06. Viajes por China y alrededores
Spiderbuda
1 de Julio, 2009, 0:01
No muy lejos de Pekín, hay una pequeña ciudad llamada Zhengding. Sin ser un lugar muy turístico ni muy famoso, tiene sus templitos, su puerta de muralla y su aspecto de ciudad china dormida, por la que no ha pasado todavía la apisonadora del desarrollo frenético.
Quizá lo más espectacular de Zhengding es un templo budista que alberga una estatua de unos 20 metros de Guanyin, deidad de la que ya hable en una ocasión y que muchas veces se presenta con decenas de brazos, o incluso cientos si el escultor/pintor es paciente y detallista.
Cuando entras a la sala donde está la estatua, es posible que te lleves un pequeño susto. A mí me dio la impresión de toparme con una araña gigante, con decenas de brazos algo amenazantes... la visión es sobrecogedora. Se parece un poco al gran Buda de madera de sándalo que hay en el Templo Lama de Pekín, sólo que negro y con muchos brazos, cada uno de ellos portando un objeto.
La capa de varios centímetros de polvo que reposa sobre la imagen no hace sino darle un aspecto todavía más extraño. Ah, además hay unas escaleras para subir por el templo y contemplar a Guanyin desde varios puntos de vista.
Sólo por la impresión que da, os recomiendo, a los que estáis en Pekín, que os deis una escapada por Zhengding (dos horas en tren bala a Shijiazhuang, y de allí el autobús 201 os deja en esa localidad en media hora).
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Azul y negro
16 de Junio, 2009, 0:01
Iba a empezar poniendo unas fotos de la ciudad de Harbin, donde estuve el fin de semana y disfruté de unos cielos azules que se ven poco por estas latitudes, pero creo que debo comenzar hablando de la noticia de hoy en Pekín, que ha sido la tormenta-eclipse-findelmundo que hemos tenido al mediodía.
El día ha amanecido nublado, algo normal en verano en Pekín y en muchas partes de China, por la influencia del monzón. Sin embargo, a eso de las 11 y media de la mañana, el cielo se ha oscurecido todavía más, hasta adquirir más o menos este aspecto que he inmortalizado con la cámara desde la oficina:
Al hacer la foto vi muchos flashes desde otras casas de la ciudad, por lo que hoy el Internet en chino debe estar invadido por fotos de la tormenta.
Después ha comenzado a llover y tronar, tampoco demasiado, aunque lo realmente espectacular era lo oscuro que estaba todo...
Era prácticamente como si fuera de noche (o más oscuro todavía, dado que las farolas no estaban encendidas). En resumen, que hemos tenido un adelanto del eclipse solar que China va a disfrutar el mes que viene. También ha sido curioso como en Facebook todos los residentes en Pekín nos hemos hecho eco del "Apocalipsis". También la prensa china ha comentado el curioso fenómeno, que me recuerda, en cuanto a extraño, a aquel día en el que nos levantamos y nos encontramos toda la capital china cubierta de arena amarilla del desierto de Gobi.
Para compensar las negruzcas fotos anteriores, ahora sí, unas instantáneas tomadas en el fin de semana en Harbin. Nada que ver unos cielos con otros...
Iglesia de Santa Sofía.

La Calle Central (Zhongyang Dajie)

El Zara harbinés, ya los hay por todas partes.

A la orilla del río Songhua, triste protagonista de los primeros posts que hubo en este blog.


Monumento a las guerrillas antijaponesas, que hubo muchas en el noreste chino.
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Gran Palacio del 2 x 1
15 de Junio, 2009, 0:01
Este fin de semana me fui de escapada en tren a Harbin, ciudad del noreste de China de aires rusos y de la que ya he hablado en el blog por lo menos en una ocasión, que yo recuerde. Harbin es famosa por su festival de gigantescas estatuas de hielo y nieve, en enero y febrero, y es visitada por miriadas de personas en esas fechas, cuando la ciudad soporta temperaturas de hasta 40 grados bajo cero. Visitarla en junio, por tanto, es como ir a Ibiza en diciembre, pero bueno, ahora se está más fresquito allí que en Pekín, y el centro de la ciudad, con sus casas rusas multicolores, es un sitio bueno para pasear, tanto en invierno como en verano.
Ya había estado en Harbin dos veces -las dos en invierno-, así que no esperaba encontrarme nada demasiado nuevo en la ciudad, pero uno nunca debe confiarse, porque siempre hay cosas sorprendentes a la vuelta de la esquina. En esta ocasión, me sorprendió nada menos que el hipermercado Carrefour que hay en el centro de Harbin, cerca de la estación de trenes. Ved un par de fotos del lugar que he tenido que tomar prestadas del buscador Baidu, porque cuando pasé por allí no llevaba cámara:
  No sé si las fotos del hipermercado os sugieren algo: yo, nada más ver el edificio, aluciné al ver que era una copia más o menos fidedigna del Gran Palacio del Pueblo de Pekín, sede del Legislativo nacional, lugar de recepción de jefes de Estado y Gobierno y una de las cosas más rancias y serias que hay en la capital china, concretamente en el ala oeste de Tiananmen:
 Creo que China es el único país del mundo capaz de hacer un Carrefour en un edificio copiado de su Legislativo. No sé, quizá no es tarde para edificar un Mercadona con forma de Congreso de los Diputados o un Wal-Mart que recree el Capitolio, pero a mí me da que a corto plazo no vamos a ver tales cosas.
Os habréis dado cuenta de que en las fotos que he puesto del peculiar Carrefour parece que algo está ocurriendo: en una hay un montón de gente con banderas chinas, en otra varios policías... Sí, ello se debe a que el Carrefour de los Diputados de Harbin fue el año pasado uno de los hipers que sufrió aquella oleada contra los productos franceses que se creó en China poco después de que la antorcha olímpica fuera tan mal recibida en París. Las fotos son de esos días de protestas, en los que piquetes nacionalistas pedían a la gente que no comprara en el súper del "enemigo".
Todo quedó en un calentón entre chinos y franceses, y un año después, con los JJOO ya lejanos y el aire menos tenso, no parece que nadie vaya a pedir nuevos boicots a los products que se venden en el Gran Carrefour del Pueblo harbinés.
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¿Shui es el último?
11 de Mayo, 2009, 0:01

