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07. Viajes por China y alrededores


La isla que se comió al pueblo

27 de Junio, 2015, 0:01

Recientemente circularon por el internet chino unas hermosas fotos de un pueblo de pescadores en una isla china llamada Guoqi, cerca de la desembocadura del río Yangtsé (aunque ya bastante mar adentro). El pueblo quedó abandonado y ha sido invadido por la hiedra, dejando un paisaje casi tolkieniano que ha sabido captar muy bien el fotógrafo Tang Yuhong, de quién provienen las siguientes instantáneas:






Viniendo como vengo de Huesca, la provincia española con más pueblos abandonados, estas imágenes me han impresionado especialmente.

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Siguiendo la corriente II
(game edition)

18 de Junio, 2015, 0:01


La semana pasada, como ya os conté, estuve en Fushun y Dandong, dos ciudades atravesadas por grandes ríos que forman parte muy importante de su personalidad. China es un país de grandes corrientes fluviales, y buena parte de las grandes urbes del país están en sus orillas.

La visión de aquellos ríos, y también el reciente naufragio de un barco en el Yangtzé, me hizo pensar estos días en agua dulce, y se me ocurrió crear un juego en el que los más avezados entendidos de China intenten emparejar distintas ciudades de este país con los ríos que las atraviesan.

Así que si te atreves, prodigioso lector, intenta acertar todos los ríos de este juego, al que puedes retarte pinchando en el siguiente link:




Ya me dirás cuántos has acertado. Y si te quedas con ganas de saber más de ríos chinos, te recuerdo que en este post hablé más cosas de ellos.

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Difícil de ver

9 de Junio, 2015, 0:01

Este blog lo escribo desde la provincia de Liaoning, en el noreste de China, donde he hecho un viaje relámpago en el que me ha dado sin embargo tiempo a ver dos cosas que no son sencillas de ver: Corea del Norte, y una prisión china por dentro (bueno, una no, ¡dos!).

Pero un momento, antes de que me fichen en "Encarcelados" o me llamen para sustituir a Evole, dejen que me explique. Lo de que he visto Corea del Norte es cierto, pero también es cierto que ni la he pisado. Viajé a la ciudad china de Dandong, en la frontera con el territorio norcoreano, y desde allí, entornando los ojos hacia la lontananza, pude ver un poco del aislado país. La frontera entre China y Corea del Norte la forma el río Yalu, así que Corea del Norte está allí, al otro lado del río.



¿Por qué hay dos puentes tan cerca, se preguntarán los ingenieros? Pues porque el único que funciona es el de la izquierda. El de la derecha, en realidad, está roto, sólo queda en pie la mitad (si os fijáis, allá lejos, en la parte norcoreana, sólo quedan los pilonos del puente). Eso se debe a que este puente fue bombardeado por Estados Unidos en la Guerra de Corea, para intentar que los chinos no cruzaran para ayudar a sus aliados norcoreanos. En vez de reconstruirlo, los chinos decidieron construir otro al lado y el roto dejarlo así, como símbolo de la historia (los chinos son muy de guardar cosas destruidas tal y como quedan, pero bueno, eso lo contaremos en otro post otro día).

Una cosa curiosa de la frontera chino-norcoreana, que creo que ya he contado alguna vez aquí pero hace mucho tiempo, es que es casi toda agua: en el centro de ella está el monte Changbaishan/Paekdu, que visité hace unos años (entonces no vi nada de Corea del Norte porque había una niebla de mil pares). El monte es un volcán con un lago en su cráter, del que nacen dos ríos que forman el resto de la frontera entre los dos países: el Yalu, que fluye hacia el oeste, y el Tumen, que va al este.

No sé cómo es el Tumen, pero el Yalu, como veis en la foto de arriba, es bastante caudaloso, así que es navegable, y muchos barcos turísticos ofrecen cortos viajes para que te puedas acercar un poco más a Corea del Norte y verla mejor, aunque sea unos minutos. De esa forma puedes ver algún norcoreano que otro (en su mayoría soldados), coches, edificios, barcos... En ese lado de Corea del Norte se encuentra la ciudad de Sinuiju.


Norcoreanos en territorio norcoreano haciendo cosas de norcoreanos.

Desde Yandong, en realidad, hay muchas agencias de viajes que ofrecen excursiones de uno o varios días a Corea del Norte, aunque sobre todo están dirigidas a turistas chinos (y muchos de estos turistas se limitan a echar un vistazo desde la orilla del río, como yo, porque hacer la visa se demora unos días). Siendo extranjero, tampoco es que sea imposible viajar a Corea del Norte, hay agencias en Pekín que te lo organizan, aunque es algo caro y son viajes en los que estás vigilado todo el tiempo. Además, siendo periodista acreditado en China como yo no puedes apuntarte a esos tours.

No dejaré de hablar de Dandong sin señalar que en época antigua se llamaba como yo, Andong (安东). Sin embargo, no por ser tocayos me trató bien, ya que me llovió todo el día. Hace dos años estuve en la ciudad surcoreana también llamada Andong y tampoco fue la mejor etapa de aquel viaje, así que queda claro que ambas me tienen celos y me rechazan.

Bueno, todo eso en lo de la parte de Corea del Norte. Respecto a las dos cárceles, esas las vi en otra ciudad de la provincia de Liaoning que se llama Fushun, desde donde escribo estas líneas. La ciudad está surcada por otro gran río, el Hun, pero en este caso ambas orillas son chinas cien por cien.



En Fushun se encuentra la cárcel en la que el Último Emperador estuvo encerrado cosa de 10 años después de la Segunda Guerra Mundial, junto a criminales de guerra japoneses (si habéis visto la película de Bertolucci, os acordaréis que sale esa cárcel). Además de mostrar un poco de la historia reciente de China, es una buena oportunidad para conocer una prisión, aunque ya no se use como tal.





Un muñeco que representa al Último Emperador
en una de sus poses más célebres, zurciendo calcetines.


La prisión incluye dos exposiciones (una sobre el emperador y otra sobre los japoneses) en las que se defiende que tanto el primero como los segundos fueron tratados allí con humanidad y sin revanchismos. No puedo decir que esté completamente seguro de que haya sido así, pero es al menos lo que se dice allí. Con muchas fotos, objetos de la prisión, etc, se argumenta que los prisioneros comían bien, practicaban deporte, se les llevaba de excursión, leían, estudiaban, etc. Que después se les amnistió y algunos en Japón incluso fundaron una asociación de amistad con China. Independientemente de si lo creamos o no,es interesante de verlo si os interesa la historia y algún día aparecéis en Fushun.


Prisioneros japoneses de paseo turístico en el Lago del Oeste de Hangzhou.


Los mismos prisioneros, en una fábrica de ruedas, también de visita.
(Madre mía, con qué interés miran el neumático).


En las exposiciones llama la atención una pequeña colección de pinturas que hicieron prisioneros japoneses, algunas de ellas retratando la vida en la cárcel (una visión bastante suave de ello) y otras expresando los horrores del conflicto bélico, al estilo de "Los desastres de la guerra" de Goya.



