la gente viendo espectáculos que van desde señoras cantando pop moscovita a stripteases (no completos en Pekín) o malabaristas. Son muchos los bares de este tipo, y no os los voy a poner todos, porque simplemente voy a mostrar una foto del más famoso de ellos, el Chocolate. Para un no ruso, visitar este lugar es más una experiencia sociológica que una diversión: ver a siberianos con aspecto de mafioso, prostitutas kazajas, gente con aspecto patibulario... Muy interesante, aunque se pase un poco de miedo.


El Chocolate y otros locales rusos suelen encontrarse en el flanco norte de Ritan, pero en el sur se encuentra otro buque insignia de la capital, ese lugar que al nombrarlo suele despertar sonrisas picaruelas: el Maggies, club de alterne por excelencia de la ciudad, donde aproximadamente el 105 % de las mujeres que hay son de pago y proceden de la vecina Mongolia. Sin embargo, los extranjeros pequineses siempre decimos que lo visitamos no por ellas, sino "por su buena música y la buena calidad de su alcohol". Ya sabéis, es como aquel que dice que se compra la Playboy por lo interesantes que son sus artículos...


En fin, por ahora creo que doy por terminada esta recapitulación de locales del Pekín canalla. Me dejo mucho, lo sé... La calle de Nanluoguxiang (que no conozco tanto), la zona de universidades (que me pilla ya lejos, aunque en los principios de este blog vivía junto al Propaganda), el pub irlandés Paddy o Shea, el Parque Chaoyang lleno de mitos como el Suzie Wong o el Juicy Spot... En fin, que al final no va a ser verdad eso que dije al principio de que en Pekín había pocos bares.

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Qué lugares tan gratos para conversar

13 de Octubre, 2011, 0:01



Pekín es una ciudad con una vida nocturna pequeña pero intensa. Pequeña porque hay relativamente pocos pubs y discotecas para el gran tamaño que tiene, pero intensa porque los fines de semana estos bares -algunos de ellos bar/restaurante- suelen estar llenos a rebosar y habitados por gente de medio mundo, entre ellos mucha gente peculiar (por no decir fatal de la olla). Además, en esta ciudad se sale muy guapo y elegante, sobre todo las chinas, que en los últimos años han aprendido a ponerse rompedoras.

Hace cosa de dos meses, antes de irme de vacaciones, me recorrí algunas de las calles de bares más conocidas de Pekín, pero no en su momento álgido, sino de día, con el fin de fotografiar las fachadas de algunos de los locales más populares de la capital. El objetivo, mostraroslos luego aquí a modo de pequeña guía para aquel que venga nuevo a la ciudad y quiera salir de copeteo.

La idea tiene muy buenas intenciones, aunque tiene algún problema: por ejemplo, que en Pekín los bares cambian de la noche a la mañana, así que a lo mejor en dos años este post ha perdido todo su sentido. Para entonces, si se cumplieran estos presagios, pues considerad más bien este texto como una reseña histórica de lo que era la movida pequinesa de 2011.

Sin más dilaciones, comencemos a repasar el ambiente copero de la capital:


SANLITUN

Esta calle y sus alrededores, en el este de la ciudad, es el centro neurálgico de la marcha pequinesa. Situado junto a Embajadas y centros comerciales, es desde hace muchos años el lugar de encuentro de los extranjeros, aunque hace ya mucho también que los chinos se han apuntado a la fiesta. Hay de todo: restaurantes para tomar las primeras copas, bares de conversar, discos pequeñas, pubs pijos... Durante mucho tiempo el lugar fue bastante lumpen y feo, pero desde que se construyeron hace cosa de tres o cuatro años los centros comerciales del Village, 3-3, Nali Patio, la zona ha mejorado ostensiblemente.

Allí tenemos el Aperitivo, regentado por un italiano y muy similar a un bar español: barra para apoyarse en ella viendo partidos de fútbol en la tele, vinitos, queso y cuasijamón (prosciutto)... Este bar tiene para mí un importante significado: en él vi a España ganar el Mundial de fútbol. Por eso va el primero de la lista, bueno por eso y porque empecé allí el paseo.


Enfrente tenemos el Luqas, un pequeño local casi en semisótano también muy bueno para comenzar la noche de palique, mientras te tomas unas Coronas y te comes unos nachos que añadirán dolor de estómago a tu resaca del día siguiente. Hay otro Luqas más grande por allí cerca, con mesas de billar y actuaciones.