La enorme población que tiene China se hace patente en los lugares turísticos del país, que siempre están atestados de visitantes (muchos de ellos viajeros locales, que en los últimos años han podido por fin reunir unos ahorros para ir de viaje y han salido primero a conocer los tesoros de su tierra). La Ciudad Prohibida de Pekín, la Muralla China y otros monumentos famosos, pero también otros menos conocidos en el exterior, están siempre llenos a rebosar de turistas.
Sorprendentemente, esta marea de turistas no se traduce, como suele pasar con los lugares más visitados de Europa, en unas colas kilométricas para entrar en los monumentos. En Florencia hay que hacer tres horas de cola para ver el David de Miguel Ángel, en la Torre Eiffel de París hay que esperar cinco horas o más para subir el amasijo de hierros, y en la Alhambra de Granada hay que hacer cola a las siete de la mañana porque sólo entran los primeros del día, pero en China, en la superpoblada China, esas molestas colas del turismo occidental, afortunadamente, brillan casi totalmente -pero no del todo, como luego comentaremos- por su ausencia.
Las razones de esa bendita -y no lo suficientemente elogiada- ausencia de colas pueden ser varias: quizá una de ellas es que muchos lugares turísticos de China son de gran tamaño, y con muchos espacios abiertos, como el Palacio de Verano o el Templo del Cielo de Pekín, donde por muchos viajeros que entren suele haber sitio para todos. Otra razón, quizá no tan positiva, es que las autoridades turísticas chinas no se preocupan tanto de que un número excesivo de visitantes pueda dañar el patrimonio (como a veces pasa), por lo que no establecen controles en la entrada del número diario de turistas, y les da igual que entren todos en tropel y no se dejen ver el lugar unos a otros.
La ausencia de colas en los lugares turísticos, dicho sea de paso, es de agradecer también teniendo en cuenta que los chinos no son precisamente los más pacientes a la hora de estar en fila. A muchos les encanta colarse y empujar al de delante para que se mueva, y lo que es peor, al que lleva a cabo estas dos actitudes tan poco amables con el prójimo casi nunca le reprenden los demás (suele ser el "extranjero malhumorado de turno" el que lo tiene que hacer). Estos malos ratos, comunes por ejemplo en una estación de tren china, casi nunca se pasan en un monumento o un lugar turístico, lo cual es de agradecer dado que normalmente uno va a esos lugares a descansar y disfrutar, no a pelearse con desconocidos.
No obstante, y dicho todo lo anterior, conviene aclarar que en el mapa turístico chino hay un lugar especialmente memorable por la cola que hay que hacer para verlo, así que, a aquellos que estén hartos de las colas europeas, casi mejor que no vayan porque van a sentir un déjà vu: me refiero al Buda Gigante de Leshan, un monumento ciertamente impresionante y único en el mundo, pero con una cola terrible para verlo.
El Buda gigante hace cosa de 20 años (ahora no se puede uno subir a sus pies) El Buda de Leshan, construido hace más de mil años, está en un rojizo acantilado, a la orilla del lugar donde confluyen tres afluentes del Yangtsé en la provincia central de Sichuan, y para verlo sólo hay dos maneras: o bien de lejos, en un barco que navegue por el río, o bajando por una escalera zigzagueante de ese acantilado, más cerca del majestuoso y sosegado Buda. La segunda de estas opciones es realmente interesante, se empieza junto a la cabeza del Buda -que tiene una cara muy graciosa- y se termina en sus pies, un paseo que si no fuera por las hordas de turistas sería muy grato.
La zigzagueante cola junto al Buda. Dos veces he ido a visitar ese Buda, y en ambas me maravillé con la enorme estatua, pero reconozco que en las dos ocasiones me he chupado una cola digna de pabellón de Expo Universal. Cuatro horas, cuatro, me tocó sufrir cada vez, entre apretones y gente que quería pasar antes que yo como fuera. He de reconocer que soy especialista en escoger el peor momento de visitar el lugar (la primera vez fue en el Año Nuevo Chino y la segunda en el Primero de Mayo, ambos temporada muy alta de viajeros), pero me temo que en fines de semana normales también debe haber colas considerables.
Otros lugares turísticos de China donde hay que hacer cola para entrar son algunos de los rascacielos de Shanghai (la torre Jinmao, la Perla de Oriente...), pero no recuerdo muchos más. Mención especial merecen las Colinas Perfumadas, la montaña más cercana a Pekín, que en algunos momentos del año (abril, cuando florecen los cerezos rosas, y otoño, cuando algunos árboles enrojecen sus hojas) se convierte en un lugar tan obligado para visitar que las colas pueden prolongarse durante kilómetros. Van a tener que poner numerito como en las carnicerías.
PD: Shui (en el título) = quién.
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Altura mayor para el agua menor
16 de Abril, 2009, 0:01
Continuando la semana coreana de este blog, destacaré mi breve visita a la Torre de Seúl, un mirador y antena de telecomunicaciones que hay en la capital surcoreana, en lo alto de la colina donde vi la mayor concentración de la historia de novios llevándole el bolso a sus novias.

La torre es uno de los más importantes reclamos turísticos de la ciudad, más por las vistas que por su aspecto, que es más bien insulso. Y como lugar de buenas vistas, bueno, es un poco chocante, porque al estar en lo alto de una colina, la verdad es que no hace falta tener que subir a la torre para ver Seúl a vista de pájaro. Es más, las vistas de Seúl bajo la torre son mejores que las que hay en la torre, porque no hay un plástico agrisando la visión...
 Vista de Seúl desde lo alto de la colina, sin necesidad de subir a la torre.
Eso sí, una cosa puede decirse de la Torre de Seúl, y es que en ella se encuentran los urinarios con mejores vistas del mundo. Están en el penúltimo piso de la torre, junto al ascensor, y desde ellos puedes fantasear mientras tarareas "mi agüita amarilla, dónde irá, donde irá, donde irá a parar". Creo que en esta ocasión, las vistas sólo las disfrutan los hombres, aunque no entré al lavabo de mujeres para comprobarlo.

No acaba aquí la singularidad de estos urinarios, porque en el desagüe de cada uno de ellos hay una mosca dibujada. Creo que es una especie de diana para afinar la puntería, no sea que la fascinante vista de Seúl nos distraiga demasiado de la labor.
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Ciudades ardientes
15 de Abril, 2009, 0:01
Seúl y Pekín guardan ciertas similitudes, y no sólo la de que han sido sedes de Juegos Olímpicos terminados en 8. Ambas ciudades, por ejemplo, han sufrido espectaculares incendios últimamente.
Si Pekín sufrió hace un par de meses el tremebundo incendio del Mandarin Oriental Hotel, del que he hablado ya no una, ni dos, sino tres veces, Seúl vio el año pasado cómo se le quemaba uno de sus monumentos más famosos, la Nandaemun (Gran Puerta del Sur), que me imagino era una de las antiguas entradas de la muralla que protegía a la ciudad de bandidos, ejércitos invasores y tigres siberianos.
Así era...

Así se quemó...

Y así se quedó.

