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10 cosas que quizá no sabes
sobre la Revolución Cultural

16 de Mayo, 2016, 0:01



Hoy, 16 de mayo, se cumple medio siglo del inicio de la Revolución Cultural, un periodo que dejó imágenes icónicas -como las de aquellos guardias rojos reunidos en la plaza de Tiananmen con sus Libros Rojos de Mao- pero que también generó caos, muerte y terror, un terror especialmente estremecedor porque lo tenían los padres por sus hijos, los profesores por sus alumnos, o los vecinos entre sí. Intentaré aquí contar algunas cosas de aquella extraña revolución, y usaré nuevamente la fórmula de los 10 puntos que ya utilicé en aniversarios similares como el 25º de la matanza de Tiananmen, el 70º del fin de la guerra con Japón o el 10º del nacimiento de este blog (hecho sin duda tan trascendente o más que los anteriores). Empecemos, sin más dilación:

1- La Revolución Cultural comenzó con algo muy cultural: una ópera china

No todos los historiadores están de acuerdo con la fecha de inicio de la Revolución Cultural. Para muchos fue tal día como hoy de 1966 porque fue entonces cuando apareció un documento oficial -la Notificación del 16 de Mayo- en el que se decía que había contrarrevolucionarios y revisionistas en todas partes y había que acabar con ellos. Otros prefieren situarlo en el 8 de agosto de ese mismo año, porque fue cuando el Partido Comunista habló abiertamente de una "Revolución Cultural" y definió sus objetivos. También hay quien dice que comenzó el 25 de mayo, cuando una joven estudiante de la Universidad de Pekín, Nie Yuanzi, se atrevió a ser la primera en denunciar a sus profesores abiertamente en un dazibao (tablón de anuncios) del campus.

Sin embargo, antes que todo esto ocurriera, y como prólogo a la Revolución Cultural, un dramaturgo que además era teniente de alcalde de Pekín publicó en 1959 una ópera tradicional china, "La destitución de Hai Rui", que se estrenó en 1961 y Mao Zedong consideró como la primera prueba de que había enemigos suyos en el Partido Comunista y tenía que acabar con ellos. La obra, que cuenta la injusta destitución de un funcionario que había criticado a un mal emperador por matar de hambre a su pueblo, ocurría en pretéritas épocas, pero Mao pensó que era una crítica velada a su desastrosa labor en los años 50, donde sus programas de colectivización e industrialización del campo (el llamado Gran Salto Adelante) causaron una gran hambruna y millones de muertos.


Hai Rui, arquetipo de buen gobernante en la literatura china.




2- El primer enemigo que Mao se quería cargar era el alcalde de Pekín

El hecho de que el autor de la obra de teatro mencionada fuera teniente de alcalde de Pekín -Wu Han se llamaba- hizo que el ayuntamiento de Pekín se convirtiera en el primer gran objetivo de la Revolución Cultural, que Mao se inventó, hablando en plata, para destruir a sus principales enemigos en el Partido Comunista. El alcalde de Pekín en esa época, Peng Zhen, defendió a su número dos a capa y espada, sobre todo cuando Jiang Qing, la mujer de Mao, y Yao Wenyuan, jefe de propaganda de Shanghai (los dos serían parte de la famosa Banda de los Cuatro) escribieron una dura crítica contra su ópera. Peng, que tenía poder sobre el Diario del Pueblo, prohibió al principal periódico del régimen publicarla. Como veis, en un principio fue una pelea casi intelectual, literaria: Imaginaos lo que habría podido pasar si Salvador Sostres o Fernando Sánchez Dragó hubieran vivido o publicado en la China de los 60.


El alcalde Peng Zhen, en un acto de humillación pública.

En todo caso, aunque el ayuntamiento de Pekín fue el primer enemigo de Mao, los grandes objetivos del Gran Timonel, y contra los que seguramente inventó la Revolucón Cultural, eran Liu Shaoqi y Deng Xiaoping, los dos líderes que habían tomado las riendas del país después del fracaso del Gran Salto Adelante. Mao estaba casi jubilado, pero muy enrabietado por ver que Liu y Deng estaban gobernando mejor que él.



3- El origen de todo podría resumirse en "una cana al aire de Mao"

La Revolución Cultural no fue inicialmente popular, no salió espontáneamente de la gente, sino que fue ordenada desde arriba, y fue idea sobre todo de Mao. A primera vista resulta difícil entender por qué al líder de un país le puede apetecer que haya caos revolucionario en ese país, pero si nos ponemos un momento en la piel de Mao -sé que no es agradable, pero hagámoslo sólo un momento- quizá lo entendamos mejor.

El Gran Timonel tenía en los 60 ya más de 70 años, se encontraba en el otoño de su vida. En esa vida había tenido una juventud trepidante como líder comunista clandestino, después protagonizó 30 años de gloria militar -la Larga Marcha, la resistencia a Japón, la victoria contra el Kuomintang, la proeza de contener a Estados Unidos en Corea-, pero cuando llegó el tiempo de la paz y de gobernar, demostró ser un estadista nefasto y con ideas de bombero. Mao se daba cuenta de que no le quedaban muchos años de su vida, de que el último capítulo de su biografía iba a quedar muy feo comparado con los anteriores, y decidió que lo que a él le había hecho feliz era la guerra, el desorden, así que decidió inventar la idea de "revolución permanente" para tener lo que le gustaba.

Además, se apoyó en los jóvenes chinos, incluso menores de edad, para en cierto modo rejuvenecer él mismo: les espoleó a ellos, y esos chinos, que ya habían nacido después de las guerras pero habían oído hablar de las heroicidades del maoísmo en el frente, le siguieron para intentar revivir las hazañas bélicas de sus padres, aunque ahora no hubiera un enemigo o un invasor claro. Que la Revolución Cultural fue una especie de rebelión de Mao contra el destino, contra el envejecimiento que a todos nos llega, queda muy bien reflejado con su famoso chapuzón en el río Yangtsé, el 16 de julio de 1966, cuando la Revolución Cultural daba sus primeros pasos. El Gran Timonel quería demostrar con su baño que seguía hecho un chaval, y lo mismo quería mostrar arengando a jóvenes chinos a que se rebelaran contra todo.





4- El corazón de la Revolución Cultural fue la misma universidad donde años después nacerían las protestas de Tiananmen, y eso perjudicó al movimiento de 1989

La Universidad de Pekín, una de las más antiguas y prestigiosas del país, ha tenido una importancia decisiva en el siglo XX de China. Fueron sus estudiantes los que empezaron las protestas del 4 de mayo de 1919 -para muchos el germen del futuro auge del comunismo en el país-, los que comenzaron a manifestarse  en mayo de 1989 y pusieron en jaque ese mismo comunismo, y los que en 1966, casualmente también en mayo -la cercanía de los exámenes de junio debe estresar a los alumnos- comenzaron a vestirse de guardias rojos, a blandir libritos con los pensamientos de Mao y a insultar y golpear a sus profesores como muestra de rebeldía y a la vez de fidelidad al comunismo.