Y también hay muchas fotos del Último Emperador "reeducado"...
 

La famosa foto zurciendo calcetines que antes os decía.


Ya libre, mostrando su afección al comunismo.

Y aquí contándole a Mao un chiste.

Curiosamente, al lado de esta prisión-museo está la cárcel actual de Fushun, esta sí en uso y de verdad, con sus torres de guardias que me gritaron al pasar al lado, sus alambradas y sus altas paredes. Me llamó mucho la atención, porque normalmente las cárceles de China están alejadísimas de las ciudades, en sitios casi secretos, mientras que la de Fushun está bastante céntrica.

La cárcel actual de Fushun también la vi por dentro, pero no porque entrara, sino porque cerca de allí hay una montaña con buenas vistas de la ciudad, y desde ella se ve un poquito del recinto carcelario. En ese mirador, pude hasta vislumbrar a algunos presos haciendo deporte en el patio de la penitenciaría. Ya veis, un viaje lleno de "documentos exclusivos", aunque sean borrosos y desde lejos. ¿Donde recojo mi Pulitzer?

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Viaje con nosotros a mil y un lugar Redux

31 de Marzo, 2015, 0:01


Le prometí hace unos días a una lectora del blog llamada Ángeles que haría un post con consejos para quien quiera viajar por China, y aunque con cierto retraso voy a cumplir la promesa. Este post es en realidad una actualización de otro que escribí hace casi ocho años, del que algunas cosas aún valen (de hecho, algunas de ellas las voy a cortapegar al final) pero otras se han quedado un poco obsoletas y requieren adaptarse a nuevos tiempos y situaciones.

Algo que continúa siendo tan válido entonces como ahora es el hecho de que China es un país que vale la pena conocer y visitar, si se tiene oportunidad. Es un país con gran variedad de climas y paisajes, con ciudades espectaculares, pueblos preciosos, comida deliciosa y gente muy interesante, además de ser aún lo suficientemente exótico para nosotros los occidentales como para que nos resulte un sitio curioso y fascinante.

Por otro lado, es un país un poquito -sólo un poquito- más complicado de visitar que otros más habituales para el turista occidental. Sus grandes distancias y el problema del idioma son quizá los principales obstáculos a superar, pero tampoco imposibilitan el viaje. Eso sí, ir a China un poco preparados sobre lo que nos vamos a encontrar es recomendable, por lo que os apunto a continuación algunos consejos previos a la excursión:

VISAS

China sigue pidiendo a la mayoría de los ciudadanos de otros países un visado para entrar a su territorio. El visado de turista en general es fácil de sacar en las embajadas, consulados o agencias de viajes de los países de origen. Un poco más complicado, creo, es sacarse un visado que inventó hace pocos años el Gobierno chino para los extranjeros que viajan con la intención de visitar a familiares residentes en China. Este visado es un poco más farragoso, porque requiere carta de invitación del extranjero residente en China, por lo que os recomiendo que, tengáis o no amigos o parientes en China, pidáis el visado puramente turístico, es más sencillo de hacer.

Desde hace un par de años muchas ciudades chinas permiten entrada sin visa a extranjeros de determinados países (España incluido) si están en su territorio menos de 72 horas (tres días). Esto suele ser aprovechado por viajeros que hacen escalas en Pekín o Shanghái, normalmente gente que viene de países cercanos (Corea del Sur, Japón...) pero os lo comento por si a alguno os tocara también hacer un alto en China de camino a otro sitio.

COSTES

Desde 2007, el año en el que escribí el post que estoy actualizando ahora, el coste en China ha subido mucho, aunque bueno, ¿qué país es más barato ahora que antes? China ya no es la ganga que era entonces en muchos aspectos (la atracción que supusieron los JJOO de Pekín perjudicó mucho a los precios de la capital china, por ejemplo).

De todos modos, lo que más ha encarecido viajar a China no es la inflación, que no es muy alta, sino la progresiva revaluación del yuan respecto al dólar y al euro. En 2007 con un euro te daban más de 10 yuanes, y ahora te van a dar 7, es decir, que para alguien de Europa viajar a China le va a parecer como un 30 por ciento más caro que entonces, cuando el euro estaba fortísimo (en compensación, a los que vivimos en China y cobramos en yuanes cada vez nos parece más barato Europa, aunque bueno, todavía no nos parece una ganga).

Pese a todo ello, creo que China sigue siendo relativamente barata en gastos típicos que tiene el turista, como el alojamiento, la comida en restaurantes, los regalos o el transporte. No está tirado de precio, pero tampoco son precios abusivos. Salvo que uno coma sólo en restaurantes de estilo europeo, se aloje en hoteles de cuatro estrellas o compre en tiendas de antigüedades para guiris, ahí hasta le puede parecer todo más caro que en su país...

ALOJAMIENTO

El alojamiento en China ha mejorado mucho en los últimos años, no sólo en calidad sino en variedad. Antes sólo había dos opciones: u hotel elegante y caro, o hotelucho barato pero de mala muerte. En los últimos años han aflorado muchísimas cadenas de hoteles low cost que ofrecen un término medio entre una cosa y otra, habitaciones decentes y limpias sin grandes lujos. Cadenas como 7 Days Inn, Haiting y marcas similares. En general, China tiene una oferta hotelera enorme, es uno de los lugares del mundo donde, en mi humilde opinión, es más fácil encontrar alojamiento. De hecho, por vivir aquí he adquirido la manía de no reservar cuando viajo, lo cual en China no me suele ir mal, pero en algún otro país me ha llevado por la calle de la amargura.

Gracias a webs de búsqueda de hoteles como Kayak o TripAdvisor, podéis evitar mi error y mirar sitios por adelantado.

MOVERSE POR EL INTERIOR DE CHINA

Uno de los mayores cambios que ha experimentado el turismo por China lo ha producido el rápido desarrollo de los trenes de alta velocidad. La red de "Aves" chinos, que se sigue expandiendo y acabará llegando a todo el territorio, ya permite, por ejemplo, viajar de Pekín a Shanghái en cuatro o cinco horas. Como ocurre en España, son un poco caros, pero sus precios muchas veces son similares a los de los billetes de avión, y muchos chinos se han rendido a su comodidad. Su mayor pega, quizá, es que a veces las estaciones de alta velocidad están en las afueras de las ciudades, mientras que las de trenes convencionales suelen ser céntricas.

Siguen existiendo, por tanto, los trenes de toda la vida, que en China suelen viajar de noche. Yo hace años que no los uso, pero en mis primeros años fueron mi segundo hogar. Tienen tres tipos de vagones: de cama blanda, de cama dura, y de asiento. Si haces un viaje nocturno, intenta coger los de cama, porque en los de asiento acabarás bastante baldado.