Es curioso que los dos incendios, el pequinés y el de Seúl, se produjeron en tiempos similares, aunque con un año de diferencia: el del rascacielos de Pekín fue el 9 de febrero de 2009, a las 8 y media de la noche, y el de la puerta coreana fue el 10 de febrero de 2008, a las 8 y 50 de la noche también. Sin embargo, las circunstancias de ambos fuegos fueron distintas, ya que en el caso del Mandarin Oriental el desastre fue un accidente con fuegos artificiales incontrolados, mientras que la Nandaemun la socarró deliberadamente un señor que se quería quejar de un injusto trato de venta de tierras (en China también hay muchas protestas por cosas así).
Durante mi estancia en Seúl, yo ya ni me acordaba del incendio que se había producido un año antes, así que cuando vi esto
pensé simplemente que estaban restaurando la puerta y que continuaba mi mala suerte de ver todos los monumentos cubiertos de andamios, como me ocurrió en enero en el viaje por Europa.
Sin embargo, en las paredes de cartón que protegen la puerta se explica lo del incendio, y que esperan tenerla reconstruida en unos tres años.
Los que en ese tiempo quieran ver puertas antiguas en Seúl se tendrán que conformar con Dongdaemun, la Gran Puerta del Este, que no es tan espectacular pero por lo menos no está churruscada.
Una pena que Seúl perdiera una de las pocas estructuras antiguas que conservaba, está visto que la capital surcoreana nunca ha tenido suerte a la hora de conservar su patrimonio histórico.
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Servicios mínimos desde el Perpetuo Socorro
10 de Abril, 2009, 0:01
Hola a todos, aprovechando que la Semana Santa nos brinda a los más afortunados cuatro días de fiesta he decidido hacer una escapada a Seúl, y aquí estoy, en la capital surcoreana. Lo del título es un chiste muy local, así que debo explicarlo: en Huesca, mi ciudad natal, al Barrio del Perpetuo Socorro lo llamaban antes "el Barrio Corea", porque era el más alejado (y el más oriental) de la ciudad. Hoy en día no sé si lo siguen llamando así...
Corea del Sur para los coreanos es "República de Corea" o "Corea" a secas, en ningún folleto o cartel he visto que se refieran al país con nombre sureño. Imagino que todos aquí esperan algún día reunificarse con el norte, que tampoco se llama a sí mismo "Corea del Norte", sino "República Popular Democrática de Corea".
Ya que este blog, tengo entendido, habla de China, echaré mano de la bandera nacional surcoreana para poder tener la excusa de tratar Corea aquí...
Y es que la bandera surcoreana tiene una fuerte influencia china, ya que contiene dos elementos del taoísmo, religión nacida en China: el Yin y el Yang (ese circulito de dos colores) y los cuatro trigramas que lo rodean, que simbolizan los cuatro elementos (tierra, cerveza, aire y fuego).
El circulito rojo y azul es llamado por los coreanos taegeuk (cito a la Wikipedia, si no de qué lo iba a saber) , y es lo que los chinos llaman taiji (que a nuestro idioma ha llegado con el nombre de tai-chi). Simboliza que el mundo está formado por dos fuerzas que se interrelacionan: el bien y el mal, el hombre y la mujer, lo dulce y lo amargo, el Madrid y el Barcelona.
Curiosamente, la bandera coreana pone la tierra (simbolizada por el color rojo) arriba y el cielo (azul) abajo, no sé si por rebeldía o por qué razón...
Si habéis estado en Corea, habréis visto seguramente que los coreanos usan mucho otro taegeuk o circulito que en vez de dos tiene tres colores, pues añade el amarillo representando al hombre:
Este círculo de tres colores está por muchas partes, hasta en mapas del metro representando las estaciones con transbordo. Además, sirvió de base para el logotipo de los Juegos Olímpicos de Seúl 88, en los que España tuvo una participación olvidable.
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Tirando millas
7 de Abril, 2009, 0:01
No mencioné ayer, al hablar ayer de mi viaje al Templo Colgante (y otros lugares de la provincia de Shanxi) que ese paseo ha sido diferente a otros que he hecho por China. Ello se debe a que en anteriores ocasiones iba a los sitios lejanos en tren, pero en esta ocasión lo hice en auto, en el que se puede calificar como mi primer road trip en China, ya que fui copiloto y tenía todas las obligaciones de ese oficio: mirar el mapa de carreteras, poner atención en los desvíos, poner música en el CD del auto y preguntar a los viandantes cuando llegábamos a un cruce en el que no sabíamos a dónde ir.
Gracias a este road trip de tres días (en el que se puede decir que dos me los pasé en el asiento de copiloto) puedo decir de las carreteras chinas lo siguiente:
- Fuera de las autopistas, parece como si estuviera prohibido señalizar. Hay cruces en los que, si no eres de la zona, no queda más remedio que parar y preguntar al viandante más cercano. Por faltar, faltan hasta letreros de algún tipo que señalen el nombre del pueblo por el que uno cruza: a veces, una pintada o una tienda en la que sale el nombre del lugar son lo único que salva a muchas localidades chinas del completo anonimato.
- No hay país con peajes más cansinos: en China no sólo te cobran por usar las autopistas. Al parecer, cobran por usar cualquier carretera, camino o senda, aunque sea de carácter comarcal. Es cierto que a veces son precios muy bajos, de apenas 10 yuanes (1 euro), pero eso de estar teniendo que pagar cada vez que cambias de vía y parando en taquillas de peaje es un poco agotador. Por cierto, si vais en auto por China, llevad abundante suelto...
- La noche en las carreteras chinas es para los oyentes de Encarna (de noche): es realmente impresionante ver como las autopistas, al caer la tarde, se ven de repente invadidas por cientos de camiones que llevan su carga a todas partes de China. No sé muy bien a que se debe (quizá a que los camiones tienen prohibido circular de día, o algo así), pero el caso es que el tráfico rodado cambia completamente del día a la noche. Por cierto, que me pilló un atasco de camiones, y cuando ya me estaba cansando de esperar, bajé del auto, caminé unos 300 metros por entre vehículos de gran tonelaje con chóferes desesperados, y descubrí que el atasco lo formaba un camión parado sin aparente razón alguna. Grité a su conductor: "¿Pero por qué estás parado?", él me dijo "ups, perdón, me voy a mover", comenzó al instante a conducir, y de esta forma tan sencilla como absurda desbloqueé por primera vez en mi vida un atasco. ¿Puede China algún día dejar de ser kafkiana?
- El arcén es oficialmente un carril de adelantamiento: no me queda ninguna duda, a veces hay tantos autos adelantando por allí que se forman caravanas en los arcenes. Yo casi diría que van a incluir esto en el código vial chino. Es más, hasta nosotros lo usamos una vez para adelantar.
- La relajada lectura que muchos conductores chinos hacen del código de la circulación se compensa por el hecho de que conducen a velocidades bastante lentas, y el peligro disminuye. Probablemente si respetaran más las normas podrían correr más, pero así lo quieren de momento... Que no corran más, que con 300 muertos en las carreteras chinas al día (de media) no queremos más desgracias.
En fin, pese a mis quejas, he de decir que este largo viaje por carretera, mapa en mano, no se me hizo especialmente largo, y que circular por las carreteras comarcales de Shanxi y Hebei, parando en restaurantes de carretera donde sirven deliciosa carne de burro, tiene su encanto y es una magnífica experiencia.
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Ay, que se cae
6 de Abril, 2009, 0:22
Este fin de semana volví a visitar uno de los lugares que más me gustan de China, al que no había ido en casi siete años: el "Monasterio Suspendido en el Aire", Xuankong Si.
El monasterio, que se encuentra en el norte de la provincia de Shanxi (a unos 300 o 400 kilómetros al oeste de Pekín), se encuentra casi literalmente colgando de una pared en la cordillera de Hengshan, sólo reforzado por unas estacas rojas delgadísimas.
Pese a que cada año lo visitan miles de personas, el edificio sigue aguantando lo que haga falta. Además, en su interior tiene unas estatuas budistas en madera, cubriendo paredes y techos, que son alucinantes, y os lo dice alguien al que la imaginería religiosa le agota bastante...
 He comprobado que los años no pasan en balde -ay, que joven era cuando llegué a China-, porque los alrededores del monasterio han cambiado mucho desde mi anterior visita. Ahora para entrar al lugar ya no hay una taquilla de venta de billetes como las de toda la vida, sino un complejo sistema de tornos para que no se cuele ni el más pintado. Además, al pie del monasterio se ha hecho un jardincillo, y el río que pasa por el lugar se ha adornado con puentes y saltos de agua diversos. Lo mejor que se ha hecho en el lugar es quitar unas horrorosas escaleras con forma de dragón que subían desde la zona del monasterio hasta un embalse cercano. Y es que el monasterio no sólo está colgando de una pared, encima está justo al pie del dique de un embalse... ¡Eso es tener valor, sí señor!
Por otra parte, se ha hecho una carretera nueva desde Datong hasta el monasterio, lo que acorta bastante un viaje que antes era por pistas de tierra amarillenta y loessica. Lo malo es que muchos pueblos por los que pasa ese camino -pueblos donde mucha gente vive en cuevas excavadas en el loess- vivían de vender cosas a los turistas y ahora se deben haber quedado sin una de sus principales fuentes de ingresos. Y la gente de allí es realmente pobre...
Si tenéis la guía Lonely Planet de China en español, igual tenéis problemas para encontrar el Monasterio de Xuankong, porque en algunas partes del libro lo llaman el Monasterio de Hanging (en la edición que yo tengo, por ejemplo, sale así en los mapas de las páginas 404 y 406). El nombre, a primera vista, os puede sonar muy chino, pero en realidad es un error de la traducción, porque no es chino sino inglés: "Hanging Monastery", como muchos sabréis, significa en inglés "Monasterio Colgante".
Ya me puedo imaginar al traductor: vio la palabra hanging y, empachado de tanto nombre chino en las páginas anteriores, pensó que era mandarín...