Este hecho, el de que los estudiantes de la Universidad de Pekín de 1966 comenzaron una revolución que sembró el caos durante años, puede ayudar a entender por qué dos décadas después, en 1989, los líderes chinos tuvieron tanto miedo a unos jovencitos que protestaban en Tiananmen: esos líderes pensaban -erróneamente, porque los modos de los chicos de 1989 eran más pacíficos que los usados 20 años antes- que podría tratarse de un revival de guardias rojos, y que el caos podría volver. Recordemos que entonces lideraba China Deng Xiaoping, una persona que habia sufrido no una sino dos purgas en la Revolución Cultural. Hasta cierto punto puede entenderse su miedo, quizá por tocar miedos de su pasado, a jóvenes estudiantes de la Universidad de Pekín protestando en un mes de mayo.



5- Las famosas reeducaciones en el campo fueron en cierto modo una excusa para salvar vidas

En 1967 y 1968 se cometieron los peores crímenes de la Revolución Cultural. Los guardias rojos, primero en Pekín pero luego en muchas otras ciudades donde se imitó la revuelta estudiantil, organizaron palizas públicas a "contrarrevolucionarios", torturaron, quemaron templos, iglesias, monasterios... Mucha gente moría en esos linchamientos, o pasaba una humillación tan grande -en una cultura donde "perder cara" públicamente es mucho peor que en Occidente- que acababa suicidándose. La gente, por miedo a los guardias rojos o porque se creía su revolución, intentaba hacerse el maoísta denunciando a sus vecinos, a sus parientes, a sus padres si hacía falta, acusándoles de revisionistas por tener libros en inglés o cualquier otra excusa. Los revolucionarios habían asaltado cuarteles del ejército y ya estaban armados, con lo que en algunas ciudades se convirtieron en auténticos escuadrones de la muerte y comenzó a haber verdaderas guerras civiles entre distintas facciones de ellos, discutiendo por ver cuál de ellos amaba más a Mao.

En resumen: la Revolución Cultural se les había ido de las manos. Por ello, en diciembre de 1968 se lanzó la campaña de reeducación en el campo, con la excusa oficial de que los guardias rojos llevaran la revolución a los pueblos de China, pero con la intención real de sacarlos de la ciudad, reducirlos a grupos más pequeños y aislarlos en lugares donde pudieran hacer menos daño. En este sentido, la reeducación en el campo fue algo positivo: a partir de 1968, la Revolución Cultural fue menos virulenta en grandes ciudades como Pekín, y por otro lado la llegada de estudiantes e intelectuales al medio rural llevó la cultura a zonas muy deprimidas y analfabetas del país. En la parte negativa, muchos de esos estudiantes e intelectuales pasaron hasta 10 años aislados en el campo, lo que paralizó la cultura del país, por no mencionar los muchos que murieron debido a la dura vida de las aldeas, con inviernos y hambrunas a los que no estaban acostumbrados.





6- Fue una revolución sin enemigo, lo que le dio un especial carácter surrealista

En sus arengas a los guardias rojos, o en las proclamas escritas, Mao y otros impulsores de la Revolución Cultural no daban instrucciones claras de contra quién debían revelarse los guardias rojos, cuáles eran esos enemigos "contrarrevolucionarios" o "revisionistas". Mao nunca dijo claramente que hubiera que cargarse a Deng Xiaoping o a Liu Shaoqi -quien murió en 1969, arrestado y tratado como un animal en prisión-, ni que había que quemar templos budistas: fueron los guardias rojos y otros seguidores de la revolución cultural quienes se fueron inventando enemigos.


La ausencia de órdenes claras trajo el caos: los guardias rojos se dividieron en facciones con desacuerdos sobre lo que había que destruir o combatir, y que a veces combatían entre ellas. Al no haber estándares, cualquier cosa podía interpretarse como enemiga de Mao, de China o de la revolución, hasta nimiedades como tener torcido el cuadro de Mao en casa. Esto no trajo sino paranoia colectiva, denuncias por doquier y una sensación de locura social que convirtió el movimiento en uno de los más inexplicables de la historia reciente del mundo, además de uno de los que más aterra y fascina al mismo tiempo. Merece la pena apuntar que esta ausencia de enemigo, el desorden y la idea de rebelarse contra todo sin discreción inspiraron poco después movimientos contraculturales como el del mayo francés del 68, donde algunos intelectuales que allí había eran grandes apasionados del maoísmo (seguramente no conocían las muertes que había causado). Obviamente, mayo del 68 no es para nada comparable a la Revolución Cultural en cuanto a la violencia empleada, pero ambos compartieron un carácter anárquico e iconoclasta.



7- El ejército en la Revolución Cultural fue un oasis de orden en el caos

El papel del ejército chino en la Revolución Cultural es poco claro, aunque se cree que la institución probablemente contribuyó a que el número de muertos en ella fuera menor del que podría haber sido. Para empezar, aunque muchos soldados chinos eran de la misma edad que los guardias rojos, no caló en ellos la filosofía de rebelión sin causa que Mao predicó en el 66: seguramente el hecho de que muchos de los soldados fueran gente humilde del campo, y no estudiantes universitarios, les inmunizó contra la propaganda política. Por otra parte, era difícil que triunfara el espíritu de desorden e indisciplina en una institución tan jerarquizada como el ejército.


Por esas razones, pero también por la desconfianza de muchos líderes militares a las ideas de Mao, la Revolución Cultural no contagió apenas al ejército, y eso fue providencial, porque eran millones de jóvenes armados que podrían haber arrasado el país. Su labor en la Revolución Cultural fue, pasados los primeros dos años de mayor caos, intentar recuperar el orden, casi siempre de forma relativamente pacífica, sin pegar tiros. Hubo incluso momentos en los que al ejército se lo vio demasiado pacífico, como en los primeros meses de la rebelión, cuando optó por no usar la violencia cuando los guardias rojos asaltaron varios cuarteles para robar armas. En realidad, la Revolución Cultural sirvió para que los chinos de los 60 y 70 mejoraran su imagen del ejército chino, lo consideraran un reducto de orden y cordura en aquellos años de caos. Por eso, porque los soldados chinos estaban muy bien vistos en esas épocas, fue por lo que en 1989 sorprendió y entristeció a mucha gente en el país su uso de la violencia contra los estudiantes de Tiananmen.



8- Durante la Revolución Cultural hubo extranjeros que permanecieron en China

Se suele considerar que durante ese periodo todo lo extranjero era susceptible de ser enemigo del maoísmo, y que cualquier guiri que pusiera los pies en Pekín o Shanghai sería inmediatamente linchado. Pero no fue así completamente: incluso en los peores años de la revolución, 1966 y 1967, hubo una comunidad de extranjeros viviendo en el Hotel de la Amistad de Pekín, el alojamiento para los foráneos que eran contratados por el Gobierno chino (el mismo sitio donde yo viví entre 2001 y 2003).