Para los trenes lentos es a veces difícil comprar billete, porque siguen siendo los más demandados, ya que su precio puede ser hasta la mitad que el de los trenes bala. En vacaciones nacionales, como el Año Nuevo chino o el Día Nacional (1 de octubre), es prácticamente imposible montarse en ellos. Los trenes de alta velocidad, aunque también suelen ir llenos incluso en días entre semana, no suelen presentar problemas de disponibilidad de billetes, pues por ejemplo entre Pekín y Shanghái hay como uno cada hora. Lo peor que le puede pasar a uno es que quiera un billete para salir, por ejemplo, a las 11 de la mañana y acabe teniendo que salir en el del mediodía.

Se pueden comprar billetes de tren en muchos puntos de venta de las ciudades chinas, no hace falta ir a las estaciones. Hace años sólo se podían comprar billetes de ida, pero hace tiempo que se pueden adquirir de ida y vuelta, o incluso de vuelta solo. En esos tiempos antiguos, además, sólo era posible comprar billetes con cuatro días de antelación, pero ahora es posible mucho antes (creo que hasta 60 días, pero no estoy del todo seguro).

Sobre los aviones no me explayo tanto, porque su funcionamiento es similar al de cualquier otro país del mundo... En China hay compañías low cost, pero aún no están muy desarrolladas, y en general la gente vuela con convencionales, que suelen tener aviones bastante decentes. Algunas webs chinas de venta de billetes de avión son una pesadilla porque no permiten comprar con visa o hay que ir a buscar el billete a oficinas que están en el quinto pimiento, no entiendo aún cómo no se arruinan negocios tan ineptos. Para los que vuelen por el centro de China, les diré que suele ser una zona de frecuentes turbulencias gordas, que no se asusten.

Para trayectos dentro de una misma provincia, recomiendo los autobuses, que suelen ser bastante puntuales, pese a su manía de hacer 44 paradas para ir dejando a sus viajeros en donde cada uno de ellos quiera apearse. Las estaciones de autobús chinas son algo sucias pero están bien organizadas, con distintas puertas de salida como si fueran aeropuertos.

QUÉ LLEVAR EN EL ZURRÓN


Aparte de lo que uno llevaría a cualquier país del mundo, recomiendo siempre una cosa: tapones para los oídos, de esos de espuma o silicona que te dejan completamente sordo al ponértelos. Los chinos a veces son inmunes al ruido, por lo que te puede tocar un hotel situado en una calle demasiado animada, o un vagón de tren cama donde roncan absolutamente todos los viajeros, o un motel donde tus compañeros de pasillo se despiertan a las 5 de la mañana y no tienen ningún reparo en que el resto del establecimiento lo sepa.

Hace años, era casi obligatorio llevar una buena guía de viajes como la Lonely Planet o la Rough Guide, pero yo he de confesar que llevo mucho tiempo usando la web Wikitravel, elaborada de forma similar a la Wikipedia, con aportaciones de internautas. La puedes consultar con el móvil en cualquier momento (ya no hay que ir con un tomo de la Lonely constantemente en la mano), y te ofrece información concisa y bastante buena sobre los sitios que vas visitando. Algunos sitios un poco remotos aún no tienen entrada en esa web, pero bueno, son minoría, y puedes ser tú el primero en comenzar a escribirlos, qué diablos.

Los enchufes en China son planos, como los de EEUU, así que es recomendable traer un adaptador de enchufe redondo a plano, aunque también se pueden comprar aquí por cuatro perras. En todo caso, muchos enchufes en hoteles y lugares turísticos están hechos de tal forma que en ellos se pueden enchufar también los "españoles".

En esta década del smartphone en la que vivimos, yo ya no sabría viajar sin un aparato que me sirve de guía de viajes, mapa GPS, búsqueda de vuelos y trenes... Intenta asegurarte de que al llegar a China puedas seguir usando tu querido teléfono tactil -si tienes de eso- liberando el móvil, trucándolo o cómo sea... Yo no entiendo mucho de eso porque en China, gracias al cielo, los móviles están liberados de fábrica, así que el mío ya ha tenido tarjetas españolas, estadounidenses, hongkonesas, indonesias, y siempre ha ejercido de fiel escudero. Ah, importante, en China son muy populares las baterías para cargar móviles, compra una y así te pasará menos frecuentemente lo de quedarte a 0%.

En China hay censura en internet, seguro que has oído hablar de ello, y es recomendable que antes de venir te instales en el smartphone o portátil que te traigas un servicio VPN para poder entrar en cualquier web que esté aquí bloqueada: Google, YouTube, Facebook, Twitter... Yo uso el VPN Astrill, que es de pago, pero hay algunos gratuitos. Compara precios y servicios googleando un poco sobre esto.

IDIOMA

Es quizá el mayor obstáculo para viajar por China, pero con un poquito de inglés se puede uno defender bastante bien, siempre habrá alguno en el hotel o en la calle que lo chapurree un poco (y posiblemente, que lo hable mejor que tú). Al cabo de unos días se aprende al menos a saludar y a dar las gracias en chino ("ni hao", "xie xie") y con eso al menos se queda bien ante los desconocidos, aunque no os preocupéis demasiado, los chinos no son muy ceremoniosos con esto de los saludos y las palabras de cortesía.

Una vez más, el móvil puede ser un gran aliado, gracias a aplicaciones para smartphone como el traductor de Google, el KTdict o el Pleco.

PACIENCIA, MOTHER OF THE SCIENCE

Que no se te olvide cargarla en la mochila... Habrá cosas que desde tu perspectiva occidental no te gusten en China, cosas que en general se reducen a estas cuatro:

- Muchos chinos escupen con ruido
- Muchos chinos tiran basura en sitios turísticos o hasta en reservas naturales
- Muchos chinos en lugares pequeños o remotos, al ver un extranjero, lo señalan entre risas, le gritan "¡Hello!" y se quedan anonadados ante la excepcional visión
- Pocos chinos hacen cola

No vale la pena hacerse mala sangre de estos y otros asuntos, deben tomarse con filosofía y en la medida de lo posible con humor. China es un país muy grande, hace 30 años era casi todo él muy pobre (aún ahora hay zonas pobres, aunque también ciudades bastante desarrolladas) y los chinos tienen otra forma de pensar distinta a la nuestra. Quizá con el tiempo cambien y se parezcan más a nosotros, o quizá no, quizá sea al revés. Es fácil que en algún momento del viaje uno se enfade un poco o se lamente, pero no conviene obsesionarse. Intentar convencer a los chinos de nuestras opiniones al respecto no va a ser fácil, pero si quieres intentarlo, no lo hagas a gritos ni con enfado, porque no llegarás a nada de esa forma.