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Nueva China en la Vieja Europa
6 de Febrero, 2009, 0:01
Relacionando lo visto en el viaje Huesca-Estambul con China, diré que vi gran parecido entre algunas de las ciudades del este europeo en las que estuve y las ciudades chinas. Por supuesto, no vi el parecido en sus cascos antiguos, pero sí en sus zonas residenciales de la época comunista. Ciudades como Belgrado, Skopje, Bratislava o Nis tenían unos barrios de bloques similares a los de Pekín, en el sentido de que son algo desabridos, junglas de hormigón poco amables con el ciudadano. Como la foto que os puse ayer de Nis...
 Me dicen que esto es, yo que sé, Chongqing, y yo me lo creo a pies juntillas, si no fuera por la rubia.
Por otro lado, en Estambul sólo me encontré a un colectivo de turistas capaz de superar a las hordas de turistas españoles que se dan cita en esa ciudad: los turistas chinos. Vi muchos, sobe todo tours de agencia de viajes, la mayoría en la zona más turística (Mezquita Azul-Santa Sofía-Palacio de Topkapi). También encontré bastantes grupos de turistas chinos en Viena, y creo recordar que alguno en Budapest, pero muchos menos en el resto de lugares visitados. Las agencias chinas parece que de momento van sólo a los destinos europeos más archiconocidos.
Y por supuesto, vi por todas partes restaurantes chinos y tiendas baratillas regentadas por esa comunidad, no sólo en las ciudades más conocidas. Por ejemplo, esta tienda china de todo a 100 en Skopje:
O este cartel de un restaurante chino de Bratislava, en el que podemos apreder que "bambú de oro" en eslovaco al parecer se dice "Bambusova Zahrada".
O este elegante restaurante chino de Budapest, donde todo es decimonónico y palaciego, hasta los restaurantes chinos:
Para dar carpetazo final a este viaje, porque ya vale de dar la paliza con él, quiero recuperar dos señales de tráfico que encontré en Europa, que me despertaron igual curiosidad que las que retraté en su día en Taiwán:
 Si no evitas lo de arriba, te pasará lo de abajo, parece decir esta señal eslovena.
 Prohibido conducir automóviles matriculados antes de 1914, parece decir la señal vienesa de la derecha.
Y, recordando el post sobre las estaciones de tren chinas, no me quiero ir sin mostrar algunas de sus compañeras europeas:
 Liubljiana
 Bratislava
 Budapest
 Belgrado Estambul (donde acababa el Orient Express)
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De Huesca a Estambul: álbum de viaje
5 de Febrero, 2009, 0:01
Ya sabéis algunos lectores que recientemente he hecho un viaje de Huesca a Estambul por tierra: desde la puerta de Occidente, a la de Oriente, en tren y autobús. Algunos comentaristas me pidieron que hablara de ese viaje, así que a ellos les dedico este post en el que, por una vez, no hablo de China. Sobre todo, lo que quiero es poner fotos de los lugares en los que estuve. Sólo una de cada sitio, porque hice 1.700 fotos y todas juntas iban a alargar un poco este artículo.
Bueno, pues la cosa comenzó en Huesca, de la que poco os tengo que contar. La París de Aragón, que la llaman...
La cosa siguió en Barcelona, aunque allí sólo estuve una hora y no tomé fotos, así que os voy a poner la imagen del mejor monumento que tienen los de la ciudad condal hoy en día:
Después, Marsella, con su castillo de If (donde estaba el Conde de Montecristo) y la ermita de Notre Dame de la Garde, que sale en la siguiente imagen:
A continuación Milán, por la que tampoco me paseé mucho pues ya la había visitado otras veces, así que sólo os ofrezco la imagen que tomé de su estación:
También paseé por otras dos ciudades italianas, Trieste y Ventimiglia, pero llegué de noche a ambas.
El primer tramo del viaje, como veis, lo hice algo a matacaballo, pero es que no quería distraerme mucho con España, Francia ni Italia, que ya he visitado anteriormente.
Después arribé a Liubljana, capital de Eslovenia, que me encontré nevada y cuya riqueza me sorprendió, me sentí como en Suiza.
A continuación Viena, ciudad de la que, lo siento mucho, pero lo que más recuerdo es lo bordes que fueron media docena de vieneses conmigo (en un sólo día: mucha casualidad me parece). Eso sí, una ciudad muy monumental y muy apañada, y es el lugar donde España subió a la gloria deportiva, así que hay que rendirle pleitesía.
Luego llegó Bratislava, ciudad pequeña, con la gente algo tristona pero amable, y con un casco antiguo hermosísimo, aunque extrañamente vacío de paseantes (sería por el frío...).
Para seguir en Budapest, una de las ciudades más bellas que he visto jamás, donde cada casa es un monumento y el barrio de Buda, con esos colores y esas vistas del Danubio, es para enmarcarlo. No me extraña que luego la gente se haga budista.
El viaje continuó su ruta en Belgrado, que me pilló cansado y mojado por la lluvia, así que tal vez no la aprecié en todo su esplendor. Los serbios me cayeron muy bien, las serbias me parecieron diosas altas y en la tele serbia echaban Los Serrano.
Antes de salir de Serbia hice una escala en Nis, ciudad donde me perdí como un tonto y vi un castillo, un río y edificios comunistas como éstos.
Luego, Skopje, capital de Macedonia que guarda un tesoro en sus calles, con su barrio turco-albanés, su mezcla de mezquitas e iglesias ortodoxas, su música fantástica (se me pegó por siempre jamás la melodía de esta canción ultranacionalista, que me perdonen los griegos por ello) y su encanto de país pequeño (pese a tener nombre de viejo imperio inmenso).
Seguí en Salónica, Grecia, donde vi una de las cosas más espectaculares del viaje: en el paseo marítimo, al otro lado del mar, a 100 kilómetros de distancia, se divisaba el monte Olimpo, nevado, tras los barcos. Pero la foto que os pongo es de su iglesia de la Rotonda y su muralla...
Y finalmente, Estambul, el puente entre el continente de donde soy y aquel en el que vivo. No puedo describir con palabras lo que es, pues es demasiado.
 ¿Que más puedo decir del viaje? Pues...
1) Usé el Interrail para los desplazamientos, y aunque es cómodo, no me salió nada a cuenta debido a que ya no soy joven para la RENFE. Un consejo para los treintañeros: no lo compréis si hacéis un viaje así, es demasiado caro.
2) El alojamiento, salvo una excepción que no viene a cuento porque fue tontería mía, no fue muy caro para los niveles europeos, 10 euros lo más barato y 30 lo más caro. Alterné hostales con hoteles baratos, y aunque no me importa demasiado dormir en dormitorios con desconocidos, ¡hay que ver lo que roncan muchos viajeros, lo mal que les huelen los pies, y lo poco educados que son los que llegan a las 4 de la madrugada borrachos!
3) Con el inglés puedes vivir hasta en Júpiter. Con tanto lío de idiomas que hay en Europa, lo único que he aprendido es una cosa: en esloveno, a la gripe la llaman gripe.
 4) Al principio tenía reparos por viajar en invierno, pero al final no me ha ido tan mal. Teniendo en cuenta que tuve algo de suerte (cuando llegué a Centroeuropa ya había terminado la ola de frío y se había restaurado el suministro de gas ruso) no pasé mucho frío, llegué a ir en camisa en alguna ocasión, tuve días bastante buenos -aunque me llovió en los Balcanes bastante- y conté con la ventaja de que hostales y trenes iban bastante vacíos, además de que las ciudades estaban más tranquilas de lo que imagino estarán en verano. La única pega es que en cada ciudad, sin excepción, el principal de sus monumentos -desde el Parlamento húngaro hasta Santa Sofía en Estambul, pasando por el castillo de Bratislava, por poner sólo unos ejemplos- estaba siendo restaurado y rodeado de andamios. Os juro que vi unos 20 edificios andamiados, al final pensé que era una conspiración contra mí o algo así. Pues habrá crisis, pero en el oficio de restaurador la cosa parece bastante boyante...
5) Un viaje así debería ser obligatorio en la vida. La mezcla de lenguas, de religiones, de gentes, de climas, de arquitecturas, en un espacio en realidad tan pequeño como es el centro y sur de Europa -imagino que el norte también, en otra ocasión lo miraré- es alucinante. Hay que verlo.
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Tengo unas estampitas...
29 de Enero, 2009, 0:01