Al ladito nos encontramos con historia pura y dura de la ciudad, de la que va en letras de oro: el Kai, famoso por sus cubatas a 10 yuanes (1 euro). Ahora, que por ese precio no esperes algo que no sea venenoso... Desde hace cosa de unos meses está en un conocido edificio de la calle de atrás de Sanlitun, compartiendo sitio con otros bares.


Antes el Kai estaba aquí, en una callejuela perpendicular a la del Luqas, el Aperitivo y el Kai actual, callejuela que ha cerrado prácticamente todos los bares que había y que probablemente se convertirá en tiendas. Era una zona de muchas peleas, por cierto.




En este callejón en ruinas quedaban todavía, cuando hice las fotos, las ruinas de otros tugurios que fueron parte fundamental de la vida social de la ciudad, como el Shooters o el Smugglers. Hoy son historia, pero igual reaparecen en otro lugar.





En el edificio del nuevo Kai, una estructura que se llama Tongli Studio, hay otro bar muy popular de Pekín que se encuentra en una terraza al aire libre, el Kokomo. Es uno de los bares más concurridos en verano, y suele poner la música más vendida de todas: salsa, Enrique Iglesias y tal. En los meses estivales hay que ir allí o es como si no hubieras salido.

Siguiendo en la calle del Luqas y demás, tenemos un bar de nombre muy español, el Salud, que como el Luqas, también tiene un hermano mayor con su mismo nombre, aunque éste se encuentra en Nanluoguxiang, otra zona de bares pero más céntrica. El Salud de Sanlitun es un bareto pequeño, donde me cogí la más extraña borrachera que jamás tuve: bebí absenta, y por una vez puedo decir que no recuerdo qué pasó esa noche. Era un lugar visitado muy a menudo por mi pandilla, hasta que un amigo mío empezó a deberles demasiado.

Enfrente, también en el edificio del nuevo Kai pero entrando por otra puerta, tenemos otros dos grandes exponentes de la nocturnidad pequinesa, como son el Cheers y el Bar-Blu. El segundo es de ingrato recuerdo para mí: me puse a hacer el mongo en la barra que tienen en la zona de baile (una barra como las de las stripers) y perdí el móvil, que debió salir volando por la fuerza centrífuga y no regresó jamás. El primero es conocido por las actuaciones de uigures rumberos, los fines de semana. Ambas cosas -barra de striper y uigures rumberos- también las tenéis en el Kai, por cierto.


En la misma calle tenemos un pub en el que hace años que no entro pero que es uno de los más antiguos del lugar: ahora por lo que veo tiene el nombre de Youth Club, pero a mí que no me engañen, ese sitio siempre fue y será el Poachers. Recuerdo que tiene una pista elevada donde bailan las chinas guapas para enseñar palmito.


No lejos de allí, aunque ya algo esquinado, se encuentra el Second Floor, un bar algo más elegante que los anteriores, y que según dicen mis amigos es el único que vende alcohol no radiactivo en la zona.

Y al lado nos encontramos, en un curioso edificio de una planta alargado y blanco, el Carmen, un bar restaurante español, regentado por un paisano, y donde puedes oír flamenco, rumbas y demás a cargo de grupos chinos y españoles. También dan tapas (aunque un poco caras) y ha popularizado la paella entre los chinos que salen de copas: entras allí y no paras de ver a los camareros sirviendo paellas y más paellas a los nuevos ricos pequineses.

Junto al Carmen se encuentra un edificio también de aires mediterráneos, pero mucho más grande, de seis o siete pisos, conocido como el Nali Patio (algo así como el "Patio Allí"). Este lugar es como la embajada oficiosa de España en Pekín: hay una tienda de productos españoles ("Taste Spain"), una joyería española ("Paloma Sánchez"), otro restaurante de paellitas (el "Niajo") y, esto es lo más importante que tenía que decir en un post sobre bares, un pub también con dueño español llamado Migas que es uno de los más pijos de la ciudad. Tiene un primer piso restaurante, muy chic, y el segundo está en terraza, como el Kokomo, con magníficas vistas de la ciudad (mejores que las del Kokomo). Y dos huevos gigantes en los que te puedes encerrar con tus amigos, aunque debe haber que pedir hora para ello porque siempre los veo ocupados. Las copas son caras, todo hay que decirlo.