Aunque las universidades y los guardias rojos estaban muy cerca de allí, el lugar fue bastante respetado y en él no entraron los revolucionarios a "limpiar". Y eso que desde el punto de vista de un guardia rojo el sitio era un símbolo de la URSS (el hotel se había construido primero para alojar ingenieros rusos que ayudaron a China en los 50), un país que en aquel entonces era considerado por Mao como el máximo enemigo de la patria, incluso peor que EEUU. En el Hotel de la Amistad no vivían entonces rusos, que con la muerte de Stalin -amigo de Mao- y la llegada del desestalinizador Krushev se habían convertido en enemigos de China, pero sí había muchos representantes del mundo no alineado: africanos, árabes, latinoamericanos... En su mayoría trabajaban como profesores, traductores o correctores de medios oficiales chinos.


Sidney Rittenberg, histórico maoísta, da un mitin en Tiananmen durante la Revolución Cultural
(lo que no le libraría de ser uno de los extranjeros purgados).




9- Nadie sabe cómo sobrevivió Zhou Enlai

Uno de los grandes enigmas de la Revolución Cultural es el papel de Zhou Enlai, primer ministro de China desde la fundación de la República Popular en 1949 hasta su muerte en enero de 1976, pocos meses antes de que falleciera también Mao y con ello se pusiera fin a la misma Revolución Cultural. Zhou fue uno de los pocos grandes líderes moderados que no fue purgado, pese a que se opuso a las purgas contra Deng Xiaoping y Liu Shaoqi, con los que coincidía en estilo e ideas, y pese a que se mostró en contra de muchas de las tropelías de los guardias rojos (de esta época es famosa, por ejemplo, su intervención para detener a los jóvenes exaltados e impedirles que destruyeran el Palacio Potala de Lhasa).

La percepción general es la de que Zhou vio la locura que le rodeaba e intentó sobrevivir: en ocasiones daba la razón a Mao como quién se la da a un loco, pero en otras intentaba convencerle de que abandonara sus ideas más peregrinas, como cuando al Gran Timonel le entró en la cabeza que Pekín debía cambiar su nombre por el de "Este Rojo", en honor a la canción que entonces se había convertido en símbolo del maoísmo e himno nacional oficioso. También impidió, en el mismo sentido, que los leones de la plaza de Tiananmen fueran sustituidos por dos estatuas de Mao.


Zhou Enlai camuflado de guardia rojo, con brazalete y todo.



10- La Revolución Cultural no es tan tabú para la censura china como otros hechos históricos recientes

No es cierto, como a veces se dice, que no se pueda hablar públicamente en la China actual de la Revolución Cultural. Ello sí ocurre con otros puntos negros de la historia de la República Popular, como el Gran Salto Adelante o la matanza de Tiananmen, pero con la Revolución Cultural el opaco régimen chino tiene una relación distinta. Para empezar, está oficialmente reconocido que fue una época de caos y nefasta para el país: así se dice en muchas noticias de la agencia Xinhua, cuando sale el tema (que tampoco es que sea a diario, todo hay que decirlo). No olvidemos que la Revolución Cultural fue juzgada y condenada, en el famoso proceso a la Banda de los Cuatro, aunque está claro que ese juicio tuvo mucho de show y que en él se decidió castigar sólo a cuatro mandamases dejando fuera a muchos otros con similar responsabilidad. E intentando pasar de puntillas por la labor del principal culpable, que fue Mao (ya llevaba cinco años muerto cuando se celebró el juicio, en todo caso).

En el juicio, se leyó durante horas una larga lista de crímenes cometidos, desde torturas a palizas públicas, y se habló hasta de una cifra oficial de muertes (34.375). La cifra es probablemente una pequeñísima parte del total de muertos en la década del caos (los más críticos del régimen chino hablan de hasta tres millones), pero conociendo las dificultades de China a la hora de contar números negativos para su imagen, es toda una sorpresa.

La Revolución Cultural es tema de novelas y películas contemporáneas chinas que pueden leerse y verse en el país: por ejemplo, "Coming Home", una de las últimas películas que ha rodado Zhang Yimou, en la que se cuenta la herida incurable que en la mente de una mujer (interpretada por Gong Li) dejaron las persecuciones y las torturas.



En el fondo, esto se explica porque para el régimen chino actual es bueno hasta cierto punto que se recuerde la Revolución Cultural, porque ellos se presentan como el orden frente al desorden y la anarquía que podrían traer movimientos idealistas. No es de extrañar que de vez en cuando algún político chino, para criticar algo que no le conviene al régimen, nombre abiertamente la bicha y diga: "No queremos que vuelva a haber una Revolución Cultural". Por una vez, estoy de acuerdo con ellos.


ACTUALIZACIÓN (horas después): South China Morning Post ha hecho en el día del aniversario un fantástico reportaje multimedia que recuerda al que hizo para los 25 años de Tiananmen. Echadle un vistazo si queréis ahondar más en el tema, es fascinante.

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Servicio a oficilio

14 de Mayo, 2016, 0:01

No pude evitar el otro día echar una lagrimita cuando me enteré de que Pizza Buona, un restaurante italiano que hay en la misma calle donde está mi oficina, se mudaba de allí para ir a un lugar más pijillo. Pizza Buona llevaba la friolera de 15 años, más o menos lo que yo llevo en Pekín, en la calle de mi oficina, algo que para un restaurante de comida occidental -y casi que china también- es una proeza increíble en una ciudad donde muchos negocios son proyectos de pocos años y donde los caseros son ladrones abusivos amparados en la falta de protección legal para los inquilinos. Vamos, que a nada que tu restaurante tenga éxito, te van a cuadruplicar el alquiler.


El restaurante, ya cerrado y con cartelito de "nos mudamos".
Arriba, ya lo veis: "Desde 2001", como yo.



Con la marcha de Pizza Buona se va el poco de glamour que había en la pequeña callejuela por la que se entra a mi oficina, una calle que pese a ser posiblemente la que más he recorrido en mi vida, aún no sé como se llama. En esa misma calle teníamos hace años también un hotel boutique muy mono y de ventanas multicolores, el Hotel G -al que le dediqué un añejo post cuando empezaba a andar- pero hace tiempo que cerró, y con él la hamburguesería y el restaurante de comida japonesa que había en sus bajos, y que tantas veces visité.


Ahí a la derecha está el edificio morado del antiguo Hotel G,
que como veis ya está un poco descascarillado.



Pero ay, las leyes de mercado son las que son, y la veleidad de los consumidores ni te cuento... En mi oficina, por ejemplo, durante unos años Pizza Buona era nuestro sustento, les llamábamos a diario para que trajeran ensaladas o pasta -la dieta casi universal de la oficina desde que tengo recuerdo- pero un día llegó alguien con un menú de Annie's, la cadena de restaurantes italianos más popular en Pekín, y abandonamos de inmediato Pizza Buona. Mis actuales compañeros, que llegaron en la época Annie's, creo que ni se habían percatado de la existencia de Pizza Buona cerca de nuestro curro.


De todos modos, el reinado Annie's no fue para siempre, porque hace cosa de dos años alguien llegó con un menú de otro restaurante italiano, Scott's Family, y ahora los pedidos a éste son los que imperan, porque los platos son un poco más baratos y porque nos regalan pan de pizza. Algún nostálgico alguna vez pide Annie's, pero si de verdad quisieran volver a los orígenes, tendrían que haber echado mano de Pizza Buona. Quizá así no se hubieran mudado a otra calle más hipster.