LUGARES SENSIBLES (TÍBET, XINJIANG)

Viajar al Tíbet siempre fue complicado (yo estuve en 2006) pero a raíz de las revueltas de 2008 aún se ha complicado más. Hay épocas en que está cerrado a los extranjeros a cal y canto (aunque no esperes que China informe abiertamente de ello). En otras ocasiones sí se puede entrar, pero sólo en viajes en grupo, o contratando por adelantado los servicios de un guía que además de guiarte te controlará un poquillo (sin llegar a niveles norcoreanos, pero sí un poquillo). Consulta en agencias de viajes, si puede ser ya dentro de China. En todo caso, hay zonas habitadas por etnias tibetanas fuera de la región del Tíbet donde el acceso es mucho más fácil: oeste de Sichuan, sur de Gansu, noroeste de Yunnan, Qinghai...

Xinjiang, en el noroeste del país, es una región donde hay un creciente conflicto entre las fuerzas de seguridad y grupos insurgentes, aunque entrar allí, curiosamente, no está tan limitado como el Tíbet, quizá porque no es un lugar tan popular entre los extranjeros aunque también debe ser un sitio muy hermoso (es de los pocos de China donde no he estado). Xinjiang es muy grande (como cuatro veces España) y es difícil que tengas la mala suerte de verte enmedio de una escaramuza de las que allí hay de vez en cuando, pero de todas formas, es recomendable tomar precaución en grandes ciudades de la zona como Urumqi o Kashgar. Preguntad a los dueños de hoteles cómo ir seguro, estar atentos a lo que se ve en la calle, ir calmados, etc. Intentad informaros de la situación en el lugar, si ha habido problemas recientes, etc.

JET LAG

En China son seis horas más que en España en verano (y siete más en invierno, ya que aquí no se cambia la hora). Con América ya ni te digo, pueden ser hasta 12, 13, 14 horas.

Para combatir el jet lag que da esta diferencia horaria, hay que enterarse de a qué hora se va a llegar a China y actuar en consecuencia.

Si se llega a China por la mañana hay que intentar dormir mucho en el avión y aguantar como un campeón el primer día de estancia en este país. Aunque se esté muerto por el viaje, no se debe dormir ni una minúscula siesta por la tarde, si no por la noche estamos perdidos, nos levantaremos a las 3 de la madrugada desvelados. Hay que soportar como sea hasta la noche, y dormir entonces como un bendito 10 horas seguidas. Al día siguiente nos levantaremos a una hora matinal normal y se acabó el jet lag.

Si se llega de noche, es diferente: hay que intentar aguantar sin dormir el viaje en avión, y así se llega a China agotado y derrotado, se acuesta uno a una hora normal y se despierta también a una hora normal.

VACUNAS

China es el lugar donde nacieron la peste negra, el SARS, la gripe aviar y algún otro bacilo que me dejo, pero no por eso hay que ser aprensivo. Los estándares de higiene aún no son los de Occidente, pero poco a poco se acercan, en las ciudades sobre todo.  No hace  falta vacunarse de nada para venir a China, ni siquiera si se va a zonas remotas. Lo que sí es recomendable es llevarse algún estomacal, porque es frecuente que el cuerpo de un occidental, en el primer contacto con la comida china -la de verdad, no la del restaurante "El Dragón de Oro" de Moratalaz- sufra de colitis varias.

DÓNDE EMPEZAR

A menos de que uno llegue en autobús desde Kazajistán, que en este mundo tiene que haber de todo, lo más lógico es empezar el viaje desde Pekín, Shanghai o Hong Kong.

Es sólo una opinión, pero si fuera yo, empezaría el viaje desde Hong Kong. Aparte de que es una ciudad increíble, a su "alrededor" tiene algunos de los lugares más bonitos de China: Yunnan, Guilin, Sichuan, Fujian...

Aunque ojo que en verano llueve mucho por allí abajo. Además, Hong Kong es la más cara de las tres, sobre todo el tema hoteles.

Por otro lado, si uno empieza el viaje de Hong Kong, ha de tener en cuenta que entre ese territorio y China hay frontera, así que si tiene por ejemplo visado de una entrada, no podrá ir y venir de Hong Kong a otros lugares, sólo podrá ser su punto inicial y final de viaje.

Ello no quiere decir que Pekín y Shanghai sean menos interesantes. Las dos son curiosas ciudades y tienen muchas cosas en los alrededores para ver. Además, son las que mejores comunicaciones por tren tienen con el resto de las ciudades chinas.

PERROS

A petición de uno de los comentaristas, pongo este apéndice para los que queráis llevar perro a China:

Los animales domésticos que entran a este santo país son sometidos a una cuarentena al llegar, y se han de quedar en el aeropuerto con la poli durante semanas.

En esto las autoridades chinas son inflexibles, tengo la experiencia de unos amigos españoles que tuvieron que pasar por este mal trago, yendo al aeropuerto de cuando en cuando para llevar comida y visitar a su can.

Además, el perro de estos amigos es grande, y han tenido muchos problemas en los lugares donde han vivido porque a los chinos les dan un poco de miedo los perros grandes. Aviso por si acaso...

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Kansas City,
por si te cansas

5 de Marzo, 2015, 0:01

Ahora que repaso el post anterior, el de mi reciente viaje a los Estados Juntitos de América, me percato de que no os puse ninguna foto de Kansas City, uno de los lugares por los que pasé. No es porque no me gustara Kansas City (que ya sólo su nombre me fascina), sino porque no tomé muchas imágenes con la cámara: el día que estuve allí llovió prácticamente desde el amanecer hasta el ocaso, y la mayoría de las pocas fotos que hice salieron borrosas, con gotas de agua en el objetivo o grisáceas. De todos modos, creo que es injusto que la haya olvidado en el post-resumen, así que le voy a conceder este apéndice.




Cosa curiosa de esta ciudad es que no está en el homónimo estado de Kansas, sino en el vecino de Missouri, para confundir a los viajeros. Bueno, no es así realmente: en realidad la ciudad tiene una parte en Missouri y otra en Kansas, pero la parte más conocida y famosa, lo que los estadonidenses denominan downtown, está en Missouri. El río de ese nombre, que es un afluente del Mississippi pero creo que es más largo que el propio Mississippi, marca la frontera entre los dos estados y separa a las dos partes de la ciudad, que para evitar confusiones suelen ser llamadas por los lugareños "Kansas City Missouri" y "Kansas City Kansas". La geografía de EEUU suele dar estos dolores de cabeza (la ciudad de Saint Louis también tiene media ciudad en Illinois y la otra en Missouri, por ejemplo).


El Missouri

La principal razón de que recupere Kansas City (Kansas City Missouri) para este blog es que es una de las ciudades estadounidenses donde más me sentí como en "casa" (si por "casa" me refiero a China), ya que los Kansascitymissourianos, como los chinos, no tienen complejo en copiar fielmente monumentos de otros mundos, y en Kansas City hay un doble de la Giralda de Sevilla:


Esta Giralda es parte de una zona comercial muy céntrica de Kansas City que imita las calles de Sevilla, aunque aquel día tan pasado por agua uno no se sentía muy en Andalucía que digamos. En defensa de la ciudad del Midwest estadounidense hay que decir que está hermanada desde hace tiempo con la capital andaluza, y que obviamente ha decidido llevar ese hermanamiento hasta las últimas consecuencias. En Sevilla, por cierto, una de las principales arterias se llama Avenida de Kansas City, tiene que ser muy gracioso oir a los sevillanos referirse a ella.