En mi reciente paso por Budapest, dos chicas muy guapas en el centro de la ciudad, por la noche, entablaron conversación conmigo: me preguntaron si sabía donde había un pub irlandés, me dijeron que eran de una pequeña ciudad de Hungría y que visitaban la capital por primera vez... La verdad es que desconfié un poco de su talante excesivamente simpático, así que me despedí de ellas y me marché. Después, en Internet, encontré esto, un turista al que dos chicas en la capital húngara le timaron para que pagara una cuenta de 250 euros. Vaya, parece que me libré de una buena... o quizá me perdí el hacerme amigo de dos guapas húngaras, vete tú a saber.
Días después, en Estambul, un señor muy simpático, después de interesarse por mi país de origen y el equipo de la LFP del que yo era hincha, se ofreció a llevarme a una discoteca cercana a "conocer chicas". También desconfié, me fui, y luego, en el hostal donde me alojaba, leí advertencias sobre gente que se te acerca con esa oferta para luego darte bebida con un somnífero y robarte mientras duermes hasta 48 horas seguidas. Quizá también me libré de una buena, o de conocer chicas en una disco turca...
Curiosamente, en China conozco casos de turistas que han caído en los dos tipos de timo, tanto el de la pareja que se te acerca para llevarte a un lugar donde te cobrarán un pastón por una consumición (aunque no suelen llegar a timarte 250 euros) como el de gente que te duerme para robarte (esto sólo lo había oído una vez, a un francés, al que le pasó en un parque de Qingdao).
En todas partes del mundo te pueden pasar cosas como las relatadas, lo que los anglosajones llaman "tourist traps" y que suelen intentarse sobre todo contra viajeros que van solos. No hay por qué alarmarse, no es tan fácil encontrarse con una de ellas y en todo caso es fácil darse cuenta de que están intentando timarte y decirles amablemente que pasas de ellos. Reconozco que a mí me extraña que en un sólo viaje hayan intentado jorobarme dos veces. Será que, al viajar en invierno, hay menos turistas y las probabilidades son mayores, especialmente en lugares tan turísticos como Budapest o Estambul.
China no suele ser un lugar donde te timen excesivamente, como mucho pequeños sobreprecios de lo que compras por ser de fuera y no saber lo que valen las cosas allí (en general, no obstante, siempre piensas que todo es barato, aunque estés pagando más que los chinos).
En todo caso, hay que estar ojo avizor en los lugares más turísticos, sin tener por ello que desconfiar de todo y de todos.
Aparte de los ejemplos mencionados y "exportados" -o importados- a Budapest y Estambul, otro timo frecuente es el de las "parejas de artistas" que en el centro de ciudades como Pekín te llevan a ver sus exposiciones y te venden cuadros de todo a cien a precios exorbitados. Y a mí, en particular, una vez me tocó un taxista cerca de la estación de trenes de Pekín que tenía el taxímetro trucado y corría tres veces más rápido de lo normal (desde entonces nunca tomo taxis en las estaciones de tren).
Si conocéis casos similares de timos en China, podéis citarlos aquí, para que otros viajeros estén atentos, aunque quiero decir de antemano que China es uno de los países donde he viajado más seguro, no quiero dar la impresión de que sea una "tourist trap".
Por cierto, ya que hablamos del tema tengo que mencionar que en Skopje, capital de Macedonia, vi a unos trileros, algo que me pareció hasta enternecedor.