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Sirenita vietnamita

10 de Mayo, 2016, 0:01

Hace unas semanas se hizo muy famosa en Asia una niñita vietnamita que con un disfraz de pez y una peluca fue convertida en una regordeta sirena que ha redefinido el término "monada" para elevarlo a niveles exponenciales nunca antes conocidos.







La idea de una sirena bebé triunfó tanto por estas latitudes que la firma china de comercio electrónico Jingdong la ha utilizado en un anuncio de leche en polvo para niños, que veo todos los días en el ascensor de mi bloque. Por eso, como la veo todos los días, no me he podido quitar durante semanas de la cabeza que tenía que mencionar esto en el blog, por nimio que os parezca.

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Un día en las carreras

4 de Mayo, 2016, 0:01



He pasado el puente de mayo en Hong Kong, una ciudad a la que me he vuelto casi adicto en los últimos años. Esta vez, por hacer algo nuevo, me fui a ver las carreras de caballos, que son uno de los principales pasatiempos de la ex colonia británica (y una de sus principales herencias de esa época británica, dicho sea de paso). Hong Kong ama los caballos, y de hecho fue sede olímpica de la hípica en Pekín 2008, ya que las autoridades de cuarentena chinas eran demasiado estrictas con la entrada de caballos al país y por ello se decidió llevar las pruebas a territorio hongkonés, donde las trabas eran menores y la afición a ese deporte era mayor.

En Hong Kong hay dos hipódromos: el de Sha Tin, en la península de Kowloon, donde se disputan carreras de día, y el de Happy Valley, en la isla de Hong Kong propiamente dicha (al sur de Kowloon), donde las carreras son nocturnas. Creo que las carreras en Sha Tin son los domingos, y las de Happy Valley entre semana. El hipódromo de Sha Tin, donde estuve, es una preciosidad, sobre todo por donde está enclavado, al pie de una colina tan verde como verde es el sur de China.



El centro de operaciones del hipódromo es una única pero gigantesca grada que tendrá unos 300 metros de largo y cuatro o cinco pisos de altura, en la que te puedes sentar más o menos donde quieras, salvo unos asientos VIP que hay junto a la meta. Por lo demás, es todo muy relajado: te sientas un rato en un lado, luego cambias de asiento para ver la carrera desde otro ángulo en la siguiente carrera... También hay quien se va al restaurante del piso de arriba y ve las carreras mientras come.




Detrás de las gradas, o quizá debería decir debajo de ellas, hay un gran recinto de varios pisos donde tienes las zonas para hacer apuestas, los bares y restaurantes, las tiendas de souvenirs... vamos, algo similar a un estadio de fútbol, con la diferencia de que muchos de los hongkoneses asiduos a las carreras de caballos se pasan el día allí dentro, mirando las carreras por grandes pantallas e intentando hacer cálculos cabalísticos para ver si pueden adivinar qué caballo va a ganar en cada carrera. La zona de apostadores más empedernidos parece la base de lanzamiento de Cabo Cañaveral.



Aunque películas como Atraco Perfecto o la que da nombre a mi post de hoy nos han dibujado unos hipódromos glamourosos en el EEUU de los 40 o los 50, el ambiente en Hong Kong, al menos en Sha Tin, es bastante popular, con un importante predominio de gente de mediana edad o jubilados, en su mayoría fumadores empedernidos. La entrada es baratísima (se puede pagar con la tarjeta del metro) y vas allí a echar el día, porque hay 10 u 11 carreras y entre cada una hay media hora de descanso para apostar, descansar y darte un paseo, así que la jornada hípica dura seis horas (que no se te hacen largas porque entre carrera y carrera te dedicas a otras cosas).

Nunca había visto carreras de caballos, pero son francamente bellas y trepidantes. Aparte de que los purasangres son un portento de la naturaleza, corren de forma realmente emocionante: hay muchos adelantamientos finales, hay caballos que salen últimos y acaban primeros, los hay que sprintan al final y ganan en el último suspiro... En una de las carreras, los dos primeros en llegar a la meta quedaron empatados, ni con la foto finish se pudo determinar el ganador, así que se repartió el dinero de las apuestas para los que jugaron tanto por uno de ellos como por el otro.




Ya que estaba allí decidí apostar un poco, algo que en China está prohibido pero en Hong Kong y Macao no. Lo primero que hay que hacer para jugar es comprarse por 10 dólares de Hong Kong un librito donde sale la información de todas las carreras, con caballos, jinetes, estadísticas de unos y otros y demás información.



Una vez documentado, rellenas unos papelitos parecidos a la quiniela española, en los que puedes intenta adivinar qué caballo va a ganar determinada carrera, o que trío llega primero, o quien llega último, o cientos de otras combinaciones. Yo aposté en cada carrera por el caballo que según el librito había ganado en más ocasiones anteriores.




Fue un craso error, porque resultó que en muchos casos el caballo que más carreras había ganado era el más viejo y cansado de todos, y por ello quizá el menos favorito a vencer en ese día. En algunas carreras mi caballo quedó el último, y en varias ocasiones el destino me dio buenas bofetadas. Por ejemplo: en la primera y la segunda carreras aposté por el 5 pero ganó otro, y después en la tercera aposté por otro... y ganó el 5. Más tarde pasó lo contrario: en las carreras que más dinero daban, la séptima y la octava, ganó en las dos el caballo con el dorsal número 1, cuando yo había apostado por otros. Sin embargo, en la novena, donde yo había apostado por el número 1, ganó otro.

En fin, un desastre que seguramente me ha librado de volverme un ludópata hípico, pero al menos puedo decir que gané en una carrera, la sexta, gracias a "Multiexpress", montado por una amazona hongkonesa -hay mucho jinete extranjero- y que además por lo visto no era nada favorito, así que me llevé un buen pellizco que compensó las pérdidas de las otras carreras. En esa carrera descubrí lo que te emocionas cuando ves que tu caballo está ganando en la recta final, hasta el punto de que te pones a animarlo como un loco (tú y todos los de la grada que han apostado por el). Adrenalina pura, aunque lamentablemente sólo la pude degustar una vez.



La verdad es que el mundo de las apuestas caballunas es un raro universo que nunca había imaginado que tendría tantas complejidades, pero claro, si fuera sencillo todo el mundo ganaría y no habría negocio... No sólo tienes que considerar qué tal es el caballo, sino también qué jinete lo cabalga (en Hong Kong hay un brasileño llamado Joao Moreira que gana carreras como quien va a comprar el pan), quién lo ha entrenado, si le han cambiado las bridas o la capucha, si lleva una buena progresión, su edad, si está en su peso ideal, si el terreno es ideal para sus cascos... En el público toda esa complicación se traduce en docenas de apostadores que se pasan la jornada con la cabeza hundida en periódicos llenos de datos y más datos sobre cada competidor, unas hojas llenas de números y caracteres que si mira un profano como yo suenan a chino por partida doble.





A veces uno se marea con tantos datos y decide apostar al nombre que más le guste, pero es que los bautizadores de caballos son muy ladinos y a todos los animales sin excepción les ponen unos nombres fulgurantes, que enseguida te llaman la atención y te piden que apuestes por ellos: "Rey Relámpago", "Ganador Infalible", "Nitro Express", "Demasiado Rápido", "Cohete Cinco" y cosas así que te parece que te van a enriquecer pero que en muchos casos son camelos.