Al lado del Nali Patio está otro edificio señero de Sanlitun, el 3-3, también con muchos bares, aunque en este caso no hay sabor español. Destacaré el Butterfly Club, pero sólo porque antaño había en ese mismo lugar uno de los que más buenos recuerdos nos dejó a todos, el Lantern (que por cierto ahora ha reabierto en otro lugar: los bares de Pekín son muy nómadas y muchos han tenido dos o hasta tres emplazamientos).

En otra esquina del 3-3 nos encontramos un restaurante que igual no debería figurar en esta reseña de baretos, pero lo pondré porque sirve las mejores pizzas de la ciudad: se llama simplemente La Pizza, y su dueño es italiano, como el del cercano Aperitivo. Decidle al orondo dueño que os enseñe "la Ferrari del prosciuto", una máquina cortadora de jamón que presenta el mismo aspecto rojo metalizado que la máquina de Lloronso.

3-3 y Nali Patio ya se encuentran en la calle Sanlitun propiamente dicha, donde nos encontramos también con el Bocata, cuyo dueño es el mismo español que el del Carmen. Aquí, como su mismo nombre indica, tenemos bocadillos de todo tipo, con pan tostado y deliciosos (aunque yo, por tradición, siempre pido el mismo: frankfurt con mostaza). Y como veis, es uno de los restaurantes mejor diseñados de la colección, en cuanto a fachada.


Los que no seáis de Pekín os estaréis sorprendiendo de tanto nombre español en esta zona de bares, ¿no? Pues aún queda... Ya veis que los hispanos aquí nos sentimos como en casa y luego no queremos volver...

Lo cierto es que, aunque en Pekín "ir a Sanlitun" sea sinónimo de ir de copas, en la calle propiamente dicha no se sale tanto. No es que no haya bares, hay muchos, pero lo cierto es que los que vivimos aquí no solemos entrar en ellos, los consideramos "para turistas". Nos parecen demasiado ruidosos (suele haber en ellos grupillos haciendo versiones pop chinas), horteras, no nos gusta que en ellos no se pueda bailar (son más de ver al grupo sentados, en plan cabaret) y nos carga que al pasar por ellos uno de sus empleados nos grite para intentar que entremos. No obstante, hice una foto de uno de ellos que me parece chula. Ni sé el nombre, ¿alguien sabe el nombre de alguno de estos bares para guiris?


Ya casi saliendo de la órbita de Sanlitun, nos encontramos con otro bar español, aunque reconozco que nunca lo he catado: el Olas.


Y al lado, el Nearby the Tree, muy frecuentado por los periodistas españoles que residen en Pekín (aunque yo menos, que no soy muy gremial).


Como el Salud y el Luqas, tiene un hermano: el By the Tree, situado cerca del callejón donde estaba el antiguo Kai, por lo que no sé si tiene también los días contados (espero que no, pues es otro histórico). Grandes pizzas en él.



Ahora os iba a hablar de Sanlitun Sur, pero creo que con tanta foto el post se ha quedado largo y es mejor dejarlo para una segunda parte... Acabamos aquí hoy, y en el próximo post, si la actualidad nos lo permite, proseguiremos el paseo.

PD: el de la foto del comienzo es un vendedor de artesanías que siempre va de bar en bar, una de las caras más conocidas de Sanlitun.

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Hospital mironiano

17 de Agosto, 2011, 0:01

Internet va estos días en China tan lento que mandando los emails por pony express llegan antes. El teclado de mi ordenador se rompió y el nuevo que compré no va ni a martillazos... No corren buenos tiempos para postear.

A la espera de tiempos mejores, me limito hoy a mostraros las imágenes de un hospital que hay cerca del parque de Ritan, en el sureste de la parte central de Pekín. El edificio me llama la atención porque tiene un estilo muy mironiano... es más, quizá ha "tomado prestada" la estética ed Miró sin permiso...







Sea como sea, es curioso pasarse por allí y ver ese toque mediterrani en Oriente. Si los atascos lo permiten, porque es uno de los peores cuellos de botella de la ciudad: siempre hay larguísimas filas de coches en sus inmediaciones.