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Objetivo, Asia
19 de Enero, 2009, 0:01
Hace unos días os comentaba que iba a intentar viajar desde Huesca hasta Pekín por tierra, tomando el Transiberiano. Estaba claro que no iba a ser fácil conseguirlo, dado que Rusia es uno de los países más cerrados al turismo del mundo, y en efecto, no podrá ser en esta ocasión. Finalmente me he tenido que "conformar" con otro viaje entre Europa y Asia pero más corto, aunque no por ello menos espectacular: Huesca-Estambul. ¡La puerta de Oriente y la puerta de Occidente finalmente se dan la mano!
Bueno, el caso es que ya estoy en camino, de hecho este post os lo escribo y mando desde Budapest, la capital húngara. Es curioso, porque hace apenas tres semanas escribí un post dedicado a Budapest, cuando todavía no sabía que iba a conocerla tan pronto.
Nada más llegar a la ciudad del paprika y el gulash, en la estación de tren budapestina –una belleza diseñada por Gustave Eiffel- pasé junto a un tren que iba directo a Moscú, como queriéndome restregar en la cara la imposibilidad de penetrar en la cerrada Rusia. Ay Putin, a ver cuándo abres tu país al foráneo, leches, que no mordemos...
Los posts de la semana pasada, aunque ya los tenía escritos de antemano, también os los mandé desde lugares diversos. El del martes desde Marsella, el del miércoles desde Milán, el del jueves desde Liubliana y el del viernes desde Viena. El fin de semana lo pasé en Bratislava, pero no hubo posts entonces.
Mi objetivo ahora es seguir hacia Belgrado, de allí a otra ciudad serbia llamada Nis, y desde ese lugar todavía no sé muy bien lo que haré, dependerá de las combinaciones de trenes. Puede ser Skopje (Macedonia), Tesalónica (Grecia), Sofía (Bulgaria), todas las anteriores, ninguna... Ya os contaré, aunque hasta que no llegue a Pekín, el 2 de febrero, no os podré mandar fotos.
En fin, no pudo ser el Huesca-Pekín Express, pero un Huesca-Estambul Express me está permitiendo hacer más paradas en mitad del camino y admirar la vieja Europa, que la verdad apenas conocía, por esa manía mía de viajar por Asia. Ya no veo la hora de llegar a Estambul y ver si allí me ligo a una bailarina de vientre (no sería el primer oscense que viviera una pasión turca, pues la protagonista del libro de Antonio Gala que lleva ese nombre era de Huesca).
Os recuerdo, como ya hice hace unos días, que es posible que el ritmo de posteo se vea reducido en los próximos días: dependerá de la disponibilidad de tiempo, la proliferación de cibercafés y la existencia de conexiones de internet decentes.
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Wuhanpest
29 de Diciembre, 2008, 0:01
No he estado nunca en la ciudad china de Wuhan ni en la húngara de Budapest, aunque confío en poder visitarlas algún día, sobre todo la segunda, que dicen que es muy bonica.
Si en este post relaciono las dos, es porque ambas comparten curiosas coincidencias.
Las dos, por ejemplo, son ciudades a orillas de grandes ríos: Wuhan es atravesada por el Yangtsé, el río más largo de Asia, mientras que por Budapest cruza el Danubio, el segundo caudal más largo de Europa.
Ambas son el resultado de la unión de tres ciudades que había en las dos orillas de esos ríos. Budapest se formó en 1873 de la unión de Buda, Obuda y Pest. Wuhan, por su parte, es la unión de Wuchang, en la parte suroriental del río, con Hankou y Hanyang, en la parte noroccidental. No hay una fecha oficial para la unión que dio lugar a Wuhan: las tres ciudades comenzaron a crecer, y un día se dieron cuenta de que eran una.
Consecuencia de la anterior, otra similitud entre la capital de Hungría y la de la provincia de Hubei -anda, las dos comienzan por Hu, otra casualidad- es que el nombre nuevo de estas urbes contiene fragmentos de las anteriores:
Buda + Obuda + Pest = Budapest Wuchang + Hankou + Hanyang = Wuhan (武昌 + 汉口 + 汉阳 = 武汉)
Una últma similitud de ambas, aunque ésta ya es algo más sui géneris, es que los monumentos más famosos de las dos ciudades destacan por sus muchos salientes apuntando al cielo...
El Parlamento húngaro, que obviamente está en Wuhan...
 ...y la Pagoda de la Grulla Dorada, en el centro mismito de Budapest. Centrándome ahora en Wuhan os puedo decir que la ciudad tiene en China fama de ser una de las más calurosas en verano (una de las que los chinos denominan los "tres hornos", junto a Nanjing y Chongqing). La zona que antiguamente era Wuchang ahora es la sede de la administración y las universidades, mientras que el antiguo Hankou alberga las principales calles comerciales y las oficinas.
Aunque, como ya he dicho, no la he visitado, si he pasado por ella en tren, pues está en el eje ferroviario norte-sur que une Pekín con Hong Kong y Cantón. Curiosamente, los trenes que hacen estos recorridos hacen dos paradas en Wuhan: una en la estación de Hankou y otra en la de Wuchang, ya que la ciudad no ha cambiado los nombres de las estaciones y éstas se siguen llamando como las antiguas ciudades (de hecho, no hay una "estación de Wuhan" propiamente dicha).
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Un día acantonado
3 de Noviembre, 2008, 0:01
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Estoy disfrutando estos días de unas merecidas -y cuándo no lo son- vacaciones, que he comenzado en una ciudad poco habitual para irse de viaje: Cantón, que los chinos conocen con el nombre de Guangzhou.
Cantón, la tercera principal ciudad de China, no tiene la historia de Pekín, ni el glamour de Shanghai o Hong Kong, así que es poco habitual que nadie pase por ella por gusto. De todos modos, siempre me picó la curiosidad ver cómo era, así que pasé por allí, aunque sólo fuera por un día, y me di una vuelta a ver qué veía por sus calles.
Lo primero que me llamó la atención de la ciudad tal vez sea la cantidad de escalextrics que hay en sus calles: incluso paseando por el centro de la ciudad, es muy probable que los autos circulen a unos metros sobre ti. También hay muchos pasos elevados y subterráneos para peatones (aunque esto en Pekín también pasa). Todo esto le da a Cantón un aspecto poco atractivo, más bien el de una ciudad hecha para los coches y en la que los peatones apenas tienen espacio.

Quizá para compensar un poco este efecto, la ciudad tiene muchos árboles en sus avenidas, muchas zonas ajardinadas, y los pasos de peatones elevados son un florido vergel. Algo es algo...