Acabadas las carreras, uno se dirige a las máquinas verificadoras para que le confirmen si ha tenido premio o no (a veces ya sabe uno que no, pero prueba por si acaso). En esa zona el suelo se llena de papeles no premiados.



También hay quien considera posible que alguien haya tirado o perdido un billete premiado y se pasa el rato buscando en el suelo y las papeleras a ver si hay suerte, como hacían Homer Simpson y Bart en aquel episodio en el que pasaban la Nochebuena en un canódromo.



Estas escenas tan poco glamourosas contrastan con la parte pija del hipódromo, donde los criadores de caballos toman champán mientras sus purasangres pasean alrededor de ellos antes y después de competir. Esa zona es un poco bizarra, porque mientras la jet set socializa allí abajo el público les rodea y les hace fotos.


En esa zona Vip, donde se ve mucho británico, australiano o similar, es el único sitio del hipódromo donde se ven sombreros y tocados en plan Ascot, aunque el día que fui quienes más llamaban la atención eran una familia de orondos mongoles que se había traído uno de sus caballos para correr y posaban muy ufanos ante las cámaras.



A todas estas gentes peculiares he de sumar los jockeys siempre pequeñitos, las chicas disfrazadas de amazonas para publicitar cosas o los animadores disfrazados de caballos. Todos ellos conformando un curioso mundo al que en España, donde las carreras de caballos son algo tan lejano, no estamos familiarizados, por lo que ir un día a las carreras puede ser una cosa muy novedosa y divertida. ¡Pruébala si puedes!






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Océano Bélico

29 de Abril, 2016, 0:01



En 2013 se estrenó Pacific Rim, una película en la que el Océano Pacífico, que da nombre a la cinta, es atacado por unos monstruos alienígenas gigantes tipo Godzilla y donde países de la zona  como Japón, Australia, China o Estados Unidos -hay una triste ausencia de Latinoamérica, pese a que el director sea el mexicano Guillermo del Toro- se unen para derrotar a los monstruos manejando robots igualmente gigantes. La película, en la que Santiago Segura juega un importante papel, tiene como escenario Hong Kong (donde me encuentro hoy, casualmente) y por tanto las aguas donde robots y monstruos se dan de leches son las del Mar de China Meridional. Se podría decir que Pacific Rim, que fue una película que gustó mucho en China y cuya proyección fue autorizada por la censura en los cines del país, simbolizó de forma muy gráfica el naciente interés de Estados Unidos, representada por su maquinaria de propaganda, que es Hollywood, hacia un mar conflictivo y deseado.

Más o menos por esa época en la que se estrenó la película (quizá un poco antes) un Estados Unidos que había declarado abiertamente que iba a desplazar su política internacional desde Oriente Medio hacia el Extremo Oriente comenzaba en la segunda de esas regiones unas estrategias que no le iban a hacer mucha gracia a China. La entonces secretaria de Estado Hillary Clinton -muy impopular entre los chinos, tanto que casi prefieren que Donald Trump gane en las próximas elecciones- y el propio presidente Barack Obama iban a visitar países de la zona, tales como Filipinas o Vietnam, para darles a entender que iban a recibir apoyo en sus reclamaciones de islas de ese mar igualmente reclamadas por China, como las Spratly o las Paracel (que algunos llamaron estos años, equivocadísimamente y para mi desespero, Paracelso). A raíz de estos apoyos de Washington, Vietnam y Filipinas comenzaron a reivindicar públicamente sus derechos sobre esas islas, y a acusar a China de apresar sus pesqueros o pescar ilegalmente. También hubo un aumento de la presencia militar estadounidense en Australia, tradicional aliado de la zona por la proximidad cultural aunque a veces olvidado por Washington.

China reaccionó a estos movimientos con gestos de fuerza. Levantó en una de las islas que controla una ciudad, Sansha, para dar fuerza a su presencia en los archipiélagos (durante casi toda la historia deshabitados, salvo destacamentos militares en las últimas décadas). También plantó una plataforma petrolífera muy cerca de las costas de Vietnam, y ha aumentado artificialmente algunas de las islas para instalar en ellas pistas de aterrizaje, algo que fue condenado por Estados Unidos (de forma un tanto hipócrita, porque también Filipinas, Vietnam y hasta Taiwán tienen pistas aéreas o instalaciones similares en islas en disputa de esa zona, algo que es posible que jamás mencione un medio de comunicación en inglés).

Una vez revueltas las aguas, Estados Unidos ha tomado más medidas, que han consistido, básicamente, en hacer que portaviones o acorazados de su flota en el Pacífico pasen por aguas en disputa, como medida de advertencia a China. También lo ha hecho con aviones, y en algunos de esos vuelos han llegado a participar generales americanos o hasta el secretario de Defensa Ash Carter. Otra medida ha sido la de intentar que el conflicto en el Mar de China Meridional, antes pequeño y desconocido para la mayoría de los mortales pese a que tiene décadas de antigüedad, se convierta en algo familiar: los políticos estadounidenses, desde secretarios a congresistas o senadores, hablan sobre el todas las semanas, aunque no haya en realidad muchas novedades que contar, lo que consigue sin embargo que el tema aparezca casi a diario en los medios y se convierta en un asunto que alarme a la opinión pública.

¿Qué hay detrás de todo esto? En primer lugar, lo que desde el fin de la II Guerra Mundial ha generado conflictos en todo el planeta: ya no se pelea por tierras, sino por recursos. En el Mar de China Meridional hay de momento sólo recursos pesqueros, pero se considera que en su lecho marino podría haber enormes bolsas de petróleo y gas, quizá las mayores del mundo. Sin embargo, de momento eso es sólo una posibilidad aún no probada, ni siquiera por la plataforma marítima que los chinos colocaron cerca de Vietnam y que hizo varias prospecciones. Por otra parte, no podemos olvidar los intereses de la industria armamentística estadounidense, un lobby con gran poder que ahora sueña con vender submarinos y cazas a Vietnam o Filipinas, aunque lo cierto es que por ahora no se ha oído hablar de grandes ventas de armamento a esos países.

Además de la clásica guerra de recursos y mercados, hay un claro conflicto por la hegemonía, muy interesante y que demuestra una vez más que aquellas teorías del Fin de la Historia que hubo tras la caída del Muro de Berlín estaban totalmente equivocadas, y a la Guerra Fría le seguirán nuevos conflictos tan malos o peores. Tras el fin de la Unión Soviética, Estados Unidos centró su política exterior en Oriente Medio, que ése sí es un indiscutible depósito de recursos energéticos. La presencia de Washington en una región tan compleja y conflictiva, donde el conflicto aumentó con la mayor presencia americana, obligó a los Estados Unidos a dedicarse casi exclusivamente a esa región en su política exterior. Ello quizá le distrajo del ascenso de China, que hoy día ya le mira de tú a tú como potencia mundial, y también de la conversión de Corea del Norte en potencia nuclear, rompiendo el equilibrio en Extremo Oriente.