Cuando regresaba en el avión de Chicago a Pekín me pusieron en la pantalla una fantástica película ambientada en Kansas City: se llama "La buena mentira", y cuenta la agridulce historia de unos jóvenes de Sudán que emigran a esa ciudad americana huyendo de las guerras de su país. Una gran película sobre Kansas City, pero bueno, si ti cansas puedes ver otra (risas enlatadas).

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Yu Es Ei!
Yu Es Ei!
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2 de Marzo, 2015, 0:01

Ya os conté en posts anteriores que viajé durante casi un mes por los Estados Unidos. Aunque el viaje terminó hace ya más de una semana, voy a recordarlo un poco en este post, para que quede constancia aquí de uno de los viajes más interesantes que he hecho en los últimos tiempos.

Mi viaje comenzó en Chicago y terminó en Los Ángeles, así que podría considerarse mi propia versión de la mítica Ruta 66, aunque algo desviada en la parte central, porque era esencial en mi viaje pasar por Colorado, estado en el que vive actualmente una sobrina a la que fui a visitar.


Ruta 66 y, en boli, la ruta que hice yo.


Ese largo recorrido me permitió, aunque las escalas fueran cortas y me quedara siempre con ganas de ver más, hacerme una idea de lo variados que son los Estados Unidos. Del frío casi polar de Chicago pasé al calorcito de Los Ángeles (aunque el agua de sus playas aún estaba demasiado fría para bañarse). De las grandes aglomeraciones de esas ciudades pasé a los enormes espacios casi vírgenes de las grandes llanuras de Kansas o los de los desiertos de Nuevo México y Arizona. Vi el Mississippi, el Missouri, el río Grande y el Colorado, cuyo cañón es una de las cosas más asombrosas que jamás he visto, porque por muy famoso que sea uno no se lo imagina hasta que lo ve. Vi las Montañas Rocosas, los casinos de Las Vegas, el salvaje oeste domado de Wyoming, las casas afrancesadas de Saint Louis o los barrios pijos de Hollywood, todo ello en tres husos horarios distintos que acabaron por liarme sobre la hora que era entonces y las que eran en Pekín y en España. También vi las casas mexicanas de Santa Fe, los escenarios de Breaking Bad de Albuquerque, la plácida vida en casitas con jardín y porche de Fort Collins, las entradas a las mansiones de las estrellas de Beverly Hills o la dura vida de los miles de vagabundos que deambulan por las grandes ciudades, sobre todo en el sur del país, a donde emigran en verano en busca de calor. En definitiva, uno de los viajes más intensos y diversos que he podido disfrutar, aunque eso sí, algo más caro que mis habituales excursiones por el sureste asiático.

Durante el viaje me preguntaron en alguna ocasión qué me gustaba más, si China o Estados Unidos. Una pregunta difícil de responder de forma fría y ecuánime, ya que el primero de esos países es mi lugar de trabajo, por lo que paso muchos días monótonos en él, mientras que los EEUU sólo los he conocido de vacaciones, con tiempo libre, dinero para gastar sólo en ocio y y ganas de ver cosas nuevas.

Sería pues injusto por tanto tratar a ambos por igual, pero bueno, podría destacar que en EEUU interactúas más con la gente, por aquello de que los estadounidenses en general son gente más jovial, más campechana y muchas veces les gusta bromear hasta con el desconocido. Bueno, también influye el hecho de que en China entiendo el 20 por ciento de lo que me dice la gente, mientras que en EEUU ese porcentaje es aquello que se me escapa de las conversaciones, pero aún teniendo eso en cuenta da la impresión de que los estadounidenses se ven más confiados en sí mismos, más echados para alante, y más animados a la hora de conversar con desconocidos, incluso más de lo que lo hacen los españoles. Me sorprendió, por ejemplo, que en los autobuses mucha gente enseguida contara su vida a cualquiera que quisiera oírla (o incluso aunque no quisieran), y cómo salió más de un caso de gente que había salido de la cárcel, había tenido un grave problema familiar o era protagonista de un asunto truculento de similar ralea. Aunque, todo hay que decirlo, la fauna que viaja en los autobuses estadounidenses, los míticos Greyhound, es para echarle de comer aparte...


Y aquí enlazo con un asunto con el que creo que situaría a China en mejor situación que a EEUU: el transporte. En Estados Unidos, como sabréis hasta aquellos que no los hayáis visitado, el automóvil es un pilar fundamental de su cultura y sociedad. Todo el mundo va en automóvil a todas partes: comen en él, ven películas en él, hasta hacen transferencias bancarias sin desmontarse de él. Consecuencia negativa de la gran pasión de los estadounidenses por los coches es la insuficiente red de transporte público, sobre todo el interurbano, entre distintas ciudades: los autobuses Greyhound fueron mi alfa y omega en el viaje, les estaré eternamente agradecidos y sus conductores son unos cachondos, pero sus horarios son malos, estuvieron a punto de perderme las maletas en al menos dos ocasiones, y la gente que viaja en ellos es la más extraña del país: junto a mochileros trasnochados como yo se puede conocer en sus asientos a toda la gente que os mencioné arriba: ex convictos, enfermos mentales de mayor o menor gravedad, cuáqueros, gente con líos de todo tipo, y en definitiva, esas excepciones del sueño americano que, por razones inexplicables, no pueden ir en coche como el 90 por ciento de la gente de bien. En todo caso, viajar con ellos fue una interesante aventura (es algo que sólo puedo decir una vez he confirmado que ninguno de ellos me robó).

Otra consecuencia del total dominio del automóvil en EEUU es que muchas ciudades sencillamente no tienen peatones, están desiertas hasta en el centro de la ciudad, lo que a veces las convierte en un poco inquietantes. Por ejemplo, Saint Louis o Kansas City, dos ciudades por lo demás muy interesantes y agradables, pero en las que pasear por sus "downtowns" me dio algo de mal rollo, ya que yo era prácticamente el único que caminaba por la calle. Bueno, yo y los vagabundos y homeless, que claro, me venían todos a pedir a mí, que era el único posible dador de limosnas que no se iba a escapar corriendo en su coche. Algo parecido experimenté, por ejemplo, en un sitio tan turístico y trepidante como Las Vegas: a nada que me alejara de las calles de los casinos, sólo veías vagabundos, arruinados en el juego e inquietantes personajes con aspecto de "gangsta" apoyados en las esquinas. Pasear por las calles de EEUU a veces te puede dar la sensación de estar en otro mundo, mucho más alejado de España que en una calle de Shanghái, Tokio o Bangkok.