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Servicios mínimos desde Yangshuo

25 de Abril, 2011, 0:01

Tengo visita familiar estos días, me he ido con ellos a Yangshuo, y he tenido poco tiempo de escribir en el blog, a lo que se ha unido la dificultad de que en los cibercafés de la localidad, por no sé muy bien qué razón, los extranjeros no podemos navegar (por lo menos durante unas semanas). Estos días, por tanto, estoy de servicios mínimos. Y además por segunda vez en mi carrera bloguística estoy usando un Mac para escribir el blog, con las dificultades que la falta de costumbre entraña. Espero salir airoso de la difícil prueba.

Recibir visitas en China da a los que aquí residimos la oportunidad de redescubrir China, porque a veces estamos muy ocupados con trabajos y viajes por el mundo y no nos paramos a ver lo que tenemos por aquí.

Así, con esta visita he tenido la oportunidad de conocer un rincón de Pekín que desconocía en parte, porque creo que desde la última vez que lo visité ha cambiado mucho: la zona de Tianqiao. Tianqiao, al lado del Templo del Cielo, es una plaza donde hay un conocido teatro, y que por lo que vi han convertido en un lugar bastante agradable para pasear, con una torre del reloj en el centro y todo. La torre creo que está recién construida, pero le da al lugar un aspecto bastante laobeijinero.


Además, en la plaza hay un pequeño teatro de acrobacias donde actúa, al parecer de forma permanente, la Compañía de Acróbatas de Pekín, que debe ser de las mejores de este tradicional arte en el país. Hasta ahora yo conocía el teatro de acrobacias de Chaoyang, que es el más turístico y al que todo el mundo suele ir, pero este de Tianqiao parece incluso mejor.

Fuimos a ver las acrobacias, tras un paseo relámpago por el Templo del Cielo, y la verdad es que fue una auténtica gozada. No sólo por las piruetas, que los chinos dominan a la perfección -incluso cuando las convierten en deportes: gimnasia, saltos de trampolín...- sino también por la cuidadísima coreografia y música, que probablemente está inspirada en el Circo del Sol (creo que el grupo pequinés participa o ha participado en el famoso circo canadiense).





Así que ya sabéis, turistas y pequineses: acercaos un día por el teatro de acrobacias de Tianqiao (al lado del Teatro Tianqiao propiamente dicho) y echadle un vistazo a un espectáculo de mucha calidad, tanto artística como circense. Que hay que pasearse de vez en cuando por el olvidado sur de Pekín...

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Prohibido Ciudad Prohibida

28 de Diciembre, 2010, 0:01






Debe ser por el parón navideño, pero me sorprende mucho que los medios occidentales no hayan informado estos días de las drásticas medidas que Pekín va a tomar para mejorar la imagen del centro de la ciudad, concretamente la Plaza de Tiananmen y el Palacio Imperial.

En la misma reunión en que hace unos días se decidió tomar medidas enérgicas para
acabar con los atascos de la capital y castigar al encargado de transportes municipal por no haber sabido atajar el problema en los años anteriores, se han adoptado decisiones que van a cambiar diametralmente el aspecto del Pekín que conocemos. Éstos son los planes que va a seguir el siñoalcaide:


- La Ciudad Prohibida dejará de tener ese nombre, por considerarse que tiene connotaciones negativas: bastante mala imagen tiene el régimen chino como para encima ir provocando, han debido pensar en el Ayuntamiento, así que el viejo nombre de "Ciudad Prohibida" desaparecerá de carteles y folletos. Frente a ello, se usará el nombre oficial de "Museo del Palacio Imperial". Incluso habrá carteles dentro del recinto antaño prohibido -a los que no fueran de la familia imperial o eunucos- en los que se podrá leer la irónica frase "Prohibido llamar a este lugar Ciudad Prohibida".

禁止叫紫禁城

- Los muros exteriores de la Ciudad Prohibida, huy perdón, del Museo del Palacio Imperial, serán de color verde, sustituyendo al rojo actual: esta polémica decisión, que ya ha sido respondida con las quejas de muchos vecinos de la ciudad y expertos en Historia, se tomará, según el Ayuntamiento, para complementar a la medida anterior. El rojo es un color tradicionalmente de prohibición, de alerta, mientras que el verde simboliza la apertura, el poder bañarse en la playa, así que ése será el color que se verá dentro de poco en el exterior del recinto. Los responsables del antiguo palacio imperial han aclarado que en el interior de éste se conservará el rojo carmesí de los muros, que era junto al amarillo el color que simbolizaba a los soberanos de la antigua China.