Cuando Obama llegó a la presidencia de EEUU, su bandera en política internacional era cerrar la prisión ilegal de Guantánamo, un símbolo de que quería reducir la presencia de su país en Oriente Medio, en el momento en que su país ocupaba dos países (Irak y Afganistán). No sólo por razones humanitarias, que también las habría y seguramente le valieron el Nobel de la Paz aquel prematuro que le dieron, sino por reconducir la política exterior norteamericana al Pacífico, una región tradicionalmente interesante para Washington, ya desde los tiempos en que ayudó a Filipinas a "independizarse" de España (lo entrecomillo porque luego la ocuparon ellos). Tampoco debe olvidarse que para Estados Unidos el gran enemigo de la Segunda Guerra Mundial fue Japón, en esas aguas, y que por ellas navega su mayor flota naval.

En este sentido, es simbólico que los primeros acercamientos de la Administración Obama a Filipinas o Vietnam llegaran tras la muerte de Osama Bin Laden, en 2011. La muerte del líder de Al Qaeda fue interpretada desde Washington como signo de que se podía levantar el pie del acelerador que habían pisado a fondo en Oriente Medio especialmente desde los atentados de las Torres Gemelas. Lo que no sabían quizá por aquel entonces es que después de Al Qaeda llegaría el Estado Islámico, y que Rusia volvería a una región en la que no había estado apenas desde los tiempos de la invasión de Afganistán, esta vez en ayuda de los sirios... La historia se repite, y quizá ahora la excesiva atención de Estados Unidos al Mar de China Meridional le ha hecho olvidar un poco Oriente Medio, por lo que ahora es allí donde salen monstruos no tan gigantes como los de Pacific Rim pero igual de amenazadores.

Por supuesto, no voy a tratar a China como un sujeto meramente pasivo en este apasionante juego de poderes. Un régimen comunista como el actual, con un presidente tan conservador como está demostrando ser Xi Jinping, está utilizando el conflicto como excusa para aumentar el sentimiento nacionalista dentro del país, aunque lo cierto es que la mayoría de la ciudadanía china es totalmente ajena a la política, y le da lo mismo tanto lo que Pekín como lo que Washington estén pergeñando. En cambio, al presidente Xi sí que le sirve para que una institución tan poderosa como el ejército chino cierre filas en torno a él y le rinda pleitesía mientras China muestre de vez en cuando gestos de desafío hacia la todopoderosa Estados Unidos. Los órdagos que de vez en cuando se dan chinos y estadounidenses en el Mar de China Meridional, menos peligrosos que los que hay a veces en Oriente Medio pues en esta región se producen en un mar prácticamente deshabitado, ayudan a China a mostrarse fuerte con unos riesgos mínimos, llevando el conflicto a una dimensión de tensión permanente pero controlada que a la larga beneficia tanto a Estados Unidos como al régimen comunista chino. El problema es si un día de éstos llega un actor incontrolable (Corea del Norte es un gran candidato) que te rompe el equilibrio regional y todo se dispara. Esperemos que Extremo Oriente no se convierta este siglo en el desastre que ha sido Oriente Medio, por culpa de tantos intereses poderosos puestos en él.

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Superpoderosos

27 de Abril, 2016, 0:01

¡Bienvenidos de nuevo a China! Después de mes y medio posteando sobre la India, este blog regresa a su medio natural. O igual sólo a medias, porque hoy voy a hablar de superhéroes, un concepto muy de Estados Unidos pero que quiere entrar en China a saco.

Y digo lo de entrar a saco porque DC Comics, una de las dos grandes del sector (la otra es Marvel) ha decidido crear un Supermán chino. Se va a llamar Kenan Kong, vive y trabaja en Shanghai, y es casi igual que el original, sólo que con un traje mucho más rojo, que pega más por estas latitudes:


Hace mucho que no leo comics de superhéroes y voy muy perdido en sus interminables sagas, pero por lo que he leído someramente Supermán en estos momentos está muerto en la ficción de los tebeos de DC, aunque su espíritu, o sus descendientes, o algo así, va a resucitar en varias partes del mundo. Uno de los sitios para la segunda venida del Hombre de Acero es Shanghai, y ahí es donde Kenan Kong entra en juego.


Kenan Kong tendrá un duro competidor, porque el pasado año, en una convención de comics de Tianjin, fue presentado en sociedad el gran Tianjin Man, que causó conmoción no precisamente por su fuerza y sus heroicidades, sino más bien por su traje con aspecto de pijama y por su barriga de fofisano. De todos modos, están de moda los superhéroes realistas, así que en este contexto Tianjin Man aún podría triunfar...


¿Y en Pekín? Pues aquí hemos tenido hace unos años a una misteriosa mujer enmascarada que en pleno invierno salió en leotardos a la calle para dar abrigos a los mendigos, donar comida y cosas así. No salvó al mundo de una catástrofe nuclear, bien es cierto, pero al menos era una persona real e hizo cosas de verdad. Su nombre era algo así como Capullo Rojo (no suena muy bien en español, lo sé) y no se ha vuelto a saber nada más de ella, quizá está junto a Supermán en la Fortaleza de la Soledad o algo así.


Los tres anteriores se unen a una lista ya muy larga de superhéroes que en Marvel, DC Comics u otros universos han tenido orígenes en China, porque esos mundos en trajes de licra son tan grandes e inabarcables que han tomado todo tipo de escenarios para buscar héroes y villanos. Quizá los superhéroes chinos no son los más famosos, pero hay casos muy notables. Veamos algunos:

Posiblemente el primer superhéroe chino en comics fue Tortuga Verde, creado por la editorial Blazing Comics en 1944 como una especie de versión china del Capitán América: un héroe de los aliados para derrotar el fascismo. De la misma manera que el Capitán América luchaba entonces contra los nazis, Tortuga Verde, pese a dar a entender con su nombre que no era muy rápido de reflejos, combatía sin cuartel a los japoneses.


Si Tortuga Verde fue el primero en comics, anterior a él, y quizá el personaje chino (o por lo menos de etnia china) más popular en el universo superheroico ha sido Kato, el ayudante de Green Hornet (creo que ninguno de los dos tenía superpoderes, pero bueno, los colocaremos en el mismo saco, al estilo de Batman). Green Hornet y Kato no se dieron a conocer en comics, sino primero en la radio, mediante seriales en los años 30, después en series de televisión en los 60 (donde quien hacía de Kato era el gran Bruce Lee) y recientemente en una película muy decente donde el personaje asiático era otro popularísimo actor oriental, el taiwanés Jay Chou.


Bruce Lee disfrazado de Kato.


En Marvel, quizá el superhéroe chino que más éxito ha tenido ha sido Júbilo, una chica mutante de padres chinos emigrantes a EEUU que ya aparecía en los años 90, cuando los X-Men estaban en su gran esplendor de fama (en lo que a comics se refiere). Apenas ha salido en las películas, aunque parece ser que en la que va a venir (X-Men Apocalypse, novena entrega de la saga) sí que va a tener un papel más importante, y va a ser interpretado por una jovencísima actriz vietnamita que se llama Lana Condor (el nombre no tiene nada de vietnamita porque fue adoptada por estadounidenses).