La gran diferencia entre China y EEUU es, en todo caso, el paisaje: el chino está casi siempre mancillado por el hombre, nunca o casi nunca verás en este lugar un horizonte puramente natural, sin un poste o teleférico que te lo destroce. En Estados Unidos, muchísimo menos densamente poblado, pude comprobar cuantísimo espacio vacío hay entre las grandes ciudades de la costa este y la oeste. En Kansas, Colorado, Nuevo México o Arizona hay enormes extensiones de pura naturaleza: grandes desiertos y llanuras peladas, de vez en cuando adornadas con una montaña nevada de cuento, o una roca roja y de formas raras como las de los Westerns. Lo más bonito de ese país, con diferencia, son sus zonas naturales, y eso que aún me queda mucho por ver de ellas: Monument Valley, los parques nacionales, los bosques del norte, etc.

No fui a EEUU a hacer política ni a hablar de ella, pero sí me llamó la atención, al entrar en dos capitolios estatales (el de Colorado en Denver, y el de Nuevo México en Santa Fe) la gran sensación de transparencia que me dio la política diaria de ese país. En esos capitolios, que a menudo son copias en miniatura del más grande y famoso de Washington (o eso imagino, porque aún no he estado en la capital estadounidense) los guardias de seguridad no te cachean, puedes entrar en las salas del senado y del congreso local, y hasta te puedes meter por las oficinas del gobernador. Oyes a la gente haciendo lobby en los pasillos, o puedes tú ir a hacelo. Al lado de la gris, cerrada y monótona política de China (que con Xi Jinping en el poder está alcanzando niveles de opacidad y retórica inútil que hasta a Mao le parecerían excesivos) el ambiente de la política estadounidense, aunque lo viera sólo de pasada, me pareció muy sano y normal.

Una cosa que tiene EEUU y que no sé aún si es buena o mala es lo familiar que nos puede resultar todo debido a las películas que de ese país hemos visto todos desde pequeños. Cualquier cosa que hagas en ese país te puede recordar a una película: entrar en un restaurante "diner" como los que salen en las películas de los años 50, dormir en un motel de carretera como los de las pelis de terror, pasear por un barrio de casitas de madera como los de Mujeres Desesperadas, ir por Los Angeles y creer que eres un protagonista de Mulholland Drive (o del juego GTA V, que acababa de terminarme pocas semanas antes del viaje)... Las películas de Hollywood no nacen de la nada, son un reflejo distorsionado de la vida estadounidense en sus múltiples facetas, por lo que viajar por ese país es ver por ti mismo los escenarios de las películas, aunque con unos argumentos menos intensos (difícil va a ser que te encuentres con un tiroteo, un superheroe luchando con un supervillano o una rubia espía, pero bueno, cualquiera sabe). EEUU sabe que el cine ha construido su leyenda y no vive a espaldas de ello: muchos lugares tienen carteles en los que se recuerdan famosas escenas que se han grabado en ellos, Albuquerque ofrece "Breaking Bad tours" y muchas veces el edificio más histórico y bello de una ciudad provinciana es precisamente su cine de los años 50.

Por resumir, es un país que ya antes, cuando visité Nueva York en 2007, me gustó, pero que ahora que he conocido en más variedades y aspectos me gusta mucho más, y en el que no me importaría vivir una temporada, si algún día se me presentara la oportunidad. A veces en el viaje me reconocía con el corazón partío, porque le tengo mucho cariño a dos lugares que son hoy por hoy las dos grandes potencias rivales China y EEUU, pero bueno, no estamos en la guerra fría, y como soy de un país relativamente "neutral" pues me lo puedo permitir.

En fin, podría hablar mucho más de mis sensaciones sobre ese gran lugar, pero creo que mejor va a ser que acabe con una buena ristra de fotos que allí tomé en casi un mes dando tumbos por mi ruta 66 alternativa. Si algún día podéis, haced vosotros la vuestra, no os arrepentiréis.


CHICAGO




SAINT LOUIS






COLORADO (DENVER Y FORT COLLINS)



NUEVO MÉXICO (SANTA FE Y ALBUQUERQUE)




ARIZONA Y EL GRAN CAÑÓN


LAS VEGAS


LOS ÁNGELES

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Año Nuevo Chino
en el Nuevo Mundo

24 de Febrero, 2015, 0:01

Ya estoy de vuelta por China, tras un mes de viaje por los Estados Unidos del que hablaré detenidamente en mi próximo post... Durante el viaje apenas he visto nada que me recordara a China... salvo en los últimos días, cuando se aproximaba la festividad del Año Nuevo Lunar.

Los recuerdos de China comenzaron a aflorar, como decía en el post anterior, en Las Vegas, un lugar que además de parecerse a Macao (aunque quizá sería mejor decir que Macao se parece a Las Vegas) había colocado muchas decoraciones del Año Nuevo Chino en sus casinos, para recibir con ellas a los turistas chinos que esperaban recibir estos días.


Venetian


Wynns


Caesars Palace (mi casino favorito)



Pero eso fue en los días previos a la fiesta: el Año Nuevo Chino propiamente dicho me pilló en Los Ángeles, donde decidí que, ya que estaba allí por esas fechas, sería una buena idea ir al Chinatown de la ciudad, que además es el Chinatown de la película Chinatown (en la que del barrio se ve más bien poco, pero en fin, lo que cuenta es la intención).



El Chinatown angelino está junto a la parte más antigua de la ciudad, conocida como Olvera Street, un lugar con iglesias coloniales de estilo español que estaba ese día animadísimo porque el Año Nuevo chino coincidió con el miércoles de ceniza, y muchos mexicanos de Los Ángeles visitaron la iglesia de Nuestra Señora de Los Ángeles en Olvera para recibir una cruz de negra ceniza en la frente. Había baile, mucha fiesta, y me pareció uno de los rincones más encantadores de esa ciudad inabarcable que es Los Ángeles.



El Chinatown de Los Ángeles, en cambio, estaba ese día totalmente desangelado. Tiendas cerradas, nada de iluminación festiva, calles desiertas... me dijo una de las pocas tenderas que aún no había cerrado su establecimiento que ese día los chinos del barrio sólo se dedicaban a comer en casa, que las grandes festividades las harían el fin de semana.

Así que poco pude ver del barrio, y lo más chino que pude fotografiar fue el andén de su estación de metro.



Antes había pensado que la palabra "Xing", presente en muchos lugares de la ciudad, hacía alusión a algo relacionado con China, pero googleando descubrí que no es una palabra en mandarín, sino una forma abreviada de la palabra "crossing" (paso), que se coloca para señalar el sitio donde pueden y deben pasar los escasos peatones de Los Ángeles (ciudad en la que, como en todas las de EEUU, la mayoría de la gente va en coche a todas partes, y sólo andamos los turistas, los vagabundos y poca gente más).



Sí hubo genuinos homenajes a la comunidad china en en Staples Center, el estadio de los Lakers y los Clippers, donde durante el partido entre Clippers y Spurs hubo muchos mensajes en mandarín en el luminoso del recinto. No sé si estaban muy bien escritos, porque los muchos espectadores chinos que había (entre turistas e inmigrantes residentes en la ciudad) se reían bastante cada vez que salía algo en su idioma.