Pekín es la historia, Shanghai el glamour, Cantón es el comercio. Se ven muchas tiendas en las calles, todo el mundo parece obsesionado por comprar y vender, y además se ve mucha gente ajetreada transportando mercancías de un lado a otro.

No es de extrañar, teniendo en cuenta que la provincia de Cantón -Guangdong para los chinos- tiene gran parte de las fábricas de productos de consumo chinos. Esas mercancías baratas que se venden a bajo precio en todo el mundo, las que se ven en los bazares chinos de tu barrio.

Una cosa que llama mucho la atención en Cantón es la cantidad de africanos que hay. Yo vi montones en el centro de la ciudad, aunque luego descubrí que todos se habían concentrado en aquel lugar porque habían ido a misa dominical, a la principal iglesia de Cantón.

Esa iglesia y algunas casas de la ciudad son parte de la herencia europea de Cantón, que fue colonia francesa e inglesa. Pero la mayoría de lo que queda de esa época está en un estado bastante lamenteibol.

Lo poco "colonial" que está restaurado se encuentra en una islita en el río Perla, la isla de Shamian. Como es la parte más chula de la ciudad, no podían faltar las parejas de novios y novias que van allí a hacerse las fotos de boda que todo matrimonio chino debe tener. En una tarde en la islita vi, y no exagero, 30 parejas vestidos de blanco, con su fotógrafo profesional haciéndoles el book de la boda.

Shamian está bien, pero a mí me gustaron más los vecindarios más "normales" de la ciudad, con alguna fachada con detalles dejados allí hace 100 años y ese caos que hace encantadoras a las callejuelas del sur de China.

Cantón tiene fama en el norte de ser una ciudad con mucha delincuencia. Yo creo que es todo un poco exagerado, una paranoia que se crean las gentes de otras ciudades para decir "estamos mucho mejor aquí que en Cantón" y así ser más felices. El caso es que en Cantón se toman muy en serio el tema de la lucha contra el crimen, y eso se nota sobre todo en la colocación de miles de cámaras para vigilar sus calles. Yo no las vi, pero sí que pude observar por doquier carteles que avisaban de que estábamos siendo vigilados.

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De andén en andén
29 de Octubre, 2008, 0:01
 Probablemente China es el país del mundo donde más se utiliza el tren para desplazarse. Muchos chinos -emigrantes, estudiantes, politicastros, empresarios- usan este medio de locomoción para volver a sus lugares de origen, hacer viajes de negocios, conocer mundo o huir. Los trenes chinos mayoritariamente usan gasolina diésel, no son eléctricos, y hasta hace apenas 15 o 20 años, los había que funcionaban con máquinas de vapor, como ésos que salen en las películas antiguas.
Con tanto tren, está claro que las estaciones de ferrocarril chinas son lugares muy destacados en las ciudades. No sólo porque suelen ser estructuras gigantescas, sino porque en ellas siempre hay una marabunta de gente. No es extraño, por ello, que la avenida principal de una ciudad empiece -o termine, según se mire- en esas estaciones.
Casi siempre se encuentran en una gran plaza que en muchas ciudades es la mayor de la localidad. Un ejemplo de gran plaza ferroviaria es la que se encuentra frente a la Estación de Pekín, explanada que en fechas señaladas (por ejemplo, los días previos al Año Nuevo Chino) se encuentra abarrotada de gente. El lugar no tiene ni un solo banco para sentarse, aunque conociendo la gran sensibilidad urbanística que muestran los jefes de este pueblo, no me extraña un pelo.
 Estación de Pekín
Pekín, no obstante, tiene varias estaciones: además de la mencionada, tiene una Estación del Sur, una Estación del Norte y una Estación del Oeste, además de una estación reconvertida en centro comercial que está al lado de la plaza de Tiananmen. Tanta estación puede causar equívocos: a lo mejor te compras un billete para un tren que sale de una de ellas, pero te plantas en otra (a mí me ha pasado una vez, y por poco pierdo el tren). En general, la Estación de Pekín es la que "manda" trenes al norte y al sur, mientras que la Estación del Oeste, una de las más grandes y espectaculares de China, es la que manda trenes al lejano oeste americano, uy perdón, chino.
 Estación del Oeste de Pekín
Shanghai tiene también varias estaciones, de las que destacan dos: una enorme pero de aspecto bastante normalito, a la que llegan los trenes de Pekín, y que recibe el nombre de "Estación de Shanghai" a secas...
... y otra más nueva y espectacular, con forma de estadio olímpico, que es conocida como "Estación Sur de Shanghai", que imagino enviará locomotoras al sur del país.

Las estaciones de tren chinas suelen tener formas variopintas: su diseño se concedió a atrevidos arquitectos locales -que les suelen dar cierto toque horterilla- y cada capital de provincia rivaliza por tener la estación más extravagante. Pero en ellas nunca pueden faltar dos elementos principales: el nombre de la ciudad, en grandes caracteres (a ser posible rojos) que se vean a distancia, y uno o varios relojes de manecillas para que la gente que espera en la plaza de la estación no pierda su viaje.
 Estación de Changsha
 Estación de Changchun
No suelen ser edificios muy pintorescos, pero por su enorme tamaño y por el hecho de que en ellos salga bien claro el nombre de la ciudad, son lugares muy fotografiados por los típicos turistas chinos que quieren enseñar a sus amigos que ellos o su familia "estuvieron en tal sitio".
 Un niño se fotografía ante la estación de Dalian
Muchas de las estaciones se construyeron hace 20, 30, 40 años, y tienen el estilo de la época: moderno, con cristaleras y paladas de hormigón, pero a la vez con cierto aire anticuado, "setentero".
 Estación de Harbin
 Estación de Kunming
Hay excepciones, claro está, entre ellas la estación de Qingdao, que fue construida por los alemanes hace medio siglo, cuando la ciudad era colonia germana,

O la estación de Lhasa, inaugurada hace dos años (cuando empezó a circular el primer tren tibetano) y que copia la arquitectura popular local. Esta estación, por cierto, no está en el centro de la ciudad, sino muy en las afueras, no sé por qué:

El nombre de la ciudad que se pone en la fachada de la estación raras veces está en alfabeto occidental, pero sí que es frecuente, en regiones chinas donde se usan otras escrituras, que se usen también éstas, como por ejemplo la estación de Urumqi, que utiliza el alifato árabe para escribir en uigur el nombre de la ciudad:
Algunas estaciones de tren chinas son a veces protagonistas de las noticias. Lo más habitual es que salgan en las temporadas altas de viaje (vacaciones del Día Nacional, del Primero de Mayo), en las que miles de personas pasan junto a ellas varias noches, durmiendo en la calle, a la espera de su tren. Especialmente dura fue la situación de la estación de Cantón el pasado mes de febrero, cuando, debido a las fuertes nevadas, la red de trenes se colapsó y centenares de miles de personas se apiñaban a sus puertas intentando conseguir billete para regresar a su hogar. Hubo un muerto por los tumultos, y hasta tuvo que ir el primer ministro chino a la estación para decir a la gente que se dispersara, que no había trenes por la nieve y que se quedaran en Cantón esas vacaciones.
 Estación de Cantón
Muchas veces se comienza conociendo las ciudades chinas a través de sus estaciones. Son lugares de paso, con millones ¿o billones? de viajeros cada año, y pasar por ellas puede ser una manera interesante de adentrarse en este jaleo inmenso que es China.
 Estación de Tianjin
 Estación de Shenzhen
 Estación de Nanjing
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Más Expo de la Enagua
20 de Julio, 2008, 0:01
Anteayer ya dediqué un post a la Expoagua de Zaragoza, ese acontecimiento que le hace la "competencia" a los JJOO de Pekín este año en lo que a atención veraniega internacional se refiere.
 Torre del agua y pabellón de España: ascender la primera y hacer cola para el segundo ponen a prueba tus piernas.
No quería dejar el tema del todo antes de comentar algo sobre algunos pabellones de países asiáticos vecinos a China. Allá voy:
Japón: junto al de Alemania, es el pabellón internacional más visitado. Y no es de extrañar: el vídeo que muestra en su interior es sencillamente una obra maestra. Su originalidad (tanto en la forma de proyección como en contenido), su belleza estética, y el hecho de que toca un tema muy diferente al resto (no es un vídeo turístico, como la mayoría) lo hacen superior. Los japoneses, una vez más, han demostrado que son los mejores del mundo cuidando los detalles y la estética. Pero es que todo es magnífico en el pabellón, no sólo el vídeo: cómo tratan a los que esperan en la cola, el orden y rapidez con el que colocan a los visitantes en el cine, el té con naranja de regalo, las reverencias de las azafatas... Bravo, bravísimo, a los nipones, porque son unos fieras. Se les nota, además, que están muy agradecidos a España, porque el pabellón español en la Expo Universal de Aichi (2005) fue uno de los más visitados y gustó mucho.
 Así era el pabellón español en Aichi
Kazajistán: otro pabellón muy visitado, por la fantástica reproducción de un bosque en invierno (hace frío y todo), otro en verano, y una yurta, la tienda en la que viven los mongoles y otros pueblos de Asia Central, también los kazajos. Los guías tienen cierta sequedad esteparia, pero explican muy bien cómo se vive en una yurta. En ese sentido, los kazajos han ganado a los mongoles, que también han puesto una yurta en su pabellón pero han tenido menos éxito, porque lo han escenificado peor.
Vietnam: una pena que uno de los países más bellos que he conocido tenga un pabellón que refleje tan poco lo fantástico que es. El local es básicamente un escenario donde se representan las marionetas de agua, una forma de teatro muy bonica que es típica de Vietnam. Lo malo es que si entras en el pabellón cuando no hay representación, como me pasó a mí y me imagino que le pasa a mucha gente, te encuentras con un local en el que hay una piscina y un montón de muñecos que el neófito no sabe para qué se usan. Una oportunidad perdida para mostrar lo fabuloso que es Vietnam.
 Corea del Sur: estéticamente es muy chulo, tanto dentro como fuera, aunque es un poco demasiado "poético" para mi tosco gusto. Dentro hay básicamente unas tinajas que cuando las tocan te muestran versos sobre el agua. Poca cosa teniendo en cuenta que la próxima Expo internacional es en tierras surcoreanas (Yeosu 2012).
Hay más países asiáticos, pero prefiero no daros más la vara con pabellones. Los que estéis en España, a ver si podéis ir a ver la Expo. En dos o tres días intensos podéis verlo TODO, no como en la Expo 92 sevillana, que era tan infinitamente grande. Id si podéis entre semana, pues el fin de semana hay colas interminables. Ah, y sentaos si podéis en los asientos de más atrás cuando veáis el vídeo del pabellón japonés, que así se disfruta mejor.
De postre, fotos de pabellones de algunos otros países participantes:
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China en la Expo de la Enagua
16 de Julio, 2008, 19:05
Estando en España este mes, y en Aragón para ser más exactos, no podía dejar de ir a ver la Expo de Zaragoza, que está dedicada al agua y es una bonita oportunidad para conocer otros lugares del mundo.
Entre los países participantes hay grandes ausencias, sobre todo de países anglosajones (ni Reino Unido, ni Irlanda, ni EEUU, ni Australia, ni Nueva Zelanda, ni Canadá). En fin, con su pan se lo mojen, el caso es que sí que está China:
 Su pabellón. Rojo por fuera...
 ...azul por dentro.
El pabellón de China no es uno de los que más éxito está teniendo (los más elogiados, y por tanto los que más cola tienen, son Japón, Alemania, Marruecos y Kazajistán), pero tampoco está tan mal. Quizá lo que le pasa es que quiere dar demasiada información y satura un poco a los visitantes. Los pabellones que más gustan a la gente son los que tienen cuatro cosas bien puestas y te enseñan cosas de forma original. Importa más la forma que el contenido.
Los chinos, que celebran la próxima Expo Universal (en Shanghai en 2010) han hecho un trabajo digno en el pabellón, que básicamente cuenta los problemas que el país ha tenido desde siempre con el agua (sequías en el norte, inundaciones en el Yangtsé y el Amarillo, etc) y lo que intenta hacer para solucionarlos, defendiendo a capa y espada sus macroproyectos de la presa de las Tres Gargantas y el gran trasvase de agua del Yangtsé al norte del país.
El pabellón incluye cosas curiosas, como un reloj de agua que parece salido de una peli de ciencia ficción,

o unos huesos sagrados en los que hay inscrita una de las primeras formas de escritura del mundo (esto yo no lo había visto ni siquiera en los museos de China, seguramente porque no iba atento).
También tiene algunos juegos para los niños, que no gustan tanto como el que hay en la pared del pabellón lituano (hay que verlo, no se puede explicar) pero lo intentan por lo menos. Hay por ejemplo un telescopio con el que ves dragones volando,
una pantalla desde la que puedes tocar virtualmente música con una ocarina de agua china,
y una báscula que, al ponerte encima, calcula la cantidad de agua que tiene tu cuerpo.
Como hacen otros países en sus pabellones, China usa el suyo para promocionar otras cosas, no sólo hablar de agua, y por supuesto hay mostradores con información de los JJOO de Pekín y la Expo 2010 de Shanghai. Emociona ver, por otra parte, que publicita viajes turísticos a sólo un lugar: la provincia de Sichuan, que quedó la pobre bastante destrozada por el terremoto de mayo.
 Chengdu es la capital de Sichuan, provincia donde habitan la mayoría de los pandas.
Los zaragozanos, con su retranca aragonesa habitual, han destacado del pabellón chino, sobre todo, que la mascota de la Expo 2010, que aparece en el exterior del pabellón, es una "copia falsificada" de Fluvi, la mascota de la expo zaragozana. La verdad es que el color es idéntico, pero bueno, creo que es sólo casualidad, no creo que los chinos estén tan faltos de ideas.
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