En cuanto a supervillanos, quizá el más célebre es el Mandarín, uno de los grandes enemigos de Iron Man, y que ya ha salido en alguna película del hombre de hierro. Aunque en los comics es un malvado chino, en la película fue interpretado por Ben Kingsley, que de chino tiene poco: quizá, dicen los rumores, para que el público chino no se enfadara y fuera en masa a ver la peli, ahora que las salas de cine chino dan casi tanto dinero como las estadounidenses a Marvel y otras productoras de cine de palomitas.


Menos he oído hablar, pero quiero nombrarlo aquí, del Hombre Colectivo, otro personaje Marvel que en realidad estaba formado por cinco hermanos que, cual Power Rangers, eran capaces de fundirse en uno sólo, simbolizando como nadie el poder del colectivismo comunista. Este poder unificador lo han usado a veces contra el mal y otras contra el bien, luchando -y perdiendo siempre, me imagino- contra grandes nombres del mundillo como el Capitan América, Hulk o los X Men. Como digo no conozco mucho al Hombre Colectivo, pero he querido citarlo aquí sobre todo porque tiene ese típico "traje bandera" que tanto gusta en Marvel y también me gusta a mí, al estilo de los que llevaron antes el Capitán América, el Capitán Britania, el canadiense Guardián o nuestro querido Capitán Hispania.


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Comer como un rey

22 de Abril, 2016, 0:01

Este blog, dedicado principalmente a China, se está tomando un paréntesis para hablar principalmente de su vecina la India, el otro gigante asiático. ¿Durante cuánto tiempo? Hasta que deje de salir este mensaje).

India es un país que no te lo terminas, pero este blog debe volver tarde o temprano a sus orígenes, así que creo que éste va a ser el último post del paréntesis indio que me he tomado, y que ha durado unos dos meses (además el post enlazará con China, y así vamos ya cambiando sin brusquedades).

Para acabar el paréntesis indio, decía, voy a hablar de lo último que vi en la India, que fue el restaurante Karim's, donde cené en la última noche (mi avión hacia China salió a primeras horas de la madrugada).


Karim's es un restaurante que me recomendó un sikh que viajaba a mi lado en el vuelo de ida a la India, aunque el sitio tampoco es que sea un gran secreto: es de hecho, seguramente, el sitio de comidas más famoso de Delhi. Situado al sur de la Gran Mezquita de la ciudad, en el ruidoso y bullicioso casco antiguo, está siempre lleno de gente dispuesta a merendarse su sabroso cordero.

Si Karim's me llamó la atención no fue tanto por su comida -que sí, estaba muy buena, pero tampoco andaba yo con mucha hambre esa noche- sino por su parecido con el restaurante más famoso de Pekín, el Quanjude: ambos nacieron para llevar a la gente de a pie la comida de los emperadores. (Un inciso: lo de que el Quanjude es el restaurante más famoso de Pekín es cada vez menos verdad, porque el Da Dong crece en fama y prestigio año tras año, pero bueno, durante muchas décadas fue así).

Karim's fue fundado en 1913 por un cocinero llamado Haji Karimuddin, cuyo padre fue chef de los emperadores mogoles (aunque su título de éstos era más bien honorífico para entonces, en los años de la dominación británica). Karimuddin usó las recetas que su padre aprendió en las cocinas reales para complacer a los clientes de la Vieja Delhi, algo que le llevó a un éxito comercial que sigue hoy en día. Los bisnietos de Karim son ahora los que llevan el negocio.

En Pekín, Quanjude fue abierto casi en la misma época, en 1864. El fundador, Yang Renquan, no era cocinero imperial ni descendiente de ellos, pero pagó a un chef retirado de la Ciudad Prohibida para obtener la complicada receta del pato laqueado, que es el plato estrella tanto del restaurante como de la cocina pequinesa. Hay varios restaurantes de esta marca, pero el original está en Qianmen, al sur de ese palacio imperial al que le "robó" los patos laqueados. Un gran cartel digital muestra el número de patos que han asado allí desde que el cartel fue colocado (creo que iban por varios cientos de millones la última vez que me pasé por allí).


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Tres paseos por la India central

18 de Abril, 2016, 0:20

Este blog, dedicado principalmente a China, se está tomando un paréntesis para hablar principalmente de su vecina la India, el otro gigante asiático. ¿Durante cuánto tiempo? Hasta que deje de salir este mensaje).

En posts anteriores he hablado ya y sobre todo he colgado fotos de lugares de la India que visité en febrero, como Delhi, Agra, Udaipur, Bombay, Bhopal, Varanasi... Me quedan algunas fotos y lugares más por mostrar, pero voy a colocar varios sitios juntos en este post y a mencionarlos de forma más breve, no porque me gustaran menos que los antes citados sino para ir terminando pronto con el paréntesis indio de este blog, que estoy ya echando de menos hablar sobre China.



KHAJURAHO: Famoso por sus esculturas eróticas, que el Wechat (Whatsapp chino) no me dejó mandar a mis amigos de China. Es el pueblo con más pesados timaturistas por metro cuadrado de todos los lugares que conocí en la India (había un vendedor de tapices llamado Supermario que me resultó insoportable) pero al mismo tiempo tuvo su lado relajante (fue prácticamente el primer sitio más o menos rural en el que estuve después de visitar grandes ciudades indias).





ORCHHA: Así, con dos haches, es un bonito pueblo lleno de palacios y templos rutilantes, restos de un pasado en el que el lugar fue capital de uno de esos reinos de maharahás que había por toda la antigua India. Orchha fue el lugar más pausado de todos los que vi, y por eso me quedé tres noches aunque no hubiera mucho que ver. Bueno, hubo relax en general, pero en una de las noches allí hubo un partido televisado de cricket entre India y Australia y el pequeño pueblecito parecía Madrid o Barcelona el día en que sus equipos ganan la Champions.




AURANGABAD: En las afueras de esa ciudad de mezquitas y portones de viejas murallas están las cuevas de Ajanta y Ellora, dos maravillas del arte humano. Templos totalmente excavados en la roca viva, como Petra, y decorados con esculturas y pinturas hindúes, budistas o jainistas. Difícil de explicar con palabras y también con fotos, hay que verlo en primera persona.

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El mal karma
de los antikarmena

13 de Abril, 2016, 0:01



Este blog, dedicado principalmente a China, se está tomando un paréntesis para hablar principalmente de su vecina la India, el otro gigante asiático. ¿Durante cuánto tiempo? Hasta que deje de salir este mensaje).


En el anterior post os comentaba casi al final que este año los Oscars de Bollywood se van a entregar en Madrid, el próximo 26 de junio. Será fantástico ver esas multicolores y multitudinarias coreografías indias en la capital española, ojalá pueda estar yo por allí en esas fechas. Pero claro, ya sabéis que en Madrid, desde hace unos meses, para algunos, todo es horrible y demencial, todo va mal e irá a peor, y tampoco Bollywood se ha librado de ese clima... Desde que llegó a la alcaldía de Madrid Manuela Carmena buena parte de la prensa española le ha declarado la guerra sin cuartel (y sin sentido, porque la mayor parte de lo que dicen no supera los análisis más básicos de la lógica y el sentido común). El anticarmenismo es tan salvaje e indiscriminado que lo salpica todo. Hace unos meses tocó indirectamente a China (como ya comentamos en este blog), y ahora también mancha a la India. Y a quienes haga falta, en esta guerra no hay trincheras.