En fin, no debe olvidarse que en la meca del cine la que probablemente es la más famosa sala cinematográfica del mundo, el Teatro Chino, ya es de por sí una permanente dedicatoria a los habitantes del otro lado del Pacífico. Esos días el teatro estaba algo rodeado de andamios y vallas porque junto a él está el Teatro Dolby (antiguo Teatro Kodak), donde se concedieron los Oscars un año más.

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Servicios mínimos desde Illinois

26 de Enero, 2015, 0:01


En las últimas horas he pasado, aunque fuera sobrevolando, por los cuatro países más grandes del mundo, y también por el Ártico. Como viajé de noche no vi mucho del Polo (espero verlo a la vuelta), y en su lugar he visto la película de las Tortugas Ninja, la del Hotel Budapest, una malísima de Walt Disney con personas reales, otra de unos indios que montan un restuarante en Francia, un episodio de Friends, uno de The Big Bang Theory, y otro de un reality de unos tíos que se dedican a montar peceras para ricos (está visto que no tenía muchas ganas de dormir). Me encuentro en Chicago, la ciudad de Michael Jordan y Gasol, donde comienzo un mesecito de vacaciones por los Estados Unidos, con el fin sobre todo de devolver a mi sobrina, que vive aquí, la visita que me hizo a China hace ocho años. Ayer, en Pekín, tenía siete horas de adelanto con España, y ahora tengo siete de retraso. Cosas de los viajes transoceánicos.

No he podido ver mucho de Chicago, porque también he llegado de noche, así que lo único que puedo decir es que el tren del aeropuerto a la ciudad era un poco cochambroso, y que en esta noche en vela que me ha regalado el jet-lag he oído muchas sirenas por las cercanías del hostal que me encuentro, situado al lado del estadio de los Cubs. Son sirenas de ambulancias creo, no de la policía, que tampoco vamos a tirar del topicazo de Al Capone. Algunos de los vecinos de habitación son chinos y se encargan de demostrarlo con sus gritos, así que me siento como en casa.

En el control de pasaportes me han hecho el mismo interrogatorio que la anterior vez que vine, hace también ocho años. El policía, un señor apellidado Zamora según decía su placa, me ha hecho más preguntas que al resto, porque le debió resultar raro ver a un español en un vuelo de Pekín, rodeado de chinos. Tanta pregunta me hacía que al final en cada respuesta me he puesto a responderle lo que quería y cuatro o cinco datos más, para ver si así acabábamos antes. Pero vamos, que tampoco me quejo. Antes, en la cola, una policía con un perro sabueso nos olisqueaba a todos (el perro, no la policía) en busca de comidas que no se pueden meter en los USA, aunque me imagino que también hubiera encontrado algo de droga si alguien la hubiera llevado, que no ha sido este el caso. Sí que se ha quedado con un par de sandwiches de jamón.

Poco más que contar, ya os diré más en los próximos días, si consigo hilarlo con la temática china del blog. A cuidarse...

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Esquía en el Chongli preolímpico

16 de Diciembre, 2014, 0:01


El pasado fin de semana volví a ir a las pistas de esquí de la provincia de Hebei, al norte de Pekín, en las que China quiere organizar los Juegos Olímpicos de Invierno de 2022. La primera vez que estuve, en febrero, la candidatura china era casi una quimera, pero a raíz de que se retirara Oslo, la gran favorita, el país asiático ya sólo compite contra Almaty, la capital de Kazajistán, así que no sería raro que los chinos se los llevaran. En realidad, voy un poco sobrao y yo ya desde hace meses le doy a China por adelantado esas Olimpiadas, lo que puede causar que en unos meses este post, título incluido, sea un poco ridículo, pero bueno, ya se sabe lo atrevida que es la juventud, y matemáticamente tengo un 50 por ciento de posibilidades de éxito.

Hace unos meses ya os conté lo anterior y os puse algunas fotos de las pistas de esquí, así que hoy me he decidido a hacer un post más práctico y a contaros cómo viajar a ese lugar, si vivís en China, os gusta el esquí y queréis esquiar en unas posibles pistas olímpicas (en realidad también lo escribo para consultarlo cuando vuelva a ir, para acordarme de precios y horarios). Hay que aprovechar ahora que aún no son oficialmente sede olímpica (en 2015 el COI elegirá si los JJOO se van a China o a Kazajistán), porque después igual hay un boom de turistas y ya no son un sitio tan tranquilo como lo son ahora.

Se suele decir en los periódicos que las pistas están en la ciudad de Zhangjiakou, pero en realidad desde ellas hasta ese lugar hay más de una hora de viaje. En realidad, a donde hay que viajar para esquiar es a un pueblo situado a pocos kilómetros de las estaciones invernales llamado Chongli (崇礼). Para ir a Chongli hay autobuses directos de Pekín que salen desde la estación de Beijiao (北交), que está cerca de la zona olímpica, un poco más al norte de la parada de metro de Jiandemen, de la línea 10. Apuntadlo bien, que en Pekín hay decenas de estaciones de bus y cada una tiene los destinos que les da la gana.


De Pekín a Chongli hay cuatro largas horas, así que recomiendo al que quiera ir que tenga paciencia, que lleve el smartphone bien cargadito y que no vaya a esquiar sólo un sábado y un domingo, que se tome si puede el viernes o el lunes libre. El billete de autobús cuesta 80 yuanes, y hay autobuses muy de mañana (entre 7 y 9 y media). También hay autobuses a las 2 de la tarde o algo así, que también pueden estar bien si sales un viernes con intención de esquiar el sábado. Similares horarios hay en los autobuses de vuelta desde Chongli a Pekín (el último sale a las 3 y media de la tarde).

Si a China le dan las Olimpiadas invernales, seguramente se construirá un tren de alta velocidad que irá de Pekín a Chongli en una hora, lo cual por una parte será fantástico pero por otra parte puede masificar las pistas, como ya os mencionaba antes. Ahora apenas hay colas en los telesillas, ni hay atasco bajando las pistas, es algo que se agradece.

Chongli es un pueblo muy pequeño, apenas tres o cuatro calles. Es la cabecera de comarca donde la gente de las aldeas de los alrededores vende productos en el mercado y compra en las tiendas. Un sitio un poco lumpen y con olor a carbón, pero tiene su aquel. Al norte del lugar se está construyendo a paso ligero una especie de Suiza de cartón piedra con hoteles de montaña, pero recomiendo que intentéis buscar alojamiento en la parte más rural del pueblo, donde hay muchos hotelitos con habitaciones bastante decentes por 100, 150 yuanes (en la zona suiza os pedirán tres o cuatro veces más). La pega de los hoteles baratillos es que en algunos no admiten a extranjeros, por lo que seguramente te tocará preguntar en varios y sufrir el rechazo en más de uno, pero siempre acaba habiendo alguno que pasa de esta segregación tan tontuela que aún existe en China.