Así quedará, contaba ayer el "Nuevo Pekín",
diario que sí está de acuerdo con la idea.


- El cuerpo embalsamado de Mao será retirado del centro de la plaza de Tiananmen y en el Mausoleo se colocará una tienda de souvenirs: en realidad se ampliará la que ya existía en la entrada del conocido recinto, y según dicen, para atraer más turistas, es posible que en el lugar donde estaba hasta ahora el Gran Timonel se coloque una máquina expendedora de cangrejos como la que tan famosa se ha hecho en Nanjing (si así lo hacen, juro que iré y me compraré uno, palabra).
La razón de este traslado es obvio: un cadáver en el centro de la plaza no daba muy buena imagen al lugar. El cuerpo de Mao será trasladado, con bastante probabilidad, al cementerio de mártires revolucionarios de Babaoshan, aunque también hay voces que piden que el fundador del régimen comunista sea llevado al museo que en su honor hay en Shaoshan, su pueblo natal, en la provincia de Hunan.

- El Gran Palacio del Pueblo tendrá una piscina pública de 25 metros: se situará en la actual sala Hubei, en la planta baja, y se abrirá sólo en verano, exceptuando los días en que el lugar sea visitado por mandatarios extranjeros. La entrada costará unos 50 yuanes, y con este gesto hacia los ciudadanos de a pie se quiere hacer honor al nombre del lugar y mostrar que, en efecto, el gran palacio es para el pueblo, no sólo para los líderes.


Recreación de la piscina que se construirá en el Gran Palacio.
¡Si queda así de primorosa, iré todos los fines de semana!



¿Qué os parecen las medidas? ¿Cambiarán la forma en la que Tiananmen era vista hasta ahora? ¿Será un lugar más amable y con menos rigidez política y comunistosa? En mi opinión, las dos últimas medidas son un gran acierto y las dos primeras totalmente prescindibles e infantiles. Ya sólo les ha faltado cambiar el nombre de Tiananmen por el de Sobrinananmen, para quitarle años... Pero bueno, Pekín sabrá lo que hace con su zona más emblemática, y el tiempo dirá si el cambio fue positivo o no.


PD: En los últimos meses habréis notado un fuerte aumento del spam en este blog. Para intentar atajarlo, durante un tiempo los comentarios de la bitácora estarán moderados. Rogamos molesten las disculpas...

ACTUALIZACIÓN (Al día siguiente): Muchos ya lo han descubierto, pero bueno, por si acaso alguien esta preparándose el bañador para su próxima visita al Gran Palacio del Pueblo, le avisaré de que todo lo anterior es UNA INOCENTADA COMO UN PIANO. Por ahora, sigue permitido decir Ciudad Prohibida, sus muros permanecerán rojos, y Mao continuará descansando en el centro de la placita. ¡Cuidado con los 28 de diciembre!

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Taxistas leninistas

13 de Diciembre, 2010, 0:01



Una de las cosas que más han cambiado en Pekín en los nueve años que llevo viviendo en la ciudad es el siempre fascinante y misterioso mundo de los taxis.

En mis primeros años en Pekín, los taxis "acosaban" un poco al cliente. Antes de que tú los pidieras, ellos llegaban a ti, con una insistencia que a veces era exasperante. Era muy corriente, por ejemplo, que una persona parada en el borde de la acera atrajera cual imán los taxis, que se paraban ante él o le pitaban, aunque en realidad esa persona no hubiera hecho ningún gesto con la mano y sólo estuviera parada porque quería cruzar, o hacer una foto, o cualquier otra cosa. Recuerdo lo pesados que podían ser los taxis en aquella época, uno casi no podía ni estar parado en la acera.

Actualmente, la situación es al revés, es decir, los taxistas hacen muy poco caso a los viandantes, y se hace cada vez más complicado parar uno, porque siempre están ocupados, o, aunque estén libres, no les da la gana de parar, porque no ven que el cliente tenga pinta de hacer un trayecto largo, o simplemente en ese momento no les apetece. Cómo cambian las cosas con el aumento de la demanda...