¿Cómo diablos puede haber utilizado la prensa anticarmenista algo tan exótico y lejano como unos premios de cine indio? Pues como con las reinas magas, los tuits de Zapata y decenas de otras polémicas de pacotilla... a lo loco, salpicando con sandeces, que alguna acaba quedando en el imaginario colectivo. En este caso, asegurando que a Carmena le han engañado, que estos galardones son una birria, que la empresa que los organiza es una estafadora, y que todo es un despilfarro.







Las acusaciones son -como suele pasar con el anticarmenismo- tan pueriles que se derrumban a poco que busques en lugares más neutrales y cuerdos, en este caso con un simple vistazo a la Wikipedia. Buscando un poco allí enseguida llega uno a la entrada sobre los Premios Internacionales del Cine Indio y ve que existen de verdad, que ha habido 16 ediciones ya, que siempre se celebran en el extranjero para promocionar Bollywood en el exterior, que han llegado a ciudades como Londres, Amsterdam, Singapur, Macao, Toronto, Bangkok o Dubai, y que esta vez han elegido Madrid, incluso aunque en ella haya tituladores de diarios que aún creen vivir en 1937.



En cuanto a que los galardones sean de pacotilla, veamos algunos de los titulares de los premios cuando éstos se dieron en la ciudad china de Macao en 2013, a ver si son tan poca cosa como dicen los diarios:

"Lo mejor de Bollywood desciende a Macao para los premios IIFA".


"Macao acoge brillantes premios del cine indio"

Vaya, pues parece que en Macao tampoco estuvieron tan mal, ¿no? En fin, esta campaña de descrédito contra la señora alcaldesa no tiene fronteras, ya nos persigue estemos donde estemos. Mi blog intenta hablar estrictamente de China y no meterse en eternas polémicas hispanas, pero un día va el anticarmenismo y se da un paseo por este país, así que me tocó hablar de ella. Decidí luego darme un tiempo de descanso de China para hablar de la India... y ahí está el anticarmenismo otra vez. ¿Se expande ad infinitum como el Big Bang? ¿Llegará a otros planetas? ¿Se lo encontrará Stpehen Hawking en los confines de Orión? Quién lo sabe.

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Chinochano goes to Bollywood

12 de Abril, 2016, 0:01



Este blog, dedicado principalmente a China, se está tomando un paréntesis para hablar principalmente de su vecina la India, el otro gigante asiático. ¿Durante cuánto tiempo? Hasta que deje de salir este mensaje).
Bombay, la ciudad de la que hablé en el post más reciente, es como sabréis el centro del prolífico cine indio, más conocido como Bollywood. Si se visita Bombay, es casi obligado ir a ver una película india, así que eso hice en los Sterling Cineplex de al lado de la estación central. Vi una película fantástica -o que me pareció fantástica-, una comedia romántica muy bien rodada y muy emotiva llamada Loveshhuda ("¿Amor Puro?"). Grabada en Londres e Islas Mauricio (lugares donde hay muchos indios), la película cuenta la historia de encuentros y desencuentros de dos jóvenes con dos bodas de por medio.


La película tiene canciones y bailes con cientos de artistas en escena, como suelen tener todas las películas indias, aunque no tanto como me hubiera gustado, principalmente para recrear las despedidas de soltero de las dos bodas.



También tiene besos en los morros de los protagonistas, algo que me sorprendió mucho, porque creo que hasta hace bien poco estaban prácticamente prohibidos en el cine indio.


Quedé prendado desde el minuto uno de la protagonista, una reciente Miss India llamada Navneet Khaur Dhillon de la que seré fan todo el resto de mi vida aunque olvide su largo nombre y no vea ninguna película suya más.



Asombroso es el hecho de que entendí más o menos toda la película, pese a que ésta era en hindi y sin subtítulos. Pero ya me habían avisado de que si iba a ver una peli india la iba a entender sin problemas. Primero, porque los argumentos no suelen ser muy complicados: en este caso un chico que se enamora de una chica pero no puede irse con ella porque se está casando con otra. En segundo lugar, porque de vez en cuando, en las conversaciones, introducen alguna que otra frase en inglés que te ayuda a recuperar el hilo de vez en cuando (esto de mezclar hindi e inglés lo vi hacer en el mundo real también a algunos indios cuando conversaban entre ellos, sobre todo jóvenes). En tercer lugar, los indios tienen unas expresiones faciales muy similares a las de los europeos, y los actores indios tienden a exagerarlas, lo cual choca con muchas películas chinas donde los actores son estatuas de hielo (algo que, dicho sea de paso, los distancia mucho de los chinos de verdad). Lo de la expresión o falta de ella en las películas de cada país me tiene fascinado, porque creo que proviene de sus tradiciones teatrales, algunas de ellas con siglos de historia.

Bueno, que me voy del tema, lo que quería decir es que el cine indio me dio una gran lección, porque yo fui a la butaca pensando que la película me iba a parecer ridícula -entre en el cine dispuesto a reírme del film, honestamente hablando- y acabé enganchado a la historia y casi aplaudiendo en los créditos, aun consciente de que estaba viendo cine comercial y sin pretensiones. Bollywood me dijo: "Sí, seguid haciendo YouTubes haciendo burla de nuestros números musicales, pero sabemos hacer cine".



En realidad, las dos películas indias que he visto completas en la vida -quitando escenas graciosas de YouTubes- me han encantado. Además de esta comedia romántica, hace años vi Lagaan, la única película india en casi 30 años que ha estado nominada a los Oscar. Es una película muy de estilo Spielberg: aventuras, grandes escenarios, épica hasta el final... Va de un pueblo indio que en el siglo XIX es retado por los malvados británicos a derrotarles en un partido de cricket -deporte que hoy en día es la pasión nacional de los indios, pero que los del pueblo decimonónico no conocen- si quieren salvar sus vidas. Una especie de "Evasión o Victoria" pero con bailecitos en el desierto indio.



Además, las veces que el cine occidental ha estado en la India, le han salido películas fabulosas: Gandhi, Pasaje a la India, Slumdog Millionaire... Hasta la escena india de Moulin Rouge -peliculón supremo-, un homenaje a Bollywood, es maravillosa.



Larga vida al cine indio, a ver si este año que Bollywood celebra una gran fiesta en Madrid aprovecha para entrar más y mejor en el mercado en español y nos regala más peliculones (aunque le pasa como al cine chino, que con el enorme mercado interno que tienen no se molestan mucho en ir al exterior).

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Este blog -sorpresas te da la vida- recibió el premio Blasillo de Huesca 2006 al ingenio español en Internet

Y como no hay uno sin dos, fue galardonado poco después con el Premio 20 Blogs 2006 al mejor blog expatriado

Y agárrate bien a la silla, porque más de un lustro después, llegó el Premio BOBs 2012 al mejor blog en español




  
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