Junto a Chongli hay tres estaciones de esquí: Wanlong (Diez Mil Dragones, 万龙), Duolemeidi (Dolomitas, 多乐美地) y Yunding (Cumbre de las Nubes, 云顶). La última de ellas es llamada en folletos en inglés Genting Garden, pero los taxistas no la conocen si les dices "Genting", por muy chino que suene.

Wanlong


Yunding


Duolemeidi



Yo sólo he estado en Wanlong y Yunding, que son las dos más grandes, así que me centro a continuación en estas dos. He oído que Duolemeidi intenta ser una estación de esquí a la italiana, con pizzerías y cabañas inspiradas en los alpes del país-bota, pero no puedo garantizar que sea una copia fiel, pues no he estado en las Dolomitas originales ni en las de imitación.

A Wanlong se llega en taxi desde Chongli en cinco minutos, y los taxistas te cobran 30 yuanes. A Yunding se tarda un poco más, 15 o 20 minutos, y cuesta 50 yuanes de vellón. Ambas están en las mismas montañas, pero Wanlong en la vertiente norte y Yunding en la sur. Yunding, por ello, quizá sea más luminosa, aunque también tiene fama de tener vientos más fuertes y, por tanto, más frío. Las telesillas allí se menean un poco más, pero bueno, tampoco se pasa excesivo miedo. Wanlong es más popular, hay un pelín más de gente, y Yunding es más tranquila, aunque quizá un poquito más cara. Un detalle que varía entre ambas es que en Wanlong al alquilar equipo tienes que dar como fianza tu DNI o pasaporte, mientras que en Yunding se necesitan 2.500 yuanazos. Te los van a devolver, pero los tienes que presentar en efectivo, no olvides llevarlos o tener tarjeta para sacarlos en el cajero del lugar.

Por lo demás, las dos son bastante parecidas: tienen cada una alrededor de 20 o 25 pistas, suelen tirar de nieve artificial (el norte de China es bastante seco y nieva poco) y tienen unas instalaciones bastante decentes, o al menos para un esquiador amateur y poco experimentado como yo. Sumando forfeit, alquiler de esquís y de ropa (bastante chula, por cierto), cuesta alrededor de 800 yuanes diarios. Sí, es un buen dinero, pero el esquí es así, aunque si tienes tu propio equipo o sólo quieres esquiar unas horas te puede salir quizá a mitad de precio. Tienen restaurantes, cafetería en la cumbre de la montaña, y en Yunding además hay un hotel de lujo (cuesta unos 1.800 yuanes la noche) con restaurantes, boleras, billares y demás diversiones para el que se haya cansado de esquiar.

Creo que las pistas son bastante decentes en cuanto a variedad de niveles y dificultad. Wanlong es quizá la que tiene más pistas para principantes, quizá por eso que tenga más gente, pero las dos tienen pistas negras bastante complicadas, o al menos para alguien que baja en cuñita como este servidor. La nieve está algo dura para mi gusto, quizá porque en China el invierno es demasiado frío y se hiela con facilidad, pero si vas a final de temporada, en febrero o así, es más blandita y se esquía con más seguridad. Hay equipos de salvamento bien entrenados, y en general buena señalización para que nadie se salga de la pista y tenga un disgusto.

Animaos un fin de semana si vivís en Pekín y os gusta el esquí, que si se cumplen los pronósticos en pocos años eso será el Chamonix chino y estará un poco insoportable. Y si vais en febrero avisadme, que a lo mejor me animo a ir otra vez, salir de la rutina de Pekín para deslizarse por la nieve sin pensar en nada me parece una actividad muy relajante y recomendable.

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Remansos de paz

8 de Agosto, 2014, 0:01

Mi reciente visita a Shanghái, que ya comenté, incluyó la clásica excursión a las afueras de la gran ciudad para ver uno de esos pueblos de canales y puentecillos que hay en el delta del Yangtsé. En el pasado ya había visitado Zhouzhuang, Tongli, Wuzhen y Xitang (este último protagonizó un post), así que intenté innovar un poco e ir a Nanxun, más que nada porque en este ranking que guardaba yo en la memoría era colocado como el mejor pueblo de canales para visitar.



Nanxun tiene una característica especial que lo diferencia de los pueblos arriba mencionados: está prácticamente vacío de turistas, o por lo menos los días laborables (yo fui un viernes). Es tranquilísimo: las fotos, como se ve, salen casi sin turistas, no hay tropecientasmil tiendas de souvenirs, no te dan la paliza queriéndote vender nada, los restaurantes son familiares y buenos, y, en definitiva, es un oasis de paz perfecto para olvidar el jaleo shanghainés.

Para llegar a Nanxun hay que tomar un autobús en la estación principal de buses de Shanghái, la que está cerca de la estación de trenes más antigua. Se tarda dos horas, un poco más que a otros pueblos de canales más visitados, pero valen la pena esos minutos extra de viaje.
Este blog no atrae millones de lectores, así que no creo que contando esto públicamente aquí provoque que hordas de turistas españoles invadan el lugar y lo conviertan en un Zhouzhuang de la vida.

Otra peculiaridad de Nanxun es que muchas casas están divididas en dos mitades, una exterior de estilo chino y otra interior de estilo europeo, quizá porque sus dueños habían hecho fortuna en Occidente y al regresar a su tierra quisieron llevar la arquitectura de palacios y castillos a su casa ancestral (de forma similar a lo que se ve en otros lugares de China, como Kaiping).

Es muy curioso ver una casa nanxunesa, tan china ella, pero de repente doblar una esquina en su interior y descubrir que la vivienda se ha transformado de pronto en una especie de claustro románico con paredes y pilares de ladrillo visto, o habitaciones con chimenea y butacones.

Mi viaje a Nanxun, en todo caso, quedó un poco incompleto porque casi me dejé de ver su zona más bonita, en el sur del casco antiguo. La razón de ello es que el barrio de canales está dividido en dos por una carretera vulgar y corriente que aisla un poco cada mitad: de esta forma, yo llegué a esa carretera, pensé que se terminaba allí la parte noble del pueblo, y volví sobre mis pasos. Sin embargo, al cabo de un rato me di cuenta de que faltaban cosas por ver, di otra vez media vuelta, crucé la carretera y encontré que aún me quedaba mucho canal de Nanxun por visitar, aunque ya iba algo justo de tiempo. Si alguna vez vais vosotros por allí, que no os pase lo mismo...

En resumen, os recomiendo encarecidamente que visitéis Nanxun, más tranquilo que otros pueblos de canales más afamados (y que también son chulos, que conste). Dejo unas fotos del lugar para que os animen aún más a ir para allá.













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Artículos anteriores en 07. Viajes por China y alrededores




Este blog -sorpresas te da la vida- recibió el premio Blasillo de Huesca 2006 al ingenio español en Internet

Y como no hay uno sin dos, fue galardonado poco después con el Premio 20 Blogs 2006 al mejor blog expatriado

Y agárrate bien a la silla, porque más de un lustro después, llegó el Premio BOBs 2012 al mejor blog en español




  
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