Últimamente hay temporadas en las que encontrar un taxi en Pekín se ha vuelto poco menos que imposible. En las últimas semanas, afortunadamente, parece que ha mejorado algo la cosa (menos mal, porque con este frío ya no apetece tanto moverse en bicicleta) pero recuerdo en verano y los primeros meses de otoño que era terrible la falta de taxis libres. En verano, con el jaleo del Mundial de fútbol y la animadísima noche sanlitunera que hubo en julio y agosto, me tocó más de una vez volver de los bares a mi casa a patita.

Los taxis también han cambiado en este tiempo su precio y su aspecto. A principios de década había taxis de tres precios, los "baratos", los "caros" y los "supercaros", que no sé yo quién los tomaba... Los baratos (1,2 yuanes por kilómetro) eran pequeños coches de la marca china Xiali, los caros (1,6 yuanes) eran Citroen o Volkswagen, y los supercaros (2 yuanes) no recuerdo de qué marca, pero igual eran Mercedes o Audi. Los baratos y caros estaban pintados de color rojo, y los supercaros solían ser negros.





Pero un año o dos antes de que empezaran los Juegos Olímpicos, comenzaron a desaparecer los taxis rojos y negros y se fueron sustituyendo por berlinas Hyundai todas al mismo y democrático precio (por supuesto, se escogió el más caro de los anteriores, 2 yuanes por kilómetro). Son de distintos colores (verde, blanco, marrón, azul) pero todos se distinguen por tener una ancha banda horizontal amarilla, lo que los asemeja bastante a los taxis de Bangkok.






Algunos taxis de Pekín, como éste, tienen el mismo aspecto que los de Londres,
y de hecho creo que desde hace un tiempo muchos de los famosos taxis londinenses son
made in China.
En Pekín hay muy pocos de este tipo, yo nunca los he probado,
y creo que están especialmente pensados para clientes con minusvalías.



Un detalle tonto es que los taxis se piden en Pekín, y en China, con un gesto ligeramente diferente al que usamos en España. Mientras en España levantamos la mano en plan saludo, en China se extiende el brazo horizontalmente mientras la mano se mueve hacia abajo, como si estuviéramos botando una pelota de baloncesto imaginaria. Es en realidad la forma que los chinos tienen de pedir a una persona o animal que acuda a su vera (en España parecería un poco como de mala educación, pero en China no hay ese matiz).

Por lo demás, los taxistas pequineses también se pasan el día oyendo la radio, aunque no a tertulianos como los de España sino más bien a cómicos, a radionovelas y a la "Luguang Xinxi", el parte que informa del estado -atascado o hiperatascado- de las carreteras locales (aunque de esto
ya hablé, empiezo a repetirme cual ajo). Los taxistas de aquí dan menos conversación que los españoles, pero a veces sí que te encuentras alguno con ganas de cháchara. Y en mi opinión, rara vez timan al cliente con trayectos más largos de lo correcto (al menos a mí, siendo extranjero como soy, nunca me engañan, aunque creo que ya intuyen que no soy un recién llegado). Lo que sí es frecuente es que tengan un sexto sentido para saber cuál es el camino más embotellado... y tomar precisamente ése.

Hay que decir que en Pekín escuché, de un turista español, el caso más flagrante de timo de taxista, tan terrible que el conductor no engañó al cliente una, ni dos, sino tres veces. Fue en el Palacio de Verano: para empezar, el taxímetro estaba trucado, por lo que corría más rápido de lo debido, y tasó un trayecto desde allí hasta la zona de Dongzhimen en unos 150 yuanes (lo normal serían unos 30 o 40, como mucho). El timado pagó con 200 yuanes. El taxista hizo un rápido movimiento de prestidigitador y cambió uno de los billetes de 100 por uno falso, diciendo al cliente "oye, me has dado un billete falso". El cliente, algo confundido, se quedó con el falso y le dio otro verdadero. A continuación, el taxista le devolvió de cambio 50 yuanes y se largó... ¡y los 50 yuanes también eran falsos! Resultado, el turista español pagó 300 yuanes por el trayecto, posiblemente 10 veces más de lo que hubiera sido justo.

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Artículos anteriores en 11. Pekín,
esa ciudad




Este blog -sorpresas te da la vida- recibió el premio Blasillo de Huesca 2006 al ingenio español en Internet

Y como no hay uno sin dos, fue galardonado poco después con el Premio 20 Blogs 2006 al mejor blog expatriado

Y agárrate bien a la silla, porque más de un lustro después, llegó el Premio BOBs 2012 al mejor blog en español




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